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“Unión Del Creyente Con Cristo Mediante El Espíritu Santo, Simbolizado En La Figura Física”

“Unión Del Creyente Con Cristo Mediante El Espíritu Santo, Simbolizado En La Figura Física”

Semana del 7 al 13 enero de 2019

   Lectura Bíblica: 1a a los Corintios 12:12 al 18.Porque, así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también Cristo. Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu. Además, el cuerpo no es un solo miembro, sino muchos. Si dijere el pie: Porque no soy mano, no soy del cuerpo, ¿por eso no será del cuerpo? Y si dijere la oreja: Porque no soy ojo, no soy del cuerpo, ¿por eso no será del cuerpo? Si todo el cuerpo fuese ojo, ¿dónde estaría el oído? Si todo fuese oído, ¿dónde estaría el olfato? Mas ahora Dios ha colocado los miembros cada uno de ellos en el cuerpo, como él quiso. 

   Comentario: La figura física, o sea la relación existente entre la cabeza y el cuerpo, 1 Co. 6:15-19; 12:12; 27; Ef. 1:22-23; 4:15; 5:29-30.

   Cristo es la cabeza y la iglesia es el cuerpo. La clave que interpreta el significado espiritual de este símbolo es: complemento, dependencia mutua y administración. En 1a Co. 12:12 se encuentra una notable expresión:  a la Iglesia se le denomina Cristo (o sea, la cabeza y el cuerpo, unidos constituyen aquel »varón perfecto» descrito en Ef. 4:13).

Comentario 2: b. El cuerpo 12:12–31

   En la primera parte de este capítulo, Pablo escribió acerca del Espíritu Santo y los dones espirituales que distribuye a los creyentes. En la segunda parte, habla acerca de la iglesia considerándola no como una agrupación de individuos, sino como una unidad. Presenta a la iglesia usando la figura del cuerpo humano, que en sí está entre las creaciones más maravillosas de Dios. A Pablo, la ilustración del cuerpo humano le sirve para mostrar la diversidad que sirve a la unidad.

(1) El cuerpo y el Espíritu

12:12–13

Versíc. 12. Porque, así como el cuerpo es uno y tiene muchos miembros, y todos los miembros del cuerpo, aunque son muchos, son un cuerpo, así también Cristo.

a. «Porque, así como el cuerpo es uno y tiene muchos miembros». Pablo usa la conjunción porque para crear un puente entre el presente pasaje y el versículo anterior y elabora su enseñanza. En el párrafo anterior, Pablo hizo notar que los miembros individuales de la iglesia reciben una variedad de dones espirituales. Se refirió al árbol, pero no puso atención en el bosque. Ahora toma en cuenta a la totalidad de los miembros individuales, hace

referencia al cuerpo y demuestra su unidad básica.

   Pablo compara al cuerpo humano (vv. 14–16) con Cristo. Lo que uno espera es que compare al cuerpo con la iglesia, no al cuerpo con Cristo, pero para él la iglesia es el cuerpo de Cristo (v. 27). En otra parte, Pablo escribe que Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo (Ef. 1:22, 23). En suma, con la palabra Cristo Pablo presenta una idea teológica comprimida en la que aparece el cuerpo y la cabeza juntos. Pablo usa una figura de dicción llamada metonimia, en la cual una parte representa al todo. En otras palabras, Cristo representa a la iglesia entera. El Señor se identifica completamente con la iglesia, como es obvio por la pregunta que Jesús le hiciera a Pablo en el camino a Damasco: «Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?» (Hch. 9:4). Jesús enseñó que él y su pueblo son uno (Mt. 10:40; 25:45).

b. «Y todos los miembros del cuerpo, aunque son muchos, son un cuerpo, así también Cristo». El cuerpo humano es un organismo altamente diversificado. Cada miembro tiene su propia función, pero también contribuye a que todo el cuerpo pueda funcionar. Así ocurre con el cuerpo de Cristo, en el cual cada miembro ha recibido algún don espiritual. Los dones no han sido diseñados para servir a los individuos sino a toda la iglesia.

Versíc. 13. Pues, por cierto, por un Espíritu todos hemos sido bautizados en un cuerpo, seamos judíos o griegos, esclavos o libres, y a todos se nos dio a beber de un Espíritu.

    Este texto presenta un número de dificultades que surgen de las expresiones por un Espíritu, bautizados, en un cuerpo, y a todos se nos dio a beber. La combinación de estostérminos es única. ¿Qué quería Pablo decir cuando escribió que todos nosotros somos bautizadospor un Espíritu? ¿Qué se quiere decir con aquello de dar a beber a todos de un Espíritu?Comentamos las expresiones en cursiva, admitiendo que no es posible resolver todoslos problemas.

a. Por un Espíritu. El texto griego usa la preposición en que puede traducirse «por» o «en». La mayoría de los traductores prefieren por en el sentido de medio o agencia. Se cree que esta es la mejor interpretación, ya que evita la torpeza de tener juntas a dos frases preposicionales muy similares en la misma oración: «en un Espíritu … en un cuerpo». Prefiero traducir por.

