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Semana del 20 al 26 de enero de 2020: “Actitud de la juventud frente al pecado”.

Semana del 20 al 26 de enero de 2020: “Actitud de la juventud frente al pecado”.

   Lectura Bíblica: Génesis 3, versículos 9 al 13. 9 Mas Jehová Dios llamó al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás tú? 10Y él respondió: Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo; y me escondí. 11Y Dios le dijo: ¿Quién te enseñó que estabas desnudo? ¿Has comido del árbol de que yo te mandé no comieses? 12Y el hombre respondió: La mujer que me disté por compañera me dio del árbol, y yo comí. 13Entonces Jehová Dios dijo a la mujer: ¿Qué es lo que has hecho? Y dijo la mujer: La serpiente me engañó, y comí.

   Comentario de Matthew Henry: 3:9-13 observar la sorprendente pregunta, Adán, ¿dónde estás? Los que por el pecado se desvían de Dios, en serio debe considerar dónde se encuentran; están lejos de todo lo bueno, en medio de sus enemigos, en la esclavitud de Satanás, y en el camino a la ruina total. Esta oveja perdida había vagado sin fin, si el buen Pastor no había buscado después de él, y le dijo que donde él estaba desviando que no podía ser feliz o fácil. Si los pecadores, pero consideran que donde están, que no descansarán hasta que se vuelvan a Dios. Es culpa común y la locura de los que han hecho mal, cuando se le preguntó sobre ello, reconocer sólo lo que es tan evidente que no se puede negar. Al igual que Adán, tenemos razones para tener miedo de acercarse a Dios, si no están cubiertos y vestidos con la justicia de Cristo. El pecado se muestra más claramente en el cristal de la orden, por lo tanto, Dios lo puso delante de Adán; y en ella debemos ver nuestras caras. Pero en vez de reconocer el pecado en toda su extensión, y teniendo vergüenza de sí mismos, Adán y Eva se excusan el pecado, y ponen la vergüenza y la culpa a los demás. Hay una propensión extraña en aquellos que son tentados, por decir, están tentados de Dios; como si nuestro abuso de los dones de Dios perdonaría nuestra rompiendo las leyes de Dios. Aquellos que están dispuestos a tomar el placer y el beneficio del pecado, son hacia atrás para cargar con la culpa y la vergüenza de ella. Saber lo tanto, que las tentaciones de Satanás son todas cautivadoras; sus argumentos son todos los engaños; sus atractivos son todos los tramposos; cuando habla justa, no le creas. Es por el engaño del pecado el corazón se endurece. Ver Ro 7:11; Heb 3:13. Pero a pesar de la sutileza de Satanás nos puede llamar en el pecado, sin embargo, no nos justifica en el pecado. A pesar de que es tentador, somos los pecadores. Que no disminuir nuestro dolor por el pecado, que nos engañó en ella; pero lo dejó a aumentar nuestra propia indignación, que debemos sufrir dejarse engañar por un estafador conocido, y un enemigo jurado, que destruirían nuestras almas.

   Comentario 2: (1) La pareja cede a la tentación de la serpiente, 3:1–13. La serpiente, instrumento externo de tentación, ofrece a la mujer un destino mejor del que Dios había establecido para la pareja.

   Apela a la satisfacción de las necesidades más básicas del ser humano: sustento, desarrollo ilimitado de sus capacidades y deseo de controlar el destino de sus vidas sin depender de un ser superior (Dios).

   La mujer no cede inicialmente a la tentación, sino después de un proceso de evaluación externa e interna que finalmente la lleva a concluir que el árbol es bueno, atractivo y codiciable.

   La Biblia repetidamente advierte al hombre del peligro de este proceso mental y emocional hacia el pecado (Mat. 5:27, 28; Stg. 1:14, 15; 1 Jn. 2:16). La mujer come del árbol dando también a su marido quien aparentemente estaba con ella todo el tiempo. El hombre también escoge desobedecer a Dios admitiendo luego su decisión libre y su acción individual (v. 12). El apóstol Pablo responsabiliza a la desobediencia de Adán la entrada del pecado y la muerte en la raza humana (Rom. 5:12–21; 1 Cor. 15:21, 22), admitiendo que la desobediencia de Eva también tiene su consecuencia específica en la mujer (2 Tim. 2:11–15).

Adán

   Pero para Adán… (2:20). Esta es la primera vez en todo el relato que en la traducción RVA y en la Biblia de las América aparece el término “Adán” usado como nombre propio.

   La nota de pie de RVA llama la atención a que puede traducirse: “pero para el hombre”. RVR-60 usa Adán 120 por primera vez en 2:19. La Biblia de Jerusalén lo hace hasta 4:25 como también la versión Dios Habla Hoy.

   El nombre “Adán” es una palabra que significa: de la tierra o tomado de la tierra roja. De acuerdo con la genealogía de Lucas 3:38 resulta ser el “hijo de Dios”. El hecho sencillo es que el ser humano no es tan individual e independiente de toda la raza. Lo que una persona es y hace afecta a toda la sociedad en mayor o menor grado.

Eva

   Le haré ayuda idónea (2:18). Esta es una expresión frecuentemente mal interpretada y mal aplicada. La palabra “ayuda” viene de la voz hebrea ezer 5828 que describe la fuerza, energía o impulso que viene de alguien superior al que recibe la ayuda. En este caso, es Dios quien ayuda al hombre por medio de su mujer. La mujer no es el ayudante del hombre como un peón lo es a su capataz. No es una ayuda subordinada, sino superior, pues es la ayuda que Dios da.

   La palabra “idónea” es la traducción del vocablo kenegdo 5048, que significa “adecuada para…” o “que cumple a cabalidad”. La mujer no es igual al hombre, es diferente, es la contraparte, fue hecha de tal manera para cumplir el propósito y el plan del Señor.

