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Lunes 21 de mayo de 2018: «Maravillosos resultados al inclinar nuestro corazón a Dios».

Lunes 21 de mayo de 2018: «Maravillosos resultados al inclinar nuestro corazón a Dios».

Lectura Bíblica: Proverbios Cap. 2, Versículos 1 al 6. 1 Hijo mío, si recibieres mis palabras, Y mis mandamientos guardares dentro de ti, 2 Haciendo estar atento tu oído a la sabiduría; Si inclinares tu corazón a la prudencia, 3 Si clamares a la inteligencia, Y a la prudencia dieres tu voz; 4 Si como a la plata la buscares, Y la escudriñares como a tesoros, 5 Entonces entenderás el temor de Jehová, Y hallarás el conocimiento de Dios. 6 Porque Jehová da la sabiduría, Y de su boca viene el conocimiento y la inteligencia.

   

Comentarios: Introducción: El temor de Jehová es el camino que nos lleva a la felicidad, porque nos da la serenidad para vivir con propósito.

    El temor de Jehová se adquiere cuando aceptamos su Palabra, v.1.

    La Biblia es un faro para ayudarnos a navegar sin peligro.

    La Biblia contiene instrucciones que nos ayudan a tener éxito.

    El temor de Jehová se adquiere cuando la sabiduría divina nos envuelve y posee, v. 2.

    El corazón tiene que inclinarse a las verdades espirituales.

    La persona tiene que considerar la perspectiva espiritual en los asuntos diarios.

    El temor de Jehová se adquiere cuando somos apasionados con la búsqueda, vv. 3, 4.

    El anhelo de la sabiduría es nuestro tema principal.

   La sabiduría es objeto de nuestra búsqueda como un tesoro escondido.

Conclusión: De vez en cuando leemos o escuchamos relatos de tesoros que han sido escondidos desde hace siglos, y de los esfuerzos incansables de personas para encontrarlos. Uno se apasiona con la posibilidad de encontrar algo de valor que ha estado escondido durante largo tiempo. Es así con el temor de Jehová. Este tesoro es la adquisición de más valor que pudiéramos lograr.

    El cap. 2 tiene 22 líneas, la misma cantidad de letras del alfabeto hebreo. Tal sistema le sirvió al joven adolescente como una ayuda a la memoria. Por lo tanto, hay tres secciones del capítulo que empiezan con palabras que comienzan con la letra hebrea aleph (vv. 1, 5 y 9), mientras hay tres secciones adicionales que empiezan con la letra hebrea lámed (vv. 12, 16 y 20). Las secciones pueden dividirse así:

    En este discurso la sabiduría no está personificada como en 1:20 ss. Aquí habla el sabio acerca del valor de la sabiduría con todos sus beneficios (vv. 2, 6, 7 y 10). Se dirige el mensaje inspirado al joven (ver hijo mío en 1:8). El maestro intenta inspirar al hijo a querer la sabiduría.

   En el cap. 2 sigue el paralelismo sinónimo. Además de manifestarse en cada versículo, hay un paralelismo sinónimo que une los vv. 1–4. Se encuentran las palabras atesoras (v. 1) y tesoros (v. 4). Una alusión a los tesoros escondidos (v. 4) se encontrará en las parábolas de Jesús (Mat. 13:44). En aquel pasaje, el reino de los cielos es el tesoro escondido y no la sabiduría. Y Pablo dirá en Colosenses 2:3, 4 que en Cristo están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento. Además, Santiago dice: Si a alguno de vosotros le falta sabiduría, pídala a Dios… pero pida con fe, no dudando nada (Stg. 1:5, 6). El v. 6 se anticipa: Jehová da la sabiduría. Un paralelismo extrabíblico de una comparación entre el tesoro escondido y la sabiduría se encuentra en Ptahhotep, 85, un escrito egipcio de 2.500 a. de J.C. El tesoro escondido aquí es la esmeralda. La plata mencionada en el v. 4 tiene valor aún 1.000 a. de J.C. y se menciona tempranamente en el AT (Gén. 13:2, donde Abraham es rico en ganado, plata y oro; Gén. 44:2 donde se menciona la copa de plata).

