+56 9 5417 6219
contacto@historiaycontingenciaiep.cl

Lunes 20 De Agosto De 2018 “Siempre Tendremos Pobres a Nuestro Alrededor”

Lunes 20 De Agosto De 2018 “Siempre Tendremos Pobres a Nuestro Alrededor”

Lectura Bíblica: San Juan Cap. 12, versículos 3 al 8. Entonces María tomó una libra de perfume de nardo puro, de mucho precio, y ungió los pies de Jesús, y los enjugó con sus cabellos; y la casa se llenó del olor del perfume. Y dijo uno de sus discípulos, Judas Iscariote hijo de Simón, el que le había de entregar: ¿Por qué no fue este perfume vendido por trescientos denarios, y dado a los pobres? Pero dijo esto, no porque se cuidara de los pobres, sino porque era ladrón, y teniendo la bolsa, sustraía de lo que se echaba en ella. Entonces Jesús dijo: Déjala; para el día de mi sepultura ha guardado esto. Porque a los pobres siempre los tendréis con vosotros, mas a mí no siempre me tendréis.

Comentario: Versic. 3. Por consiguiente, María tomó una libra de perfume de nardo puro, de mucho precio, y ungió los pies de Jesús, y los enjugó con sus cabellos; y la casa se llenó del olor del perfume.

Muchos intérpretes afirman que, al escribir la hermosa acción de María, el evangelista copió a Lc. 7:36–50, y que la María mencionada en Jn. 12:3 es la misma que la mujer pecadora de Lc. 7; o que, si bien los dos sucesos son distintos, el escritor del cuarto Evangelio confundió las fuentes y simplemente agregó al relato que había encontrado en Mt. 26:6–13 y Mr. 14:3–9 el detalle relacionado con el enjuague de los pies de Jesús, que había encontrado en Lc. 7. Rechazamos completamente esta teoría. Véase la nota.

“Lázaro era uno de los que estaban sentados a la mesa con él. Entonces María…” Es posible que a la conjunción ον se le debe dar aquí todo su significado de por consiguiente; es decir, como Lázaro había sido resucitado de entre los muertos y ahora estaba sentado, vivo y sano, con Jesús, por consiguiente María realizó su noble acción.

María tomó una libra de ungüento (doce onzas). Ungüento en el original es μύρον; cf. nuestra mirra. El nombre de mujer Muriel procede de la misma raíz, y significa perfume. En cuanto a la distinción entre aceite (λαιον) y ungüento (μύρον) véase Lc. 7:46.251 El ungüento que María compró era muy precioso (πολύτιμος-ον, cf. βαρύτιμος-ον, en Mt. 26:7). Mr. 14:3 dice de mucho precio, πολυτελής-ές; pero esta palabra se usa a veces en forma metafórica con más o menos la misma connotación que πολύτιμος-ον; cf. 1 Pedro 3:4. Sin embargo, en vista de Marcos (cf. Jn. 12:5) es probable que en Mr. 14:3 πολυτελής-ές signifique de hecho de mucho precio.

La esencia de este perfume se sacaba del nardo puro, que es una hierba aromática que crece en los pastos del Himalaya entre el Tibet y la India. En vista del hecho de que tenía que conseguirse en una región tan remota, y transportarse a lomo de camello por kilómetros y kilómetros de desfiladeros, costaba mucho. Nótese, además, que este nardo no era imitación. Por el contrario, era el nardo genuino. El perfume se había extraído de nardo puro. Además, los sinópticos destacan que este perfume estaba en un frasco de alabastro; o sea, una jarra de una especie de yeso de delicado color blanco (o quizá suavemente coloreado).

Se puede imaginar la escena. Con el corazón lleno de amor y gratitud por su Señor, María se había situado detrás de Jesús, en tanto que los invitados, según la costumbre oriental, estaban reclinados en divanes distribuidos en forma de U invertida alrededor de una mesa baja (véase sobre 2:9, 10; 13:23, 24). De repente rompe el frasco que tiene en la mano y derrama el contenido aromático sobre Jesús. Según Mateo y Marcos lo derrama sobre su cabeza (cf. Sal. 23:5); según Juan unge sus pies. No hay contradicción, porque Mateo y Marcos indican claramente que el perfume se derramó sobre el cuerpo de Cristo (Mt. 26:12; Mr. 14:18): cabeza, cuello, espaldas, e incluso pies. (Cf. Sal 133:2, pero aquí en Juan el perfume no se desliza simplemente hacia abajo, sino que de hecho se derrama sobre los pies.) Sin tener para nada en cuenta las normas orientales de decoro, que consideraban inapropiada la acción de la mujer que se soltara el pelo en presencia de los hombres, María, dejando que su corazón hablara libremente, no solamente se suelta el pelo sino que (peor aun, desde el punto de vista oriental) enjuaga los pies con su cabello. Evidentemente, incluso los pies (¡es significativa la comparación con Lc. 10:39!) están cubiertos con una cantidad de perfume tan abundante que hubo que secarlos. ¡Una libra de perfume es una gran cantidad! Y María, después de romper el frasco, lo derrama todo sobre Jesús. Vacía el contenido del frasco de alabastro. Por ello la casa de Simón se llena, literalmente, de la fragancia. Se esparce por todas partes, y, durante un tiempo, sigue esparciéndose. Apenas sabe uno qué admirar más—el carácter incontenible de la devoción de María o de la naturaleza generosa de su sacrificio. Aquélla desde luego produjo ésta.

