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Lunes17 de diciembre de 2018 “Maravillosas Promesas De Dios Para Los Que Huyen De La Corrupción Mundanal”

Lunes17 de diciembre de 2018 “Maravillosas Promesas De Dios Para Los Que Huyen De La Corrupción Mundanal”

   Lectura Bíblica: 2ª de Pedro Cap. 1, versículos 3 al 8. Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia, por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia; vosotros también, poniendo toda diligencia por esto mismo, añadid a vuestra fe virtud; a la virtud, conocimiento; al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad; a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor. Porque si estas cosas están en vosotros, y abundan, no os dejarán estar ociosos ni sin fruto en cuanto al conocimiento de nuestro Señor Jesucristo.

   Comentario: Promesas y virtudes: 1:3–11

  1. Promesas: 1:3–4

   La transición del versículo anterior (v. 2) a estos dos versículos es abrupta. La palabra conocimiento da al pasaje su continuidad, pero la redacción del versículo 3 resulta en una brecha después del saludo. Quizás el escritor haya eliminado una cláusula que habría establecido una fluida transición entre los dos versículos. La eliminación de una cláusula no es algo fuera de lo común en los manuscritos griegos. Si incluimos tal cláusula, podemos cubrir la brecha entre los versículos 2 y 3. Por ejemplo: “Recibimos la gracia y paz de Dios, [porque] su poder divino nos ha dado todo lo que necesitamos”.

   Otra alternativa es tomar el versículo 2 como saludo y el versículo siguiente como comienzo de la carta misma, e indicar una separación definida entre los dos. Entonces aceptamos los versículos 3 y 4 como parte de un extenso pensamiento que abarca a los versículos 5–7. Pero las palabras precisamente por eso (v. 5) no se prestan como una transición natural. Haciendo uso de la simple y elemental regla que dice: “Tómese el griego como está”, prefiero ver al versículo 3 como continuación del mensaje que el saludo remite y por ello proveer una breve cláusula para introducir el versículo 3.

   Versíc. 3. Su divino poder nos ha dado todo lo que necesitamos para la vida y la piedad mediante nuestro conocimiento del que nos llamó por su propia gloria y bondad.

   Algunas traducciones, inclusive ésta, omiten la primera palabra griega de este versículo. Las versiones que traducen esta palabra tienen la lectura ya que (BdA), pues (BJer), como (VRV). Estos traductores la usan como puente entre el saludo (v. 2) y el presente versículo.

  1. “Su divino poder nos ha dado todo lo que necesitamos”. ¿A quién se está refiriendo Pedro cuando escribe “su poder divino”? Los comentaristas expresan diferentes opiniones. Algunos dicen que esta es una referencia a Dios, pero que los pronombres el (“conocimiento del”) y su (“su propia gloria”) se relacionan con Cristo. Otros dicen que Pedro está pensando en Cristo; primeramente, porque Jesús se menciona en el texto anterior; en segundo lugar, porque toda la epístola es una exposición de la divinidad de Jesús (p. ej. véase el v. 1). Quizá podríamos decir que en este versículo Pedro no establece una clara distinción entre Dios y Jesús y que, por lo tanto, debemos evitar ser dogmáticos al respecto.

   Las palabras divino poder describen a “la deidad y a todo lo que le corresponde”. Son un ejemplo del apego hebreo al uso de un circumloquio para evitar la mención del nombre de Dios. Dado su poder divino, Dios nos ha dado todo lo que necesitamos. ¡Esta es una declaración asombrosa! En realidad, en este versículo introductorio de la epístola nos encontramos con una admirable alegría. Pedro exclama que él y los lectores son los receptores de bendiciones incalculables; la palabra todo resume esta idea.

  1. “Para la vida y la piedad”. Obsérvese que Dios nos ha concedido y continúa concediéndonos “todo lo necesario para la vida y la piedad”. Él quiere que vivamos en armonía con su Palabra honrándole, amándole y sirviéndole. La vida eterna no es un ideal que se hace realidad cuando dejamos este ámbito terrenal. Al contrario, poseemos vida eterna mediante nuestro ejercicio diario de vivir para Dios y para nuestro prójimo. Al obedecer la voluntad de Dios en nuestras vidas practicamos la piedad y experimentamos la posesión de la vida eterna.
  2. “Mediante nuestro conocimiento del que nos llamó”. Pedro les dice a los lectores de su epístola que Dios les concede todo lo que necesitan para disfrutar de la vida mientras le sirven. Indica que Dios concede sus dones generosamente “mediante nuestro conocimiento de [él]”. Una vez más Pedro habla del conocimiento (véase v. 2) y nos informa que Dios pone sus dones a nuestra disposición cuando llegamos a conocerle. El conocimiento es un concepto fundamental en la epístola de Pedro.

   La pregunta es si la frase conocimiento del se refiere a Dios o a Cristo. Si interpretamos que el pronombre se refiere a Cristo, entonces tenemos que llegar a la conclusión de que la palabra nos se refiere a los apóstoles. Pero el pronombre nos tiene en la primera parte del versículo 3 un sentido inclusivo, ya que Pedro está hablando de sí mismo y también de sus lectores. Si interpretamos que el pronombre que nos ocupa sólo se refiere a los apóstoles y no a los lectores, estaríamos negando las declaraciones acerca de la igualdad dentro de la iglesia, concepto que Pedro enseña por implicación en los primeros dos versículos de esta epístola. Nos cabe esperar, sin embargo, que Pedro sea consistente en el uso de este pronombre. Por consiguiente, interpretamos que la palabra del señala a Dios y no a Cristo. Juan Calvino observa que Pedro “hace a Dios autor de este conocimiento, porque nunca vamos a él a menos que seamos llamados”.432 Dios nos ha llamado por medio de Cristo a la salvación (comparar Ro. 8:28, 30; 1 P.1:15; 2:9; 5:10). Y, por último, en el contexto más amplio de este capítulo, Pedro vuelve a mencionar el llamamiento de los lectores; escribe: “Por eso, hermanos, esfuércense todavía más por hacer firme su llamamiento y su elección” (v. 10).

