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Lunes 20 de abril de 2020: “Temor a Dios principio de la sabiduría”.

Lunes 20 de abril de 2020: “Temor a Dios principio de la sabiduría”.

  Lectura bíblica: Salmo 111, versículos 7 al 10. Las obras de sus manos son verdad y juicio; Fieles son todos sus mandamientos, Afirmados eternamente y para siempre, Hechos en verdad y en rectitud. Redención ha enviado a su pueblo; Para siempre ha ordenado su pacto; Santo y temible es su nombre. El principio de la sabiduría es el temor de Jehová; Buen entendimiento tiene todos los que practican sus mandamientos; Su loor permanece para siempre.

   Referencias: Pr. 1:20; Job 28:28; 32:7; Pr. 4:7; Oseas 14:9; Mt. 7:24; 2Ti. 3:15; Stgo 3:17; 1 Juan 2.20.

   Comentario: Las obras de Dios son justas y permanentes, vv. 7–10

  Verdad… fieles… ordenanzas indican que las obras de Dios concuerdan con su palabra. Ordenanzas se refiere a las leyes del Pentateuco y por implicación a toda su revelación.

   El salmista enfatiza con repetición cuán confiable es Dios, tanto en sus obras como en sus ordenanzas. El que cree lo que dice el salmista aquí, no puede menos que confiar toda su vida a Dios.

   En este contexto de verdad y rectitud Dios envió su redención. El lenguaje tiene que ver con el éxodo, pero se usa para todo el plan redentor de Dios. En perdonar nuestros pecados y cancelar nuestra condenación. Dios no violó su justicia; en la cruz se juntan su justicia y su misericordia. En el v. 9 se combinan todos estos conceptos de redención, la permanencia de su pacto, su santidad y su grandeza.

   Temible se refiere a un temor reverente no a un miedo negativo. En Lucas 1:49 y 68 se ve la influencia de este versículo.

   Pensando en la redención y el pacto, el salmista habla de la vida cotidiana del creyente. El temor de Jehová (v. 10) es un estilo de vida basado en el señorío de Dios; es vivir según sus principios y en dependencia de él. En este caminar con Dios, el creyente experimenta las maravillosas obras de Dios en su propia vida y vuelve a dar gracias en la congregación de los rectos (v. 1). Así el loor de Dios permanece para siempre.

¿Qué significa temer a Dios?

   ¿Cómo podemos creer que Dios nos ama, y que al mismo tiempo debemos temerle?

   En la Biblia se nos exhorta reiteradamente que debemos temer a Dios, que tengamos temor de Él y así vivir en un temor santo. Pero ¿por qué deberíamos tener temor de Dios? ¿No es Dios amor? En 1 Juan 4:18 está escrito claramente que: “En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor.

¿Cómo podemos creer que Dios nos ama, y que al mismo tiempo debemos temerle?

Reverencia y admiración por Dios

   El temor de Dios no es lo mismo que el miedo a un tirano o un dictador. No debemos temerle a su ira, a menos que temamos a el castigo debido a una mala conciencia y un corazón duro a causa del pecado. (Romanos 2: 5-9)

Tener temor de Dios es una absoluta reverencia y admiración por un Dios Todopoderoso, el creador de todas las cosas. A través de la Biblia recibimos algunas visiones del cielo, y vemos que las criaturas celestiales lo adoran alrededor de Su trono continuamente, gritando “¡Santo, santo, santo!” cubriendo sus rostros. Este Dios Todopoderoso me ha llamado por mi nombre para servirlo, y Él está obrando en mí para que pueda ser salvo y pueda estar con Él por la eternidad. ¡Esto debe causar en mí que el amor, gratitud y una reverencia inexpresable crezcan y aumenten en mi corazón!

Esto nos hace tener temor de pecar contra Él, porque no queremos nada más en este mundo que agradarle y honrar Su nombre. Tememos causarle tristeza o dolor, porque sabemos cuán increíblemente miserable es el pecado, cuánto lo odia Dios, y cuánto le duele cuando pecamos.

Ahora, pues, Israel, ¿qué pide Jehová tu Dios de ti, sino que temas a Jehová tu Dios, que andes en todos sus caminos, y que lo ames, y sirvas a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma; que guardes los mandamientos de Jehová y sus estatutos, que yo te prescribo hoy, para que tengas prosperidad? ” Deuteronomio 10: 12-13.