   Por otro lado, algunos traductores creen que la preposición griega en denota esfera o lugar y, por tanto, traducen «en». Argumentan de que en el Nuevo Testamento jamás se dice que el Espíritu sea el agente que bautiza. Lo que se afirma es que el Espíritu es la esfera a la cual entra el candidato al bautismo. Los Evangelios declaran que Jesús bautiza con el Espíritu Santo (Mr. 3:11; Mr. 1:8).

b. Bautizados. Cuando Pablo escribe «todos hemos sido bautizados», ¿se refiere a un bautismo literal o figurado? Si la expresión se entiende en forma literal, Pablo apunta al agua del bautismo. Con todo, el verbo bautizar a menudo se usa en forma figurada. Por ejemplo, Jesús les preguntó a Jacobo y a Juan si eran capaces de ser bautizados con un bautismo similar al suyo (Mr. 10:38). Jesús no se refiere a su bautismo en el río Jordán, sino a su muerte en la cruz (véase también Lc. 12:50; Hch. 1:5 y 1 Co. 10:2). Es preferible concluir que Pablo usa el bautismo en sentido figurado.

   Pablo escribe «todos hemos sido bautizados» y «a todos se nos dio a beber de un Espíritu». Estas palabras se extienden a un círculo mucho más amplio que el de la comunidad de Corinto, se extiende hasta abarcar a todos los creyentes. Esto quiere decir que todos los creyentes verdaderos en Cristo Jesús han sido bautizados por el Espíritu Santo. El texto enseña que, mediante el Espíritu Santo, los creyentes regenerados son incorporados a un cuerpo, pero nada dice de algún subsiguiente bautismo en el Espíritu.

   Algunos estudiosos interpretan el texto como si apuntase al sacramento del bautismo y la Cena del Señor. Pero es difícil de mantener esta posición. Primero, en el presente contexto Pablo no da ninguna indicación de estar empezando alguna discusión sobre los sacramentos. Segundo, el texto simplemente no alude al agua del bautismo. Tercero, la idea de que la expresión se nos dio a beber se refiere a la acción de beber de la copa de la Santa Cena, carece de apoyo. Por último, el tiempo verbal del verbo griego da la idea de que se habla de una sola acción de beber, lo que no cuadra con la observancia periódica de la Comunión.

   El argumento de este versículo insinúa que en el bautismo llegamos a ser miembros vivos de la iglesia al convertirnos. Cuando la regeneración espiritual se produce, la gente entra al cuerpo de Cristo, esto es, a la iglesia. Lo que nos introduce a una relación viva con Cristo no es la observancia externa del agua bautismal, sino que la transformación interna del Espíritu Santo.

c. En un cuerpo. Aquí Pablo recalca la unidad de la iglesia en sus formas diversas. Hace notar las diferencias raciales, culturales y sociales que existían en Corinto: había judíos y griegos, esclavos y libres. No importa cuál fuera la posición que tuvieran en la sociedad, estas gentes se reunían para adorar a Dios en una iglesia. Si la iglesia practica la discriminación, estaría en contraste directo con la ley del amor. Toda la gente que ha sido renovada espiritualmente en Cristo es igual unos con otros.

   En la frase en un cuerpo, la preposición en quiere decir hacia el interior de, y apunta a un movimiento desde afuera hacia dentro. Aquellos que han sido regenerados por el Espíritu Santo abandonan el mundo y se convierten en miembros vivos de la iglesia. «Para Pablo, hacerse cristiano y convertirse en un miembro del cuerpo de Cristo son sinónimos».

d. A todos se nos dio a beber. En este versículo (v. 13) aparece dos veces el adjetivo todos, y su fin no es indicar que la experiencia cristiana tiene dos etapas distintas, sino reforzar lo que se dice sobre el nuevo estado del cristiano. De hecho, el versículo mismo, «no permite que interpretemos el bautismo como si requiriese ser complementado por algún otro rito subsiguiente, para poder impartir el Espíritu». Por esta razón, Pablo vuelve a usar la expresión un Espíritu y dice que a todos los creyentes se les ha dado de beber de este solo Espíritu. Los verbos bautizar y beber tienen mucho en común. El paralelo en las epístolas de Pablo nos entrega una fraseología similar: «porque todos los que han sido bautizados en Cristo se han revestido de Cristo. Ya no hay judío ni griego, esclavo ni libre, hombre ni mujer, sino que todos ustedes son uno solo en Cristo Jesús» (Gá.

3:27, 28).

   En los pasajes de Corintios y Gálatas, Pablo subraya la unidad que la iglesia tiene en Cristo Jesús, sin importar las diferencias raciales, culturales, sociales y sexuales. Pablo afirma que todos han sido bautizados por un Espíritu en Cristo. Ahora añade que a los creyentes se les ha dado a beber del Espíritu (v. 13) y que se han revestido de Cristo (Gá. 3:27). Así como los cristianos se visten de Cristo, así también están saturados del Espíritu Santo. El verbo griego potizō puede significar «dar de beber» (Mt. 25:35) o «irrigar» (1 Co. 3:6–8).45 El segundo significado es apropiado aquí, ya que Jesús conectó al Espíritu Santo con el concepto de agua viva que fluye del creyente (Jn. 4:10; 7:38, 39). Cuando se produce esta saturación espiritual, el creyente goza de una abundante cosecha, a saber, los frutos del Espíritu (Gá. 5:22, 23).

