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Semana del 16 al 22 de marzo de 2020: “Relaciones con el sistema comunicacional del mundo”.

Semana del 16 al 22 de marzo de 2020: “Relaciones con el sistema comunicacional del mundo”.

Lectura bíblica: 1ª de Juan 2:15 al 17. No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.

   Comentario: E. El mundo y la voluntad de Dios 2:15–17

 (1). No améis al mundo 2:15

   Luego de efectuar un llamado a los creyentes, el escritor hace sonar la advertencia de que no hay que amar al mundo. El amor por el mundo impide el amor por el Padre. Vemos aquí un paralelo entre las cartas de Juan y la de Santiago: “Todo aquel que escoge ser amigo del mundo se transforma en un enemigo de Dios” (Stg. 4:4). Juan escribe:

[15]. No améis al mundo ni nada de lo que hay en el mundo. Si alguien ama al mundo, el amor de Padre no está en él.

-a. Juan formula una advertencia seria de no amar al mundo. Él dice “no améis”; no dice “no gustéis” del mundo. La palabra amar que utiliza Juan es la misma que él usa en el versículo 10 donde habla de la persona que ama a su hermano. El amor que él tiene en mente es un amor que vincula, que causa una comunión íntima y una devoción leal. Es el amor que Dios demanda en el resumen de la ley: “Amarás al Señor tu Dios … y amarás a tu prójimo como a ti mismo”.

   Juan dirige su advertencia a aquella gente que ya ha cambiado su lealtad y que ahora les otorga su atención total a los asuntos del mundo. Les dice que dejen de amar al mundo, que desistan de seguir con sus intereses mundanos. No está hablando acerca de un único incidente sino de un estilo de vida.

-b. Juan utiliza la expresión mundo—una palabra que es típicamente juanina. Esta palabra tiene varios significados, tal como lo ilustra Juan en su primera epístola: el mundo de los creyentes, el mundo del pecado, el mundo del demonio.

   Por eso Juan escribe que Jesús es el Salvador del mundo (4:15) y también que por medio de la fe el cristiano puede vencer al mundo (5:4–5). Según Juan, las características del mundo son los apetitos, la lujuria y los alardes (2:16). El mundo pasa (2:17) y no conoce a Dios (3:1). Odia a los creyentes (3:13) y es morada de los falsos profetas (4:1), del anticristo (4:3) y de los incrédulos (4:5). Y, para terminar, todo el mundo está controlado por el maligno (5:19). La conclusión de Donald Guthrie es la siguiente: “Por consiguiente, en 1 Juan hay un fuerte paralelo entre el ‘mundo’ y el ‘diablo’”.

-c. Juan advierte al lector en contra de amar al mundo y lo que es del mundo. El no aconseja que el cristiano abandone este mundo o que viva recluido. Juan no enfatiza que el cristiano se separe del mundo. En vez de ello, dice que el creyente debe evitar amar al mundo. Nótese que en este versículo relativamente breve el concepto amar precede al concepto mundo. Entonces, ¿qué está diciendo Juan? En una oración: “El amor por el mundo y el amor por el Padre no pueden existir uno al lado del otro”. El cristiano amará a uno y odiará al otro, pero no puede amar a ambos al mismo tiempo (compárese Mt. 6:24; Lc. 16:13). El mundo de pecado está diametralmente opuesto al Padre. Juan describe este mundo en el versículo 16.

  1. Haced la voluntad de Dios 2:16–17

[16]. Porque todo lo que hay en el mundo—los apetitos del hombre pecador, la lujuria de sus ojos y el alarde de lo que tiene y hace—no procede del Padre sino del mundo.

   El pensamiento principal del versículo 16 es éste: “Todo lo que hay en el mundo … no procede del Padre sino del mundo”. En su epístola, Santiago dice algo muy parecido. Acerca del origen de la sabiduría, Santiago escribe: “Dicha ‘sabiduría’ no viene del cielo, sino que es terrenal, no es espiritual, es del demonio” (Stg. 3:15). Aquello que tiene origen en el mundo no viene de Dios sino del diablo.

   ¿Cuáles son estas cosas llamadas “del mundo”? Juan las describe ubicándolas en tres categorías: los apetitos del hombre pecador, la lujuria de los ojos del hombre y el alarde de lo que la persona tiene o hace. Por supuesto, esta lista de tendencias, aunque es globalizadora en su alcance, no agota necesariamente todo lo que hay que decir.

   Antes de considerar estas categorías, hacemos las siguientes observaciones. Las primeras dos categorías (apetitos y lujuria) son deseos pecaminosos; la última (alarde) es conducta pecaminosa. Las primeras dos son pecados internos y ocultos; la última es un pecado externo y manifiesto. Las primeras dos tienen que ver con el individuo, la última con la persona que está rodeada por otra gente.

