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Lunes 29 de junio de 2020: “Irresponsable actitud de nuestros hijos al buscar amistades en el mundo”

Lunes 29 de junio de 2020: “Irresponsable actitud de nuestros hijos al buscar amistades en el mundo”

 Lectura bíblica: Génesis Cap. 34, versículos 1 al 5. 1Salió Dina la hija de Lea, la cual ésta había dado a luz a Jacob, a ver a las hijas del país. 2Y la vio Siquem hijo de Hamor heveo, príncipe de aquella tierra, y la tomó, y se acostó con ella, y la deshonró. 3Pero su alma se apegó a Dina la hija de Lea, y se enamoró de la joven, y habló al corazón de ella. 4Y habló Siquem a Hamor su padre, diciendo: Tómame por mujer a esta joven. 5Pero oyó Jacob que Siquem había amancillado a Dina su hija; y estando sus hijos con su ganado en el campo, calló Jacob hasta que ellos viniesen

   Comentario: Vv. 1—5. Las personas jóvenes, especialmente las mujeres, nunca están tan a salvo y tan bien como bajo el cuidado de padres piadosos. Su propia ignorancia y los halagos y artificios mal intencionados de la gente impía, que siempre está poniéndoles trampas, las exponen a gran peligro.

   Ellos son sus propios enemigos si desean irse al extranjero, especialmente solos, entre los extraños a la verdadera fe. Los padres que no impiden a sus hijos que se expongan innecesariamente al peligro están muy equivocados. Los niños malcriados, como Dina, a menudo se vuelven dolor y vergüenza para su familia. La disculpa de ella fue ver a las hijas de la tierra, ver cómo se vestían y cómo danzaban y qué estaba de moda entre ellas; se fue a ver, pero eso no era todo; fue también a que la vieran. Fue a hacer amistad con las cananeas y a aprender sus costumbres. Véase lo que pasó con el vagar de Dina. El comienzo del pecado es como dejar escapar el agua. ¿Qué tanto importa que se encienda un fuego pequeño? Debemos evitar cuidadosamente todas las ocasiones de pecar y las aproximaciones a ello.

   La llegada y la estadía en paz en Siquem llega a su final y aparecen nuevos conflictos que ponen en peligro la sobrevivencia de la descendencia de Jacob y su asentamiento en la tierra de Canaán. El primer conflicto es de carácter moral y religioso con Dina, la hija de Jacob. Este conflicto, sin embargo, da lugar a otro más grave que es el de la posibilidad de asimilación con los cananeos del lugar, perdiéndose así la identidad y el propósito patriarcal. Finalmente, surge el peligro de aniquilación o necesidad de un nuevo “exilio” fuera de Canaán para sobrevivir.

   (1) Siquem viola a Dina, 34:1–4. Dina es la última hija de Lea. Jacob queda establecido en Siquem por varios años, de tal manera que ahora sus hijos son adultos y su hija ya está en edad matrimonial. Las relaciones con los de Siquem son pacíficas y con deseos de socializar con las jóvenes, Dina va a la ciudad de Siquem. Allí, Siquem, el hijo del rey de la ciudad, toma a Dina y la viola. Pero el joven se siente ligado a Dina, se enamora de ella y pide al padre que la procure como su esposa. Desde un punto de vista social, aquí hay un intento de este hombre de enmendar el error cometido. No es el sentido de culpa moral o religiosa, sino el enamoramiento que lo motiva a buscar matrimonio. Es interesante notar que, en otro incidente similar, en vez de amor, surge odio hacia la violada (2 Sam. 13:12–15).

   Pero el deseo de Siquem tiene obstáculos. Jacob comparte las malas noticias con sus hijos, quienes consideran el acto de violación una afrenta familiar y reaccionan con indignación y furia. La violación, lejos de ser un simple desliz moral o social, es evaluada por los hijos de Israel con fuertes términos de corrupción moral y religiosa: Amancillamiento o impureza ritual (vv. 5, 13, 27); vileza o violación de algo no permitido entre los de Israel (v. 7. Ver también Deut. 22:21; 2 Sam. 13:12); prostitución o perversión sexual (v. 31).

   A propuesta de Siquem, Hamor propone formalmente a Jacob una integración étnica-política a través de matrimonios mixtos, convivencia pacífica y transacción comercial. Siquem mismo ofrece una dote matrimonial cuantiosa como intento de persuasión.