(2) El cuerpo físico

12:14–20

   A mediados del primer siglo, Pablo pensaba que el cuerpo humano con sus numerosos miembros servía de paralelo descriptivo para representar ala iglesia universal.

   El cuerpo con sus muchos miembros ha sido creado para funcionar en forma efectiva como una unidad, y la iglesia con sus miembros dotados de dones también forma una unidad efectiva. Sin embargo, la iglesia universal hoy en día es tan diversa en lenguaje, cultura, raza, fronteras, tradiciones, historia y teología que parecería simplista compararla con el cuerpo humano. Con todo, la ilustración de Pablo es especialmente apta cuando se habla de la iglesia local. La figura enseña que, así como el cuerpo funciona en forma armoniosa, así debe funcionar la iglesia de Jesucristo.

   Versíc. 14. Pues, por cierto, el cuerpo no es un miembro sino muchos.

   Con las palabras introductorias pues, por cierto, Pablo regresa a la idea que empezó a desarrollar en el versículo 12, donde habló de muchos miembros y un cuerpo. Repite las mismas palabras para ilustrar que la unidad y diversidad no sólo son una característica del cuerpo humano sino de todos los cuerpos creados. Para que cualquier organismo vivo funcione en forma productiva, todas sus distintas partes deben actuar en forma coordinada y compatible, y su diversidad debe mostrar unidad de propósito.

   Pablo está pensando en la iglesia de Jesucristo y especialmente de la comunidad cristiana de Corinto. Aparte de todos sus problemas, esta comunidad ha sido bendecida con numerosos dones y talentos (véase vv. 28–31). La analogía es clara, porque como el cuerpo humano con sus numerosos miembros ha sido creado para funcionar en armonía, así también la iglesia de Corinto con toda su gente dotada de dones debe funcionar en forma mancomunada. «Así como la belleza del cuerpo humano se resalta por la variedad de sus partes, así la gloria del cuerpo de Cristo se muestra en la diversidad de sus miembros».

   Versíc. 15. Si el pie dijera: «porque no soy una mano, no pertenezco al cuerpo», por esta razón no deja de pertenecer al cuerpo. 16. Y si la oreja dijera: «porque no soy un ojo, no pertenezco al cuerpo», por esa razón no deja de pertenecer al cuerpo.

   Con estas ilustraciones hipotéticas, Pablo representa a las partes del cuerpo humano hablándose mutuamente. Porque el pie no es tan hábil como la mano, podrá decirle a la mano «porque no soy una mano, no pertenezco al cuerpo». Pero semejante afirmación sería absurda. Los pies son parte del cuerpo y lo completan. La aplicación que se deriva para los corintios es que deberían erradicar toda envidia que venga de algún don espiritual en particular que un miembro no haya recibido. El miembro que no tiene ese don no debe sentirse menoscabado. Nadie debe separarse del cuerpo de los creyentes motivado por la envidia o resentimiento.

   También hay una diferencia entre las funciones del oído y las del ojo. El sordo todavía puede verlo todo, pero el ciego vive en una oscuridad perpetua. El oído podría pensar que la capacidad de ver es más importante que la de oír. El oído podría sentirse inferior al ojo. Por esta razón, el oído podría argumentar: «porque no soy un ojo, no pertenezco al cuerpo». Pero hablar así es ocioso e inútil. El cuerpo necesita a todos sus miembros para funcionar apropiadamente. De la misma forma, ninguna persona de la congregación de Corinto tiene derecho a separarse de la iglesia, porque cada miembro es importante para el sano funcionamiento de todo el cuerpo.

   Versíc. 17. Si todo el cuerpo fuera ojo, ¿dónde estaría el oído? Si todo el cuerpo fuera oído, ¿dónde estaría el olfato?

   Por medio de una excelente ilustración, Pablo explica lo que es la unidad y la dependencia mutua. El cuerpo humano que consiste en muchas partes jamás podrá ser sólo un ojo. Si fuera así, argumenta Pablo, vería, pero no podría oír. El cuerpo no sería capaz de funcionar con propiedad. Además, si el cuerpo estuviese compuesto sólo por el oído, no podría detectar olores, malos o buenos. Por cierto, sin la variedad de las partes del cuerpo cumpliendo sus propias funciones, el cuerpo se deterioraría y moriría rápidamente. Pablo muestra lo absurdo de anidar celos por los dones espirituales que los miembros de la congregación de Corinto habían recibido. El apóstol no sólo enseña, sino que se esfuerza para unir a la iglesia cristiana. Los miembros de la iglesia de Corinto se necesitan unos a otros. Cada uno ha recibido algún don espiritual sobre el que depende la congregación.

