+56 9 5417 6219
contacto@historiaycontingenciaiep.cl

Semana del 22 al 28 de julio de 2019: “Eclesiología: La Iglesia en todos sus aspectos (Parte III)”.

Semana del 22 al 28 de julio de 2019: “Eclesiología: La Iglesia en todos sus aspectos (Parte III)”.

Lectura Bíblica: 1ª de Pedro 2: 4 al 8. Acercándoos a él, piedra viva, desechada ciertamente por los hombres, más para Dios escogida y preciosa, vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo. Por lo cual también contiene la Escritura: He aquí, pongo en Sion la principal piedra del ángulo, escogida, preciosa;  Y el que creyere en él, no será avergonzado. Para vosotros, pues, los que creéis, él es precioso; pero para los que no creen, La piedra que los edificadores desecharon, Ha venido a ser la cabeza del ángulo; y: Piedra de tropiezo, y roca que hace caer, porque tropiezan en la palabra, siendo desobedientes; a lo cual fueron también destinados.

   Comentario del contexto bíblico del tema: A. Piedras vivas: 2:4–8

   Pedro matiza su epístola con imágenes que describen la vida: niños recién nacidos que deseen la leche (2:2), piedras para construir una casa (2:5), y una piedra angular rechazada por los constructores (2:7). Todas estas imágenes, sin embargo, son figurativas. Transmiten un mensaje espiritual, algo que se hace patente cuando tomamos la expresión piedra viva.

  1. Escogida

[4]. Al acercaros a él, la Piedra viva—rechazada por los hombres, pero escogida y preciosa para Dios—,

   Algunos estudiosos opinan que en este versículo Pedro alude nuevamente al Salmo 34 (v. 3). La Septuaginta tiene la siguiente lectura: “Venid a él y sed iluminados” (Sal. 34:5 [33:6 LXX]). Las palabras venid a él se refieren obviamente a Jesús, a quien Pedro menciona en el versículo 3. Además, ir a Jesús es un acto de fe que no sólo sucede una vez sino continuamente.

   La frase la Piedra viva parece ser una paradoja: una piedra no tiene vida. Sin embargo, el término piedra tiene a veces un sentido figurado (Sal. 118:22; Is. 8:14; 28:16; Mt. 21:42; Mt. 12:10–11; Lc. 20:17; Hch. 4:11; Ro. 9:33). Pedro mismo utilizaba estas imágenes cuando se dirigió al Sanedrín y describe a Cristo como “la piedra reprobada por vosotros los edificadores, la cual ha venido a ser cabeza del ángulo (Hch. 4:11; Sal. 118:22).

   Especialmente cuando Pedro califica la palabra piedra con el adjetivo descriptivo viva, él ya no está hablando de una piedra sino de una persona. Nótese en primer lugar que Pedro no está usando su propio nombre Petros/petra (roca, Mt, 16:18) como juego de palabras. La palabra es “piedra”, no “roca”.

   Además, cuando Jesús pidió a los discípulos que lo identificaran, Pedro confesó: “Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente” (Mt. 16:16). Durante su ministerio, Jesús enseñó a la mujer samaritana acerca del agua viva (Jn. 4:10–11; véase también 7:38) y acerca del pan vivo (Jn. 6:51). En tercer lugar, el adjetivo vivo (véase 1:3, 23; 2:5)) no solamente muestra que la piedra vive, sino que también describe a Cristo, el dador de la vida. El cuadro de la piedra también trae a la mente al juicio de Dios. Si bien Cristo es un fundamento firme para todo aquel que en él pone su fe; él es una piedra de tropiezo para aquellos que lo rechazan.

   Antes de continuar con el resto de la oración, Pedro presenta un comentario interpretativo que trae un contraste incorporado. Dice que la piedra viva ha sido “rechazada por los hombres, pero [es] escogida y preciosa para Dios”. El contraste se establece entre los verbos rechazada y escogida y en los sustantivos hombres y Dios. Pedro contrasta a los incrédulos que han rechazado a Jesús, y que siguen rechazándolo, con Dios para quien Jesús es escogido y precioso. Pero repite el tema de la elección, ya que llama a los destinatarios de su epístola “los escogidos de Dios” (1:1) y “pueblo escogido” (2:9). También en sus sermones registrados por Lucas en Hechos, Pedro repite el tema de que Jesús es rechazado por los hombres, pero escogido por Dios (Hch. 2:22–36; 3:13–15; 4:10–11; 10:39–42). “El factor de la elección bien puede ser visto como algo que penetra y determina el pensamiento de 1 Pedro en su totalidad”. Lo concluyente es que con Jesús los creyentes tienen parte en el amor electivo de Dios.