   Nuevamente surge el peligro de asimilación y pérdida de identidad étnica y religiosa en la descendencia patriarcal. Pero en esta situación Jacob permanece pasivo. Son sus hijos quienes actúan con una intención bien determinada: vengarse de los de Siquem.

   La condición que ponen los hijos de Jacob es la circuncisión de todos los hombres de Siquem. Esta condición, según explican ellos, está basada en una profunda convicción religiosa. Para los israelitas, aun las relaciones de más intimidad entre los seres humanos están bajo el control de Dios y deben realizarse en las condiciones impuestas por Dios. La violación de estas normas es una ofensa contra Dios. Hamor y Siquem aceptan esta condición sin sospechar que simplemente era un engaño. Para convencer a los hombres de la ciudad de la circuncisión, Hamor y Siquem usan toda su influencia y argumentos que evidencian ventajas políticas, sociales y económicas en esta alianza. Con la integración vendrá una extensión poblacional que ha de traer paz y cooperación entre estos dos grupos. Además, una opción matrimonial amplia y lo más importante, grandes ventajas económicas. Así, no por convicción religiosa sino por las ventajas sociales y económicas a ganar, los hombres de Siquem son circuncidados, y quedan totalmente vulnerables a cualquier ataque.

¡Rompe el ciclo!

   El acto de violación sexual es siempre horrible. Las consecuencias son dolorosas física y emocionalmente para los participantes, tanto para el agresor como para la persona agredida. En el caso de Siquem, el hijo de Hamor, y Dina, la hija de Jacob, los resultados tuvieron consecuencias multifamiliares y finalmente condujeron al asesinato.

   Los patrones de disfunción en la conducta sexual, y los actos que ella produce se generan en ciclos. Por experiencia hemos aprendido: “La violencia engendra más violencia.”

Alguien tiene que romper el ciclo de violencia y comenzar el proceso de perdón, de recuperación y de curación dejando que Dios con su infinito amor sane totalmente las heridas que otros nos han causado o que nosotros hemos provocado a alguien.

Dos ideas importantes

  1. Siquem aprendió muy tarde que, a pesar de sus buenos deseos de enmendar su falta hacia Dina por medio del matrimonio, las relaciones sexuales antes del matrimonio traen consecuencias dolorosas a las familias de ambos.
  2. Los hermanos de Dina no buscaron a quien le debía una restitución por el daño hecho a su hermana, específicamente de Siquem, sino que emprendieron un asesinato en masa. El resultado fue que tuvieron que abandonar aquel lugar.

1er Titulo:

Malas elecciones traen a la familia dolor y desprestigio. Génesis 34:30 y 31. Entonces dijo Jacob a Simeón y a Leví: Me habéis turbado con hacerme abominable a los moradores de esta tierra, el cananeo y el ferezeo; y teniendo yo pocos hombres, se juntarán contra mí y me atacarán, y seré destruido yo y mi casa. 31Pero ellos respondieron: ¿Había él de tratar a nuestra hermana como a una ramera?

   Comentario: (3) Los hijos de Jacob destruyen a Siquem, 34:25–31. Simeón y Leví, dos de los hermanos completos de Dina, junto con sus hombres aprovechan la vulnerabilidad de Siquem y atacan matando, destruyendo y confiscando los bienes materiales. Esta acción refleja la práctica de redención o venganza como responsabilidad del pariente más cercano (el redentor o go’el), institución bien establecida en la vida social y religiosa de Israel (Rut 4:4). Pero también detrás de la venganza se nota la codicia de obtener un botín de guerra. Una acción que en su inicio se podría considerar como un acto de justicia, se vuelve un acto vandálico y de vulgar robo. Esta desviación parece ser común en todos los seres humanos en todos los lugares y tiempos. Tantos cambios de gobiernos pacíficos y violentos en América Latina se hacen con el propósito de restaurar la justicia y el bienestar para todos, pero terminan en despojos que sólo benefician a los que gobiernan.

   El peligro de asimilación desaparece, pero surge otro más grave: El de ser aniquilado por los pobladores locales quienes se sienten amenazados por Jacob y su familia. Jacob, quien no tuvo parte en esta acción, protesta a sus hijos y presenta el nuevo problema surgido. Y la solución a este peligro recae en él, quien con la riqueza de recursos debe enfrentar esta nueva situación en fidelidad al pacto.