-a. Apetitos. Si lo traducimos literalmente, el texto griego dice “el deseo de la carne”. La versión que utilizamos, sin embargo, traduce el texto como “los apetitos del hombre pecador”. La palabra deseo es utilizada en forma colectiva y representa apetitos que incluyen el deseo sexual y la codicia. Estos apetitos son malos porque hacen que el hombre desobedezca el mandamiento explícito de Dios: “No codiciarás” (Ex. 20:17; Dt. 5:21). Además, estos apetitos originan en la naturaleza del hombre y dan nacimiento al pecado (St. 1:15). Pablo redacta una descripción similar de esta naturaleza pecaminosa (Gá. 5:16–17), de la cual dice que “es contraria al Espíritu”.

-b. Lujuria. Juan describe este deseo como “la lujuria de [los] ojos”. Los ojos son los conductos al alma del hombre. Cuando el hombre es tentado por la lujuria, sus ojos sirven como instrumento que le hacen transgredir y pecar. Juan refleja el sentir de Jesús (registrado en el Sermón del Monte), quien coloca a la mirada codiciosa en la categoría de pecado: “Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer codiciándola, ya ha cometido adulterio con ella en su corazón” (Mt. 5:28).

-c. Alarde. Juan expresa esta tercera tendencia en palabras que no pueden traducirse fácilmente. Los traductores brindan una cantidad de versiones igualmente válidas. Aquí tenemos algunas que son representativas:

“La soberbia de la vida” (BdA)

“El alarde de la opulencia” (NTdT)

“La arrogancia del dinero” (NBE)

“La jactancia de las riquezas” (BJ)

“El alarde de lo que tiene y hace” (NIV)

   La razón de estas diversas variantes estriba en dos palabras griegas: “alardear” y “vida”. La primera palabra significa la jactancia de alguien presuntuoso, o de un impostor (compárese con Stg. 4:16). Esta jactancia o alarde hasta puede llegar al nivel de una violencia arrogante. La segunda palabra denota vida en cuanto a acciones y posesiones. La persona que hace alarde de sus obras y de sus bienes manifiesta “un apetito pecaminoso por el progreso y el status social”.

   Los tres vicios (apetitos, lujuria y alardes) no se originan en el Padre sino en el mundo, es decir, en el demonio. Juan escribe “el Padre” para indicar, en primer lugar, el vínculo que esto tiene con el contexto anterior (1:2, 3; 2:1, 13, 15) y, en segundo lugar, para hacer les acordar a los lectores que con los hijos adoptivos de Dios. Ellos son hijos e hijas de su Padre Celestial y no pertenecen al mundo. Aunque en un marco diferente, Jesús formula el mismo pensamiento. Les dice a sus adversarios: “el que pertenece a Dios oye lo que Dios dice. La razón por la que vosotros no oís es que no pertenecéis a Dios” (Jn. 8:47).

[17]. El mundo y sus deseos pasan, pero el hombre que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.

   El hombre necesita notar lo pasajero de la existencia de la gente mundana y de sus placeres y deseos. Si enfoca su interés en aquello que hoy está aquí y mañana no, recoge una cosecha de inestabilidad, tropieza en las tinieblas del pecado y, por haber echado su suerte con el mundo, encuentra un fin similar. “Porque este mundo en su forma presente, pasa” (1 Co. 7:31).

   Sin embargo, el hijo de Dios está seguro porque posee vida eterna. ¡Qué contraste! La persona que ama al mundo pronto pasa, “pero el hombre que hace la voluntad de Dios vive para siempre”. Juan hace resonar aquí un eco de las palabras de Jesús: “No todo aquel que me dice: ‘Señor, Señor’, entrará en el Reino de los cielos, sino sólo aquel que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos” (Mt. 7:21; véase también 1 p. 4:2). Cuando la voluntad del hombre está en armonía con la voluntad de Dios, el cristiano tiene una comunión con el Padre y el Hijo que dura para siempre (comparar con 2:5).

Consideraciones prácticas acerca de 2:15–17

   En su oración Sumo-sacerdotal, Jesús le pide a su Padre que no quite a los creyentes del mundo, sino que los proteja. El ora: “Así como me enviaste al mundo, yo los he enviado al mundo” (Jn. 17:18). ¿Contradice Juan estas palabras de Jesús? ¿Aboga él por una separación total del mundo en que vivía? No, de ninguna manera.

   Cuando Juan escribió su epístola, hacia fines del primer siglo, la sociedad pagana estaba totalmente corrompida. Estaba caracterizada por la inmoralidad, la codicia, el cohecho y el desprecio por la vida y la dignidad humana. Dentro de esa sociedad la iglesia buscó ser una influencia moderadora, ejemplificando las virtudes de la honestidad, de la moralidad, y de un respeto especial por la vida y la propiedad. Pero dentro de la iglesia alguna gente se había puesto del lado del mundo, ya que no pertenecía realmente a la iglesia. (1 Jn. 2:19). Se trataba de falsos profetas que salieron al mundo (4:1). Juan advierte al creyente que nunca se debe entrar en compromisos con el espíritu de la época, ni adoptar nunca un tipo de vida mundana.

   En cierto sentido, nuestro mundo difiere muy poco del de Juan. El nuestro está lleno de violencia e inmoralidad.

