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Lunes 20 de enero de 2020: “Dios habita en el humilde de espíritu y lo bendice”.

Lunes 20 de enero de 2020: “Dios habita en el humilde de espíritu y lo bendice”.

    Lectura Bíblica: Isaías Cap. 57, versículo 15. Porque así dijo el Alto y Sublime, el que habita la eternidad, y cuyo nombre es el Santo: Yo habito en la altura y la santidad, y con el quebrantado y humilde de espíritu, para hacer vivir el espíritu de los humildes, y para vivificar el corazón de los quebrantados.

   Comentario: Los ídolos y sus adoradores llegarán a nada, pero los que confían en la gracia de Dios serán llevados a disfrutar del cielo. Con el Señor no hay principio de días ni fin de vida, ni cambio de tiempo. Su nombre es santo y todos deben conocerlo como santo Dios. Tendrá tierno cuidado de quienes reflexionan en su condición y temen su ira. Hará su morada en aquellos cuyo corazón ha humillado para vivificarlos y consolarlos. Cuando los problemas duran mucho aun los hombres buenos son tentados a pensar mal de Dios. Por tanto, Él no contenderá para siempre, porque no abandonará la obra de sus manos ni derrotará lo comprado por la sangre de Su Hijo. —La codicia es un pecado que pone en particular a los hombres bajo el desagrado divino. Véase la pecaminosidad del pecado. Véase también que los problemas no pueden reformar a los hombres a menos que la gracia de Dios obre en ellos. —Se publicará paz, la paz perfecta. Frutos de labios que predican y oran. Cristo vino y predicó paz a los gentiles y a los judíos; a épocas futuras aún lejanas en el tiempo, y a los de su misma era. —Pero los impíos no quieren ser sanados por la gracia de Dios, por tanto, no serán sanados por sus consolaciones. Sus concupiscencias y pasiones sin gobierno los hacen como el mar tempestuoso. También, los temores de conciencia les turban sus goces. Dios lo dijo, y no puede todo el mundo desdecirlo: no hay paz para los que se permiten cualquier pecado. Si somos recuperados de un estado tan espantoso, es sólo por la gracia de Dios. La influencia del Espíritu Santo y el nuevo corazón del cual brota alabanza agradecida, fruto de nuestros labios, son su dádiva. La salvación, con todos sus frutos, esperanzas y consuelos es obra suya y toda la gloria le pertenece.

1er Título

Dios Recompensa Al Humilde. Proverbios 22:4. Riquezas, honra y vida Son la remuneración de la humildad y del temor de Jehová. 

   Comentario: V. 4. Donde está el temor de Dios, habrá humildad. Mucho hay para disfrutar por el temor de Dios: riquezas espirituales y, al final, la vida eterna.

   Lo primero que viene en mente cuando se lee este versículo, es que Dios bendice a los que son humildes con bendiciones materiales, como son: Riquezas, Gloria, y Larga Vida. Aunque esto puede ser perfectamente posible, no es esta la idea ni el mensaje que Dios nos quiere transmitir. Este pasaje predicado y enseñado por una persona que simpatiza con la doctrina de la prosperidad le dará una interpretación terrenal y carnal, llevando a muchos al error.

   Este análisis material del versículo nos enseña una humildad artificial, que está fuera de la genuina humildad perfeccionada en las pruebas que Dios permite en la vida de sus discípulos para limpiar el carácter egoísta y andar en verdadera santidad y humildad. Por eso esta humildad que busca la prosperidad material no lleva el sello del espíritu que inspira toda la Escritura, y por lo tanto camina fuera del código de la verdadera interpretación. Veamos qué mensaje nos da aquí Papá Dios que nos habla de Remuneración, Humildad y Temor.

Remuneración: es la “Recompensa o galardón” que recibirá el que logre vivir en la genuina Fe y Humildad.

Humilde: en el contexto espiritual es toda persona que reconoce sus pecados, sus limitaciones, sus debilidades y su total dependencia de Dios en arrepentimiento. La humildad es también tener temor de Dios.

