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Lunes 26 de agosto De 2019: “La paz de Cristo nos libra de tropiezos al caminar”.

Lunes 26 de agosto De 2019: “La paz de Cristo nos libra de tropiezos al caminar”.

Lectura Bíblica: Salmo 119, versículos 165 al 168. Mucha paz tiene los que aman tu ley, Y no hay para ellos tropiezo. Tu salvación he esperado, oh Jehová, Y tus mandamientos he puesto por obra. Mi alma ha guardado tus testimonios, Y los he amado en gran manera. He guardado tus mandamientos y tus testimonios, Porque todos mis caminos están delante de ti. Tau.

   Comentario: Aquellos cuyos corazones reverencian, sobrecogidos, la palabra de Dios, prefieren soportar la ira del hombre, antes que quebrantar la ley de Dios. Por la palabra de Dios somos ganadores indecibles. Todo hombre odia que le mientan, pero debemos odiar más el decir mentiras; por estas afrentamos a Dios. Mientras más veamos la belleza de la verdad, más veremos la odiosa deformación de la mentira. Tenemos que alabar a Dios aún por las aflicciones, porque por medio de la gracia, obtenemos el bien de ellas. Quienes aman al mundo son muy confundidos, porque éste no responde a lo que ellos esperan; quienes aman la palabra de Dios, tienen gran paz, porque supera lo que ellos esperan. Aquellos en quienes reina este santo amor, no serán confundidos por escrúpulos innecesarios, ni se ofenderán con sus hermanos. Una buena esperanza de salvación compromete el corazón para ejecutar los mandamientos. Y nuestro amor por la palabra de Dios debe someter nuestra lujuria y desarraigar nuestros afectos carnales; debemos hacer de ellos un trabajo de corazón o no hacemos nada de ello. Debemos guardar los mandamientos de Dios obedeciéndolos, y sus promesas confiando en ellas. El ojo de Dios está sobre nosotros en todo momento; esto debe hacernos muy cuidadosos en la obediencia a sus mandamientos.

    Referencias: 1 Juan 2:10. El que ama a su hermano, permanece en la luz y no hay causa de tropiezo en él. Salmos 37:11. Mas los humildes poseerán la tierra, y se deleitarán en abundante prosperidad. Proverbios 3:2 porque largura de días y años de vida y paz te añadirán. Proverbios 3:17. Sus caminos son caminos agradables y todas sus sendas, paz. Proverbios 3:23. Entonces andarás con seguridad por tu camino, y no tropezará tu pie.
Isaías 26:3. Al de firme propósito guardarás en perfecta paz, porque en ti confía. Isaías 32:17. La obra de la justicia será paz, y el servicio de la justicia, tranquilidad y confianza para siempre. Isaías 48:18. ¡Si tan sólo hubieras atendido a mis mandamientos! Entonces habría sido tu paz como un río, y tu justicia como las olas del mar. Isaías 63:13. el que los condujo por los abismos? Como un caballo en el desierto, no tropezaron;

1er Título

Imperiosa Necesidad De Atender A La Palabra De Dios Para Tener Paz. Isaías 48:18. ¡Oh, si hubieras atendido a mis mandamientos! Fuera entonces tu paz como un río, y tu justicia como las ondas del mar. 

   Comentario: El Espíritu Santo prepara para el servicio; y pueden hablar osadamente aquellos a quienes envía Dios y su Espíritu. Esto se aplica a Cristo. Fue enviado y tenía al Espíritu sin medida. Al que redime, Dios le enseña; enseña a beneficiarse de la aflicción y, luego, los hace partícipes de su santidad. También, por su gracia los guía por el camino del deber; y por su providencia los guía por el camino de la liberación. Dios no los afligió voluntariamente. Si sus pecados no los hubieran alejado, su paz hubiera sido siempre fluida y abundante. El goce espiritual siempre va unido a la santidad de vida y a la consideración de la voluntad de Dios. Hará más dolorosa la miseria de los desobedientes pensar cuán felices podrían haber sido. Aquí hay seguridad de salvación del cautiverio. Dios cuidará a los que intenta llevar a sí mismo, para que no les falte nada para su viaje. Esto es aplicable a la gracia puesta a nuestro favor en Jesucristo, de quien nos fluye todo lo bueno, como el agua de la roca para Israel, porque la Roca era Cristo. Aquí se alude a las bendiciones espirituales de la redención y el rescate de la Iglesia de la tiranía anticristiana. Pero no importa los cambios que haya, el Señor advierte a los pecadores impenitentes que nada bueno les vendrá a ellos; la angustia interior y el problema externo, que surgen de la culpa y de la ira divina, debe ser su porción para siempre.