En muchos sectores de la sociedad el cohecho, el hurto y el engaño están entretejidos en la tela misma de la vida diaria. Sin embargo, nosotros los que hemos sido comprados con precio, los que tenemos la señal bautismal del trino Dios colocada sobre nuestra frente, los que somos llamados santos, debemos mantenernos incontaminados por el mundo. Estamos en el mundo, pero no somos de él. Porque si fuéramos del mundo, entonces no seríamos del Padre.

1er Titulo:

Mal uso del internet (San Mateo 6:22 y 23. La lámpara del cuerpo es el ojo; así que, si tu ojo es bueno, todo tu cuerpo estará lleno de luz; pero si tu ojo es maligno, todo tu cuerpo estará en tinieblas. Así que, si la luz que en ti hay es tinieblas, ¿cuántas no serán las mismas tinieblas.).

   Comentario: El amontonar tesoros terrenales borra la visión (véase b. arriba, p. 359). Con una forma de expresión que es casi igual a una parábola, Jesús dice: 22, 23. El ojo es la lámpara del cuerpo. Por lo tanto, si tu ojo es sano, todo tu cuerpo será iluminado. Pero si tu ojo está en malas condiciones, todo tu cuerpo será oscuro. Entonces, si la luz (misma) en ti es oscuridad, ¡cuán grande (es) esa oscuridad! Jesús no quiere decir que el ojo es la fuente de luz de nuestro cuerpo, sino que es el portador de la luz, el guía del que depende todo el cuerpo para su iluminación y dirección. Es por el ojo que un individuo puede hacer uso de la luz. Por lo tanto, en este sentido secundario, el ojo mismo también podría ser llamado la luz o lámpara del cuerpo.

   Sin embargo, esto significa que el ojo debe ser sencillo, esto es, en esta conexión, sin ninguna manchita, por eso, sano. Debe estar en condiciones de ver claramente. Si el ojo está enfermo, el cuerpo estará lleno de oscuridad y así no podrá funcionar en forma adecuada. Es un hecho muy conocido que la falta de luz suficiente del sol, la luna, las estrellas, lámparas, etc., hace difícil ver las cosas. Sin embargo, un ojo sano se adapta rápidamente a las tinieblas. Pero si el ojo mismo, el órgano mismo de la luz (en el sentido ya explicado), está en malas condiciones, la oscuridad será ciertamente grande. En ese caso, aun cuando brillara el sol, no se ganaría mucho. En el mejor de los casos, todo se vería confuso, como un gran borrón.

   Consecuencia basada en los vv. 19–21: Así como una persona tiene un ojo natural (un ojo en representación de los dos aquí) para iluminar su existencia física y para ponerlo en contacto con su ambiente terrenal, así tiene un ojo espiritual, a saber, la mente, para iluminar su vida interior, para guiarle moral y espiritualmente, y para mantenerlo en contacto con el Padre celestial. Pero si se oscurece la “luz” que hay en él—por ejemplo, debido a un anhelo excesivo de tesoros terrenales—entonces, ¡cuán grande debe de ser esa oscuridad!, puesto que el órgano mismo de recepción de luz ha sido oscurecido por el pecado.

   Al errar en lo que debiera ser su meta, a saber, la promoción de la gloria de Dios, esta persona pierde todo.

2° Titulo:

Redes sociales; pérdida de tiempo (Efesios 5.15 y 16. Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos.) Y exposición de la privacidad (Jueces 16:17, 18 y 21. Le descubrió, pues, todo su corazón, y le dijo: Nunca a mi cabeza llegó navaja; porque soy nazareo de Dios desde el vientre de mi madre. Si fuere rapado, mi fuerza se apartará de mí, y me debilitaré y seré como todos los hombres. Viendo Dalila que él le había descubierto todo su corazón, envió a llamar a los principales de los filisteos, diciendo: Venid esta vez, porque él me ha descubierto todo su corazón. Y los principales de los filisteos vinieron a ella, trayendo en su mano el dinero; ▬ Mas los filisteos le echaron mano, y le sacaron los ojos, y le llevaron a Gaza; y le ataron con cadenas para que moliese en la cárcel.).

   Comentario 1 Efesios 5.16-16: d. 5:15 y 16: “No os embriaguéis con vino, sino sed llenos del Espíritu”

   Continuando su cariñosa exhortación con respecto a la gloriosa renovación de la iglesia, Pablo escribe: [15]. Tened mucho cuidado pues cómo andáis. Otra vez aquí, en completa armonía con lo que se ha venido diciendo antes, se nos muestra cuan necesario es para los creyentes mostrar en toda forma y todo tiempo que realmente han repudiado su vieja naturaleza y han abrazado la nueva y piadosa vida. Esta es la única forma efectiva de comprobar nuestro propio estado en la salvación, exponiendo las infructuosas obras de las tinieblas, instando a los obreros de maldad al arrepentimiento, y realizando todo esto para la gloria de Dios. Prosigue: no como necios sino como sabios. Cf. 1:8, 17; Col. 1:9, 28; 3:16; 4:5. Los necios son aquellos que, no teniendo entendimiento en las cosas pertenecientes a Dios y a la salvación, no desean alcanzar la alta meta y por lo tanto no saben ni les importa saber cuáles sean los mejores medios para llegar a ella. Le dan capital importancia a lo que realmente es de poco valor o aun perjudicial, y no tienen aprecio por lo que es imprescindible. Se comportan conforme a esto mismo. Por otro lado, los sabios tienen un entendimiento correcto y andan conforme a él. Hacen también uso juicioso de su tiempo. Con esto en mente Pablo continúa:

