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Lunes 20 de julio de 2020: “Honrosa bendición de los humildes de espíritu”

Lunes 20 de julio de 2020: “Honrosa bendición de los humildes de espíritu”

  Lectura bíblica: Proverbios Cap. 22 versículos 3 al 53El avisado ve el mal y se esconde; Mas los simples pasan y reciben el daño. 4Riquezas, honra y vida Son la remuneración de la humildad y del temor de Jehová. 5Espinos y lazos hay en el camino del perverso; El que guarda su alma se alejará de ellos.

   Definición de Humilde: Humildad. El término humildad y sus relacionados sustantivo y verbo, humilde, traducen varias palabras heb. del AT; y varios derivados del gr. tapeinoo del NT. El significado apunta a varias direcciones, pero el pensamiento central es ser libre de orgullo: humildad, mansedumbre, modestia, benignidad. Existe lo que puede llamarse falsa humildad (<510218>Colosenses 2:18, 23), o humillación de sí mismo (BA). Dios humilla a las personas para guiarlas a la obediencia (<050802>Deuteronomio 8:2). El humillarnos delante de Dios es una de las condiciones para obtener su favor (<140714>2 Crónicas 7:14), y es una de sus demandas supremas (<330608>Miqueas 6:8). Dios mora con el humilde (<235715>Isaías 57:15). Se nos estimula a la humildad (<201533>Proverbios 15:33; 18:12; 22:4).

    Para los griegos la humildad era algo débil y despreciable, pero Jesús la estableció como el fundamento del carácter (<400503>Mateo 5:3, 5; 18:4; 23:12; <421411>Lucas 14:11; 18:14). Por su humildad Jesús atrajo a la gente (<401128>Mateo 11:28-30; <431301>Juan 13:1-20; <660320>Apocalipsis 3:20). Pablo hizo hincapié en la humildad de Jesús (<470809>2 Corintios 8:9; <500201>Filipenses 2:1-11), exhortándonos a ser humildes uno para con el otro (<451210>Romanos 12:10; <461304>1 Corintios 13:4-6; <500803>Filipenses 2:3, 4), y habló de sí mismo como un ejemplo (<442019>Hechos 20:19). Pedro también exhortó a mostrar humildad ante los hermanos y ante Dios (<600505>1 Pedro 5:5, 6). La humildad es resultado de la acción de Dios, las circunstancias, otra gente, nosotros mismos, o de cualquiera o todos éstos en nuestra vida.

(Según Dic. Vine):

  1. Nombre

tapeinofrosune (ταπεινοφροσύνη, 5012), humildad de mente (de tapeinos, véase B, N.º 1, y fren, mente). Se traduce «humildad» en Hch 20.19; Ef 4.2; Flp 2.3; Col 2.18, 23; 3.12; 1 P 5.5.

  1. Adjetivos
  2. tapeinos (ταπεινός, 5011) significa primariamente aquello que es bajo, y que no se levanta mucho de la tierra, como en la LXX en Ez 17.24 y, de ahí, metafóricamente, significa humilde, de baja condición. En el NT se usa siempre en buen sentido, metafóricamente, denotando: (a) de humilde condición (Lc 1.52; Ro 12.16); 2 Co 7.6, donde el anterior contexto muestra que este uso corresponde a (a); Stg 1.9: «de humilde condición»; (b) de espíritu humilde (Mt 11.29; 2 Co 10.1; Stg 4.6; 1 P 5.5).
  3. tapeinofron (ταπεινόφρων, 5012), «humilde» (fren, mente). Se halla en 1 P 3.8 en los mss. más comúnmente aceptados; en el TR aparece el término filófron: «amigables».

   Comentario del contexto: (Comentario de Mundo Hispano). En el v. 3 se contrasta a él prudente (ver 12:16, 23; 13:16; 14:8, 15, 18; 27:12) con los ingenuos (ver 1:4). Por un lado, el prudente ve el mal (ver 1:33; 3:29, 30; 6:18; 14:34; 24:16) y se esconde para no estar en el mal y todas sus consecuencias. Por otra parte, el ingenuo sigue y sufre (ver 17:26; 21:11; 27:12). No es como el ingenuo de 21:11, quien aprende.

