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Lunes 27 de abril de 2020: “Indolencia: actitud que impide ver la ruina espiritual”

Lunes 27 de abril de 2020: “Indolencia: actitud que impide ver la ruina espiritual”

   Lectura bíblica: Isaías Cap. 32, versículos 9 al 15. 9Mujeres indolentes, levantaos, oíd mi voz; hijas confiadas, escuchad mi razón. 10De aquí a algo más de un año tendréis espanto, oh confiadas; porque la vendimia faltará, y la cosecha no vendrá. 11Temblad, oh indolentes; turbaos, oh confiadas; despojaos, desnudaos, ceñid los lomos con cilicio. 12Golpeándose el pecho lamentarán por los campos deleitosos, por la vid fértil. 13Sobre la tierra de mi pueblo subirán espinos y cardos, y aun sobre todas las casas en que hay alegría en la ciudad de alegría. 14Porque los palacios quedarán desiertos, la multitud de la ciudad cesará; las torres y fortalezas se volverán cuevas para siempre, donde descansen asnos monteses, y ganados hagan majada; 15hasta que sobre nosotros sea derramado el Espíritu de lo alto, y el desierto se convierta en campo fértil, y el campo fértil sea estimado por bosque.

   Significado de Indolente: ¿Qué es Indolente?:

   Se conoce como indolente a la persona que posee un carácter poco sensible a las cosas que acostumbran interesar o conmover a los demás individuos.

   El individuo indolente se caracteriza por su negligencia, falta de actividad y de aplicación en el cumplimiento de las obligaciones, por ejemplo: “el estudiante Luis es de una indolencia desesperante”. A lo anterior, se le puede añadir que es un ser apático, perezoso, insensible a cualquier conmoción.

   El indolente, es visto en el área de la psicología, como una persona que no se conmueve ante el dolor de otros individuos e inclusive de aquellos que forman su propio seno familiar. En este sentido, para una mejor comprensión se puede identificar a los delincuentes con respecto a sus víctimas, por su falta de consideración ante ellas.

   Tomando en cuenta lo anterior, se puede deducir que la indolencia es opuesta a los valores de solidaridad, empatía, apoyo, que permite la unión de los individuos que forman una sociedad o familia, siendo estos últimos junto a otros valores los que permiten luchar por una causa.

   No obstante, en el ámbito del catolicismo, la indolencia permite caer al individuo en la pereza, tal como se indicó anteriormente, por lo que lleva al individuo en caer en uno de los 7 pecados capitales, y alejarlo del amor de Dios, ya que todo perezoso no tiene la capacidad de amar, ni de ser generoso, y sin estas características no puede existir una relación de entrega al Señor.

   Por último, la palabra indolente es usada como sinónimo de apático, perezoso, flojo, indiferente, insensible, entre otros. Por el contrario, los antónimos de indolente son dinámico, vivo, interesado, entusiasta.

Etimológicamente, la palabra indolente es de origen latín “indolens” o “indolentis” que significa “el que no sufre”.

   Comentario Bíblico: Ruina y restauración del pueblo, 32:9- 15.

   Esta sección empieza enfocando uno de los aspectos sintomáticos de la ruina del pueblo: el papel de la mujer en la aristocracia y en la clase dirigente del país (vv. 9–13; comp. 3:16–4:1); su extrema confianza en una providencia que les parece automática y bien merecida, y su indolencia ante los problemas de la nación, como si ellas no constituyeran el 50 por ciento de la humanidad o no tuvieran una influencia definitiva en los que dirigen los destinos de la nación. Ellas comparten la culpa que hará que la tierra sea abandonada a los cardos y espinos, incluso los palacios donde había tanto regocijo (vv. 13 y 14).

   Este estado de juicio de desolación contra la tierra, por culpa de sus habitantes, continuará hasta que el Espíritu de lo alto sea derramado sobre el pueblo de Dios (v. 15). Entonces también la naturaleza reflejará el factor vital que está en operación: … el desierto se transformará en un campo fértil (v. 15) y la práctica del derecho y la justicia producirán un estado de verdadera paz (vv. 16 y 17; comp. v. 1).

   Referencias: Romanos 3.11. No hay quien entienda.  No hay quien busque a Dios.

Hechos 28:27. Porque el corazón de este pueblo se ha engrosado, Y con los oídos oyeron pesadamente, Y sus ojos han cerrado, Para que no vean con los ojos, Y oigan con los oídos, Y entiendan de corazón, Y se conviertan, Y yo los sane.

1er Titulo:

La indiferencia impide sumarnos a la actividad espiritual. San Lucas 7:31 y 32. Y dijo el Señor: ¿A qué, pues, compararé los hombres de esta generación, y a qué son semejantes? Semejantes son a los muchachos sentados en la plaza, que dan voces unos a otros y dicen: Os tocamos flauta, y no bailasteis; os endechamos, y no llorasteis. 