   El mensaje es claro: el hombre y la mujer no están completos el uno sin el otro. Se necesitan mutuamente. El conocimiento que adquieren el hombre y la mujer los hacen sentir con vergüenza uno del otro, contrario a la relación mutua anterior (2:25) y con temor ante la presencia de Dios. A las preguntas de Dios, el hombre y la mujer intentan eludir su responsabilidad, aunque admiten su acción desobediente.

Semillero homilético

Cómo evitar la separación de Dios

3:1–13

   Introducción.: Por medio de la triste experiencia de Adán y Eva podemos aprender cómo evitar la separación de Dios y aceptar vivir con Dios mediante la fe. Eso es cuando:

No dudamos la palabra de Dios (vv. 1–5)

Dios dio mandamientos claros.

La serpiente sembró dudas sobre las palabras de Dios.

La duda llevó a la desobediencia de la palabra de Dios.

Nunca debemos dudar de la palabra de Dios (Juan 8:51).

Rechazamos los deseos de la carne (vv. 5, 6)

Adán y Eva mezclaron la necesidad buena (comer) con el deseo carnal(codicia).

Los deseos de la carne les hicieron desobedecer el mandato y pecar contra Dios.

Debemos rechazar los deseos de la carne (2 Ped. 2:11).

Aceptamos la responsabilidad por el pecado y la provisión de Dios en Jesucristo (3:7–13; 1 Jn. 1:8, Adán y Eva no se responsabilizaron de su pecado (vv. 7–13).

Debemos aceptar la responsabilidad:

Reconociéndolo y confesándolo (1 Jn. 1:8, 9).

Recibiendo a Jesucristo como Salvador y Señor (Apoc. 3:20).

    Conclusión.: Podemos evitar la separación de Dios causada por el pecado: confiando en la palabra de Dios, confesando nuestros pecados y aceptando a Cristo como nuestro Salvador y Señor.

   1er Titulo:

   Encubrir el pecado. (Proverbios 28:13. El que encubre sus pecados no prosperará; Mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia). 

   Comentario: Es una locura para disfrutar pecado y excusarlo. El que encubre sus pecados, no tendrá paz verdadera. El que confiesa sus pecados con humildad, con verdadero arrepentimiento y la fe, la hallará misericordia de Dios. El Hijo de Dios es nuestra gran expiación. En virtud de un profundo sentido de nuestra culpa y peligro, podemos afirmar que la salvación de la misericordia, que reina por la justicia para vida eterna, mediante Jesucristo nuestro Señor.

   El v. 13 nos recuerda el pecado de David al adulterar con Betsabé (ver 2 Sam. 11:4 ss.) y su lucha para encubrir al pecado (ver 2 Sam. 11:6 ss.; 12:1 ss.). Tal actitud no tiene futuro, no prosperará.

   Solamente la oración de confesión resultará (ver 1 Jn. 1:8–10). Junto a la confesión se agrega el abandono del pecado, que requiere el poder del Espíritu Santo. Así se logra la misericordia divina (ver Sal. 32). La forma pual pone énfasis en la acción de “alcanzar”.

Semillero homilético

Las respuestas justas de Dios

28:9, 10, 13

   Introducción: El creyente tiene a su disposición el recurso del poder de Dios para socorrerlo en cada circunstancia. Es una reserva espiritual más repleta que la que pueda tener cualquier rey o presidente con los recursos financieros y militares a su disposición. Pero tenemos que apropiarnos de este recurso.

Dios oye al que ora con fe, v. 9.

Debemos orar con el oído sincronizado para escuchar de Dios.

Debemos orar con una actitud de sumisión y obediencia.

Dios guía al que busca dirección divina, v. 10.

Debemos buscar dirección para evitar la equivocación.

Debemos buscar para no ser desviados del camino recto.

Dios perdona al que se arrepiente, v. 13.

El que encubre sus pecados sufrirá las consecuencias.

El que confiesa y abandona experimentará el gozo de ser perdonado.

    Conclusión: Tres verdades fundamentales relacionadas con nuestra relación con Dios nos muestran el camino a la tranquilidad tanto como la felicidad en nuestra vida.

  2° Titulo:

  El joven cediendo al pecado. (Jueces 16: 4 al 22. 4Después de esto aconteció que se enamoró de una mujer en el valle de Sorec, la cual se llamaba Dalila. ▬ 22Y el cabello de su cabeza comenzó a crecer, después que fue rapado.).

   Comentario: (4) Luchas entre Sansón y los filisteos por causa de la ramera de Gaza, 16:1–3. La segunda sección sobre la liberación que Sansón inició (ver introducción a 14:1–15:20) abarca el cap. 16.

   Comienza con una manifestación de la fuerza de Sansón durante la noche en Gaza, y termina con su última manifestación de fuerza, también en Gaza y en la noche permanente de su ceguera. El episodio en 16:1–3 sucedería al final de los 20 años (ver 15:20), poco antes de la relación con Dalila.

   Al ir a Gaza, la más sureña de las cinco ciudades filisteas, y visitar a una prostituta (16:1), Sansón muestra arrogancia ante sus enemigos y ante Dios. Menosprecia la capacidad de aquéllos de hacerle daño, y desprecia de nuevo su nazareato (comp. exposición de 14:8–10, 19; 15:8, 15, 16). La unión del nazareo con una prostituta es ofensiva (comp. 1 Cor. 6:15). Sobre el verbo vio, ver la exposición de 14:3.

   Los filisteos esperan la claridad para matar a su enemigo formidable (16:2; ver exposición de 7:19). Ponen una guardia en la puerta de la ciudad para evitar que su presa salga durante la noche.