“El temor de Jehová es aborrecer el mal; La soberbia y la arrogancia, el mal camino, y la boca perversa, aborrezco.” Proverbios 8:13.

El tener temor de Dios es:

  • Tener la debida reverencia y respeto por Él, y hacer todo lo que se requiere de nosotros para servirlo. (Salmos 89: 7; Hebreos 12: 28-29)
  • Estar frente a Su rostro en todo lo que hacemos para ser agradables a Él, sin dejarnos influenciar por querer recibir una buena opinión de las personas. (1 Pedro 1: 24-25)
  • Saber que no debemos cuentas a nadie más que a Dios por nuestras acciones.
  • Temer actuar en contra de Su voluntad.
  • Temer deshonrarlo con nuestras acciones. Esto asegurará que actuemos con rectitud, amor y bondad hacia nuestro prójimo.
  • Temer tergiversarlo a Él o a Su Palabra en el mundo.
  • Temer tomar a la ligera el peso y la importancia de a lo que Dios nos ha llamado, y del ministerio que nos ha dado.
  • Un odio por el pecado y una seriedad acerca de cuán pecaminoso es. (Romanos 7:13)
  • Amarlo con todo nuestro corazón, con toda nuestra alma, con todas nuestras fuerzas, y guardar Sus mandamientos. (Deuteronomio 6: 4-5; Deuteronomio 10: 12-13; Mateo 22: 36-38)

Sin temor piadoso:

  Si no tenemos temor de Dios, no tomaremos lo suficientemente serio el pecado. Las consecuencias del pecado son enormes. Cuando hemos sido perdonados por nuestros pecados según al justica de Dios todavía tenemos que cosechar los resultados de haber cometido pecado. (Gálatas 6: 7-8) Es cierto que Dios está inconmensurablemente lleno de gracia y misericordia para nosotros, y que Jesús murió por nuestra salvación, para que nuestros pecados sean perdonados cuando nos arrepintamos de ellos. Y ciertamente necesitamos esto, ya que la santificación y la libertad del pecado son un proceso en el que estamos. Pero usar eso como una excusa para el pecado mostraría una falta de temor piadoso; una falta de amor por Dios de hecho, esta es la razón por la cual tememos y amamos a Dios:

   “JAH, si mirares a los pecados, ¿Quién, oh Señor, podrá mantenerse? Pero en ti hay perdón, Para que seas reverenciado.” Salmos 130: 3-4. Cuando ponemos nuestras palabras y acciones en la balanza del temor divino, obtenemos sabiduría, comprensión y virtud, porque luego aprendemos y hacemos la voluntad de Dios. La falta de temor piadoso nos lleva a hacer nuestra propia voluntad. Esta indiferencia hacia Dios nos vuelve tontos y no conduce a ningún tipo de crecimiento espiritual.

   Si realmente tenemos temor de Dios, esto nos llevará a una profunda relación personal de amor con Dios. Está escrito: “Al Señor tu Dios adorarás, y a él solo servirás.” Lucas 4:8. Esta relación que tenemos con Él la llevaremos hasta la eternidad.

   “Así que, recibiendo nosotros un reino inconmovible, tengamos gratitud, y mediante ella sirvamos a Dios agradándole con temor y reverencia.” Hebreos 12:28.

   “El fin de todo el discurso oído es este: Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre.” Eclesiastés 12:13.

(Escrito por Kathryn Albig).

Significado de Temor (que es concepto y definición)

Qué es Temor:

Como temor se denomina el sentimiento de inquietud o angustia que impulsa a huir o evitar aquello que se considera dañoso, arriesgado o peligroso. La palabra, como tal, proviene del latín timor, timōris, que significa ‘miedo’ o ‘espanto’.

En este sentido, el temor también puede asociarse a las sospechas o recelo que nos despiertan aquellas cosas en las que reconocemos un potencial daño o perjuicio: “Tengo temor de que este régimen político se convierta en una dictadura cruel”.

Por otro lado, el temor también puede referirse a la idea o creencia de que se podría sufrir un daño o correr algún peligro en el futuro: “No hicieron la fiesta en el jardín porque tenían temor de que lloviera”.

Temor, asimismo, es la manera de referirse en jerga de rufianes a la cárcel de presos.