   Referencias: Isaías 47:8-9. Oye, pues, ahora esto, mujer voluptuosa, tú que estás sentada confiadamente, tú que dices en tu corazón: Yo soy, y fuera de mí no hay más; no quedaré viuda, ni conoceré orfandad. 9Estas dos cosas te vendrán de repente en un mismo día, orfandad y viudez; en toda su fuerza vendrán sobre ti, a pesar de la multitud de tus hechizos y de tus muchos encantamientos. 

Amos 6:1. ¡Ay de los reposados en Sion, y de los confiados en el monte de Samaria, los notables y principales entre las naciones, a los cuales acude la casa de Israel! 

Mateo 22:5. Mas ellos, sin hacer caso, se fueron, uno a su labranza, y otro a sus negocios;

Mateo 24.12. y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará. 

   Comentario: 31–32. ¿Con qué entonces compararé a la gente de esta generación, y a qué se parecen? Son como niños sentados en la plaza del mercado y diciéndose unos a otros a voces: “Os tocamos la flauta no bailasteis; cantamos endechas y no llorasteis”.

   Nótese la majestuosa introducción: “¿Con qué entonces … y a qué se parecen”, que hace recordar a Is. 40:18, 25; 46:5? En los labios de Jesús es muy apropiado este estilo, usado cuando introduce un tema muy serio.

   Es claro que por medio de esta parábola Jesús está acusando a estos críticos de actuar puerilmente. Hay una diferencia entre ser pueriles y ser como niños. esto último fue elogiado por el Señor (Mt. 18:1–5 y pasajes paralelos). Lo otro lo condena. El cuadro que pinta es de niños que, cuando no se llevan a cabo negocios en el mercado, se reúnen en sus amplios espacios para jugar. Sin embargo, ahora nada parece resultar. Algunos niños comienzan a tocar la flauta, no para acompañar una endecha (Mt. 9:23) sino para diversión (cf. Ap. 18:22).

   Ellos quieren jugar a las bodas. Los otros se oponen. Entonces los que tocaban dejan sus flautas y comienzan a lamentar lastimeramente o a proferir con gemidos una endecha, como las que han oído a sus mayores y como lo hacen los endechadores profesionales. Esa idea tampoco tiene éxito. Entonces, con desesperación reprenden a sus compañeros de juego por ser tan poco cooperadores, queja que los otros responden.

   Fácilmente podemos imaginar algo de esta naturaleza en el día de hoy. “Juguemos a las bodas”, dice un niño. Otro grita: “Que María sea la novia, Rut la dama de honor. Yo seré el novio. Alberto puede ser el padrino, Pedro el padre de la novia y Juan puede ser el pastor”.

   “Sí, juguemos a la boda”, gritan otros y comienzan a silbar la marcha nupcial. Pero varias otras voces expresan su disgusto: “Es un juego muy tonto. No sirve para nosotros”. “Entonces juguemos al funeral”, dice quien había hecho la primera sugerencia, y añade: “Yo seré el que dirige la ceremonia, los portadores del féretro son Juan, Alberto, Pedro y Luis. Miguel puede ser el muerto”. Con mucho dolor en su lamento, el que hablaba y algunos otros comienzan a cantar una endecha. Pero el canto es apagado por los gritos de protesta: “Acaben con eso.    No queremos nada tan triste”. Entonces se desarrolla una pequeña discusión, en la que los que habían sugerido el juego gritan a sus compañeros: “Ustedes no están nunca satisfechos. No quieren jugar a las bodas ni quieren jugar al funeral. ¿A qué quieren jugar?” Los acusados lanzan cargos similares. Todos están disgustados, enojados, molestos. Las bodas son muy tontas, demasiado alegres; los funerales demasiado lúgubres, demasiado tristes. Los niños no solamente son irritables y rencillosos, también son volubles, inconstantes: lo que antes los entusiasmaba y alegraba, ahora lo miran en menos.

   Entonces Jesús está diciendo: “Este es el modo en que os comportáis vosotros, críticos. Sois pueriles. Sois frívolos y actuáis irresponsablemente, en forma contradictoria. Jamás estáis satisfechos. Os entusiasmabais con Juan; por lo menos, le temíais y no hallasteis faltas en su austeridad y en su llamamiento al arrepentimiento. Pero ahora decís: ‘Es demasiado duro y poco sociable; su mensaje es demasiado severo. Debe de estar endemoniado’. Pero también os estáis volviendo en contra mía, el Hijo del hombre. Levantáis el dedo en mi contra y decís: ‘Aunque exige la abnegación a los demás, él mismo es un glotón y bebedor, amigo de publicanos y pecadores. Es demasiado sociable’”.

