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Lunes 9 de septiembre de 2019: “Manifiesta declaración de la soberanía de Dios”

Lunes 9 de septiembre de 2019: “Manifiesta declaración de la soberanía de Dios”

Lectura Bíblica: Daniel Cap. 4, versículos 34-35. 34 Mas al fin del tiempo yo Nabucodonosor alcé mis ojos al cielo, y mi razón me fue devuelta; y bendije al Altísimo, y alabé y glorifiqué al que vive para siempre, cuyo dominio es sempiterno, y su reino por todas las edades. 35 Todos los habitantes de la tierra son considerados como nada; y él hace según su voluntad en el ejército del cielo, y en los habitantes de la tierra, y no hay quien detenga su mano, y le diga: ¿Qué haces? 

   Comentario: Recuperación de Nabucodonosor, 4:34–37. Al alzar sus ojos al cielo, el rey recobró la razón. Al reconocer el señorío de Dios se le concedió su imperio con todos los honores, y aun más que antes. Las divisiones naturales del texto son: respuesta (vv. 34, 35), restauración (v. 36) y reconocimiento (v. 37). El capítulo elabora nuevamente el tema de la soberanía de Dios (ver 2:21) y termina agradeciéndole a él: Ahora, yo, Nabucodonosor, alabo, exalto y glorifico al Rey de los cielos (v. 37). Dios está activo en los asuntos del mundo, dando testimonio de sí mismo y mostrando su deseo de que todos los hombres lleguen al conocimiento de la verdad.

   El sueño de Nabucodonosor es también el de todo hombre que aspira a usurpar el dominio que únicamente le pertenece a Dios el Creador del universo. Comenzó con Adán, hecho a la imagen de Dios e investido con el privilegio de participar en el dominio del Altísimo, quien no se contentó en su estado de criatura y cayó en la tentación de ser “como Dios” (Gén. 3:5). Tomó del “árbol de la vida” ubicado “en medio del jardín” (Gén. 2:9).   Pero cuando el hombre deja de comportarse como criatura bajo el dominio del Señor pierde la sabiduría divinamente dada y se convierte en una bestia sin inteligencia (ver Sal. 32:9). El reconocer que el Altísimo tiene el dominio sobre la persona y el universo (la fe bíblica en acción), esto eleva al más bajo de los hombres, le da su razón y vida abundante con el Señor. La condición para la restauración es reconocer que el reino y el poder pertenecen a Dios y no al hombre (arrepentirse y someterse a Dios).

   Hay una analogía entre este capítulo y el libro de Job. Nabucodonosor, el rey más grande, estaba aferrado a las cosas suyas, su poder y su gloria, y tuvo que reconocer que aquel poderío era de Dios y no de él. Job era bueno y piadoso, el mejor hombre de su día y el más rico de su zona. Job, como Nabucodonosor, fue despojado, y aun postrado. Pero se mantuvo aferrado ferozmente a una justicia que creyó suya y juzgó que Dios lo trataba injustamente. Finalmente, a empellones confesó que Dios era soberano y dijo: “De oídas había oído de ti, pero ahora mis ojos te ven. Por tanto, me retracto, y me arrepiento en polvo y ceniza” (Job 42:5, 6). Dios es soberano y por eso, hecha la confesión, les devuelve tanto a Nabucodonosor como a Job lo que les había sido arrebatado. En ambos casos se les devuelve más, engrandeciéndoles. Esto no era algo que se les debía en justicia, sino que son dádivas de gracia del Dios soberano.

   Parece que el orden del cap. 4, el último de los que trata de Nabucodonosor, no es cronológico sino teológico, y resume la enseñanza del libro. El autor destinó el escrito a los judíos que estaban sufriendo en la persecución de Antíoco Epífanes, cuando otro poder pagano, un rey enemigo de Dios y de su pueblo, trataba de eliminar la adoración del Altísimo. Con claridad se enseña en el libro que la historia está totalmente en manos de Dios quien es soberano y deja actuar a los poderes impíos. A la vez, su poder puede ser terapéutico ya que se quita aquello que es causa de extravío para que, una vez desposeídos de ello, el pueblo se vuelva a Dios quien será reconocido como el dador soberano de la vida y todo bien (ver Ose. 2). 