  1. “Por su propia gloria y bondad”. La acción de llamarnos es una demostración de la propia gloria y bondad de Dios. Estas dos características son altamente personales; el adjetivo propia modifica ambos términos. Además, los dos términos, aunque son en cierto sentido sinónimos, difieren. Podemos observar la gloria con nuestros ojos (comparar Jn. 1:14), y nos percatamos de la bondad (alabanza) con nuestras mentes y corazones. La conclusión es que Dios revela su ser esencial mediante la gloria visible y exhibe su bondad en sus hechos.

   Versíc. 4. Por medio de ellos nos ha dado las valiosas y grandísimas promesas, para que así ustedes lleguen a tener parte en la naturaleza divina y escapen de la corrupción que hay en el mundo debido a los malos deseos.

   Vemos una relación recíproca entre los versículos 3 y 4 mediante el cual el escritor hace más claro su mensaje. Aquí tenemos el paralelo:

Versículo 3                                           Versículo 4

Su divino poder                                     Por medio de ellas

nos ha dado                                          nos ha dado

todo lo que necesitamos                            las valiosas y grandísimas

para la vida y la piedad                                  promesas,

mediante nuestro conocimiento                        para que así ustedes

del que nos llamó por su                             lleguen a tener parte

propia gloria y bondad.                             en la naturaleza divina

                                                                  y escapen de la corrupción

                                                                 que hay en el mundo debido

                                                                de los malos deseos.

   Nótese también la configuración de cruz de alguna de las partes: “su poder divino” (v. 3) corresponde a “en la naturaleza divina” (v. 4), y “gloria y bondad” (v. 3) sirven de antecedente de “así” (v. 4). Desde otro punto de vista, la conclusión del versículo 4 contrasta con la última parte del versículo precedente: “la corrupción que hay en el mundo” es lo opuesto de “gloria”, y “los malos deseos” aparecen enfrentados con “la bondad”.

  1. “Por medio de ellas nos ha dado las valiosas y grandísimas promesas”. ¿A quién se refiere el pronombre él—a Dios o a Cristo? La Escritura enseña que Dios ha dado a su pueblo numerosas promesas, pero que también Cristo ha prometido a sus seguidores que él volverá (1:16; 3:4, 9). Visto que Pedro no es específico en cuanto a distinguir entre Dios y Cristo, debemos evitar restringir el significado del pronombre.

   Las promesas mismas son parte importante de este versículo, ya que Pedro las describe como “valiosas y grandísimas”. Obsérvese que usa la forma superlativa para describir estas promesas. Por el uso del tiempo perfecto nos ha dado, Pedro da a entender que Dios no sólo nos ha dado estas promesas, sino que también las ha cumplido en la persona y la obra de Cristo.

  1. “Para que así ustedes lleguen a tener parte en la naturaleza divina”. Pedro necesita una cláusula adicional para decirnos cuál es el propósito de Dios al darnos estas promesas (comparar con 1 P. 2:9). Nos informa que mediante estas promesas compartimos la naturaleza de Dios. Aunque esta afirmación se presta a muchas interpretaciones, debemos notar con cuánto cuidado y precisión ha escogido Pedro sus palabras. Él dice que nosotros tenemos parte en la naturaleza de Dios, no en su ser. Él ha escogido el término naturaleza porque indica crecimiento, desarrollo y carácter. La expresión ser, por contraste, apunta a la esencia y a la sustancia. Nosotros nunca podemos participar en la esencia de Dios, porque somos y seguimos siendo seres humanos que hemos sido creados por Dios. Lo que Pedro revela es que compartimos la santidad de Dios, la que experimentamos cuando el Espíritu Santo mora en nuestros corazones (1 Co. 6:19). ¿Cuál es, entonces, el propósito de Dios al hacernos compartir su naturaleza? En palabras de Juan Calvino: “Señalemos entonces que el fin del evangelio es lograr que eventualmente seamos conformables a Dios y, si podemos decirlo así, deificarnos”.

   Pedro toma prestado el término naturaleza divina del lenguaje filosófico de los griegos. Para rebatir a sus oponentes (véase 2:1) emplea su terminología, pero dándole a las palabras un significado cristiano. Los filósofos griegos enseñaban que el hombre que vive en un mundo corrupto de placer físico debe llegar a ser como los dioses. Aconsejaban a sus seguidores a compartir la naturaleza divina. Pedro recurre al uso de la misma expresión: “tener parte en la naturaleza divina”. Pero mientras los filósofos tomaban como punto de partida al hombre y reclamaban para él una participación en la naturaleza de los dioses, Pedro ve nuestro compartir de la naturaleza de Dios a la luz de las promesas de Dios. “Hay un mundo de diferencia entre estos dos conceptos. El primero es humanista y refleja la exaltada auto estimación del hombre natural. El otro es cristiano y exalta la misericordiosa disposición de Dios”.

   Por medio de las promesas de Cristo, nosotros obtenemos la santidad de Dios. Dios nos ha llamado a la esfera de la santidad en la cual tenemos comunión con el Padre y con su Hijo Jesucristo (1 Jn. 1:3). Cuando fijamos nuestros pensamientos en Jesús, tenemos parte en el llamado celestial y en Cristo mismo (Heb. 3:1, 14).

  1. “Y escapen de la corrupción que hay en el mundo debido a los malos deseos”.

   El creyente ya participa durante su vida de la naturaleza divina al reflejar sus virtudes. Rehúye del pecado y del mal porque sabe que no pertenece al mundo sino a Dios (Jn. 17:14–18; cf. 1 Ts. 5:22; Stg. 1:27). Y no cabe duda que cuando deja este escenario terrenal y participa de la gloria divina, exhibe plenamente la naturaleza de Dios. Y mientras está en esta tierra, vive en el mundo, pero sin ser del mundo. Se ha “revestido de la nueva naturaleza, creada para ser como Dios en verdadera justicia y santidad” (Ef. 4:24; véase también Col. 3:10; Heb. 12:10 y 1 Jn. 3:2.