[5]. También ustedes, como piedras vivas, van siendo edificados como casa espiritual para ser un sacerdocio santo, que ofrece sacrificios espirituales que Dios acepta por medio de Jesucristo.

  1. Traducciones. El verbo principal del versículo 5 es “van siendo edificados”. Los traductores de la NVI, junto con traductores de otras versiones, han tomado el verbo en modo indicativo y voz pasiva. Es decir que el verbo es descriptivo del proceso de edificación de la casa espiritual de Dios: los creyentes son vistos como piedras puestas en su lugar por Dios.

   Sin embargo, otros traductores toman el verbo como imperativo, y en voz pasiva. La siguiente es una traducción representativa: “Sed edificados como casa espiritual” (VRV). Y queda todavía una traducción posible, la de poner el verbo en modo imperativo pero con una connotación reflexiva: “Edificaos”.

   Generalmente los traductores están de acuerdo en que el verbo está en la voz pasiva, de modo que Dios es el agente que edifica la casa espiritual. Se encuentran divididos, sin embargo, en cuanto al modo.

   Algunos señalan el uso frecuente que hace Pedro del imperativo en la sección precedente (1:13–2:13). Pero otros correctamente argumentan que una nueva sección con su propio tema doctrinal no necesita seguir el patrón establecido por la serie de exhortaciones de la sección que le antecede. En otras palabras, el contexto sustenta el uso del modo indicativo. Por consiguiente, tenemos buena razón para atenernos al modo indicativo en el versículo 5 (NIV), ya que aporta una descripción de la vida de la iglesia.

  1. Ilustraciones. Pedro recurre a ilustraciones que con creciente claridad describen el culto: piedra viva, casa espiritual, sacerdocio santo, sacrificios espirituales. Piedras vivas. Pedro describe a Jesús como “la piedra viva” (v. 4) y a los creyentes como “piedras vivas”. Los creyentes derivan de Jesús el principio de la vida. En forma de piedras ellos son los elementos de construcción de la casa de Dios. De paso, Pedro aporta un pasaje paralelo de una casa espiritual y de sacrificios espirituales.

   Casa espiritual. Pedro se expresa a través de una metáfora, ya que no son las piedras sino los creyentes en forma individual los que forman la casa de Dios (Ef. 2:19–22; 1 Ti. 3:15; Heb. 3:6; 10:21). Esta metáfora comunica la idea de una comunidad de creyentes que, en función de su sacerdocio santo, presentan un sacrificio vivo.

   Sacerdocio santo. Esta expresión, comúnmente denominada “sacerdocio de todos los creyentes”, se refiere a la comunidad de los sacerdotes y quiere decir que todo cristiano verdadero es un sacerdote en la casa de Dios (véase v. 9). “Es un honor singular que Dios no sólo nos consagre como templo para sí mismo, en el cual él mora y es adorado, sino que también nos constituya sacerdotes”. El adjetivo santo significa que tal sacerdocio está dedicado a Dios y separado del mundo.

   Sacrificios espirituales. ¿Cuál es la tarea del sacerdote? El ya no necesita ofrecer sacrificios para quitar el pecado y la culpa, porque “Cristo fue sacrificado una vez para quitar los pecados del mundo” (Heb. 9:28). Lo que un miembro del sacerdocio de todos los creyentes hace, entonces, es ofrecer sacrificios de gratitud a Dios por la magnífica obra de redención llevada a cabo por Cristo. Es decir, presenta ante Dios “un sacrificio de alabanza—el fruto de labios que confiesan su nombre” (Heb. 13:15). Además, el sacerdote trata de reflejar la santidad de Dios según su mandamiento: “sean santos, porque yo soy santo” (1:16). Y por último, ofrece su cuerpo como sacrificio vivo en servicio de agradecimiento a Dios (Ro. 12:1). Estos sacrificios espirituales pueden ser presentados a Dios sólo mediante Jesucristo, porque sin Cristo nuestras obras de justicia no son otra cosa que trapos de inmundicia (Is. 64:6).

[6]. Así dice la Escritura: “Miren que pongo en Sion una piedra angular escogida y preciosa, y el que confíe en él no será avergonzado”.