   Pensamiento: Soberanía de Dios – ¿Qué es?
   La soberanía de Dios representa la capacidad de poner en práctica Su santa voluntad o supremacía. El Altísimo, Señor del Cielo y de la tierra, tiene poder ilimitado para hacer lo que haya resuelto. Al ser absolutamente independiente, Dios hace lo que le place. Nadie puede disuadirlo, nadie puede obstaculizarlo. En Su Palabra, Dios declara: “Yo soy Dios, y no hay otro Dios; y nada hay semejante a mí. . . “que digo: ‘Mi consejo permanecerá, y haré todo lo que quiero'” Isaías 46:9-10). Nabucodonosor, el Rey de Babilonia, edificó obras arquitectónicas que fueron clasificadas entre las Siete Maravillas del Mundo. Aun así, alabó la soberanía del Altísimo. “Cuyo dominio [el de Dios] es sempiterno, y su reino por todas las edades. . . Y él hace según su voluntad en el ejército del cielo, y en los habitantes de la tierra. Y no hay quien detenga su mano… (Daniel 4:34-35). 

Soberanía divina significa que Dios es Aquel que se sienta en el Trono del universo. Él es Dios en nombre, así como en todas las cosas, dirigiendo todas las cosas, y “el que hace todas las cosas según el designio de su voluntad” (Efesios 1:11). En medio de la aflicción que Dios permitió en su vida, Job reconoce la grandeza y esplendor de Dios en contraste con su propio orgullo y pecado. “Yo conozco que todo lo puedes, y que no hay pensamiento que se esconda de ti” (Job 42:2). Finalmente, Job reconoce que los propósitos de Dios son supremos y que Él es soberano. 
   La Confesión de fe de Westminster dice: “Dios desde la eternidad, por el sabio y santo consejo de su voluntad, ordeno libre e inalterablemente todo lo que sucede.”

   Soberanía de Dios – ¿Cuáles son los Parámetros?
   Aunque la supremacía de Dios no tiene restricciones, hasta la soberanía de Dios tiene sus parámetros. “En última instancia, Dios tiene completo control sobre todas las cosas, aunque Él puede escoger permitir que ocurran ciertos acontecimientos según las leyes naturales que Él ha ordenado.”

  • Dios no puede hacer nada que vaya en contra de Su propio carácter. Debido a que Dios es inmutable, Sus palabras deben reflejar Su integridad (Números 23:19). Dios no puede mentir (Hebreos 6:18). En todos los casos, Dios no sólo continúa siendo veraz, sino que cumple todas las promesas que hace.
  • Dios no puede ser tentado por el mal. No existe ningún elemento en Su naturaleza que pueda ser tentado por el mal (Santiago 1:13). Aunque Dios a menudo nos prueba, Él no tienta a nadie. De hecho, Dios utiliza Su poder ilimitado para permitirnos resistir y escapar del mal (Primera de Corintios 10:13).
  • Dios no puede negarse a Sí mismo ni contradecirse. Dios permanece fiel a las promesas de Sus pactos (Malaquías 3:6). Una promesa es tan verdadera como la persona que la hace. Al igual que Dios, Su Palabra es inmutable (Primera de Samuel 15:29). Dios no revoca lo que ha dado ni desecha a quién ha escogido (Romanos 11:29).
  • Dios no puede perdonar el pecado mientras no haya sido pagado. Debido a que Dios es justo, no puede simplemente “hacer borrón y cuenta nueva” (Romanos 6:23). Cristo clamó en el Jardín de Getsemaní, “Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa. . . (Mateo 26:39). Cristo tuvo que soportar una terrible agonía física y espiritual, la justicia perfecta de Dios pronunciada sobre el pecado.
  • Dios no puede forzar nadie a amarlo ni a recibir Su regalo de salvación eterna mediante Jesucristo. Es un acto de libre albedrío del hombre (Juan 1:11-13). Cuando un individuo escoge responder con fe, recibiendo a Jesús en su vida, se convierte en una nueva criatura.

   Soberanía de Dios – ¿Cómo es vista?
   Aunque la soberanía de Dios es infinita, el uso de Su poder está delimitado por Sus otros atributos. Características tales como veracidad, bondad, fidelidad, justicia, y amor definen cada una de las acciones de Dios. Si un atributo estuviera desproporcionado o exagerado, esto resultaría en un caos a nivel universal. 
   Imagínese a un dios que favoreciera a una persona más que a otra. Dios no favorece a un individuo por su estatus social, nacionalidad, o bienes materiales (Hechos 10:34-35). En cambio, Dios nos acepta, recibiéndonos en una relación justa, mediante la fe en Jesucristo. 
   Por la soberanía de Dios tenemos libre albedrío y somos capaces de elegir y tomar decisiones que moldean nuestras vidas. Aunque no poseemos el poder infinito de Dios, podemos someter nuestros corazones, almas, y mentes de maneras que concuerden con Su santa voluntad. De esta manera, honramos al Creador y Sustentador de todas las cosas, reconociendo que Dios es verdaderamente soberano (Colosenses 1:16-17).

