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Lunes 23 de septiembre de 2019: “Perversa alteración de la perfecta creación de Dios”

Lunes 23 de septiembre de 2019: “Perversa alteración de la perfecta creación de Dios”

Lectura bíblica: Génesis Cap. 6, versículos 11-12. 11Y se corrompió la tierra delante de Dios, y estaba la tierra llena de violencia. 12Y miró Dios la tierra, y he aquí que estaba corrompida; porque toda carne había corrompido su camino sobre la tierra. 

 

   Comentario general del capítulo: (para mayor entendimiento del pensamiento Matthew Henry): Vv. 1-7. La cosa más notable acerca del mundo antiguo es su destrucción por el diluvio. Se nos cuenta la abundante iniquidad de ese mundo malo: la justa ira de Dios y su santa resolución de castigarlo. En todas las épocas ha habido una maldición específica de Dios para el matrimonio entre un profesante de la verdadera religión y sus enemigos declarados. El mal ejemplo del cónyuge impío corrompe o hiere mucho al otro. Se acaba la religión de la familia y los niños son educados conforme a las máximas mundanas del progenitor que no tiene temor de Dios. Si profesamos ser hijos e hijas del Señor Todopoderoso, no debemos casarnos sin su consentimiento. Él no nos dará su bendición, si preferimos la belleza, la inteligencia, la riqueza o los honores mundanales a la fe y la santidad. — El Espíritu de Dios contendió con los hombres enviando a Enoc, Noé y quizá a otros, para que les predicaran; esperaba mostrar su gracia a pesar de sus rebeliones despertando temor y convicción en sus conciencias. Pero el Señor declaró que su Espíritu no siempre contendería así con los hombres; Él los dejaría endurecerse en el pecado y madurar para la destrucción. Esto lo determinó Él porque el hombre era carne: no sólo frágil y débil, sino carnal y depravado, habiendo usado mal los poderes nobles de su alma para satisfacer sus inclinaciones corruptas. —Dios ve toda la maldad que hay entre los hijos de los hombres; no la pueden ocultar de Él ahora; y si no se arrepienten de ella, será dada a conocer por Él dentro de poco. Indudablemente la maldad de un pueblo es grande, cuando los pecadores notorios son hombres célebres entre ellos. Muchísimo pecado se cometía en todas partes por toda clase de personas. Cualquiera podía ver que la maldad del hombre era grande: pero Dios vio que toda imaginación o propósito de los pensamientos del corazón del hombre era de continuo solamente el mal. Esto era la raíz amarga, la fuente corrupta. El corazón era engañoso y perverso; los principios eran corruptos; los hábitos y las disposiciones, malas. Sus intenciones y planes eran malvados. Ellos hacían el mal deliberadamente, y se las ingeniaban para hacer perversidades. No había bien entre ellos. Dios vio la maldad del hombre como quien es herido y maltratado por ella. La vio como un padre tierno ve la necedad y porfía de un hijo rebelde y desobediente, cosa que le aflige y le hace desear no haber tenido hijos. Las palabras usadas aquí son muy notables; las usa según el entendimiento de los hombres y no significan que Dios pueda cambiar o sentirse infeliz. ¿Dios odia así nuestro pecado? Y nosotros, ¿no debiéramos afligirnos de corazón por eso? ¡Oh, que podamos mirar a Aquel a quien hemos afligido, y lamentar! —Dios se arrepintió de haber hecho al hombre; pero nunca lo encontramos arrepentido de haber redimido al hombre. Dios resuelve destruir al hombre: la palabra original es muy impactante, “raeré de sobre la faz de la tierra a los hombres” como se barre el polvo o la suciedad de un lugar que debe estar limpio y se arroja al montón de basura, el lugar apropiado para ello. Dios habla del hombre como de su propia criatura, cuando resuelve su castigo. Pierden su vida los que no responden al propósito de sus vidas. Dios tomó esta decisión sobre los hombres después que su Espíritu había contendido por mucho tiempo con ellos, pero en vano. Nadie es castigado por la justicia de Dios sino aquellos que detestan ser reformados por la gracia de Dios.

