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Semana Del 23 al 29 De Julio De 2018 “Aspectos De La Obra Del Espíritu Santo En El Símbolo Del Viento”

Semana Del 23 al 29 De Julio De 2018 “Aspectos De La Obra Del Espíritu Santo En El Símbolo Del Viento”

Lectura Bíblica: Job Cap. 33, versículo 4. El espíritu de Dios me hizo, Y el soplo del Omnipotente me dio vida.

Comentario: El viento: Este símbolo indica vida y actividad. Se refiere a dos aspectos de la obra del Espíritu en el hombre, a saber:

  1. Nacido del Espíritu, Gn 2:7; Ez. 37:5-10; Jn. 3:3-8; Tit. 3:5.
  2. Bautizando con el Espíritu, Mt. 3:11; Mr. 1:8; Lc. 3:16; Hch. 1:5.

Nota: El Dr. Farr dice: Este símbolo sugiere la idea de expansión, vida y actividad universal. El aire está por todas partes tocando, penetrando y sosteniendo todas las cosas. El viento es el aire en movimiento; suavemente en la brisa, velozmente en la tempestad; y por la circulación de las corrientes del aire la salud y la pureza son llevadas sobre la tierra. El Espíritu Santo es , además, la fuente y el productor de la vida, pureza y poder del alma, cuerpo y espíritu.

El viento (Juan 3:8; Hechos 2:1-2 [?])

El Señor ilustró la obra de regeneración del Espíritu Santo por medio del viento. El viento indica las diversas características de la obra del Espíritu Santo en la nueva creación.

  1. Su obra es invisible. Nadie puede ver el viento, si bien se pueden ver los efectos y los resultados de la acción del viento. De igual manera, el nuevo nacimiento es invisible en sí mismo, aun cuando los resultados del mismo en la vida transformada son perfectamente visibles.
  2. La obra del Espíritu es soberana; es decir, alcanza al que él desea alcanzar, así como el viento sopla donde quiere (Jn. 3:8). Ningún hombre puede reclamar el derecho a que el Espíritu lo regenere. El Espíritu obra de conformidad con los soberanos propósitos de Dios, según su gracia electiva.
  3. La obra del Espíritu en el nuevo nacimiento es de carácter celestial. El Señor trazó un contraste neto entre el nacimiento terrenal y el nuevo nacimiento, el celestial. Este último es “de lo alto”. El viento, también, viene de los cielos y sopla sobre la tierra.
  4. El viento es poderoso; como bien lo sabe todo el que ha tenido ocasión de ver un huracán. La obra del Espíritu en la nueva creación también es poderosa, pero no para la destrucción, como ocurre con frecuencia en el caso del viento, sino para la regeneración.

En el día de Pentecostés la venida del Espíritu fue acompañada por un ruido como de un poderoso viento que soplaba. Hechos 2:2 no dice que los discípulos sintieron el viento, sino que oyeron un ruido semejante al del viento.

Ninguna persona que estudia la doctrina del Espíritu Santo debe descuidar los tipos e ilustraciones del Espíritu que hemos analizado. Con frecuencia sirven para elaborar y dar realce a las enseñanzas explícitas que sobre el Espíritu Santo contienen las Escrituras. Servirán para que el estudiante clarifique la doctrina para su propia satisfacción, y al mismo tiempo proporcionan excelente material de predicación para presentar la doctrina a los oyentes.

Semillero homilético

Los huesos secos y el Espíritu de Dios: 37:1–14

Introducción: Este pasaje es uno de los más conocidos del libro de Ezequiel. Sin embargo, no tiene que ver con los huesos de una persona. Es la nación a la que Dios recoge y da nueva vida. Esto puede ser interpretado como dirigido a la iglesia local también, veamos cómo.

  1. Una iglesia muerta.
  2. Sus miembros esparcidos. Han dejado de asistir y colaborar.
  3. No hay señales de vida en los cultos, en el programa de enseñanza, en el servicio ala comunidad, en las ofrendas.
  4. Han perdido toda esperanza (37:11).
  5. La obra de Dios.
  6. Dios da primero su Espíritu a los que todavía asisten y colaboran.
  7. Ellos buscan a los extraviados y mejor aún, a nuevas personas.
  8. Dios obra de forma poderosa para hacer que los “muertos” salgan de su sepulcroespiritual.
  9. Dios da su espíritu a cada miembro de la congregación.
  10. Todos se gozarán de “vivir” de nuevo.