¡Purificaos!

   La expresión purificaos es muy interesante. Una traducción literal podría ser: “Límpiese cada uno a sí mismo.” En todo el AT llega a tener una connotación relacionada con la limpieza ceremonial. No se trata solamente de una limpieza física o del cambio de ropa, sino de limpiar las manchas morales que cada persona tenía sobre su conciencia. Además, lleva la idea de la responsabilidad que cada uno tiene de tomar la iniciativa y hacer su parte para estar limpio. Antes de acercarnos a Dios tenemos que ponernos en condiciones aceptables. El corazón debe humillarse, limpiarse y estar con hambre y sed de Dios.

   Entonces, el cambio de ropa en la Biblia está asociado con el cambio moral que todos debemos estar dispuestos a hacer. Lea Zacarías 3:1–7 y Apocalipsis 19:8. Simboliza una nueva vida en el Señor, una nueva relación con el Creador.

   Los de Siquem se sometieron al rito sagrado solamente para darle el gusto a su príncipe y enriquecerse, y fue justo que Dios los castigara. Como nada nos asegura mejor que la verdadera religión, así nada nos expone más que la religión solamente fingida. Simeón y Leví fueron sumamente injustos. Aquellos que actúan malamente so pretexto de la fe, son los peores enemigos de la verdad y endurecen para destrucción los corazones de muchos. Los crímenes ajenos no constituyen excusa para nosotros. ¡Ay, cómo un pecado lleva a otro y, como llamas de fuego, esparce desolación en todas las direcciones! Los placeres necios conducen a la seducción; la seducción produce ira; la ira tiene sed de venganza; la sed de venganza recurre a la traición; la traición termina en asesinato; y el asesinato es seguido por otras acciones ilegales. Si hiciéramos la historia del comercio ilícito entre los sexos, encontraríamos que termina en sangre más que ningún otro pecado.

2° Titulo:

Ejemplar modelo de padre que busco esposa de entre su pueblo para su hijo. Génesis 24: 2 al 4. Y dijo Abraham a un criado suyo, el más viejo de su casa, que era el que gobernaba en todo lo que tenía: Pon ahora tu mano debajo de mi muslo, 3y te juramentaré por Jehová, Dios de los cielos y Dios de la tierra, que no tomarás para mi hijo mujer de las hijas de los cananeos, entre los cuales yo habito; 4sino que irás a mi tierra y a mi parentela, y tomarás mujer para mi hijo Isaac. 

   Comentario: Los padres y la elección del cónyuge de sus hijos

   Ya no vivimos en la época ni en la cultura en que los padres “arreglaban” los matrimonios de sus hijos, sin embargo, los padres proveen el modelo, las cualidades y las aspiraciones que los hijos buscarán en el cónyuge. Esta es una tremenda responsabilidad para los padres creyentes en Jesucristo. La calidad de nuestras relaciones con nuestro esposo o esposa será el modelo que sigan nuestros hijos. Los valores que enseñamos por precepto y por la práctica, serán adoptados por los jóvenes.

   Abraham elige esposa para Isaac, 24:1–67. La elección de esposa para Isaac es fundamental para la continuación del pacto ya que provee seguridad de que la descendencia permanece dentro del propósito del pacto. Según la costumbre de la época, los padres debían hacer los arreglos para proveer cónyuge a sus hijos. En la ausencia de Sara, Abraham toma la iniciativa motivado por tres razones: Primera, era ya anciano y debía hacer los preparativos propios para la continuación de la descendencia. Segunda, Isaac ya tenía 40 años (25:20), edad ideal en aquella cultura para formar hogar (26:34). Tercera, se debía garantizar que la elección de la esposa de Isaac estuviera dentro de los términos de la promesa del pacto.