   Esta es la primera de tres citas del Antiguo Testamento y de cierto número de alusiones al mismo que le sirven a Pedro como fundamento para todo el párrafo doctrinal (2:4–10). Nótese que al citar la cláusula Así dice la Escritura, Pedro basa su enseñanza doctrinal en las Escrituras del Antiguo Testamento.

   En primer lugar, él cita a Isaías 28:16 en el versículo 16, luego cita el Salmo 118:22 en el versículo 7, y para concluir, cita Isaías 8:14 en el versículo 8. Además, en los versículos 9 y 10, alude a algunos pasajes del Antiguo Testamento: a Éxodo 19:6 e Isaías 43:20–21 en el versículo 9 y a Oseas 1:6, 9; 2:3, 25 en el versículo 10.

    “Miren que pongo en Sion, una piedra angular escogida y preciosa”. Percibimos que en los versículos 4 y 5 Pedro toma la redacción de Isaías 28:16 y del Salmo 118:22. Sabemos, por lo que los evangelios nos enseñan, que cuando Jesús enseñó la parábola de los labradores malvados, se aplicó a sí mismo las imágenes del Salmo 118:22 (véase, p. ej. Mt. 21:42). Y sabemos por Romanos 9:33 que, al considerar la incredulidad de Israel, Pablo cita a Isaías 28:16 para indicar que ese Jesús rechazado por lo judío es “la piedra fundamental en Sion.”

   En la cita de Pedro, las palabras piedra angular son importantes. Aunque esta expresión puede significar la piedra clave que se colocaba en el centro de un arco, también puede referirse a una piedra de un fundamento. Por ejemplo, en el versículo 7 Pedro interpreta la palabra piedra‐angular como “una piedra que corona el edificio” y como “piedra que hace tropezar a los hombres y roca que los hace caer” en el versículo 8. En Isaías 28:16, esta palabra describe a la piedra que era colocada en el fundamento de un edificio. De modo figurado, la casa de Dios está “edificada sobre el fundamento de los apóstoles y los profetas con Jesucristo como piedra angular principal” (Ef. 2:20).

   Un poeta anónimo del siglo 7 captó la enseñanza de las Escrituras acerca de esta piedra cuando escribió el himno que a continuación adaptamos: Cristo, por firme cimiento establecido;

Cristo es Cabeza y Piedra angular;

Es precioso, del Señor el escogido,

Ciñe a toda la iglesia en unidad;

De la Santa Sion perenne ayuda,

Es su única confianza y su verdad.

    “Y el que confíe en él nunca será avergonzado”. No es la ubicación de la piedra la que es significativa sino su función. La imagen de la piedra describe a Jesús, que llama a cada creyente a confiar en él. Jesucristo, el objeto de nuestra fe, honrará nuestra dependencia de él. El nunca nos defraudará; es decir, no permitirá que seamos avergonzados.

 

  1. Rechazada: 2:7. Con la bien conocida cita del Salmo 118:22, Pedro llega a la culminación del contraste entre creyentes e incrédulos. Esta es la cita que Jesucristo se aplicó a sí mismo (véase Mt. 21:42 y paralelos) y es la que Pedro citó cuando se dirigió a los miembros del Sanedrín (Hch. 4:11).

[7]. Para ustedes, los que creen, esta piedra es preciosa; pero para los que no creen: “La piedra que desecharon los constructores ha llegado a ser la piedra angular”.

   En este par de oraciones, Pedro pone el énfasis en los creyentes, tanto así que en el griego dice; “Ustedes, los que continúan creyendo”. Fortalece a los lectores de esta carta y los alienta a poner su confianza en Jesús.

   “Para ustedes, los que creen, esta piedra es preciosa”. Si bien el texto griego no tiene las palabras esta piedra, los traductores han tomado esta palabra de la cita para comunicar el contraste que Pedro quiere transmitir. Otros opinan que Pedro tiene en mente a Jesús y que por eso escribe: “Para vosotros, pues, los que creéis, él es precioso” (VRV) Y quedan todavía otros traductores que prefieren una traducción literal: “Para vosotros que creéis es la preciosidad”.

   La clave del versículo 7a estriba en la palabra preciosidad, que en realidad significa respeto u “honor”. Los creyentes son honrados por Dios a causa de Cristo, que le es precioso (vv. 4, 6). Si Cristo es la causa de su honor, ellos a su vez le adjudican honor y lo respetan. Como Pedro indica, los creyentes honran esta piedra mientras que los incrédulos la rechazan (cf. 2 Co. 2:16).