    El maestro busca una evidencia de que el hijo se compromete con la sabiduría. La sabiduría debe ser “aceptada” (no rechazada) y “atesorada” (no menospreciada, v. 1). El oído atento y el corazón humillado son características de un compromiso (v. 2). Además, la utilización de la sabiduría que muestran las frases invocas y llamas a gritos es una característica de la aplicación y la sabia intención de aprender y poner en práctica las enseñanzas de la sabiduría. Se nota también un compromiso profundo cuando el joven busca la sabiduría como alguien que busca plata o algún tesoro. Algunos sacrifican todo y toman años buscando la ilusión de alguna plata y algún tesoro. ¡El compromiso con la sabiduría ha de ser muy sacrificado!

    Los vv. 5–6 contestan al condicional si… con la palabra entonces. En primer lugar, la verdadera sabiduría nos lleva a la fe en y al conocimiento de Dios: su carácter, sus mandamientos, sus bendiciones (v. 5). El descubrimiento de Dios viene porque él es la fuente primordial de toda la sabiduría (v. 6).

 

Pensamiento: Aquí advierta hay varias palabras importante que hay que resaltar en tema: recibir, guardar, colocar atención a la sabiduría, Inclinar el corazón, prudencias, clamar a la inteligencias. He aquí la importancia de recibir la palabra de Dios, y guardar como un tesoro sus consejo, sus mandamiento, sus exhortaciones. Inclinar o encorvar, someterse, mas bien podríamos decir humillarse a la palabra escrita, eso nos llevara hacer prudentes en nuestra vida sapiencial. ¿Me inclino a la palabra escrita? ¿ me inclino más a los sueños o a los consejos de un familiar, amigo? Clamar a la inteligencia y la inteligencia viene desde arriba de Jesucristo. Guardar como un tesoro en consejo de la palabra de Dios.

   Citas: 2 Corintios 4:7. Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros. Lucas 12:34. Porque donde está vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.

    Deuteronomio 12:32. Cuidarás de hacer todo lo que yo te mando; no añadirás a ello, ni de ello quitarás.

    Isaías 40:8.Sécase la hierba, marchítase la flor; mas la palabra del Dios nuestro permanece para siempre.

   Santiago 1:25. Mas el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, éste será bienaventurado en lo que hace.

   Salmos 119:36. Inclina mi corazón a tus testimonios,Y no a la avaricia.

 

1er Titulo:

Tierna petición de Dios a sus hijos. Proverbios 23:26. Dame, hijo mío, tu corazón, Y miren tus ojos por mis caminos.

    Comentario: El v. 26 repite la frase hijo mío (ver 1:8; 23:19; 31:2) y pide que el hijo una su corazón al del maestro y que anden juntos (que el hijo tenga una vida recta). Tal actitud protege contra el peligro (ver 22:14 para fosa profunda) de la mujer prostituta (6:26; 7:10; 29:3). Además, la mujer extraña (ver 2:16; 5:3; 6:24; 7:5; para la mujer “adúltera”, aunque aquí puede significar “la extranjera” o “la adúltera” o una palabra sinónima con “la prostituta”) es un peligro (pozo angosto). En sentido religioso, el vocabulario bíblico expresa muchas veces la relación entre Dios y los hombres con la categoría de relaciones entre padre e hijo (Gl 3.26; 1 Jn 3.2).

   Pensamiento: Hijo mio advierta esta relación de padre e hijo, el amor de Dios nos trata como hijo. Lo que el padre esta pidiendo a su hijo/a el corazón para entrar y cenar con él. Advierta que lo que pide Dios, es miremos sus caminos o sea su palabra escrita, su vida espiritual del evangelio de Jesucristo. 