Consideraciones doctrinales en 1:4

   El comunicador hábil se expresa en el idioma de la gente a que se dirige; usa su vocabulario y expresiones idiomáticas para identificarse con su audiencia. Pero en tanto use su terminología, él es completamente libre de

proclamar su propio mensaje.

   Pedro escoge una frase que era corriente en el mundo helenístico de su época: “participar en la naturaleza divina”. Pero, aunque hace uso de la terminología helenística, no enseña una visión helenística del hombre, que proponía escapar de este mundo material a causa de su corrupción. “Pedro tiene cuidado de definir la naturaleza

de la corrupción que tiene en mente, es decir, corrupción que está (en) el mundo a causa de (en) la pasión. Existe un esfuerzo deliberado por evitar el concepto de que el mundo es malo de por sí”.436 Pedro, por lo tanto, no enseña la doctrina de los filósofos helenistas quienes razonan desde la perspectiva del hombre. Presenta en cambio la revelación de Dios, en la cual Dios llama al hombre a tener comunión con él. En suma, no es el hombre sino Dios quien toma la iniciativa.

  1. Virtudes: 1:5–7
  2. Fe, bondad y conocimiento: 1:5

   El apóstol especifica de qué modo debe vivir un cristiano virtuosamente, a saber, reclamando las promesas de Dios y evitando la corrupción del mundo. El detalla las cualidades que debe tener el cristiano para llevar una vida productiva y eficaz. Exhorta al creyente a ser poseedor de cierto número de virtudes; la fe encabeza la lista. Versíc. 5. Precisamente por eso, esfuércense por añadir a su fe bondad; a la bondad, conocimiento.

   Pedro reitera la idea de los versículos precedentes con estas palabras: precisamente por eso. El se ha referido anteriormente a la obra de Dios al salvarnos; ahora enfatiza nuestra obra en el proceso de la salvación. En cierto sentido, dice lo mismo que Pablo escribiera en una de sus epístolas: “Ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor, porque Dios es el que en vosotros obra” (Fil. 2:12–13). Dios nos ha dado su promesa y, fiel a su palabra, la cumple. Ahora Dios espera que nosotros hagamos nuestra parte. En consecuencia, Pedro escribe,

   “Esfuércense por añadir”. El texto griego de esta frase en particular es muy interesante. Pedro emplea el sustantivo esfuerzo, luego el verbo aplicar y finalmente el verbo añadir. Pedro coloca el sustantivo en primer lugar para darle énfasis. El sustantivo mismo significa “diligencia” y llega al punto de comunicar la idea de apuro. Es decir, cuando Dios llama a una persona, él quiere que ésta haga todo el esfuerzo posible para obedecer este llamado divino y que lo haga sin demoras. El verbo aplicar significa que debemos presentar nuestra diligencia ante Dios y colocarla junto a lo que Dios hace por nosotros. Si bien la iniciativa de la salvación proviene de Dios, él obra nuestra santificación cuando nos pone a trabajar. El verbo añadir es significativo en griego. Esta palabra proviene de la palabra griega que nos habla de escena y drama. El director de una obra teatral de aquel entonces no solamente dirigía el reparto. Junto con el estado, él también pagaba los gastos en que incurrían los miembros para poder brindar una presentación escénica. En otras palabras, el director del coro añadía su propia contribución monetaria a la suma aportada por el estado.441 Este verbo añadir significa entonces que el creyente contribuye pródigamente a su salvación.

   Pedro presenta una lista de ocho virtudes, de las cuales la fe es la primera y el amor la última (cf. Gá. 5:6–22). Las primeras tres virtudes son las que detallamos a continuación: Fe. La fe es la confianza personal que tiene el creyente (véase también v. 1). Es la confianza subjetiva que tiene en su Señor y Salvador y es por eso la base de su vida espiritual. La fe es la raíz de todas las otras virtudes que Pedro menciona. El apóstol exhorta a los lectores de su carta a añadir a la fe las siete virtudes que se mencionan: “Estas siete virtudes son inalcanzables si no se ha dado el paso de la fe”. Además, a causa de nuestra confianza en Jesús, nuestra fe tiene su fuente en él (p. ej. véase Mr. 9:24).

   Bondad. De las siete virtudes que están vinculadas directamente con la fe, Pedro menciona en primer lugar a la bondad. Está relacionada con una de las características de Dios (v. 3). Por ser un atributo divino, debemos reflejar esta virtud en nuestras vidas. Nuestra conducta diaria debe ser una demostración de excelencia moral. La fe y la excelencia se sustentan mutuamente.

   Conocimiento. La siguiente virtud que surge de la fe es el conocimiento. La palabra griega da a entender que usamos nuestras mentes, que tenemos discernimiento correcto en todas las circunstancias y que conocemos la cualidad moral de la gente con que nos encontramos. Ponemos nuestro conocimiento en acción cuando ponemos todo nuestro sentido común en lo que decimos, hacemos y pensamos. Además, el conocimiento y la fe van de la mano, ya que la fe es fortalecida por el conocimiento y el crecimiento del conocimiento está arraigado en la confianza.

  1. Dominio propio, perseverancia y piedad

1:6

   Versíc. 6. Y al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, constancia; a la constancia, piedad.

   Las siguientes tres cualidades que contribuyen a la santificación del creyente son:

   Dominio propio. En el mundo helenístico de la época de Pedro, esta palabra pertenecía al ámbito de los deportes. Como dice Pablo: “Todo aquel que lucha, de todo se abstiene” (1 Co. 9:25; las palabras en bastardillas comunican el concepto del dominio propio). Los atletas que se preparaban para los juegos “evitaban la comida perniciosa, el vino y el trato sexual”. El cristiano debe ejercitar dominio propio en todas las circunstancias y debe hacerlo poniendo su confianza en Dios. Los apóstoles, sin embargo, evitan dar un mandamiento detallado acerca del dominio propio que cubra todas las circunstancias. Mencionan el dominio propio como una virtud que el cristiano debe practicar (1 Co. 7:9; Gá. 5:23; Tit. 1:8). Martín Lutero lúcidamente observa: “La gente se difiere. Una persona es fuerte, y la otra débil por naturaleza, y nadie está siempre en tan buena condición como lo está la otra”. El cristiano debe mantener su dominio propio confiando plenamente en Dios.