   El que ha recibido un don debe entender que todos los miembros de la iglesia dependen de que él o ella use su don espiritual. Cuando todos los miembros emplean los talentos que el Espíritu Santo ha distribuido entre el pueblo de Dios, la iglesia entera funciona con eficiencia para beneficio de todos.

   Versíc. 18. Pero ahora Dios ha colocado a los miembros, a cada uno de ellos, en el cuerpo como él quiso.

   Contestando su propia pregunta (v. 17), Pablo entrega una breve conclusión que introduce con las palabras, pero ahora, esto es, «de hecho». Por un momento abandona el mundo de ilustraciones hipotéticas y vuelve a la realidad.

   Dios es el sujeto de este versículo, porque él es el creador del cuerpo (Gn. 2:7). En la creación, Dios hizo un cuerpo humano libre de todo defecto o debilidad. Diseñó al cuerpo para que todos sus miembros funcionaran con propiedad y mostraran unidad. Aunque venido a menos por los efectos del pecado, el cuerpo humano todavía es una maravilla de la creación. Su diseño revela la mano del creador, quien dio a cada miembro individual un lugar único en el cuerpo (cf. 15:38; Ap. 4:11).

   Por implicación se afirma que los dones que Dios ha distribuido los ha dado según su propio designio. Mediante el Espíritu, Dios lleva a cabo su plan en el pueblo que ha redimido. Demos dos ejemplos, uno del Antiguo Testamento y otro del Nuevo. Estos ejemplos demuestran cómo usar los dones. Primero, cuando Dios mandó a Moisés que construyera el tabernáculo en el desierto, también llenó con su Espíritu a Bezaleel, a Aholiab y a otros artesanos. Dios les dio habilidades para construir la tienda de reunión (Éx. 31:1–6). Segundo, cuando la iglesia de Jerusalén creció en número, de manera que los apóstoles no podían desarrollar todas sus tareas, Dios levantó a siete hombres llenos del Espíritu y de sabiduría. Estos siete diáconos sirvieron con sus dones y talentos para satisfacer las necesidades de la iglesia (Hch. 6:1–6). ¿Quiere decir esto que Dios dota de dones especiales sólo a unos pocos líderes? Por supuesto que no, porque Pablo ya dijo que cada creyente recibe dones espirituales (v. 11). Por tanto, dentro de la iglesia no debería haber personas ociosas. Por el contrario, cada uno debe usar el talento que Dios le ha dado para edificar al cuerpo de Cristo.

   Versíc. 19. Y si todo fuese un miembro, ¿dónde estaría el cuerpo?

   Si todos los miembros de la iglesia pensaran, actuaran, hablaran y vistieran igual y si, además, todos tuviesen uno y el mismo don, la iglesia no sería un cuerpo sino un solo miembro. Literalmente, Pablo pregunta: «Y si todas las partes juntas fuesen un solo miembro, ¿dónde estaría el cuerpo?». Con sólo hacer la pregunta uno la responde.

   Al principio de este discurso (v. 14), Pablo miraba a la totalidad del cuerpo que consiste en muchas partes (v. 14). Ahora mira a las partes que se hacen una sola y se pregunta dónde estará el cuerpo. Una unidad que carece de diversidad podrá ser una unidad, pero no será capaz de funcionar como un cuerpo orgánico. Una entidad sin partes distinguibles puede ser tan inútil como un pedazo de arcilla descartada.

   Versíc. 20. Pero ahora hay muchos miembros, pero un cuerpo.

   Por el contrario, dice Pablo, la iglesia incluye muchos miembros que juntos forman uncuerpo. Y este cuerpo expresa una armonía y unidad muy parecida a la de un coro que alcantar las diferentes voces crean una armonía musical. Pablo concluye esta parte de ladiscusión con las mismas palabras que escribió anteriormente en el versículo 12. En aquelversículo habló de un cuerpo y de muchas partes, pero aquí presenta el otro lado de lamoneda.

1er Titulo:

La cabeza. (1 Corintios 11.3. Pero quiero que sepáis que Cristo es la cabeza de todo varón, y el varón es la cabeza de la mujer, y Dios la cabeza de Cristo.).

   Comentario: 3. Pero quiero que entendáis que Cristo es cabeza de cada hombre y que el hombre es cabeza de una mujer, y que Dios es cabeza de Cristo.

a. Construcción. Después del versículo 2, Pablo empieza un tema que no ha mencionado en otra parte. Enseña a sus lectores a cerca de la relación de Cristo con el hombre, el hombre con la mujer y Dios con Cristo. Esto lo hace en una secuencia de tres oraciones:

Þ Cristo es cabeza de cada hombre

Þ el hombre es cabeza de una mujer,

Þ Dios es cabeza de Cristo

   Notemos que Pablo empieza y termina con la palabra Cristo y que la primera y tercera oraciones están equilibradas. También reparemos en que la secuencia de las dos primeras oraciones es suave. Pero el desarrollo de estas tres oraciones con la palabra cabeza que se repite en todas, levanta interrogantes que se centran en el significado de esa sola palabra.

b. Significado. Los comentaristas no están de acuerdo sobre el significado de la palabra griega kefale (=cabeza). Algunos creen que quiere decir «fuente», otros insisten en «autoridad».