   Jesús señala que finalmente la crítica injusta y amarga y la intolerancia no llevarán a ninguna parte. La victoria está del lado de la verdad. Dice: Sin embargo, la sabiduría es justificada por todos sus hijos. La sabiduría de Juan el Bautista, cuando insistió en la conversión y de Jesús cuando ofreció la esperanza de salvación aun a aquellos en Israel con quienes nadie quería tener nada que ver, quedó plenamente justificada por lo que se logró en los corazones y vidas de “todos sus hijos”, esto es, de todos aquellos que se dejaron guiar por esa sabiduría.

   Juan y Jesús tenían cada uno una clara misión que cumplir. Cada uno tenía su tarea. Jesús, que en persona era y es “sabiduría de Dios” (1 Co. 1:30), llevó a cabo su tarea en forma intachable; Juan la cumplió en gran medida en forma excelente. Entonces, los hijos de la sabiduría son todos los que fueron suficientemente sabios como para tomar en serio y de corazón el mensaje de Juan y el de Jesús.

   Entre Juan y Jesús había esta semejanza: ambos proclamaban el evangelio. Aun el mensaje de Juan no carecía de esperanza (véase especialmente Jn. 1:29). Aun cuando su énfasis estaba en el arrepentimiento, su exhortación inspiraba esperanza. Véase Lc. 3:16, 18.

   Sin embargo, entre Juan y Jesús había también un contraste, no solamente el señalado aquí (7:33, 34), sino también este: ¡aunque Juan proclamaba las buenas nuevas, Jesús no solamente las proclamaba, sino que vino al mundo para que hubiera buenas nuevas que proclamar!

   En la actualidad sabemos el grado considerable que ya ha alcanzado la justificación de la sabiduría. Por ejemplo, ¿no se ha convertido la designación que originalmente tenía el propósito de ser un sobrenombre desacreditador, “amigo de publicanos y pecadores”, en uno de los títulos más esperanzadores y más emotivos del Salvador? ¿No está justificándose este título por miles de miles de vidas que lo han tomado de corazón y han obrado en consecuencia? ¿Y no llegará la vindicación plena y final en el día de la consumación de todas las cosas, y para siempre jamás?

2° Titulo:

La persona indolente acarrea su propia ruina. Ezequiel 33:1 al 4. 1Vino a mí palabra de Jehová, diciendo: 2Hijo de hombre, habla a los hijos de tu pueblo, y diles: Cuando trajere yo espada sobre la tierra, y el pueblo de la tierra tomare un hombre de su territorio y lo pusiere por atalaya, 3y él viere venir la espada sobre la tierra, y tocare trompeta y avisare al pueblo, 4cualquiera que oyere el sonido de la trompeta y no se apercibiere, y viniendo la espada lo hiriere, su sangre será sobre su cabeza. 

    Comentario: La responsabilidad del centinela: El soldado que está de guardia tiene una responsabilidad enorme. Si ve un peligro y no lo anuncia puede perder la vida, no puede ni dormirse ni huir de esta responsabilidad. Durante la Segunda Guerra Mundial no había suficientes equipos de radar como para alertar del peligro de aviones bombarderos en la costa oriental de los Estados Unidos de América. Por esto hombres y mujeres ancianos y jóvenes fueron estacionados sobre torres a todo lo largo de la costa para vigilar los cielos. Para estas personas, con esta responsabilidad, el escuchar el sonido de un avión en la noche sin ver nada debe haber sido algo muy impresionante.

a. La responsabilidad del centinela, 33:1–4. Notar que el pasaje comienza diciendo: vino a mí palabra de Jehovah, la profecía no parte de la inspiración humana sino de la divina. Debemos librarnos de nuestro estereotipo tradicional de pensar que los profetas eran solamente predicadores o protestadores sociales. Algunos ven en los profetas a quienes solo predicen eventos futuros, casi sin interesarse por el presente. Por otro lado, se los puede llegar a considerar como hombres que buscaban un cambio en las condiciones sociales en las que vivía el pueblo, es decir luchadores contra la injusticia. Es cierto que los profetas buscaron cambios en la sociedad humana, pero al mismo tiempo entendieron que estos no se efectuaban por obra del ser humano, o del liderazgo sino por una manifestación del obrar de Dios. El ministerio auténtico comienza con la presencia de Dios en el ministro, y los profetas como hombres de Dios tenían plena conciencia de su asistencia en su vida; las palabras y el valor que tenían eran producto de su comunión con el Señor.

   En la primera parte el autor trabaja sobre una base hipotética (por ejemplo, vv. 2, 3); aquí hay una primera diferencia con el cap. 3 (v. 17) que desde el principio parte del profeta como centinela. En ella se desarrolla teóricamente una hipótesis de trabajo: un peligro posible hace necesario un centinela, quien tiene como tarea alertar al pueblo sobre la llegada del peligro. A partir de esta base pueden ocurrir dos pares de situaciones, una es que el centinela cumpla su trabajo y alguno escuche o no; en ese caso la responsabilidad es sobre la persona. La otra alternativa es que no cumpla con su tarea y en este segundo caso la responsabilidad es sobre el centinela.