Vv. 8-11. Noé no halló favor ante los ojos de los hombres; ellos lo odiaron y persiguieron porque por su vida y predicación él condenaba al mundo: pero halló gracia ante los ojos del Señor y eso lo hizo más verdaderamente honorable que los hombres de renombre. Que este sea nuestro deseo principal, esforcémonos para que podamos ser aceptados por Él. Cuando el resto del mundo era malo Noé mantuvo su integridad. La buena voluntad de Dios para con Noé produjo esta buena obra en él.

   Él era justo, esto es, un hombre justificado ante Dios por fe en la Simiente prometida. Como tal fue hecho santo y tuvo principios justos. Y fue justo en su conducta. No sólo fue honesto sino devoto; su afán constante era hacer la voluntad de Dios. Dios mira con favor a quienes miran sinceramente a Él con los ojos de la fe. Fácil es ser religioso cuando la religión está de moda; pero muestra fe y resolución firmes nadar contra la corriente y estar por Dios cuando nadie más está por Él; Noé lo hizo así. —Toda clase de pecados se hallaban entre los hombres. Ellos corrompieron la adoración de Dios. El pecado llena la tierra con violencia y esto justificaba plenamente la decisión de Dios de destruir el mundo. El contagio se disemina. Cuando la maldad se vuelve general, la ruina no está lejos; mientras en una nación haya un remanente de gente que ora, vaciando así la medida antes que se llene, los juicios pueden ser aplazados; pero cuando todas las manos están ocupadas en echar abajo las cercas, por el pecado, y nadie se pone en la brecha para repararla, ¿qué puede esperarse sino un diluvio de ira?

   Vv. 12-21. Dios contó a Noé su propósito de destruir el mundo malo con agua. La comunión íntima del Señor es con los que le temen, Salmo 25:14. Está con los creyentes capacitándolos para entender y aplicar las declaraciones y advertencias de la palabra escrita. Dios optó por hacerlo con inundación de las aguas que anegarían el mundo. Al elegir la vara con que corrige a sus hijos, Él escoge la espada con que corta a sus enemigos. —Dios estableció su pacto con Noé. Este es el primer lugar de la Biblia en que se halla la palabra “pacto”; parece significar, —1. El acuerdo de providencia; que el curso de la naturaleza continuará hasta el fin del tiempo. —2. El pacto de gracia en que Dios será el Dios de Noé, y que de su simiente Dios tomaría un pueblo para sí. —Dios dio órdenes a Noé para que hiciera un arca. Esta arca era como el casco de un navío, adecuado para flotar sobre las aguas. Era muy grande, la mitad del tamaño de la catedral de San Pablo [Londres, Inglaterra]. Y podría contener más de dieciocho de las naves más grandes usadas en nuestro tiempo. Dios hubiera podido salvar a Noé sin ponerlo a pasar trabajos, dolores ni problemas, pero lo empleó para construir lo que iba a ser el medio de preservarlo, para prueba de su fe y obediencia. La providencia y la gracia de Dios poseen y coronan al obediente y diligente. Dios dio a Noé órdenes específicas sobre cómo hacer el arca, que, por tanto, no podían sino ser perfectas para su propósito. —Dios prometió a Noé que él y su familia serían mantenidos vivos en el arca. Probablemente nosotros y nuestras familias tengamos el beneficio de lo que hacemos por obediencia a Dios. La piedad de los padres da bien a sus hijos en esta vida y los encamina más por la senda a la vida eterna, si ellos mejoran.

   Citas bíblicas: 1ª de Reyes 19:10. El respondió: He sentido un vivo celo por Jehová Dios de los ejércitos; porque los hijos de Israel han dejado tu pacto, han derribado tus altares, y han matado a espada a tus profetas; y sólo yo he quedado, y me buscan para quitarme la vida. —Salmo 12:1-2. Salva, oh Jehová, porque se acabaron los piadosos; Porque han desaparecido los fieles de entre los hijos de los hombres. Habla mentira cada uno con su prójimo; Hablan con labios lisonjeros, y con doblez de corazón. —Isaías 59:14. Y el derecho se retiró, y la justicia se puso lejos; porque la verdad tropezó en la plaza, y la equidad no pudo venir. —Miqueas 7:2. Faltó el misericordioso de la tierra, y ninguno hay recto entre los hombres; todos acechan por sangre; cada cual arma red a su hermano. — 2ª Timoteo 3:1-2. También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos.