   Citas bíblicas: 2 a Reyes 19:28. Por cuanto te has airado contra mí, por cuanto tu arrogancia ha subido a mis oídos, yo pondré mi garfio en tu nariz, y mi freno en tus labios, y te haré volver por el camino por donde viniste. Proverbios 21:1. Como los repartimientos de las aguas, Así está el corazón del rey en la mano de Jehová; A todo lo que quiere lo inclina. Isaías 44:25. que deshago las señales de los adivinos, y enloquezco a los agoreros; que hago volver atrás a los sabios, y desvanezco su sabiduría.

1er Titulo:

Nuestro Dios Es Señor En Los Cielos, Tierra Y Mar. Salmo 135:5-6. 5 Porque yo sé que Jehová es grande. Y el Señor nuestro, mayor que todos los dioses. 6 Todo lo que Jehová quiere, lo hace. En los cielos y en la tierra, en los mares y en todos los abismos.

   Comentario: Dios omnipotente, creador, vv. 5–6: Hemos de alabar a Dios por su grandeza. Cuando pensamos en lo maravilloso de este planeta y la grandeza del universo que Dios creó, nos mueve a adorarle. Debemos entender la frase más que todos los dioses a la luz de vv. 15–18. Para el salmista sólo existen como objetos de adoración, no son dioses (aunque parece que hubo poderes demoníacos en religiones paganas). Quiere enfatizar que Dios tiene todo el poder del universo, no tiene rivales, puede hacer todo lo que ha querido (v. 6, cf. 115:3).

   Dios es, y será siempre, lo mismo a su iglesia, un gentil, fiel, Dios obra maravillas. Y su iglesia es, y será, lo mismo para él, un agradecido, alabando a la gente: por lo tanto, su nombre permanece para siempre. Él regresará en caminos de misericordia para ellos, y hará las delicias de hacerles bien.

   Citas Bíblicas: Salmo 145:3. Grande es Jehová, y digno de suprema alabanza; Y su grandeza es inescrutable.

Fil. 2:9-10. Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; 

Dt. 3:24. Señor Jehová, tú has comenzado a mostrar a tu siervo tu grandeza, y tu mano poderosa; porque ¿qué dios hay en el cielo ni en la tierra que haga obras y proezas como las tuyas? — Jeremías 32:18. que haces misericordia a millares, y castigas la maldad de los padres en sus hijos después de ellos; Dios grande, poderoso, Jehová de los ejércitos es su nombre; 

2° Titulo:

La Existencia De Dios Es Desde La Eternidad Y Hasta La Eternidad. Isaías 43:13. 13 Aun antes que hubiera día, yo era; y no hay quien de mi mano libre. Lo que hago yo, ¿quién lo estorbará? 

   Comentario: Y el testigo, antes de testificar, ha de ser un convencido de su fe en el Dios único. Por eso Dios ha hecho que Israel presencie una historia articulada y dirigida por el Dios supremo: … para que me conozcáis y me creáis, a fin de que entendáis que Yo Soy (43:10; comp. Juan 8:58).

   Los idólatras son llamados a comparecer en defensa de sus ídolos. Los que ellos, y la confianza crea en ellos, son como ellos. Tienen la forma y las facultades de los hombres; pero tienen sentido no común. Pero el pueblo de Dios no conoce el poder de su gracia, la dulzura de sus comodidades, la atención amable de su providencia, y la verdad de su promesa. Todos los siervos de Dios pueden dar cuenta de lo que él ha obrado en ellos tal y hecho por ellos, ya que pueden conducir a otros a conocer y creer en su poder, la verdad y el amor. 

   Pensamiento: Títulos divinos

Note los distintos títulos divinos que se dan especialmente en 43:1, 3, 14 y 15:

  …Jehovah, el que te creó; el que te formó. Nos dan un enfoque divino de la nación de Israel.

  El Santo de Israel. Nos muestra que el Dios de Israel es apartado de todo mal, y que es distinto de cualquier otro.