[16]. aprovechando al máximo la oportunidad. No han de esperar que la oportunidad les caiga del cielo, sino que deben buscarla (comprarla) sin escatimar el costo. A la luz de todo el contexto la oportunidad aludida consiste en mostrar por medio de sus vidas y conducta el poder y la gloria del evangelio, exponiendo así la maldad, abundando en buenas obras, obteniendo seguridad de salvación para sí mismos, fortaleciendo la comunión, ganando personas para Cristo, y a través de todo esto glorificando a Dios. La oportunidad perdida jamás regresa. Que se use entonces al máximo. Léase Mr. 1:21–34 y obsérvese cuanto pudo realizar Jesús en un sólo día, y qué hizo muy temprano el próximo da (Mr. 1:35). Pablo añade: porque los días son malos. Una simple mirada al contexto precedente (véase especialmente 4:14, 17–19, 25–31; 5:3–7, 10–12; cf. Ro. 1:18–32) mostrará cuan indescriptiblemente malos eran los días en que esta epístola fue escrita. Exhortaciones similares se hallan en Ro. 13:11–14; 1 Co. 7:29; 2 Co. 6:14–18; Gá. 6:9, 10; y Col. 4:5. Prosigue: [17]. Por tanto, no seáis insensatos, sino entended cual (es) la voluntad del Señor. Se repite la admonición del v. 15—“no como necios”—con pequeña diferencia en su lenguaje. Los efesios no deben ser “irreflexivos o sin entendimiento”. No han de mostrar “falta de sensatez”, lo que equivale a decirles que no sean necios. Las palabras conectivas “por tanto” se pueden interpretar, a la luz del contexto precedente, como diciendo: en vista de que el peligro es tan grande, la maldad tan espantosa, la oportunidad tan preciosa, y en vista de la necesidad de una constante vigilancia, de un intenso esfuerzo, de un firme celo, no debéis ser absurdos. Al contrario, entended cual sea la voluntad del Señor, vale decir, del Señor Jesucristo. Véase 2:21; 4:1; 5:10.

   No dependáis de vuestro propio cacumen. No consideréis el consejo de otras personas como la piedra de toque final de la verdad. Que la voluntad de vuestro Señor, según la ha revelado por su propia palabra y ejemplo y por boca de sus mensajeros elegidos, sea vuestra norma y guía. Véase 5:10; cf. Ro. 12:2; 1 P. 2:21. 

3er Titulo:

Esclavitud por el teléfono celular (1ª a los Corintios 6:12. Todas las cosas me son lícitas, mas no todas convienen; todas las cosas me son lícitas, más yo no me dejaré dominar de ninguna.).

   Comentario: Inmoralidad 6:12: Después de amonestar a los corintios sobre los litigios que tenían entre ellos, Pablo vuelve al tema de la inmoralidad. En el capítulo anterior dio instrucciones acerca de un caso de incesto. Ahora discute principios generales respecto de la inmoralidad sexual.

-a. Permisividad 6:12: [12]. «Todas las cosas me son permitidas», pero no todas las cosas me son provechosas; «todas las cosas me son permitidas», pero no me dejaré dominar por ninguna cosa.

  En los versículos 12, Pablo cita dos lemas que tenían los corintios. También los corrige: «pero no todas las cosas me son provechosas».

Lema                                                                                          Respuesta

Todas las cosas me son permitidas, ▬▬ pero no todas las cosas me son provechosas

Todas las cosas me son permitidas, ▬▬ pero no me dejaré dominar por ninguna cosa

La comida es para el estómago y el estómago para la comida ▬▬ pero Dios los destruirá a ambos

   Comentemos ahora cada uno de estos lemas y sus respuestas:

-a. «Todas las cosas me son permitidas». Este lema aparece cuatro veces en la primera carta de Pablo a los corintios (6:12bis., 10:23bis.). No es de gran importancia saber de dónde vino el lema. No sabemos si fue Pablo quien les aplicó este refrán o si el lema vino de los filósofos griegos o del gnosticismo incipiente. Lo que importa es que algunos de los miembros de la congregación de Corinto usaron el lema como una excusa para promover su propia versión de la libertad cristiana.