En efecto, a medianoche Sansón se va (16:3). Las puertas de las ciudades tenían la altura de un edificio de dos pisos, y estaban llenas de clavos y cubiertas de bronce para evitar que se quemaran fácilmente. Podemos imaginarnos el asombro de los guardas, listos a arremeter contra Sansón, cuando lo ven agarrar la barra que servía de cerrojo y arrancar de sus cimientos las dos hojas con sus postes. ¿Quién atacaría a este superhombre mientras él sube las puertas a sus hombros y se marcha con ellas? Las lleva cerro arriba hasta la cumbre de un monte de donde se veía Hebrón, ciudad que estaba a unos 64 km. al oriente. Como Gaza estaba en la llanura costera y Hebrón en un valle a una elevación de casi 1.000 m., el monte estaría cerca de Hebrón. Ha de ser el monte hoy llamado el-Halil, a 60 km. de Gaza.

La debilidad de Sansón

16:1–31

   Sansón fue un hombre fuerte, con capacidades de ser líder. Dios estuvo con él en varias ocasiones. Pero tenía su debilidad, la cual le llevó al fracaso.

  1. La sensualidad le llevó a tomar decisiones insensatas (v. 1).
  2. La sensualidad le llevó a relaciones ilícitas (vv. 2–17).
  3. La sensualidad le llevó a ceder a la presión fatal (v. 17).

   Sin duda, esta fuerza provino de Jehovah. El milagro simboliza el deseo de Jehovah de entregar a su pueblo las puertas de sus enemigos (ver la nota sobre Gén. 22:17).

   Sin embargo, el pasaje no atribuye la hazaña a Dios (comp. 14:6, 19; 15:14). Hace veinte años Sansón tuvo que aprender a depender de Dios (ver 15:18, 19). Ahora vuelve a confiar en su propia fuerza y a hacer lo que le parece recto ante sus propios ojos (comp. la exposición de 14:3).

(5) Luchas entre Sansón y los filisteos por causa de Dalila, 16:4–31

  1. Victoria de los filisteos sobre Sansón, 16:4–21. La última mujer que atrae a Sansón es del valle de Sorec, la frontera entre Filistea y Dan (16:4; ver exposición de 14:1). Sorec era el nombre de una especie de vid de alta calidad. Da un presentimiento que una mujer de ese lugar debe ser prohibida para el nazareo (ver 13:14 y la exposición de 14:6).

Dalila no es nombre filisteo, sino semítico, pero ella se comporta como filistea. Posiblemente fue hija de un matrimonio israelita-filisteo. Al enamorarse de ella, Sansón de nuevo muestra insensatez con las mujeres. Las diversas opiniones, todas especulativas, sobre el significado de “Dalila” incluyen “adoradora”, “coqueta”, “débil”, “prostituta sagrada”, “querida”, “rizo colgante” y “sumisa”.

Sobre los jefes (16:5), ver la exposición de 3:3. Reconociendo que la fuerza de Sansón es sobrenatural, sobornan a Dalila para que averigüe su secreto. Sobre persuade, ver la exposición de 14:15. Sansón debía estar prevenido por aquella experiencia, pero con las mujeres él es tan insensato como Israel lo es con los ídolos.

En Dalila se combinan las maldades de la mujer de Timnat y la prostituta de Gaza. Como ésta, da sus amores por ganancia económica; como aquélla, traiciona a Sansón.

Semillero homilético

El camino a la tragedia

16:1–31

   Introducción: Muchas veces uno no se da cuenta de los resultados de sus decisiones y acciones. Sansón tuvo muchas cualidades positivas, tales como su patriotismo y su deseo de ver la libertad de los israelitas. Pero sus debilidades le llevaron a un fin trágico.

  1. Demostró una autoconfianza exagerada.
  2. Se juntó a una prostituta (v. 1).
  3. Se llevó las puertas de Gaza para mostrar su fuerza (vv. 2, 3).
  4. Se engañó por Dalila (vv. 4–22).
  5. Prostituyó su voto de nazareno (vv. 19–21).
  6. Descendió al abismo de la derrota.
  7. Fue débil porque su fuerza se había apartado.
  8. Fue ciego, por el castigo de los enemigos.
  9. Fue esclavo, tuvo que moler trigo en la cárcel.

III. Decidió suicidarse para matar al enemigo.

  1. Fue objeto de burla para entretener en una fiesta pagana (vv. 25–27).
  2. Rogó a Jehovah que le diera fuerza para tumbar el templo (v. 28).

Conclusión: La fuerza física puede atraer los elogios de las masas, pero el carácter es más importante.

Los 5.500 siclos eran muchísima plata. El terreno que Abraham compró en Macpela costó 400 siclos de plata (Gén 23:15, 16); la era de Arauna y sus bueyes, 50 siclos (2 Sam. 24:24); un esclavo, 30 siclos (Exo. 21:32); y los servicios anuales del levita de Micaías, 10 siclos (17:10). La magnificencia del premio indica que Sansón ha seguido peleando con éxito contra los filisteos durante los veinte años de su gobierno (comp. v. 24). Dalila hace el intento de que Sansón le revele el secreto de dónde obtiene él su fuerza, pero él le engaña (16:6, 7)

La fidelidad a un voto

   Sansón pertenecía a los nazareos desde su nacimiento. Esta relación le daba poder espiritual, pero uno debía de obedecer las normas para los nazarenos durante el tiempo de continuar el voto. Sansón violó las normas.

  1. El voto de nazareo (Núm. 6:1–4).
  2. No tomar bebidas alcohólicas.
  3. No cortar el cabello.
  4. No comer nada de la vid.
  5. No tocar cadáver.
  6. Fruto del voto.
  7. Fuerza física.
  8. Victoria sobre los enemigos.
  9. Consecuencias de la violación del voto.
  10. Pérdida de la fuerza.
  11. Opresión del enemigo.
  12. Ceguera y esclavitud.