   Vuestro Redentor: El que rescató a la nación de la esclavitud de Egipto.

   Vuestro Rey. Pone de relieve que Jehovah como creador y redentor de Israel, es el que gobierna a la nación y la protege. En términos generales se puede decir que estos títulos destacan lo que Dios es y a la vez nos muestran la relación íntima que hay entre él y la nación de Israel.

   Citas Bíblicas: Habacuc 3:6. 6 Se levantó, y midió la tierra; Miró, e hizo temblar las gentes; Los montes antiguos fueron desmenuzados, Los collados antiguos se humillaron. Sus caminos son eternos.

   Dios eterno: 1ª Pedro 3:8. Mas, oh amados, no ignoréis esto: que para con el Señor un día es como mil años, y mil años como un día. — Apoc. 1:8. Yo soy el Alfa y la Omega, principio y fin, dice el Señor, el que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso.  — Dt. 32:40. Porque yo alzaré a los cielos mi mano, Y diré: Vivo yo para siempre. —Dt. 33:27. El eterno Dios es tu refugio, Y acá abajo los brazos eternos; El echó de delante de ti al enemigo, Y dijo: Destruye. 

3er Titulo:

Somos Sólo Un Vaso De Barro En Las Manos Del Hacedor. Romanos 9:20-21. 20 Mas antes, oh hombre, ¿quién eres tú, para que alterques con Dios? ¿Dirá el vaso de barro al que lo formó: ¿Por qué me has hecho así? 21 ¿O no tiene potestad el alfarero sobre el barro, para hacer de la misma masa un vaso para honra y otro para deshonra? 

   Comentario: 20, 21. ¿Pero ¿quién eres tú, oh hombre, para replicarle a Dios? ¿Dirá lo que es moldeado a su moldeador: “¿Por qué me hiciste así”? ¿No tiene el alfarero el derecho de hacer, de la misma masa de arcilla, una vasija para honra y otra para deshonra?

   La respuesta reprocha al inquiridor su impudencia y su imbecilidad; su falta de vergüenza y de sentido. El impugnador cuestiona la justicia de Dios, y es por consiguiente un descarado, un arrogante. Olvida que si lo moldeado no tiene derecho de decirle a su moldeador: “¿Por qué me haces así?”, con mayor razón carecen los seres humanos del derecho de dirigirse así a su soberano Hacedor. El impugnador es un estúpido.

   Este pasaje sobre el alfarero y su masa de arcilla trae a la memoria varios pasajes bíblicos, tales como Job 10:9; Is. 64:8; 2 T. 2:20 y especialmente Is. 29:16; 45:9. 

   Nótese: “¿… de la misma masa de arcilla, una vasija para honra y otra para deshonra?” Varios traductores y expositores concuerdan con esta traducción o alguna muy similar. Otros prefieren “para ornamento … para uso diario”; o “noble … común”. La diferencia es de poca monta. A favor de la primera alternativa está el hecho que el contexto aquí en Ro. 9:20, 21 (véase 9:13s) está repleto de fuertes contrastes, tales como amor, odio; Moisés, Faraón; misericordia, endurecimiento; vasijas de ira, vasijas de misericordia.

   La idea principal que Pablo transmite es esta; Si aún un alfarero tiene derecho de hacer de la misma masa de arcilla una vasija para honra y otra para deshonra, entonces ciertamente Dios, nuestro Hacedor, tiene el derecho de escoger, de entre esa misma masa de seres humanos que por su propia culpa se han precipitado en el foso de la miseria, a algunos para vida eterna y dejar que otros permanezcan en el abismo de la ruina.

   Cita Bíblica: Apocalipsis 2:27. y las regirá con vara de hierro, y serán quebradas como vaso de alfarero; como yo también la he recibido de mi Padre; 2ª Timoteo 2:20. Pero en una casa grande, no solamente hay utensilios de oro y de plata, sino también de madera y de barro; y unos son para usos honrosos, y otros para usos viles. 

Altercar con Dios: Isaías 45:9. ¡Ay del que pleitea con su Hacedor! ¡el tiesto con los tiestos de la tierra! ¿Dirá el barro al que lo labra: ¿Qué haces?; o tu obra: ¿No tiene manos? —Job 40:2. ¿Es sabiduría contender con el Omnipotente? El que disputa con Dios, responda a esto. 