   El v. 4 repite los valores adquiridos a través de la humildad (ver 3:34; 11:2; 16:19) y la fe reverente en Dios (ver 1:7; 3:7; 15:33; 16:6). Estos valores igualan los de sabiduría en 3:16: Riquezas, honra y vida.

   En el v. 5 se subrayan los dos obstáculos del camino del perverso (ver 6:12, 14). Son dos peligros en el caminar común. Primero, los espinos que crecen en el camino, escondiéndolo y escondiendo los peligros del camino, como la serpiente. En segundo lugar, está la trampa (de ave como en 1:17; 7:23 la red). Así es la vida, llena de obstáculos, algunos de la naturaleza, otros hechos por el ser humano. Por otro lado, el que se cuida se va a alejar de estos dos obstáculos.

   (Según Matthew) V. 3. La fe prevé el mal que viene sobre los pecadores y mira a Jesucristo como el refugio seguro contra la tormenta. V. 4. Donde está el temor de Dios, habrá humildad. Mucho hay para disfrutar por el temor de Dios: riquezas espirituales y, al final, la vida eterna. V. 5. El camino del pecado es ofensivo y peligroso. Pero el camino del deber es seguro y fácil.

(Enduring Word Bible Commentary Proverbios 22)

Proverbios 22:3

   El avisado ve el mal y se esconde; Mas los simples pasan y reciben el daño.

-a. El avisado ve el mal y se esconde: La sabiduría no siempre participa en una pelea; sabe que hay momentos en que la mejor respuesta al mal es esconderse y dejar que pase el peligro.

[1]. “La previsión es el mejor medio de prevención.” (Trapp)

-b. Mas los simples pasan y reciben el daño: El hombre necio y simple no tiene la capacidad de percibir el peligro y responder correctamente. Él debe soportar más mal debido a esto, y es algo así como un castigo.

Proverbios 22:4

Riquezas, honra y vida Son la remuneración de la humildad y del temor de Jehová.

-a. Humildad y del temor de Jehová: Estas dos cualidades están conectadas. La humildad es una visión propia del yo; el temor del Señor es una visión correcta de Dios. La persona que tiene estas dos cualidades está en el camino de la sabiduría.

-b. Riquezas, honra y vida: La bendición vendrá al sabio que tenga humildad y el temor del Señor. El ciertamente puede esperar riquezas espirituales y honor y vida, y a menudo esas mismas cosas materialmente en este mundo.

[1]. “El más humilde es el cristiano más triunfante. Puede estar deprimido, pero es muy exaltado. Él tiene la riqueza de la gracia y de la gloria. Nadie puede privarlo de eso.” (Bridges)

Proverbios 22:5

Espinos y lazos hay en el camino del perverso; El que guarda su alma se alejará de ellos.

a. Espinos y lazos hay en el camino del perverso: Proverbios 13:15 nos dijo que el camino de los infieles es difícil. Los espinos y lazos describen simbólicamente el camino del perverso.

[1]. “La metáfora se refiere a tentaciones como el sexo fácil y el dinero fácil que tientan a los jóvenes. El camino moralmente degenerado es un camino peligroso infestado de eso. “Si quieres menos tentaciones, cambia el camino en el que estás. (Waltke)

[2]. “Esto se debe al amor de Dios, que se muestra en la constitución del mundo. Hubiera sido una malignidad habernos colocado en el mundo sin la señal de advertencia de dolor para mostrarnos dónde estamos equivocados y para herirnos cuando nos extraviamos.” (Meyer)

b. El que guarda su alma se alejará de ellos: El sabio, que vigila su vida (guarda su alma) se mantendrán lejos del camino del perverso y de los espinos y lazos asociadas con ese camino.

[1]. “Aquellos que tienen la disciplina de la sabiduría evitan los peligros de la vida.” (Ross).