   Citas: Gálatas 3.26. pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús; 1 Juan 3.2. Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es. Proverbios 3:1. Hijo mío, no te olvides de mi ley,Y tu corazón guarde mis mandamientos; Proverbios 23:19. Oye, hijo mío, y sé sabio, Y endereza tu corazón al camino.

 

2° Titulo:

Dichosos aquellos cuyo corazón es lavado en la sangre de Cristo. San Mateo 5:8. Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios.

    Comentario: Versículos 8. Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios. Con frecuencia se dice que los de limpio corazón son personas honestas y sinceras, personas íntegras. Una referencia al Sal. 24:3, 4 parecería confirmar esto:

    ¿Quién subirá al monte de Jehová?

    ¿Y quién estará en su lugar santo?

   El limpio de manos y puro de corazón;

   El que no ha elevado su alma a cosas vanas,

   Ni jurado con engaño.

   También se elogia la limpieza de corazón en el Sal. 73:1. Similarmente, en 1 Ti. 1:5 limpio es un sinónimo de verdadero. Véanse también 2 Ti. 2:22 y 1 P. 1:22. Todo esto podría conducir fácilmente a la conclusión de que las personas declaradas bienaventuradas en la sexta bienaventuranza son, sin ninguna otra cualidad, los individuos sinceros, los hombres que piensan, hablan y actúan sin hipocresía.

    Ahora bien, no puede haber dudas acerca del hecho de que la sinceridad, la honestidad, la condición de ser sin engaño, es ciertamente el énfasis aquí. Frente a toda duplicidad humana, sea farisaica o de otro tipo, Jesús pronuncia su bendición sobre las personas cuya manifestación exterior está en armonía con su disposición interior.

   Sin embargo, un estudio del contexto en cada una de las referencias precedentes deja en claro que es necesario agregar algo. La sinceridad o integridad no es suficiente por sí sola. Un hombre puede estar sinceramente en lo correcto, pero también puede estar sinceramente equivocado. Sin duda, los profetas de Baal eran muy sinceros cuando desde la mañana hasta el medio día estuvieron saltando alrededor del altar, cortándose con cuchillos, y clamando constantemente: “Baal, óyenos” (1 R. 18:26–28). Pero eran sinceros en sentido equivocado. Así también, en un pasaje que se cita con frecuencia en la explicación de la sexta bienaventuranza (Gn. 20:6) Jehová mismo testifica que Abimelec, en la integridad de su corazón, había quitado Sara a Abraham. Sin embargo, el Señor no aprobó lo que el rey había hecho y lo amenazó de muerte si no devolvía Sara a su legítimo marido (v. 7). Igualmente, los “limpios de corazón” del Sal. 73:1 son los que con toda sinceridad son guiados por “el consejo” de Dios (v. 24). La fe no fingida de 1 Ti. 1:5 se une con la “sana doctrina” (v. 10). Y las personas a quienes se refiere Pedro (1 P. 1:22) son las que han purificado sus almas “por la obediencia a la verdad”.

    Por lo tanto, es claro que la bendición de la sexta bienaventuranza no se pronuncia sin discriminación sobre todos los que son sinceros, sino más bien sobre aquellos que, en su adoración al Dios verdadero, en conformidad con la verdad revelada en su Palabra, se esfuerzan sin hipocresía para agradarlo y glorificarlo. Estos y solamente éstos son los de “limpio corazón”. Ellos adoran a Dios en “espíritu y en verdad” (Jn. 4:24) y les gusta meditar sobre y practicar las virtudes mencionadas en 1 Co. 13; Gá. 5:22, 23; Ef. 4:32; 5:1; Fil. 2:1–4; 4:8, 9; Col. 3:1–17; etc. El corazón de ellos, la misma fuente principal de las disposiciones así como de los sentimientos y pensamientos (Mt. 15:19; 22:37; Ef. 1:18; 3:17; Fil. 1:7; 1 Ti. 1:5), está en armonía con el corazón de Dios.