Temor: no es entrar en terror como si Dios fuese un tirano o un Ogro que se deleita en el castigo. La idea de temor para un verdadero creyente lleno de fe es el disgusto que se padece cuando se ofende al Señor por hacer alguna cosa que no le agrada. Es la inquietud del alma por si el Espíritu Santo se aleja de nosotros por un tiempo a consecuencia de nuestra mala conducta o negligencia. La desazón por no sentir su amor, su cariño, su consuelo, y su apoyo que es tan familiar e imprescindible para nosotros. Este es el temor del creyente, y no el temor al castigo material o físico, porque el mayor castigo no es la tribulación, la enfermedad, o la escasez de bienes materiales. Es el recelo por la posible ausencia de su Bendita y Santa presencia.

   El que teme a Dios solo por el castigo material es un religioso más pues no ha nacido de nuevo. Es por eso que el cristiano siempre cuidara mucho su vida para no fallarle a su Señor. Pues bien, el que es verdaderamente humilde y temeroso de Dios, nos dice este versículo que tendrá una recompensa representada en tres bendiciones concretas, que son netamente espirituales: 1- Riquezas 2- Honor 3Vida. Analicemos en qué consiste estas bendiciones.

Riquezas: Muchos equivocadamente pensaran que riquezas es la abundancia de bienes materiales, y no es así. La abundancia de la cual se habla, es de tipo moral, es decir, abundancia de cualidades sobresalientes espirituales al servicio de los demás que será muy estimados y valorados por todos.

Gálatas 5:22-23. Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.

2 Pedro 1:5-8. vosotros también, poniendo toda diligencia por esto mismo, añadid a vuestra fe virtud; a la virtud, conocimiento; al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad; a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor. Porque si estas cosas están en vosotros, y abundan, no os dejarán estar ociosos ni sin fruto en cuanto al conocimiento de nuestro Señor Jesucristo

Honra: Se puede dar el caso que alguno interprete que honra significa tener gloria, enaltecimiento, y fama, debido a sus riquezas materiales … No es así. La honra del humilde es el privilegio de gozar de lo que Dios ha depositado en él para su buen uso, cumplimiento, compromiso y fidelidad, de esas cualidades y atributos que Dios le entregó. Esa será su honra. 2 Timoteo 2:15Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad.

Vida: Y, para terminar, que mejor pensar que el Señor nos dará una vida larga para disfrutar de tantas riquezas materiales y de nuestra buena posición. No es así, vida aquí es la fuerza, la vitalidad interna que el Espíritu Santo nos da para obrar, y hacer de esta manera la voluntad de Dios, por medio de esos atributos y cualidades que nos ha delegado, que hacen que nuestra vida tenga glorioso propósito, al servicio de Dios. Esta es la vida eterna que de alguna manera ya disfrutamos al sentir la gloriosa presencia del Espíritu Santo. Salmo 92:12-15. El justo florecerá como la palmera. Crecerá como cedro en el Líbano. Plantados en la casa de Jehová. En los atrios de nuestro Dios florecerán. Aun en la vejez fructificarán estarán vigorosos y verdes, para anunciar que Jehová mi fortaleza es recto, y que en él no hay injusticia.

2° Título

El Altísimo Premia La Humildad. Proverbios 11:2. Cuando viene la soberbia, viene también la deshonra; Mas con los humildes está la sabiduría. 

  Comentario: «Cuando llega la soberbia, llega también la deshonra; pero con los humildes está la sabiduría».

Isaías proclamó esto muy claramente en su libro (Is. 2 al 4). ¡Cuánto admiraban los hombres de Judá sus caballos y carros de combate, sus barcos de Tarsis y tesoros artísticos! Y sus mujeres e hijas presumían con aire soberbio dando vueltas.

   Con atrevimiento y con cuellos erguidos andaban deprisa a pasitos menudos por las calles, con boceles tintineantes. Fastuosamente mostraban sus frontales, pendientes, ceñidores de adorno, velos y pañuelos de la cabeza, túnicas y bolsos, ropa interior y exterior, Is. 3:16-23. Luego, exactamente aquello que el Señor tanto aborrece: ojos altaneros y corazones vanidosos, Sal. 101:5.