   Pensamiento: A continuación, Proverbios 22:3 donde dice: «El avisado ve el mal y se esconde; más los simples pasan y reciben el daño»

   El avisado es el prudente, el precavido. El simple es el imprudente, el impulsivo. El prudente detecta un peligro y no sigue adelante. De esta manera evita el mal. El imprudente en cambio, ve un peligro, pero sigue adelante y como consecuencia recibe el mal. Dios nos ha dado discernimiento para detectar lo que reviste peligro. Usemos ese discernimiento para no sufrir el mal.

   Luego viene Proverbios 22:4 donde dice: «Riquezas, honra y vida son la remuneración de la humildad y del temor de Jehová.»

   El mundo no aprecia la humildad, tampoco aprecia el temor reverencial o el respeto a Jehová. Pero Dios recompensa con creces al humilde y al que tiene temor a Jehová.

   La recompensa es triple: Riquezas, honra y vida. Riquezas no solo en el campo material sino principalmente en el campo espiritual. Honra significa una imagen que infunde respeto y hasta admiración. Al hablar de vida está dando a entender una vida en abundancia, una vida de satisfacción. Es el premio para los humildes y los que temen a Jehová. Observe que humildad y temor de Jehová van siempre juntos. Una persona que teme a Jehová será humilde y una persona que es humilde temerá a Jehová. Esta es la razón por la cual un creyente genuino no puede ser orgulloso.

   Muy bien, ahora tenemos Proverbios 22:5 donde dice: «Espinos y lazos hay en el camino del perverso, el que guarda su alma se alejará de ellos.»

   Ser perverso, o impío, o pecador es como andar con los ojos vendados sobre un campo minado. Cualquier momento explotará una mina y atrapará la vida del perverso. Por otro lado, la vida recta es la mejor protección que podemos tener a nuestro alcance. Una persona que vive en integridad, jamás estará expuesta a los peligros que acechan a la gente impía. Si quiere vivir seguro amable oyente, viva en santidad.

1er Titulo:

La humildad lleva al hombre al arrepentimiento. Lucas 18: 11 al 14. 11El fariseo, puesto en pie, oraba consigo mismo de esta manera: Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano; 12ayuno dos veces a la semana, doy diezmos de todo lo que gano. 13Mas el publicano, estando lejos, no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: Dios, sé propicio a mí, pecador. 14Os digo que éste descendió a su casa justificado antes que el otro; porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla será enaltecido.

   Comentario: [11, 12]. El fariseo, se puso en pie y dirigía una oración a sí mismo de esta manera: Oh Dios, te doy gracias porque no soy como el resto de la gente—ladrones, tramposos, adúlteros—ni aun como este cobrador de impuestos. Ayuno dos veces por semana; doy el diezmo de todo lo que gane.

Obsérvese lo siguiente:

-a. El fariseo asume su posición con decisión. Orando en pie, alzando las manos y los ojos, no era nada extraordinario. En el caso de un fariseo esto era incluso lo que esperaríamos.

   ¿Exactamente dónde se para el fariseo en el complejo del templo? No se nos dice, pero una comparación con v. 13 puede indicarnos que se para lo más cerca posible del santuario mismo, con su Lugar Santo y su Lugar Santísimo.

-b. ¿A quién se dirige? Exteriormente se dirige a Dios, puesto que dice, “Oh Dios”. Pero interior y realmente, el hombre está hablando de sí mismo consigo mismo. Véase la nota sobre 18:11. Además, habiendo mencionado una vez a Dios, no vuelve a referirse a él. A través de toda su oración el fariseo se está felicitando a sí mismo.

   Se deduce que esta es la realidad del hecho de que en ninguna parte de su oración el hombre confiesa sus pecados. En ningún momento pide a Dios que le perdone lo malo que ha hecho. Ahora, si hubiera tenido alguna percepción de la presencia divina, ¿no hubiera tenido también un sentido de culpa? Véanse Is. 6:1–5; Lc. 5:8.