El hombre como arcilla en las manos de Dios: Is. 29:16. Vuestra perversidad ciertamente será reputada como el barro del alfarero. ¿Acaso la obra dirá de su hacedor: ¿No me hizo? ¿Dirá la vasija de aquel que la ha formado: ¿No entendió? 

4° Titulo:

Debemos Reconocer La Grandeza De Dios Y Alabarle Por Siempre. 1ª de Crónicas 29:11 al 13. 11 Tuya es, oh Jehová, la magnificencia y el poder, la gloria, la victoria y el honor; porque todas las cosas que están en los cielos y en la tierra son tuyas. Tuyo, oh Jehová, es el reino, y tú eres excelso sobre todos. 12 Las riquezas y la gloria proceden de ti, y tú dominas, sobre todo; en tu mano está la fuerza y el poder, y en tu mano el hacer grande y el dar poder a todos. 13 Ahora pues, Dios nuestro, nosotros alabamos y loamos tu glorioso nombre. 

   Comentario: Es significativo que después de grandes contribuciones de David y también de la congregación, el Cronista registre una gran oración de alabanza. Ni David ni la congregación buscaban forma de hacer alarde de lo hecho por ellos; David sólo tiene palabras de gratitud a Dios por lo que él ha hecho. Así debe ser. El que conoce a Dios y se entrega a él nunca encuentra bases para vanagloriarse; sólo hay fundamentos para glorificar a Dios. Hay que recordar que estas palabras de alabanza no son únicamente las de David; el Cronista se hace presente mediante su selección de palabras, mediante su propia teología. Bien ha dicho Clyde Francisco que el Cronista no es sólo un propagandista a favor de David; es, más bien, un hombre sincero de fe; esta fe genuina se deja ver en esta composición tan linda. No es sorprendente, pues, el que los vv. 10–13 sean usados por los judíos en su liturgia. Se nota que en la composición de esta oración el Cronista emplea otros pasajes de Escritura tal y como lo hacía en 28:1–10. Se nota que hay considerable afinidad entre el v. 15 y el Salmo 39:12. Esta semejanza refleja el sentir del Cronista tanto como el del Salmista. Este sentir expresa una gran verdad: aunque el pueblo es de Dios, lo es por la pura gracia. El mismo pueblo reconoce, si es honesto consigo mismo, que su relación con Dios se debe únicamente a él; no hay nada en el mismo pueblo que lo haga merecedor de esa relación.

   No podemos formar una idea correcta de la magnificencia del templo, y los edificios que la rodean, sobre las que se emplean tales cantidades de oro y plata. Pero las inescrutables riquezas de Cristo exceden el esplendor del templo, infinitamente más de lo que superó la casa más humilde en la tierra. En lugar de jactarse de estas grandes ofrendas, David dio solemnes gracias al Señor. Todo lo que ellos dieron para el templo del Señor era la suya; si trataban de mantenerla, la muerte no tardaría haberlos eliminado de ella. Sólo utilizan podrían hacer de ella para su beneficio real, era, para consagrar al servicio de Aquel que lo dio.

   Pensamiento: hoy como creyente hacemos tal reconocimiento de la grandeza de Dios, hoy nos cuesta hacer publica nuestra gratitud a Dios por las grandezas de su poder, que Él nos ha mostrado por nuestra Salvación. ¿O desea todavía ver cosas más grandes para reconocer que Él es un Dios vivo y verdadero? El cambio operado en tu corazón no es algo grande por eso alábalo, engrandecerlo, reconócelo como tu Dios soberano y Salvador.

   Citas Bíblicas: Dt. 3:24. Señor Jehová, tú has comenzado a mostrar a tu siervo tu grandeza, y tu mano poderosa; porque ¿qué dios hay en el cielo ni en la tierra que haga obras y proezas como las tuyas? 

Jeremías 32:18. que haces misericordia a millares, y castigas la maldad de los padres en sus hijos después de ellos; Dios grande, poderoso, Jehová de los ejércitos es su nombre; Heb. 13:15. Así que, ofrezcamos siempre a Dios, por medio de él, sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan su nombre. 1ª Pedro 2:9. Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable.

Amen, para gloria de Dios.

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Hno Roberto Saldías Roa

Miembro de la IEP en Nacimiento Bajo, nació en el evangelio del Señor en la Iglesia de Laja 1975. Casado con María Nahuelmán, estudia teología de manera autodidacta. Me gusta mucho leer y escribir.

 

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