   Aparentemente, parecía que la comunidad judía aún servía a Jehová; pero, de hecho, estaba totalmente influenciada por el mundo oriental, Is. 2:6. Los hombres lo delataban, porque confiaban en sus fortalezas y daban de lado a Jehová como Protector. Y las mujeres lo demostraban con sus sortilegios y adornos, pues les gustaba adornarse con una lúnula, emblema de Sin, antiguo dios oriental, Is. 3:18.

   Así fue hasta que Dios llegó con sus juicios sobre aquella comunidad soberbia e hizo derrumbarse toda la próspera sociedad judía bajo la violencia de la guerra. Muchachos y gente violenta se precipitaron sobre hombres mayores y honorables. Innumerables hombres jóvenes perdieron la vida, con lo que las posibilidades de matrimonio para muchas jóvenes se esfumaron. Muchas mujeres «modelos» fueron arrojadas a un campo de concentración donde no había suficiente agua, de manera que los aromas de los perfumes dieron paso a los olores ofensivos y desagradables. La cinta de adorno fue cambiada por una cuerda. El hermoso manto por un saco, que de hecho era el antiguo vestido de luto. El frontal de oro desapareció por una marca de presidiaria, hecha a fuego.

   Con el tiempo, la suciedad producía sarna. Isaías lo había anunciado realmente: «Porque el día de Jehová de los ejércitos vendrá sobre todo soberbio y altivo, sobre todo lo arrogante, y será abatido», Is. 2:12.

   Así se encontraron durante la ocupación alemana de la II Guerra Mundial muchos profesores y banqueros, notarios y miembros del parlamento –que poco antes eran aún figuras sociales encumbradas- totalmente amancillados como presos enflaquecidos tras alambradas de púas. Y en el Lejano Oriente se empobrecían y se pudrían las mimadas damas europeas en los campos de concentración japoneses. Totalmente en la línea de Isaías 2:17: «La altivez del hombre será abatida; la soberbia humana será humillada. Sólo Jehová será exaltado en aquel día». ¿Qué era aquello entonces, destino o castigo?

   La soberbia es una señal precursora de una caída próxima. La soberbia también es, pues, necedad. Pero Isaías y su círculo se humillaron bajo la mano poderosa de Dios. Por eso en ellos había sabiduría. Aquí se acierta a ver la realidad con que Dios deja vivir en un momento determinado, y se pueden tomar las medidas acertadas para cualquier ocasión. La soberbia, ciega; mas, la sabiduría aguza la vista. Véase también nuestro comentario en Pr. 3:34, 15:33, 16:18, 18:12, 22:4.

3er Título

Dios Guía Y Enseña Al Humilde. Salmos 25:9. Encaminará a los humildes por el juicio, Y enseñará a los mansos su carrera.

  Comentario: Todos somos pecadores; y Cristo vino al mundo a salvar pecadores, a enseñar a los pecadores, a llamar a los pecadores al arrepentimiento. Valoramos una promesa por el carácter de quien la haga; por tanto, confiamos en las promesas de Dios. Todas las sendas del Señor, esto es, todas sus promesas y todas sus providencias, son misericordia y verdad. El pueblo de Dios puede ver todos sus tratos el despliegue de su misericordia y el cumplimiento de su palabra, cualesquiera sean las aflicciones por las cuales estén ahora siendo ejercitados. Todas las sendas del Señor son misericordia y verdad; y así será cuando lleguen al final de su jornada.    Quienes son humildes, que desconfían de sí mismos, y desean ser enseñados y seguir la dirección divina, a estos guiará en juicio, esto es, por la regla de la palabra escrita, para hallar el descanso para sus almas en el Salvador. Aun cuando el cuerpo esté enfermo y dolorido, el alma puede estar cómoda en Dios.

4° Título

Dios Resiste A Los Soberbios. Santiago 4:6. Pero él da mayor gracia. Por esto dice: Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes.

   Comentario: 6. pero que él nos da una gracia mejor? Por eso dice la Escritura: “Dios se opone a los soberbios, pero da gracia a los humildes”.