Temor de Dios

Como temor de Dios se denomina, en la Biblia, el miedo reverencial y el respeto que, según doctrinas como el cristianismo y el judaísmo, debe guardarse a Dios. Además, el temor de Dios es uno de los dones del Espíritu Santo que mueve a practicar el bien y aparta del camino del mal. En este sentido, hay dos tipos de temor: el filial y el servil. El temor filial es aquel según el cual se repudia el pecado porque se es consciente de que es una ofensa a Dios, mientras que el temor servil es aquel según el cual se evita el pecado por miedo a los castigos que este conlleva. El temor de Dios, de esta manera, supone el miedo que los mortales deben tener del Creador, Todopoderoso y Juez Supremo, consciente de su capacidad de castigar y destruir a los desobedientes.

Temor fundado

En Derecho, como temor fundado se denomina aquel bajo el cual actúa una persona que ha sido amenazada y que se siente en peligro de ser gravemente agredida, y que, debido a este temor, actúa en consecuencia para defenderse. En este sentido, el temor fundado es causa de inculpabilidad, pues se considera que quien actúa por temor fundado ha sido coaccionado.

1er Titulo:

Es fuente de vida y nos aleja de las trampas del maligno. Proverbios 14:27. El temor de Jehová es manantial de vida Para apartarse de los lazos de la muerte. 

El temor de Jehová es manantial de vida

Para apartarse de los lazos de la muerte.

  1. El temor de Jehová es manantial de vida: Uno podría pensar que el miedo siempre lleva a menos vida, no más. Pero no es así como funciona con el temor del Señor. El temor apropiado al Señor está arraigado en el entendimiento de quién es Dios y quiénes somos en relación con él. Eso en sí mismo es como una fuente de vida.
  2. Para apartarse de los lazos de la muerte: Hay muchos beneficios adicionales que provienen de un temor propio del Señor, y de ellos es tener una mayor medida de cuidado y protección vigilantes de Dios

   Referencia:  Jer. 2:7; 1 Reyes 4.20; Sal. 36:9; Pro. 13:14; Ap. 7:17; Jer. 2:13; Hechos 1:8.

   Comentario: En el v. 27 se encuentra otra promesa divina. Otra vez se utiliza el tema de la fe o reverencia del creyente (temor de Jehovah; ver v. 26; 11:19; 13:14). Ahora es fuente de vida (ver 10:11; 13:14; 16:22) y aleja a uno de las trampas (la imagen del cazador) de la muerte (ver 1:19; 7:26, 27; etc.).

   El v. 28 apunta a una verdad obvia de la observación sabia. Los ingresos y la fuerza de un pueblo se determinan según la población. El rey sabio mantiene la fidelidad de los vasallos. Desafortunadamente, Israel se dividió después de la muerte de Salomón, debilitando el poder y limitando el futuro de los hebreos, haciéndolos vulnerables a los pueblos del norte. No se puede engrandecer una nación sin un gran esfuerzo de trabajo. La palabra “razón”, traducida funcionario, no aparece en otro pasaje de la Biblia. Finalmente, hay que concluir que un pueblo grande y trabajador es gloria del rey, mientras un pequeño pueblo produce temor o ruina de parte de los líderes políticos (ver 14:35; 16:10, 12–15; 19:12; 20:2, 8, 26, 28; 21:1; 22:11; 23:1–3; 25:2, 3, 5–7; 29:4, 12, 14; 31:1–9).

¿Qué trae el temor de Jehová?

14:22–28

   Introducción: El temor de Jehová es sinónimo de la reverencia hacia Dios. Hoy identificamos al temor como una cualidad negativa, pero en verdad este temor o reverencia es sano.

En el temor de Jehová hay confianza, v. 26.

Para la familia.

Para la vida individual.

Para los negocios.

En el temor de Jehová hay vida eterna, v. 27.

Hay una fuente de vida eterna (Apoc. 21:6b).

Depender de él nos trae vida (Juan 15:5).

Confiar en él nos da vida eterna.

En el temor de Jehovah hay fuente de misericordia, v. 22.

Al mostrarnos su amor (Rom. 5:8).

Al darnos la salvación (Hech. 4:12).

Al darnos la vida eterna (Juan 3:16).

   Conclusión: Las buenas nuevas son un mensaje de esperanza y de consuelo. La Biblia contiene estas buenas nuevas. El primer paso es reconocer al Dios de amor y misericordia, y mostrar nuestra reverencia hacia él.

