+56 9 5417 6219
contacto@historiaycontingenciaiep.cl

Semana del 6 al 12 de enero de 2020: “¿Qué Es El Pecado?”

Semana del 6 al 12 de enero de 2020: “¿Qué Es El Pecado?”

   Lectura Bíblica: 1º de Juan 3:4. “Todo aquel que comete pecado, infringe también la ley; pues el pecado es infracción de la ley”.

    Comentario del texto Bíblico: 4. Todo el que peca quebranta la ley; de hecho, el pecado es quebrantamiento de la ley.

   Esta epístola de Juan se distingue por sus contrastes. Juan primeramente describe al hijo de Dios que se purifica a sí mismo (3:3) y luego pasa a describir a la persona que continúa viviendo en pecado y practica la iniquidad. El hijo de Dios, por consiguiente, no puede continuar en pecado: y el incrédulo que se entrega al pecado no puede ser un hijo de Dios.

   ¿Qué es el pecado? Es el quebrantamiento de la norma, es decir, de la ley que Dios ha dado. Cualquiera puede detectar una línea torcida cuando una línea perfectamente recta se traza junto a la misma. Juan hace que la conducta pecaminosa sea más conspicua al contrastar la con la rectitud.

   Juan explica qué significa el pecado. Dice que cometer pecado es lo mismo que descuidar completamente la ley de Dios. Para él, el pecado y el quebrantamiento de la ley son términos intercambiables.

   Juan en realidad ofrece una breve definición del pecado revelando su naturaleza misma: “El pecado es quebrantamiento de la ley”. “El pecado es un rechazo deliberado de las normas de Dios y el Dios y un recurrir a los deseos propios”. El pecado tiene su origen en el deliberado contra Dios. La persona que continúa haciéndolo que es pecaminoso, concluye Juan, “Es del diablo” (3:8).

    Exhortación del Tema: ¿Qué es el pecado en realidad? El pecado es lo que separa a los hombres de Dios, siendo la dádiva del pecado la muerte. Cometo pecado cuando desobedezco la voluntad de Dios, y quebranto sus leyes. (1 Juan 3,4)

Hay muchas expresiones, bíblicas y no bíblicas, que describen el pecado. Por ejemplo, ¿qué es el pecado original, el pecado en la carne y las obras de la carne? Todos tenemos pecado, sin embargo, nadie tiene que cometer pecado.

¿Cuál es la diferencia?

   El pecado original

   El pecado entró al mundo cuando Adán y Eva desobedecieron a Dios y comieron del árbol del conocimiento del bien y del mal. Ellos obedecieron a su propia voluntad en lugar de la voluntad de Dios, y por medio de esto recibieron conciencia del bien y del mal. (Génesis 2-3) Por causa de este acto de desobediencia su naturaleza humana fue corrompida y recibieron una naturaleza pecaminosa, una carne pecaminosa – el pecado original.

El pecado en la carne

   ¿Qué es el pecado en la carne?

   Todos los descendientes de Adán y Eva han heredado el pecado en la carne – pero no la culpa, sino una tendencia o inclinación a seguir su propia voluntad en lugar de la voluntad de Dios. La Biblia utiliza muchas palabras para describir esta inclinación: El pecado en la carne, el cuerpo de pecado, las pasiones y deseos, etc. En Romanos 7:18 Pablo escribe, «Y yo sé que, en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien.» Aquí describe esta inclinación a cometer pecado que todos hemos heredado.

Juan escribe, «Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros» 1 Juan 1:8. El pecado que tengo es el pecado en la carne – pasiones y deseos – que he heredado. De hecho, esto no es mi culpa; es algo con lo cual he nacido, lo cual no implica que sea mi culpa. (Romanos 7:24-25; 8,1) Puedo sentir esta inclinación cada vez que soy tentado. «Cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido.» Santiago 1:14.

   ¿Cuándo he cometido pecado?

   Hay una gran diferencia entre tener pecado – ser seducido por mis pasiones y deseos – y cometer pecado. Santiago sigue escribiendo: «Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte.» Santiago 1,15. Aquí vemos que la tentación no se vuelve pecado (cometo pecado) sin antes ser consumado. Esta concepción se lleva a cabo cuando mi mente está de acuerdo con los deseos. El resultado es que cometo pecado, ya sea en pensamientos, palabras o hechos. Este es el pecado por el cual sí tengo culpa y por el cual debo rendir cuentas.

    El pecado del cual no soy consciente – las obras de la carne

   Con frecuencia puedo reaccionar, hablar o pensar en contra de la voluntad de Dios sin ser consciente de ello. En Romanos 7 y 8 Pablo lo describe claramente y lo llama las obras de la carne, y ser esclavo de la ley del pecado en nuestros miembros. Debido a que esto nunca pasó por mi consciencia, no tengo la culpa. Sin embargo, incluso estas obras pueden ser llevadas a través de mi consciencia más tarde, y entonces tienen que ser puestas en orden. 