   Santiago va a las Escrituras para probar lo que acaba de decir. El deja que Dios hable para establecer la verdad del asunto. Pero hay una dificultad, y es que de las dos referencias que Santiago cita, sólo podemos identificar la segunda (Pr. 3:34. Ciertamente él escarnecerá a los escarnecedores, Y a los humildes dará gracia.). No tenemos ninguna referencia bíblica clara para la cita en el versículo quinto. Es más, este texto en particular es uno de los más desconcertantes de toda la epístola y ocupa un lugar entre los pasajes más difíciles del Nuevo Testamento. Este pasaje no sólo desconcierta al lector porque se refiere a un pasaje de las Escrituras que no podemos ubicar en el Antiguo Testamento.

   También se presta a numerosas traducciones del texto. Finalmente, aunque por cierto no en menor medida, estamos interesados en el significado exacto de la cita.

  1. Origen. El hecho de que no logremos ubicar el origen de esta cita no debe sorprendernos. En otros pasajes del Nuevo Testamento encontramos citas similares que no tienen origen preciso en las Escrituras. Una sola mención bastará: Mateo escribe acerca del regreso de José, María y Jesús a Nazaret y dice: “Así se cumplió lo dicho por los profetas: ‘éste será llamado Nazareno’” (2:23). Sin embargo, el Antiguo Testamento no da ninguna pista acerca del origen de esta profecía.

   Los expertos han hecho muchas sugerencias acerca de la fuente de la cita del versículo 5. Uno de ellos sugiere que las palabras vienen de una combinación de textos (Gn. 6:3; 8:21; Ex. 20:3, 5) que habían adoptado una formulación característica. Otro piensa que la cita ha sido tomada de un pasaje de la Septuaginta con el cual ya no contamos. Aún otro opina que las palabras citadas provienen de un libro apócrifo. Y hay un cuarto que sostiene que la expresión las Escrituras dicen que está en el versículo 5 tiene que ver con la cita del Antiguo Testamento que encontramos en el versículo 6.

   Miremos por donde miremos en búsqueda de una respuesta a este tema del origen, el resultado es siempre el mismo: no sabemos.

  1. Traducciones. Dado que los manuscritos antiguos carecen de signos de puntación, los traductores deben determinar si una oración es una afirmación o una pregunta. He aquí una traducción que formula el pasaje como pregunta: “¿O pensáis que la Escritura habla en vano? El espíritu, que hizo su morada en nosotros, nos anhela celosamente. Pero él nos da más gracia porque dice: ‘Dios se opone al soberbio, pero concede gracia al humilde”. Sin embargo, esta traducción ocasiona más preguntas de las que contesta. En primer lugar, ¿a qué pasaje de las Escrituras se refiere Santiago cuando dice: “Las Escrituras dicen.”? En segundo lugar, ¿cómo se relaciona la afirmación el Espíritu … nos anhela celosamente con la pregunta anterior? Y, en tercer lugar, ¿cuáles son las razones para no adoptar la fórmula habitual las Escrituras dicen que se usa normalmente al introducir citas?

    Otro problema es la traducción de la palabra espíritu. ¿Se refiere esta palabra al espíritu humano o al ¿Espíritu Santo? Si entendemos que la palabra se refiere al Espíritu Santo, nos encontramos con “la dificultad adicional de que en ninguna otra parte de su epístola se refiere Santiago a este Espíritu”. Si Santiago hubiese estado pensando en el Espíritu Santo, hubiésemos esperado que también se refiriese al Espíritu Santo en los versículos precedentes y posteriores. No hace tal cosa. La mayoría de las versiones, por consiguiente, utilizan la traducción espíritu.

   Y queda todavía un problema. ¿Debería la parte final del versículo 5 ser traducida “que el espíritu que él hace vivir en nosotros tiende hacia la envidia” o “que Dios celosamente anhela el espíritu que ha hecho vivir en nosotros” (como consta en la nota al pie de la versión al inglés NIV)? En otras palabras, ¿tomamos el término espíritu como sujeto o como objeto del verbo principal? O es el sujeto (“el espíritu tiende hacia la envidia”) o es el objeto (“Dios anhela el espíritu”).