Resulta erróneo desvirtuar, de cualquier forma que sea, la generosidad de María. Sin embargo, a veces se hace. En ese caso la reconstrucción del relato es ésta: las hermanas habían comprado algo de perfume para sepultar a Lázaro, pero no lo habían utilizado todo. Lo que quedaba lo derramó María en la cabeza y los pies de Jesús. Pero esto es erróneo. Lo que María tenía en la mano era un frasco nuevo de alabastro. Para derramar el contenido sobre Jesús, lo rompió en ese momento (Mr. 14:3).

Versic. 4, 5. Pero uno de sus discípulos, Judas Iscariote, el que le había de entregar dijo: ¿Por qué no fue este perfume vendido por trescientos denarios, y dado a los pobres?

El contraste entre la generosidad de María y el egoísmo de Judas es sorprendente. El evangelista, que escribe tanto tiempo después del suceso y lo recuerda, describe al traidor como sigue: “Judas Iscariote, uno de sus discípulos, el que le había de entregar”. En cuanto al significado de la expresión, véase sobre 6:71.

Judas dice para sí “¡Qué desperdicio!” El que el lenguaje genuino del amor se exprese en vehemente generosidad es algo que Judas no podía comprender. La persona egoísta no puede entender a la no egoísta. Por ello Judas dijo: “¿Por qué no fue este perfume vendido por trescientos denarios, y dado a los pobres?” Judas es la clase de hombre que siempre tiene en la mente el dinero. Lo ve todo desde el aspecto del valor monetario. Ya ha valorado el precio de este frasco de alabastro lleno del ungüento más precioso. Calcula que debe valer trescientos denarios. Véase sobre 6:7. Esta cantidad representa el salario que un trabajador ordinario recibiría por trescientos días de trabajo.

¡El salario de trescientos días por un simple frasco de ungüento! Para Judas esto resulta una extravagancia injustificable bajo cualquier circunstancia, aunque María misma fuera rica (lo cual era probablemente cierto) y no tuviera que trabajar para vivir. Cuánto mejor, según Judas, hubiera sido que María hubiera vendido este ungüento y hubiera dado lo conseguido … ¿a quién? Bueno, a Jesús y los doce, al cuidado de Judas, el tesorero; pero a Judas no le conviene decir esto; por ello, lo que de hecho dice es: “a los pobres”. ¡Qué noble es este Judas! ¡Cuán honda preocupación tiene por los pobres!

Como Judas era un maestro en el arte del disimulo y de defender persuasivamente sus puntos de vista, otros (Mr. 14:4) inmediatamente concordaron. Los discípulos “se enojaron” (Mt. 26:8). Dondequiera que María dirigía sus ojos encontraba miradas airadas, expresiones de manifiesto desacuerdo. ¡Sólo uno sale en su defensa, pero era justamente el mayor de todos! Véase sobre 12:8, 9.

Aquí, en el versículo 5, sigue una observación explicativa, según la costumbre de Juan. Arroja luz sobre el carácter de Judas. Ya sea por el curso de los acontecimientos que siguieron (por ejemplo, la traición de Jesús por parte de Judas por treinta monedas de plata), o por directa revelación, o por ambas, el evangelista penetró en el alma del traidor. Escribe mucho después, y al hacerlo revela a los lectores la información que ha obtenido.

Versic. 6. Pero dijo esto, no porque se preocupara por los pobres, sino porque era ladrón, y teniendo la bolsa, sustraía de lo que se echaba en ella. 

Judas era, en realidad, un ladrón. Era la clase de ladrón que todavía no ha sido desenmascarado. Todavía disfrutaba de la confianza de todos. Había sido constituido en tesorero del fondo común. En consecuencia, tenía la bolsa (γλωσσόκομον, originalmente una caja que contenía las “lengüetas” de las flautas; luego ampliado para indicar cualquier recipiente en forma de caja). De esta bolsa hurtaba de vez en cuando una pequeña cantidad. Resulta claro que el verbo βαστάζω tiene aquí el significado de tomarse (o sea, robar) por el hecho de que va inmediatamente precedido por la información de que Judas era ladrón. En cuanto al significado de este verbo en varios pasajes del evangelio de Juan, véase sobre 10:31.

7, 8. Entonces Jesús dijo: Dejadla; (fue) para que pudiera guardarlo para el día de mi sepultura. Porque a los pobres siempre los tenéis con vosotros, mas a mí no siempre me tenéis. 

Cuando a María la criticaron todos, Jesús acude en su ayuda. Las palabras que pronuncia en defensa de ella han sido reproducidas e interpretadas de distintas maneras. Las que más predominan son las siguientes:

  • “Déjenla para que lo guarde para el día de mi sepultura”. O: “Déjenla, a fin de quepueda guardar esto para el día de mi sepultura”. O: “Déjenla; que lo guarde para el día de mi sepultura”.

Al traducirse así, la explicación usual (si es que se da alguna) es ésta: María no había utilizado todo el ungüento. Algo quedaba en el frasco. Jesús quiere decir esencialmente, “déjenla guardar lo que queda, no se lo quiten. Ni la obliguen a venderlo para que dé lo obtenido a los pobres. Llegará el momento en que necesitará lo que queda. Lo necesitará para mi sepultura”.

La objeción mayor contra esta interpretación es que el Evangelio de Marcos afirma concretamente (14:3) que María rompió el frasco. Lo rompió para vaciar su contenido sobre la cabeza (Mateo y Marcos) y los pies (Juan) de Jesús. No quedó nada. Los que, a pesar de ello, desean aferrarse a la teoría de que quedaba algo de ungüento en el frasco, y que según Jn. 12:7 defendió el derecho de María de guardar el remanente para un tiempo futuro, sólo tienen una salida lógica. Es la que toma W. F. Howard, en The Interpreter’s Bible (p. 655), a saber, afirmar específicamente que la versión del relato del cuarto Evangelio es contrario a los sinópticos. Según W. F. Howard, Juan contradice a Marcos. Esto es razonar con lógica. Pero esta conclusión no la puede aceptar nadie que crea en la infalibilidad de la Escritura. Además, en ningún lugar—ni en Mateo, ni en Marcos, ni en Juan—hay indicación alguna de que María había utilizado sólo un poco del ungüento. Por el contrario, incluso Juan, que no menciona la rotura del frasco, sin embargo pone de relieve el carácter generoso del don: “la casa se llenó del olor del perfume”. Es pues, totalmente imposible que aceptemos esta interpretación.