-c. Comienza comparándose con otras personas. Sin embargo, no se compara con hombres verdaderamente devotos como Samuel (1 S. 1:20, 28; 2:18, 26) o Simeón (Lc. 2:25–32), sino con aquellos de mala reputación. Dice no ser ladrón … como si no estuviera en aquel mismo momento robando a Dios el honor que se le debe. No es tramposo o una persona deshonesta… como si no estuviera defraudándose a sí mismo de una bendición. Y no es adúltero. Bueno, quizás no literalmente, pero ¿acaso no estaba apartándose este orgulloso fariseo del Dios verdadero y así haciéndose culpable del peor de los adulterios? (Os. 1:2; 5:3).

-d. De pronto la atención del fariseo es atraída al cobrador de impuestos que está golpeándose el pecho y clamando a Dios por la misericordia. Entonces incluye también a este “publicano” en su oración añadiendo “ni aun como este cobrador de impuestos”. No se dio cuenta que el hombre a quien tanto despreciaba estaba en camino del cielo, lugar que el fariseo nunca vería a menos que ocurriera en su corazón un cambio interno muy básico, una transformación completa.

-e. Una oración farisaica del tiempo en que Jesús contó esta parábola es como sigue:

“Te doy gracias, Jehová mi Dios, porque tú has asignado mi suerte con aquellos que se sientan en la casa de entendimiento y no con los que se sientan en las esquinas de las calles.

   Pues yo me levanto temprano y ellos se levantan temprano: yo me levanto temprano para estudiar las palabras de la Tora y ellos se levantan temprano para atender asuntos de ninguna importancia. Yo me fatigo y ellos se fatigan: yo me fatigo y por ello gano, mientras ellos se fatigan sin ganar nada. Yo corro y ellos corren; yo corro hacia la vida de la era venidera, mientras ellos corren hacia el abismo de destrucción”. Este es otro ejemplo típico de la misma autojusticia farisaica.

-f. En el aspecto positivo, el fariseo menciona en su oración algunas obras supererogatorias a su haber. ¿Acaso no hace él más de lo que la ley exige? “Ayuno dos veces por semana”, dice él. Véase sobre 5:33. Este hombre no ayuna solamente una vez al año, como sugiere Lv. 16:29, o sólo en ciertos meses. No, él ayuna dos veces por semana (lunes y jueves, probablemente). Y en cuanto a diezmar, también a esto se da completamente y excede por mucho lo que la ley requiere (véase Dt. 14:22, 23). Este diezma aun las hierbas del jardín (Lc.11:42). ¡Qué persona tan ejemplar!

[13]. Pero el cobrador de impuestos, de pie a cierta distancia, no se atrevía siquiera alzar sus ojos el cielo, sino que se golpeaba el pecho diciendo: Oh Dios, ten misericordia de mí el pecador.

-a. Se para “a cierta distancia”. Ciertamente está en el templo, pues allí es donde mora Dios en un sentido especial. El necesita a Dios desesperadamente, ¡al Dios de amor perdonador! Pero, habiendo llegado al templo, se pone a cierta distancia, lejos del santuario.

-b. Se avergüenza de sus pecados; de ahí, avergonzado de sí mismo, y por lo tanto permanece sin levantar los ojos.

-c. Sigue golpeándose el pecho en un acto de autocensura y casi desesperación.

-d. Profundamente consciente de la presencia de Dios, se aferra de Dios en oración (cf. Is. 64:7), y de las profundidades mismas de su ser clama: “Oh Dios, ten misericordia de mí, el pecador”. Con fervor e intensidad, suplica a Dios que haga propiciación por él. Tiene hambre y sed de la más grande bendición, a saber, que la ira de Dios sea quitada y se obtenga su favor. Su oración está totalmente en el espíritu de Sólo en Ti teniendo fe deuda tal podré pagar. Líneas tomadas de A. M. Toplady — Tr. T. M. Westrup

-e. ¿Pensaba el fariseo en sí mismo solamente? También lo hacía el cobrador de impuestos, distinguiéndose del resto de la humanidad, pero de un modo totalmente distinto. No se enaltece sobre los demás. No dice, por ejemplo: “Oh Dios, te doy gracias que soy, al menos, mejor que la mayoría de los cobradores de impuestos”. De ninguna manera. Él se individualiza como ¡EL pecador! Más adelante, el gran apóstol a los gentiles haría lo mismo.