   Constancia. Una falta momentánea de autodominio lleva al fracaso y a la pérdida del respeto por uno mismo. Por consiguiente, Pedro añade el concepto neotestamentario de la constancia o perseverancia. Esta palabra significa “permanecer bajo” determinado conflicto. La perseverancia se define como “la característica de uno que no se deja desviar de su propósito deliberado ni de su lealtad a la fe y la piedad, ni siquiera ante las pruebas y sufrimientos más grandes”. Esta palabra aparece repetidamente en el Nuevo Testamento (véase p. ej. Ro. 5:3–4; 1 Ti. 6:11; Heb. 12:2; Stg. 1:3; 1 P. 2:20; Ap. 2:19). La constancia está relacionada con la fe del mismo modo en que una hija está relacionada con su madre. Se origina en la fe, ya que el creyente sabe que Dios tiene el control total de cada situación. Por consiguiente, Zacarías Ursino explicó la combinación de perseverancia y confianza con las siguientes palabras:

Que en toda adversidad tengamos paciencia,

y en la prosperidad seamos agradecidos

y tengamos en el futuro toda nuestra esperanza

puesta en Dios nuestro Padre fidelísimo.

 

   Piedad. Pedro nos dice que añadamos piedad a la constancia. Esta es la segunda vez que el apóstol introduce este término piedad (véase v. 3). También lo menciona en el contexto del regreso de Cristo (3:11, donde se traduce “vida piadosa”). Así como Noé y Lot, a quienes Pedro llama “justos” (2:5, 7), vivieron entre gente impía, del mismo modo el cristiano hoy en día busca la piedad en un mundo pecaminoso. El cristiano practica la piedad cuando está plenamente consciente de la presencia de Dios en toda circunstancia, de tal modo que su vida sea guiada por la consigna del reformador ginebrino Juan Calvino: Coram Deo (ante la presencia de Dios).

 

  1. Afecto fraternal y amor

   Versíc. 7. A la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor.

   Estas últimas dos virtudes son significativas, porque ambas expresan el amor. Nótese que cuando demostramos afecto fraternal y amor cumplimos el resumen de los diez mandamientos.

   “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con toda tu mente. Este es el primer y más grande mandamiento. Y el segundo es semejante: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. [Mt. 22:37–39]

   Si uno hace una transliteración del griego, el término afecto fraternal es filadelfia (véase Ro. 12:10). El término da a entender que expresamos nuestro amor a los hermanos y hermanas en la iglesia y que “ámense unos a otros de corazón, profundamente” (1 P. 1:22).

   Pedro escribe: “[Añadir] al afecto fraternal, amor”. Al principio, él parece redundante en su énfasis en el amor. Pero Pedro no quiere que limitemos nuestro amor a los miembros de la iglesia. El conoce la enseñanza de Jesús: “Amad a vuestros enemigos” (Mt. 5:44). El amor es una deuda que tenemos para con todo nuestro prójimo (Ro. 13:8), sin excepción alguna. En otras palabras, si bien podemos limitar la aplicación del afecto fraternal a la comunidad cristiana, no podemos limitar la práctica del amor. “Dios es amor”, escribe Juan, “el que vive en amor vive en Dios, y Dios en él” (1 Jn. 4:16). El amor, que Pedro menciona como la característica final en la serie de las ocho virtudes, es el fruto de la fe en Dios.

  1. Crecimiento: 1:8–9

   ¿Qué hacemos con las virtudes que Pedro enumera en los versículos precedentes? El nos exhorta a aplicarlos para que podamos tener abundante cosecha en el conocimiento de Jesucristo. Un descuido de estas virtudes representa una pérdida y una privación espiritual. Pedro declara este asunto en primer lugar positivamente (v. 8) y luego negativamente (v. 9) para demostrar el propósito de estas virtudes y las consecuencias de la carencia de ellas.

   Versíc. 8. Porque si esas cualidades abundan en ustedes, evitarán que sean inútiles e improductivos en el conocimiento de nuestro Señor Jesucristo.

  1. Traducciones. Este versículo se presta a dos traducciones posibles en razón del orden de las palabras en el griego. La extensa frase prepositiva: “En el conocimiento de nuestro Señor Jesucristo” puede ser tomada ya sea con los adjetivos inútiles e improductivos (en la presente y en otras versiones) o con el verbo griego traer. Esta es la primera traducción: “Si tenéis una abundante cantidad de éstas (virtudes), las mismas os traerán a un verdadero conocimiento de nuestro Señor Jesucristo” (BJer). Sin embargo, la otra traducción es la preferida, dado que el verbo traer también tiene el significado de hacer, lo que junto con el adjetivo inútil parece ser una expresión idiomática. La mayoría de los traductores favorecen esta combinación y presentan la lectura siguiente: “para impedir que seáis ineficaces e improductivos en vuestro conocimiento de nuestro Señor Jesucristo”.
  2. Significado. Si poseemos estas ocho virtudes, dice Pedro, y si éstas siguen desarrollándose, cosecharemos abundantemente. Pedro no está indicando que debemos ir tomando estas virtudes en su orden de precedencia, como si la una dependiera de la otra. Más bien indica que debemos cultivar todas al mismo tiempo y verlas crecer y desarrollarse (véase 1 Ts. 3:12). La consecuencia de este desarrollo es que no somos inútiles e improductivos en nuestras vidas espirituales (referirse a Gá. 6:10). Estamos ocupados en la aplicación de estas virtudes y así somos testigos de sus resultados visibles. Cuando somos ineficaces, estamos ociosos, y cuando no somos productivos somos inútiles en la sociedad (comparar Mr. 4:19), Tal no es el caso cuando todas nuestras virtudes aumentan y dan fruto, especialmente en cuanto a nuestro conocimiento de Cristo. Pedro desarrolla un tema favorito en esta epístola: “Crecer en el conocimiento de Jesucristo nuestro Señor” (1:2, 3, 8; 3:18). Del mismo modo en que los padres quieren que sus pequeños hijos aumenten peso, así Pedro desea nuestro crecimiento espiritual al ir conociendo cada vez más a Jesús.