   Las cuerdas de arco se hacían de intestinos retorcidos o de tendones de animales. Naturalmente, tenían más resistencia antes de secarse, y además, siete cuerdas eran más fuertes que una. Sansón da a entender que las cuerdas tendrían un efecto mágico, pues si lo atan con siete cuerdas nuevas perderá su fuerza.

Aunque no revela su secreto, Sansón da una pista. Las siete cuerdas de intestinos retorcidos corresponden a sus siete trenzas (ver el v. 19, donde la palabra traducida mechones se refiere a cabello en trenzas). Confiado, Sansón comienza a jugarse la vida.

   Entre la “revelación” del v. 7 y una próxima visita de Sansón, Dalila recibe las siete cuerdas (16:8). Evidentemente Sansón permite que Dalila lo ate, contaminándose así por el contacto con los intestinos frescos (ver exposición de 14:8, 9). Cuando ella le grita que los filisteos le atacan, él, sin más, rompe las cuerdas (16:9). El verbo traducido toca es lit. “huele”. El cordel hecho de fibras de estopa se quema tan fácilmente que es como si se disolviera al no más sentir el olor del fuego.

   Varios filisteos esperaban en un cuarto para atacar a Sansón (16: 9a). Al ver su fuerza, se quedaron escondidos. Así que, Sansón no se dio cuenta de la traición de Dalila. Para él, fue solamente un juego entre enamorados.

Joya bíblica

Y aconteció que como ella le presionaba todos los días con sus palabras y

le importunaba, el alma de él fue reducida a mortal angustia (16:16).

   Dalila, seguramente en forma cariñosa, hipócritamente reprocha la falta de sinceridad de Sansón (16:10), pero Sansón de nuevo contesta con engaño (16:11). La palabra traducida soga es la misma que se vierte por “cuerda” en 15:13, 14 (pero no en 16:7–9); de modo que Sansón ya ha demostrado que las sogas nuevas no le pueden retener. Sin embargo, Dalila no lo sabe.

   Posiblemente se consideraba que lo nuevo tenía alguna potencia sobrenatural (comp. 1 Sam. 6:7; 2 Sam. 6:3; 1 Rey. 11:29; 2 Rey. 2:20). Luego se repite lo de los vv. 8 y 9 (16:12). Sansón todavía no toma en serio la “diversión inocente” de Dalila.

   En el v. 11 Sansón se acerca un poquito más a la revelación de la verdad. Las sogas serían más parecidas a sus trenzas que las cuerdas de arco.

   El tercer intento de Dalila también fracasa, pero le lleva todavía más cerca de la verdad (16:13, 14). Sansón deja de hablar de cuerdas y sogas para señalar directamente su pelo. También sugiere más claro que nunca que no será dominado por un medio normal. Esta vez Dalila hace dormir a Sansón antes de hacer la prueba. La parte del v. 13 que está entre corchetes fue omitida del Texto Masorético porque posiblemente la vista de algún copista saltó de aseguras en el v. 13 a aseguró en el v. 14.

   Dalila no se da por vencida. Manipula a Sansón de la misma manera que la novia de Timnat (16:15; comp. exposición de 14:16). Su hipocresía es completa cuando reclama que el corazón de Sansón no está con ella, es decir, que no ha sido sincero con ella. Su amor al dinero le acicatea, y día tras día presiona a Sansón hasta que él no aguanta más (16:16). De nuevo, el invencible en batalla no puede resistir la insistencia de la mujer que ama (comp. 14:17). Siente que está en mortal angustia, pero ceder ante la presión de Dalila lo llevará lit. a su muerte.

   La revelación a Dalila (16:17) es también una revelación al lector. Hasta aquí la historia no ha dicho que la fuerza de Sansón tenga que ver con su pelo. Él ha tenido en poco su nazareato (comp. exposición de v. 8; 14:8–10, 19; 15:8, 15, 16), pero reconoce que, si corta la más visible señal del voto, perderá su poder. Cuando confiesa que es nazareo de Dios, es la primera vez en la historia que ha hablado de Dios a otra persona. Aún ahora se limita al vocablo Dios, sin aclarar si habla de Jehovah, o algún dios pagano (comp. 1:7; 3:20; 9:7).

   Cuando los gobernantes filisteos llegaron con la plata (16:18), Dalila, traicionera hasta el fin, hace dormir a Sansón sobre sus rodillas (16: 19a). Según el heb., fue ella quien le cortó las trenzas (ver la nota). El hombre tuvo que traerle la navaja, porque Sansón dormía sobre sus rodillas.

   El resumen en el v. 19a se desglosa en los vv. 20 y 21. La forma en que Dalila comenzó a afligir a Sansón (16:19) fue gritar que los filisteos lo atacaban (16: 20a). Sansón descubrió que la fuerza se había apartado de él (16:19) cuando quiso escapar (16:20b, 21).

La pérdida del poder de Dios

16:20

“No sabía que Jehovah ya se había apartado de él”.

  1. Uno no puede tener el poder de Dios sin saberlo. Sansón actuó tres veces para defenderse de los filisteos, sabiendo que el poder de Dios estaba con él.
  2. Uno puede perder el poder de Dios sin saberlo. Sansón pensaba que podría salvarse de los filisteos, como antes, pero no se dio cuenta que ya no tenía poder.
  3. En un momento de debilidad moral o espiritual uno puede perder el poder de Dios. Sansón cedió a la presión de Dalila, y le costó su poder con Dios.