Conclusión: El cambio espiritual tiene que comenzar en la persona. No hemos de mirar a otros. Hemos de examinar nuestro corazón y pedir que Dios obre un “milagro” en cada uno para hacernos instrumentos útiles para buscar a los que están “muertos”.

 

Texto: Génesis Cap. 1, versículo 2. Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las agua

   Comentario: 1. Génesis 1:2. La obra del Espíritu en la creación no se menciona expresamente hasta después de la creación original (suponiendo que el v. 1 registra el hecho de la creación original y que el v. 2 da comienzo al relato de la restauración). Desde luego que, como miembro de la Trinidad, participó en el acto original de creación de 1: l. Cualquiera que haya sido su parte en ese momento, aparentemente incluía algún tipo de función relacionada con el acto de impartir o sostener la vida en la tierra en esa época.

  1. Salmo 33:6. La palabra “aliento” es, desde luego, lapalabra espíritu. Sin embargo, no se puede determinar a cienciacierta si se trata de una referencia al Espíritu Santo, por cuanto no se puede decir que “el aliento de su boca” se refiere claramente a una persona, y esto sin preguntar si se refiere claramente a la tercera persona de la Trinidad. Para algunos, no obstante, se entiende como una referencia al Espíritu Santo.
  2. Salmo 104:30. Esta pareciera ser una referencia más claraal Espíritu Santo, aun cuando no puede decirse en formaconcluyente que se relaciona con la obra de creación relatada en Génesis 1-2. La referencia a los animales marinos en el versículo 26 y el uso del vocablo bara’ en el versículo 30 podrían indicar que se trata del relato de la creación de Génesis.
  3. 1saías 40:12-14. En estos versículos se relaciona alEspíritu Santo directamente con la planificación y la conduccióndel universo.
  4. Job 26:13. Si bien algunas versiones traducen “aliento” o”soplo” (BJ) en lugar de “Espíritu”l , no pareciera haber razónválida para no traducir “Espíritu” y para reconocer en el. Texto una referencia a la parte que le cupo al Espíritu Santo en la creación. Lo único que podría debilitar la fuerza del texto es el hecho de que pudieran tratarse simplemente de la opinión de Job y no una declaración de una expresa revelación divina. La inspiración, naturalmente, sólo garantiza la veracidad del relato.
  5. Job 33:4. Este versículo se refiere a la obradel Espíritu enla creación del hombre. Los mencionados versículos apoyan suficientemente la participación activa y clara del Espíritu Santo en la creación.

1er Titulo:

En El Primer Nacimiento: Ezequiel 37:15 al 10. Así ha dicho Jehová el Señor a estos huesos: He aquí, yo hago entrar espíritu en vosotros, y viviréis. Y pondré tendones sobre vosotros, y haré subir sobre vosotros carne, y os cubriré de piel, y pondré en vosotros espíritu, y viviréis; y sabréis que yo soy Jehová. Profeticé, pues, como me fue mandado; y hubo un ruido mientras yo profetizaba, y he aquí un temblor; y los huesos se juntaron cada hueso con su hueso. Y miré, y he aquí tendones sobre ellos, y la carne subió, y la piel cubrió por encima de ellos; pero no había en ellos espíritu. Y me dijo: Profetiza al espíritu, profetiza, hijo de hombre, y di al espíritu: Así ha dicho Jehová el Señor: Espíritu, ven de los cuatro vientos, y sopla sobre estos muertos, y vivirán. Y profeticé como me había mandado, y entró espíritu en ellos, y vivieron, y estuvieron sobre sus pies; un ejército grande en extremo.

Comentario:

El contenido del mensaje era que Dios les daría vida. En este sentido se usa la palabra espíritu, en el v. 5 y luego tendones y carne (v. 6), y vuelve a repetir la frase espíritu … y viviréis, enfatizando no solo la seguridad del cumplimiento, sino también el origen del mismo: sabrán que yo soy Jehová. La secuencia de cómo llegarán a la vida (tendones, carne, piel, espíritu), como escribió un autor, muestra el proceso inverso de descomposición.

El medio usado por Dios para que estos huesos vuelvan a la vida fue la predicación del profeta. La obediencia produjo resultados inmediatos que el profeta pasa a describir.

Estos versículos se pueden dividir en dos partes: En la primera se presenta el comienzo del cumplimiento (vv. 7, 8) y en la segunda la plenitud del mismo (vv. 9, 10).