Consecuencias del Pecado:

1.- Muerte Física, Génesis 2:16-17

2.- Muerte Espiritual, Romanos 6:23; Efesios 2:1-3;

3.- Muerte Eterna, Apocalipsis 20:14-15

¿Cuál es el pecado imperdonable?, Mateo 12:31-32

Otras Referencias: Santiago 2:10; Romanos 3:23;

1º TÍTULO

Origen. (Isaías 14:12-15) y Naturaleza (Eclesiastés 7:20)

Isaías 14:12 -15. ¡Cómo caíste del cielo, oh Lucero, hijo de la mañana! Cortado fuiste por tierra, tú que debilitabas a las naciones. Tú que decías en tu corazón: Subiré al cielo; en lo alto, junto a las estrellas de Dios, levantaré mi trono, y en el monte del testimonio me sentaré, a los lados del norte; sobre las alturas de las nubes subiré, y seré semejante al Altísimo. 

    Comentario: Todo el plan de la divina providencia está arreglado con miras al bien del pueblo de Dios. La instalación en la Tierra Prometida es misericordia de Dios. Que la Iglesia reciba a quienes Dios recibe. El pueblo de Dios, doquiera sea echada su suerte, debe emprender la recomendación de la religión por la conversación justa y triunfadora. —Los que no sean reconciliados con ellos, serán humillados por ellos. Esto puede aplicarse al éxito del evangelio, cuando los que se habían opuesto son llevados a obedecerlo. Dios mismo se dedica a obrar el cambio bendito. Ellos tendrán reposo de su tristeza y de su temor, de la sensación de sus cargas presentes y del temor de lo peor. —Babilonia abundaba en riquezas. El rey de Babilonia gobernaba la nación con la ayuda que tenía del mando absoluto de tanta riqueza. Esto se refiere especialmente al pueblo judío, y colmó la medida de los pecados del rey de Babilonia. Los tiranos sacrifican sus intereses verdaderos a sus lujurias y pasiones. Ambición graciosa es codiciar ser como el Santísimo, pues Él ha dicho: Sed santos como yo soy santo; pero es ambición pecaminosa apuntar a ser como el Altísimo, porque Él dice: él que se exalta será humillado. De esta manera, el diablo llevó a nuestros padres a pecar. —Debe sobrevenirle la ruina total. A los que no cesen de pecar, Dios los hará cesar. Debe ser derribado y descender al sepulcro: este es el destino común de los tiranos. La gloria verdadera, esto es, la gracia verdadera ascenderá con el alma al cielo, pero la pompa vana descenderá con el cuerpo a la tumba; hay un final para esto. Puede haber regocijo si se niega el derecho a ser enterrado en aras de la justicia, Mateo 5:12. Pero si es como justo castigo del pecado, denota que los pecadores impenitentes se levantarán para vergüenza y confusión perpetua. —Muchos triunfos debe haber en su caída. Dios trata con los que perturban la paz de la humanidad. La recepción del rey de Babilonia en las regiones de los muertos, indica que hay un mundo de espíritus al cual va las almas de los hombres al morir. Esas almas conversan entre sí aunque nosotros no tenemos nada con ellas; y la muerte y el infierno serán indudablemente muerte e infierno para todos los impíos que caen desde la altura de sus pompas de este mundo y de la plenitud de sus placeres. De todo esto aprendamos que la semilla de los malhechores nunca será renovada. La ciudad real debe ser destruida y abandonada. Así se ilustra la suma destrucción de la Babilonia neotestamentaria, Apocalipsis 18:2. Cuando un pueblo no se limpia con la escoba de la reforma, ¿qué pueden esperar, sino ser barridos de la faz de la tierra con la escoba de la destrucción?

Origen del pecado: Génesis 3:1; Romanos 15:12; Ezequiel 28:14-19; Isaías 14:12-15

    Eclesiastés 7:20. Ciertamente no hay hombre justo en la tierra, que haga el bien y nunca peque.

