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Lunes 19 de octubre de 2020. “Profecías En Relación Al Mesías Prometido”

Lunes 19 de octubre de 2020. “Profecías En Relación Al Mesías Prometido”

   Lectura Bíblica: Isaías Cap. 9, Versículos 6 y 7. 6Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz. 7Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite, sobre el trono de David y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora y para siempre. El celo de Jehová de los ejércitos hará esto.

   Comentario: El advenimiento del rey mesiánico, 9:1-7

   Antes de entrar en el tema central de esta sección nos conviene tratar de un problema que se expresa en las diferencias en la división de los caps. 8 y 9. El Texto Masorético incluye el primer versículo del cap. 9 como el v. 23 del cap. 8. (Ver nota en la RVA.) La palabra ki 3588 con que empieza el versículo, que RVA traduce como adversativo (sin embargo) se entendería en la tradición judía como explicativa (“porque”). Ambas posibilidades existen, pero la segunda opción nos daría una traducción bastante divergente como ésta: Porque no se cansará el que la oprime. La primera vez afectó levemente la tierra de Zabulón y la tierra de Neftalí, pero la última vez la afectará gravemente por la ruta del mar, el otro lado del Jordán y Galilea de los gentiles.

   Detrás de la traducción de la RVA está la exégesis que indica que aquella región de Israel que había sufrido siempre en primer lugar los estragos de las invasiones enemigas, la región de Galilea, sería también la primera en ser alumbrada con la luz de la postrera gran liberación. La división masorética desconecta a Galilea de los gentiles del pueblo que andaba en tinieblas (v. 2).

   Aunque el texto ofrece problemas difíciles a la labor del traductor, es un hecho que la expectación mesiánica centró su mirada en Galilea como escenario de la primera manifestación de la luz de la liberación mesiánica. Esta conexión de ideas nos aporta Mateo 4:15, 16. Pero también tiene ecos en la tradición del Zohar, el texto de la Qábala, por no señalar también el Talmud y el Midrash. Muchos estudiosos de las Sagradas Escrituras llegaron a centrar sus expectativas en Tiberias, en la costa occidental del mar de Galilea.

   Veamos más de cerca las referencias geográficas de esta sección. La tierra de Neftalí era la Galilea alta o el norte de Galilea, donde antiguamente se había establecido la tribu de Neftalí. La tierra de Zabulón era la Galilea baja o del sur. El camino del mar (v. 1) no sería la “vía Maris”, sino solamente el camino que conduce de la Galilea alta a la baja, pasando por la costa occidental del mar de Galilea o Quinéret, justamente por la ciudad de Tiberias.

   La devastada región de Galilea que sufrió primero las evacuaciones de su población, llevada en cautiverio, es vista por la esperanza mesiánica como repoblada: le aumentaste la gente (v. 3).

   La sombría región se convertiría en escenario de alegría: “Se alegrarán delante de ti como se alegran en la siega… (v. 3) Y la razón para este estado de cosas es su liberación definitiva del cetro que lo oprime (v. 4). El arsenal del enemigo quedará para ser consumido por el fuego (v. 5), tras la victoria mesiánica que es presentada con la analogía del “día de Madián”, cuando Gedeón con sólo 300 guerreros desbarató el campamento enemigo (Jue. 7:16–25).

   Surge entonces la pregunta: ¿De qué acontecimientos habla el profeta? Se ha opinado que Isaías da expresión a las expectativas del pueblo oprimido y amenazado por los ejércitos de Asiria, expectativas de una gran liberación futura que haría un gran contraste con la tragedia presente bajo el rey Acaz. Hay quienes han propuesto que en los vv. 6 y 7 Isaías vuelca sus vehementes expectativas en la persona de Ezequías, el hijo de Acaz, que entonces era tan sólo un niño pequeño. Pero nos preguntamos si Isaías pudiera referirse a él con los títulos que usó para el heredero del trono de David y su reino, aquel que vendría para afirmarlo y fortalecerlo con derecho y con justicia, desde ahora y para siempre (v. 7).

   Veamos los títulos que el profeta adjudica a este niño que nacería y sobre cuyo hombro estaría el dominio y el imperio. El primer título es Péle 6383, “Admirable”, el mismo nombre que el Ángel de Jehovah se llama a sí mismo en su revelación a Manoa, padre de Sansón: ¿Por qué preguntas por mi nombre? Es Admirable (Jue. 13:18).

   El segundo título es Yoéts 3272, “consejero”; es decir, el soberano que no necesita rodearse de consejeros para gobernar. La tradición de Reina-Valera ha considerado las palabras Péle Yoéts como dos títulos independientes, lo cual es perfectamente posible. La RVA los ha unido en un sólo título, como lo hace la LXX: Thaumastós súmboulos. Esto presupone que Péle Yoéts es la inversión de Yoéts Péle; inversiones de este tipo existen en hebreo.