   Algunos eruditos han examinado la evidencia y descubierto de que la Septuaginta (la versión griega de la Biblia hebrea) contiene un número de lugares donde el término cabeza tiene el significado figurado de «jefe» o «gobernante». Dos de estos ejemplos son «Me guardaste para que fuese cabeza de naciones; pueblo que yo no conocía me servirá» (2 S. 22:44), y «Porque la cabeza de Siria es Damasco, y la cabeza de Damasco, Rezín … la cabeza de Efraín es Samaria, y la cabeza de Samaria el hijo de Remalías» (Is. 7:8, 9). Es impresionante la evidencia que se acumula de la Septuaginta, Filón y Josefo. Pero otros ponen en duda de que la palabra hebrea rosh (=cabeza) quiera decir en forma metafórica «jefe» o «gobernante». Creen que en la literatura griega la palabra kefalē significa «fuente», y que la expresión cabeza se deriva del uso griego que connota el sentido de «fuente». De hecho, un escritor afirma que «simplemente no hay razón para dar por sentado que un judío helénico por instinto le daría a la palabra kefalē el sentido de ‘uno que tiene autoridad sobre otro’».

   El problema que enfrentan los estudiosos es cómo determinar si Pablo se dirige a los corintios desde una perspectiva judía (en la que cabeza indica autoridad) o una helénica (en la que cabeza quiere decir fuente). ¿Hablaba Pablo teniendo en cuenta su propio trasfondo o al hablar se acomodaba a la cultura griega? Uno de los eruditos que ha examinado el debate, concluye: «el resultado de la discusión es que un escritor judío helénico como Pablo de Tarso bien podría haber querido comunicar con kefalē, en 1 Corintios 11:3, la idea de ‘cabeza’ en el sentido de autoridad o supremacía sobre otra persona».

c. Interpretación. Una interpretación de este pasaje es que «cabeza» quiere decir «fuerte» o «fuente de vida». Esta interpretación se basa principalmente en tres pasajes paulinos (Col. 1:18; 2:19; Ef. 4:15). Así como Cristo es la fuente del ser del hombre, así el hombre lo es de la mujer. La interpretación que el hombre es la fuente de la mujer se confirma por la afirmación de Pablo respecto a que la mujer salió del hombre (vv. 8, 12).

   Con esto se concluye que Pablo no enseña una doctrina en la que la mujer esté subordinada al hombre, sino una doctrina en la que se expresa «la relación única que se da en que uno es la fuente de la existencia del otro». Además, el relato de la creación nos enseña que Dios hizo a Eva de una de las costillas de Adán (Gn. 2:21–23), lo que indica que Adán es la fuente de vida de Eva. Pero si examinamos el versículo 3 en términos de un paralelismo estricto, surgen dificultades. Es obvio que rechazaremos la idea que Dios creó a Cristo, ya que Cristo es eterno y no creado. Aun cuando la Escritura revela que Dios llegó a ser su Padre (Sal. 2:7; Heb. 1:5; 5:5) y que «como el Hijo, Cristo deriva su ser eterno de Dios el Padre», Cristo no fue «creado físicamente de una parte que se tomó de Dios».

   Tampoco podemos decir que el hombre salió físicamente de Jesucristo. Debemos concluir que, si interpretamos la expresión cabeza como «fuente», se rompe el paralelo con otros textos de la Biblia y el paralelismo dentro del mismo versículo 3.

   Pero si tomamos la expresión cabeza en el sentido de «autoridad», se mantiene el paralelismo. Cristo tiene autoridad sobre el hombre, el hombre sobre la mujer y Dios sobre Cristo. Con todo, esta autoridad no implica necesariamente que uno sea superior y el otro inferior. Aun cuando Dios tiene autoridad sobre Cristo (véase 15:24–28), Cristo no es inferior al Padre. Del mismo modo, «la autoridad que el hombre tiene sobre la mujer no implica que la mujer sea inferior o que el hombre sea superior». Por el contrario, así como Cristo es en esencia igual a Dios el Padre, así también la mujer es igual al hombre en su ser y valor.

   Finalmente, el griego no deja en claro si Pablo está hablando de la relación marido-esposa o de la relación hombre-mujer. En base al paralelo de «el esposo es cabeza de su esposa, así como Cristo es cabeza y salvador de la iglesia» (Ef. 5:23), optamos por la primera interpretación.

Consideraciones doctrinales en 11:3

   Al hablar del término cabeza en el presente texto, debemos de tener en cuenta cómo usa Pablo la palabra en otros pasajes. En sus cartas, la palabra aparece 17 veces, de las cuales 7 tienen un significado literal y 10 figurado.