   Referencia: Deuteronomio 5:29. ¡Oh si ellos tuvieran tal corazón que me temieran, y guardaran siempre todos mis mandamientos, para que les fuera bien a ellos y a sus hijos para siempre! Deuteronomio 32:29. Ojalá que fueran sabios, que comprendieran esto, que discernieran su futuro. Salmos 81:13. ¡Oh, si mi pueblo me oyera, si Israel anduviera en mis caminos! Salmos 119:165. Mucha paz tiene los que aman tu ley, y nada los hace tropezar. Isaías 32:16. En el desierto morará el derecho, y la justicia habitará en el campo fértil.

2° Título

La Paz Y La Justicia Son Adornos De Gracia Divina En La Familia. Isaías 54:13 al 15. Y todos tus hijos serán enseñados por Jehová; y se multiplicará la paz de tus hijos. Con justicia serás adornada; estarás lejos de opresión, porque no temerás, y de temor, porque no se acercará a ti. Si alguno conspirare contra ti, lo hará sin mí; el que contra ti conspirare, delante de ti caerá. 

   Comentario: Que el pueblo de Dios piense, cuando está afligido y zarandeado, que oyen a Dios hablarles consoladoramente por estas palabras, fijándose en sus penas y temores. La Iglesia es toda gloriosa cuando está llena del conocimiento de Dios, porque nadie enseña como Él. Es una promesa de la enseñanza y de los dones del Espíritu Santo. Todos los enseñados por Dios son enseñados a amarse unos a otros. Esto parece relacionarse especialmente con las épocas gloriosas que sucederán a las tribulaciones de la Iglesia. La santidad, más que cualquier cosa, es la belleza de la Iglesia. Dios promete protección. No habrá miedos internos; no habrá luchas externas. El militar se valora por sus títulos espléndidos, pero Dios lo llama “destruidor para destruir”, porque hacen su actividad de la devastación y destrucción. Él los creó, por tanto, servirán sus designios con ellos. Llega el día en que Dios tratará a los impíos por las cosas duras que han hablado, Judas 15. La seguridad y la victoria final son herencia de cada fiel siervo del Señor. La justicia con que son justificados, y la gracia con que son santificados, son dádivas de Dios y efecto de su amor especial. Roguémosle que santifique nuestras almas y nos emplee en su servicio.

   Referencias: San Juan 6.45. Escrito está en los profetas: y todos serán enseñados por dios. Todo el que ha oído y aprendido del padre, viene a mí; hechos 2:39. Porque la promesa es para vosotros y para vuestros hijos y para todos los que están lejos, para tantos como el señor nuestro dios llame; hebreos 8:11. Y ninguno de ellos enseñara a su conciudadano ni ninguno a su hermano, diciendo: “conoce al señor, porque todos me conocerán, desde el menor hasta el mayor de ellos.

3er Título

Cristo Jesús, Única Fuente De Verdadera Paz. Romanos 5:1. Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo.

   Comentario: 1, 2. Por eso, habiendo sido justificados por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo, por medio de quien también hemos logrado acceso por la fe a esta gracia, en la cual estamos, y nos regocijamos en la esperanza de la gloria de Dios.

   El apóstol ha alcanzado una nueva fase en la exposición de justificación por la fe. El ahora simplemente da por sentado que él mismo, y los destinatarios, han recibido y disfrutan de este maravilloso don. Es desde este hecho, tomado como punto de partida, que la exposición ahora procede.