(2) “Déjenla: para el día de mi sepultura ha guardado esto”. Esto es mejor. Lo que dice es verdad y armoniza por completo con el relato que se encuentra en Mateo y Marcos. Sin embargo, aunque verdadera en sí misma, esta repetición de la afirmación del Señor no se apoya en los mejores manuscritos. Los manuscritos mejores y más antiguos insertan la palabra para que (να) y llevan el aoristo subjuntivo activo (τηρήο) del verbo en lugar del indicativo perfecto activo (τετήρηκε). Por consiguiente, literalmente lo que el mejor texto dice no es “Déjenla … lo ha guardado”, sino “Déjenla … para que pueda (o: pudiera) guardarlo”.

(3) “Déjenla, (fue) para que pudiera guardarlo para el día de mi sepultura”. Esta es la traducción que, con ligeras variaciones, muchos siguen. Creemos que es la mejor. Resulta de inmediato evidente que estamos frente a un ejemplo de estilo abreviado, como en muchos otros casos. Véase lo que se dijo acerca de esto en relación con 5:31. Se omiten palabras que han de agregarse mentalmente. En el caso presente tenemos que agregar “fue”. Para mostrar que estas palabras no están de hecho en el texto las hemos colocado entre paréntesis. Hablando estrictamente, también el versículo 5 de este capítulo es una expresión condensada. Judas no quiso decir literalmente, “¿Por qué no se vendió este ungüento por trescientos denarios y se dio a los pobres?” No quiso decir que el ungüento se diera a los pobres, sino que lo obtenido de la venta del ungüento se les diera. En consecuencia, también en relación con ese versículo, se agregan (quizá incluso inconscientemente) unas pocas

palabras que son necesarias para completar el pensamiento. Nada hay de extraño en ello. Nuestra conversación diaria también está llena de expresiones abreviadas.

A fin de llegar a lo que es probablemente el significado de las palabras de Jesús en 12:7, debe tenerse presente el contexto precedente. Judas (como portavoz del resto) ha criticado a María. Si María poseía este costoso frasco lleno del ungüento muy precioso (ya fuera por compra, herencia, o regalo, Judas no lo averigua), ¿por qué no lo vendió para dar lo obtenido a los pobres? Jesús revela ahora la razón de por qué María (quien, desde luego, había comprado el ungüento) no había seguido la línea indicada por sus críticos: “fue para que pudiera guardarlo para el día de mi sepultura”.

María sabía lo que hacía. De hecho creía que al poco tiempo Jesús sería entregado a la muerte por sus enemigos. ¿Tendrían sus amigos la oportunidad de ungir su cuerpo? Pero este honor no ha de dejar de dársele. ¡María le debe tanto, tantísimo a Jesús! Le debe la salvación, y … el retorno de su hermano Lázaro del reino mismo de la muerte. Por ello había decidido guardar el ungüento para el día de la sepultura del Señor. Pero no en el sentido de que deseara literalmente guardar el frasco hasta que ese día llegara de verdad, porque podría resultar demasiado tarde; sino así que lo guardaría hasta que se presentara una buena oportunidad, y entonces lo ungiría en anticipo de su sepultura. ¡Ese momento era ahora o nunca! Contraste 19:39, 40.

Creemos que esta interpretación es la más acertada por lo siguiente:

(1) Armoniza con la clara afirmación que se encuentra en Mt. 26:12: “Lo ha hecho a fin de prepararme para la sepultura”, en Mr. 14:8, “Se ha anticipado a ungir mi cuerpo para la sepultura”.

(2) También armoniza con el hecho de que María, quizá más que ningún otro discípulo de Jesús, debe haber estado convencida de que el día de la muerte y sepultura de Cristo se acercaba rápidamente. Nótese en relación con esto:

  1. Jesús había predicho a menudo su próxima muerte; a veces en público, a veces enprivado. Véase Mt. 9:22; 16:21; Mr. 8:31, 32; 9:12; 10:32–34; Jn. 6:52–56; 7:33; 8:21–23;10:11, 15. Algunas de estas predicciones deben haber llegado a oídos de María.
  2. Los sucesos de los últimos meses apuntaban claramente en dirección al cumplimientode sus predicciones. Véase 8:58; 9:22; 10:31; 11:45–57; cf. 12:10. Poco a poco la ira de losenemigos se transformaba en acción.
  3. María era quizá la mejor oyente que Jesús tuvo jamás. La que ahora ungió los pies delSeñor era la misma que previamente se había sentado a los pies del Señor (Lc. 10:39). Hayuna íntima conexión entre estos dos hechos.

