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Lunes 30 de abril de 2018: “El Corazón: Fuente de buenos y malos pensamientos”

Lunes 30 de abril de 2018: “El Corazón: Fuente de buenos y malos pensamientos”

Lectura Bíblica: San Lucas Cap. 6, versículos 43 al 45.43No es buen árbol el que da malos frutos, ni árbol malo el que da buen fruto. 44 Porque cada árbol se conoce por su fruto; pues no se cosechan higos de los espinos, ni de las zarzas se vendimian uvas. 45 El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo malo; porque de la abundancia del corazón habla la boca.

Comentario:

   Versículos 43, 44. Porque no hay árbol sano que dé fruto insalubre; ni, por otra parte, árbol enfermo que dé fruto sano. Porque cada árbol es conocido por su fruto. No se recogen higos de los espinos, ni se vendimia un racimo de uvas de una zarza.

La palabrita Porque ha causado problemas a algunas personas. Ahora bien, es verdad que a veces la palabra griega en que está basada es mejor dejarla sin traducir. Sin embargo, en este caso la traducción “Porque” tiene un excelente sentido. La conexión es estrecha. Es como si Jesús estuviera diciendo: “Quita la viga de la autojustificación, porque es un defecto muy grave que muestra que eres una persona espiritualmente enferma. No estás produciendo buen fruto”. El buen fruto muestra que el árbol del cual proviene es sano; el mal fruto indica que el árbol del cual cayó es un árbol enfermo. Todo árbol—la palabra árbol según se usa aquí incluye lo que llamamos un “arbusto”—es conocido por sus frutos.

La figura subyacente de fruto incluye todas las diversas formas en que una persona se expresa: sus actitudes, palabras, hechos, etc. Incluye su conversación, su confesión, su enseñanza. Esto es claro a partir del v. 45 b, “De la abundancia del corazón habla su boca”. Véanse también Is. 8:20; Mt. 15:9; Tit. 1:9–12; Heb. 13:9; 1 Jn. 4:1–3; 2 Jn. 9–11. También incluye sus actos, su conducta general; en realidad, toda su vida según se manifiesta: Lc. 3:8–14; Jn. 15:8–10; Gá. 5:22–24; Ef. 5:9–12; Fil. 1:11; Col. 1:10; Stg. 3:17, 18.

El punto que Jesús recalca es que cada árbol da el tipo de fruto para el cual fue creado por el Creador, un tipo no producido por otra clase de árbol o planta. Por lo tanto, uno no puede esperar cosechar higos de un espino, ni un racimo de uvas de una zarza. Lo mismo vale respecto de las personas; como Jesús ahora agrega: 45. El hombre bueno del buen tesoro guardado en su corazón saca lo que es bueno, y el hombre malo, de su almacén malo saca lo que es malo. Porque de la abundancia del corazón habla la boca.

El corazón de una persona es un depósito, un almacén, un tesoro. (Compárese con Mt. 2:11, donde se usa la palabra para indicar un cofre o una caja de la cual los magos sacaron oro, incienso y mirra). Lo que un hombre saca de su depósito interior, sea bueno o malo, depende de lo que estaba llevando en él.

Es de lo que rebosa del corazón que habla la boca. Así como una población en exceso se extiende hacia un territorio adyacente y una cisterna muy llena derramará hacia la cañería de rebalse, así también lo que excede en el corazón saldrá por la boca en forma de palabras. Si lo que está en el corazón es bueno, el excedente que sale será bueno; si el contenido del ser interior es malo, lo que sale por la boca será malo también. Sea lo que fuere que una persona anhela en su corazón, tarde o temprano será revelado por sus palabras. Así lo que hay en su corazón es importantísimo.

Sin embargo, esto no proporciona excusa alguna para un punto de vista fatalista de la vida. No da derecho a que un hombre diga: “¿Puedo impedir lo que hay en mi corazón?” En Mateo, el pasaje paralelo va seguido en forma inmediata por las palabras: “Pero yo os digo que de cada palabra descuidada que hablen los hombres, darán cuenta en el día del juicio” (Mt. 12:36). La verdadera solución se encuentra en la oración de Sal. 51:10.