MIEDO O TEMOR DE DIOS

   Quiero hacerte una pregunta que quizás te tome de sor­presa, pero es necesario hacerla porque ella te va a ayudar a reflexionar sobre cuál es tu verdadera posición y actitud delante de la presencia de Dios.

   La pregunta es: ¿Le tienes tú miedo a Dios o le temes tú a Dios? Quizás algunos de los oyentes con una mente ágil me responderán con otra pregunta, ¿y acaso temer a Dios y tenerle miedo acaso no es lo mismo? Sin vacilar te respondo que no, no es lo mismo miedo a Dios que temor de Dios. Te explico: La Biblia, en Proverbios Capitulo 1 y versículo 7 nos dice: “El principio de la sabiduría es el temor de Jehová, los insensatos» desprecian la enseñanza y la sabiduría”.

   El miedo es una sensación de intranquilidad interna y expectación tal producido ante un peligro o la inminencia do un castigo. Lamentablemente y por regla general las religiones tienden a infundir en el corazón de los nombres un sentimiento de miedo hacia un ser supremo que está atento y vigilante para levantar su vara y dejarla caer sobre todo aquel que hace algo que le desagrada». E esta forma desfiguran la verdadera naturaleza de Dios, produciendo más que beneficio en las gentes, una reacción negativa y rebele, viendo en Dios un ser desposeído completamente de compasión.

   A diferencia de miedo a Dios infundido por el hombre, la Biblia nos habla de un sentimiento más noble al cual le llama “temor de Dios”. Fíjese que no dice “temor a Dios”, sino “temor de Dios”. ¿Qué es el temor de Dios? El temor de Dios es un sentimiento de respeto reverente, de consideración al Ser Supremo, a Dios, que nos inhibe o impide que nosotros pequemos contra Él. Nace en Dios y es Él el que lo imparte al corazón del hombre. El temor de Dios está impregnado de un sentimiento do amor hacia Dios tan profundo que considera el pecado como una traición e infidelidad hacia aquel que ha colocado toda su confianza en nosotros.

   Una de las diferencias marcadas entra el que profesa nominalmente el cristianismo y aquel que realmente es cristiano porque sigue y sirve a Cristo; es precisamente que, mientras en los primeros la falta de temor de Dios le es una puerta abierta al pecado, en los segundos, el temor de Dios en sus corazones es un cerco que le impide hacer lo malo.

   El primer hombre que tuvo la sensación de miedo hacia Dios fue Adán. Su pecado, su transgresión de la ley de Dios lo dejó descubierto com­pletamente de la Justicia divina y en un estado de expectación del juicio. Nos dice el libro del Génesis en el cap. 3; que en una tarde que Dios se paseaba por el huerto del Edén, Adán y Eva escucharon la voz de Dios llamándole. En esos momentos su reacción no fue la misma de siempre, sino que, en esa ocasión, y a causa de su desobediencia, se escondieron de Dios, porque tuvieron miedo. E1 pecado produce miedo. Es precisamente la vida apartada de Dios, la vida sin Dios, la vida ajena a Dios, lo que sume al ser humano en ese estado de miedo y expectación que llega a afectarle emocionalmente y psicológicamente. Se sabe pecador. Sabe que está haciendo lo malo, sin embargo, sigue haciendo aquello de lo cual está consciente que merece el Juicio de Dios.

   Un ejemplo hermoso de lo que es el temor de Dios, lo encontramos en el caso de José. En el mismo Libro de Génesis Cap. 39, la Esposa do Potifar, dueño y Señor de la casa donde al estaba trabajando se enamoró de él. Quiso que durmiera con ella. Diariamente le presionaba a cometer el acto da adulterio. José, en aquellas circunstancias le contesta a aquella mujer malvada: “No hay otro mayor que yo en esta casa, y mi amo ninguna cosa ha reservado sino a ti, por cuanto eres su mujer, ¿Como, pues, haría yo ese grande mal y pecaría contra Dios?». Aunque tuvo que sufrir las calumnias de esta mujer infame, provocando esto que Potifar lo mandara a la cárcel, su temor a Dios era superior que las consecuencias que pu­diera provocar su fidelidad al Señor.