 

1er Titulo:

Gran Contraste Entre Los Designios De La Carne Y El Espíritu. Romanos 8:5 al 7. 5 Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu. 6 Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz. 7 Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden.

   Comentario: Como lo indica la palabra “porque”, el versículo 5 (en un sentido los vv. 5–8 considerados como unidad) da una descripción adicional de las dos clases de gente a las cuales se hace referencia en el v. 4b: (a) los que andan conforme a la carne (su existencia implícita en el v. 4b), y (b) los que andan conforme al Espíritu (su existencia mencionada en el v. 4b).

   Los que viven conforme a la carne permiten que sus vidas sean básicamente determinadas por su pecaminosa naturaleza humana. Ponen sus mentes—están muy profundamente interesados, hablan constantemente, se ocupan y se glorían—en las cosas que son de la carne, es decir, de la pecaminosa naturaleza humana.

   Los que viven conforme al Espíritu y que se someten por ello a la dirección del Espíritu concentran su atención y se especializan en cualquier cosa que es del agrado del Espíritu. En el conflicto entre Dios y la pecaminosa naturaleza humana el primer grupo se ponen del lado de la naturaleza humana; el segundo toma el lado de Dios.

   Pablo les recuerda a los miembros de la iglesia de Roma que es imposible estar en ambos lados al mismo tiempo; es decir, la disposición básica—¡debe enfatizarse este adjetivo! —o dirección básica de nuestras vidas está o del lado de Dios o del lado de la pecaminosa naturaleza humana. Si una persona persiste en ser mundana, está del lado del mundo y debe esperar la perdición del mundo. Por otra parte, si las cosas de Dios y de su reino son su mayor preocupación, él puede esperar la vida: la dulce comunión con Dios, el amor de Dios derramado en su corazón, un gozo inexpresable y llena de gloria, todo esto y mucho más por los siglos de los siglos. Véase sobre 2:7.

   Puede también esperar la paz: la certeza en el ser interior de que los pecados pasados están perdonados, que los sucesos del presente, no importa cuán dolorosos sean, son contrarrestados para bien, y que nada que pueda ocurrir en el futuro podrá separarle del amor de Dios en Cristo. Este tipo de paz implica una liberación básica del temor y de la inquietud. Implica el contentamiento, un sentido de seguridad, una tranquilidad interior.

   Entre los muchos pasajes de la Escritura en los que se menciona la paz se hallan Sal. 4:8; 37:37; 119:165; Is. 26:3; 48:22 (cf. 57:21); Lc. 1:79; 2:14; Jn. 14:27; Ro. 5:1; 14:17; 15:13, 33; Fil. 4:7; 12. Véanse también las salutaciones iniciales paulinas y petrinas. Con mucha frecuencia, especialmente en el Antiguo Testamento, la línea demarcatoria entre la paz y la prosperidad o el bienestar es casi imperceptible; cf. Sal. 122:7.

   Cuando Pablo dice: “… pero la mente del Espíritu es vida y paz”, ¿quiere decir él que el creyente nunca está turbado? ¿Quiere decir que el corazón y la mente del cristiano están siempre colmados de perfecta paz y que por ello la exclamación: “¡Miserable de mí!” no podría haber sido proferida por el hijo de Dios?

   La respuesta debe ser: “¡De ningún modo!” Aunque la disposición básica de la persona cuya vida es controlada por el Espíritu Santo es efectivamente de vida y paz, esto no significa que tal persona ya no sienta pesar profundo por su pecado ni desee ardientemente ser librado del mismo. ¡En realidad, cuanto más completamente esté bajo el control del Espíritu, el conocimiento del cual le da vida y paz, tanto más se lamentará de la pecaminosidad que aún permanece en él, y luchará contra ella!