Lecciones prácticas derivadas de Lc. 6:42–45

  1. 42 “Primero saca la viga de tu ojo”. El requisito básico para el ejercicio de la disciplina mutua es la autodisciplina. El amor hacia el hombre presupone humildad delante de Dios.
  2. 45 “De la abundancia del corazón habla la boca”. ¿Pero qué si no hay “abundancia” de buenas cosas almacenadas en su corazón y mente, cosas tales como la fe, esperanza, amor, interés en la obra de Dios en la creación y la redención, deseos de leer literatura edificante, deseos de escuchar música que eleve, celo por ganar personas para Dios y su reino, etc.? Esto muestra cuán importante es tomar al pecho Fil. 4:8, 9.8Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.9Lo que aprendisteis y recibisteis y oísteis y visteis en mí, esto haced; y el Dios de paz estará con vosotros.

1er Titulo:

    Descripción Divina Del Corazón Humano. Jeremías 17:9 y 10.9Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá? 10Yo Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras.

Comentario:

    Los vv. 9, 10 dan un comentario sobre los dos versículos anteriores. El corazón del hombre es engañoso y el Señor está escudriñándolo constantemente. En el v. 1 se habló del pecado grabado en el corazón, en el v. 5 ha hablado del corazón que se aparta del Señor y aquí se describe al corazón como engañoso. Es interesante que la palabra engañoso tiene la misma raíz que el nombre Jacob (comp. Gén. 27:36). Al leer los pasajes de su vida se nota como este “suplantador” engañaba y fue engañado vez tras vez en su vida.

El concepto hebreo del corazón no es solamente el centro de las emociones y los sentimientos, es también el centro de la actividad racional, la voluntad y la toma de decisiones de parte de la persona. Con el corazón uno reflexiona y decide en cuando a lo que debe hacer. En el concepto del corazón se combina la acción de la voluntad, la intención, los sentimientos, la devoción, la mente; es una forma de dar expresión a lo más profundo de quién es la persona. Si la persona llena su corazón con sus propias ideas o de su propia autonomía, apartándose del Señor, va a la ruina, porque ha rechazado las enseñanzas y la guía de su Creador, el que conoce al ser más íntimo de la persona. Al contrario, cuando la persona pone al Señor y sus enseñanzas en su corazón recibirá la fuerza y dirección para las decisiones que deberá tomar. Será bendecida por el Señor.

2° Titulo:

El Corazón Del Hombre No Regenerado Es Inclinado Al Mal. Génesis 6:5.Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal.

Comentario:

El peligro de desear lo que no se debe (6:5). Cuando toda la tendencia de los pensamientos del corazón es de continuo sólo el mal hay que saber que el corazón de Dios se duele y vendrá su juicio.

En su avance cultural esta civilización aumenta su corrupción y desafío a Dios. La corrupción se describe como el intento de crear una raza superior y ganar fama y renombre extraordinarios en competencia con la divinidad. Esta raza se pretende lograr a través de matrimonios selectivos y mixtos entre dos grupos diferentes. Varias interpretaciones se han dado a estos matrimonios, pero lo breve del pasaje no permite sino apenas un intento de explicación. Lo cierto es que el pasaje ilustra cómo la creación toda —en su dimensión celestial y terrenal— se rebela contra los límites que Dios impuso a su creación. En (2 Pedro 2:4.Porque si Dios no perdonó a los ángeles que pecaron, sino que arrojándolos al infierno los entregó a prisiones de oscuridad, para ser reservados al juicio;) y (Judas 6.Y a los ángeles que no guardaron su dignidad, sino que abandonaron su propia morada, los ha guardado bajo oscuridad, en prisiones eternas, para el juicio del gran día;) se mencionan que seres celestiales o angélicos dejan su lugar asignado en la creación en abierta rebeldía contra Dios. En el humano es el deseo de alguna forma de “ser como dioses” que a pesar de su consecuencia trágica no se anula en el hombre.

Estas uniones generan gigantes y hombres que ganan famas heroicas. Tal vez la mención de Nimrod ilustra la característica y logros de estos seres humanos que posibilitaron grandes avances de la civilización humana (Gén. 10:8–12). Los espías que fueron enviados a reconocer la tierra prometida para su conquista informan a Moisés que los descendientes de los gigantes habitaban parte de dicha tierra (Núm. 13:32, 33). Pero esta civilización en rebeldía contra Dios acrecienta también la maldad en el hombre, no solamente en sus acciones, sino también en sus intenciones y poder creativo.

Dios reacciona e interviene ante esta nueva rebeldía. Primero, reconoce la maldad en el corazón y la conducta violenta del hombre y no las aprueba. Segundo, acorta la vida del hombre intentando poner límite a dicha maldad. Tercero, se lamenta profundamente del camino que su creación ha tomado tan lejos de su propósito original. Aquí Dios expresa claramente que no es pasivo al pecado. Una vez más demuestra su misericordia y propósito redentor al hacerse responsable por la solución del pecado en el hombre cargándolo en su corazón (Isa. 53:6.Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros.). Así decide terminar con esa corrupción acabando con la vida de todos los seres vivientes corruptos y preservando la vida de Noé el único justo en su generación.

