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Semana del 5 al 11 de noviembre de 2018 “La Obra Del Espíritu Santo En La Antigua Dispensación”

Semana del 5 al 11 de noviembre de 2018 “La Obra Del Espíritu Santo En La Antigua Dispensación”


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Lectura Bíblica: Génesis Cap. 41, versículos 37 al 39. Y el negocio pareció bien a Faraón, y a sus siervos. Y dijo Faraón a sus siervos: ¿Hemos de hallar otro hombre como éste, en quien haya espíritu de Dios? Y dijo Faraón a José: Pues que Dios te ha hecho saber todo esto, no hay entendido ni sabio como tú: Tú serás sobre mi casa, y por tu dicho se gobernará todo mi pueblo: solamente en el trono seré yo mayor que tú. Dijo más Faraón a José: He aquí yo te he puesto sobre toda la tierra de Egipto.

   Comentario: El faraón nombra a José gobernador de Egipto, 41:37–45a. No se discute ni se mide el valor del plan presentado por José. Simplemente se acepta y se propone ejecutarlo. El faraón hace recaer la responsabilidad del plan en José argumentando tres razones: Primera, el plan presentado por José era la respuesta correcta a la nueva realidad revelada en la interpretación del sueño. Aquí se nota la aceptación del faraón y sus servidores de la sabiduría superior de José.

   Segunda, el faraón reconoce la relación especial de José con Dios. Esta dimensión espiritual es transcendental y se reconoce que por más preciso y correcto el plan, la crisis necesita de una persona que actúa con el beneficio de una relación íntima con Dios. Puede aclararse que el Dios mencionado en la conversación para José claramente es el verdadero Dios, el Dios de relación personal de los patriarcas y quien interviene con soberanía y autoridad en las actividades humanas. Desde el punto de vista del faraón, Dios es la referencia o realidad trascendente que de pronto se “adueña” del imperio con soberanía e independencia. El reconoce que la crisis necesita de una continua relación con este Dios quien causa esta situación.

   Tercera, el faraón reconoce que ningún recurso humano disponible podía llenar la necesidad surgida por la crisis: No hay nadie tan entendido ni sabio (v. 39). En su consejo José nunca se “promocionó” como candidato, sino simplemente evaluó los requerimientos necesarios para la persona a nombrarse. Tanto José como el faraón actuaron con humildad guiados ya por los designios de Dios. No está demás mencionar que, en tan importante decisión, el faraón habrá tenido también a mano un informe exacto de la trayectoria exitosa de José en la casa de Potifar y en la cárcel (sus cartas de recomendación). Sin duda, nuevamente se combinan perfectamente la elección de Dios y la probada diligencia del hombre ante responsabilidades dadas.

Tu Dios habla

   El faraón llamó a José Zafenat-panéaj (41:45). El nombre egipcio dado a José por el faraón puede significar «Dios dice que está vivo»; o como anota RVA «Dios habla; él vive». El contenido da a entender que Dios ha comunicado su palabra con tal firmeza y certeza que es una clara evidencia de que él está presente en medio de nosotros. La manera como los hijos de Dios nos comportamos y hablamos da a conocer al Dios en el cual creemos y confiamos. Dichosos los que pueden hacer exclamar a otros: «¡Tu Dios habla!», «¡tu Dios vive!»

El Espíritu Santo con relación al hombre en el Antiguo Testamento

   La obra del Espíritu con relación al hombre en el Antiguo Testamento no es exactamente igual a la que le corresponde realizar respecto al hombre de hoy. El día de Pentecostés marcó el comienzo de ciertas diferencias fundamentales, aunque no debe pensarse que el ministerio del Espíritu fuera más raro o más esporádico en los tiempos del Antiguo Testamento. Cuando decimos que el Espíritu vino en Pentecostés no queremos dar a

entender que anteriormente estaba ausente de la escena terrenal. A partir de Pentecostés comenzó a morar en los creyentes, aunque siempre estuvo presente anteriormente.