   La Biblia nos dice: “He aquí el temor del Señor es la sabiduría, y apartarse del mal, la inteligencia” Prov. 28:28. En Prov. 8:13: “E1 te­mor de Jehová es aborrecer el mal; la soberbia, la arrogancia, el mal camino y la boca perversa, aborrezco” dice el Señor” y sigue diciendo Prov. 19:23: “El temor de Jehová es para vida y con él vivirá lleno de reposo el hombre; no será visitado del mal”. Sigue diciendo: “Riquezas, honra y vida son la remuneración (el pago) de la humildad y el temor de Jehová” Prov. 22:4. Muchos otros versículos más de la Biblia pudiéramos citar, pero con estos versículos bastan para hacernos entender cuan beneficioso es el temor de Dios en el corazón del Hombre.

   Hermana que lees, ¿Tienes miedo a Dios tienes temor de Dios? Si en este día le abres el corazón al Señor, lo primero que va nacer es eliminar la causa de tu miedo o sea el pecado, saturará tu alma de una sensación de paz, tranquilidad y pondrá en tu vida temor de Dios, sentimiento que te ayudara a hacer su voluntad y vivir santamente delante de su presencia.

2° Titulo:

Cuando reconocemos la grandeza de Dios somos guiados y bendecidos. Salmos 25: 12 al 14. ¿Quién es el hombre que teme a Jehová? Él le enseñará el camino que ha de escoger. Gozará él de bienestar, Y su descendencia heredará la tierra. La comunión íntima de Jehová es con los que le temen, Y a ellos hará conocer su pacto.

    Referencia: Salmo 37:25; 31:19; 32:8; Dt. 32:11-12; Sal. 27:11; 77:20; San Juan 16:13; Lc. 1:79; Is. 42:16.

    Recompensas del que teme a Dios, vv. 12–15

   El salmista vuelve a hablar de la dirección de Dios y vuelve a usar lenguaje sapiencial. A menudo cuando uno está afligido por las pruebas del enemigo, olvida la comunión estrecha con Dios; pero es cuando más hace falta.

   Reposará (v. 13) viene de un verbo que significa “alojarse, pasar la noche”. Da la idea de descansar en lo bueno que Dios provee. El secreto (v. 14, de sod 5475) es “comunicación confidencial” o “consejo secreto” (cf. Jer 23:18, 22; Amós 3:7). Dios da dirección específica y el creyente va conociendo más su pacto. Según Isaías 43:10, lo que Dios quiere es que todo su pueblo le conozca y le entienda cada vez más.

   Ojos… siempre puestos… (v. 15) destaca que uno debe estar atento si quiere conocer la voluntad de Dios. Habla de estar en una actitud constante de oración. El camino de los justos es demasiado difícil de andar sin la dirección y la presencia de Dios.

3er Titulo:

Un corazón obediente y temeroso es agradable ante Dios. 1ª de Samuel 12:14 y 15. Si temiereis a Jehová y le sirviereis, y oyereis su voz, y no fuereis rebeldes a la palabra de Jehová, y si tanto vosotros como el rey que reina sobre vosotros servís a Jehová vuestro Dios, haréis bien. Mas si no oyereis la voz de Jehová, y si fuereis rebeldes a las palabras de Jehová, la mano de Jehová estará contra vosotros como estuvo contra vuestros padres. 

   Referencia: Hechos 10:2; 35; 13:43; 16:14; 18:7; Salmo 31:19.

   Comentario: La protesta de Samuel, 12:1–15. Con este discurso Samuel en efecto se retira de su ministerio activo. Aunque lo vemos en varias ocasiones, da a entender que ya tienen a su rey, desplazándole a él. Como el último juez, se hace a un lado para que la monarquía gobierne en Israel. Y protesta su preferencia por la monarquía como habiendo rechazado a él mismo como juez y a Jehovah como su Rey divino. Los vv. 1 al 5 demuestran claramente que no había nada en Samuel que motivara su preferencia por un rey. Y luego en los vv. 6 al 12 repasan históricamente la fidelidad de Jehovah para librarles y guiarles en todos sus aprietos. Su Dios había sido mejor que un rey por todos estos siglos. Su selección de un rey realmente fue un acto de rebeldía y falta de confianza en Dios. Testifican que no pueden acusarle de malversación, ni a Samuel ni a Dios.

   A pesar de esto, en los vv. 13 al 15, Samuel declara la disposición de Dios para perdonarles su rebeldía y bendecirles con su nuevo rey si es que obedecieran. La obediencia determinaría el rumbo del futuro.

4° Titulo:

La falta de temor trae consecuencia de castigo Jeremías 2:19. Tu maldad te castigará, y tus rebeldías te condenarán; sabe, pues, y ve cuán malo y amargo es el haber dejado tú a Jehová tu Dios, y faltar mi temor en ti, dice el Señor, Jehová de los ejércitos. 

