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Nuestros Orígenes: Willis C. Hoover y el Metodismo.

Nuestros Orígenes: Willis C. Hoover y el Metodismo.


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Para conocer el origen de nuestra Iglesia Evangélica Pentecostal, se hace necesario dar una pincelada de la historia de las Iglesias: Metodista Episcopal y  Metodista Pentecostal.

 

IGLESIA METODISTA EPISCOPAL:

La actual Iglesia Metodista (Metodista Episcopal) tiene sus orígenes en el gran movimiento y avivamiento “metodista”, que se inició en el siglo XVIII, en Inglaterra. Este tiene su génesis en el “Club Santo” que surgió en la Universidad de Oxford, en el seno de la Iglesia Anglicana, en el contexto de la Revolución Industrial. Sus fundadores fueron Juan y Carlos Wesley, clérigos anglicanos, quienes tuvieron en Londres en 1738, profundas experiencias de salvación.  Según referencias de Juan Wesley el movimiento metodista creció rápidamente, en Inglaterra y en las Colonias Norte Americanas. Ambos se complementaron en el surgimiento de este movimiento, Carlos escritor de himnos, donde se cuentan a lo menos unos 6000, ayudó a los convertidos a cantar su fe, mientras que Juan, genio administrativo y líder, los organizó en sociedades, clases y bandas, que crecieron en los márgenes de la Iglesia Anglicana. Además, Juan fijó los principales énfasis doctrinales, seleccionó los Artículos de fe del Movimiento, creó un manual de culto y confeccionó una serie de materiales para el pueblo metodista. No fue sino hasta 1784, en los Estados Unidos de Norteamérica, después que las colonias inglesas se constituyeran en nación independiente, que las sociedades metodistas allí establecidas se convirtieron en Iglesia, bajo el nombre de Iglesia Metodista Episcopal.

La Iglesia Metodista Episcopal inició su obra evangelizadora, en Chile, gracias al esfuerzo del misionero norteamericano William Taylor, quien llegó a nuestro país el 15 de enero de 1878, con el proyecto de establecer Iglesias y Colegios en los principales puertos. El proyecto misionero de Taylor arrastró un importante grupo de misioneros y misioneras, todos imbuidos de la misma visión, con financiamiento de su país de origen, norte americanos o canadienses. A la entrada del siglo XX, había congregaciones metodistas en ciudades tales como: Antofagasta, Coquimbo, Lota, Copiapó, Santiago, Iquique, La Serena, Valparaíso, Concepción, Angol, Temuco, Nueva Imperial, Huara, Los Ángeles, Mulchén, Victoria, Arica, Talcahuano, Lautaro, Calama, Curacautín, Ovalle, Punta Arenas, Carahue, Pitrufquén, San Fernando, Collipulli y Puerto Saavedra. De paso, los misioneros fueron capaces de levantar establecimientos educacionales en las principales ciudades del país.

Un valioso e importante aporte a la predicación en español fue la realizada por Juan Bautista Canut de Bon, ex Jesuita español, quien, al tomar contacto con los misioneros metodistas, especialmente LaFetra, es recibido en la Iglesia Metodista Episcopal. Canut comenzó a predicar en diversas ciudades y pueblos de Chile, y no paró hasta morir. Su fama como predicador, y al mismo tiempo, a causa de las persecuciones, entregaron a todo el pueblo evangélico chileno el apodo de canutos.

En el año 1909-1910 la Iglesia Metodista sufrió el éxodo de numerosos miembros cuando el avivamiento pentecostal que había surgido en la Iglesia de Valparaíso, liderada por el pastor Willis Hoover no pudo ser contenido dentro de la estructura de la Iglesia. Este fue el comienzo del movimiento pentecostal chileno.

La historia de los hermanos Wesley no terminó con sus muertes. Su influencia continuó y hoy los metodistas totalizan los 80 millones de miembros alrededor del mundo, pero también en incontables vidas transformadas por los hospitales, las escuelas, los orfelinatos, la obra carcelaria y otras expresiones tangibles de la santidad metodista. En estos 140 años de presencia en Chile, los metodistas han tenido como ejes centrales la Proclamación del Evangelio y el Servicio. Se puede decir como Juan Wesley: “Lo mejor de todo es que Dios está con nosotros”.