   En la elección de esposa se combinan perfectamente estos elementos: El primer elemento, una dependencia total en la dirección divina. Abraham hace jurar a su siervo de confianza quien ha de buscar esposa por Jehovah, Dios de los cielos. Abraham encomienda a su siervo al Dios de los cielos quien ha de guiar y hacer prosperar la empresa. El siervo mismo se encomienda a Jehovah en oración y pide repetidamente la dirección de Dios en todas las decisiones que deba tomar respecto a la elección de esposa. Varios factores son dignos de resaltar en la oración del siervo: Primero, la intervención de Dios sería una demostración de bondad y misericordia para con Abraham (vv. 12, 14). En su relación con Dios, el hombre sólo puede apelar a la bondad y misericordia de Dios porque no tiene ningún mérito frente a Dios. Esta declaración del siervo también indica que Abraham ya había confiado totalmente a Dios la elección de la esposa de su hijo. Segundo, el siervo pide a Dios indicaciones claras y precisas dejando libertad a Dios de actuar en la vida de las personas responsables de permitir la realización de su compromiso. Tercero, su oración está llena de expresiones de alabanza y gratitud a Dios, indicando el reconocimiento de que es Dios quien prospera su tarea. Abraham, el siervo, y posteriormente la familia de la elegida, reconocen que: ¡De Jehovah procede esto! (v. 50).

   El segundo elemento es la determinación de criterios bien establecidos para la elección. Primero, la esposa no debía ser cananea, sino de la tierra… y parentela de Abraham (v. 4). La tierra referida es Harán o Siria mesopotámica y la parentela era la familia de Nacor. Esta condición era para asegurar el cumplimiento de la promesa y la constitución de una nación especial, elegida por Dios. Esta característica de matrimonio endógamo (con los de la misma raza o fe) fue la nota sobresaliente del pueblo de Dios. Así se evitó el peligro de asimilación por otra cultura y se mantuvo una identidad clara y distintiva. Este criterio también es proclamado por Pablo para los creyentes para no hacer peligrar la fe y para no apagar el testimonio cristiano (2 Cor. 6:14–7:1). Segundo, bajo ninguna circunstancia Isaac debía volver a Harán. Dios había llamado a Abraham a dejar su tierra y su parentela e Isaac no debía revertir ese llamado. Él debía permanecer en Canaán para dar cumplimiento a la promesa de Dios. Tercero, se establecen algunas cualidades óptimas que han de distinguir a la elegida (además de ser pariente de Abraham): bondadosa y servicial (vv. 14, 17–20); una doncella hermosa y sin ningún impedimento moral para poder ser esposa (v. 16) ; con capacidad de tomar decisiones importantes (vv. 54–58) y con modestia y respeto (v. 65). Todas estas cualidades eran imprescindibles para la vida familiar en Canaán.

   El tercer elemento en la elección es la actuación sabia y con propósito bien definido del siervo. La elección de Eliezer, su siervo más antiguo y administrador, indica la importancia que Abraham diera a la elección de esposa. Y este siervo actúa con mucha sabiduría y fidelidad. Además de reconocer la dirección de Dios en todo, es digno de mencionar su sagacidad y corrección. Ya en Harán, se ubica en el lugar adecuado donde las doncellas han de acudir en busca de agua. Observa alertamente a las doncellas buscando las cualidades preestablecidas. Una vez identificada la doncella que llena los requisitos, expone sin tardanza y sin titubear el propósito de su visita. En la presentación de su pedido se destaca la delicada argumentación que apela a la seguridad de bienestar familiar, económico y de propósito significativo para Rebeca.

   Primero, presenta la posición próspera de Abraham (bendecido por Jehovah, enriquecido con bienes materiales). Segundo, presenta al candidato conyugal, único heredero de Abraham, quien ya es dueño de toda esa riqueza. Aquí se asegura de bienestar social y económico a los parientes de Rebeca. Tercero, presenta el pedido específico de Abraham: El de escoger y llevar una esposa para Isaac ya que la continuación de la descendencia de Abraham tiene un propósito especial en los planes de Dios. Por último y como golpe de gracia, recuenta que todo lo que aconteciera para el encuentro con Rebeca, fue resultado de la intervención de Dios.

   Todos estos argumentos vencieron toda resistencia que pudieran poner los parientes de Rebeca, y la conceden para esposa de Isaac. Ante esta respuesta propicia, el siervo hace lo siguiente: Primero, adora a Dios pública y visiblemente indicando gratitud. Segundo, otorga preciosos regalos a Rebeca, a su madre y a su hermano. La dote concedida indica seguridad de riqueza y cumplimiento del requisito legal en el otorgamiento de esposa. Tercero, al día siguiente el siervo pide partir para Canaán. Este pedido se debía seguramente al apresuramiento en traer las buenas nuevas a Isaac y algo también en evitar toda posibilidad de impedimento que pudiera surgir durante los diez días de despedida según la costumbre del lugar. La decisión final se la dejan a Rebeca, quien con firmeza y determinación escoge ir inmediatamente a Canaán. La familia la despide concediéndole la compañía de su nodriza y bendiciéndola.