LA NATURALEZA DE SU OBRA

Su morar selectivo

   Al decir selectivo se quiere indicar que en los tiempos del Antiguo Testamento el Espíritu no moraba necesariamente en todos los hijos de Dios; no se trataba de una experiencia universal con su pueblo. Su relación con la gente está contenida en tres palabras.

   Primero, se afirma que el Espíritu estaba en (dentro de) ciertas personas. Faraón reconoció que el Espíritu moraba en José (Gn. 41:38). Podemos cuestionar el que Faraón entendiese esto como una referencia al Espíritu Santo, pero que se trataba del ministerio del Espíritu obrando en José resulta claro por revelaciones posteriores. Se afirma claramente que el Espíritu estaba en José, y ésta fue la razón por la cual Dios lo eligió (Nm. 27:181). Además, se afirma que el Espíritu estaba en Daniel (Dn. 4:8; 5:11-14; 6:3). En todos estos versículos la preposición en es beth en hebreo.

   Segundo, se afirma que el Espíritu descendió sobre muchos.

La preposición que se emplea para describir esta relación del Espíritu es al (hebreo), y dicha relación fue experimentada por muchas personas en los tiempos del Antiguo Testamento (Jue. 3:10; 6:34; 11:29; 13:25; 1 S. 10:9-10; 16:13). ¿Existe alguna diferencia entre la circunstancia de que el Espíritu esté en la persona y que descienda o venga sobre ella? Probablemente no se debe inferir ninguna diferencia significativa, excepto que la idea de descender sobre parecería indicar el carácter temporario y transitorio de la relación del Espíritu con los santos del Antiguo Testamento.

   Tercero, se afirma que el Espíritu llenó a algunas personas.

Esto se afirma de Bezaleel en relación con sus funciones como dirigente de los artesanos que debían trabajar en la construcción del tabernáculo (Ex. 31:3; 53:31). Podemos suponer que este llenar especial para el servicio significaba que el Espíritu moraba en la persona, o por lo menos que venía sobre ella.

   ¿Qué indican estos ejemplos? Simplemente que, si bien el Espíritu entraba a morar en ciertos hombres en los tiempos del Antiguo Testamento, se trataba de un ministerio selectivo, tanto en lo que se refiere a la elección de las personas en las que entraba a morar como al tiempo que duraba. ¿Hay algún modo sencillo de sintetizar esta relación del Espíritu’? La respuesta es que sí, porque el mismo Señor la sintetizó cuando les dijo a los discípulos que hasta ese momento el Espíritu moraba con ellos, mientras que en Pentecostés y a partir de Pentecostés comenzaría a morar en ellos (Jn. 14:17). Dos cosas se desprenden con claridad de esta afirmación con respecto a la obra del Espíritu en el Antiguo Testamento:

  1. No se trataba de una actividad realizada en forma irregular, aun cuando estuviese limitada a ciertas personas y aunque la persona no la experimentase en fonna pennanente. En todo caso, la palabra «morar» no indica un ministerio irregular.
  2. No obstante, se trataba de un ministerio diferente del que comenzó con Pentecostés, porque el Señor caracterizó a uno con la palabra «con» mientras que al otro con la palabra «en», esta última para lo que se inició en Pentecostés. Aun cuando en el Antiguo Testamento hubo claras evidencias de que el Espíritu vino a morar en algunos hombres, su ministerio no puede describirse en forma generalizada como un ministerio que realizaba en los hombres sino más bien con los hombres. En este contraste entre «con» y «en»‘ pueden quedar muchas cosas sin aclarar, pero está claro que el contraste existe.

Su misión de contener el pecado

   Es evidente que uno de los ministerios del Espíritu en el Antiguo Testamento era el de refrenar el pecado. Esto lo hizo desde el momento mismo en que comenzó la historia de la humanidad (Gn. 6:3). Los mismos nombres y títulos que llevaba tienen que haber obrado como factor de contención para el hombre que lo tenía en cuenta (Neh. 9:20; Sal. 51:11).