    En la cita del Salmo 118:22, el salmista toma prestada una imagen del gremio de la construcción. Las utilizadas en la construcción de edificios tenían que ser de un tamaño uniforme. Se las cortaba con ayuda de un martillo o un cincel, o aun de una sierra (1 R. 7:9). Las piedras que no pasaban la inspección eran rechazadas por los constructores. Los constructores representan simbólicamente a los incrédulos que rechazan la piedra que es Cristo. Dios, el arquitecto principal, toma la piedra rechazada y la coloca como piedra que corona el edificio. Honra a Cristo dándole la posición preeminente en este edificio, es decir, la casa de Dios. Como “piedra de la coronación” el griego tiene las palabras la cabeza del ángulo. Cristo, es, pues, la piedra angular clave o principal.

 

  1. Destinados: 2:8.

[8]. y: “piedra de tropiezo y roca que hace caer a los hombres”. Tropiezan porque desobedecen el mensaje, que es también para lo que fueron destinados.

  1. Escritura. La piedra rechazada por los constructores y elevada a la posición de piedra angular tiene otra función. Pedro cita Isaías 8:14: “Piedra de tropiezo y roca que hace caer a los hombres”. De este modo da a entender que la piedra causa vergüenza, ofensa y dolor a todos aquellos que se niegan a creer. ¿Qué está diciendo Pedro? Dicho sencillamente, está diciendo que, o ponemos nuestra fe en Jesús, la piedra fundamental, o estrellamos nuestro pie contra ella.

   Los incrédulos tropiezan y caen a causa del mensaje de Jesús (cf. Lc. 2:34); experimentan que Jesús es “una roca que los hace caer”. Pablo también escribe acerca de la renuencia de Israel a creer en el mensaje de Jesús; compagina citas de Isaías 8:14 y 28:16 para ilustrar que los incrédulos “tropiezan contra la ‘piedra de tropiezo’” (Ro. 9:32).

  1. Mensaje. “Tropiezan porque desobedecen el mensaje”. La razón de su tropiezo es que han escogido desobedecer la Palabra de Dios. Su desobediencia brota de un corazón que está lleno de incredulidad. En otras palabras, la secuencia que Pedro traza es: incredulidad, desobediencia y caída que eventualmente lleva a la ruina. Los incrédulos, entonces, enfrentan a Dios en Cristo como enemigo por haber escogido hacerse amigos del mundo (Stg. 4:4). Por otra parte, nunca pueden decir que no han recibido el mensaje de Cristo. En sentido figurado, lo tocan con su pie cuando tropiezan y caen.
  2. Destino. “Que es también para lo que fueron destinados”. Esta última oración del versículo 8 es enfática en la conclusión. La palabra también y el verbo destinados dan el énfasis. Nótese la secuencia que Pedro establece en los versículos 7 y 8. En primer lugar, él contrasta las actitudes de los creyentes con las de los incrédulos (v. 7a). A continuación, revela que los incrédulos rechazan a Jesucristo, la piedra (v. 7b). En tercer lugar, dado que desobedecen el mensaje de Cristo, los incrédulos tropiezan (v. 8a). Y, para concluir, los incrédulos estaban destinados a su caída (v. 8b).

   Hay que tomar nota también que, a excepción del versículo 8b, cada uno de los verbos está en tiempo presente y en voz activa; los incrédulos siguen rechazando a Jesús y siguen tropezando. El verbo final del versículo 8b, sin embargo, está en el tiempo pasado y voz pasiva: “fueron destinados” a este tropiezo. Pedro escribe desde el punto de vista del hombre cuando dice que los incrédulos desobedientes son destinados a tropezar a causa de su desobediencia a la palabra de Dios; por consiguiente, ellos mismos pagan el castigo de negarse a creer y a obedecer. Pedro da a entender que Dios ha destinado a este pueblo desobediente a la destrucción eterna.

   Ningún creyente puede decir que porque ha decidido aceptar a Cristo como Salvador se ha asegurado la salvación. La Escritura enseña que es Dios quien elige al hombre y lo salva (Ro. 9:15–16); en el proceso de la salvación, Dios está en primer lugar y el hombre en el segundo. Del mismo modo, ningún incrédulo debe pensar que su obstinada incredulidad le da independencia de Dios y libertad para no tenerlo en cuenta. El control sigue estando en las manos de Dios. El considera que el incrédulo debe rendir cuentas y le dice que por su incredulidad es destinado a perdición eterna.