El efecto del buen ejemplo, la buena enseñanza y la adoración de Dios en una familia, generalmente se ve en la piedad, la fidelidad, la prudencia y el afecto de los siervos. Vivir en esas familias o tener tales siervos son, ambas cosas, bendiciones de Dios que deben ser altamente valoradas y reconocidas con gratitud. Sin embargo, no hay en la vida preocupación de mayor importancia para nosotros, el prójimo o la iglesia de Dios que el matrimonio. Por tanto, siempre debe emprenderse con mucho cuidado y prudencia especialmente en referencia a la voluntad de Dios, y con oración por su dirección y bendición. Donde no se consulta ni se considera a los buenos padres, no puede esperarse bendiciones de Dios. Al disponer de sus hijos, los padres deben consultar cuidadosamente el bienestar de sus almas, y su progreso en el camino al cielo. — Obsérvese el cometido que Abraham dio a un buen siervo, uno cuya conducta, fidelidad y afecto, para con él y su familia, conocía desde hacía mucho tiempo. Obsérvese también que Abraham recuerda que Dios lo sacó prodigiosamente de la tierra de su nacimiento, por un llamado de su gracia, y, por tanto, no duda que Él prospere su preocupación de no llevar a su hijo de regreso allá. Dios hará que eso termine en consuelo para nosotros cuando sinceramente tenemos la mira puesta en su gloria.

Semillero homilético

Criterios para elegir al cónyuge

24:3, 6, 7, 12–14

   Introducción: El relato de cómo ocurrió la elección de Rebeca para esposa de Isaac nos provee algunas pautas para formar los criterios para elegir un buen cónyuge.

   Establezca de antemano lo que va a buscar (vv. 3, 6).

   Abraham estableció claramente que la esposa para su hijo debía ser:

(1) De su misma familia y no una cananea

(2) Dispuesta a vivir toda su vida en Canaán.

   La Biblia nos dice claramente que nuestro cónyuge debe ser:

(1) Creyente en Cristo (2 Cor. 6:14)

(2) Que se suscriba al “testimonio” cristiano.

   Establezca de antemano lo que desea lograr (v. 7).

   Que su matrimonio sea una relación permanente y no algo temporal.

   Que su matrimonio sea parte de la totalidad de su vida.

   Que ambos estén de acuerdo con lo que desean lograr en la vida.

   Establezca de antemano que desea seguir la voluntad de Dios (vv. 12–14).

   Busque la voluntad de Dios en intensa oración.

  Busque a alguien que también esté buscando la voluntad del Señor para su matrimonio.

  Busque a alguien que corresponda con el plan que usted tiene para su vida.

   Conclusión: La elección del cónyuge es tan importante que requiere buscar la dirección de Dios en oración, obediencia a sus mandatos específicos y estar de acuerdo con el plan salvador del Señor.

Cómo buscar la dirección de Dios para escoger a su cónyuge

   Abraham estaba convencido que Dios tenía preparada una esposa para su hijo Isaac (v. 7). La gran pregunta era: ¿Cómo identificarla? El criado de Abraham Eliezer hizo dos cosas: (1) Oró a Dios. (2) Estableció señales

objetivas (vv. 42–44). Isaac por su parte se mantuvo en una actitud de oración y meditación (v. 63).

Dios, muchas veces, nos dirige por las circunstancias.

   Dios guió a Eliezer en todo por medio de las circunstancias que se fueron dando una tras otra. De la perspectiva del no creyente podrían llamarse “coincidencias”, pero para Eliezer era la dirección del Señor. Esto nos demuestra que podemos encontrar la dirección de Dios en todas las circunstancias de nuestras vidas. Tres cosas son necesarias para verificar que las circunstancias son “mensajeros” de la acción del Señor:

  1. Orar a Dios buscando su intervención en todos nuestros planes y actividades.
  2. Obedecer su palabra en los asuntos sobre los cuales él ya ha expresado su voluntad.
  3. Expresar gratitud y alabanza a Dios por lo que se ha logrado hasta el presente.