La capacitación para el servicio

   Ya hemos mencionado el hecho de que Bezaleel fue especialmente investido para la tarea de la construcción del tabernáculo (Ex. 31:3). Esta habilitación sobrenatural no excluía sus habilidades naturales, sino que se agregaba a ellas. Algunos de los jueces fueron dotados del Espíritu (Jue. 3:10; 6:34; 11:29). La fuerza de Sansón fue resultado de la venida del Espíritu sobre él (Jue. 14:6). Cuando David fue ungido rey por Samuel «desde aquel día en adelante el Espíritu de Jehová vino sobre él» (1 S. 16:13). El Nuevo Testamento nos revela que el Espíritu que obraba en los profetas les daba discernimiento y sabiduría ( 1 P. 1 : 11 ).

LAS LIMITACIONES DE SU OBRA

Era limitada en su extensión

   Los textos bíblicos ya mencionados anteriormente indican claramente que no todas las personas disfrutaban de las ventajas de que el Espíritu estuviera en ellas o morase en ellas. Ni siquiera en Israel se trataba de algo universal. Los que no pertenecían al pueblo de Israel poco o nada sabían del ministerio del Espíritu para con el individuo. El hecho de que el nuevo pacto prometía para Israel un ministerio del Espíritu en mayor medida que la que habían conocido bajo el antiguo pacto constituye prueba adicional de que su ministerio para los del viejo pacto era limitado (Is. 59:21; Ez. 39:29).

Era limitada en su duración

   En la época del Antiguo Testamento el Espíritu Santo podía ser retirado de las personas. Sansón fue dotado por el Espíritu desde lo que se menciona en Jueces 13:25 hasta que Dios retiró de él su Espíritu, según se indica en Jueces 16:20. El Espíritu se apoderó de Saúl ( 1 S. 10: 1 0), si bien posteriormente se retiró de él (1 S. 16:14). Después de su gran pecado David le rogó a Dios que no le quitase su Espíritu (Sal. 51: 11), oración que no se encuentra nunca en el Nuevo Testamento.

   En contraste con esta naturaleza temporaria de la relación del Espíritu con los hombres en el Antiguo Testamento, el Señor prometió que en la época actual el Espíritu nos sería dado en forma permanente, eternamente: «Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre» (Jn. 14:16). El que el Espíritu venga a morar en forma universal (siempre que se trate de creyentes) y permanente constituye un rasgo distintivo de la época actual de la gracia, algo que no se conocía en los tiempos del Antiguo Testamento.

Era limitada en sus efectos

   A pesar de que a los israelitas no se les garantizó el ministerio universal del Espíritu, todo Israel se benefició con su ministerio. Se trataba de un ministerio general a la nación con el que otros pueblos no contaban, pero dicho ministerio no incluía el requisito de que morase en todos los individuos dentro de la nación. Versículos tales como Nehemías 9:20 e Isaías 63:10-11, 14, indican que dicho tipo de ministerio general existía. Pero al mismo tiempo el efecto de dicho ministerio no tenía el sentido de bautizarlos de modo que entrasen a formar parte del cuerpo de Cristo, como ocurre hoy. El hecho mismo de que el Señor dijera que el bautismo del Espíritu era algo para el futuro (Hch. 1 :5) demuestra que los santos del Antiguo Testamento no conocieron dicha experiencia. Más todavía, el Señor Jesús también declaró que el poder de una vida llena del Espíritu era algo para el futuro en relación con la época de su propio ministerio terrenal (Jn. 7:37-39), lo cual indica que esto también era algo desconocido, por lo menos universalmente, para los hombres del Antiguo Testamento.