    El uso de la voz pasiva en la cláusula para lo que fueron destinados proviene del “desagrado reverencial que los judíos sentían ante el uso del nombre de Dios”. Por consiguiente, el N[uevo] T[estamento] usa con frecuencia la tercera persona plural pasiva allí donde nosotros atribuiríamos la acción directamente a Dios”.

1er Y 2° Titulo:

Parakalein: Actitud Distintiva De Los Llamados En La Exhortación. — Actitud Distintiva De Los Llamados En El Fortalecimiento De La Fe (Hebreos 3.13 y Efesios 6:10-1).

   Comentario: (de Estudios de Doctrina cristiana por George Pardington, página 240).

(6). Parakalein. Esta palabra señala la actitud distintiva del Kleetoi entre sí, es decir, las relaciones entre los miembros del Kleetoi «llaman exhortar, o fortalecer en la fe», He. 3:13; 10:25; 1 Ts. 3:2.

   Un verbo de significación muy amplia: pedir, invitar a, suplicar, predicar. Aquí el sentido es: confortar, consolar. [1Tes_3,7] [2Cor_1,4] [2Cor_7,6] [2Tes_2,17] [Col_2,2] [Col_4,8] [Ef_6,22] [Mt_2,18] [Mt_5,4]

(7). Ekkleesia. Esta palabra designa a la compañía, cuerpo u organismo del Kleetoi, a saber, la Iglesia, Mt. 16:18, 18:17.

NOTA. – Resumiendo esta combinación de significados, podemos decir que la idea fundamental de Iglesia es la de una compañía de creyentes llamados dei mundo y habitados por el Espíritu de Dios, y cuyo especial ministerio hacia Dios es la oración, y hacia sus comiembros es la exhortación y la consolación.

   Comentario 1-2: (Parakalein, paraklésis)

   Para muchos cristianos la palabra EXHORTACIÓN significa regaño, por la interpretación que se la ha dado a las escrituras en las que es mencionada en el Nuevo Testamento, pero hoy aprenderemos que esa palabra tiene una gran relación con la obra del Espíritu Santo y que tiene mucho de ventaja cuando se conoce su significado real.

   Viene de la palabra griega PARAKLÉSIS y es una palabra que guarda relación con el nombre que Juan le atribuye al Espíritu Santo en su evangelio, el Paráclito. Significa “llamar al lado de uno”. En un sentido significa: “invitar, animar, exhortar, ofrecer apoyo”. Esta palabra es traducida del verbo hebreo NAJIAM que significa “alentar y consolar”.

   En Isaías 40:1 es anunciado este aliento: (TLA) “Dios dijo: «¡Consuelen a mi pueblo! ¡Denle ánimo!”, es una intervención de Dios, en la que explota su compasión, pero también su justicia que rehabilita al pueblo desterrado.

En las epístolas paulinas, este término conduce en tres direcciones:

  1. La petición de ayuda.  Frecuente en los evangelios, este sentido se encuentra en 2 Corintios 12,8 “Acerca de esto, tres veces he rogado al Señor para que lo quitara de mí”; la triple súplica del apóstol por su liberación (cf. 2 Corintios 8,4 “Nos suplicaron que tomáramos el dinero, pues deseaban compartir el gozo de ayudar a los cristianos de Jerusalén.”).
  2. La exhortación. Os exhorto, por tanto, en el Señor…: tal es la forma clásica de la exhortación en las epístolas (por ejemplo: 1 Corintios 1,10 “Pero, amados hermanos, les suplico en el nombre de nuestro Señor Jesucristo que no discutan más, que reine entre ustedes la armonía y cesen las divisiones. Les ruego encarecidamente que mantengan unidad de pareceres, sentimientos y propósitos.”; Romanos 12:1ss “POR ESTO, AMADOS hermanos, les ruego que se entreguen de cuerpo entero a Dios, como sacrificio vivo y santo; éste es el único sacrificio que Él puede aceptar. Teniendo en cuenta lo que Él ha hecho por nosotros, ¿será demasiado pedir?”; 15 “Si alguien se alegra, alégrate con él. Si alguien está triste, acompáñalo en la tristeza.”; Efesios 4:1ss “YO, PRISIONERO POR servir al Señor, les ruego encarecidamente que vivan y actúen como es digno de los que han sido escogidos como receptores de tan maravillosas bendiciones.”).