Diría: “Cristo Jesús vino al mundo a salvar pecadores, primero de los cuales soy yo (1 Ti. 1:15).

  1. Dos resultados

[14]. Os digo que este hombre, y no otro, volvió a su casa justificado …

   Haciendo gran énfasis, Jesús continúa: “Os digo”, etc. Asevera: “este hombre, en vez del otro” dando a entender claramente que “el otro no”.

   El cobrador de impuestos volvió a su casa justificado. La palabra se usa aquí en el sentido forense. Dios mismo ha declarado justo a este “publicano”. Sí, él es justo ante los ojos del Altísimo. Los pecados del hombre han sido borrados. Véase Sal. 51:1, 2. Sus transgresiones han sido alejadas tanto como está lejos el oriente del occidente (Sal. 103:12). Han sido echados en lo profundo del mar (Miq. 7:19). Y el penitente mismo ha sido adoptado en la familia de Dios.

   Ahora él vuelve a casa. Ha sido quitada la tempestad de su corazón. Ahora todo es paz, porque está profundamente convencido que la aprobación de Dios le pertenece.

   El fariseo también vuelve a casa, ¡pero no tiene nada! Podría haberse quedado en casa ese día y no haber ido al templo. En realidad, esto hubiera sido mejor para él.

   A todo esto, se añaden las muy apropiadas palabras de Lc. 14:11: porque todo el que se enaltece será humillado, mientras que el que se humilla será enaltecido. Véase sobre 14:11; además, sobre 1:52, 53. Y no se olvide Is. 57:15.

   Así, de un modo muy conmovedor termina la Sección Central de Lucas.

   Conclusión: V. 13Oh Dios, ten misericordia de mí, el pecador”. Antiguo Testamento, Nuevo Testamento; David, el cobrador de impuestos, Pablo; todos se unen aquí atribuyendo la salvación, de principio a fin, a la misericordia (el amor de Dios revelado a los miserables) y la gracia (el amor de Dios demostrado hacia los que no lo merecen) de Dios. Véanse Sal. 51:1; Lc. 18:13; Ef. 2:8; Tit. 3:5.

   La teología del despreciado “publicano” era sana; su actitud de corazón era la mejor, todo esto originando en Dios mismo. Soli Deo Gloria.

2° Titulo:

Recibe la consolación de Dios. 2ª a los Corintios 7:6. Pero Dios, que consuela a los humildes, nos consoló con la venida de Tito;

   Comentario: 6. Pero Dios, que consuela a los abatidos, nos consoló con la llegada de Tito.

   Dios nunca olvida a su pueblo; sino que, en el momento adecuado, les envía la liberación. Su mirada reposa sobre sus hijos cuando están sometidos a penalidades físicas o mentales por causa de su reino. Él oye sus oraciones y responde a sus necesidades cuando están descorazonados o humillados. Dios acude a ellos en tiempo de necesidad con palabras de ánimo y consuelo. Pablo, por ejemplo, había sufrido desaliento cuando fundó la iglesia de Corinto.

   Pero, en una visión, el Señor le habló y le dijo: «No tengas miedo; sigue hablando y no te calles, pues estoy contigo. Nadie te atacará, porque tengo mucha gente en esta ciudad» (Hch. 18:9–10).

   Al escribir sus epístolas, Pablo siempre tenía en su mente pasajes del Antiguo Testamento. Y aquí está recordando y pensando en las palabras que Dios dijo a Israel: «Porque el Señor consuela a su pueblo, y tiene compasión de sus afligidos» (Is. 49:13). Pablo no sigue el texto hebreo, sino el griego, y con cierta aproximación cita sus palabras de memoria.

   La venida de Tito como portador de buenas noticias, es la forma en que Dios consuela a Pablo. No sabemos la razón del retraso de Tito; pero su llegada y las noticias que traía de los corintios elevaron el espíritu de Pablo y le infundieron una alegría indescriptible.