   Luego vienen los títulos El 410, “Dios”, y Guibor 1376, “Fuerte: o “Poderoso”. La tradición de Reina-Valera los ha tomado como títulos separados. Los editores de la RVA han visto aquí un solo título, como en Deuteronomio 10:17, Jeremías 32:18 y Nehemías 9:32. Y difícilmente en Isaías 10:20 (ver comentario allí). Indiscutiblemente estos títulos reconocen divinidad al mesiánico heredero del trono de David, cosa imposible de imaginar si no fuera que lo escrito, escrito está.

   Luego vienen los títulos Abiad 1 y 5703, “Padre Eterno”, y Sar 8269-shalom 7965, “Príncipe de Paz”, que apuntan al carácter eterno y estable de este Rey, cuya influencia difundiría la paz en todo su imperio (comp. v. 7).

   ¿Cuándo fueron escritas estas palabras? La mayoría de los comentaristas opinan que fueron escritas en los días de Acaz y que la mención del cautiverio de Neftalí y Zabulón fueron resultado de la campaña de Tiglat-pileser en el año 734–33 a. de J.C. Hay los que opinan que en aquellos días el profeta, desilusionado de Acaz, volcó todas sus expectativas en su tierno hijo y heredero, Ezequías. Hay también los que opinan que la segunda parte del v. 1, que se refiere a los resultados de las invasiones asirias en la región del camino del mar (v. 2; la vía Maris, en este caso), es una interpolación posterior en el texto, que apunta a los días de Ezequías y las invasiones de Senaquerib. Pero ante el alcance majestuoso de estas palabras, la fecha en que pudieron haber sido escritas pasa a ser algo completamente secundario.

   Semillero homilético

   La luz que resplandece 9:2–7

   Introducción: Solemos enfocar estos versículos en la época de Navidad, pero el pasaje tiene un mensaje que se aplica para cualquier tiempo del año. La venida del Mesías al mundo ha traído una luz que resplandece para la humanidad.

Es una luz que despeja las tinieblas (v. 2).

El pueblo que anda en tinieblas experimenta muchos peligros y la luz ilumina el camino.

El pueblo que habita en tierra de sombra de muerte carece de la esperanza que es disponible para el que cree.

Es una luz que trae alegría y liberación.

Épocas de siega representan tiempos de alegría (v. 3).

Ejércitos victoriosos repartían el botín, como época de alegría (v. 3).

El yugo que cargaba se quebró, representando liberación (v. 4).

La vara del hombro, que se utilizaba para guiar a los bueyes, se quebró.

El cetro que oprime desapareció (se acabó la opresión) (v. 4).

Es una luz que señala Emanuel (Dios está con nosotros) (vv. 6, 7).

Era admirable en su forma de nacer.

Era consejero para reyes y príncipes tanto como los humildes.

Era Dios fuerte, no en poder militar, sino fuerza espiritual.

Padre eterno, una relación íntima y filial.

Príncipe de paz, para restaurar y guardar la paz.

Conclusión: Cuando andamos en las tinieblas, debido a cualquier razón, podemos pensar en este pasaje y recordar que Dios nos ofrece el camino de luz. Pero tenemos que tomar la decisión y escoger este camino.

   Semillero homilético

   Admirable consejero 9:1–7

   Introducción: Cada Navidad volvemos a recordar los pasajes tan llamativos de Isaías, que predijo el nacimiento de Jesús por medio de la virgen. Uno de los términos utilizados es “admirable consejero”.

   Un consejero que responde a nuestras necesidades.

   En día de Isaías había consejeros del rey, los profetas, que interpretaban la voluntad de Dios al rey.

  Hoy hay variedad de consejeros disponibles, según el problema que uno tenga.

  Un consejero que practicó sus consejos a la absoluta perfección.

  Jesús era ejemplo perfecto de un consejero ideal.

  Jesús vivió sus enseñanzas.

   Un consejero que ofreció capacitar a sus aconsejados para que realmente practiquen lo aprendido.

   Nos ofrece ayuda constante (Fil. 4:13).

   Nos ofrece su compañía (Juan 14:16, 17).

  Conclusión: Hoy Cristo ofrece ser su consejero, para ayudarle a experimentar el nuevo nacimiento y para poder vivir una vida de victoria y alegría.

1er Titulo:

Indicando el lugar del nacimiento de Jesús. Miqueas 5:2. Pero tú, Belén Efrata, pequeña para estar entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que será Señor en Israel; y sus salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad. 