   La idea de que el creyente es una persona que siempre está bien equilibrada debería ser abandonada. La vida del creyente no es tan fácil. Es tremendamente compleja. ¿Estamos dispuestos a decir que Simón Pedro, el hombre que hizo la gran confesión (Mt. 16:16), no era creyente? Léase lo que Jesús dijo acerca de él (16:17). Sin embargo, fue Pedro quien más tarde negó a su Señor, ¡y no una sola vez sino tres veces? Y del escritor del Salmo 42, ¿diremos que no era creyente? Y, sin embargo, ¡qué luchas que tuvo! Pan mis lágrimas de día y de noche siempre son, mientras muchos a porfía dicen: ¿Dónde está tu Dios? yo memoria siempre haré de esto, y me acordaré; sobre mí el alma mía con tristeza derramaré. Yo diré a Dios; Roca mía, ¿por qué olvidado me has? ¿por qué ando todavía enlutado y sin paz por la grande opresión y la cruel persecución de enemigos cada día, que adversarios de mi alma son? El Señor responde a su necesidad, por lo cual él canta: ¿Por qué te conturbas, alma, y por qué bramas en mí? Fía en Dios, y ten gran calma, porque aún le tengo aquí de alabar y de salmear por las saludes que obrar decidió en bien de mi alma, que es Dios mío para probar. (Versificación del Salmo 42 para cantar con las melodías del Salterio de Ginebra)

   ¿Quiere esto decir, entonces, que el creyente es una persona de “doble personalidad”? Cuando esta expresión se usa para indicar una estructura de la personalidad compuesta por dos o más patrones de conducta, cada un operando al parecer independientemente de la(s) otra(s) sería por supuesto erróneo usarla en relación con el tema presente.

   Y visto que no siempre podemos saber en qué sentido se usa tal expresión, ¿no sería lo mejor evitarla totalmente en el presente contexto?

   Con todo, según el lenguaje claro de la Escritura y el testimonio de muchos cristianos, aun el creyente puede experimentar una tremenda lucha entre “el viejo hombre” y “el nuevo hombre”, entre la duda y la confianza, entre la turbación y la paz. A más del Salmo 42, véanse también Sal. 77 y 73; Gá. 5:17; Ef. 4:22s; 6:10s; Heb. 12:4. Sin duda el cristiano es reconfortado por Is. 26:3, “Tú guardarás en perfecta paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera”, pero lo cierto es que durante su vida terrenal la mente del creyente no siempre persevera en Dios. No es siempre estable y fiel.

   En tanto que la fe de Pedro estuvo fijada en Jesús, él pudo caminar sobre el agua, “Pero al ver el fuerte viento tuvo miedo … y dio voces, diciendo: ¡Señor, sálvame!’ ” (Mt. 14:29, 30)

   Es claro entonces que la interpretación de Ro. 7:14–25 que este intérprete formula, junto con muchos otros y con las confesiones evangélicas, debe permanecer incólume.

   No obstante, cuando se compara la mente de los incrédulos con la de los creyentes, como lo hace Pablo en 8:5–8, el contraste es notable, ya que en lo básico la mente de los creyentes, es decir, la mente del Espíritu, es vida y paz. Precisamente lo opuesto es lo cierto de la mente de los incrédulos, una mente que es hostil a Dios. Y puesto que esto es cierto, es comprensible que el fruto de esta mente o disposición sea la muerte (v. 6).

   Una mente así está centrada en sí misma, es egoísta, cosa que explica el hecho que no se somete a la ley de Dios. Lo cierto es que mientras continúe centrando su atención en sí misma, no será, por supuesto, siquiera capaz de someterse a Dios. Esa gente que está “en la carne”, es decir, que, en sus afectos, propósitos, pensamientos, palabras y hechos está básicamente controlada por su naturaleza pecaminosa, es incapaz de complacer a Dios.

   Es interesante e instructivo notar con cuanta frecuencia la Escritura, especialmente Pablo, describe el propósito de la vida humana en términos de agradar a Dios (Ro. 12:1, 2; 14:18; 1 Co. 7:32; 2 Co. 5:9; Ef. 5:10; Fil. 4:18; Col. 3:20; 1 Ts. 4:1). Pablo aun exhorta a los hijos a obedecer a sus padres en todo “porque esto agrada al Señor” (Col. 3:20); como si dijese: “Esto llena el corazón de Dios de deleite”. ¡El corazón de Dios no es un pedazo de hielo! En relación con esto véase lo dicho anteriormente (vv. 3, 4) con referencia al envió por parte de Dios de “su único Hijo”.

    Pablo, en forma explícita o implícita, expresa su desaprobación por quienes no agradan a Dios sino a sí mismo. Cf. Ro. 15:3; 1 Ts. 2:15.

   Como Pablo, también el apóstol Juan considera que el hacer lo que agrada a Dios es la verdadera meta de la vida del creyente. El señala de qué modo Dios considera este tipo de vida (1 Jn. 3:22). Y el escritor de Hebreos dirige la atención de sus lectores al hecho que sin fe es imposible agradar a Dios (11:6).