3er Titulo:

El humilde se somete a Dios obedeciendo en todo. 2 Crónicas 34: 26 y 27. 26Mas al rey de Judá, que os ha enviado a consultar a Jehová, así le diréis: Jehová el Dios de Israel ha dicho así: Por cuanto oíste las palabras del libro, 27Y tu corazón se conmovió, y te humillaste delante de Dios al oír sus palabras sobre este lugar y sobre sus moradores, y te humillaste delante de mí, y rasgaste tus vestidos, y lloraste en mi presencia, yo también te he oído, dice Jehová.

   Comentario: Hilquías fue al rey con un informe que le agradó y con otro que le entristeció: la obra de reparación del templo se había finalizado y el libro de la Ley había sido encontrado abandonado (vv. 16–18). Sin duda alguna, al escuchar la lectura de Deuteronomio 28:36, el rey no pudo hacer otra cosa más que arrepentirse, rasgando sus vestidos (v. 19).

   El rey envió una comisión para consultar con la profetisa Hulda (vv. 21, 22) si las palabras de maldición contra Judá estaban por materializarse o no. El mensaje que la profetisa les entregó para el rey tenía dos partes: primero, por causa de los pecados del pueblo, Dios traería el mal sobre este lugar y sobre sus habitantes (v. 24), es decir, todas las maldiciones mencionadas en el libro (vv. 23–25); segundo, Dios no ejecutaría su juicio en los días de Josías, porque Josías se había arrepentido cuando oyó la lectura de la Ley (vv. 26–28a).

   Como en el caso de Ezequías (32:26), por haberse humillado, Dios lo perdonó: Serás reunido en tu sepulcro en paz (v. 28b). Lo que causaría gran perturbación en el alma del rey sería ver la caída desastrosa de Judá y que fuera llevada al cautiverio.

   En efecto, esta paz no se aplicaría a la forma violenta en que Josías encontró su muerte (35:23, 24). No obstante, la póliza de seguro por parte de Dios contra esta calamidad era suya.

   Inspirado por este acto de gracia, Josías convocó a todos los ancianos de Judá y de Jerusalén, a pequeños y grandes (v. 29), y desde el templo leyó a oídos de ellos todas las palabras del libro del pacto que había sido hallado en la casa de Jehovah (v. 30).

   El pacto que Josías hizo con Jehovah (v. 31) fue el que ya se había hecho con Israel y que estaba registrado en el libro del pacto (compárese con el v. 30). Según 2ª de Reyes 23:3, el rey se puso de pie junto a la columna, sugiriendo quizá que como las columnas sostenían la estructura del templo, así mismo la palabra de Jehovah sostendría la fe de su pueblo.

   Acto seguido, Josías quitó todas las abominaciones (v. 33). De acuerdo con la información provista en 2ª de Reyes 23:4–14, Josías ordenó al sumo sacerdote Hilquías y a todo el plantel sacerdotal que sacaran del santuario los objetos del paganismo cananeo y los quemaran en los campos del Quedrón. Además, destituyó a los sacerdotes idólatras; sacó de la casa de Jehovah el árbol ritual de Asera; lo pulverizó y esparció sus cenizas sobre los sepulcros de los que los habían adorado; destruyó los prostíbulos instalados en la casa de Jehovah; prohibió los sacrificios humanos a Moloc; quemó en el fuego los carros del sol; quemó los santuarios de Acaz y de Manasés; y mató a todos los sacerdotes de los lugares altos en Samaria.

    (comentario de Mathew). Como los años de la infancia no sirven para nuestros congéneres, así nuestra juventud temprana debiera dedicarse a Dios, para que no despilfarremos nada del breve espacio de vida que resta.