Más de Jesús quisiera saber,

Más de su gracia a otros mostrar,

Más de salvación ver aquí,

Más de su amor que murió por mí.

—Eliza E. Hewitt

   Para terminar el comentario del v. 8: Versíc. 9. Pero el que no las tiene, es corto de vista y ciego, y ha olvidado que se le ha purificado de sus pecados pasados.

   Aquí tenemos la contrapartida, o sea el lado negativo de las declaraciones previas (v. 8). Consideremos los siguientes puntos: deficiente, ciego, olvidadizo.

  1. Deficiente. La primera palabra de este versículo presenta un contraste: “pero”. Es decir, si hay una persona en la comunidad cristiana que carece de estas ocho virtudes que van desde la fe hasta el amor, dicha persona es inútil e improductiva. En este versículo, Pedro utiliza la palabra el que y deja de usar el pronombre ustedes. No está acusando a sus lectores. Sólo está declarando un hecho. Para ilustrar este punto, Pedro utiliza la figura de una persona que es corta de vista y ciega.
  2. Ciega. La NVI tiene la lectura corta de vista y ciego, pero el texto griego tiene el orden inverso. Una persona ciega no puede ser corta de vista, pero una corta de vista puede eventualmente quedar ciega. Sin embargo, los dos adjetivos son en realidad sinónimos.447 El término corto de vista, que en transliteración del griego es myopazon (miope) significa “cerrar los ojos o bizcar”. La intención es, por consiguiente, decir que una persona sin virtudes espirituales está tan ciega como alguien que cierra los ojos. Con esta ilustración Pedro quiere decir que la persona que descuida el cultivo de los valores espirituales está ciego y no puede ver la verdad de la Palabra de Dios. Tal persona puede ver las cosas terrenales que están cerca, pero es incapaz de ver las cosas celestiales que están lejos. Está espiritualmente ciega. En su primera epístola, Juan describe a la persona que declara estar en la luz pero que odia a su hermano, y dice que es como aquel que tropieza en las tinieblas “porque las tinieblas lo han enceguecido” (2:11).
  3. Olvidadizo. Pedro pasa ahora de la ilustración de la ceguera al asunto en cuestión: “(Esta persona) ha olvidado que se le ha purificado de sus pecados pasados”. El olvido es nocivo para la vida espiritual. Excluye el pasado y bloquea la memoria de la gracia y del amor perdonador de Jesucristo. “Este olvido es en sí un ejemplo del fracaso en el conocimiento de Cristo”. Por otra parte, todo aquel que mira a Jesús con gratitud por su salvación y que sigue desarrollando su relación personal con el Señor siempre recuerda su conversión y el tiempo de su bautismo.

   La declaración de Pedro, se le ha purificado, tiene que ver con el bautismo. Armoniza con la observación que Pablo hace acerca de la iglesia: “Cristo amó a la iglesia y se entregó a sí mismo por ella para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento con agua por la palabra” (Ef. 5:25–26; también 1 P. 3:21). El bautismo es el símbolo de esta limpieza, y el sacrificio de la muerte de Jesús en la cruz es una realidad.

   Con el término pasados Pedro indica que alguien que vivió en pecado ha sido convertido y bautizado. Quizá esta persona no llegó a darse cuenta del significado de su purificación, razón por la cual no rompió con su pasado, sino que mezcló su vida terrenal con la vida cristiana. Quizá se fue apartando gradualmente de su compromiso con Cristo al olvidar el significado de su bautismo y de regresar a su vieja vida pecaminosa.

Consideraciones doctrinales en 1:8–9

Versículo 8

   Para Pedro, la fe es una virtud esencial. La menciona al principio de su carta: “A los que … han recibido una fe tan preciosa como la nuestra” (v. 1). En el versículo 5 él coloca la fe a la cabeza de la lista de virtudes. La fe es la madre de todas las cualidades espirituales que él enumera. Por consiguiente, no debemos considerar a estas virtudes en un orden descendiente de importancia sino como igualmente significativas en su relación con la fe.

Versículo 9

  ¿Es posible que un creyente cante las palabras: “¿En Jesucristo, mártir de paz … hallan las almas dulce solaz” y olvidarse de su bautismo? De ningún modo. El bautismo por sí solo no es garantía de que una persona sea salva.

  El bautismo es una ceremonia externa que debe tener su contrapartida en un compromiso interno con Cristo.

Pero si la verdadera fe falta en el corazón de la persona que ha sido bautizada, todas las demás virtudes que Pedro menciona también estarán ausentes. Juan escribe acerca de alguna gente de su tiempo que había dejado la Iglesia: “Salieron de nosotros, pero no eran de nosotros: porque si hubiesen sido de nosotros, habrían permanecido con nosotros. Pero salieron para que se manifestase que no todos son de nosotros” (1 Jn. 2:19).

   Referencia: Efesios 1.10-12. de reunir todas las cosas en Cristo, en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, así las que están en los cielos, como las que están en la tierra. En él asimismo tuvimos herencia, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad, a fin de que seamos para alabanza de su gloria, nosotros los que primeramente esperábamos en Cristo.

   Gálatas 3:16: Ahora bien, a Abraham fueron hechas las promesas, y a su simiente. No dice: Y a las simientes, como si hablase de muchos, sino como de uno: Y a tu simiente, la cual es Cristo.