   La atención de Pablo pasa ahora de aquellos que están “en la carne” y que por lo tanto “no pueden agradar a Dios”, para dirigirse a los miembros de la iglesia a quienes escribe. Con la calidez de corazón que distingue al verdadero pastor él se dirige a ellos de la siguiente manera.

   Citas bíblicas: Efesios 4:17. Esto, pues, digo y requiero en el Señor: que ya no andéis como los otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente. —1ª Corintios 2:16. Porque ¿quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruirá? Mas nosotros tenemos la mente de Cristo. — Santiago 1:15. Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte. —Romanos 8:12-14. Así que, hermanos, deudores somos, no a la carne, para que vivamos conforme a la carne; porque si vivís conforme a la carne, moriréis; más si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis. Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios. 

2° Titulo:

Conductas Que Van En Desmedro Del Modelo Original E Imagen Del Hombre. Levítico 19:27-28. 27 No haréis tonsura en vuestras cabezas, ni dañaréis la punta de vuestra barba. 28 Y no haréis rasguños en vuestro cuerpo por un muerto, ni imprimiréis en vosotros señal alguna. Yo Jehová. 

   Comentario: Siguen leyes que tienen que ver con la participación en prácticas paganas. Primero, deben apartarse de las prácticas de adivinación y brujería (vv. 26–28). Después hay una ley en cuanto a la práctica de la prostitución sagrada (vv. 29, 30). La prostitución sagrada era practicada en las religiones paganas de Canaán. Siempre era una tentación para Israel. Otro mandato era la práctica del espiritismo (v. 31). El v. 26 trata de la brujería en general. Aquí trata del contacto con los muertos. La dependencia en Jehovah es suficiente (ver 1 Sam. 28:7 ss.).

   Ser santo significa estar separado o apartado. Dios es único, no hay comparación entre él y los otros dioses. De la misma forma, él deseaba que su pueblo escogido fuera distinto a los demás pueblos en cuanto a vivir una vida santa, separada de todo lo que no le agradaba a él.

   Después de llamar a los israelitas a una vida de santidad, Dios les recuerda varias leyes y ordenanzas que les había dado anteriormente. La obediencia a esas leyes sería la base para que ellos vivieran de acuerdo con su voluntad. Eso les distinguiría de los pueblos que les rodeaban.

   El versículo 28 es parte de la sección sobre las prácticas comunes entre los pueblos paganos. Ahí se mencionan, por ejemplo, comer cosas con sangre o cortarse el cabello y la barba de una forma específica en muestra del culto a un dios. También habla de hacerse heridas en el cuerpo como expresión de duelo, por superstición o en señal de respeto a los muertos. Las marcas o tatuajes de los que habla ese versículo eran en honor a los ídolos o en señal de duelo. También se usaban para distinguir a quién pertenecía un esclavo. Parece ser que se arañaban con las uñas o con algún tipo de objeto afilado hasta conseguir una marca o cicatriz y luego la rellenaban con tinta.

   Citas bíblicas: Levíticos 21:5. No harán tonsura en su cabeza, ni raerán la punta de su barba, ni en su carne harán rasguños. —Deuteronomio 14:1. Hijos sois de Jehová vuestro Dios; no os sajaréis, ni os raparéis a causa de muerto. —1ª Corintios 6.19-20. 19 ¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios. 

1ª corintios 8.9. Pero mirad que esta libertad vuestra no venga a ser tropezadero para los débiles.

     Definición. El significado bíblico de Tonsura se refiere cortarse o afeitarse alguna zona del cuerpo. Aunque en sus orígenes era visto como una humillación (debido a que a los esclavos así se les hacía), más adelante pasó a ser una ceremonia que consistía en una celebración litúrgica de la iglesia católica en donde se cortaba parte del pelo de la coronilla a los que iban a realizar la consagración a Dios, antes de entrar al clero.

   El significado bíblico de Tonsura simbolizaba un gesto de renuncia al mundo, en donde se enunciaba un renacimiento a otro más espiritual, además, este acto borraba todos los pecados anteriores, debido a que se entraría en una nueva vida. Aunque en sus orígenes, la tonsura no era un acto de ceremonia, sino una humillación, ya que les cortaba el pelo a muchos esclavos y no era algo bien visto.