   El pasaje presenta la razón de ser, la tarea y la responsabilidad de un centinela. En primer lugar, la circunstancia del nombramiento de un centinela es la presencia de un peligro público (v. 2). Cuando un pueblo cree que existía la posibilidad de una invasión nombraba uno de sus propios habitantes como su centinela. El texto dice literalmente un hombre de su territorio, en una referencia a que se trata de alguien perteneciente al mismo pueblo. Allí se puede señalar una enseñanza de este texto, el centinela como el profeta es uno del pueblo. Es necesario recordar que en la introducción se mencionó que el profeta se consideraba a sí mismo estando “en medio” de los cautivos. Los líderes del pueblo de Dios debieran tener siempre presente este hecho, pertenecen al pueblo, no están sobre ellos.

    La segunda enseñanza es que la tarea del centinela es custodiar, estar atento al peligro y dar la alarma en caso necesario. Debe prestar atención a la llegada de la espada, es decir debe estar dispuesto a prestar atención mientras otros están descansando; estar dispuesto a ver más allá mientras otros solo prestan atención a lo superficial. De alguna manera la tarea del centinela es sacrificada, trabaja en beneficio del pueblo. El pueblo depositaba su confianza en el centinela, si él fallaba todo el pueblo estaba en peligro.

   La tercera enseñanza, tiene que ver con la tarea o responsabilidad del centinela de dar la alarma en caso de peligro cierto. El v. 3 dice que toca la corneta para advertir al pueblo. La palabra traducida corneta o trompeta es el término hebreo sofar7782, que era un cuerno de carnero que en Israel se usaba no solo con fines militares (2 Sam. 2:28), sino también religiosos (Jos. 6:4). El límite de su responsabilidad es anunciar, no podía evitar el peligro ni tomar las decisiones después.

    Los vv. 4, 5 justamente ponen el énfasis en esta obligación del centinela de anunciar o alertar, si él cumple con su tarea y el pueblo a la vez escucha su mensaje no habrá problemas, pero tanto en el caso de que el centinela no cumpla con su responsabilidad o el pueblo no haga caso a su mensaje seguramente habrá muerte. En el caso de que el pueblo muera por ser desobediente al llamado, Dios demandará su sangre de su mano. Si por el contrario el pueblo no es alertado sobre el peligro, aun sin saber si ha de responder o no, la responsabilidad es del centinela. En ese caso dice el Señor yo demandaré su sangre de mano del centinela. El pasaje dice que este es tomado, es decir sorprendido, por causa de su pecado, que nosotros podríamos llamar negligencia. Lo que se condena al centinela es que no le dio la oportunidad de tomar la decisión.