   Deuteronomio 28: al 10. Acontecerá que si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, para guardar y poner por obra todos sus mandamientos que yo te prescribo hoy, también Jehová tu Dios te exaltará sobre todas las naciones de la tierra. Y vendrán sobre ti todas estas bendiciones, y te alcanzarán, si oyeres la voz de Jehová tu Dios. Bendito serás tú en la ciudad, y bendito tú en el campo. Bendito el fruto de tu vientre, el fruto de tu tierra, el fruto de tus bestias, la cría de tus vacas y los rebaños de tus ovejas. Benditas serán tu canasta y tu artesa de amasar. Bendito serás en tu entrar, y bendito en tu salir. Jehová derrotará a tus enemigos que se levantaren contra ti; por un camino saldrán contra ti, y por siete caminos huirán de delante de ti. Jehová te enviará su bendición sobre tus graneros, y sobre todo aquello en que pusieres tu mano; y te bendecirá en la tierra que Jehová tu Dios te da. Te confirmará Jehová por pueblo santo suyo, como te lo ha jurado, cuando guardares los mandamientos de Jehová tu Dios, y anduvieres en sus caminos. Y verán todos los pueblos de la tierra que el nombre de Jehová es invocado sobre ti, y te temerán.

1er Titulo:

Firme Y Fiel Cumplimiento De Dios A Lo Prometido. Salmo 89:34-35. No olvidaré mi pacto, Ni mudaré lo que ha salido de mis labios. Una vez he jurado por mi santidad, Y no mentiré a David.

 

   Comentario: La primera parte de esta sección (vv. 19–27) habla de la elección y unción de David como rey; la segunda parte (vv. 28–37) se ocupa de las promesas a la descendencia de David. Se encuentran varios paralelos entre las cualidades de Dios en los vv. 5–17 y las de David en los vv. 19–27: él es rey más alto (vv. 6–8, 27), su poder (vv. 13, 21–23), es alzado su cuerno o poderío (vv. 17, 24) y su poder sobre ríos y mares (vv. 9, 10, 25).

   La explicación del pacto davídico aquí incluye más que el oráculo de Natán, pues también describe la elección de David y su unción (cf. 1 Sam. 13:14; 16:1–13). Las promesas de los vv. 22–24 también se repiten en otros salmos (2:7–9; 21:8–12; 110:1–7). Cuando habla de mar y ríos en el v. 25, el autor debe estar pensando en el alcance del reino de David, pero también puede referirse a su victoria sobre los enemigos.

   De los vv. 28–37 el autor de nuevo enfatiza que estas promesas a David y a sus descendientes eran para siempre. Como dice 2 Samuel 7, si los hijos se desvían de la ley serán castigados, pero el pacto sigue firme. Puesto que el salmista está perplejo por el aparente fracaso del pacto en su tiempo, quiere recordar a Dios la promesa de perpetuidad.

   Pensamiento: aquí vemos que Dios es firme en lo que dice El no retrocede, sino fiel en cumplir en lo que nos ha prometido, pero que nos ha prometido ¡promesas temporales! Si hay promesas temporales, pero más importantes son: Llamamiento, Salvación, perdón de pecado, Santificación, y lo más grande es la Vida Eterna del Cielo. Ud. Esta pasando pruebas en esta Tierra ¿Dónde esta su mirada o su esperanza? Yo en la Tierra Prometida del Cielo. Espero que todas mis hermanas lectoras, su esperanza este en la Tierra Prometida del Cielo la Canaán de arriba. Ahora Dios le hizo promesas terrenales que también se la va a cumplir, a lo mejor no todas en su totalidad, los antiguos murieron esperando la promesas. El pacto más importante si Ud. Es fiel, será levantada, resucitada si es que ha partido en ese momento.

   Referencia: Romanos 15:8. Pues os digo, que Cristo Jesús vino a ser siervo de la circuncisión para mostrar la verdad de Dios, para confirmar las promesas hechas a los padres.

Hebreos 11:17. Por la fe Abraham, cuando fue probado, ofreció a Isaac; y el que había recibido las promesas ofrecía su unigénito.

   2a Corintios 1.20. porque todas las promesas de Dios son en él Sí, y en él Amén, por medio de nosotros, para la gloria de Dios.

   Romanos 8:26. Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles.

   Hechos 26:6-7. Y ahora, por la esperanza de la promesa que hizo Dios a nuestros padres soy llamado a juicio; promesa cuyo cumplimiento esperan que han de alcanzar nuestras doce tribus, sirviendo constantemente a Dios de día y de noche. Por esta esperanza, oh rey Agripa, soy acusado por los judíos.

2° Titulo:

Relevante promesa de Dios: “Vida Eterna”. 1 Juan 2.24-25. Lo que habéis oído desde el principio, permanezca en vosotros. Si lo que habéis oído desde el principio permanece en vosotros, también vosotros permaneceréis en el Hijo y en el Padre. Y esta es la promesa que él nos hizo, la vida eterna.

   Comentarios Nota: hay que tomar los dos Versíc. Para mayor comprensión: Versíc. 24. Aseguraos de que   lo que habéis oído desde el principio permanezca en vosotros. Si así es, vosotros también permaneceréis en el Hijo y en el Padre. 25. Y esto es lo que él nos prometió—, a saber, la vida eterna.

   Por medio de la repetición de 24 palabras de una sección anterior (v. 7), Juan enfatiza un pensamiento fundamental:

  1. Permanecer. Cuando los lectores oyen a su alrededor ese clamor que niega a Cristo, ¿cómo se defienden frente a sus oponentes? Juan les dice exactamente lo que deben hacer. En cierta forma, él vuelve a expresar lo que ya les ha dicho en la primera parte de la epístola. “Lo que habéis oído desde el principio”, es decir, el evangelio (1:1, 3, 5; 2:7), haced que esa Palabra permanezca en vosotros. Así como Jesús les dice a los creyentes de la iglesia de Filadelfia: “Aferraos a lo que tenéis” (Ap. 3:11), del mismo modo Juan exhorta a los lectores de su epístola a atesorar el mensaje bíblico que han oído a lo largo de todo este tiempo. Esa Palabra debe residir en sus almas, de modo que en toda decisión que ellos efectúan sean guiados por la Palabra de Dios.