María había aprovechado su oportunidad, y esa oportunidad pronto sería algo perteneciente al pasado. De ahí que, en forma muy significativa, Jesús, al defender su acción, agrega: “… los pobres siempre los tenéis con vosotros, mas a mí no siempre me tenéis”. Nótese el hecho de que vosotros es plural. Las traducciones que han sustituido el “vosotros” por el “tú” indican que Jesús le dijo a Judas que éste siempre tendría a los pobres consigo. Pero Jesús, de hecho, habla no sólo a Judas sino a todos los discípulos; a todos los que lo escuchan ese día. Les dice que ahora el ungirlo en anticipo de su sepultura es más importante que el cuidado de los pobres. Implícitamente, sin embargo, le dice a la iglesia de todos los tiempos que el cuidado de los pobres es su responsabilidad y privilegio. Jesús ama a los pobres que confían en él. Cf. Mr. 10:23; Lc. 16:19–31. Desea que sean objeto de cuidado constante de la iglesia (Mr. 14:7). ¡Que Judas, quien parece ser el defensor de la causa de los pobres pero que a escondidas les está robando, entienda esto!

Como recompensa de la acción generosa de María, Jesús agrega una hermosa promesa. Véase Mr. 14:9; Mt. 26:13.

Pensamiento: Desde los principios han habido pobre, y seguirán habiendo pobres hasta cuando Cristo venga. Pero el gran amor de Dios nos advierte que siempre estarán los pobres en medio nuestro. Hoy en medio de nuestra congregaciones también hay hermano pobre. ¿Pero que hago yo y Ud por esos pobres?. muchas veces damos con interés de recibir recompensa, o damos para que los vean y los tomen en cuenta. ¿Como estará nuestro corazón hacia el pobre?

Referencias: Deuteronomio 15: 10-11. Sin falta le darás, y no serás de mezquino corazón cuando le des; porque por ello te bendecirá Jehová tu Dios en todos tus hechos, y en todo lo que emprendas. Porque no faltarán menesterosos en medio de la tierra; por eso yo te mando, diciendo: Abrirás tu mano a tu hermano, al pobre y al menesteroso en tu tierra.

PREGUNTAS PARA LA REFLEXIÓN ·

¿Qué entendemos hoy en día sobre el dicho de Jesús? ·

¿Debemos imitar y repetir la misma acción de María? ·

¿Qué es lo que debemos dar y a quién?

1er Titulo:

Ofrenda de amor, acepta ante Dios. 1a de Juan 3:16 al 18. En esto hemos conocido el amor, en que él puso su vida por nosotros; también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos. Pero el que tiene bienes de este mundo y ve a su hermano tener necesidad, y cierra contra él su corazón, ¿cómo mora el amor de Dios en él? Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad.

Comentario: Versic. 16. En esto conocemos lo que es el amor: en que Jesucristo dio su vida por nosotros. Y nosotros debemos dar nuestras vidas por nuestros hermanos.

Juan es un pastor y un maestro. Como sabio pastor se pone a la altura de sus lectores usando la primera persona plural nosotros. Y como maestro les recuerda a sus lectores el mensaje del evangelio cuando dice: “Conocemos, es decir, “hemos aprendido nuestra lección y la conocemos bien”.

¿Pero qué es lo que conocemos? Conocemos lo que es el amor. Juan centra su atención no en las ilustraciones tomadas de la vida diaria, sino del supremo ejemplo del amor, la saber, “Jesucristo, [quien] dio su vida por nosotros”. En síntesis; sabemos lo qué es el amor, porque hemos oído el mensaje del evangelio.

La muerte de Jesús en la cruz no es una muerte pasiva comparable con la muerte en el sacrificio de un animal. Jesucristo murió de una muerte activa y determinada. Por propia voluntad dio su vida por su pueblo. Entonces, si Jesús dio su vida por nosotros, ¿cuál es nuestra obligación para con él?

En el siglo XIX, Frances R. Havergal formuló esta pregunta por medio de un himno:

Mi vida dí por ti,

Mi sangre derramé,

Por ti inmolado fui,

Por gracia te salvé;

Por ti, por ti inmolado fui,

¿Qué has dado tú por mí?

Por ti, por ti inmolado fui,

¿Qué has dado tú por mí?

Juan tiene una respuesta, ya que escribe: “Y nosotros debemos dar nuestras vidas por nuestros hermanos”. Cuando él dice debemos, impone una obligación moral: así como Jesús extiende su amor dando su vida, del mismo modo el cristiano debe expresar su amor por los creyentes estando dispuesto a dar su vida por ellos. Cuando el honor del nombre de Dios, el avance de su iglesia y la necesidad de su pueblo demandan que amemos a nuestros hermanos, debemos demostrar nuestro amor a cualquier costo aun al punto de arriesgar y perder nuestras vidas.

Versic. 17. Si alguien tiene bienes materiales y ve a su hermano en necesidad y no tiene compasión de él,

¿cómo puede el amor de Dios estar en él?

  1. “Si alguien tiene bienes materiales”. En algún caso extremo y excepcional, quizá se le pida al creyente

que demuestre su amor muriendo por otro. Pero el cristiano puede demostrar su amor de muchas formas. ¿Cuáles son estas formas? Aquí Juan no es explícito. En cambio, señala implícitamente las posesiones de uno y las necesidades de otro: “Si alguien tiene riqueza y otro tiene necesidad”. Pero Juan no completa la oración diciendo: “que el que tiene posesiones las comparta con el necesitado, y demuestre así el amor (compárese con Stg. 2:15–17). No, él espera que el creyente rico demuestre su amor a su prójimo compartiendo sus bienes terrenales. Juan prosigue,

  1. “Y no tiene compasión de él”. Cuando una persona bendecida con bienes materiales (comida, ropa, dinero) no está dispuesta a compartir sus posesiones, ha cerrado su corazón (Dt. 15:7–11). Es egoísta y no tiene consideración por su hermano espiritual. Esta persona presenta un marcado contraste con el amor de Jesús. Le niega a su hermano las cosas básicas de la vida, en tanto que Jesús por propia voluntad dio su vida por sus seguidores.
  2. “¿Cómo puede el amor de Dios estar en él?” Juan formula una pregunta retórica. De hecho, lo que está diciendo es más una exclamación que una pregunta. Juan da a entender que es imposible que el amor de Dios controle a esta persona. Juan declara que si alguien dice que ama a Dios pero odia a su hermano, es un mentiroso (4:20). El mandamiento amarás al Señor tu Dios nunca puede separarse del mandamiento amarás a tu prójimo como a ti mismo. Estos dos siempre van juntos.