   Felices y sabios son quienes buscan al Señor y se preparan para ser útiles a temprana edad, mientras otros andan en pos de placeres pecaminosos, contrayendo malos hábitos y estableciendo relaciones destructoras. ¿Qué puede expresar la angustia evitada por la temprana piedad y sus benditos efectos? —El examen y la vigilancia diligentes de sí mismos nos convencerán de lo engañoso y perverso de nuestros corazones y de la pecaminosidad de nuestra vida. Aquí se nos exhorta a humillarnos ante Dios y buscarlo como hizo Josías. Y aquí se enseña a los creyentes a no temer la muerte, sino a darle la bienvenida cuando los aparta del mal venidero. —Nada acelera la ruina de un pueblo ni los hace madurar para su perdición más que su descuido de los intentos de reforma. No os engañéis, Dios no puede ser burlado. La corriente y la marejada de los afectos sólo se gira a la orden de Aquel que levanta a los muertos en delitos y pecados. Contemplamos la peculiar hermosura de la gracia que otorga el Señor en quienes, en sus años tiernos, procuran conocer y amar al Salvador. ¿Le ha visitado Jesús, la aurora de lo alto? ¿Podéis atribuir a vuestra juventud el conocimiento de esta luz y vida del hombre, como Josías? ¡Oh, la indecible felicidad de llegar a familiarizarse con Jesús desde nuestros primeros años!

4° Titulo:

El humilde siempre perdona al ofensor. Los Hechos 7: 59 y 60. 59Y apedreaban a Esteban, mientras él invocaba y decía: Señor Jesús, recibe mi espíritu. 60Y puesto de rodillas, clamó a gran voz: Señor, no les tomes en cuenta este pecado. Y habiendo dicho esto, durmió.

   Comentario: [59]. Y mientras apedreaban a Esteban, él oraba: Señor Jesús, recibe mi espíritu. [60]. Y puesto de rodillas, clamó a gran voz: Señor, no les tomes en cuenta este pecado. Y habiendo dicho esto, durmió.

1a. Y Saulo consentía en la muerte de Esteban.

-a. “Y mientras apedreaban a Esteban”. Una tras otra, las piedras golpean al indefenso Esteban. A medida que el ángel de la muerte lo llama, él pronuncia una oración muy similar a aquella que hizo Jesús en la cruz: “Señor Jesús, recibe mi espíritu”. Jesús dijo a su Padre: Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu” (Lc. 23:46). Pero Esteban ora a Jesús y se identifica enteramente con Aquel a quien ya ha visto como el Hijo del hombre de pie junto a Dios (v. 56). Mientras Esteban ora, Jesús se extiende al primer mártir de la fe cristiana y recibe su espíritu. Esteban, por decirlo así, mira a Jesús y se encomienda a él.

   En los momentos de su muerte, mientras se arrodillaba para orar, Esteban pronunció prácticamente las mismas palabras que dijo Jesús cuando fue crucificado: “Señor, no les tomes en cuenta este pecado” (véase Lc. 23:24). Pero la secuencia de estas dos frases ha sido invertida. Esteban primero ora que Jesús acepte su espíritu y luego que no se tome en cuenta el pecado de sus enemigos de asesinar a un inocente. Se dirige al Señor. Este título, en el contexto del pasaje, hace referencia no a Dios sino a Jesús. En su oración, Esteban también pone a Jesús en el nivel de Dios y así ora a él directamente. Un asunto más relacionado con estas oraciones: Aun cuando la redacción entre las oraciones de Jesús y de Esteban sea diferente, el sentimiento que ambos expresan es el mismo. ¡Qué significativa es la identificación de Esteban con Jesús!

   La descripción que Lucas hace de la muerte de Esteban es concisa, aunque pese a ello da al lector suficiente información acerca de Esteban. Lucas presenta un cuadro de serenidad en medio de la violencia cuando escribe que Esteban durmió. A lo largo de su relato, mantiene a Esteban en el centro del cuadro.

-b. “Y Saulo consentía en la muerte de Esteban”. La primera frase del siguiente capítulo y versículo (8: 1a) sirve de puente entre el relato anterior y lo que viene luego. Por segunda vez (véase v. 58), Lucas presenta a Saulo (Pablo), a quien ahora describe como a una persona que está de acuerdo con la muerte de Esteban. El escritor sugiere que esta muerte viene a ser un punto decisivo para Saulo (22:20). Pablo es el sucesor de Esteban en llevar el evangelio a los judíos de habla griega y a los gentiles. En su vida como misionero, Pablo habría de sufrir por Cristo diez veces más de lo que sufrió Esteban (2 Co. 11:23–29). Al reflexionar sobre la muerte de Esteban y la aprobación de Saulo a ella, Agustín hace este agudo comentario: Si Esteban no hubiera orado

La iglesia no habría tenido a un Pablo.