   Existían muchos tipos de tonsuras, la mayoría era solo de la parte de la coronilla, y otras podrían ser de toda la cabeza. Con el tiempo llegó a modificarse, aunque su significado era el mismo, haciéndose en algunos casos con cortes muy pequeños.

3er Titulo:

Dios Establece El Único Momento De Independencia De Los Hijos De La Casa Paterna. Génesis 2.24. Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne. 

   Comentario: El hombre recibió el poder sobre las criaturas y, como prueba de esto, les puso nombre a todas. Este hecho muestra además su discernimiento en cuanto a las obras de Dios. Aunque era señor de las criaturas, nada de este mundo era una ayuda idónea para el hombre. De Dios son todas nuestras ayudas. Si descansamos en Dios Él obrará todo para bien. Dios hizo que un sueño profundo cayera sobre Adán; por cuanto no conoce el pecado, Dios cuida que el hombre no sienta dolor. Dios, como Padre de ella, trajo la mujer al hombre, como su segundo ser y como su ayuda idónea. Esa esposa, hechura de Dios por gracia especial, y producto de Dios por providencia especial, probablemente demuestre ser la ayuda idónea para el hombre. Véase qué necesidad hay, tanto de prudencia como de oración, al elegir esta relación que es tan cercana y tan duradera. Había necesidad de hacer bien esto que se hace para toda la vida. — Nuestros primeros padres no necesitaban ropa para cubrirse del frío o el calor pues no podían dañarlos: tampoco la necesitaban para ataviarse. Así de desahogada, así de feliz era la vida del hombre en su estado de inocencia. ¡Cuán bueno era Dios para él! ¡Con cuántos favores Él le cargó! ¡Cuán ligeras eran las leyes que le fueron dadas! Sin embargo, el hombre, en medio de toda esta honra, no entendió su propio interés, sino que pronto se volvió como las bestias que perecen.

   Pensamiento: Acepten el cambio. La Biblia dice que, cuando el hijo crezca, “dejará a su padre y a su madre” (Génesis 2:24). La misión que ustedes tenían como padres era preparar a sus hijos para ese momento, ayudarlos a cultivar las habilidades que necesitarían en la vida adulta. Visto así, el hecho de que su hijo se vaya de casa es algo de lo que deben sentirse orgullosos (texto bíblico clave: Marcos 10:7).

   Naturalmente, ustedes nunca van a dejar de ser padres, pero la relación con sus hijos ha cambiado: ahora, en vez de darles órdenes, pueden darles consejos. Esto les permitirá mantener una buena relación con ellos y a la vez dedicarse principalmente a su cónyuge * (texto bíblico clave: Mateo 19:6).

   Hablen de lo que les preocupa. Explíquele a su cónyuge cómo le afecta a usted este cambio de circunstancias y a su vez escúchele cuando le exprese sus sentimientos. Ambos deben ser pacientes y comprensivos. Quizás les tome tiempo fortalecer su relación de pareja, pero valdrá la pena (texto bíblico clave: 1 Corintios 13:4).

   Piensen en cosas que puedan hacer juntos. Busquen objetivos que puedan compartir o actividades que puedan realizar como pareja. Al haber criado a sus hijos, han adquirido mucha experiencia. ¿Por qué no la utilizan para ayudar a otros? (texto bíblico clave: Job 12:12).

   Refuercen su unión. Piensen en las cualidades que les hicieron sentirse atraídos el uno al otro. Recuerden todas las vivencias que han compartido y las dificultades por las que han pasado. Ya verán, este puede ser un bonito capítulo de su vida. En realidad, si ambos trabajan unidos, su matrimonio será más feliz y reavivarán el amor del principio.

   2.24 Dejará: Connota un cambio de prioridades por parte de quien contrae matrimonio. Y se unirá encierra la idea de pasión amorosa y a la vez permanencia. Una sola carne supone cierto número de implicaciones, que incluyen la unión sexual, la concepción de los hijos, la intimidad espiritual y emocional, y el mostrarse el mismo respeto que se guarda a los padres o parientes cercanos. Esto se complementa en el NT, donde se aclara que los esposos cristianos son además hermano y hermana entre sí.