Versic. 18. Queridos hijos, no amemos de palabra ni de lengua sino con obras e de verdad.

En tanto que Juan coloca sus palabras en el contexto del amor, Santiago en su epístola considera el mismo asunto en relación con la fe (Stg. 2:20). El amor y la fe tienen esto en común: ambos necesitan hechos para probar su carácter genuino. Las palabras de amor que nunca se traducen en hechos carecen de valor.

Para ser genuino, el amor busca el bienestar de los demás: “Siempre protege, siempre confía, siempre espera, siempre persevera” (1 Co. 13:7). Amar es el acto de dar de las posesiones, de los talentos y de uno mismo a alguna otra persona.

Nótese que las palabras que decimos deben ser coherentes con nuestras acciones, y que el uso de nuestra lengua debe concordar con la verdad de la Palabra de Dios. Las palabras y la lengua encuentran su contrapartida en las obras y en la verdad. Es significativo que Juan termine este versículo con la palabra verdad para recordarnos a Jesús, el supremo ejemplo del amor, quien dijo: “Yo soy la … verdad” (Jn. 14:6).

Consideraciones prácticas acerca de 3:16–18

Hoy en día en muchas familias el divorcio, la deserción y la separación crean pesares y amarguras incontables. Parejas que en el momento de su boda declararon que se amarían mutuamente “hasta que la muerte los separe” exhiben una dura indiferencia cuando contemplan el divorcio. Sus votos matrimoniales yacen rotos como piezas de porcelana en un piso de cemento. ¿Qué fue lo que falló?

El amor se desvaneció porque no podía florecer en un ambiente en el cual siempre se toma y nunca se da. El amor sólo puede prosperar en un ambiente donde se le permite dar, porque el amor genuino es un dar con sacrificio.

Obsérvese el ejemplo divino. No hay nada que Dios ame más que poder dar. Es más, el nos amó tanto que entregó a su Hijo Unigénito para morir por nosotros (Jn. 3:16), y fue por amor a su pueblo que Jesús entregó su vida. Juan dice: “Nosotros debemos dar nuestras vidas por nuestros hermanos”.

¿Qué espera el Señor en el matrimonio? Que el esposo y la mujer se respeten y se amen mutuamente hasta el punto de estar dispuestos a dar la vida el uno por el otro. Cuando el esposo y la esposa se cuidan tiernamente el uno al otro, imitando el ejemplo de Cristo con su amor de sacrificio, experimentarán que Dios los mantiene unidos en el amor matrimonial y bendice su hogar y su familia con años de felicidad conyugal.

Pensamiento: ¿Cual es la ofrenda de amor acepta ante Dios?. El apóstol nos habla del amor, cuando yo veo la necesidad de mi hermano, y me hago como que no veo, no doy cuenta, me hago el sordo. Esa que nace del corazón aunque sea pequeña ofrenda: de amor, de saludo afectuoso, dinero algún articulo de primera necesidad, aunque falte el dinero pero el afecto es muy importante como por ejemplo el buen día, buenas tarde, como esta su saludo, hoy la tecnología un llamado para saber como están, esa son verdadera ofrenda ante Dios que le agradan, pero la iglesia vive una frialdad de carisma hacia sus hermanos, sus padres, su familia.

Referencia: (sacrificio agradable a Dios como ofrenda) Mateo 16:24. Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame.

Romanos 12:1-2. Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.

2° Titulo:

Sana Doctrina, Socorre Al Necesitado. Santiago 2.15 y 16. Y si un hermano o una hermana están desnudos, y tienen necesidad del mantenimiento de cada día, y alguno de vosotros les dice: Id en paz, calentaos y saciaos, pero no les dais las cosas que son necesarias para el cuerpo, ¿de qué aprovecha? 

 

Comentario: Versic. 15. Supongamos que un hermano o hermana se encuentra sin ropa y carece del sustento diario. 16. Si uno de vosotros le dice: “Vé en paz; caliéntate y sacíate”, pero no hace nada acerca de sus carencias corporales, ¿de qué sirve?

Palabras sin obras. Para Santiago, la fe y el amor van juntos. El recurre a una vivida ilustración para describir a alguien que no es un extraño ni un vecino sino un “hermano o hermana”.

Este hermano y hermana en el Señor “pertenecen a la familia de los creyentes” (Gá. 6:10) que mira con anhelante expectación a los miembros de la iglesia esperando ayuda en su tiempo de necesidad. Santiago escribe que el hermano y hermana están sin ropa, es decir están pobremente vestidos, y que tienen necesidad del alimento diario. La situación es desesperada, en especial cuando el tiempo es frío.

¿Cuál es la respuesta a esta necesidad? “Si uno de vosotros”, dice Santiago, “que actúa como vocero solamente dice palabras huecas pero rehúsa ayudar, ¿de qué sirve que diga que tiene fe?”. Las palabras son muy buenas: “Ve en paz”. Esta es una típica despedida hebrea que aparece muchas veces en la Escritura y en los Apócrifos (Jue. 18:6; 1 S. 1:17; 20:42; 29:7; 2 S. 15:9: 2 R. 5:19; Mr. 5:34; Lc. 7:50; Hch. 16:36; Jdt. 8:35). Este saludo es más o menos nuestro equivalente de “adiós” (Dios vaya contigo).