El profeta dice que hizo como se me ordenó, no lo que le pareció: Esto quiere decir que no agregó ni quitó nada al mandato de Dios. La clave del siervo de Dios es obedecer y hacer, decir como y lo que le es ordenado. Un siervo obedece, no discute ni toma decisiones por su propia cuenta. El ministerio de la iglesia como de los que están al frente de la misma es reconocer el camino que Dios ya ha abierto para ellos y lo que Dios quiere que hagan y hacerlo. Es interesante notar que la frase del v. 7 utiliza el verbo “profetizar” de manera pasiva con un sufijo de primera persona, como si dijera me profeticé o profeticé para mí, es decir parte del mensaje estaba dirigido a él mismo.

Aún no había terminado su tarea cuando percibió dos cosas: un ruido … un temblor, es decir que se trató de dos sensaciones, una auditiva y otra sensorial. A estas habría que agregar que Ezequiel pudo ver a los huesos en movimiento: se juntaron, cada hueso con su hueso. Este movimiento fue ordenado, era necesario que cada hueso estuviese en su lugar para que pudiera formar un cuerpo. La construcción de las frases indica una acción inmediata, lo que debió causar una profunda impresión en él.

Sin embargo, ante una visión tan especial el proceso parece frustrarse; termina esta primera etapa del cumplimiento diciendo que no había espíritu en ellos (v. 8). No se había completado la tarea de restauración. Era necesario que el espíritu les diera vida, pero no podía hacerlo sin que se juntaran hueso con hueso y fueran recubiertos de carne, piel, etc.

Como ya se ha mencionado, la segunda parte representa la plenitud del cumplimiento (vv. 9, 10). Aunque el v. 8 termina con un proceso que parece interrumpido, el v. 9 inicia la etapa final del mismo. Allí se enfatiza la tarea del profeta por la repetición del término profetizar. Si antes se dirigió a los huesos ahora debe dirigirse al espíritu, también un desafío para el profeta como lo fue antes hablar a los huesos.

Se debe tener cuidado con la interpretación de esta frase o la aplicación “espiritual” (o simbólica en extremo) de estos versículos. La interpretación debe tener en cuenta que el término espíritu se usa en más de un sentido; como por ejemplo como una referencia a la vida, el profeta está pidiendo que venga sobre esos cuerpos aliento de vida Hay tres aspectos que mencionar en este pasaje. El primero es que la palabra se dirige al espíritu; en este versículo a diferencia de los anteriores el término tiene artículo, que en hebreo significa que es definido. No se trata de cualquier espíritu, sino aquel que da vida.

En segundo lugar, este espíritu viene de los cuatro vientos (la palabra viento también es ruaj), que en general se usa en la Biblia para referirse a las cuatro orientaciones o direcciones; como término inclusivo significa de todas las direcciones: Dios es nuevamente presentado como el Señor de toda la tierra. En tercer lugar, es muy importante señalar la semejanza de este versículo con Génesis 2:7, donde se usa el mismo verbo “soplar” (nafaj5301) para referirse al aliento de vida en la creación del hombre. En aquel relato Dios creó al hombre del polvo de la tierra, y luego le dio vida, algo semejante a lo que ocurre aquí.

Es evidente que el profeta quiere mostrar que es Dios quien da vida a esos cuerpos, por eso clama a él para que estos puedan vivir. La conclusión es que se puso en pie un gran ejército. Hay que recordar que los ejércitos eran sinónimos de poder. El pueblo de Dios estaba de nuevo de pie. Es interesante notar la relación de este ponerse en pie con lo que le ocurrió al profeta en 2:1, 2; 3:24; de la misma manera que el profeta había perdido la energía para realizar su tarea, la presencia del Espíritu (con mayúscula) en su vida lo levanta, así el pueblo de Dios necesita una acción directa del mismo para llevar adelante la tarea que este quiere que cumplamos.

2° Titulo:

En El Bautismo Espiritual. Los Hechos 2:1 al 4. Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos. Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados; y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos. Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen.

   Comentario: (Este tema esta editado en la lección del tema general del Semana16 al 22 de Julio de 2018).

El fuego (Hechos 2:3)

En realidad, no fue fuego lo que apareció el día de Pentecostés sino lenguas hendidas o partidas. Como estaban partidas tenían el aspecto de fuego, porque el fuego adopta forma de lengua o de dedos de llama; pero se trataba de lenguas que se asentaron sobre cada uno de los discípulos, no de fuego. No obstante, esta manifestación descrita como fuego, y que ocurrió cuando fueron llenos del Espíritu Santo, sin duda tendría gran significado para los que estaban familiarizados con el uso que hace el Antiguo Testamento del fuego como emblema. La manifestación transmitía la idea de:

  • La presencia del Señor (cp. Ex. 3:2).
  • La aprobación del Señor (cp. Lv. 9:24).
  • La protección del Señor (Ex. 13:21).
  • El poder del Señor para juzgar, santificar, purificar (Lv. 10:2; ls. 6:1-8).