   Cuántos ministros han perdido su poder con Dios porque cedieron a una tentación, pensando que quedaría en secreto su pecado. Pero salió a luz, y su caída fue completa.

   El verbo traducido me escaparé (16:20) es lit. “me sacudiré”. En Isaías 52:2 está vertido por “desprenderse”. Sansón creía que se sacudiría, desprendiéndose de cualquier atadura o de los filisteos.

   El v. 20 tiene Jehovah donde el v. 19 tiene “su fuerza”. La fuerza de Sansón no era suya, ni se derivaba de su pelo, sino de Jehovah, aun cuando Sansón vivía en pecado (ver 16:3, 9, 12, 14).

   Sin embargo, cuando pierde la señal visible de su consagración, Jehovah le retira su poder. Así también Jehovah quita su bendición cuando Israel no se identifica como su siervo.

   Hay paralelos irónicos entre la historia de Sansón y Dalila y la de Sísara y Jael. Ésta engañó y mató al líder militar de los enemigos de Israel; aquélla engaña al líder militar de Israel y lo entrega a sus enemigos, con quienes morirá.

   Los filisteos cegaron a Sansón sacándole los ojos, lo encadenaron y lo pusieron a moler (16:21). Varios pueblos tenían la costumbre de cegar a cautivos importantes (comp. 2 Re. 25:7; Isa. 42:7; Jer. 52:11). Sin sus ojos Sansón no podía seguir “viendo” a las mujeres que tanto le tentaban (ver 14:1; 16:1; comp. exposición de 14:3).

  Sansón no molía como sustituto del asno, pues el molino de asno no se inventó hasta el siglo V a. de J.C. Además, sin su pelo Sansón no tenía la fuerza de un asno. Más bien trabajaba con un molino de mano, haciendo en ese entonces labor de mujer (comp. 9:53; Exo. 11:5). En el mundo antiguo este trabajo se asignaba a prisioneros de guerra, criminales y esclavos desobedientes.

   ¡Qué contraste entre la humillación de Sansón en Gaza y la gala que él había hecho de su fuerza en esa misma ciudad (ver el v. 3)!

  1. Última venganza de Sansón, 16:22–30. Parece que las proezas de Sansón han terminado. Sin embargo el v. 22 nos da esperanza todavía.

   Los filisteos decidieron ofrecer una fiesta a Dagón (16:23). Antes se pensaba que Dagón era un dios pez, pero ahora, por medio de las inscripciones del Antiguo Oriente, se sabe que era el dios

cananeo del grano (de hecho, su nombre significa “grano”), adoptado por los filisteos cuando se asentaron en la costa de Canaán (ver exposición de 13:1 y comp. 1 Sam. 5:2–5).

   En la fiesta tanto los cinco gobernantes (ver exposición de 3:3) como el pueblo alababan a Dagón por haberles entregado a Sansón (16:23, 24). Esta alabanza en heb. tiene mucha rima por la repetición de nuestro. Esta repetición subraya el carácter nacionalista de la alabanza. En Jueces 5, Débora y Barac cantan a Jehovah por la victoria de Israel a través de la valentía de sus líderes y el engaño de Sísara por Jael; ahora los filisteos, hombres y mujeres (comp. v. 27), alaban a Dagón por la derrota de Israel por causa de la insensatez de su líder y el engaño que Dalila le hizo.

   Las frases su dios y nuestro dios en los vv. 23 y 24 implican que para los filisteos la captura de Sansón demuestra que Dagón es más poderoso que Jehovah. Tal vez este debate sea la razón por la cual a Jehovah se le llama “Dios” ocho veces en el cap. 13; normalmente en Jueces se le llama casi exclusivamente “Jehovah”.

   Al verlo el pueblo (v. 24) se explica en el v. 25. En plena fiesta, los filisteos pidieron traer a Sansón de la cárcel (lo cual implica que la fiesta se celebraba en Gaza, comp. v. 21) para burlarse de él. Él parecía débil (16:26). En realidad, pensaba “apoyarse” de una manera no sospechada por su guía (comp. v. 29). Este joven sería uno de los responsables de ponerlo en ridículo frente a la concurrencia. La palabra traducida edificio es lit. “casa”. Aquí se refiere a la casa de Dagón, o sea, su templo. El techo de los templos filisteos era sostenido por columnas de madera, las cuales descansaban sobre bases de piedra.

El Dios de la segunda oportunidad

16:28

  1. Sansón se arrepintió de sus errores mientras molía y crecía su cabello.
  2. Sansón quería rescatar a los israelitas de la amenaza de los filisteos.
  3. Sansón estaba dispuesto a sacrificar su vida por una causa que valoraba.
  4. Sansón pidió fuerza para tumbar las columnas del palacio de los filisteos.

 

   El autor interrumpe su narración para explicar que el templo estaba atestado de filisteos disfrutando la humillación de Sansón, incluyendo los cinco gobernantes (16:27; ver exposición de 3:3). La interrupción aumenta el suspenso mientras el lector se pregunta si Sansón ha recuperado su fuerza. El espectáculo se llevaría a cabo en un patio central cerrado por tres lados, o tal vez hasta por los cuatro lados, a la vista de todos los que estaban debajo del techo y en la azotea. Probablemente los 3.000 en la azotea desestabilizaban el edificio. Habiendo entregado a Sansón a los filisteos, Jehovah ha colocado a su instrumento en el templo de Dagón mismo, donde podrá hacer el daño máximo no solamente al enemigo opresor, sino también al dios falso.

   En esta situación Sansón clama a Jehovah por segunda vez (16:28; comp. 15:18). Todavía no piensa en el bien de Israel ni en la gloria de Dios, sino en lo mismo que lo ha motivado en todas las peleas de los caps. 14 y 15: la venganza personal.