   Cuando Pablo desarrolla su enseñanza sobre la autoridad que Cristo tiene sobre la iglesia y sobre toda la creación, expone lo que significa que Cristo sea la cabeza. En Efesios 1:20–23, Pablo introduce la doctrina de Cristo como cabeza de todo, refiriéndose a su exaltación celestial «por encima de todo gobierno y autoridad, poder y dominio» (Ef. 1:21). El texto mismo habla de la operación de la autoridad divina de Cristo: «Dios sometió todas las cosas al dominio de Cristo, y lo dio como cabeza de todo a la iglesia» (Ef. 1:22). El tema de que Cristo es cabeza de la iglesia también aparece en Efesios 4:15; 5:23 y Colosenses 1:18; 2:19. Cristo es llamado cabeza de todas las cosas (Col. 2:10).

   En un pasaje, Pablo hace un paralelo entre la autoridad que Cristo tiene sobre la iglesia y la autoridad que tiene el esposo como cabeza de su esposa. En este texto particular encontramos un paralelo que nos ayuda a interpretar 1 Corintios 11:3. Efesios dice: «Esposas, sométanse a sus propios esposos como al Señor. Porque el esposo es cabeza de su esposa, así como Cristo es cabeza y salvador de la iglesia, la cual es su cuerpo» (Ef. 5:22, 23). Aquí se da una clara analogía entre la relación esposo-esposa y la relación Cristo iglesia.

   La esposa se somete al esposo, así como la iglesia se somete a Cristo. Con todo, la jefatura de la cabeza tiene una cualidad que le es única, tal como el texto lo indica: Cristo es el salvador de la iglesia, la cual es su cuerpo. La iglesia tiene su existencia en él. En forma similar, en base al relato de la creación de Eva (Gn. 2:21–23), el esposo reconoce que la esposa procede del hombre y depende de él. Por tanto, la autoridad como cabeza no sólo significa autoridad, sino que incluye la referencia al origen de la mujer que afecta

la relación continua.

   Por el paralelo que hay entre 1 Corintios 11:3 y Efesios 5:22–23, inferimos que Pablo presenta la doctrina de Cristo en su calidad de cabeza gobernante como un modelo. Así como Cristo es cabeza de todo hombre y de la iglesia, así también el esposo es cabeza de su esposa. Así como Cristo se somete a Dios el Padre, la esposa se somete al esposo.

2° Titulo:

El cuerpo. (Efesios 1:22-23. Y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo.)

   Comentario: Versíc. 22, 23. Es así entonces, que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, manifestó su infinito poder cuando levantó a Cristo de entre los muertos y le hizo sentar a su mano derecha y sujetó todas las cosas bajo sus pies. En él, como el Hombre ideal (tanto “Hijo del hombre” como “Hijo de Dios”), el Salmo 8 (del cual se cita aquí el v. 6; cf. LXX Sal. 8:7) llega a su cumplimiento absoluto. Véase también 1 Co. 15:27 y Heb. 2:8. La expresión “todo” o “todas las cosas” no ha de ser limitada a “todas las cosas en la iglesia”. Tampoco incluye meramente cosas tales como “ovejas y bueyes, todo ellos; y asimismo las bestias del campo, las aves del cielo, los peces del mar, y cuanto pasa por las sendas de los mares” (Sal. 8:7, 8). Aunque en forma muy limitada, la humanidad, aún después de la caída, tiene cierto grado de control sobre estas criaturas “inferiores”, el dominio que aquí ejerce es insignificante comparado con la soberanía universal de Cristo, dominio que no excluye nada en absoluto de lo que existe. En consecuencia, nada puede obstaculizar el logro de la “esperanza” de los creyentes. A nada se le permitirá cruzarse en el camino hacia la adquisición y el goce pleno de aquella gloriosa “herencia” de la cual disfrutan un anticipo ahora mismo. Además, el poder de Dios no está inactivo. En forma que fue claramente exhibida en la exaltación de Cristo se está utilizando en el gobierno del universo, en beneficio de la iglesia. De ahí que Pablo prosigue: y le constituyó cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, puesto que es su cuerpo …; vale decir, ya que se halla tan íntima e indisolublemente unido a ella y la ama con amor profundo, ilimitado, e inmutable. Lo que se enfatiza por medio de este simbolismo de cabezacuerpo

es la intimidad del lazo, el insondable carácter del amor entre Cristo y la iglesia, según se indica claramente en 5:25–33. En relación a esto no debemos pasar por alto un hecho importante, es decir, que a través de la epístola Pablo hace énfasis en el gran amor de Dios (o de Cristo) hacia su pueblo, y el amor que sus hijos en respuesta deben a él y se deben entre sí (1:5; 2:4; 3:19; 4:1, 2; 5:1, 2ss; 6:23, 24). No hay ni un capítulo donde no se enfatice este tema. ¡Quien no haya captado este punto aún no entiende Efesios!