   INDOLENCIA: Jeremías 48:10 Maldito el que hiciere indolentemente la obra de Jehová, y maldito el que detuviere de la sangre su espada. El Indolente es: negligente, apático, perezoso, flojo, haragán, vago, inerte, inútil, ocioso, dejado, abandonado, flemático, displicente, indiferente, enfriamiento, Tibio… Proverbios 19:15 La pereza hace caer en profundo sueño, Y el alma negligente padecerá hambre.  Muchos andan con hambre de palabra y una fe y un cristianismo raquítico: anquilosado: lisiado: paralitico, lesionado, inmovilizado, aficionado…fanático… por esta indolencia que se convierte en negligencia. Es una palabra dura esta, pero poco predicada y de profundo, significado, y pensar que así anda la iglesia de Cristo, desde génesis hasta apocalipsis, la tibieza no es algo que definitivamente le gusta a Dios, porque él es un Dios hacedor, creador en constante actividad y dice que su palabra es eficaz, Él dijo hágase la luz y la luz se hizo, no hubo duda, Es un Dios esforzado, Valiente, por algo ÉL se llama así mismo JEHOVÁ DE LOS EJÉRCITOS, y comprendemos a través de su palabra que no solo nos invita a imitarlo pues nos dice sed Santos porque YO SOY Santo; sed perfectos porque vuestro Padre es perfecto, así que entendemos entonces que la mediocridad no está contemplada en su palabra, ni en su vocabulario ni en su HACER. Le gusta la gente, ORGANIZADA- PRO-ACTIVA – DILIGENTE y además le gusta la EXCELENCIA en todo, no le gustan, los perezosos, ni los vagos, ni los tibios, ni los negligentes, ni los mediocres, por eso Santiago también nos habla de los de doble ánimo, hoy quieren una cosa mañana otra, hoy si mañana no, o creen en una cosa y mañana en otra, Santiago 1:8 El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos. Se desaniman fácilmente y pueden ser arrastrados por cualquier doctrina, por cualquier prueba, por cualquier nube sin rumbo… pues no están escudriñando la palabra y poniéndola por práctica como deberíamos…ni pasando tiempo en la presencia de Dios. A muchos el afán diario los tiene embolatados… perdidos. INDOLENTES.
En la palabra de Jeremías si seguimos leyendo él está hablando del sedimento de Moab, si investigamos bien la palabra sedimento es algo que se queda en el fondo, como una herrumbre, moho y si vamos a lo profundo terminamos entendiendo que el sedimento lleva a la incredulidad o sea a la duda, y la duda es una falta de fe, que te lleva al sí y no, o sea seguimos a Cristo, SÍ o NO, cargamos la cruz sí o no… y así andamos un día sí y otro no. Las disculpas y las justificaciones llueven a granel para explicar esta actitud en el cristiano moderno, por así decir, me pregunto qué le vamos a decir a Cristo TODOS nosotros si llegara ahora y nos preguntara sobre esta actitud en medio del ARREBATAMIENTO que los tiene tan preocupados y en el que todos sueñan irse y en el que al mismo tiempo será el tribunal de Cristo sentado en el trono blanco. Muchos interrogantes verdad, pero preparemos porque esto que escribo hoy es una simple teoría pero en algún momento nos sucederá a todos, los buenos, los malos, los tibios, los creyentes, no creyentes, los que hicieron algo o no hicieron nada, los con frutos o sin frutos dignos de arrepentimiento, en fin.
   Una fe que no mueve montañas, una práctica que no lleva a la obediencia absoluta, un cristianismo tibio y con un desconocimiento de Dios, de su palabra, su visión y su propósito en nosotros, la falta de enfoque nos deja peor que cuando no conocíamos de él, perdidos en la tibieza, perdidos en debates quien tiene la razón o no, perdidos en murmuraciones, en filosofías vanas de hombre, buscando liderazgos, buscando sacerdotes, buscando mujer idónea, buscando milagros financieros y sanidades, buscando…qué? Y como si los dones nos llevaran al cielo, si lo que nos lleva al cielo es buscar el fruto del Espíritu Santo, vivir como Jesús vivió en el fruto del Espíritu… y abandonar las obras de la carne… y se nos dice en Oseas que el pueblo pereció por falta de conocimiento. De visión, y de tomar una decisión seria como cristiano, esto no es un juego…iglesia de Jesús despertad del sueño….apartaos para el Señor, pues él llegara como ladrón en la noche… y muchos se llevaran sorpresas…pues los encontraran como las vírgenes sin aceite en su lámpara…orad y velad a la verdad el Espíritu siempre está dispuesto pero la carne es débil dijo Jesús antes de partir….y va a regresar y nos va a encontrar igual… en la debilidad de la carne… Durmiendo un sueño profundo de evangelio light, de estupor, letargo, tibieza y creyendo que estamos vivos pero en verdad estamos muertos ay, ay, ay.                             
    Apocalipsis 3:1 Escribe al ángel de la iglesia en Sardis: El que tiene los siete espíritus de Dios, y las siete estrellas, dice esto: Yo conozco tus obras, que tienes nombre de que vives, y estás muerto. Así dice en: Apocalipsis 3:2 Sé vigilante, y afirma las otras cosas que están para morir; porque no he hallado tus obras perfectas delante de Dios. Apocalipsis 3:3 Acuérdate, pues, de lo que has recibido y oído; y guárdalo, y arrepiéntete. Pues si no velas, vendré sobre ti como ladrón, y no sabrás a qué hora vendré sobre ti. Apocalipsis 3:5 El que venciere será vestido de vestiduras blancas; y no borraré su nombre del libro de la vida, y confesaré su nombre delante de mi Padre, y delante de sus ángeles. Apocalipsis 3:6 El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. (aporte Pastor anónimo)

3er Titulo:

Desatender la voz de Dios trae consecuencias eternas. Hebreos 3:7 al 11. 7Por lo cual, como dice el Espíritu Santo:  Si oyereis hoy su voz, 8No endurezcáis vuestros corazones, Como en la provocación, en el día de la tentación en el desierto, 9Donde me tentaron vuestros padres; me probaron, Y vieron mis obras cuarenta años. 10A causa de lo cual me disgusté contra esa generación, Y dije: Siempre andan vagando en su corazón, Y no han conocido mis caminos. 11Por tanto, juré en mi ira: No entrarán en mi reposo.