    Por eso no es realmente sorprendente leer que los limpios de corazón “verán a Dios”, y que esto es la esencia de su bienaventuranza. El hombre cuya delicia no está verdaderamente en las cosas de Dios no puede apreciar el amor de Dios en Cristo hacia los pecadores. La semejanza es el requisito indispensable de la comunión y comprensión personal. Para conocer a Dios uno tiene que ser como él. Así como para el cazador desprovisto de toda cultura musical y sin aprecio por ella, la voz del viento que brama a través del bosque no significaba otra cosa que la liebre podría salir de su guarida y convertirse en una víctima fácil, mientras para su compañero Mozart el mismo sonido profundo significaba una nota majestuosa del gran órgano de Dios, así para el impuro Dios sigue siendo desconocido, pero para quienes son “imitadores de Dios como hijos amados y andan en amor”, él se revela a sí mismo.

    Ahora, la belleza de esta visión de Dios, esta percepción espiritual de su ser y de sus atributos y el deleitarse en ellos, es que es transformadora (2 Co. 3:18). Sin embargo, aquí en la tierra todavía es “ver oscuramente en espejo”, pero en el cielo y en el universo renovado, en que las condiciones del cielo serán halladas también en la tierra (Ap. 21:10), de modo que “la tierra será llena del conocimiento de Jehová como las aguas cubren el mar” (Is. 11:9), esta visión beatífica equivaldrá a una comunión sin pecado e ininterrumpida de las almas de todos los redimidos con Dios en Cristo, un ver “cara a cara” (1 Co. 13:12).

    Cuando en justicia al fin

    tu rostro glorioso pueda ver,

    y, pasada la noche atroz,

    despierte junto a ti

    para ver la gloria permanente,

    entonces, sólo entonces seré feliz.

   (F. F. Bullard, basado en Sal. 17:15)

    Así se cumplirá la oración de Jesús: “Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, también ellos estén conmigo, para que vean mi gloria que me has dado; porque me has amado desde antes de la fundación del mundo”.

   Citas: 1 Timoteo 1:5.Pues el propósito de este mandamiento es el amor nacido de corazón limpio, y de buena conciencia, y de fe no fingida; 2 Timoteo 2:22. Huye también de las pasiones juveniles, y sigue la justicia, la fe, el amor y la paz, con los que de corazón limpio invocan al Señor; 1 Pedro 1:22. Habiendo purificado vuestras almas por la obediencia a la verdad, mediante el Espíritu, para el amor fraternal no fingido, amaos unos a otros entrañablemente, de corazón puro; Apocalipsis 1:5, y de Jesucristo el testigo fiel, el primogénito de los muertos, y el soberano de los reyes de la tierra. Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre.

 

3er Titulo:

Los Creyentes De Corazón Sencillo Generan Comunión En La Iglesia. Los Hechos 2:46. Y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón.

    Comentario: versiculo 46. Día a día reuniéndose en el templo, partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sinceridad de corazón, 47a. alabando a Dios, y gozando favor con todo el pueblo.

    Lucas continúa describiendo la vida en la comunidad cristiana. El prologa la descripción de las actividades de los creyentes con la expresión día a día. Los cristianos en Jerusalén van al templo, el que para ellos es la casa de Dios. Ellos se consideran a sí mismos judíos que han visto el cumplimiento de las Escrituras del Antiguo Testamento a través de la vida, muerte y resurrección de Jesucristo. Se reúnen en los patios del templo, presumiblemente en el área conocida como el Pórtico de Salomón (3:11; 5:12) donde oran y alaban. Disfrutan de una completa unidad en un contexto que se compara con la llegada de la primavera con su impresionante explosión de colores, esplendor y perfecta armonía. De parte del pueblo judío en general como de sus dirigentes religiosos en particular, los cristianos no han recibido ningún tipo de oposición todavía. Sus vidas son ejemplares, tanto que a través de su conducta ellos pueden guiar a otros a Cristo.