   En las cartas gemelas, Colosenses y Efesios, la figura cabeza-cuerpo aparece por vez primera en las epístolas paulinas, para indicar la relación entre Cristo y su iglesia. Es verdad, por supuesto, que aquí en Ef. 1:22, 23 no se dice realmente que Cristo es la cabeza de la iglesia sino más bien “cabeza sobre todas las cosas a la iglesia … su cuerpo”. Pero esta forma de expresión tiene por objeto meramente incrementar la belleza del simbolismo. El significado, entonces, viene a ser este: ya que la iglesia es el cuerpo de Cristo, con la cual él está orgánicamente unido, su amor por ella es tan grande que hace uso de su poder infinito para que el universo entero con todo lo que en él hay coopere en beneficio de ella, sea de buen grado o no. En consecuencia, el concepto Cristo cabeza gobernante sobre todas las cosas (Cf. Co. 2:10) no anula sino más bien fortalece y adorna la doctrina claramente implicada Cristo cabeza gobernante (y orgánica) de la iglesia (cf. Ef. 4:15; 5:23; Col. 1:18; 2:19). Por tanto, cuando muchos comentaristas, dogmatistas, y también el Catecismo de Heidelberg (Domingo 19, edición con referencias textuales, P. y R. 50) apelan a Ef. 1:20–23, entre otros pasajes, para apoyar la posición de que Cristo es cabeza de la iglesia, no están cometiendo ningún error.

   Añadiendo una descripción más a la iglesia como cuerpo de Cristo, Pablo agrega: la plenitud de Aquel que lo llena todo en todo. Los argumentos relacionados con el significadoexacto de plenitud en este caso particular llenan muchas páginas de innumerables comentarios. Con el debido respeto hacia los argumentos de los que defienden otras teorías, y cuyasdefensas en favor de sus puntos de vista he examinado detalladamente, he llegado a la conclusión,después de largo estudio, que la correcta interpretación es la siguiente: laiglesia es el complemento de Cristo. En otras palabras: “Es el más alto honor para la iglesia,que el Hijo de Dios se considere a sí mismo en cierto grado imperfecto en tanto que no estéunido a nosotros. Qué consuelo es para nosotros el saber que no será hasta que estemos antesu presencia, que él tendrá todos sus elementos constitutivos, o que él desee ser consideradocomo completo”. (Juan Calvino en su comentario acerca de este pasaje. Véase en la bibliografíael título de la obra). Este punto de vista, con ciertas variaciones en cuanto a detalles, asaber, que la iglesia, sin duda, está presentada aquí como llenando y completando a Aquelque lo llena todo en todo, es defendido por Abbott, Barry, Bruce, Grosheide, Hodge, Lenski,Simpson, y muchos otros.

   Esta interpretación, a la cual yo y los que se acaban de mencionar nos aferramos, no resta en manera alguna, ni en forma ni grado, un ápice de la absoluta majestad o autosuficiencia de Cristo.

   Por supuesto, en lo referente a su esencia divina no es en sentido alguno ni dependiente ni posible de ser complementado por la iglesia. Pero como esposo sí está incompleto sin la esposa; no se puede pensar en él como vid sin sus pámpanos; como pastor, no le podemos imaginar sin las ovejas; y así también, como cabeza halla su total expresión en su cuerpo, la iglesia.

    Existen también las siguientes razones adicionales que me han inducido a considerar esta interpretación como correcta:

(1) El hecho de que para Aquel que lo llena todo en todo hay algo que, no obstante, lo llena o complementa, está enseñado claramente por Cristo mismo y también por su discípulo Juan (Jn. 6:56; 15:4, 5, 17–21; 1 Jn. 3:24). “Permaneced en mí, y yo en vosotros” muestra que no solamente los sarmientos se hallan incompletos sin la vid—que es el punto enfatizado en Juan 15—sino que, en cierto sentido, la vid también es complementada por los sarmientos.

(2) En Col. 1:24 Pablo se refiere a sí mismo como “cumpliendo de mi parte lo que falta aún de los padecimientos de Cristo”. Hay un sentido en el cual la iglesia, por decirlo así, completa los sufrimientos de Cristo. Véase C.N.T. sobre Col. 1:24. Por lo tanto, los que rechazan la idea de que la iglesia es el complemento del Cristo tendrán gran dificultad al interpretar Col. 1:24. Igualmente hallamos que la iglesia recapitula la muerte y resurrección de Cristo (Ro. 6:4, 5; Col. 2:20; 3:1; 2 Ti. 2:11, 12).

(3) Al interpretar la metáfora cabeza-cuerpo con el significado de que el cuerpo llena o complementa la cabeza, resultando así una unidad orgánica en que el cuerpo lleva a cabo la voluntad y propósito de la cabeza, se obtiene un sentido equilibrado de la figura. Cristo utiliza a la iglesia para la realización de sus planes en el gobierno del mundo y para la salvación de los pecadores.

(4) La idea enfatizada por Calvino, a saber, que Cristo rehúsa considerarse a sí mismo completo hasta poseer todos sus elementos, armoniza maravillosamente también con aquella motivación de amor que, según lo he mostrado, domina toda la epístola.