   Sansón se dirige a Jehovah como Señor y Dios. A Jehovah le interesa demostrar que el verdadero Señor y Dios no es Dagón, sino él (ver exposición de los vv. 23 y 24). Esto y su amor para Israel (ver 10:16) le motivan a conceder la petición de Sansón.

   Sansón se agarró de las dos columnas centrales del templo, y reveló que su fuerza había regresado; movió las columnas, haciendo caer el templo (16:29, 30). El verbo traducido palpó (v. 29) parece significar “agarró torciendo”. Luego el v. 29 dice que se apoyó contra las columnas.

   El verbo traducido empujó (v. 30) significa “dobló” o “se dobló”. Estos verbos sugieren que Sansón se inclinó hacia adelante, empujando y torciendo las columnas con sus brazos.

   En su muerte Sansón mató por lo menos 1.100 filisteos (comp. v. 30 con 14:19; 15:8, 15). Probablemente mató a casi todos los presentes, más de 3.000 (ver el v. 27), incluyendo a los cinco gobernantes, ya que en aquel tiempo casi toda lesión seria conducía a la muerte. Esta catástrofe fue un paso más en el comienzo de la liberación israelita (comp. 13:5).

   Posiblemente Sansón fue sepultado en el campamento de Dan (16:31; comp. 13:25). La expresión sus hermanos puede hacer referencia a los miembros de la familia extendida o hijos de otra esposa de Manoa, a menos que la madre de Sansón haya dejado de ser estéril después de su nacimiento (comp. 13:2, 3).

   La repetición del dato cronológico en 15:20 y 16:31 enmarca el cap. 16. El tiempo del verbo heb. no es el mismo en los dos pasajes. En 15:20 el tiempo implica que los 20 años comenzaron después de los eventos del cap. 15. En 16:31 se usa el pluscuamperfecto, “había juzgado”, indicando que los 20 años terminaron con la muerte de Sansón.

   Como Sansón solamente comenzó a librar a Israel (ver 13:5), su historia no termina con la acostumbrada subyugación del opresor (comp. 3:10, 30; 4:23, 24; 8:28; 11:33) y reposo (comp. 3:11, 30; 5:31; 8:28). Las historias de los otros libertadores son en cada caso el relato de una sola lucha que resulta en liberación. En contraste, la historia de Sansón consiste en varias luchas sin ninguna liberación decisiva. No obstante, los israelitas tomarían aliento de las proezas del “Zorro” israelita, a quien ni en la vida ni en la muerte lo pudieron vencer los opresores.

   A través de estos episodios Jehovah actúa de maneras no ortodoxas. Logra sus propósitos a través de un pícaro, de sus relaciones ilícitas con mujeres filisteas, de su espíritu vengativo y aun de su captura por los filisteos. No podemos limitar a Dios a nuestros esquemas humanos de cómo él debe actuar.

   La historia de Sansón está enmarcada por el nombre “Zora” (13:2; 16:31), y sus luchas contra los filisteos por la frase “entre Zora y Estaol” (13:25; 16:31; comp. exposición de 8:27, 32). La historia que comenzó en Zora con tanta esperanza terminó en el mismo lugar, pero con desilusión. Hijo de una mujer estéril, anunciado por el ángel de Jehovah, apartado como nazareo en el vientre de su madre, llamado a su misión antes de su concepción, impulsado por el Espíritu de Jehovah, Sansón prometió mucho. Como Otoniel, recibió el poder del Espíritu de Jehovah (comp. 3:10; 14:6, 19; 15:14). Su enigma y sus poemas indican que, como Ehud, era astuto.

   Como Samgar, mató a centenares de filisteos con un arma improvisada. Sin embargo, a raíz de su indisciplina y egoísmo, perdió el poder divino, resultó tan insensato como Eglón y Sísara, como Jefté trajo muerte por fuego a una mujer joven y pereció entre los filisteos.

   Nos sorprende hallar a Sansón entre los héroes de fe en Hebreos 11:32. A pesar de sus debilidades, demostró en dos ocasiones críticas una fe en Dios que le permitió sacar fuerzas de la debilidad (ver 15:18, 19; 16:28 30; comp. Heb. 11:34). Esta fe es todavía digna de imitarse.

     3er Titulo:

Huir, correcta actitud del joven cristiano (Génesis 39: 7 al 12. 7Aconteció después de esto, que la mujer de su amo puso sus ojos en José, y dijo: Duerme conmigo. 8Y él no quiso, y dijo a la mujer de su amo: He aquí que mi señor no se preocupa conmigo de lo que hay en casa, y ha puesto en mi mano todo lo que tiene. 9No hay otro mayor que yo en esta casa, y ninguna cosa me ha reservado sino a ti, por cuanto tú eres su mujer; ¿cómo, pues, haría yo este grande mal, y pecaría contra Dios? 10Hablando ella a José cada día, y no escuchándola él para acostarse al lado de ella, para estar con ella, 11aconteció que entró él un día en casa para hacer su oficio, y no había nadie de los de casa allí. 12Y ella lo asió por su ropa, diciendo: Duerme conmigo. Entonces él dejó su ropa en las manos de ella, y huyó y salió.).

   Comentario: (39:7-l2) Tentación ▬ Disciplina ▬ Autocontrol ▬ Inmoralidad: A José se le fortaleció más por medio de la tentación. Dios permitió que José fuera tentado para que aprendiera la abnegación, la disciplina, y el control. José necesitaba lo que necesitamos nosotros: aprender a controlar su cuerpo, sus pensamientos, y pasiones. Nuevamente, advierta el versículo anterior donde se dice que José era apuesto y varonil.