   Estos libre-pensadores creían que podían hacer lo que se les antojara. La forma en que aplicaban el lema todas las cosas me es permitidas salía de los límites de una conducta cristiana aceptable. En lugar de vivir como creyentes perdonados, santos y justos, se entregaban a pecados sociales y sexuales. En lugar de someterse al señorío de Cristo, aprobaban el pecado en el nombre de la libertad que habían recibido en Cristo. En vez de servir al Señor y al prójimo en un amor verdaderamente cristiano (Mt. 22:37–40), se servían a sí mismos.

   Uno de los dichos breves de Martín Lutero nos ayuda a comprender el entendimiento torcido que los corintios tenían de la libertad cristiana. Lutero dice: «El cristiano es perfectamente libre y señor de todo, sin estar sujeto a nadie. Un cristiano es perfectamente servicial y siervo de todos, sujeto a todos».

-b. «Pero no todas las cosas me son provechosas» (cf. Eclesiástico 37:27, 28). Al parecer algunos libre-pensadores de la iglesia de Corinto aplicaban las palabras todas las cosas a todo, incluyendo la inmoralidad sexual. Pero Pablo rechaza la idea de que la expresión debe entenderse como incluyendo al pecado. Los mandamientos de Dios delimitan claros parámetros para una conducta correcta. Aunque Pablo concuerda con el lema, lo limita por medio de una afirmación adversativa: «Pero no todas las cosas me son provechosas». En esta afirmación omite el referente, es decir, no agrega algo como: «para mí», «para vosotros», sino que deja el asunto abierto. El punto es que nuestra conducta, sea buena o mala, siempre afecta a la gente con la que tratamos. No tenemos el derecho de hacer lo que nos antoje sin tomar en cuenta el daño que nuestra conducta puede hacerle al prójimo. El egoísmo va en contra del mandamiento de amar al prójimo como a nosotros mismos. Por consiguiente, Pablo añade: «Pero no todas las cosas me son provechosas».

-c. «‘Todas las cosas me son permitidas’, pero no me dejaré dominar por ninguna cosa». Pablo vuelve a citar el lema que circulaba en la comunidad cristiana de Corinto, para volver a limitar su aplicación e impacto. La expresión todas las cosas tiene su contraparte en ninguna cosa.

   ¿Qué trata Pablo de comunicar con este rechazo? Primero, el griego contiene un juego de palabras. Cuando dice que todas las cosas le están permitidas quiere decir que tiene autoridad para hacer lo que quiera. Tener autoridad es enseñorearse de algo o alguien.

   Pero después añade que él no dejará que nada ni nadie tenga autoridad sobre él. Segundo, Pablo se aplica el lema a sí mismo usando la primera persona singular. Hace esto con frecuencia para dar el ejemplo y para orientar a los lectores que enfrentan problemas morales y sociales. Tercero, al identificarse con estos problemas, hace notar que él ya no posee lo que lo posee a él.

   Dios nos ha dado apetitos naturales que la libertad cristiana nos permite satisfacer. Por ejemplo, estamos limitados por las leyes naturales y morales: no debe abusarse de la comida y la bebida, el sexo debe mantenerse dentro del marco del matrimonio. Pero si una persona cede al pecado, se convierte en su esclavo y el pecado en su amo (cf. Gn. 4:7; Ro. 6:16). Una persona puede ejercer su libertad cristiana libremente, siempre y cuando lo haga en comunión con Dios.

Comentario 2: Vv. 4-17. Sansón había sido llevado más de una vez a la maldad y peligro por el amor a las mujeres, sin embargo, no aprendió de tales advertencias, y por tercera vez cayó en la misma trampa y, esta vez fue fatal. El libertinaje es una de las cosas que quita el corazón. Es un pozo profundo en que muchos han caído, y del cual pocos han escapado, y ésos por un milagro de misericordia, con la pérdida de su reputación y la inutilización casi total, excepto su alma. La angustia del sufrimiento es diez mil veces más grande que todos los placeres del pecado.

Vv. 18-21. Véase los efectos fatales de la falsa seguridad. Satanás destruye a los hombres halagándolos para que adquieran una buena opinión de su propia firmeza, y así, los lleva a que nada les importe y nada teman; y, entonces, les roba su fuerza y honor, y los lleva cautivos a su voluntad. Cuando dormimos, nuestros enemigos espirituales no duermen. Los ojos de Sansón fueron la entrada de su pecado (versículo 1), y ahora su castigo empieza por los ojos. Los filisteos lo dejaron ciego y tuvo tiempo para recordar que su propia lujuria lo había cegado antes. La mejor forma de preservar los ojos es quitarlos de la vanidad que se contempla. Aprended de su caída; velad cuidadosamente contra todas las concupiscencias carnales; porque toda nuestra gloria se va y nuestra defensa nos abandona cuando profanamos nuestra separación para Dios, en nuestra calidad de nazareos espirituales.   