   Citas bíblicas: Marcos 10.7. Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer

4° Titulo:

El Honroso Estado Conyugal Es Indisoluble. San Mateo 19:4 al 6. 4El, respondiendo, les dijo: ¿No habéis leído que el que los hizo al principio, varón y hembra los hizo, 5 y dijo: Por esto el hombre dejará padre y madre, y se unirá a su mujer, ¿y los dos serán una sola carne? 6 Así que no son ya más dos, sino una sola carne; por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre.

   Indisoluble: adj. Que no se puede disolver (separar). (Hebreos 7.16. no constituido conforme a la ley del mandamiento acerca de la descendencia, sino según el poder de una vida indestructible.)

   Comentario: 4–6. El respondió y dijo: ¿No habéis leído que desde el principio el Creador los hizo varón y mujer, y dijo: Por esta razón el hombre dejará a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, ¿y los dos serán una sola carne? Así que, ya no son dos sino una sola carne.

   “¿No habéis leído?” Es como si dijera: “Vosotros, gente que siempre os estáis jactando de vuestro conocimiento de la ley, ¿ni siquiera habéis leído Gn. 1:27 y 2:24?” Uno se acuerda de Gá. 4:21. Véase C. N. T. sobre ese pasaje. Entonces, si los fariseos conocen Gn. 1:27, también saben que aun cuando Adán fue creado antes que Eva, fue creado inmediatamente varón; por lo tanto, con miras a unirse íntimamente con Eva, que fue creada después del mismo cuerpo de Adán, como una mujer. En consecuencia, cada uno fue hecho para el otro, con el propósito definido de unir a un hombre con una mujer. Los que están ansiosos por divorciarse no hacen caso de este hecho.

   Añádase a esto Gn. 2:24, donde Dios ordena que por esta misma razón—esto es, debido a que la unión entre los dos tenía el propósito de ser tan íntima y que fueron destinados el uno para el otro (véase Gn. 1:27 y 2:23)—el hombre dejará a su padre y a su madre, y lo hará en consideración de una unión más íntima y duradera, a saber, “se unirá a su mujer, y los dos serán una carne”; sí, “ya no son dos, sino una carne”, dice Jesús.

   Es claro que Jesús consideraba Gn. 2:24 (en combinación con Gn. 1:27) como una ordenanza divina, y no como una pura descripción de lo que generalmente ocurre en la tierra.

   Y puesto que uno no está haciendo injusticia al original hebreo de Gn. 2:24 al expresar la idea de esta institución divina en la traducción—por eso “dejará el hombre … y se unirá”, no simplemente “un hombre deja y se une”—¿qué buena razón habría para no expresarla? En este pasaje (Gn. 2:24), por lo tanto, la traducción de VRV 1960 es preferible a la adoptada por otras versiones modernas, por ejemplo, Biblia de Jerusalén y Biblia Pastoral Latinoamericana.

   Jesús consideraba el matrimonio como una unión indisoluble, una unión hasta que la muerte los separe, una institución definitivamente divina, institución en la que no hay que entremeterse, lo que es claro por lo siguiente: a. De otro modo su argumento perdería su fuerza; b. los que lo escuchaban no necesitaban que se les dijera que es costumbre que los

hombres se casen; y c. esto está en línea con las palabras que siguen de inmediato, a saber, Por lo tanto, lo que Dios ha unido no lo separe el hombre.

   Esto no quiere decir que un hombre comete un pecado al no casarse. Más bien, significa que los que deciden casarse deben considerar el matrimonio como una institución divina, un estado en el cual ellos deben conducirse de tal modo que no solo se establezca la verdadera unión—sexual, naturalmente; nótese “se unirá a su mujer”, pero también unión espiritual, moral e intelectual—sino que también se vea más y más firmemente cimentada.

   Fue Dios quien hizo posible esta unión (Gn. 1:27). Fue Dios también quien dio el mandamiento, “Fructificad …” (Gn. 1:28). También fue él quien dijo: “No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él” (Gn. 2:18). Fue Dios quien trajo a Eva a Adán para que fuese la esposa de éste (Gn. 2:22). Ciertamente, desde todos los aspectos, fue Dios quien estableció el matrimonio como una institución divina (Gn. 2:24; Mt. 19:5, 6). El matrimonio por lo tanto es un “estado honroso”. Por lo tanto, ¡que ningún hombre separe lo que Dios ha unidad.