 

IGLESIA METODISTA PENTECOSTAL:

La Iglesia Metodista Pentecostal nace con el avivamiento pentecostal, suscitado en las iglesias metodistas episcopales en Valparaíso y Santiago. Uno de sus protagonistas en Valparaíso relata años más tarde en el órgano oficial de la Iglesia: “Después de haber deliberado en dos reuniones, acordamos separarnos de la Iglesia Metodista y formar una nueva iglesia que encarnara nuestras aspiraciones espirituales, porque de rodillas habíamos recibido que se llamara “Iglesia Metodista Pentecostal”. Igualmente acordamos nombrar una comisión que se acercara al pastor Hoover, a fin de imponerlo de nuestro acuerdo e invitarlo a la vez que nos acompañara en calidad de Pastor. El pastor nos pidió tiempo para resolverlo de acuerdo con su abnegada esposa. El que esto escribe era por ese tiempo su ayudante, y bien recuerdo, que al hacerle saber la resolución de los hermanos y la invitación que les hacían, ella, con verdadero amor y resolución, dijo: “Pastor Hoover; yo estoy convencida que el movimiento es del Espíritu Santo y no debemos permitir que sea extinguido por ningún motivo. Dejemos nuestros huesos en Chile y sigamos a los hermanos; vamos con ellos hasta que Dios nos llame a su lado; hemos orado pidiendo un avivamiento, y ahora que lo tenemos impulsémoslo cooperando en ello”. Estas palabras salidas de la boca de la esposa del pastor, nos llenaron de júbilo a nosotros y al pastor que dijo: “Bueno Mrs. Hoover, para mí es muy duro salir de la Iglesia que he amado tanto, pero no puedo por menos que dar el paso…vamos con los hermanos…”. (Guillermo Castillo. Fuego de Pentecostés N°93, junio 1936).

En mayo de 1910 tras la renuncia del pastor Hoover al metodismo episcopal, es invitado por sus hijos espirituales a presidirles como su Superintendente, llevando adelante este gran movimiento espiritual, agrupándose como “Iglesia Metodista Pentecostal”.

El Pastor Hoover impulso la extensión de la obra a todo el territorio nacional, celoso de la doctrina y disciplina, preparando en forma integral a matrimonios y obreros aptos para la obra del Señor. La Iglesia Metodista Pentecostal permaneció bajo su dirección hasta el año 1933, cuando un grupo de pastores lo margina de su seno. Desde ese momento está iglesia fue dirigida por pastores chilenos, sufriendo varias separaciones en los años siguientes.

Actualmente la Iglesia Metodista Pentecostal está dividida en tres iglesias, totalmente independientes unas de otras. Ellas son las siguientes: La Iglesia Metodista Pentecostal de Derecho Público, cuyo obispo es el Pastor Bernardo Cartes, la Iglesia Metodista Pentecostal de Derecho Privado, cuyo obispo es el pastor Mario Salfate y la Iglesia Metodista Pentecostal Catedral Evangélica de Chile, cuyo obispo es el pastor Eduardo Durán.

 

IGLESIA EVANGÉLICA PENTECOSTAL:

Producto del cisma de 1933 en la Iglesia Metodista Pentecostal, un grupo importante de pastores, congregaciones y templos históricos, permanecen fieles y bajo la dirección del Superintendente Hoover, constituyéndose con el nombre de “Iglesia Evangélica Pentecostal”, la cual por el hecho de mantenerse fiel al precursor del pentecostalismo en Chile, atraer a pastores, congregaciones y templos históricos del movimiento, tiene, incluso con exclusión de otras ramas, todo el derecho de retrotraer sus inicios a los acontecimientos del año 1909. 

Nuestra Iglesia desde el principio ha ido conservando una herencia espiritual trasmitida por el metodismo a través del pastor Hoover que la define y distingue de otras tradiciones evangélicas. La devoción y fervor espiritual; el canto congregacional; la música; el disciplinado trabajo evangelizador; las clases, la doctrina y ritual, junto al testimonio personal de cada creyente, son las marcas más distintivas de la personalidad de la Iglesia Evangélica Pentecostal.

“Indiscutiblemente, en el último análisis, nuestros principios en su base, son la disciplina y doctrina de la Iglesia Metodista Episcopal; por lo tanto, el eximio Pionero dado a nuestra patria nos participó sus grandes principios adquiridos, que bien podemos estimar que nos identificamos con la misión Metodista Episcopal del siglo pasado”. (Fuego de Pentecostés N°621, mayo de 1981)

 

 

AMÉN, A DIOS SEA LA GLORIA.


Manuel Alveal Vera

Recopilador de información e historia pentecostal. Miembro de la Iglesia Metodista de Chile (Metodista Episcopal). Cuento con una biblioteca y hemeroteca personal.