   Comentario 2:1. (16-19) Sansón finalmente traiciona la fuente de su fuerza. Y aconteció que, presionándole ella cada día con sus palabras e importunándole, su alma fue reducida a mortal angustia. Le descubrió, pues, todo su corazón, y le dijo: Nunca a mi cabeza llegó navaja; porque soy nazareo de Dios desde el vientre de mi madre. Si fuere rapado, mi fuerza se apartará de mí, y me debilitaré y seré como todos los hombres. Viendo Dalila que él le había descubierto todo su corazón, envió a llamar a los principales de los filisteos, diciendo: Venid esta vez, porque él me ha descubierto todo su corazón. Y los principales de los filisteos vinieron a ella, trayendo en su mano el dinero. Y ella hizo que él se durmiese sobre sus rodillas, y llamó a un hombre, quien le rapó las siete guedejas de su cabeza; y ella comenzó a afligirlo, pues su fuerza se apartó de él.

-a. Presionándole ella cada día con sus palabras e importunándole, su alma fue reducida a mortal angustia. Le descubrió, pues, todo su corazón: Anteriormente Sansón cedió ante la persistencia de su esposa Filistea (Jueces 14:15-18). Ahora él cedió ante la persistencia de Dalila. Ella ciertamente pecó al utilizar esa terrible manipulación, pero Sansón también pecó al ceder a esa manipulación.

(1). Su queja anterior de que el amor de Sansón por ella era vacío y una protesta hueca. Dalila no tenía amor por él, y ella esperaba que Sansón se destruyera a sí mismo y su servicio para Dios para “probar” su amor para ella.

-b. Él me ha descubierto todo su corazón: Cuando Sansón hizo esto, fue una escena muy triste. Él debía saber lo que habría de venir. Él se enfrentó a la elección entre fidelidad a su Dios y el continuar con una relación impiadosa.

(2). Con esto vemos al hombre más fuerte del mundo débil bajo el poder de una relación impiadosa. Quizás Sansón pensaba que debido a que él era fuerte en un área de su vida, él era fuerte en todas las áreas. En esto él estaba desesperadamente equivocado.

-c. Ella hizo que él se durmiese sobre sus rodillas: Sin duda, Dalila utilizó dulces palabras para poner a Sansón a dormir. Su amor pretendido por Sansón por el bien del dinero es profundamente problemático.

(1). “Mientras que él se mantenga consagrado seguirá fuerte; quebranta eso, y él es débil como el agua. Ahora, hay mil navajas con la cual el diablo puede rapar las guedejas de un hombre consagrado sin que este lo sepa. Sansón está dormido y muy a gusto; y el que le afeita es tan astuto que aún le hace dormir mientras sus dedos se mueven sobre la coronilla, la mollera del necio, la cual está haciendo calvo. El diablo es más astuto que cualquier peluquero con habilidad; él puede raparlas guedejas del creyente mientras que éste apenas lo sabe.” (Spurgeon)

-d. Ella comenzó a afligirlo: Esto era adecuado. Podríamos decir que Dalila comenzó a afligirlo mucho antes de esto.

-e. Su fuerza se apartó de él: No había nada mágico en el cabello de Sansón. También podríamos decir que Sansón comenzó a romper su voto Nazareo antes de esto. Pero llegó un momento cuando Sansón finalmente tuvo que rendir cuentas por rechazar la misericordia de Dios.

(1). “No que su cabello le hiciera fuerte, sino que su cabello era el símbolo de su consagración, y era la garantía del favor de Dios hacia él. Mientras su cabello no había sido tocado, él era un hombre consagrado; y tan pronto como fue rapado, él ya no estaba perfectamente consagrado, y luego su fuerza se apartó de él.” (Spurgeon)

(2). “En la opinión de algunas personas, Sansón se vio mejor cuando su cabello enmarañado fue cortado. Él estaba más presentable; más apto para la buena sociedad. Y así en el caso de las iglesias, la noción es que son mejores si se deshacen de sus peculiaridades.” (Spurgeon)

  1. El arresto y muerte de Sansón.
  2. (20) Sansón es capturado por los Filisteos.

Y le dijo: ¡Sansón, los filisteos sobre ti! Y luego que despertó él de su sueño, se dijo: Esta vez saldré como las otras y me escaparé. Pero él no sabía que Jehová ya se había apartado de él.

-a. Esta vez saldré como las otras: Sansón no sabía que las cosas eran diferentes. Él vivió comprometido por tanto tiempo que él pensó que nunca habría alguna diferencia.

(1). “La historia es una que debe de llenar el alma con un temor santo. La posibilidad de seguir en el intento de hacer la obra de Dios después de que Dios se ha apartado de él es atractivo.” (Morgan)

(2). Este es un ejemplo trágico de un potencial desperdiciado y del rechazo de las advertencias de Dios. Sansón pensó que “se podía salir con la suya” con el pecado y escapar sus consecuencias. Él malinterpretó la misericordia retardada del juicio o corrección de Dios como una observación de que a Él no le importaba. Él, por lo tanto, presumió la misericordia de Dios y continuó con su pecado, haciendo que las cosas fueran peor.

-b. Él no sabía que Jehová ya se había apartado de él: La fuerza de Sansón no estaba en su cabello, estaba en su relación con Dios. Él trabajó en contra de esa relación hasta el punto que Dios finalmente se había apartado de él, en el sentido de que Él ya no bendecía a Sansón con una fuerza sobrenatural.