    Diariamente se reúnen en sus casas para comer el pan y reafirmar la unidad que poseen en Cristo. Por supuesto, comer pan en las casas difícilmente pudo haber sido de interés noticiero, ya que es costumbre y de esperar. Sin embargo, Lucas compara la unidad y armonía de los creyentes en el templo con su solidaridad en las comidas comunes en hogares privados. Los cristianos “comían juntos con alegría y sinceridad de corazón”. Aunque Lucas no da más explicación sobre esto, la práctica de tener comidas comunes es comparable a las fiestas de amor mencionadas directa e indirectamente por Pablo en su carta a la iglesia de Corinto (1 Co. 11:20–22), por Pedro (2 P. 2:13) y por Judas (Jud. 12). Walter Bauer explica la fiesta de amor como “una comida en común servida por los primitivos cristianos en conexión con los cultos de la iglesia y con el propósito de fomentar la expresión del amor fraternal”.199 En Jerusalén, los creyentes disfrutan estas comidas “cada día” (v. 46a), como Lucas lo indica en el griego. Por consiguiente, debemos distinguir las comidas en común con la celebración de la Cena del Señor (v. 42).

    Lucas enfatiza la unidad, la armonía, el gozo y la sinceridad de los creyentes. Estos elementos son frutos del Espíritu Santo, quien está actuando en los corazones y vidas de los primeros cristianos. En Hechos, Lucas repetidamente menciona el gozo o la alegría, muchas veces en relación con la influencia del Espíritu Santo (véase, p. ej., 8:8, 39; 13:48, 52; 15:3; 16:34). Por otro lado, la expresión sinceridad aparece sólo una vez en el Nuevo Testamento. Se deriva de una palabra que significa terreno suave, llano, sin ninguna piedra que desfigure la superficie del suelo.

    “Alabando a Dios, y gozando favor con todo el pueblo”. La primera frase relaciona a Dios y el otro al pueblo. Estructuralmente, ambas frases son parte del versículo anterior (v. 46) en el cual Lucas describe las actividades diarias de los creyentes. ¡Qué testimonio de verdadero cristianismo! Estos creyentes viven una vida de alabanza a Dios y como resultado, son reconocidos por el pueblo. Son exponentes del poder del evangelio y la presencia del Espíritu Santo. Son testimonios vivientes para Cristo. Aquí está trabajando la iglesia misionera: el pueblo observa la conducta cristiana de los convertidos hablando en favor de la iglesia y son atraídos a Cristo.

    Pensamiento: advierta una cualidad importante la perseverancia en la casa de Dios, o templo de Dios; la unanimidad o sea de acuerdo en un solo pensamiento, y después en las casas partían el pan y comían juntos, advierta la palabra con alegría y sencillez de corazón.

   Citas: Hechos 11:23. Este, cuando llegó, y vio la gracia de Dios, se regocijó, y exhortó a todos a que con propósito de corazón permaneciesen fieles al Señor; Mateo 14:19. Entonces mandó a la gente recostarse sobre la hierba; y tomando los cinco panes y los dos peces, y levantando los ojos al cielo, bendijo, y partió y dio los panes a los discípulos, y los discípulos a la multitud; Efesios 6:5. Siervos, obedeced a vuestros amos terrenales con temor y temblor, con sencillez de vuestro corazón, como a Cristo; Colosenses 3:22. Siervos, obedeced en todo a vuestros amos terrenales, no sirviendo al ojo, como los que quieren agradar a los hombres, sino con corazón sincero, temiendo a Dios.