Opino que el dicho ve en paz resume el dicho popular Dios ayuda a los que se ayudan a sí mismos. Es decir, que el hermano y hermana hambrientos y temblorosos hagan lo necesario por salir ellos mismos de su propia situación. “Caliéntense y sacíense”. Si el hermano y la hermana afligidos por la pobreza solamente se esforzaran, tendrían suficiente para comer y suficiente ropa para vestirse. Y Dios los bendeciría.

La ironía de toda la situación es que el que habla razona desde su propio punto de vista, porque él mismo tiene suficiente ropa para proteger su cuerpo del frío y suficiente comida para mantenerse bien alimentado. El es, sin embargo, quien dice palabras vacías que no le cuestan nada y que no tienen sentido para el oyente.

Si esta persona no hace nada acerca de las necesidades físicas de su hermano o hermana, ¿de qué valor es su fe? Santiago da la respuesta en el próximo versículo.

Pensamiento: Advierta que fácil es decir que Dios le bendiga hermano o hermana cuando se tiene, pero el receptor cuando no tiene nada como va a comer o calentarse, eso nos advierte el Apośtol Santiago, cuando vemos al hermano/a que no tiene y le decimos trabaje hermano flojo/a, pero a veces se cierran las puertas de todas partes. Dios nos ayude a despertar para nuestros propios hermanos ancianos, ancianas, los enfermos, los que no tienen recursos tecnológico o las herramientas de trabajos, porque hay mirar todos estos factores con el hermano pobre. ¿Cuanto le paga Ud a su hermano más pobre por un trabajo casero en su casa, se aprovecha de las circunstancia porque es obra de mano barata?.

Referencia: Así es cuando le decimos algún vaya en paz y no le damos nadas Mateo 13:21. pero no tiene raíz en sí, sino que es de corta duración, pues al venir la aflicción o la persecución por causa de la palabra, luego tropieza.

Deuteronomio 15:7-11. Cuando haya en medio de ti menesteroso de alguno de tus hermanos en alguna de tus ciudades, en la tierra que Jehová tu Dios te da, no endurecerás tu corazón, ni cerrarás tu mano contra tu hermano pobre, sino abrirás a él tu mano liberalmente, y en efecto le prestarás lo que necesite. Guárdate de tener en tu corazón pensamiento perverso, diciendo: Cerca está el año séptimo, el de la remisión, y mires con malos ojos a tu hermano menesteroso para no darle; porque él podrá clamar contra ti a Jehová, y se te contará por pecado. Sin falta le darás, y no serás de mezquino corazón cuando le des; porque por ello te bendecirá Jehová tu Dios en todos tus hechos, y en todo lo que emprendas. Porque no faltarán menesterosos en medio de la tierra; por eso yo te mando, diciendo: Abrirás tu mano a tu hermano, al pobre y al menesteroso en tu tierra.

3er Titulo:

La Iglesia Velo Por Las Necesidades Del Apóstol. Filipenses 4:14. al 16. Sin embargo, bien hicisteis en participar conmigo en mi tribulación. Y sabéis también vosotros, oh filipenses, que al principio de la predicación del evangelio, cuando partí de Macedonia, ninguna iglesia participó conmigo en razón de dar y recibir, sino vosotros solos; pues aun a Tesalónica me enviasteis una y otra vez para mis necesidades.

Comentario: Versic. 14. Pablo tiene cuidado en no dar la impresión, por lo dicho anteriormente, de que la ofrenda había sido superflua y poco apreciada. Antes al contrario, declara que se agradó plenamente con ella. Así pues, dice: Sin embargo, habéis hecho bien en compartir mis tribulaciones. Ha sido, viene a decir Pablo, una bella y noble acción, como la de María de Betania (Mr. 14:6). Si los filipenses no hubiesen sentido verdadera simpatía hacia Pablo, de forma que hicieran suyas las aflicciones de él, jamás hubieran llevado a cabo tan generosa acción. El donativo era señal de que habían hecho causa común con las tribulaciones del apóstol, participando realmente en ellas. ¡Cuán hermosa manifestación de la verdadera comunión! (Véase lo dicho en Fil 1:5).

Versiculos 15, 16. Pablo continúa: Bien sabéis vosotros, filipenses, que al comienzo de la predicación

del evangelio, cuando partí de Macedonia, ninguna iglesia compartió conmigo en cuestión de dar y recibir, sino sólo vosotros. Pablo reconoce agradecido el hecho de que esta ofrenda no era la primera, sino la continuación de una serie de ofrendas. Recuerda algo que tanto los filipenses como él sabían muy bien, a saber, que cuando la iglesia de Filipos estaba en sus comienzos, recién fundada—hacía diez años por lo menos entonces ya, en aquellos primeros días de la proclamación del evangelio en aquella región, ellos, y solamente

ellos, habían compartido con él en cuestión (siguen a continuación algunos términos comerciales) de dar y recibir; es decir, una cuenta en la que los filipenses eran los donantes y Pablo el receptor. Precisando la ocasión en cuanto al tiempo, el apóstol dice que esta generosidad se mostró con motivo de su partida de Macedonia (donde Filipos y la cercana Tesalónica estaban situadas), partida un tanto precipitada según podemos ver por Hch. 17:14. Cuando los amigos de Filipos supieron de las dificultades de Pablo en Tesalónica, acudieron inmediatamente en su ayuda, de forma material, permitiéndole así continuar su obra en otros lugares (en Acaya: Atenas y Corinto; cf. 2 Co. 11:8, 9). Pero no fue eso todo, ya que el apóstol dice: Porque estando en Tesalónica, más de una vez me enviasteis algo para aliviar mi necesidad. Esta ayuda que había sido prestada a Pablo mientras estaba entregado a la obra en Tesalónica precedió, naturalmente, a su partida de Macedonia. ¡Cuán dispuesta aquella iglesia, y cuán espontánea para prestar su ayuda! ¡Verdadera estampa de la encomiable generosidad que Lidia y Lucas imprimieron sobre esta congregación!