[2]. (21-22) El encarcelamiento Filisteo de Sansón.

   Mas los filisteos le echaron mano, y le sacaron los ojos, y le llevaron a Gaza; y le ataron con cadenas para que moliese en la cárcel. Y el cabello de su cabeza comenzó a crecer, después que fue rapado. Entonces los principales de los filisteos se juntaron para ofrecer sacrificio a Dagón su dios y para alegrarse; y dijeron: Nuestro dios entregó en nuestras manos a Sansón nuestro enemigo.

-a. Mas los filisteos le echaron mano, y le sacaron los ojos: Era apto para Sansón que primero fuera cegado en su encarcelamiento. Él estaba atraído hacia relaciones impías a través de sus ojos. Su fracaso a refrenar dicha atracción hacia las mujeres le llevó a esa servidumbre.

-b. Le ataron con cadenas: Sansón no se humilló a sí mismo en obediencia delante de Dios – él insistió en la “libertad” de hacer lo que quería hacer. Esto le dejo sin ninguna libertad.

(1). “Quizás no haya, en los sagrados escritos, una tragedia patética mayor que la visión de Sansón quitada con sus ojos, moliendo en la cárcel de los Filisteos. Es una ilustración y parábola que no necesita aplicación de lo expuesto para hacerlo poderoso.” (Morgan)

(2). Sin tiene sus pagos, y este era el día de paga de Sansón. Antes de la ceguera, servidumbre y esclavitud de Sansón, éstas eran solamente internas, pero eventualmente se hicieron evidentes en lo externo.

-c. El cabello de su cabeza comenzó a crecer: Dios le dio a Sansón esperanza en medio del calabozo. Su cabello comenzó a regresar y podemos suponer que su corazón también comenzó a regresar.

(1). “Me pregunto porque estos Filisteos no se preocuparon de evitar que su cabello creciera cualquier tramo. Si el cortar su cabello una vez había probado ser efectivo, me pregunto porque no mandaron al estilista cada mañana, para asegurarse que ningún cabello creciera en su cuero cabelludo o barbilla. Pero los hombres inicuos no son en todas las maneras hombres sabios: así es, éstos conspicuamente fracasaron en un u otro punto en que las Escrituras les llaman necios.” (Spurgeon)

(2). “Cuando el cabello de Sansón comenzó a crecer, ¿qué profetizaba? Bueno, primero, profetizaba esperanza para Sansón. Estoy seguro que él puso su mano sobre su cabeza, y sintió que se estaba poniendo erizado, y luego puso su mano en la barbilla, y la hallo áspera. Sí, sí, sí, estaba saliendo, y pensaba dentro de sí mismo, ‘Pronto todo estará bien. No tendré mis ojos de vuelta. Éstos no volverán a crecer. Soy un terrible perdedor por mi pecado, pero he de recobrar mi fuerza, ya que mi cabello está creciendo. Seré capaz aún de dar un golpe por mi pueblo y por mi Dios.” (Spurgeon)

¿Cómo podemos romper las cadenas que nos mantienen atados a nuestros celulares? Aquí, algunas claves.

1. Modo “off”

¿Alguna vez te has quedado sin pila o has dejado el móvil en casa? Seguramente experimentaste una enorme ansiedad al no tenerlo a la mano para revisarlo cada dos segundos, pero al “recuperar el control”, te percataste de que el mundo no se había terminado como creías. Sé inteligente a la hora de usar tu celular: si estás ocupado o quieres despejar tu mente, no dudes en silenciarlo o ponerlo en modo avión por un par de horas. Si tienes pendientes importantes o estás al frente de una empresa, avisa a tus contactos o deja un mensaje en la contestadora. Te sentirás libre como nunca, y, además, podrás concentrarte mejor en lo que estás haciendo.

  1. Silencia tus grupos de WhatsApp

WhatsApp es lo mejor y lo peor que pudo sucederle al mundo. Por un lado, te permite resolver dudas o pendientes en cuestión de segundos, avisar a tu familia que te encuentras bien y contactar a personas sin tener que pasar por el molesto proceso de enviarles un correo. Por otro, te mantiene atado a conversaciones que no necesariamente te interesan, o te obliga a recibir mensajes de trabajo a medianoche… cuando deberías estar descansando. Una opción es silenciar los grupos de WhatsApp que sientas que te distraen demasiado. Por otro lado, si recibes mensajes que te interesan, pero no quieres responder en ese momento, WhatsApp te ofrece una opción para marcarlos como destacados.