3er Titulo:

Importancia de prevenir conductas que Dios abomina. Levíticos 18:5 y 6. 5Por tanto, guardaréis mis estatutos y mis ordenanzas, los cuales haciendo el hombre, vivirá en ellos. Yo Jehová. 6Ningún varón se llegue a parienta próxima alguna, para descubrir su desnudez. Yo Jehová. 

    Comentario: Este principio en Levítico es el que Pablo enseña en 2 Corintios 6:17: ¡Salid de en medio de ellos y apartaos!… No toquéis lo impuro… Para Pablo, lo impuro eran las cosas y del mundo pagano. El cristiano debe ser diferente.

   El capítulo desarrolla leyes sobre la vida moral. Las leyes se pueden dividir en cinco grupos sobre las relaciones sexuales (vv. 6–17). La frase “descubrir la desnudez” aparece en todos estos versículos y se refiere a actos sexuales. Son prohibiciones de relaciones sexuales de la familia: con parientes cercanos (v. 6), con padre o madre (v. 7), con madrastra (v. 8), con hija de su madre o padre con otra persona (vv. 9, 11), con nieta (vv. 10, 17), con su tío o tía (vv. 12–14), con la nuera (v. 15), con su cuñada (v. 16). La frase, su desnudez es tu propia desnudez (v. 10) indica relación familiar. Es la idea de la frase: sangre de su sangre. Entonces, las leyes tratan con relaciones incestuosas. Un principio importante en el pasaje es que respeten a todos los miembros de su familia. La relación familiar es sagrada.

Matrimonios ilícitos y lujurias carnales.

   He aquí una ley contra toda conformidad con las costumbres corruptas de los paganos. También hay leyes contra el incesto, la concupiscencia desenfrenada y la idolatría burda; y refuerza la vigencia de las leyes apelando a la destrucción de los cananeos. Dios da aquí preceptos morales. — La adhesión estrecha y constante a las ordenanzas de Dios es lo que más eficazmente preserva del pecado. Sólo la de Dios nos da seguridad; cabe esperar esa gracia sólo en el uso de los medios de gracia. Tampoco deja nadie librado a la concupiscencia de su corazón, hasta que lo hayan abandonado a Él y su servicio.

4° Titulo:

Honroso vinculo familiar para el que anda en la voluntad de Dios. San Mateo 10: 4 al 64El, respondiendo, les dijo: ¿No habéis leído que el que los hizo al principio, varón y hembra los hizo, y dijo Por esto el hombre dejará padre y madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne? 6Así que no son ya más dos, sino una sola carne; por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre.

Comentario: Jesús no evita la pregunta. En el v. 9 aparece su respuesta específica. La pregunta era: “¿Es lícito que un hombre se divorcie de su esposa por cualquier razón?” La respuesta implícita va a ser: “No, no por cualquier razón, sino solamente por infidelidad matrimonial”. Sin embargo, aun antes de dar esta respuesta Jesús les muestra que el énfasis que yace bajo la pregunta es incorrecto. ¿Por qué todo este hablar de la posibilidad del divorcio, como si se dijera: “Si mi matrimonio no resulta bien, ¿puedo divorciarme de mi esposa”? ¿Por qué no ir más allá de Dt. 24 a la institución del matrimonio relatada en pasajes como Génesis 1:27 y 2:24?

[4–6]. El respondió y dijo: ¿No habéis leído que desde el principio el Creador los hizo varón y mujer, y dijo: Por esta razón el hombre dejará a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne? Así que, ya no son dos sino una sola carne.

   “¿No habéis leído?” Es como si dijera: “Vosotros, gente que siempre os estáis jactando de vuestro conocimiento de la ley, ¿ni siquiera habéis leído Gn. 1:27 y 2:24?” Uno se acuerda de Gá. 4:21. Véase C. N. T. sobre ese pasaje. Entonces, si los fariseos conocen Gn. 1:27, también saben que aun cuando Adán fue creado antes que Eva, fue creado inmediatamente varón; por lo tanto, con miras a unirse íntimamente con Eva, que fue creada después del mismo cuerpo de Adán, como una mujer. En consecuencia, cada uno fue hecho para el otro, con el propósito definido de unir a un hombre con una mujer. Los que están ansiosos por divorciarse no hacen caso de este hecho.