Pensamiento: Gracias al Señor que vemos una buena enseñanza para la iglesia, siempre las iglesias han respondidos hasta el día hoy velando por las necesidades de vuestros pastores, pero vuestros pastores tienen el mismo deber y responsabilidad de velar por sus hermanos pobres y necesitados. Hoy vemos una riqueza que no es compartida con los necesitados y las viudas de las iglesia. Pero el Señor nos advierte con esta lección que debemos velar por todos sin acepción de personas.

Refiriéndose a esto, Pablo dijo: En gran manera me gocé en el Señor de que ya al fin habéis revivido vuestro cuidado de mí. Tomado a la ligera, esto parecería indicar que Pablo era como muchos supuestos siervos del Señor que lo único que buscan es créditos económicos.

Pero Pablo no era un busca plata. Su gran gozo en el Señor no era porque había recibido la ofrenda sino por lo que iban a recibir en retribución los que habían enviado la ofrenda.

Notamos varias cosas importantes aquí. Pablo dice que es algo muy bueno el ofrendar, porque es una forma de participar en las tribulaciones de los que están en necesidad. Es fácil participar en las tribulaciones de los demás diciendo: Voy a orar por ti o simplemente consolando con palabras y aun con lágrimas, pero es difícil participar en las tribulaciones de los demás dando una ofrenda que para nosotros signifique sacrificio.

Referencias: Hechos 20:35. En todo os he enseñado que, trabajando así, se debe ayudar a los necesitados, y recordar las palabras del Señor Jesús, que dijo: Más bienaventurado es dar que recibir.

3 Juan 11. Amado, no imites lo malo, sino lo bueno. El que hace lo bueno es de Dios; pero el que hace lo malo, no ha visto a Dios.

4° Titulo:

Cristo El Señor, Se Preocupó De Nuestra Pobreza Espiritual. 2a a Los corintios 8:9. Porque ya conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre, siendo rico, para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos.

Comentario: Versículo 9. Porque vosotros conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que aunque era rico llegó a ser pobre a cuenta de vosotros, para que vosotros llegaseis a ser ricos mediante su pobreza.

Nótense los siguientes puntos:

  1. «Porque vosotros conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo». Laprimera palabra «porque», une este versículo con el pasaje precedente y provee una clarificación. Pablo dirige la atención de sus lectores no a las iglesias de Macedonia sino a Cristo Jesús. Lo hace cuando dice, «vosotros conocéis», lo cual significa que ellos habían experimentado personalmente y habían llegado a conocer la gracia que Jesús da. Indudablemente, estaban en condiciones de hablar por experiencia y testificar de ese conocimiento. Pertenecían a Cristo Jesús y habían recibido de él incontables bendiciones espirituales y materiales.

La gracia de nuestro Señor Jesucristo» es una fórmula litúrgica con la que Pablo concluye varias de sus epístolas. Aquí, el enfoque está en la palabra gracia, la cual abarca la total implicación de nuestra salvación (véase 6:1) proclamada en las Buenas Nuevas. La gracia incluye el mensaje de la muerte y resurrección de Jesús, la obra expiatoria de Cristo, paz con Dios, la remisión de pecados y la presencia permanente del Señor (Mt. 28:20). Gracia significa que podemos descansar plenamente en Cristo Jesús como nuestro redentor, hermano, amigo e intercesor.

Así como los corintios reciben la gracia divina, así mismo deben mostrar gracia a los demás. Deben ser un canal a través del cual la gracia de Dios alcance a otros. Hacen esto con respecto a la gracia de dar de sus recursos materiales para ayudar a los necesitados.

Con el pronombre personal posesivo nuestro, Pablo indica que él y los lectores son uno en el Señor. Juntos lo reconocen como su Señor y maestro en todas las áreas de la vida. En la fórmula litúrgica, los nombres divinos apuntan, primero, al ministerio terrenal de Jesús y, luego, al título y oficio de Cristo en su tarea redentora de profeta, sacerdote y rey. El Señor Jesucristo concede libremente su gracia a todo su pueblo, y espera que éste refleje su gracia en sus vidas diarias.

  1. Causa. «Que aunque era rico llegó a ser pobre a cuenta de vosotros». Pablo da una explicación de la gracia que el Señor Jesucristo concede a su pueblo. Presenta esta explicación como una confesión en forma de credo, que pertenecía a la liturgia del culto de adoración. Esta confesión también hace eco de las palabras que Pablo usa de un antiguo himno cristiano, acerca del estado y la obra de Jesucristo:

Quien, siendo por naturaleza Dios,

no consideró igualarse con Dios

algo a lo cual aferrarse,

sino que se hizo a sí mismo nada,

tomando la naturaleza de un siervo,

hecho a semejanza de un ser humano.

[Fil. 2:6–7]

Con la afirmación aunque era rico, Pablo enseña junto a otros escritores del Nuevo Testamento de la preexistencia de Jesús. Las riquezas de Jesús no tienen que ver con su existencia terrenal sino con su estado preexistente: el Hijo de Dios irradiando gloria divina, porque él es la representación exacta de Dios mismo (Heb. 1:3). En su oración sumo-sacerdotal, Jesús pidió a su Padre que lo glorificara con la gloria que él tenía desde antes de la fundación del mundo (Jn. 17:5). Aun en forma humana, Jesús reveló su gloria como el único Hijo de Dios (Jn. 1:14, 18).