   Pensamiento: Nada es tan consolador para los santos moribundos, o tan animador para los santos que sufren, que ver a Jesús a la diestra de Dios: bendito sea Dios, por fe podemos verlo ahí. Esteban ofreció dos oraciones breves en sus momentos de agonía. Nuestro Señor Jesús es Dios, al cual tenemos que buscar, y en quien tenemos que confiar y consolarnos, viviendo y muriendo. Si esto ha sido nuestro cuidado mientras vivimos, será nuestro consuelo cuando muramos. —Aquí hay una oración por sus perseguidores. Aunque el pecado fue muy grande, si a ellos les pesaba en el corazón, Dios no los pondría en la cuenta de ellos. —Esteban murió tan apremiado como nunca murió hombre alguno, pero al morir, se dice que durmió; él se dedicó a la tarea de morir con tanta compostura como si se hubiera ido a dormir. Despertará de nuevo en la mañana de la resurrección para ser recibido en la presencia del Señor, donde hay plenitud de gozo, y para compartir los placeres que están a su diestra para siempre.

Citas Bíblicas sobre humildad:

Filipenses 2:5-8. Haya, {pues,} en vosotros esta actitud que hubo también en Cristo Jesús, el cual, aunque existía en forma de Dios, no consideró el ser igual a Dios como algo a qué aferrarse, sino que se despojó a sí mismo tomando forma de siervo, haciéndose semejante a los hombres.

Proverbios 25:6-7. No hagas ostentación ante el rey, y no te pongas en el lugar de los grandes; porque es mejor que te digan: Sube acá, a que te humillen delante del príncipe a quien tus ojos han visto.

Lucas 22:25-2. Y {Jesús} les dijo: Los reyes de los gentiles se enseñorean de ellos; y los que tienen autoridad sobre ellos son llamados bienhechores. Pero no es así con vosotros; antes, el mayor entre vosotros hágase como el menor, y el que dirige como el que sirve. Porque, ¿cuál es mayor, el que se sienta {a la mesa,} o el que sirve? ¿No lo es el que se sienta {a la mesa?} Sin embargo, entre vosotros yo soy como el que sirve.

Isaías 66:2. Todo esto lo hizo mi mano, y así todas estas cosas llegaron a ser –declara el SEÑOR. Pero a éste miraré: al que es humilde y contrito de espíritu, y que tiembla ante mi palabra.

Esdras 8:21 Entonces proclamé allí, junto al río Ahava, un ayuno para que nos humilláramos delante de nuestro Dios a fin de implorar de El un viaje feliz para nosotros, para nuestros pequeños y para todas nuestras posesiones.

Santiago 4:10. Humillaos en la presencia del Señor y Él os exaltará.

1 Pedro 5:6 . Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que Él os exalte a su debido tiempo,

Proverbios 29:23. El orgullo del hombre lo humillará, pero el de espíritu humilde obtendrá honores.

Salmos 95:6. Venid, adoremos y postrémonos; doblemos la rodilla ante el SEÑOR nuestro Hacedor.

Daniel 6:10 . Cuando Daniel supo que había sido firmado el documento, entró en su casa (en su aposento superior tenía ventanas abiertas en dirección a Jerusalén), y como lo solía hacer antes, continuó arrodillándose tres veces al día, orando y dando gracias delante de su Dios.

Amén, para la honra y gloria de Dios.

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Hno Roberto Saldías Roa

Miembro de la IEP en Nacimiento Bajo, nació en el evangelio del Señor en la Iglesia de Laja 1975. Casado con María Nahuelmán, estudia teología de manera autodidacta. Me gusta mucho leer y escribir.

 

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