    Comentario: La sabiduría es tan buena como una herencia, sí, mejor. Protege de las tormentas y del calor quemante de la tribulación. La riqueza no alarga la vida natural, pero la sabiduría verdadera da vida espiritual y fortalece a los hombres para servir sujetos a sus sufrimientos. —Miremos la disposición de nuestro estado como obra de Dios, y al final, todo resultará haber sido para mejor. En obras de justicia no te dejes llevar por los calores o pasiones, no, no por el celo por Dios. No te engañes sobre tus habilidades ni critiques todo, ni te ocupes con los asuntos de otros hombres. — Muchos que no serán tocados por el temor a Dios, y el terror al infierno, evitarán pecados que arruinen su salud y patrimonio, y los expongan a la justicia pública. Pero los que temen verdaderamente a Dios, tienen un sólo fin al servir, por tanto, actúan con firmeza. —Si decimos que no pecamos nos engañamos. Todo creyente verdadero está listo para decir: Dios ten misericordia de mí pecador. Al mismo tiempo, no olvides que la justicia personal, el andar en la nueva vida, es la única prueba real de interés por la fe en la justicia del Redentor. —La sabiduría nos enseña a no ser rápidos para resentirnos por las afrentas. No desees saber qué dice la gente; si hablan bien de ti, se alimentará tu orgullo; si hablan mal, incitará tu pasión. Preocúpate de ser aprobado ante Dios y tu propia conciencia, y entonces, no oigas lo que dicen de ti los hombres; es más fácil pasar por veinte afrentas que vengar una. Cuando se nos hace daño, examinemos si no hemos hecho mal a otros.

2º TÍTULO

Rebelión contra Dios. (1º de Samuel 15:22-23. “Y Samuel dijo: ¿Se complace Jehová tanto en los holocaustos y víctimas, como en que se obedezca a las palabras de Jehová? Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención que la grosura de los carneros. Porque como pecado de adivinación es la rebelión, y como ídolos e idolatría la obstinación. Por cuanto tú desechaste la palabra de Jehová, él también te ha desechado para que no seas rey”.)

   Consecuencias de rebelarse contra Dios: 1º Samuel 15:11; 1 Samuel 18:11; Levítico 4:2; 1 corintios 10:11;

   Comentario: La falta de perdón, la altivez, también llevan al cristiano a rebelarse contra Dios, pero esto también traerá consecuencias, Isaías 2:11; Isaías 13:11

Comentario del texto: El arrepentimiento de Dios no es un cambio de propósito, como en nuestro caso, sino un cambio de método. El cambio estuvo en Saúl, “ha dejado de seguirme”. Por eso hizo de Dios su enemigo. Samuel se pasó toda una noche rogando por Saúl. El rechazo de los pecadores es tristeza para los creyentes: Dios no se deleita en su muerte ni tampoco nosotros. —Saúl se jacta de su obediencia ante Samuel. De esta manera piensan los pecadores, que justificándose a sí mismos, escaparán del juicio del Señor. El ruido del ganado, como el moho de la plata, Santiago 5:3, atestiguó contra él. Muchos se ufanan de obedecer los mandamientos de Dios, pero entonces, ¿qué significa su contemporización con la carne, su amor al mundo, su espíritu irritable y perverso, y su negligencia de los deberes santos que atestiguan en su contra? Véase de qué mal es raíz el amor del dinero; y nótese cuál es la gravedad del pecado y obsérvese qué es lo que por sobre toda otra cosa lo hace malo ante los ojos del Señor: es la desobediencia: “no obedeciste la voz del Señor”. —El corazón carnal y engañoso como el de Saúl, piensa excusarse de los mandamientos de Dios por lo que a ellos más agrada. Cuesta convencer a los hijos de desobediencia. Pero la obediencia humilde, sincera y consciente a la voluntad de Dios es más placentera y aceptable para Él que todos los holocaustos y sacrificios. Se glorifica más a Dios y se niega mejor al yo por la obediencia que por el sacrificio. Mucho más fácil es llevar un buey o un cordero para ser quemado sobre el altar, que llevar cautivo cada pensamiento altanero a la obediencia de Dios, y someter nuestra voluntad a su voluntad. Son ineptos e indignos de gobernar a los hombres los que no están dispuestos a que Dios reine sobre ellos. 

3º TÍTULO

Maldad e iniquidad. (Salmo 32:5; Génesis 6:5)

Salmo 32:5 “Mi pecado te declaré, y no encubrí mi iniquidad. Dije: Confesaré mis transgresiones a Jehová; Y tú perdonaste la maldad de mi pecado”.

Génesis 6:5 “Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente al mal”.

     Referencias: Isaías 59:1-2; 1 Juan 1:8-10

    Comentario: Dios requiere que le confesemos nuestras iniquidades: Proverbios 28:13; 1 Juan 1:9; Salmo 51:4;

    Comentario Salmo 32:5:  Es muy difícil llevar al hombre pecador a que acepte humildemente la misericordia

gratuita, con la confesión total de sus pecados y la condena de sí mismo. Pero el único camino verdadero a la paz de conciencia es confesar nuestros pecados para que sean perdonados; declararlos para ser justificados. Aunque el arrepentimiento y la confesión no merecen el perdón de la transgresión, son necesarios para disfrutar realmente la misericordia que perdona. ¡Y qué lengua podría expresar la felicidad de esa hora cuando el alma, oprimida por el pecado, es capacitada para derramar libremente sus penas ante Dios, y para recibir la misericordia del pacto en Cristo Jesús! — Los que prosperan en oración, deben buscar al Señor cuando, por su providencia, Él los llama a buscarlo y, por su Espíritu, los incita a que lo busquen a Él. —En el tiempo de encontrar, cuando el corazón está ablandado por la tristeza y cargado por la culpa; cuando falla todo refugio humano; cuando no se puede hallar reposo para la mente turbada, entonces Dios aplica el bálsamo sanador por su Espíritu.