Por ustedes Jesucristo se hizo pobre, escribe Pablo a los corintios. Pero ¿cuál es el sentido de la expresión se hizo pobre? ¿Se identificó con aquellos que son económicamente débiles? Así es, él lo hizo cuando dijo: «Los zorros tienen sus cuevas y los pájaros de los aires sus nidos, pero el Hijo del Hombre no tiene un lugar donde recostar su cabeza» (Mt. 8:20). Pero durante su ministerio terrenal Jesús no despreció a los ricos. Comió en sus casas, le dio consejo al joven rico, y estuvo «con los ricos en su muerte» (Is. 53:9). ¿Se relacionó únicamente con los pobres en espíritu, los mansos que son llamados bienaventurados? No, porque sus discípulos Juan y Santiago, a quienes él llamó «hijos del trueno», estaban lejos de ser mansos y humildes (Lc. 9:54). Ellos querían sentarse uno a su izquierda y el otro a la derecha en el reino (Mt. 20:21).

Pablo contrasta las riquezas de Cristo antes del nacimiento de Jesús con la pobreza de la existencia humana durante su vida terrenal. Es muy diferente dejar la santidad y la gloria del cielo para entrar a lo profano y pobre de la tierra. Enviar a su Hijo para que naciera, sufriera y muriera por los pecadores es el regalo indescriptible de Dios (9:15).

Abandonando su gloria,

Nace para que el hombre no muera más,

Nace para levantar a los hijos de la tierra,

Nace para darles un segundo nacimiento.

—Charles Wesley

El escritor de la Epístola a los Hebreos enseña que Cristo Jesús participó de nuestra humanidad para destruir al diablo y libertar a su pueblo que estaba retenido en la esclavitud por el miedo de la muerte (2:14–15). Pablo aplica esta misma enseñanza directamente a los corintios y declara que Jesús se hizo pobre por ellos. Debido a sus pecados y a los nuestros, Jesús dejó voluntariamente su gloria celestial. Llegó a ser un ser humano a la vez que seguía siendo divino (Ro. 1:3–4). Se hizo materialmente pobre mientras seguía siendo espiritualmente rico. Se hizo deudor a Dios al llevar nuestros pecados (5:21; Is. 53:6), aunque él mismo se mantuvo sin pecado. Asumió nuestra humanidad para conquistar la muerte por nosotros y por su resurrección nos promete que nosotros también nos levantaremos de la muerte (1 Co. 15:21–22).

  1. Resultado. «Para que vosotros llegaseis a ser ricos mediante su pobreza». La enseñanza de Pablo no trata de inducir a los cristianos a que traten de emular a Cristo despojándose de sus posesiones materiales para alcanzar riquezas espirituales. La obra redentora de Cristo nunca podrá ser duplicada porque si fuera posible, Jesús ya no sería nuestro Señor y Salvador (Lc. 2:11). Mediante sus sufrimientos, muerte y resurrección, somos herederos y coherederos con él (Ro. 8:17). Somos hijos de la luz, llenos de gozo y felicidad y participantes de su gloria. A través de la muerte de Cristo sobre la cruz, hemos «llegado a ser justicia de Dios» (5:21). Ya somos ricos espiritualmente en esta vida y ricos más allá de toda comparación en el mundo venidero.

Si, entonces, los corintios son ricos en Cristo, deberían expresar su amor y gratitud a él ayudando a los santos necesitados de Judea. El mensaje teológico de Pablo debería inspirar a todos los creyentes en todas partes a ser generosos en dar para aliviar las necesidades de los pobres.

Pensamiento: Advierta que nuestro Señor se preocupe de nuestra pobreza: en primer lugar la pobreza espiritual, porque en el huerto del Edén con la caída de Adán y Eva pasamos de ricos a pobres espirituales. Por eso es importante conocer y aceptar a nuestro Señor Jesucristo para ser ricos espirituales, la pobreza material viene por añadidura. No se preocupe si Ud es pobre material, las promesa están vigentes, no para hacerlos ricos en lo material, pero el Señor sabe cuanto nos va añadir a nuestra altura.

Referencias: Génesis 3:17 al 19. Y al hombre dijo: Por cuanto obedeciste a la voz de tu mujer, y comiste del árbol de que te mandé diciendo: No comerás de él; maldita será la tierra por tu causa; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida. Espinos y cardos te producirá, y comerás plantas del campo. Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás.

1 Timoteo 6:17-19. A los ricos de este siglo manda que no sean altivos, ni pongan la esperanza en las riquezas, las cuales son inciertas, sino en el Dios vivo, que nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos. Que hagan bien, que sean ricos en buenas obras, dadivosos, generosos; atesorando para sí buen fundamento para lo por venir, que echen mano de la vida eterna.

1 Pedro 2:21 al 25. Pues para esto fuisteis llamados; porque también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas; el cual no hizo pecado, ni se halló engaño en su boca; quien cuando le maldecían, no respondía con maldición; cuando padecía, no amenazaba, sino encomendaba la causa al que juzga justamente; quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados. Porque vosotros erais como ovejas descarriadas, pero ahora habéis vuelto al Pastor y Obispo de vuestras almas.

Amen, Para La Gloria De Dios

[pdf_attachment file=”1″ name=”DESCARGUE AQUÍ ESTUDIO COMPLETO”]

Hno Roberto Saldías Roa

Miembro de la IEP en Nacimiento Bajo, nació en el evangelio del Señor en la Iglesia de Laja 1975. Casado con María Nahuelmán, estudia teología de manera autodidacta. Me gusta mucho leer y escribir.