3er Titulo:

    Sólo Dios Puede Cambiar El Corazón De La Criatura. Ezequiel 11:19 y 20.19Y les daré un corazón, y un espíritu nuevo pondré dentro de ellos; y quitaré el corazón de piedra de en medio de su carne, y les daré un corazón de carne, 20 para que anden en mis ordenanzas, y guarden mis decretos y los cumplan, y me sean por pueblo, y yo sea a ellos por Dios.

Comentario

    El tercer paso se encuentra en los vv. 19, 20, que contienen un mensaje sobre el corazón unificado y el nuevo espíritu (ver también 36:26, 27). Comencemos resaltando que de acuerdo al texto es Dios quien va a producir el cambio en el pueblo, no se trata de un “logro humano” sino de la obra de Dios. El v. 19 gira en torno de dos términos y sus modificadores, estos términos son corazón y espíritu. Por corazón (lev3820) el AT se refiere al “centro” de ciertas cosas: así encontramos expresiones como el corazón del mar (Prov.30:18), y otras semejantes (Deut. 4:11; 2 Sam. 18:14); en cada una de ellas se debe interpretar como el centro, en el sentido de importancia. Pero también tiene que ver con dos elementos más, el primero la capacidad de pensar o razonar. afirma que en la mayoría de los casos (400 veces) esta palabra se usa para lo que nosotros llamaríamos la capacidad de pensar. Desde esta perspectiva no debe causar extrañeza que el libro que más usa este término es Proverbios (99 veces, ver Prov. 15:14). Por último, y de gran importancia para nosotros, se refiere a la capacidad de tomar decisiones. Una gran serie de pasajes señalan la relación entre lev3820 y la voluntad, un ejemplo es Proverbios 16:9. Es en esta dirección que se debe interpretar Génesis 6:5 y 2 Crónicas 34:27. El contexto del pasaje parece indicar que el uso del término tiene que ver con el centro de la voluntad moral, sobre todo si lo comparamos con Ezequiel 14:3 ó 20:16.

¿Qué dice acerca del cambio del corazón nuestro texto? En primer lugar, que Dios dará un corazón. La RVA coloca en el cuerpo de la traducción otro (y en la nota al pie un), la BLA traduce “un solo”; como vemos hay dificultad para traducir esta expresión. Dos datos pueden ayudarnos a definir la frase. En primer lugar, que la misma palabra que se traduce un (ehad259) es la que aparece en Deuteronomio 6:4 cuando dice “uno es”, allí está hablando de la unicidad de Dios. El segundo dato es comparar con lo que dice el salmista pensando en lo opuesto, habla de la doblez (en hebreo se habla de dos corazones) de corazón, es decir la falta de sinceridad. Se puede mencionar que hay toda una serie de pasajes que hablan del corazón dividido (ver por ejemplo 1 Crón. 12:33). En el mismo versículo compara corazón de piedra con el corazón de carne. Por corazón de piedra se está refiriendo a la actitud que el pueblo tenía y de la cual ya habló el profeta (2:4 y 3:7 donde habla de su obstinación y dureza de corazón). En resumen, el cambio del corazón es un cambio hacia la sinceridad, sinceridad en las relaciones con Dios en primer lugar y no puede excluirse la sinceridad en las relaciones como pueblo (Hech. 4:32).

La segunda palabra es espíritu, que es traducción de la palabra hebrea ruaj7307. Este término aparece 389 veces en el AT; la característica notable es que se aplica con mayor frecuencia a Dios (136 veces) que a los hombres. En cuanto a su significado básico o a qué se refiere cuando se usa en el AT, es al viento, esto es así en casi un 35% de las apariciones (Isa. 7:2; Gén 3:8), pero también al principio vital o fuente de la vida (Isa. 42:5; Job 19:17; Gén. 6:17). Cuando en este pasaje se habla de un espíritu nuevo se está refiriendo a un cambio de vida, a una novedad de vida, que solo Dios puede dar (ver 36:27 donde usa “mi Espíritu”). En este pasaje el profeta deja de lado el ritualismo, el formalismo o el cumplir con ciertas obligaciones de la ley para prestar atención a la fuente de las acciones, el cambio de vida.