   Las diversas unidades que componen los versículos 1 y 2 pueden ser agrupadas como siguen:

(a). “Por eso, habiendo sido justificados por la fe …”

   Las razones implícitas en este “por eso” se encuentran en los primeros cuatro capítulos; especialmente en 3:21–4:25.

(b). “… tenemos paz para con Dios …”

   Respecto al significado del término paz, véase 1:7; 2:10. Como hacen bien claro 5:10, 11, en 5:1 el significado básico de la paz es la reconciliación con Dios por medio de la muerte de su Hijo. Esto comprende la remoción de la ira divina que pesaba sobre el pecador, y la restauración de este último al favor divino.

   El hecho que la paz objetiva aparece aquí en primer plano no significa, sin embargo, que el goce subjetivo de esta gran bendición esté ausente de la mente de Pablo. ¿Cómo podría él pensar en la causa sin considerar el efecto,

a saber, la condición de descanso y contentamiento presente en los corazones de los que saben que los pecados del pasado han sido perdonados, que los males del presente están siendo dirigidos para su bien, y que los acontecimientos futuros no pueden causarnos separación del amor de Dios? La mención de esta “paz que sobrepuja todo entendimiento” (Fil. 4:7) hace que la transición al próximo punto sea muy natural

(c). “… por medio de nuestro Señor Jesucristo, por medio de quien hemos logrado acceso por la fe a esta gracia en la cual estamos …”

   Fue la sangre de Cristo, representando todo su sacrificio vicario, la que trajo la reconciliación, y fue su Espíritu el que trajo a los corazones de todos los verdaderos creyentes el aprecio de lo que la redención por medio de la sangre había logrado. Así que ciertamente fue por medio de la persona y obra del Salvador, apropiada por la fe, que se efectuó el acceso a este estado de gracia—esto es, el estado de justificación. Además, el acceso a este estado de gracia implica un acceso confiado al Padre (Ef. 2:8; 3:12) y a su trono de gracia (Heb. 4:16).

   Es “nuestro Señor (Dueño, Amo) Jesús (Salvador) Cristo (Ungido)” quien, habiendo pagado la deuda de su pueblo, los presenta al Padre. Es él quien no solamente “intercede” por ellos (Ro. 8:34) sino que, cosa aún más significativa, “siempre vive para interceder” por ellos (Heb. 7:25). Y si aún su intercesión por ellos durante su estadía en la tierra estaba llena de consuelo (léase Jn. 17), ¿puede su ruego por ellos, ahora que él ha regresado al cielo, investido con los méritos de su cumplida redención, ser menos precioso y efectivo?

(d). “… y nos; regocijamos en la esperanza de la gloria de Dios”.

   Esta “gloria de Dios” indica la maravillosa salvación que Dios tiene reservada para los que ponen su confianza en él. Véanse pasajes tales como los siguientes: Ro. 2:7; 8:18, 30; 1 Co. 15:43; 2 Co. 4:17; Col. 1:27b; 3:4; 2 Ti. 2:10. Para al significado de la palabra griega aquí traducida “regocijemos” véase sobre 2:17. Sin duda lo que Pablo tiene en mente es: “Nosotros no nos jactamos de nuestros propios logros, como lo hace cierta gente que se considera justa, sino que colocamos toda nuestra confianza en Dios. En él nos regocijamos grandemente”.

   En Jesucristo, sólida Roca, me sustento;

   Lo demás es sólo arena, que se lleva el viento.

   Edward Mote

   En realidad, sin embargo, el apóstol no dice: “Nos regocijamos en la gloria de Dios”, sino: “Nos regocijamos en la esperanza de gloria de Dios”. A la luz de Col. 1:27 el significado probable es: “Nos regocijamos grandemente cuando consideramos la sólida base que tiene la expectativa de la bienaventuranza futura”. Cf. sobre Col. 1:27. En principio tenemos esta bienaventuranza aquí y ahora; en perfección, al regreso de Cristo

4° Título

La Paz Del Señor Es La Que Produce La Comunión En El Pueblo Cristiano. 2ª a los Corintios 13:11. Por lo demás, hermanos, tened gozo, perfeccionaos, consolaos, sed de un mismo sentir, y vivid en paz; y el Dios de paz y de amor estará con vosotros. 