   En síntesis: El Espíritu Santo tenía una misión o ministerio que cumplir para con el hombre en la época del Antiguo Testamento. Más aún, en muchos casos se trataba de un ministerio generoso. Sin embargo, estaba limitado a ciertos israelitas (excepto en el sentido general de contener el mal, que abarcaba a todos los hombres); y, aun cuando es cierto que vino a morar en algunos hombres, que descendió sobre unos y llenó a otros, nada de esto tuvo carácter universal ni permanente, ni siquiera en Israel. Además, hay ciertos ministerios adicionales que el Espíritu no llegó a realizar hasta el día de Pentecostés. (Aporte de Charles C. Ryrie pagina 46 al 50).

Texto: Zacarías Cap. 4, versículo 6. Entonces respondió y me habló, diciendo: Esta es palabra de Jehová a Zorobabel, en que se dice: No con ejército, ni con fuerza, sino con mi espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos.

1er Titulo:

Su Acción Sobre El Corazón De Los Individuos. (Hebreos 11:5. Por la fe Enoc fue traspuesto para no ver muerte, y no fue hallado, porque lo traspuso Dios. Y antes que fuese traspuesto, tuvo testimonio de haber agradado a Dios.).

   Comentario: Así como Abel demostró su amor para con Dios, del mismo modo Enoc, miembro de la séptima generación de la familia de Adán (Gn. 5:1–24; Jud. 14), sirvió al Señor. El escritor de Hebreos escogió a Enoc como la próxima persona que serviría como ejemplo de una vida de verdadera dedicación a Dios.

El relato de Génesis es bastante breve:

Cuando Enoc tenía 65 años fue padre de Matusalén. Y después de ser padre de Matusalén, Enoc caminó con Dios 300 años y tuvo otros hijos e hijas. En total, Enoc vivió 365 años. Enoc caminó con Dios; y luego desapareció, porque Dios se lo llevó. (5:21–24)

   En tanto que la información acerca de Abel nos viene en la forma de un relato histórico, los detalles acerca de Enoc están registrados en una genealogía. Aun así, los hechos son suficientemente claros. De las otras personas mencionadas en la genealogía se dice el mismo refrán: “y murió”. Pero “Enoc fue tomado de esta vida, de modo que no experimentó la muerte”. Y el escritor introduce esta oración con la expresión por la fe. A causa de su fe, Enoc no enfrentó la muerte, sino que fue trasladado a la gloria.

   Cuando el escritor dice: “Enoc fue tomado de esta vida”, lo que en realidad hace es repetir la conclusión del relato de Génesis. Esta conclusión se apoya en la cláusula Enoc caminó con Dios, que aparece dos veces en su genealogía. ¿Qué significa la frase caminar con Dios? Significa que la persona vive una vida espiritual en la que le dice todo a Dios (véase Gn. 6:9). Enoc vivió una vida normal, criando hijos e hijas, pero toda su vida se caracterizó por su amor a Dios. Por esta razón Dios lo llevó al cielo.

   Nótese que el escritor usa la frase fue tomado o llevado tres veces. La fe de Enoc fue tan fuerte y su relación con Dios tan estrecha, que se impidió que él muriese. La maldición de la muerte pronunciada sobre Adán y sus descendientes no prevaleció sobre Enoc, porque Dios le transformó. Enoc “fue aprobado como una persona que agradó a Dios”.

2° Titulo:

Su Acción Sobre Los Profetas, Los Sacerdotes Y Los Reyes. (1° de Samuel 16:13. Y Samuel tomó el cuerno del aceite, y ungiólo de entre sus hermanos: y desde aquel día en adelante el espíritu de Jehová tomó a David. Levantóse luego Samuel, y volvióse a Rama.).