 DESATENDER: paratheoreo (paraqewrevw, 3865), primariamente, examinar lado a lado, comparar (para, al lado; theoreo, mirar a), de ahí­ pasar por alto, descuidar. Se usa en Hechos 6:1, traducido “eran desatendidas”, de la desatención hacia las viudas en el servicio diario en Jerusalén. Fuente: Diccionario Vine Nuevo testamento

   Referencia: 1ª Sam. 3:9. Y dijo Elí a Samuel: Ve y acuéstate; y si te llamare, dirás: Habla, Jehová, porque tu siervo oye. Así se fue Samuel, y se acostó en su lugar. Romanos 8:9.   Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él. 1ª de Reyes 19:11-14. Él le dijo: Sal fuera, y ponte en el monte delante de Jehová. Y he aquí Jehová que pasaba, y un grande y poderoso viento que rompía los montes, y quebraba las peñas delante de Jehová; pero Jehová no estaba en el viento. Y tras el viento un terremoto; pero Jehová no estaba en el terremoto. 
12Y tras el terremoto un fuego; pero Jehová no estaba en el fuego. Y tras el fuego un silbo apacible y delicado. 
13Y cuando lo oyó Elías, cubrió su rostro con su manto, y salió, y se puso a la puerta de la cueva. Y he aquí vino a él una voz, diciendo: ¿Qué haces aquí, Elías? 14El respondió: He sentido un vivo celo por Jehová Dios de los ejércitos; porque los hijos de Israel han dejado tu pacto, han derribado tus altares, y han matado a espada a tus profetas; y sólo yo he quedado, y me buscan para quitarme la vida.

Isaías 59:1-3. He aquí que no se ha acortado la mano de Jehová para salvar, ni se ha agravado su oído para oír; 2pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír. 3Porque vuestras manos están contaminadas de sangre, y vuestros dedos de iniquidad; vuestros labios pronuncian mentira, habla maldad vuestra lengua. 

   Comentario: Uno de los recursos estilísticos que usa el escritor para introducir una cita del Antiguo Testamento es la fórmula Dios dice o el Espíritu Santo dice. El escritor se refiere al escritor del Antiguo Testamente sólo como portavoz de Dios (véase, por ejemplo, Heb. 4:7). Vale decir que Dios es el autor primario de la Escritura, y el hombre es el autor secundario por medio del cual Dios habla. La Escritura es, para el escritor de Hebreos, Palabra de Dios, y esa Palabra es divina. No cabe duda de que él tiene un alto concepto de la Escritura.

    Muchas veces en esta epístola el escritor cita un pasaje del Antiguo Testamento sin una transición tersa en el contexto. El escritor cita en primer lugar la Escritura, a continuación, la explica aplicando las palabras a los lectores de su epístola, tras lo cual a veces fundamenta su aplicación con ejemplos tomados de la historia bíblica.

   Consideremos, entonces, el tercer capítulo de Hebreos. En los primeros seis versículos el escritor, al trazar una comparación entre Jesús y Moisés, declara que Jesús es digno de mayor honra que Moisés. Y entonces, sin transición alguna, el escritor cita el Sal. 95:7–11. Él explica y aplica la cita del salmo en los vv. 12–15. Y para reforzar su aplicación aporta ejemplos históricos (vv. 16–19).

  1. Escritura: 3:7–11

   En el ritual del templo y en las celebraciones religiosas de la sinagoga, el uso del Salmo 95 estaba ya bien establecido. Los salmos 95 y 96 eran ambos conocidos como salmos de invitación a la adoración. Podemos suponer que estos salmos también constituían una parte significativa de las primitivas liturgias cristianas.

a. 7–9. Por eso, como dice el Espíritu Santo: “Hoy, si oís su voz, no endurezcáis vuestros corazones como lo hicisteis en la rebelión durante el tiempo de la prueba en el desierto, donde vuestros padres me tentaron y me probaron y durante cuarenta años vieron lo que hice.

   David, cuyo nombre es mencionado más adelante, en Heb. 4:7, no es quien habla. Es el Espíritu Santo quien habla, dirigiéndose tanto al pueblo de Dios de la época del Antiguo Testamento como a los lectores de la epístola a los hebreos. Y es a causa del Espíritu Santo, tal como lo enseña el escritor de Hebreos, que la Escritura está divinamente inspirada y se dirige a la gente a lo largo de los siglos (véase 1 Ti. 3:16; 2 P. 1:20–21).95 El Espíritu Santo le habla al hombre por medio de la inspirada Palabra de Dios. Hoy. La Palabra de Dios es “viva y activa [,] más cortante que toda espada de dos filos” (Heb. 4:12).

   No hay tiempo en que la Escritura se torne obsoleta o irrelevante. Dios le habló al pueblo de Israel en el desierto; David compuso el Salmo 95, por medio del cual Dios se dirigió a los Israelitas; el escritor de Hebreos cita cierto número de versículos de dicho salmo y dice que el Espíritu Santo habla a aquellos que leen la epístola. La Palabra de Dios todavía nos habla hoy.

   Si oís su voz, no endurezcáis vuestros corazones. La referencia apunta a los cantantes y oyentes originales del Salmo 95, y en el original hebreo está expresada en forma de deseo, pero en griego recibe la forma de una oración condicional. La oración significa lo siguiente: Si llegáis a oír la voz de Dios, escuchad lo que él tiene que deciros. No seáis como vuestros antepasados que hicieron oídos sordos a la voz de Dios. Por lo tanto, Dios os está diciendo: “No endurezcáis vuestros corazones. Es decir, nunca dejen de hacer caso a mi voz, ya que ello ocasiona dificultades”. Santiago, en su epístola, lo dice concisamente: “Vosotros, gente adúltera, ¿no sabéis que la amistad con el mundo es odio contra Dios? Todo aquel que escoge ser amigo del mundo se transforma en un enemigo de Dios” (4:4).