(5) La descripción de la iglesia como “la plenitud de Aquel que lo llena todo en todo” es, sin lugar a dudas, “una tremenda paradoja”. Esto, también, es exactamente lo que esperamos hallar en Pablo. Abundan en sus escritos figuras en que aparecen aparentes contradicciones: “no todos son Israel que son de Israel” (Ro. 9:6). “En todo recomendándonos … como impostores, y sin embargo veraces; como desconocidos, y sin embargo bien conocidos; como moribundos, y he aquí que vivimos … como pesarosos, más siempre gozosos; como pobres, más enriqueciendo a muchos; como no teniendo nada, y sin embargo poseyendo todas las cosas” (2 Co. 6:4–10). “Cuando soy débil, entonces soy fuerte” (2 Co. 12:10). Es Pablo quien desea que los tesalonicenses tengan ambición de vivir tranquilos (1 Ts. 4:11). ¡Y sin ir más lejos, en esta misma epístola a los efesios habla de conocer el amor de Dios que sobrepasa el conocimiento (3:19)! La paradoja de 1:23 se ajusta muy bien a esta categoría de estilo.

    Comentando acerca de las palabras “Aquel que lo llena todo en todo”, Calvino continúa como sigue, “Esto se añade para guardarnos de la suposición de que existiese cualquier defecto real en Cristo al estar separados de nosotros. Su deseo de ser lleno y, en algunos aspectos, ser hecho perfecto en nosotros, no proviene la falta o necesidad, puesto que todo lo bueno que hay en nosotros o en cualquiera de las criaturas es un don de su mano.”

   Las palabras “que lo llena todo en todo” significan que Cristo llena todo el universo en todos los aspectos; esto es, que el universo entero no solamente depende de él para la provisión de lo necesario, sino que además es gobernado por él en beneficio de la iglesia, la cual, a su vez, debe servir al universo y se halla henchida de sus generosos dones. Así pues, está constantemente impregnando a todas las cosas con su amor y poder (cf. Jer. 23:24; 1 R. 8:27; Sal. 139:7). Concuerdo con la declaración de Roels, “Lo más probable es que Pablo se refiera al hecho de que Cristo, exaltado, sobre todo, está ahora implicado en la realización histórica de la reconciliación ya efectuada del universo dirigiendo todas las cosas hacia lo determinado, que es, su meta divinamente designada”.

   Con un Cristo que es el fundamento eterno de su salvación, el cristiano nada tiene que temer. Su esperanza será realizada, su herencia plenamente disfrutada.

3er Titulo:

Los miembros. (1 Corintios 12:27. Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular).

   Comentario: Versíc. 27. Vosotros sois el cuerpo de Cristo e individualmente miembros de él.

a. «Vosotros sois el cuerpo de Cristo». Pablo se dirige a los miembros de la iglesia de Corinto con el pronombre personal vosotros. Son el pueblo santificado en Cristo Jesús y que son llamados a ser santos (1:2). Sin embargo, esta gente peleaba, causaba divisiones, no excomulgaron al hermano inmoral, demandaban judicialmente a los hermanos, criticaban a los apóstoles y no observaban con propiedad la Santa Cena. A pesar de todos estos defectos, Pablo les dice que son el cuerpo de Cristo.

  En el texto griego, Pablo usa el sustantivo cuerpo en el sentido absoluto del término. Esto es, la palabra aparece sin el artículo definido. Pablo no habla de «un cuerpo» o de «el cuerpo», sino sólo de «cuerpo», con lo cual indica que este es el solo y único cuerpo, porque no hay ningún otro cuerpo de Cristo. No se refiere al cuerpo físico de Cristo, sino que habla en forma figurada de la iglesia como el cuerpo de Cristo (p. ej., Ef. 1:23; Col. 1:24). Para decirlo de otro modo, Pablo afirma que la iglesia a la que pertenecen los corintios es una entidad sin divisiones.

  La iglesia como el cuerpo figurativo de Cristo existe en él y pertenece a él. Está genuinamente unido a Cristo, porque cada creyente individual está por fe incluido en él. Cada congregación local es un microcosmo de toda la iglesia, de tal manera que todo el que observe las distintas funciones de la congregación sabe que este cuerpo es la iglesia en acción. Aquí Pablo declara el principio de unidad en la multiplicidad. En la siguiente oración hablará de la multiplicidad en unidad.

b. «E individualmente miembros de él». No tenemos información del tamaño de la congregación de Corinto, pero Pablo afirma que cada individuo es parte del cuerpo de Cristo. Al hablar así, Pablo subraya la individualidad de los miembros, porque cada uno ha recibido un don diferente del Señor. Con estos dones y funciones a su disposición, todos los miembros contribuyen juntos al bienestar de la comunidad cristiana.

Amen Para Gloria De Dios.

Bibliografía: El Espíritu Santo Por Edwin H. Palmer; Estudio De Doctrina Cristina Por George Pardington; El Triunfo Del Crucificado Por Erich Sauer; Comentario Al Nuevo Testamento Por Simon J. Kistemaker; Biblia De Referencia Thompson VRV 1960.

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Hno Roberto Saldías Roa

Miembro de la IEP en Nacimiento Bajo, nació en el evangelio del Señor en la Iglesia de Laja 1975. Casado con María Nahuelmán, estudia teología de manera autodidacta. Me gusta mucho leer y escribir.