  1. José fue tentado por la esposa de Potifar a tener sexo. Obviamente, ella se había fijado en José algún tiempo antes de que ocurriera este suceso. Mientras más se fijaba en él, más atraída se sentía. Es muy probable que haya hecho comentarios e invitaciones provocativas antes del acercamiento atrevido que tuvo lugar aquí. Pero José sin dudas siempre cambiaba las conversaciones para otro tema y se marchaba cuando podía. Pronto Ella se dio cuenta de que no iba a llegar a ninguna parte con invitaciones provocativas. Sin embargo, ella estaba ardiendo de lujuria y deseaba tanto a José que finalmente acopió el coraje para su atrevimiento. Un día cuando no había nadie cerca que los pudieran escuchar, ella se le acercó y le pidió a José que se fuera a la cama con ella.

   Esta era una tentación fuerte y poderosa para José. Varios elementos demuestran esto:

=> Él era un hombre joven, probablemente adentrado en los veinte ya en ese momento. Él era un joven normal con deseos sexuales normales, y ella lo estaba halagando y abriéndole las puertas a él.

=> Es muy probable que ella haya sido una mujer hermosa y atractiva.

=> También era una mujer importante, la esposa de un oficial de alto rango de la corte de Faraón. Habría sido una tremenda ventaja tener sexo con ella: sin dudas ella lo favorecería y probablemente recompensaría bien a José haciendo comentarios positivos y sugiriendo promociones para José. Quizás hasta podría llevarlo a su libertad algún día.

=> Era una gran ventaja para José no molestar a la esposa de su amo. Si él la molestaba y la enojaba, él sabía muy bien lo que podía suceder.

  José se encontraba en un aprieto, en un problema grave. ¿Qué debía hacer? Si se sometía a sus provocaciones, conocería el placer sexual, probablemente en el momento en que él la deseara; y también conseguiría las grandes ventajas que resultarían a su favor. Pero si él la rechazaba, él podía conocer su ira. ¿Qué debía hacer? ¿Qué harían la mayoría de los jóvenes? ‘

  1. José resistió la tentación y se rehusó a tener sexo con ella. Pero advierta que José no fue áspero: él fue delicado, y él explicó su posición deliberadamente. Él le dio las razones mismas por las que él no podía irse a la cama con ella.

Advierta sus razones:

=> No porque ella no fuese atractiva

Þ No porque ella fuese fea

Þ No porque él no se sintiera atraído por ella

Þ No porque ella fuera inmoral

[a]. José la rechazó porque su amo confiaba en él, y él no debía violar la confianza de su amo en él. Potifar confiaba en que José podía estar cerca de su esposa, y por ende José no podía violar ni acabar con esa confianza. José estaba sugiriendo que él y ella debían ser dignos de confianza: Tenían que demostrar que se podía confiar en ellos.

[b]. José la rechazó porque el sexo ilícito es perverso (v. 9b). José dice que sería perverso de su parte irse a la cama con ella.

   Pensamiento 1. Advierta el planteamiento sorprendente y mordaz que hace José: el sexo ilícito constituye un “grande mal”. José llamó al pecado exactamente por su nombre, pecado. El pecado es pecado, y el mal es mal. El sexo ilícito ▬la inmoralidad, el adulterio, el sexo prematrimonial, la homosexualidad, cualquier sexo fuera del matrimonio (es decir, el matrimonio verdadero, el matrimonio entre un hombre y una mujer)▬ es pecaminoso y perverso. El hombre ha distorsionado la verdad sobre el sexo ilícito, denominándolo:

=> Un estilo de vida alterno

=> experimentación

=> libertad sexual

=> preferencia sexual

=> una expresión normal y legítima de nuestra naturaleza

   Pero no importa lo que el hombre lo denomine, Dios condena con fuerza el sexo ilícito. El sexo ilícito destruye el corazón de una persona, su autocontrol y disciplina, y finalmente la vida de la persona. Destruye la confianza de las familias, padres, hijos, amigos, y vecinos. La lista podría ser interminable. El sexo ilícito es un mal terrible.

“Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad” (Ro. 1:18).

“Por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas; pues aún sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza, y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío… quienes habiendo entendido el juicio de Dios, que los que practican tales cosas son dignos de muerte, no sólo las hacen, sino que también se complacen con los que las practican” (Ro. 1:26-27, 32).

“Huid de la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre cometa, está fuera del cuerpo; más el que fornica, contra su propio cuerpo peca” (1 Co. 6:18).

“pero a causa de las fornicaciones, cada uno tenga su propia mujer, y cada una tenga su propio marido” (1 Co. 7:2).

[c]. José la rechazó porque el sexo ilícito es un pecado contra el propio Dios (v. 9c). Dios prohíbe fuertemente el sexo ilícito. José habría estado pecando contra Dios si él se hubiera rendido a su proposición. J osé no podría desobedecer a Dios: él no podría herir a Dios, no podría lacerar el corazón de Dios y provocarle ese dolor a Dios. Su pecado habría sido contra Dios, el Dios que lo había salvado y bendecido tanto. No había forma de que José fuera a dañar la relación que él tenía con Dios. Y él sabía que el pecado destruiría y rompería la relación. José amaba a Dios demasiado para herirlo y provocarle ese dolor y destruir la relación que él tenía con Dios.

   Pensamiento 2. Advierta dos elementos. 1) Primero que todo el pecado Va en contra de Dios y únicamente de Dios. Hiere y lacera el corazón de Dios, provocándole un gran dolor. A Él siempre le desagrada el pecado y siempre lo ha odiado.

“Porque abominación es a Jehová tu Dios cualquiera que hace esto, y cualquiera que hace injusticia” (Dt. 25:16).

“Y pasado el luto, envió David y la trajo a su casa; y fue ella su mujer, y le dio a luz un hijo. Mas

esto que David había hecho, fue desagradable ante los ojos de Jehová” (2 S. 11:27).