   La frase no endurezcáis vuestros corazones tiene un origen semita, pero nadie tiene dificultad en entender lo que significa. En nuestra cultura utilizamos el concepto de sordera, y decimos que una determinada persona, al no hacer caso al orador, rehúsa deliberadamente oír. No obstante, al hacerlo, la persona toma sobre sí toda la responsabilidad por su negligencia voluntaria y por su negativa a escuchar.

   Como lo hicisteis en la rebelión, durante el tiempo de la prueba en el desierto. Dios la habla a su pueblo, Israel, y le recuerda lo que sucedió en el desierto durante el peregrinar de los cuarenta años. Hasta hace referencias a lugares específicos: Meriba y Masah (Sal. 95:8). En la Septuaginta, estos dos nombres son traducidos rebelión y prueba respectivamente. La lección histórica viene, sin embargo, al punto. Después de que el pueblo de Israel (al comienzo de su viaje) hubo dejado atrás el desierto de Sin cercano a Refidim, la faltó el agua. Cuando contendieron con Moisés, Dios le dijo a éste que golpease una roca. Él lo hizo, y el agua brotó. Moisés llamó a dicho lugar Masah, que quiere decir prueba, y Meriba, que es el término que significa rencilla (véase Ex. 17:7). Casi al fin de su viaje de cuarenta años, el pueblo de Israel contendió nuevamente a causa de la sed. Esta vez Moisés perdió los estribos, golpeó la roca dos veces en vez de hablarle como Dios le había dicho, y perdió el derecho a su puesto como líder de los israelitas. En consecuencia, no se le permitió entrar a la Tierra Prometida. Moisés llamó a ese lugar Meriba (Nm. 20:13).

   Donde vuestros padres me tentaron y me probaron y durante cuarenta años vieron lo que hice. Desde el primer año hasta el cuadragésimo, el pueblo de Israel puso a prueba la paciencia de Dios. La historia de los cuarenta años que los judíos viajaron por el desierto está repleta de ejemplos de incredulidad e infidelidad tanto de jóvenes como de viejos.96 Y sin embargo, en medio de la rebeldía del pueblo de Israel, Dios exhibió sus obras poderosas: una columna de fuego durante la noche para protegerlos del frío del desierto, una nube durante el día para protegerlos de los quemantes rayos del sol, maná para satisfacer su hambre, y agua de la roca para calmar su sed; además, su ropa y calzado no se gastaron (Ex. 13:21; 16:4–5; 17:6; Dt. 29:5). El Señor Dios de Israel fue su roca y escudo durante cuarenta años.

b. 10. Es por ello que me indigné con esa generación, y dije: “Sus corazones siempre se están extraviando,

y no han conocido mis caminos”. 11. Por lo tanto, declaré bajo juramento en mi ira: “Ellos nunca entrarán en mi reposo”.

   La paciencia de Dios había sido probada hasta el límite por esa gente rebelde. Su ira estalló. Dios estaba exasperado con esa generación. Dos veces se dirigió Dios a estos obstinados israelitas y les habló directamente.

   Sus corazones siempre se están extraviando, y no han conocido mis caminos. Podemos encontrar lo dicho por Dios palabra por palabra en Nm. 14 y en Dt. 1, pasajes en los cuales Moisés registra el relato histórico de la rebelión de Israel. Cuando el pueblo rehusó entrar en la Tierra Prometida, quiso regresar a Egipto y eligió otro líder, Dios le dijo a Moisés: “¿Hasta cuándo me tratará este pueblo con desprecio? ¿Hasta cuándo rehusarán creer en mí, a pesar de las señales milagrosas que he ejecutado en medio de ellos?” (Nm. 14:11).

   Los israelitas no se rebelaron contra Dios una vez: tras el regreso de los espías, pusieron a prueba a Dios diez veces (Nm. 14:22) y se negaron a escuchar su voz. Sus corazones estaban llenos de incredulidad y sus ojos estaban ciegos a los milagros que hacía Dios.

   Nunca entrarán en mi reposo. Puesto de que el pueblo de Israel trataba a Dios con desdén, éste juró solemnemente: “Ningún hombre de esta malvada generación verá la buena tierra que juré que daría a vuestros padres” (Dt. 1:35; véase también Nm. 14:23). Dios le quitó la promesa de reposo a los incrédulos israelitas y les dijo que morirían en el desierto. Los hijos de ellos que tuvieran veinte años o menos podrían entrar en la tierra que Dios les había prometido a sus antepasados.