   Comentario: Samuel no tenía otro criterio de evaluación que la apariencia física, criterio que motivó la exclamación del pueblo referente a Saúl: ¡Viva el rey! Como Saúl fue imponente en su apariencia (10:24), así también lo era Eliab, el primogénito de Isaí. Pero aquí aprendemos que sólo Dios mira al corazón (16:7). El hombre no puede más que mirar lo que está delante de sus ojos (lit. mirar los ojos). Jehovah mira o ve aun los pensamientos (Jer. 20:12). Hay una repetición destacada de la palabra “ve” en esta sección. En la LXX, dice el v. 4: ¿Vienes en paz oh vidente? Fue algo común la palabra vidente para designar al profeta como uno que veía el futuro (ver el comenta-rio sobre 9:6–19). Pero sólo veía lo que Dios le mostraba. Y luego en el v. 7 se menciona la palabra ver o “mirar” cinco veces. Con razón pide el salmista en el Salmo 119:18: “Abre mis ojos, y miraré…” Quizás pensando en ese versículo, Clara Scott escribió, en el siglo pasado, el himno “Abre Mis Ojos a la Luz”. Todavía cantamos con gusto la letra que dice: “Abre mis ojos a la luz, Tu rostro quiero ver Jesús; Pon en mi corazón tu bondad, Y dame paz y santidad.” En ese sentido, todos podemos ser videntes, viendo la Luz de la vida.

   Después de hacerles pasar a todos sin resultado, pregunta Samuel si no hay otro. El v. 10 dice que eran siete. Da la impresión que con David eran ocho en total. Sin embargo, dice 1 Crónicas 2:13–15 que eran siete en total. Puede que uno murió poco después o que los siete de referencia aquí en 1 Samuel 16 incluye anticipadamente a David también. Lo importante es que uno de estos hijos de Isaí sería el designado por Dios y que todavía no estaba presente. Samuel dice que no se sentarían hasta que llegara el más joven. La palabra “sentarse” (v. 11) quiere decir “dar la vuelta” o “rodear”. Quizás se refiere a la costumbre de rodear la mesa y en ese sentido sentarse para comer. Es más probable la sugerencia de algunos que proponen la idea de volver o seguir con otra cosa. Es decir, no podrían seguir con la cena o fiesta hasta que el más joven se presentara. Evidentemente el más joven no fue estimado y no se le daba lugar a la par de los mayores. A menudo fue dejado con las tareas más humildes. En este caso David se había quedado apacentando (pastoreando) las ovejas. Nunca se imaginaba que pronto sería el pastor de Israel y que el gran Hijo de David, el Señor Jesucristo, sería el cumplimiento cabal de este cuidado pastoral por todos los siglos. (Eze. 34:23).

   David se describe como rubio, de ojos llamativos y bien parecido (v. 12). La palabra rubio o de tez sonrosada es lit. rojo. La palabra lat. es rufus. Sería algo inusitado ver en Israel a un pelirrojo, puesto que la mayoría tendría el pelo castaño. Llamaban también la atención sus ojos, cosa de frecuente comentario entre los judíos (ver Gén. 29:17; Cant. 5:12; Sal. 73:7 como 1 Sam. 14:27). Su buena presencia quiere decir lit. “de buen mirar”, es decir bueno para mirar. Todo esto llamaba la atención de Samuel, pero no por eso le ungió, sino porque Dios había visto su corazón y era conforme al corazón suyo (Hech. 13:22).

   Este ungimiento de David tomó lugar en privado. Fue ungido tres veces en total (2 Sam. 2:4; 5:3). Una vez en preparación, otra vez proclamado rey de Judá y al fin presentado como rey sobre todo Israel. Jesucristo es el Ungido de Dios (palabra Mesías en heb.). Él fue ungido para ser profeta durante su ministerio terrenal (Isa. 61:1), para ser sacerdote en su muerte, resurrección y ministerio actual (Mar. 14:8), y para ser rey en su reino milenario (Dan. 9:24). En el AT, los profetas, sacerdotes y reyes fueron ungidos para simbolizar la presencia del Espíritu Santo en sus vidas para poder ministrar. Así también Jesucristo, quien es el Ungido de Dios, comparte el simbolismo dándonos a entender que es el Señalado por Dios con poder para llevar a cabo su ministerio tripartidario. 