La meta de este cambio se encuentra en el v. 20 y nuevamente se puede dividir en dos partes. La inicial (v. 20a) muestra que el cambio interior se ha de expresar en la obediencia fiel a la voluntad de Dios expresada en sus estatutos y decretos. La segunda parte del v. 20 tiene cierta semejanza con Jeremías 31:33 (y también Eze. 37:26, 27, donde se usa la palabra “pacto” que en este pasaje no aparece), y sin duda contiene la idea de un nuevo pacto o confirmación del pacto (ver Éxo. 19:5, Lev. 26:12; etc.). Como ya lo dijimos, esta frase representa el clímax, hacia donde apunta el texto, la máxima esperanza que tendrían los exiliados, un cambio en la relación pueblo y Dios.

El trasplante del corazón

     Hace muchos años, cuando se comenzó a promover la técnica médica del trasplante de corazón de una persona fallecida a una que no podía continuar viviendo pues su corazón estaba sumamente dañado, los resultados no eran muy buenos. A veces la persona podía vivir con el corazón “ajeno” unos días o semanas, pero no más. Hoy en día la técnica ha mejorado muchísimo y muchos viven años con un corazón “ajeno”, gozándose de la compañía de su familia y aún siendo útiles a la sociedad.

Hace 3.000 años Ezequiel anunció que Dios es el gran cirujano que puede darnos un nuevo corazón que no falla nunca. Incluso nos acompaña por la puerta de la muerte física hasta la presencia de Dios donde podemos vivir para siempre.

4° Titulo:

     Dios Escudriña El Corazón De Los Hombres. 1a de Crónicas 28:9. Y tú, Salomón, hijo mío, reconoce al Dios de tu padre, y sírvele con corazón perfecto y con ánimo voluntario; porque Jehová escudriña los corazones de todos, y entiende todo intento de los pensamientos. Si tú le buscares, lo hallarás; mas si lo dejares, él te desechará para siempre. 

Comentario:

     Después del discurso de David dirigido a la congregación, comienza una charla pública, pero a la vez de índole muy personal, a Salomón (vv. 9, 10). Estas palabras son dignas para que todo padre creyente las deje de legado a sus hijos. Primero, amonesta a Salomón a que no pierda de vista nunca su relación con Dios. Puesto que Dios conoce íntimamente al corazón de Salomón, éste ha de buscar una relación mutua con el. En virtud de esta relación, Salomón ha de obedecer en la construcción del templo. Dios lo conoce íntimamente; ¡a Salomón le competía esforzarse y trabajar!

Salmo 7:10. Mi escudo está en Dios, Que salva a los rectos de corazón.

1 Samuel 16:7. Y Jehová respondió a Samuel: No mires a su parecer, ni a lo grande de su estatura, porque yo lo desecho; porque Jehová no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón. 

Deuteronomio 4:29. Mas si desde allí buscares a Jehová tu Dios, lo hallarás, si lo buscares de todo tu corazón y de toda tu alma.

RIQUEZA LITERARIA:   Apocalipsis 2:23. corazón, kardia; Strong #2588: Raíz de una palabra que significa «estremecerse» o «palpitar» (compare «cardíaco» y «pericardio»). El órgano físico del cuerpo, el centro de la vida física, el asiento de la vida personal (física y espiritual), el centro de la personalidad, el asiento de toda la actividad mental y moral, que contiene elementos racionales y emocionales. Constituye el asiento de sentimientos, deseos, gozo, dolor y amor. También del pensamiento, del entendimiento y de la voluntad. El corazón humano es la morada del Señor y del Espíritu Santo. En el v. 23, el Señor omnisciente ve hasta lo más íntimo del ser, donde se toman todas las decisiones concernientes a Él.

SIGNIFICADO DE ESCUDRIÑAR:

  1. anakrino (ajnakrivnw, 350) se traduce «escudriñando» en Hch 17.11. Véanse EXAMINAR, JUZGAR, etc.
  2. eraunao o ereunao (ejraunavw, 2045), forma anterior, escudriñar, examinar. Se usa: (a) de Dios, que escudriña el corazón (Ro 8.27); (b) de Cristo, similarmente (Ap 2.23); (c) del Espíritu Santo, que escudriña todas las cosas (1 Co 2.10), actuando en el espíritu del creyente; (d) de los profetas del AT, al escudriñar sus propios escritos acerca de lo predicho de Cristo, testificado por el Espíritu de Cristo en ellos (1 P 1.11; cf. Nº 2); (e) de los judíos, a los que el Señor ordenó que escudriñaran las Escrituras (Jn 5.39), aunque gramaticalmente es posible el indicativo «escudriñáis las Escrituras» (Besson; cf. nvi, lba); (f) de Nicodemo, que recibió una orden similar de los principales sacerdotes y de los fariseos (Jn 7.52).