   Añádase a esto Gn. 2:24, donde Dios ordena que por esta misma razón—esto es, debido a que la unión entre los dos tenía el propósito de ser tan íntima y que fueron destinados el uno para el otro (véase Gn. 1:27 y 2:23)—el hombre dejará a su padre y a su madre, y lo hará en consideración de una unión más íntima y duradera, a saber, “se unirá a su mujer, y los dos serán una carne”; sí, “ya no son dos, sino una carne”, dice Jesús.

   Es claro que Jesús consideraba Gn. 2:24 (en combinación con Gn. 1:27) como una ordenanza divina, y no como una pura descripción de lo que generalmente ocurre en la tierra. Y puesto que uno no está haciendo injusticia al original hebreo de Gn. 2:24 al expresar la idea de esta institución divina en la traducción—por eso “dejará el hombre … y se unirá”, no simplemente “un hombre deja y se une”—¿qué buena razón habría para no expresarla? En este pasaje (Gn. 2:24), por lo tanto, la traducción de VRV 1960 es preferible a la adoptada por otras versiones modernas, por ejemplo, Biblia de Jerusalén y Biblia Pastoral Latinoamericana.

   Jesús consideraba el matrimonio como una unión indisoluble, una unión hasta que la muerte los separe, una institución definitivamente divina, institución en la que no hay que entremeterse, lo que es claro por lo siguiente: a. De otro modo su argumento perdería su fuerza; b. los que lo escuchaban no necesitaban que se les dijera que es costumbre que los hombres se casen; y c. esto está en línea con las palabras que siguen de inmediato, a saber, Por lo tanto, lo que Dios ha unido no lo separe el hombre.

   Esto no quiere decir que un hombre comete un pecado al no casarse. Más bien, significa que los que deciden casarse deben considerar el matrimonio como una institución divina, un estado en el cual ellos deben conducirse de tal modo que no solo se establezca la verdadera unión—sexual, naturalmente; nótese “se unirá a su mujer”, pero también unión espiritual, moral e intelectual—sino que también se vea más y más firmemente cimentada.

   Fue Dios quien hizo posible esta unión (Gn. 1:27). Fue Dios también quien dio el mandamiento, “Fructificad …” (Gn. 1:28). También fue él quien dijo: “No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él” (Gn. 2:18). Fue Dios quien trajo a Eva a Adán para que fuese la esposa de éste (Gn. 2:22). Ciertamente, desde todos los aspectos, fue Dios quien estableció el matrimonio como una institución divina (Gn. 2:24; Mt. 19:5, 6). El matrimonio por lo tanto es un “estado honroso”. Por lo tanto, ¡que ningún hombre separe lo que Dios ha unido!”

   Los fariseos deseaban sorprender a Jesús en algo que pudieran presentar como ofensa a la ley de Moisés. Los casos matrimoniales eran numerosos y, a veces, paradójicos; hecho así, no por la ley de Dios, sino por las lujurias y necedades de los hombres y, la gente suele resolver lo que quiere hacer antes de pedir consejo. Jesús replicó preguntando si no habían leído el relato de la creación, y el primer ejemplo de matrimonio; de ese modo, señala que toda desviación en esto era mala. — La mejor condición para nosotros, que debemos elegir y mantener en forma coherente, es lo mejor para nuestras almas, y es la que tienda a prepararnos y preservarnos mejor para el reino del cielo. — Cuando se abraza en realidad al evangelio, hace buenos padres y amigos fieles de los hombres; les enseña a llevar la carga y a soportar las enfermedades de aquellos con quienes están relacionados, a considerar la paz y la felicidad de ellos más que las propias. En cuanto a las personas impías, es propio que sean refrenadas por leyes para que no rompan la paz de la sociedad. Aprendemos que el estado del matrimonio debe asumirse con gran seriedad y con oración fervorosa.

Amén, para la honra y gloria de Dios.

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Hno Roberto Saldías Roa

Miembro de la IEP en Nacimiento Bajo, nació en el evangelio del Señor en la Iglesia de Laja 1975. Casado con María Nahuelmán, estudia teología de manera autodidacta. Me gusta mucho leer y escribir.

 

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