3er Titulo:

Sobre Los Obreros Nombrados Divinamente. (Éxodo 35:30 al 35. Y dijo Moisés a los hijos de Israel: Mirad, Jehová ha nombrado a Bezaleel hijo de Uri, hijo de Hur, de la tribu de Judá; Y lo ha henchido de espíritu de Dios, en sabiduría, en inteligencia, y en ciencia, y en todo artificio, Para proyectar inventos, para trabajar en oro, y en plata, y en metal, Y en obra de pedrería para engastar, y en obra de madera, para trabajar en toda invención ingeniosa. Y ha puesto en su corazón el que pueda enseñar, así él como Aholiab hijo de Ahisamac, de la tribu de Dan: Y los ha henchido de sabiduría de corazón, para que hagan toda obra de artificio, y de invención, y de recamado en jacinto, y en púrpura, y en carmesí, y en lino fino, y en telar; para que hagan toda labor, é inventen todo diseño).

   Comentario: Jehovah llamó a Bezaleel y a Oholiab a ser los encargados de la obra. Las cualidades de Bezaleel eran admirables: Estaba lleno del Espíritu de Dios (v. 31), lo que indica que era lleno del poder de Dios (no pensaban del Espíritu en aquel entonces como una entidad separada de Dios mismo); además, el Señor le había llenado con sabiduría, entendimiento, conocimiento y toda habilidad de artesano… (v. 31), y puso en su corazón la capacidad para enseñar, tanto él como Oholiab… (v. 34). En aquella época, se consideraba el corazón como el sitio de la voluntad, o lo que significa hoy en día la mente. Bezaleel era un hombre sabio, inteligente, preparado, artístico y no egoísta. En el servicio del Señor puso la habilidad de sus manos, la inteligencia de su mente, la voluntad de su persona y la buena disposición de enseñar a otros para el bienestar de la obra de Dios. Bezaleel y Oholiab deben ser ejemplos para todos los que sirvieran a Dios en todas las edades.

   Texto: Zacarías Cap. 4, versículo 6. Entonces respondió y me habló, diciendo: Esta es palabra de Jehová a Zorobabel, en que se dice: No con ejército, ni con fuerza, sino con mi espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos.

   Comentario: La visión aparentemente tuvo como fondo el templo judío; el candelabro formaba parte del mobiliario del mismo. En la visión aparece el candelabro con las siete lámparas; el depósito para el combustible era alimentado por dos olivos. Entrando un poco en el detalle de los elementos podemos distinguir algunas cosas.

1) El candelabro era elaborado de un material sólido y fino como es el oro, que simboliza la presencia misma de Dios, además de su santidad y la consistencia de su carácter moral. Las siete lámparas simbolizan la luz completa y perfecta.

2) El depósito es un símbolo del constante suministro de combustible que viene a constituir una fuente de poder. Sin aceite las lámparas se apagan; la ausencia de luz era uno de los desastres más grandes que podían suceder en el templo.

3) Los dos olivos. El aceite que se usaba en la combustión de las lámparas era sustraído del olivo; tener dos olivos, uno a cada lado, es símbolo de la seguridad de un suministro permanente. Estos tres elementos nos proveen una gama de información capaz de alentar y fortalecer a cualquier líder.

   Reconstruir el templo era una obra de gran envergadura que requería no solo de los recursos, sino de una gran motivación. Los líderes y el pueblo mismo habían perdido toda motivación para seguir reconstruyendo este monumento nacional. La decadencia espiritual de la nación se reflejaba en la despreocupación por la reconstrucción de este centro de adoración.