   La clave para entender la cita se encuentra en el término envidia (NIV). En el griego, esta palabra específica aparece en “los catálogos de vicios”. En el Nuevo Testamento describe la vida asociada con el mundo irredento (Ro. 1:29; Gá. 5:21; 1 Ti. 6:4; Tit. 3:3; 1 P. 2:1).226 Esta palabra, entonces, siempre tiene una connotación negativa en la literatura griega y en el Nuevo Testamento. Debido a que el espíritu del hombre tiende hacia la corrupción, llegamos a la conclusión de que el término espíritu es el sujeto, y no el objeto del verbo principal (“el espíritu que [Dios] hizo vivir en nosotros tiende hacia la envidia). El pensamiento del versículo 5 es por consiguiente una continuación del texto precedente que advierte en contra de la amistad con el mundo.

  1. Significado. El teólogo alemán del Siglo XVI Zacarías Ursino se preguntaba si podía cumplir con lo que Dios le pedía. Llegó a esta conclusión: “No. Tengo una tendencia natural a odiar a Dios y a mi prójimo”. El espíritu del hombre anhela los placeres de este mundo y busca perversamente su amistad.

   ¿Es qué entonces no hay esperanzas? ¡Ciertamente que sí! Nótese el contraste establecido por medio del adversativo, pero en la próxima oración (v.6). “Pero [Dios] nos da una gracia mayor”. Dios viene hacia nosotros, en el amor redentor de su Hijo, que está lleno de gracia. “De la plenitud de su gracia hemos todos recibido una bendición tras otra”, escribe Juan en el prólogo de su Evangelio (1:16).

   Santiago ratifica lo que quiere decir con otra cita. Esta vez sabemos que las palabras provienen del libro de Proverbios. “El [Dios] se mofa de los orgullosos burladores, pero da gracia al humilde” (3:34). Y puede ser que estas palabras hayan circulado en la iglesia primitiva como dicho proverbial, puesto que el apóstol Pedro también cita este texto (1 P. 5:5). Esta cita por sí misma resume la diferencia que hay entre la persona cuyo corazón está lleno de orgullo y la persona que vive humildemente en dependencia total de Dios.

   Dios odia “los ojos orgullosos” (Pr. 6:17) y detesta a aquellos que tienen un corazón orgulloso (Pr. 16:5). El orgullo ocasiona reyertas (Pr. 13:10) y lleva a la destrucción (Pr. 16:18). “Dado que Dios resiste al soberbio, el creyente debe aprender a adiar el orgullo y a revestirse de humildad”. Dios, sin embargo, estimará a la persona “que es humilde y de espíritu contrito” (Is. 66:2).

Versículo 6

   La gente orgullosa tiende a ser amiga del mundo, porque sabe que no es Dios sino el mundo quien satisface su orgullo. En contraste con esto, la gente humilde se da cuenta de que depende completamente de Dios. Ellos están agradecidos porque él les provee de una gracia abundante que llena sus vidas hasta el punto de rebasar.

   El orgullo impide la gracia. Si un paciente rehúsa tomar la medicina prescrita por el médico, nunca se recobrará. Si un hijo rechaza el sabio consejo de sus padres, puede esperar problemas. El orgullo entra en el corazón humano porque el hombre se mide con medidas humanas, y no con las medidas de Dios.

   El creyente que vive en una comunión constante con Dios, que desea hacer la voluntad de Dios en todas las cosas y que demuestra el amor del Señor Jesús, es quien recibe la gracia abundante de Dios.

¡Divina gracia! Don de amor;

Cuitado me salvó,

En plena perdición su gracia me halló,

Mi noche iluminó.

Tal gracia, mía en la ansiedad,

Mi ánimo aquietó;

Dulcísima gracia del Señor

Al ejercer mi fe.

—John Newton

Amén, para la honra y gloria de Dios.

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Hno Roberto Saldías Roa

Miembro de la IEP en Nacimiento Bajo, nació en el evangelio del Señor en la Iglesia de Laja 1975. Casado con María Nahuelmán, estudia teología de manera autodidacta. Me gusta mucho leer y escribir.

 

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