“Porque tú no eres un Dios que se complace en la maldad; el malo no habitará junto a ti” (Sal. 5:4).

“Jehová prueba al justo; pero al malo y al que ama la violencia, su alma los aborrece” (Sal. 11:5).

“Y ninguno de vosotros piense mal en su corazón contra su prójimo, ni améis el juramento falso; porque todas estas son cosas que aborrezco, dice Jehová” (Zac. 8:17).

“Entonces les dijo: Vosotros sois los que os justificáis a vosotros mismos delante de los hombres;

más Dios conoce vuestros corazones; porque lo que los hombres tienen por sublime, delante de Dios es abominación” (Lc. 16:15).

2) El pecado siempre rompe nuestra relación con Dios.

“Contra ti, contra ti solo he pecado, y he hecho lo malo delante de tus ojos; para que seas reconocido justo en tu palabra, y tenido por puro en tu juicio” (Sal. 51:4).

“Si en mi corazón hubiese yo mirado a la iniquidad, el Señor no me habría escuchado” (Sal. 66:18).

“pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír” (Is. 59:2).

“Nadie hay que invoque tu nombre, que se despierte para apoyarse en ti; por lo cual escondiste de nosotros tu rostro, y nos dejaste marchitar en poder de nuestras maldades” (Is. 64:7).

[d]. Ahora advierta: José fue tentado violentamente día tras día. La esposa de Potifar no aceptó lo que José le dijo, y su resistencia sencillamente la motivó cada vez más (v. 10). Ella sencillamente ardía de deseos y pasión por él, tanto que ella se mantenía detrás de él día tras día. Pero él se mantuvo firme y resistió sus provocaciones. José se mantuvo fiel a Dios, manteniéndose firme contra la tentación. Y advierta: incluso trató de evitarla por completo, de mantenerse lejos de ella y de mantenerse fuera de su presencia tanto como pudo.

[e]. Pero ella no se rendía. Ella planeó una estratagema por medio de la cual ella pudiera agredir a José sexualmente (vv. 11-12). Ella de algún modo se deshizo de todos los siervos de la sección de la casa donde trabajaba José. Cuando José entró para ir a su oficina, ella lo sorprendió agarrándolo e invitándolo a la cama, lista para violarlo si era posible (v. 12). ¿Qué hizo José? ¿Qué harían la mayoría de los jóvenes? Negarla probablemente significaría despertar su ira y su venganza.

[f]. José salió corriendo de la casa (v. 12). Pero él se alejó de ella y huyó con tanta prisa que ella de un tiró le arrancó su ropa.

   Pensamiento 3. Dios permitió que José fuera tentado una y otra vez, día tras día durante meses. Dios estaba permitiendo que José aprendiera la abnegación, la disciplina, y el autocontrol. Y José aprendió bien la lección. Él se controló, controló su cuerpo, sus pasiones, y sus pensamientos. Él demostró que se podía confiar en él cada vez más en posiciones superiores de liderazgo. José resistió la tentación de darle rienda suelta a sus pasiones.

   Pocas personas escapan de la tentación de tener sexo fuera del matrimonio. La tentación de tener sexo ilícito comienza antes del matrimonio y continúa a lo largo de la vida. Existe la tentación que viene…

  • en la escuela, el trabajo, las fiestas, la iglesia, los eventos deportivos, los restaurantes, etc.
  • de los compañeros de trabajo, de aula, los vecinos, los empleadores, incluso de extraños por completo.

   Pocos pecados nos atraen tanto como los pecados sexuales. El sexo es una atracción normal y fuerte dada por Dios. Pero Dios la proporcionó para el matrimonio y solo para el matrimonio. Advierta dos lecciones:

  1. l) Dios prohíbe fuertemente el sexo fuera del matrimonio (es decir, el matrimonio verdadero, el matrimonio entre un hombre y una mujer).

“Oísteis que fue dicho: No cometerás adulterio. Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón. Por tanto, si tu ojo derecho te es ocasión de caer, sácalo, y échalo de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno. Y si tu mano derecha te es ocasión de caer, córtala, y echala de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno” (Mt. 5:27-30).

“Pero fornicación y toda inmundicia, o avaricia, ni aun se nombre entre vosotros, como conviene a santos; ni palabras deshonestas, ni necedades, ni truhanerías, que no convienen, sino antes bien acciones de gracias. Porque sabéis esto, que ningún fornicario, o inmundo, o avaro, que es idólatra, tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios. Nadie os engañe con palabras vanas, porque por estas cosas viene la ira de Dios sobre los hijos de desobediencia. No seáis, pues, partícipes con ellos” (Ef. 5:3-7).

“Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría” (Col. 3:5).

“pues la voluntad de Dios es vuestra santificación; que os apartéis de fornicación; que cada uno de vosotros sepa tener su propia esposa en santidad y honor; no en pasión de concupiscencia, como los gentiles que no conocen a Dios; que ninguno agravie ni engañe en nada a su hermano; porque el Señor es vengador de todo esto, como ya os hemos dicho y testificado. Pues no nos ha llamado Dios a inmundicia, sino a santificación” (1 Ts. 4:3-7).

“sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido. Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte” (Stg. 1:14-15).

“No cometerás adulterio” (Éx. 20:14).

2). Dios siempre nos proporciona una vía de escape.

“No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar” (1 Co. 10:13)

Amén, para la honra y gloria de Dios.

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Hno Roberto Saldías Roa

Miembro de la IEP en Nacimiento Bajo, nació en el evangelio del Señor en la Iglesia de Laja 1975. Casado con María Nahuelmán, estudia teología de manera autodidacta. Me gusta mucho leer y escribir.

 

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