Después de desarrollar el mensaje de la salvación, Pablo expone las consecuencias concretas de todo ello para la vida comunitaria («en el Señor») (cuando dice «así pues»).

La paráclesis como exhortación (animar y consolar) es:

  • predicación del evangelio a los que viven de él (1 Tesalonicenses 2:3 “Nuestra predicación que, claro está, no obedecía a ningún motivo falso ni a ninguna mala intención, fue completamente franca y sincera. Hablamos como mensajeros de Dios, como portavoces de la verdad divina, sin alterar para nada el mensaje, porque nuestra intención nunca ha sido agradar a la gente sino a Dios, quien conoce nuestros pensamientos más íntimos.”);
  • está inspirada por Dios (2 Corintios 5,20 “Somos embajadores de Cristo. Dios les habla por medio de nosotros; en el nombre de Cristo les rogamos que acepten el amor que Él les ofrece; ¡reconcíliense con Dios!”);
  • busca la edificación (1 Corintios 14,3 “El que profetiza, en cambio, proclama mensajes de Dios que edifican, exhortan y consuelan a los oyentes.”).
  • Figura entre los carismas (DONES) enumerados en Romanos 12,6-8 “Si eres predicador, procura que tu sermón sea poderoso y útil. Si Dios te ha dado dinero, ayuda generosamente a los demás. Si Dios te ha concedido habilidades administrativas y te ha hecho responsable del trabajo de otros, cumple con seriedad tu deber. Y quienes consuelen a los afligidos, háganlo con alegría cristiana”.
  1. La consolación.

   La paráclesis o consolación de Dios es la gracia que trae aquel que ocupa un sitio al lado de los suyos, los reconoce, poniendo fin a su soledad, a su culpabilidad, a su desánimo.

Romanos 15,4 “Y esto fue escrito hace tiempo para enseñarnos a tener paciencia y a animarnos a fijar la mirada en el día final en que Dios ha de vencer en nosotros el pecado y la muerte.”

Les trae un consuelo definitivo o eterno como lo expresa 2 Tesalonicenses 2:16 “Que el Señor Jesucristo mismo y Dios nuestro Padre, quien nos amó y nos dio un consuelo eterno y una esperanza que no merecemos”.

En el aspecto personal de la justificación, esta paráclesis o consolación es:

  • fruto de las Escrituras (Romanos 15:4 “Y esto fue escrito hace tiempo para enseñarnos a tener paciencia y a animarnos a fijar la mirada en el día final en que Dios ha de vencer en nosotros el pecado y la muerte.”),
  • presencia de Cristo (2 Tesalonicenses 2:16-17 “Que nuestro Señor Jesucristo mismo, y Dios nuestro Padre, que nos ha amado y nos ha dado consuelo eterno y esperanza gracias a su bondad, anime sus corazones y los mantenga a ustedes constantes en hacer y decir siempre lo bueno.; Filipenses 2:1 “Así que, si Cristo les ha dado el poder de animar, si el amor los impulsa a consolar a otros, si todos participan del mismo Espíritu, si tienen un corazón compasivo”).
  • aliento mutuo en él (2 Corintios 7:4 “Tengo en ustedes la más absoluta confianza, y el orgullo que me dan es inmenso. Al pensar en ustedes me consuelo en medio de mis sufrimientos.”).
  • efusión de gozo (Filemón 7 “Yo mismo he hallado gran gozo y consuelo en tu amor, hermano mío; y muchas veces los corazones de los cristianos han hallado refrigerio en tu bondad.”; 2 Corintios 7:13 “El saber que ustedes nos aman nos alentó mucho, pero mucho más nos alentó y alegró el gozo de Tito por el cálido recibimiento que le dieron y por la tranquilidad que recobró entre ustedes.”).