   Comentario: En fin, hermanos [y hermanas], me despido. Enmendad vuestros caminos, recibid aliento, tened una sola mente, vivid en paz, y el Dios de amor y paz estará con vosotros.

(a). «En fin, hermanos [y hermanas], me despido». La expresión en fin es una forma familiar que Pablo usa al final de un discurso o carta (compárese, p. ej., Fil. 3:1; 1 Ts. 4:1; 2 Ts. 3:1; 2 Ti. 4:8). Sirve para presentar algún resumen y, por lo general, la sigue alguna instrucción. En este caso, Pablo se despide de sus lectores dirigiéndose a ellos como hermanos. El término hermanos, que incluye a las mujeres de la iglesia de Corinto, comunica su profundo amor por los destinatarios de su carta. Cada vez que escribe este término, da a conocer el amoroso cuidado que tiene por sus lectores y un sencillo sentido de igualdad; se coloca a sí mismo al nivel de ellos.

   La despedida de Pablo posee un significado más profundo que un simple adiós, ya que el término griego jairete conlleva cierta medida de gozo (véase Fil. 4:4; 1 Ts. 5:16). A lo largo de su epístola, Pablo ha demostrado su gozo en relación a los corintios (2:3; 6:10; 7:7, 9, 16; 13:9). El gozo es una de las características que un cristiano sincero muestra incluso en tiempos difíciles de opresión, de tristeza y dolor. El tiempo presente de este verbo griego indica que la característica del gozo debe continuar siendo parte de la vida cristiana.

(b). «Enmendad vuestros caminos, recibid aliento, tened una sola mente, vivid en paz». En el versículo 9 el apóstol escribió acerca de la restauración y de llegar a ser perfeccionados. Una vez más, escribe la misma palabra, pero ahora lo hace usando una forma verbal que comunica aliento para restaurar todo en las vidas de los corintios y para desear la perfección.

   El tiempo presente en la traducción «enmendad vuestros caminos» revela la esperanza que Pablo tiene de ver que los corintios cumplan esto antes de su llegada.

   La expresión recibid aliento provienen de traducir el verbo griego parakaleisze, el cual es un mandato en tiempo presente del verbo parakalein (convocar, animar, rogar, consolar). Las traducciones de este verbo son inusualmente variadas: como pasivo («sean consolados», NASB) o como voz media («anímense unos a otros», NAB, NJB, TNT). Incluso otras versiones expresan: «Tengan buena consolación» (KJV, NKJV), «Estén de acuerdo unos a otros» (NEB), «Hagan caso de mi exhortación» (NVI, NIV, NRSV, Cassirer), «Presten atención a lo que dije» (CEV; véase también NCV, Moffatt), y «Reciban mi aliento» (God’s Word).

   En su epístola Pablo usa el verbo parakalein diecisiete veces, pero solamente en este lugar lo usa como mandato. En el resto de casos, escribe el verbo en modo imperativo, con el significado de ¡anímense! (1 Ts. 4:18; 5:11; Tit. 2:6, 15). Por lo tanto, prefiero interpretar las palabras de exhortación de Pablo como palabras de aliento a sus lectores.

   A continuación, les dice a los destinatarios de su carta: «tened una sola mente». Esta exhortación aparece frecuentemente en las epístolas paulinas. Por ejemplo, les ruega a los romanos que se esfuercen por lograr la unidad (12:16; 15:5) y en Filipos suplica a Evodia y Síntique que vivan en armonía (Fil. 4:2; véase también 2:2). Pensar en términos paralelos y congruentes con las enseñanzas bíblicas significa que se mantiene la unidad en la fe cristiana, pero no necesariamente la uniformidad. Los reformadores del siglo dieciséis permitieron libertad en la interpretación de la Escritura, sin embargo, se dieron cuenta de que la iglesia jamás debe descartar las doctrinas cardinales de la Palabra de Dios. Con corazones y mentes unidas los cristianos deben enfrentarse a los ataques del maligno. Se les dice repetidamente que se amen unos a otros (Jn. 13:34; 1 Jn. 2:8; 2 Jn. 5). Además, no pueden actuar por sí mismos, sino que tienen que confiar plenamente en Dios, que les otorga su amor y paz.