   La versión que utilizamos, posiblemente para evitar la repetición, traduce la próxima cláusula con tres palabras: “Si así es”. Traducido literalmente, el texto dice: “Si lo que habéis oído desde el principio permanece en vosotros”. Juan enfatiza adrede el concepto de permanencia; lo vemos en el hecho que él lo entreteje seis veces en este pasaje (vv. 24–28). Expresa el mismo tema que proclamara el salmista: “He guardado tu palabra en mi corazón para no pecar contra ti” (Sal. 119:11). Juan quiere que el lector medite acerca del contenido de esa Palabra, y que viva según ella de día en día.

   “Si lo hace, vosotros también permaneceréis con el Hijo y con el Padre”. Cuando la Palabra de Dios permanece en vosotros, dice Juan, tendréis como resultado la comunión con el Hijo y con el Padre. El Hijo y el Padre se establecen allí donde reside la Palabra de Dios. Por medio de la Palabra, el Hijo y el Padre tienen comunión con el creyente y pueden comunicarse con él. Juan ubica intencionalmente al Hijo antes del Padre para indicar que el creyente llega al Padre por medio del Hijo. Esto está en consonancia con la oración sumosacerdotal que Jesús hizo por los creyentes:

“Oro … para que todos ellos puedan ser uno, Padre, así como tú estás en mí y yo en ti. Que ellos estén también en nosotros para que el mundo crea que tú me has enviado” (Jn. 17:20–21; y comparar con 14:6).

  1. Promesa. Si el creyente atesora la Palabra de Dios y experimenta una íntima comunión con el Hijo y con el Padre, entonces recibe también la vida eterna (1:2–3). Tener comunión con el Hijo y con el Padre es tener vida eterna.

   “Esto es lo que [el Hijo] nos prometió—, a saber, la vida eterna”. La palabra esto es equivalente a la expresión vida eterna. Cristo ha prometido vida eterna a todo aquel que cree en él (véase Jn. 3:15–16, 36; 5:24; 6:33, 40, 47, 54; 17:3). La vida eterna está firmemente anclada en Jesucristo por medio de la Palabra y el Espíritu de Dios.

   Referencia: Tito 1.2. en la esperanza de la vida eterna, la cual Dios, que no miente, prometió desde antes del principio de los siglos. Tito 3.7. para que justificados por su gracia, viniésemos a ser herederos conforme a la esperanza de la vida eterna.

   Romanos 2:5 al 11. Pero por tu dureza y por tu corazón no arrepentido, atesoras para ti mismo ira para el día de la ira y de la revelación del justo juicio de Dios, el cual pagará a cada uno conforme a sus obras: vida eterna a los que, perseverando en bien hacer, buscan gloria y honra e inmortalidad, pero ira y enojo a los que son contenciosos y no obedecen a la verdad, sino que obedecen a la injusticia; tribulación y angustia sobre todo ser humano que hace lo malo, el judío primeramente y también el griego, pero gloria y honra y paz a todo el que hace lo bueno, al judío primeramente y también al griego; porque no hay acepción de personas para con Dios.

   Romanos 6.22. 22 Mas ahora que habéis sido libertados del pecado y hechos siervos de Dios, tenéis por vuestro fruto la santificación, y como fin, la vida eterna.

   Salmo 133:3. 3 Como el rocío de Hermón, Que desciende sobre los montes de Sion; Porque allí envía Jehová bendición, Y vida eterna.

3er Titulo:

Gloriosa Promesa Para Los Hijos Del Pueblo De Dios. Isaías 49:25. Pero así dice. Ciertamente el cautiverio será rescatado del valiente, y el botín será arrebatado al tirano; y tu pleito yo lo defiendo, y yo salvaré a tus hijos.

   Comentario: La respuesta divina dice: Ciertamente el cautivo le será quitado al valiente guerrero, y el botín será librado del tirano (v. 25). Es posible que estas palabras aludan a las subsiguientes oleadas de inmigración a Sion que tuvieron lugar en los días de Esdras y Nehemías, pero la referencia parece ser aún más amplia. Lo que Dios va a hacer con Sion, según esta profecía, tiene alcance aun hasta la restauración de Sion en nuestros propios días (comp. vv. 9–12). La magnitud de la obra divina a favor de Sion llegaría a ser sabida por todo mortal: Y sabrá todo mortal que yo soy Jehovah tu Salvador, tu Redentor, el Fuerte de Jacob (v. 26b).

   Pensamiento: Veamos la gloriosa promesa para los hijos del pueblo de Dios. Cual es la promesa es que cree tu primero y serán salvos tus hijos, pero quiero advertir que los hijos no se vuelven a Dios es culpas nuestras, porque nosotros como creyentes somos malos ejemplos para nuestros propios hijos. Por eso les invito primeramente ha llevar una Santa delante de Dios y de nuestros hijos, debemos creer las promesas de Dios.

   A veces lloramos y nos quejamos y somos muy buenos para pedir la oración a la iglesia, y nosotros no oramos a Dios, realmente muy poco. ¿Dónde están tus hijos? La promesa de Dios es fiel, pero muchas veces fallamos nosotros como creyentes, te invito que te vuelvas a Dios, pero con todo tu corazón y tendrá respuestas, pero hágalo con fe, con confesión, con humildad, porque Él es soberano, y lo más grande que nos ama como familia.

   Referencias: Romanos 10:17. Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.

   1a Crónicas 29:17-20. Yo sé, Dios mío, que tú escudriñas los corazones, y que la rectitud te agrada; por eso yo con rectitud de mi corazón voluntariamente te he ofrecido todo esto, y ahora he visto con alegría que tu pueblo, reunido aquí ahora, ha dado para ti espontáneamente. Jehová, Dios de Abraham, de Isaac y de Israel nuestros padres, conserva perpetuamente esta voluntad del corazón de tu pueblo, y encamina su corazón a ti. Asimismo, da a mi hijo Salomón corazón perfecto, para que guarde tus mandamientos, tus testimonios y tus estatutos, y para que haga todas las cosas, y te edifique la casa para la cual yo he hecho preparativos. Después dijo David a toda la congregación: Bendecid ahora a Jehová vuestro Dios. Entonces toda la congregación bendijo a Jehová Dios de sus padres, e inclinándose adoraron delante de Jehová y del rey.