   En ninguna parte Pablo habla con tanta fuerza como en lo más duro de la aflicción. El texto más angustioso que ha escrito es aquel en el que los términos del consuelo se van enlazando hasta llegar a ofrecer la liberación inesperada (2 Corintios 1:1-7 “QUERIDOS HERMANOS: Les escriben Pablo, a quien Dios nombró mensajero de Jesucristo, y nuestro amado hermano Timoteo. Esta carta la dirigimos a los cristianos de Corinto y en general a todos los hermanos de Grecia.  Que Dios nuestro Padre y el Señor Jesucristo los bendigan poderosamente y les den paz. ¡Qué maravilloso es nuestro Dios! Él es Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de las misericordias y Dios de las consolaciones que tan maravillosamente se nos ofrecen en nuestras dificultades y pruebas. ¿Y por qué nos consuela? Para que cuando nos encontremos a alguien en problemas, falto de consuelo y aliento, podamos impartirle la misma ayuda y el mismo consuelo que Dios nos prodigó. Pueden estar seguros que mientras más sufrimos por Cristo, mayor es el consuelo y el aliento que Él nos da. Estamos en grandes dificultades por tratar de llevarles el consuelo y la salvación de Dios. Pero en medio de nuestras tribulaciones Dios nos ha consolado para bien de ustedes; para que podamos, basados en la experiencia, enseñarles la ternura con que Dios puede consolarlos cuando tengan que pasar por los mismos sufrimientos. A su debido tiempo les dará fortaleza para resistir.).

CONCLUSIÓN

   La exhortación literalmente significa “llamar al lado de uno”, y la mejor explicación es la obra del Espíritu Santo en nosotros, pues Él fue enviado desde el cielo por El Padre para estar a nuestro lado, consolarnos y animarnos a seguir adelante, darnos las fuerzas, enseñarnos todas las cosas, ayudarnos a vivir en Santidad y es nuestra guía en cualquier situación, Juan 14:25-26 dice: “He querido decirles estas cosas mientras estoy con ustedes. Pero cuando el Padre envíe al Consolador que me ha de representar (y cuando hablo del Consolador me estoy refiriendo al Espíritu Santo) Él les enseñará muchas cosas y les recordará todo lo que les he dicho”.

La exhortación significa “invitar, animar, ofrecer apoyo, alentar y consolar” no regañar, por tanto, cuando un hombre está regañando a otro posiblemente esté hablando su pensamiento personal y no la Palabra de Dios, pues La Palabra nos deja claro que El Señor busca que nosotros estemos dispuestos a hacer su obra siempre, Jesús mismo nos dejó ejemplo de hacerlo pues a Pedro aún después de negarlo tres veces, le animo a seguir adelante, le dejo encargado apacentar el rebaño de Dios, a Pablo constantemente lo animo a seguir adelante a pesar del aguijón en la carne que le fue enviado,  Pablo aprendió de ello y le rogaba a Timoteo que se ocupara de la “lectura, exhortación y la enseñanza” (1 Timoteo 4:13), a Tito le ordenó también que se ocupara de “hablar, exhortar y reprender con toda autoridad” (2:15) dando a entender que la exhortación no es lo mismo que la reprensión, la cual es necesaria cuando una oveja está descarriada y es necesario disciplinarla, pero en los dos casos hay amonestación e invitación a disponerse para Dios.

3er Titulo:

Ekleesia: Iglesia, designa a la compañía, cuerpo u organismo de los llamados (Efesios 4.15-16).

   Definiciones: La ekklesía o ecclesía (del griego antiguo «ἐκκλησία») era la principal asamblea de la democracia ateniense en la Grecia clásica. Fue instaurada por Solón en el 594 a. C. y tenía un carácter popular, abierta a todos los ciudadanos varones con 2 años de servicio militar, incluso a los tetes.

   EKKLESIA: Diccionario Enciclopédico de la Bíblia y teología. 
   En algunas lenguas occidentales la palabra utilizada para designar la Iglesia procede de la raí­z germánica kirika, derivada del griego, con la idea de “casa de Dios”; así­, por ejemplo, en inglés church, en alemán Kirche, en holandés kerk, etc. En otras lenguas procede del griego ekklésia, por lo general a través del latí­n ecclesia; así­ en francés église, en italiano chiesa, en español iglesia, en irlandés eaglais, etc. La cuestión más difí­cil es por qué las comunidades del Nuevo Testamento eligieron la palabra ekklésia. Algunos estudiosos afirman que ekklésia se eligió deliberadamente en oposición a synagógé judí­a (usada por la comunidad cristiana sólo en Sant 2,2); pero faltan datos para una decisión firme al respecto. En los LXX encontramos la expresión ekklésia tou theou (Iglesia de Dios) referida a la asamblea del pueblo en el Sinaí­ y en otras ocasiones religiosas. Parece probable que el uso de esta expresión influyera en su utilización por parte de los cristianos. Sea cual sea el trasfondo semí­tico de la palabra ekklésia (qehalá, kenishtha o `edá), la idea del Nuevo Testamento es originariamente la de un pueblo escatológico congregado por Jesús. Por otro lado, ekklésia se refirió en un primer momento a la comunidad local, y sólo más tarde, en los escritos deuteropaulinas dirigidos a los colosenses y a los efesios, se usó la palabra referida a la Iglesia universal. R. Bultmann ve por ello una evolución en varias etapas: los cristianos comienzan como una secta dentro del judaí­smo; ni siquiera la admisión de paganos altera fundamentalmente la continuidad con el pueblo del Antiguo Testamento; con el tiempo, la teologí­a del” >cuerpo de Cristo” introdujo la sensación de ser distintos; finalmente, el aplazamiento de la parusí­a dio lugar a la creación de estructuras y la Iglesia se convirtió en una institución de salvación. Los datos, sin embargo, obligan a un tratamiento más matizado de la cuestión.