DATOS: DEFINICIONES DEL CORAZÓN:

El uso en el NT es muy semejante, y C. Ryder Smith escribe acerca del mismo en los siguientes términos: “(El corazón) no pierde enteramente su referencia física, porque es de ‘carne’ (2 Co. 3.3), pero es el asiento de la voluntad (p. ej. Mr. 3.5), del intelecto (p. ej. Mr. 2.6, 8), y del sentimiento (p. ej. Lc. 24.32). Esto significa que ‘corazón’ se acerca más que otros, entre los términos del NT, al significado de ‘persona’.”

No hay indicios en la Biblia de que el cerebro sea el centro del estado consciente, del pensamiento, o de la voluntad. Es el corazón el que ocupa este lugar, y si bien también se usa en relación con las emociones, más frecuentemente son los órganos inferiores (* Entrañas, etc.), en la medida en que se los distingue, los que se relacionan con las emociones. Como afirmación amplia y general, es cierto que la Biblia coloca el asiento de lo psicológico en un nivel anatómico inferior en comparación con la mayor parte del lenguaje popular moderno, que usa la palabra “mente” para el estado consciente, el pensamiento, y la voluntad, y “corazón” para las emociones.

La palabra “mente” posiblemente sea el término moderno que más se acerca al uso bíblico de la palabra “corazón”, y muchos pasajes en la °nbe, por ejemplo, se traducen así (p. ej. Ec. 1.17; Pr. 16.23). “Corazón” es, empero, un término más amplio, y la Biblia no distingue los procesos racionales o mentales en la forma en que lo hace la filosofía griega. C. Ryder Smith sugiere que “el principal mandamiento probablemente significa ‘Amarás (agapaµn) al Señor tu Dios con todo tu corazón, e. d. con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas’ (p. ej. Mr. 12.30, 33).” El corazón del hombre no siempre obra así, sin embargo. No es lo que debiera ser (Gn. 6.5; Jer. 17.9), y el AT llega a su punto culminante cuando entiende que hace falta un cambio de corazón (Jer. 24.7; Ez. 11.19), y esto, naturalmente, se cumple en el NT (Ef. 3.17).

Están las personas excepcionales cuyo corazón está bien con Dios (1 R. 15.14; Sal. 37.31; Hch. 13.22), si bien resulta obvio por lo que sabemos acerca de David, el ejemplo al que se hace referencia en el último pasaje, que esto no es verdad en sentido absoluto, sino que todavía hacen falta el arrepentimiento y la conversión (2 R. 23.25, de Josías). La actitud adecuada del corazón comienza cuando se quebranta (Sal. 51.17), lo cual es simbólico de humildad y penitencia, y sinónimo de “espíritu quebrantado” (ruÆah\). Este quebrantamiento es necesario porque se trata de un corazón duro o de piedra, que no se somete a la voluntad de Dios (Ez. 11.19). Alternativamente, es el corazón “engrosado” o “incircunciso” el que no responde a la voluntad de Yahvéh (Is. 6.10; Ez. 44.7)
Yahvéh conoce el corazón de cada cual, y no se deja engañar por las apariencias externas (1 S. 16.7), pero una oración digna es, no obstante, la que pide que él examine y conozca el corazón (Sal. 139.23), y lo limpie (Sal. 51.10). Un “corazón nuevo” ha de ser el anhelo del malo (Ez. 18.31), y eso significará que la ley de Dios ya no será simplemente algo externo sino algo “escrito en el corazón” (Jer. 31.33), y algo que lo purifica.

Así es como el corazón, fuente de todos los deseos, tiene que ser guardado (Pr. 4.23), y el maestro procura encaminar el corazón del alumno hacia el buen camino (Pr. 23.26). Son los puros de corazón los que verán a Dios (Mt. 5.8), y cuando Cristo mora en el corazón por la fe es cuando los santos pueden comprender el amor de Dios (Ef. 3.17).

 

 

 

AMÉN, A DIOS SEA LA GLORIA.

 

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Hno Roberto Saldías Roa

Miembro de la IEP en Nacimiento Bajo, nació en el evangelio del Señor en la Iglesia de Laja 1975. Casado con María Nahuelmán, estudia teología de manera autodidacta. Me gusta mucho leer y escribir.