   Pensamiento: El divorcio es consecuencia de un corazón endurecido hacia Dios, ORDEN FAMILIAR. En este texto Jesús francamente aborda un asunto fundamental: la causa del divorcio es la dureza del corazón. Detrás de cada matrimonio roto hay un corazón endurecido contra Dios, y después endurecido contra el compañero-cónyuge. Desde el principio mismo, la intención de Dios en lo que concierne al matrimonio fue que el matrimonio sea para toda la vida. Teniendo en cuenta esto, los creyentes debieran tener cuidado al escoger el compañero o la compañera para la vida (véase 2 Co 6.14). A pesar de ello, ningún matrimonio está completamente libre de las diferencias y dificultades que pudieran conducir al divorcio, si el esposo y la esposa fueran defraudados en sus inclinaciones naturales.

   El diablo exagerará las fallas y las insuficiencias del cónyuge, sembrará sospecha y celos, provocará la autocompasión, insistirá en que mereces algo mejor, y te hará la engañosa promesa de que las cosas serían mejores con alguna otra persona. Pero escucha las palabras de Jesús y recuerda: Dios puede cambiar los corazones y quitar toda su dureza si tan sólo nosotros se lo permitimos.

   Comprende que el divorcio nunca debe ser empleado como un expediente para resolver los problemas. Reconoce que el divorcio puede alterar el orden creado por Dios y que, por lo tanto, es pecado.

   Citas Bíblicas: Malaquías 2:13-14. Y esta otra vez haréis cubrir el altar de Jehová de lágrimas, de llanto, y de clamor; así que no miraré más a la ofrenda, para aceptarla con gusto de vuestra mano. Mas diréis: ¿Por qué? Porque Jehová ha atestiguado entre ti y la mujer de tu juventud, contra la cual has sido desleal, siendo ella tu compañera, y la mujer de tu pacto. ¿No hizo él uno, habiendo en él abundancia de espíritu? ¿Y por qué uno? Porque buscaba una descendencia para Dios. Guardaos, pues, en vuestro espíritu, y no seáis desleales para con la mujer de vuestra juventud. Porque Jehová Dios de Israel ha dicho que él aborrece el repudio, y al que cubre de iniquidad su vestido, dijo Jehová de los ejércitos. Guardaos, pues, en vuestro espíritu, y no seáis desleales.  Salmo 68:5-6. Padre de huérfanos y defensor de viudas. Es Dios en su santa morada. Dios hace habitar en familia a los desamparados; Saca a los cautivos a prosperidad; Mas los rebeldes habitan en tierra seca.

DINÁMICA DEL REINO

   Efesios: 5.22-33 Cristo y la Iglesia como modelo de las relaciones entre el esposo y la esposa.

   ORDEN FAMILIAR. Las instrucciones específicas que el apóstol Pablo da a esposos y esposas constituyen un destello de las relaciones entre Cristo y su Iglesia: un modelo celestial para todo matrimonio terrenal.

   ¿Cómo debo conducirme con mi esposa? Mira a Cristo, el Esposo divino, en su relación con la Iglesia: la ama, se sacrifica por ella, está atento a sus intereses, la cuida; sé tan sensible a las necesidades de ella y a lo que la hace sufrir, como lo eres con los miembros de tu propio cuerpo.

   A su vez, la esposa debe preguntarse: ¿Cómo debo conducirme con mi marido? Fíjate en la desposada escogida, la Iglesia, en su relación con Cristo; respétalo, reconoce que él está llamado a ser la «cabeza» de la familia, responde positivamente a su liderazgo, escúchale, encómialo, mantente unida en propósito y en voluntad con él; sé una ayuda verdadera (véase Gn 2.18).

   Ningún marido y ninguna esposa puede hacer esto apoyándose sólo en su fuerza de voluntad o resolución, pero como eres hechura de Dios (al igual que tu matrimonio, Ef 2.8–10), el Señor te ayudará a lograrlo.

Amén, para la gloria de Dios.

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Hno Roberto Saldías Roa

Miembro de la IEP en Nacimiento Bajo, nació en el evangelio del Señor en la Iglesia de Laja 1975. Casado con María Nahuelmán, estudia teología de manera autodidacta. Me gusta mucho leer y escribir.

 

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