¿Qué significa el anuncio de Juan el Bautista de que Cristo habría de bautizar “en Espíritu Santo y fuego” (M t. 3: 11)? Una de las interpretaciones dice que esto recibió cumplimiento cabal en Pentecostés. Otra sugiere que el bautismo del Espíritu se cumplió en Pentecostés, pero que el fuego es una referencia general a toda la obra de santificación del Espíritu a través del período de la gracia. Una tercera interpretación es que, como Juan era el último de los profetas del Antiguo Testamento, en la referencia al bautismo del Espíritu estaba hablando de Pentecostés, y estaba hablando en la referencia al fuego del juicio en el momento de la segunda venida de Cristo. El contexto (cp. Mt. 3:12) parecería indicar que hay una referencia a la segunda venida.

 

3er Titulo:

Mueve La Vida Espiritual Del Creyente. San Juan 20:21. Entonces Jesús les dijo otra vez: Paz a vosotros. Como me envió el Padre, así también yo os envío. Y habiendo dicho esto, sopló, y les dijo: Recibid el Espíritu Santo. A quienes remitiereis los pecados, les son remitidos; y a quienes se los retuviereis, les son retenidos.

   Comentario: A todos los presentes (los diez, los hombres de Emaús, y otros) Jesús les repite, “Paz a vosotros”. En cuanto al significado, véase sobre 20:19. No es raro que repitiera esta palabra. Su repentina aparición había producido una alarma inmediata. Aunque este miedo ya se hubiera mitigado en gran parte, y ahora en su lugar hubiera regocijo, estas palabras que daban paz a los presentes podían muy bien repetirse.

Al añadir, “Como el Padre”, etc., Jesús dice básicamente lo que había dicho antes. Por ello, véase sobre 17:18 para la explicación. Hay, sin embargo, una diferencia importante. En el primer pasaje estas palabras se dirigieron al Padre (“Como tú me enviaste al mundo, así yo los he enviado al mundo”); ahora se dirigen a los discípulos mismos (con un cambio verbal, lo cual, sin embargo, no es muy importante): “Como el Padre me comisionó (se podría traducir también por envió), así también yo os envío”.

Basados en el hecho de que además de los diez había otras personas en la habitación (Lc. 24:33)—los diez habían acogido a algunos visitantes que estaban con ellos (Lc. 24:33). algunos han sacado la conclusión que en este enviar no hay nada oficial. Pero si bien las palabras se pronunciaron para toda la iglesia, ¿no es cierto que la tarea de proclamar el evangelio al mundo se lleva a cabo sobre todo, sin embargo, por medio de los que fueron especialmente escogidos? Por medio de ellos toda la iglesia lleva el mensaje de Dios al mundo. Ni falta hace decir que todo creyente tiene también un deber importante, a saber, el de dar testimonio con gozo y sin cesar.

Que Jesús tiene a los diez (y en un sentido también al apóstol ausente, Tomás: por ello, a los once) en mente se sigue también del pasaje parecido o paralelo en 17:18, 20. Nótese: “Como tú me enviaste al mundo, así yo los he enviado al mundo … Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos”. Se podría parafrasear: “Del mismo modo que me enviaste al mundo, envío a estos once al mundo … Mas no ruego solamente por estos once, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos”.

La analogía entre el enviar al Hijo como Mediador y el enviar a los apóstoles se ha explicado en conexión con 17:18. La autoridad que comisiona es la misma; el mensaje es el mismo (sin embargo, hay esta diferencia: Jesús, por medio de su expiación, hace posible el mensaje; los apóstoles simplemente lo proclaman); y los hombres a quienes se proclama son los mismos. De ahí, “como … así”.

Habiéndoles recordado a los discípulos el hecho de que su resurrección no los eximía en modo alguno de su tarea divinamente ordenada, Jesús sopló. El mejor texto no dice, “sopló sobre ellos”, sino simplemente “sopló”. Este soplar (cf. en 3:8) tuvo significado simbólico.