   La gran mayorí­a de las referencias de Pablo a la ekklésia se encuentran en el contexto de una asamblea particular en una casa (p. ej., Aquila y Prisca: 1ª Cor 16,19), ciudad (p. ej., Tesalónica: 1Tes 1,1) o región (p. ej., Gál 1,2.22). La qahal veterotestamentaria —la asamblea litúrgica de Israel (LXX, ekklésia)— y las asambleas sociales, polí­ticas y familiares de los griegos están ambas probablemente detrás de la elección de la palabra por parte de las comunidades cristianas. Pero 1ª Cor 1,2, la frase “todos los que invocan en cualquier lugar…”, nos alerta frente a cualquier indicación de que en los textos primitivos ekklésia tiene un significado puramente restringido. Por otro lado, parece que el término “Iglesia de Dios” (1ª Cor 15,9; Gál 1,13; Flp 3,6), aunque referido primariamente a la Iglesia de Jerusalén, tení­a ya connotaciones universalistas. De hecho, un estudio detenido de estos textos, junto con otros de 1ª Cor (1,1; 12,28; 14,34-35; 16,1.19), muestra que es muy improbable que el uso lato de la palabra ekklésia haya que buscarlo sólo en las cartas deuteropaulinas a los colosenses y a los efesios.     Además, la expresión “llamados y consagrados” (Rom 1,6; 1Cor 1,2), que constituye casi un nombre, y el calificativo tou theou (de Dios), transcienden toda designación local. Por otro lado, tanto de los individuos (2ª Cor 5,17) como de las Iglesias (Iglesias de Judea: Gál 1,22; 1Tes 2,14) se dice que están “en Cristo”. La fórmula en Christó “expresa la novedad de la realidad cristiana instaurada por la acción de Cristo, que ha tenido lugar en el pasado y sigue teniendo lugar en el Espí­ritu. La acción de Dios ha tenido lugar en Cristo; la comunidad cristiana vive ahora en Cristo por el poder de esa acción salví­fica y a semejanza de Cristo”. Finalmente, la primitiva designación del seguimiento de Cristo como “el camino” (He 9,2; 19,2.23; 22,4; 24,14.22) parece implicar la conciencia de formar una comunidad que es realización del plan divino y que, por tanto, no puede estar restringida a un lugar. Otra palabra, >koinónia, parece, a la luz de Qumrán, tener también una significación universal semejante. En Efesios y Colosenses es claro que hay una visión universal de la Iglesia (por ejemplo, en Col 1,18-24; 2,19; Ef 1,23; 5,22-27). La conclusión de R. E. Brown parece ponderada: “Al describir cómo los cristianos se vieron a sí­ mismos como Iglesia, se puede afirmar que se produce una progresión lógica desde la unidad original hasta la universalidad, pasando por la diversidad regional e ideológica”. La cuestión en su conjunto ha de considerarse a la luz de las >eclesiologí­as neotestamentarias, que muestran los intereses particulares y los lí­mites de cada autor.

Amén, para gloria de Dios.

  DESCARGUE AQUÍ ESTUDIO COMPLETO


Hno Roberto Saldías Roa

Miembro de la IEP en Nacimiento Bajo, nació en el evangelio del Señor en la Iglesia de Laja 1975. Casado con María Nahuelmán, estudia teología de manera autodidacta. Me gusta mucho leer y escribir.

 

Deja una respuesta