   Referencia: Isaías 8:11 al 13; 50:10; Salmo 76:8

   Comentario: El poder destructivo del pecado, 2:14–19

   Estos versículos hablan de las consecuencias de la apostasía. En 2:14, usando preguntas retóricas, Dios afirma que antes de 722 a. de J.C. Israel no era esclavo o siervo de otra nación más poderosa. Vivía como un país soberano en el Medio Oriente. No estaba predestinado a caer ante un ejército más poderoso. Al contrario, eran ellos mismos que habían abandonado al Dios verdadero para buscar la seguridad por medio de alianzas con Asiria y Egipto. La causa de su situación precaria durante la vida de Jeremías se debe a un verbo que se emplea en los vv. 17 y 19: Abandonaste … abandonado, habían dejado al Señor su Dios. Israel contrató alianzas primero con Asiria y luego con Egipto. Es como dice el refrán: “Más vale andar solo que mal acompañado”. Israel ha sido como la esposa que abandona a su marido por un hombre no digno de confianza (comp. 2:2, 3). 

Joya bíblica

Porque dos males han hecho mi pueblo: Me han abandonado a mí, que soy fuente de aguas vivas, y han cavado para sí cisternas, cisternas rotas que no retienen el agua (2:13).

   Dios les pregunta en el v. 18 por qué habían pensado que podrían ir a Egipto y beber allí del Nilo, o a Asiria y beber allí del Éufrates. Esto no tiene razón ninguna cuando tienen agua disponible en su relación con Jehovah. Los dos grandes ríos eran símbolos del poder nacional de estos países en aquel entonces. Pero no les va a servir. Al abandonar al Señor su maldad va a ser castigada. Se debe mencionar que la nación de Israel todavía tiene algunas fuentes de agua pura que son lugares de recreo para el pueblo moderno. Uno es Panian que antes era Cesarea de Filipo y otro es En Gadi al lado del mar Muerto. No había necesidad de tomar el agua de los vecinos grandes.

   El v. 19 resume la situación en el año 620 a. de J.C. El pecado produce una cosecha muy amarga. Su maldad traerá su propio castigo; sus rebeldías serán causa de su condenación. Pablo usó el concepto cuando dijo: “Todo lo que el hombre siembre, eso mismo cosechará” (Gál. 6:7, 8).

   Bien sea en la época de Jeremías o en la época moderna, ¡cuán malo y amargo es dejar de seguir y obedecer al Señor nuestro Dios! Ni Asiria ni Egipto ofrecían garantías a la pequeña nación de Judá. Dios pide: Reconoce, pues, y ve cuán malo y amargo es el haber abandonado a Jehovah tu Dios … (v. 19b)

RIQUEZA LITERARIA

“En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor”. San Juan 4.18 temor: Phobos (Strong #5401): En el griego clásico, la palabra significó huida. Tiempo después, llegó a referirse a lo que causa la huida: o sea, temor, terror, miedo. En el NT, denota ambas cosas: el temor con el sentido de terror y el temor de reverencia hacia Dios. La palabra castellana «fobia» es una traducción literal de la palabra griega.

4.17–19 Poseer el amor de Dios produce confianza en Él y amor por los creyentes. Aquel que conoce este amor no teme enfrentar a Dios en el juicio. Aun aquí en este mundo somos como es Cristo. Se comparan posiciones, no caracteres. Jesús complace a Dios siendo su Hijo, y nosotros somos hijos de Dios (3.1) aceptables a Él.

RIQUEZA LITERARIA

Isaías 8.13 temor:  morah; (Strong #4172): Miedo, reverencia, terror, pavor. Un objeto o persona que infunde miedo, respeto o reverencia. deriva de, que significa «tener miedo de, temer, reverenciar». aparece una docena de veces en el Antiguo Testamento; Génesis 9.2 nos habla del temor y el espanto que los descendientes de Noé les inspirarían a todos los animales después del diluvio. El Señor también (Según la biblia Plenitud).

Amén, para la Honra y Gloria de Dios

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Hno Roberto Saldías Roa

Miembro de la IEP en Nacimiento Bajo, nació en el evangelio del Señor en la Iglesia de Laja 1975. Casado con María Nahuelmán, estudia teología de manera autodidacta. Me gusta mucho leer y escribir.

 

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