Simbolizó un don específico del Espíritu Santo. En un sentido, este don se comunica a toda la iglesia. Sin embargo—véase también sobre verso 21—lo han de ejercer los oficiales, sólo ellos, en forma corporativa. Este don particular que se indica en este pasaje es el de perdonar o retener los pecados, que en este contexto debe significar, declarar que los pecados de alguien son o perdonados o retenidos (no perdonados).

Que los apóstoles no pueden actuar independientemente, o sea, aparte del Espíritu que habla en la Palabra, resulta evidente por el hecho de que el don se vincula con el Espíritu. “Recibid el Espíritu Santo … Si perdonáis los pecados a alguno, le son perdonados”, etc. Las absoluciones que se dan en forma arbitraria no reciben confirmación en el cielo. La iglesia, por medio de sus oficiales, sólo tiene derecho a declarar que los pecados son perdonados o retenidos cuando actúa en armonía con la Palabra inspirada del Espíritu.

Pero cuando sus acciones están en armonía con la Palabra (que exige que la disciplina se ejerza en el espíritu de amor), entonces este poder es muy real, y se aplica a cualquiera (quienquiera que sea) cuyos pecados son declarados como perdonados o retenidos.

Pero como la iglesia sólo puede declarar lo que Dios ya ha hecho (cf. Mr. 2:7), leemos, “Si perdonáis los pecados a alguno, le son perdonados (siguen siéndole perdonados); y si retenéis (los pecados) a alguno, le son (y siguen siendo; por ello el presente) retenidos”.

Este pasaje ciertamente nos recuerda Mt. 16:19; 18:18. Es evidente que los pasajes de Mateo se refieren a la autoridad que la iglesia ejerce por medio del oficio apostólico. Parecería, pues, lógico que aquí en Jn. 20:23 el significado fuera el mismo. Pero muchos escritores rechazan con fuerza cualquier noción de oficio.

Oficio implica una tarea divinamente asignada con autoridad (dada a ciertos hombres y no a otros) para que se lleve a cabo. Esta autoridad tiene relación con la vida y la doctrina. Que Cristo la estableció y los apóstoles la ejercieron, resulta claro por pasajes como Mt.16:18, 19 (¿acaso la idea misma de una llave—para abrir y cerrar—no implica autoridad? ¿y acaso atar y desatar—sea cual fuere su significado—no implican lo mismo?);

18:18; 28:18; 1 Co. 5:3, 4; 2 Co. 10:8. Que esta autoridad se transmitió por su mediación a ministros y ancianos de forma que también éstos tienen un oficio y están revestidos de autoridad, resulta claro de los siguientes pasajes: Hch. 14:23; 20:28; 1 Ti. 1:18; 3:1, 5; 4:14;5:17; 2 Ti. 4:1, 2; Tit. 1:5–9; 3:10; Ap. 2:20.

Esta autoridad—que según Jn. 20:23 implica el derecho de expulsar de la iglesia y de restaurar al pecador a su comunión—debe ejercerse en el espíritu de amor. Tiene como propósito “perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo” (Ef. 4:12); y su meta máxima puede expresarse en estas hermosas palabras: “hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo” (Ef. 4:13).

Los apóstoles, reunidos en esta habitación ese día glorioso de la Resurrección necesitaban este consuelo. Por sí mismos eran débiles y pecaminosos. Se había demostrado esto repetidas veces, incluso durante los últimos días. ¿Tenían todavía el derecho de llamarse apóstoles, representantes oficiales de Cristo, escogidos para llevar su mensaje a los hijos de los hombres y para ejercer autoridad en la compañía de los creyentes? El Salvador resucitado pronuncia estas palabras de aliento. ¡Sin autoridad, el caos se apodera de todo!

 

Visiones que motivan

Isaías 6:1–8

Comienzan en lugares sagrados en nuestras experiencias con Dios, cuando El se nos aparece y nos llama.

Acontecen en momentos críticos en nuestro peregrinaje, sea personal o nacional.

Acompañan manifestaciones sobrenaturales, tales como visión de Dios, milagros, y voces audibles a nuestro oído espiritual.

Nos llevan al arrepentimiento y confesión de pecado. Resultan en una consagración al servicio: “Heme aquí, envíame a mí.”

Amén, Para La Gloria De Dios

 

 

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Hno Roberto Saldías Roa

Miembro de la IEP en Nacimiento Bajo, nació en el evangelio del Señor en la Iglesia de Laja 1975. Casado con María Nahuelmán, estudia teología de manera autodidacta. Me gusta mucho leer y escribir.