  1. Desactiva notificaciones de apps: Quizá te sirve recibir notificaciones de noticias en tu celular para mantenerte actualizado, pero ¿en serio necesitas saber cuándo alguien actualiza su foto de perfil, si tu tuit fue retuiteado 100 veces o si alguien agregó canciones nuevas a la lista de Spotify que sigues? Busca el botón de “ajustes” de tu celular; en “notificaciones” podrás administrar de qué apps deseas recibir avisos directamente en la pantalla de tu celular. Nuestra recomendación: activa únicamente las que sean necesarias.
  2. Usa tu contestador de voz

¿Y si retomáramos la bonita práctica de programar el contestador de voz automático? Quizá nos quitaríamos un gran peso de encima. Pensémoslo así: nuestro tiempo es nuestro activo más valioso. Si no tiras tu dinero a la basura, ¿por qué sí tiras tu tiempo contestando todas las llamadas que recibes? Si estás ocupado o simplemente no quieres contestar una llamada, no lo hagas: deja que tu buzón haga su tarea.  Después, cuando tengas tiempo, podrás escucharlas y responderlas con calma.

  1. Echa mano de la tecnología

Suena paradójico, ¿verdad? Usar una app para desengancharnos del celular… Sin embargo, puede funcionar. BreakFree es una app bautizada en honor de la famosa canción de Queen que mide cuánto tiempo pasas viendo tu móvil y te dice cuándo sería buena idea que tomaras un descanso. La app –que tiene dos versiones, una gratuita y otra pagada– te dice exactamente cuántas veces desbloqueas la pantalla, cuánto tiempo hablas por teléfono y qué aplicaciones son las que usas más, entre otros datos.

  1. Sé consciente de tus acciones

Probablemente, la principal razón por la que vemos nuestro celular de manera automática es que… bueno, básicamente, hacemos la mayoría de las cosas de manera automática. Probablemente ésta sea una buena oportunidad para reparar en nuestra rutina diaria e intentar que nuestras acciones sean lo más conscientes posible (la meditación puede ser una gran herramienta para esto). Evitemos mirar el celular en momentos clave del día: inmediatamente después de despertarnos, al comer con amigos, mientras hablamos con otra persona o antes de dormir. Nos sentiremos mucho más liberados y pondremos a cada actividad la atención que merece.

¡BIBLIA O CELULAR!

   Si bien es cierto que la tecnología nos ha alcanzado, y que nos ha facilitado la vida, también es muy cierto que nos hemos vuelto esclavos de ella. Y uno de los aparatos que se han vuelto indispensables en la vida de las personas es el celular.

   He visto personas ponerse triste cuando no tienen su celular, y algunas hasta llorar y deprimirse porque no pueden comprarse la última versión x. Cosa que no sucede con la biblia, si alguien olvida su biblia no pasa nada, pero si es el teléfono se siente solo, aislado, y hasta deprimida.

   ¿Es posible cuestionarnos en algún momento y ser honesto consigo mismo y responder esta pregunta? ¿Amamos más a nuestro celular que a la biblia? Tal vez nuestro corazón dirá ¡Noooo! Pero nuestros hechos dirán lo contrario. ¿No estaremos cayendo en un moderno estilo de idolatría? Jesús dice: Lucas 12:34 Porque donde esté vuestro tesoro, allí también estará vuestro corazón.

¿Te imaginas lo que pasaría si tratáramos a nuestra Biblia como tratamos a nuestro celular?

¿Y si siempre cargáramos nuestra Biblia en el bolsillo o en la cartera?

¿Y si la mirásemos a cada rato durante el día?

¿Y si pasásemos horas en ella navegando como lo hacemos con nuestro cel.?

¿Y si volviésemos a buscarla cuando la olvidamos en casa o en la oficina?

¿Y si la usásemos para enviar mensajitos a nuestros amigos?

¿Y si la tratásemos como si no pudiéramos vivir sin ella?

¿Y si la regalamos a los chicos?

¿Y si la usáramos cuando viajamos?

¿Y si la tomamos en caso de emergencia?

   Al contrario del celular, la Biblia no pierde la señal.

Ella ‘funciona’ en cualquier lugar y ante cualquier situación.

No hace falta preocuparse con la falta de crédito. Porque Jesús ya pago la cuenta y los créditos no tiene fin.

Y lo mejor de todo: no se cae la línea y la recarga de la batería es de por vida.

Al contrario del celular, la Biblia esta siempre actualizada. Ella ‘funciona’ en cualquier lugar.

   Cuando estés triste, marque Juan 14. 1-2 “No se turbe vuestro corazón; creed en Dios, creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas moradas; si no fuera así, os lo hubiera dicho; porque voy a preparar un lugar para vosotros…”

   Cuando personas hablan mal de ti, marque Salmo 27.1-2 1 “El SEÑOR es mi luz y mi salvación; ¿a quién temeré? El SEÑOR es la fortaleza de mi vida; ¿de quién tendré temor? Cuando los malhechores vinieron sobre mí para devorar mis carnes, ellos, mis adversarios y mis enemigos, tropezaron y cayeron…”

Amen, para la honra y gloria de Dios.

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Hno Roberto Saldías Roa

Miembro de la IEP en Nacimiento Bajo, nació en el evangelio del Señor en la Iglesia de Laja 1975. Casado con María Nahuelmán, estudia teología de manera autodidacta. Me gusta mucho leer y escribir.

 

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