   Hebreos 6:11 al 15. Pero deseamos que cada uno de vosotros muestre la misma solicitud hasta el fin, para plena certeza de la esperanza, a fin de que no os hagáis perezosos, sino imitadores de aquellos que por la fe y la paciencia heredan las promesas. Porque cuando Dios hizo la promesa a Abraham, no pudiendo jurar por otro mayor, juró por sí mismo, diciendo: De cierto te bendeciré con abundancia y te multiplicaré grandemente. Y habiendo esperado con paciencia, alcanzó la promesa.

4° Titulo:

Dios promete su Santo Espíritu a los que se lo pidan. San Lucas 11:13. Pues si vosotros, siendo malos, sabréis buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial en el Espíritu Santo en el que se lo pidan?

   Comentario: Si un hijo le pide pescado a su padre, ¡por cierto que el padre no le dará una serpiente! O si el hijo le pide un huevo, es inconcebible que el padre le dé en cambio un terrible escorpión, con su cola venenosa que pica a su víctima hasta dejarlo inconsciente. Ahora si aún un padre terrenal, aunque malo por naturaleza (Sal. 51:1–5; 130:3; Is. 1:6; Jer. 17:9; Jn. 3:3, 5; Ro. 3:10; Ef. 2:1), provee a sus hijos solamente cosas buenas, y no con cosas que pudieran causarles daño, con cuánta mayor razón el Padre celestial—literalmente, el Padre del cielo— que está libre de toda maldad y es, en realidad, la fuente de toda bondad, dará … ¿qué? Aquí la versión de Mateo dice “buenas dádivas”, mientras que Lucas dice “el Espíritu Santo”. Estas dos están en perfecto acuerdo, porque, ¿no es el Espíritu Santo la Fuente misma de todo lo que es bueno?

   Significativamente tanto Mateo como Lucas terminan la oración con “a los que le piden”, enfatizando nuevamente en forma hermosa el énfasis principal de todo el pasaje, a saber, “Pedid y se os dará … ¡quienquiera que pide, recibe!

  1. 13 “Cuanto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo”. La gente a veces se queja porque Dios no les dio exactamente lo que le pidieron. ¿Pero pidieron el Espíritu Santo y la gracia que él imparte, gracia suficiente para hacer que nos regocijemos en medio de nuestros pesares y aflicciones?

   Pensamiento: Que petición más hermosa. Advierta la reflexión que dice las Escrituras vosotros siendo malos, porque así somo malos, pero el gran amor del padre que nos brinda el Espíritu Santo, para ayudarnos en nuestras debilidades y flaquezas. Dios el Padre nos quiere mostrar el gran amor que tiene para sus hijos de llenarlos de su presencia por gracia, solo por gracias, aquí no importa la condición del hombre ¿Cuál es la condición del hombre? La respuesta somos malos, pero tenemos el acceso al padre para pedir lo más preciado que es la llenura del Espíritu Santo. Aquí no hay excusa porque siempre cuando debemos orar a Dios y pedir nos excusamos es que soy tan malo. Advierta Dios a través de Jesucristo no nos ve nuestra condición de que somos malos. Si no los mira a través de la sangre de Jesucristo, la que nos lavo y limpio de todo pecado.

   Dios nos promete esta promesa a todos los creyentes del mundo sin acepción de persona. Por lo tanto, querida hermana en Cristo pidamos con toda confianza la llenura del Espíritu Santo para mayor santificación.

   Lo que pasa que los creyentes de hoy se han vuelto muy cómodo, y que queremos que todo salga fácil y rápido, en mi experiencia personal he buscado esta prenda hermosa, con muchos ruegos, oraciones, ayuno, desvelos por las noches, orando de amanecidas, en lugares inhóspitos, orillas de ríos, bosque. Pero ahora reina una palabra muy de moda en la iglesia de hoy “La señora prudencia” para todo hoy que ser prudente, por eso la iglesia se ha vuelto muy floja para “Orar”. Te aconsejo que busque un rincón de tu casa y levanta un altar para Dios, y allí pasa el mayor tiempo posible orando a Dios, y tendrá grandes victorias.

   Referencia: 1 de Samuel 10:6 y 10. Entonces el Espíritu de Jehová vendrá sobre ti con poder, y profetizarás con ellos, y serás mudado en otro hombre. 10 Y cuando llegaron allá al collado, he aquí la compañía de los profetas que venía a encontrarse con él; y el Espíritu de Dios vino sobre él con poder, y profetizó entre ellos.

   Juan 3:34. Porque el que Dios envió, las palabras de Dios hablan; pues Dios no da el Espíritu por medida.

   Juan 4: 14. más el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna.

   Hechos 15:8. Y Dios, que conoce los corazones, les dio testimonio, dándoles el Espíritu Santo lo mismo que a nosotros; 11:17. Si Dios, pues, les concedió también el mismo don que a nosotros que hemos creído en el Señor Jesucristo, ¿quién era yo que pudiese estorbar a Dios?

Numero 23:19-20. Dios no es hombre, para que mienta, Ni hijo de hombre para que se arrepienta. Él dijo, ¿y no hará? Habló, ¿y no lo ejecutará? He aquí, he recibido orden de bendecir; El dio bendición, y no podré revocarla. 

Amen, para gloria de Dios

1a de Corintios 10.31. 31 si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios.

Bibliografía: Bíblia de Referencias Thompson; C.N.T de William Hendriksen; Expositor Clase de Dorcas IEP.

Comentario Mundo Hispano

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Hno Roberto Saldías Roa

Miembro de la IEP en Nacimiento Bajo, nació en el evangelio del Señor en la Iglesia de Laja 1975. Casado con María Nahuelmán, estudia teología de manera autodidacta. Me gusta mucho leer y escribir.