 

4° Titulo:

Gran Riqueza Espiritual Prometida a Los Creyentes En Cristo. Hebreos 8:10 y 11. Por lo cual, este es el pacto que haré con la casa de Israel Después de aquellos días, dice el Señor: Pondré mis leyes en la mente de ellos, Y sobre su corazón las escribiré; Y seré a ellos por Dios, Y ellos me serán a mí por pueblo; Y ninguno enseñará a su prójimo, Ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce al Señor; Porque todos me conocerán, Desde el menor hasta el mayor de ellos.

    Comentario: 10. “Este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, declara el Señor. Pondré mis leyes en sus mentes y las escribiré en sus corazones. Yo seré su Dios, y ellos serán mi pueblo.

  1. Ya no enseñará ningún hombre a su prójimo ni ningún hombre a su hermano, diciendo: ‘Conoce al Señor’, Porque todos ellos me conocerán, desde el menor de ellos hasta el mayor.
  2. Pues perdonaré su iniquidad nunca más me acordaré de sus pecados”.

    La descripción del nuevo pacto es positiva; las estipulaciones no están implícitas sino claramente declaradas en forma de cuatro promesas (8:6).

  1. a). Ley escrita: Por tercera vez en esta extensa cita Jeremías escribe “declara el Señor”. Dios mismo hace un nuevo pacto con el pueblo que pertenece a la era mesiánica. Es decir, los judíos y los gentiles como creyentes constituyen “la casa de Israel”. La era del antiguo pacto, caracterizada por la exclusividad de la nación de Israel, ha dado paso a una nueva era en la cual todas las naciones quedan incluidas (Mt. 28:19).

    ¿Quién pertenece a la casa de Israel? Toda aquella gente, dice Dios, en cuyas mentes yo pondré mis leyes y en cuyos corazones las escribiré. Las expresiones mentes y corazones (términos paralelos) representan el ser interior del hombre. El pueblo de Dios experimenta el poder penetrante de la Palabra de Dios, de modo tal que su ley llega a ser parte de su conciencia. Esa conciencia está dirigida hacia la ley de Dios, del mismo modo en que una brújula apunta invariablemente hacia el norte.

  1. b). Dios del pacto. A lo largo de la Escritura el mensaje recurrente de Dios a su pueblo es la promesa: “Yo seré su Dios, y ellos serán mi pueblo” (véanse, por ejemplo, Ex. 6:7; Lv. 26:12; Jer. 7:23; 11:4; 2 Co.6:16; Ap. 21:3). Dios quería hacer de la nación israelita su pueblo peculiar; iba a ser su “posesión atesorada”. Sin embargo, Israel podía perder su posición de favorita si el pueblo rehusaba obedece la ley de Dios. El pacto estipulaba que el pueblo de Dios debía vivir una vida de obediencia.

    En este tiempo del Nuevo Testamento Dios también se dirige a los creyentes en Jesucristo y les da la promesa del pacto: “Yo seré [vuestro] Dios, y [vosotros] seréis mi pueblo”. En este nuevo pacto Dios está inseparablemente unido a su pueblo porque la ley de Dios ha sido escrita en su corazón. El se comunica con su pueblo mediante su revelación, y ellos se comunican con él por medio de la oración. El los alienta para que se acerquen al trono de gracia con confianza (Heb. 4:16) y les hace saber que su nombre ha sido escrito en sus frentes (Ap. 14:1; 22:4). El quiere que ellos se dirijan a él como Padre, porque ellos son sus hijos.

Vosotros, hijos del pacto de Dios,

Que de su gracia habéis oído,

Sus grandes hechos no echéis al olvido,

Ni los juicios de su voz.