   La tierra que los israelitas iban a poseer es llamada reposo, ya que allí ellos tendrían una morada permanente y segura (Dt. 12:9). La tierra de Israel le sería dada a aquellos que no habían despreciado a Dios. En su ira Dios juró que todos los demás no verían la tierra, sino que morirían en el desierto. Dios decía que dejaría de ser Dios—por así decirlo—antes que dejar que esos israelitas rebeldes entrasen en la tierra de Canaán.

   En el contexto de la posesión de la tierra por parte de los israelitas, el concepto de reposo se había cumplido solamente en un sentido limitado. La manera de vivir del nómada errante había terminado y la carrera del valiente soldado cesó cuando la tierra fue conquistada. Sin embargo, la palabra reposo tiene un significado mucho más profundo, que el escritor explica más adelante, en Hebreos 4.

4° Titulo:

El Espíritu Santo es el único que aleja la ruina y nos da bendición. Isaías 32: 15 al 18. 15hasta que sobre nosotros sea derramado el Espíritu de lo alto, y el desierto se convierta en campo fértil, y el campo fértil sea estimado por bosque. 16Y habitará el juicio en el desierto, y en el campo fértil morará la justicia. 17Y el efecto de la justicia será paz; y la labor de la justicia, reposo y seguridad para siempre. 18Y mi pueblo habitará en morada de paz, en habitaciones seguras, y en recreos de reposo. 

   Ruina – Diccionario Español : (Del lat. ruina, de ruere, caer).

  1. f. Acción de caer o destruirse algo. 2. f. Pérdida grande de los bienes de fortuna. 3. f. Destrozo, perdición, decadencia y caimiento de una persona, familia, comunidad o Estado. 4. f. Causa de esta caída, decadencia o perdición, así en lo físico como en lo moral. 5. f. pl. Restos de uno o más edificios arruinados.

   Comentario de Matthew Henry: Isaías 32:9-20 Cuando había tanta provocación dada al Dios santo, podría esperarse que los malos tiempos. ¡Ay! cuántos los descuidados que hay que apoyar la autoindulgencia por mezquindad vergonzosa! Nos merecemos estar privado de los soportes de la vida, cuando las hacemos la comida de deseos. Que tal temblar y se turben. Veces benditos serán traídos por el derramamiento del Espíritu de lo alto; entonces, y sólo entonces, habrá buenos tiempos. El estado actual de los judíos continuará hasta que una más abundante efusión del Espíritu de lo alto. La paz y la tranquilidad se encuentran en el camino y el trabajo de la justicia. La verdadera satisfacción se tendrá en cuenta sólo en la verdadera religión. Y la santidad real es la verdadera felicidad ahora, y será la felicidad perfecta, es decir, la santidad perfecta para siempre. La buena semilla de la Palabra se siembra en todos los lugares, y se riega por la gracia divina; y laborioso, obreros pacientes serán enviados en labranza de Dios.

   Pensamiento: es necesario ser lleno del Espíritu Santo, para alejarse de esa ruina espiritual que éramos antes en la vida sin Cristo, estábamos lleno de pecado. El pecado nos tenía arruinado, habíamos perdido la gran fortuna de la Salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo. Ahora a través de nuestro Dios seremos fértil, habrá justicia, y nos traerá paz, como dice la alabanza dulcísima paz de nuestro himnario 254, seremos felices.

   Referencias: Isaías 59:21. Y este será mi pacto con ellos, dijo Jehová: El Espíritu mío que está sobre ti, y mis palabras que puse en tu boca, no faltarán de tu boca, ni de la boca de tus hijos, ni de la boca de los hijos de tus hijos, dijo Jehová, desde ahora y para siempre.

Ezequiel 36:10. Y haré multiplicar sobre vosotros hombres, a toda la casa de Israel, toda ella; y las ciudades serán habitadas, y edificadas las ruinas. 

Isaías 35:1 -4. Se alegrarán el desierto y la soledad; el yermo se gozará y florecerá como la rosa. 2Florecerá profusamente, y también se alegrará y cantará con júbilo; la gloria del Líbano le será dada, la hermosura del Carmelo y de Sarón. Ellos verán la gloria de Jehová, la hermosura del Dios nuestro. 3Fortaleced las manos cansadas, afirmad las rodillas endebles. 4Decid a los de corazón apocado: Esforzaos, no temáis; he aquí que vuestro Dios viene con retribución, con pago; Dios mismo vendrá, y os salvará. 

Hechos 2:37-39. Al oír esto, se compungieron de corazón, y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: Varones hermanos, ¿qué haremos? 38Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo. 39Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare. 

Amén, para la honra y gloria de Dios.

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Hno Roberto Saldías Roa

Miembro de la IEP en Nacimiento Bajo, nació en el evangelio del Señor en la Iglesia de Laja 1975. Casado con María Nahuelmán, estudia teología de manera autodidacta. Me gusta mucho leer y escribir.

 

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