   Comentario de Génesis 6:5:  La cosa más notable acerca del mundo antiguo es su destrucción por el diluvio. Se nos cuenta la abundante iniquidad de ese mundo malo: la justa ira de Dios y su santa resolución de castigarlo. En todas las épocas ha habido una maldición específica de Dios para el matrimonio entre un profesante de la verdadera religión y sus enemigos declarados. El mal ejemplo del cónyuge impío corrompe o hiere mucho al otro. Se acaba la religión de la familia y los niños son educados conforme a las máximas mundanas del progenitor que no tiene temor de Dios. Si profesamos ser hijos e hijas del Señor Todopoderoso, no debemos casarnos sin su consentimiento. Él no nos dará su bendición, si preferimos la belleza, la inteligencia, la riqueza o los honores mundanales a la fe y la santidad. —El Espíritu de Dios contendió con los hombres enviando a Enoc, Noé y quizá a otros, para que les predicaran; esperaba mostrar su gracia a pesar de sus rebeliones despertando temor y convicción en sus conciencias. Pero el Señor declaró que su Espíritu no siempre contendería así con los hombres; Él los dejaría endurecerse en el pecado y madurar para la destrucción. Esto lo determinó Él porque el hombre era carne: no sólo frágil y débil, sino carnal y depravado, habiendo usado mal los poderes nobles de su alma para satisfacer sus inclinaciones corruptas. —Dios ve toda la maldad que hay entre los hijos de los hombres; no la pueden ocultar de Él ahora; y si no se arrepienten de ella, será dada a conocer por Él dentro de poco. Indudablemente la maldad de un pueblo es grande, cuando los pecadores notorios son hombres célebres entre ellos. Muchísimo pecado se cometía en todas partes por toda clase de personas. Cualquiera podía ver que la maldad del hombre era grande: pero Dios vio que toda imaginación o propósito de los pensamientos del corazón del hombre era de continuo solamente el mal. Esto era la raíz amarga, la fuente corrupta. El corazón era engañoso y perverso; los principios eran corruptos; los hábitos y las disposiciones, malas. Sus intenciones y planes eran malvados. Ellos hacían el mal deliberadamente, y se las ingeniaban para hacer perversidades. No había bien entre ellos. Dios vio la maldad del hombre como quien es herido y maltratado por ella. La vio como un padre tierno ve la necedad y porfía de un hijo rebelde y desobediente, cosa que le aflige y le hace desear no haber tenido hijos. Las palabras usadas aquí son muy notables; las usa según el entendimiento de los hombres y no significan que Dios pueda cambiar o sentirse infeliz. ¿Dios odia así nuestro pecado? Y nosotros, ¿no debiéramos afligirnos de corazón por eso? ¡Oh, que podamos mirar a Aquel a quien hemos afligido, y lamentar! —Dios se arrepintió de haber hecho al hombre; pero nunca lo encontramos arrepentido de haber redimido al hombre. Dios resuelve destruir al hombre: la palabra original es muy impactante, “raeré de sobre la faz de la tierra a los hombres” como se barre el polvo o la suciedad de un lugar que debe estar limpio y se arroja al montón de basura, el lugar apropiado para ello. Dios habla del hombre como de su propia criatura, cuando resuelve su castigo. Pierden su vida los que no responden al propósito de sus vidas. Dios tomó esta decisión sobre los hombres después que su Espíritu había contendido por mucho tiempo con ellos, pero en vano. Nadie es castigado por la justicia de Dios sino aquellos que detestan ser reformados por la gracia de Dios.

Amen, Para Honra Y Gloria De Dios.

[pdf_attachment file=”1″ name=”DESCARGUE AQUÍ ESTUDIO COMPLETO”] [pdf_attachment file=”2″ name=”DESCARGUE AQUÍ APORTE DEL TEMA”]

Hno Roberto Saldías Roa

Miembro de la IEP en Nacimiento Bajo, nació en el evangelio del Señor en la Iglesia de Laja 1975. Casado con María Nahuelmán, estudia teología de manera autodidacta. Me gusta mucho leer y escribir.

 

Deja una respuesta