   Por último, el apóstol instruye a los corintios a vivir en paz. Consciente del peligro de disensión en la iglesia, Pablo sigue el ejemplo de Jesús exhortando a los cristianos a que vivan en paz con todos (Ro. 12:18; 2 Co. 13:11; véase Mr. 9:50). Se trata de la paz que proviene de Dios. Esto se hace evidente en la bendición aarónica a su pueblo: «el Señor vuelva su rostro sobre ti y te conceda la paz» (Nm. 6:26).

(c). «Y el Dios de amor y paz estará con vosotros». Después de haber escrito cinco imperativos, Pablo añade una cláusula que la presenta usando la conjunción y. No escribe un pensamiento adicional, sino una bendición con la que él y muchos otros estaban acostumbrados a concluir sus correspondencias. En estos escritos aparece la frase el Dios de paz, pero Pablo añade el término amor. Es evidente que, en la primera epístola de Juan, Dios es amor (1 Jn. 4:8, 16); en dicha epístola el autor discute este atributo divino. ¿Hay alguna diferencia entre las frases Dios de amor y amor de Dios (v. 13 [14])? La respuesta es no, dado que ambas palabras describen una de las características de Dios. Dios es la fuente y el dador de amor.

   Los seres humanos pecadores recibimos diariamente el amor y la paz de Dios. Dios es bueno con todos (Sal. 145:9); él hace que el sol brille sobre buenos y malos y que llueva sobre justos e injustos (Mt. 5:45). Pero cuando la gente se niega a oír su Palabra y continúa viviendo en odios y conflictos, no obtiene el amor y la paz de Dios. Las instrucciones y las bendiciones de Dios deben entenderse como causa y efecto, porque el amor crea un ambiente de paz.

   Los creyentes saben que no puede haber amor puro y paz duradera sin Dios. Saben que Dios lleva a cabo la reconciliación entre él mismo y la humanidad pecadora, y que esta pacificación produce armonía (5:19). Dios otorga su paz a todos aquellos que desean ser reconciliados con él y vivir en unidad unos con otros. Hodge ha notado lo siguiente: «Tenemos aquí una conocida paradoja cristiana. La presencia de Dios produce amor y paz, y nosotros debemos tener amor y paz para poder gozar de su presencia. Dios otorga lo que él demanda».

   La seguridad de que el amor de Dios está con los corintios aparece en la conclusión de esta breve bendición: «el Dios de amor y paz estará con vosotros». Las palabras hacen eco de la promesa de Jesús en la conclusión de la Gran Comisión: «Y ciertamente estaré con vosotros siempre, hasta el fin del mundo» (Mt. 28:20). Todos los que oyen obedientemente a Dios tienen la confianza de que han recibido su amor y paz. La bendición no constituye una vaga promesa para el futuro, sino una sagrada garantía con validez permanente.

   Referencias: Marcos 9:50. La sal es buena; pero si la sal se vuelve insípida, ¿con qué la sazonaréis? Tened sal en vosotros y estad en paz los unos con los otros. Romanos 12:16. Tened el mismo sentir unos con otros; no seáis altivos en vuestro pensar, sino condescendiendo con los humildes. No seáis sabios en vuestra propia opinión.
Romanos 15:33. El Dios de paz sea con todos vosotros. amén

Amen, para la gloria de Dios.

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Hno Roberto Saldías Roa

Miembro de la IEP en Nacimiento Bajo, nació en el evangelio del Señor en la Iglesia de Laja 1975. Casado con María Nahuelmán, estudia teología de manera autodidacta. Me gusta mucho leer y escribir.

 

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