El Señor nuestro Dios, el único Dios,

Todas las naciones sus juicios conocen;

El sigue fiel a su promesa todavía

Aunque las generaciones pasen. (Himnario y Salterio)

 

  1. c). Conocimiento universal. La próxima promesa precede de las anteriores. El conocimiento de Dios será

universal. En la historia de Israel, la revelación de Dios venía poco a poco “por medio de los profetas en muchas ocasiones y de diversas maneras” (Heb. 1:1), y en una ocasión el Libro de la Ley fue hallado en el templo del Señor. Mientras el Libro de la Ley acumulaba polvo, el pueblo vivía en la ignorancia (2R. 22; 2 Cr. 34:14–28). La ignorancia de la revelación de Dios era espantosa, y los profetas de Dios repetidamente registraron sus quejas (véanse Is. 1:3, Jer. 4:22; Os. 4:6).

¡Qué diferencia en los tiempos del Nuevo Testamento! El conocimiento del Señor será universal y cubrirá la tierra “como las aguas cubren el mar” (Is. 11:9; Hab. 2:14). La necesidad de enseñanza individual—“que un hombre enseñe a su prójimo o un hombre a su hermano”, “desde el menor de ellos hasta el mayor”—desaparecerá ya que todos los hombres conocerán al Señor. Llenos del conocimiento de Dios, hasta los nuevos en la fe pueden y están equipados para dar testimonio de él. Todos aquellos que tienen la ley de Dios en sus corazones y mentes reconocen la gracia y la misericordia de Dios. Saben que sus pecados han sido perdonados y que su antecedentes han sido limpiados.

  1. d). Remisión completa. Cuando Dios perdona el pecado, lo hace no volviendo a acordarse nunca más del pecado del hombre. Eso significa que una vez perdonado, el hombre es como Adán y Eva en el paraíso: sin pecado. El hombre, perdonado por Dios, es aceptado como si nunca hubiese cometido pecado alguno. Dios dice, “nunca más me acordaré de sus pecados”. En el nuevo pacto, la gracia y la misericordia les son libremente dadas a todos los hijos de Dios. Dios otorga estas bendiciones en el nombre de su Hijo, que es el mediador del nuevo pacto. Este nuevo pacto establecido por medio de la muerte de Jesús en la cruz es la garantía del creyente de que sus pecados están perdonados y olvidados.

    Pensamiento: Advierta las cuatro riquezas que Dios ofrece al creyente: Ley escrita (pondré mis leyes en su mente); Dios del pacto (seré su Dios); Conocimiento universal (Escribiré en sus corazones); Remisión completa (Porque todos me conocerán). Que maravilloso es nuestro Dios, pero Dios nos exige que escudriñemos las escritura, no es por arte de magia que vamos adquirir conocimiento, tiene que leerse para quede grabada en la mente, hay que obedecer al pacto para el sea nuestro Dios.

    Citas: Gálatas 4:5-6. para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos. 6 Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: ¡Abba, Padre!; 2 Corintios 6:18.Y seré para vosotros por Padre, Y vosotros me seréis hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso; Josué 23:6. Esforzaos, pues, mucho en guardar y hacer todo lo que está escrito en el libro de la ley de Moisés, sin apartaros de ello ni a diestra ni a siniestra;  Santiago 2.5.Hermanos míos amados, oíd: ¿No ha elegido Dios a los pobres de este mundo, para que sean ricos en fe y herederos del reino que ha prometido a los que le aman? (Riqueza Espiritual).

Y a aquel que es poderoso para guardaros sin caída, y presentaros sin mancha delante de su gloria con gran alegría, al único y sabio Dios, nuestro Salvador, sea gloria y majestad, imperio y potencia, ahora y por todos los siglos. Amén. (Judas 17).

 

AMÉN, A DIOS SEA LA GLORIA.

 

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Bibliografía: 
– Bíblia de Estudio Thompson y Bíblia de estudio Plenitud.
– Comentarios al Nuevo Testamento – William Hendriksen.
– Comentario de Mundo Hispano.


Hno Roberto Saldías Roa

Miembro de la IEP en Nacimiento Bajo, nació en el evangelio del Señor en la Iglesia de Laja 1975. Casado con María Nahuelmán, estudia teología de manera autodidacta. Me gusta mucho leer y escribir.