   Este capítulo se destaca por el v. 6. Éste quizá es uno de los versículos más citados y predicados en la actualidad, debido a que el movimiento cristiano se mueve con un énfasis especial en el Espíritu Santo. Esta declaración es una joya bíblica que conforta al cristiano. Josué y Zorobabel son los dos ungidos de Dios para dirigir y motivar a un pueblo pasivo sin ánimo para trabajar. Los profetas Zacarías y Hageo tenían el mandato de Dios de predicar sobre la reconstrucción del templo, basado en una reconstrucción espiritual.

   Es interesante notar que el decreto de Ciro (Esd. 1:2–4), que el pueblo judío regresara a su tierra, era para edificar la casa de Dios. Ellos regresaron, pusieron los cimientos, pero, por causa de la oposición que provocaron los samaritanos, dicha obra fue suspendida por 16 años. Recomenzar era un reto grande; no contaban con un ejército para hacer frente a los enemigos, ni tenían suficientes espadas, pero tenían el Espíritu de Jehovah de los Ejércitos.

Joya bíblica

“No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu”, ha dicho Jehovah de los Ejércitos (4:6b).

Semillero homilético

Jehovah, el poderoso 4:6

   Introducción: La ONU forma ejércitos de soldados de diferentes países; se ocupan de mantener la paz en lugares donde hay conflictos. ¡Qué contradicción es usar la fuerza para buscar la paz! Pero Dios no es así.

  1. ¡No con ejército!: El ejército representa problemas.
  2. Ejército representa poder y dominio.
  3. Ejército es sinónimo de guerra, de problemas.
  4. Ejército es símbolo de muerte.
  5. ¡No con fuerza! La fuerza es un arma de doble filo.
  6. Fuerza es orgullo. Hace que nos olvidemos de Dios.
  7. Fuerza es imposición. Siempre el fuerte sobre el débil.
  8. Fuerza es aprovecharse de los desvalidos.

 

   Conclusión: El hombre que está confiado en Dios plenamente no necesita de ejército o fuerza al enfrentar toda circunstancia negativa. El apóstol Pablo dijo: “Más bien… somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó [Jesucristo]”. No necesitamos ejércitos humanos. Podemos depositar nuestra confianza en Jehovah, nuestro jefe supremo, y él nos dará la victoria.

 

Aplicación a la vida

   En muchas ocasiones la Biblia habla de nuestro Dios como “Jehovah de los Ejércitos”. Todos los profetas lo reconocieron. La historia de Gedeón nos confirma que esto es verdad. Las plagas en Egipto enseñan que Dios es poderoso, el mar abierto, el ejército egipcio destruido… todas estas cosas nos demuestran que las palabras bíblicas que dicen: “Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?” son ciertas. Nos enseñan que el cristiano que está en Dios lo tiene todo y es un hombre victorioso.

A la fuerza, ni la comida es buena

   Hay un dicho popular en Guatemala, que reza: “A la fuerza, ni la comida es buena”. Esto nos dice que puede más la inteligencia que la fuerza. Cuando se usa la fuerza no se logra mayor cosa. Las hormigas son insectos pequeñitos, pero son puestas como ejemplo al hombre, pues a pesar de su tamaño no actúan con fuerza, sino con inteligencia. La Biblia llama nuestra atención al decir que observemos a la hormiga y la tomemos como ejemplo. Su abnegación, su forma de trabajar, su manera de prepararse para el invierno, etc. Es bueno que sigamos su ejemplo.

Amén, para la gloria de Dios

Un pequeño aporte para la Juventud.  Semana-del-5-al-11-de-noviembre-de-2018-1.pdf

Bibliografía: Comentario Bíblico mundo Hispano; Comentario del Nuevo Testamento Simón J. Kistemaker; Tomado de libro Charles C. Ryrie Un estudio completo de la tercera persona de la Trinidad y su obra en el creyente.


Hno Roberto Saldías Roa

Miembro de la IEP en Nacimiento Bajo, nació en el evangelio del Señor en la Iglesia de Laja 1975. Casado con María Nahuelmán, estudia teología de manera autodidacta. Me gusta mucho leer y escribir.