    Comentario: En su remanente, 5:1-15

   (1) Su nacimiento profetizado, 5:1-4. El 5:1 figura como 4:14 en el texto heb. Es un versículo difícil de traducir. Como sea, parece referirse a la ciudad de Jerusalén asediada por ejércitos invasores, la cual asume una posición defensiva dentro de los muros. Su rey (juez de Israel) ha sido humillado, pues herirle a uno en la mejilla es insulto grosero (ver 1 Rey. 22:24; Job 16:10 y Luc. 22:64).

   Con esta angustia como trasfondo, el v. 2 promete liberación con la venida del Mesías. Es una de las profecías más conocidas y más maravillosas de toda la Biblia. Se cita en Mateo 2:5, 6 y Juan 7:42. Efrata es una palabra antigua que se refiere a Belén (ver Gén. 35:19, 48:7); quiere decir “fructífero” según Keil, y Belén quiere decir “casa de pan” en heb. Es pequeña (es decir, insignificante) entre las familias de Judá. La palabra familias se traduce “millares” en 1 Samuel 23:23. ¡Esta es la manera de Dios, de exaltar lo humilde y pequeño! A pesar de su poca importancia fue escogida por Dios para dar a luz a David y al Hijo de David, el que habría de reinar para siempre.

   En el v. 2 se le llama al Mesías gobernante o alguien que domina. Así se establece el contraste entre lo pequeño del lugar y lo grande del Señor. Es posible traducir “sobre Israel” y no solamente “en” (RVR- 1995, “de” (RVA) o “a” (NVI). Luego dice algo muy sorprendente. Dice que sus “salidas” son eternas (RVR-1960. La mayoría de traducciones contemporáneas traducen “orígenes”). Esta palabra (motsa4161) ha sido traducida por la versión griega LXX con exodoi, pero, ¿a qué se refiere? Concluimos que afirman tanto el origen eterno como sus apariciones continuas a los hombres en la historia. Cuando el Hijo de Dios aparecía en el AT como el ángel de Jehovah, se llama “teofanía” que quiere decir justamente: aparición de Dios. Esta persona divina que nacería en Belén es identificada como eterna.

   En el v. 3 la que ha de dar a luz se encuentra en heb. sin artículo definido. Por cuanto falta definición, algunos piensan que se refiere a Israel mientras otros que se refiere a una mujer en particular, la virgen. No podemos rechazar este último pensamiento dado el hecho de que Isaías ya había profetizado tal cosa (7:14). Y parece que el resto (no la misma palabra, pero la misma idea que remanente) de sus hermanos es plural, es decir, “volverán”. De tal manera que más nos inclinamos a considerar “la que da a luz” como una mujer en particular. Por aplicación es obvio que la tribulación del pueblo Israel da a luz una nueva esperanza que engendra un remanente salvo por gracia.

   El v. 4 enfatiza la distinción entre el Mesías y su pueblo. Él (singular) se levantará (tomará su posición) y los (plural) apacentará. La escena es típica de un pastor y sus ovejas. Con la grandeza y fuerza de Jehovah, el Mesías dará al fin seguridad a Israel, y él (es decir, el Mesías) será engrandecido por toda la tierra. Se dice que el extraordinario mausoleo de la India, el Taj Majal, posee una acústica perfecta. Para probarla un misionero articuló la palabra Jesús, y el eco resonó por todas las partes del edificio. Algún día toda la tierra repetirá el eco de su grandeza y dignidad.

◘Simón Bolívar

   Simón Bolívar es conocido como un gran libertador. A los diecinueve años Bolívar se casó con María Teresa Rodríguez. En menos de un año ella murió de fiebre amarilla. A los veinte años de edad Simón Bolívar viajó a Madrid, París y Roma. En Roma, en el monte Sacro y en la presencia de su antiguo profesor Rodríguez, hizo una promesa decisiva. Bolívar prometió delante de Dios no permitir que sus manos ni su mente descansaran hasta que las cadenas que ataban a su país fueran destruidas. Muchos han visto en aquella visión y promesa el secreto de la vida de Bolívar como libertador. Después de la tragedia en su propia vida, Bolívar tenía una visión de una patria libre. Miqueas, después de presenciar el pecado y el juicio, tenía una visión de una sociedad transformada por ciudadanos obedientes a Dios.

   Joya bíblica

   “Pero tú, oh Belén Efrata, aunque eres pequeña entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que será el gobernante de Israel, cuyo origen es antiguo, desde los días de la eternidad” (5:2).

2° Titulo:

Profético anuncio de la muerte de los niños para terminar con el Mesías. Jeremías 31: 5. Aún plantarás viñas en los montes de Samaria; plantarán los que plantan, y disfrutarán de ellas. 

   Comentario: 2. El amor eterno de Jehovah por Israel, 31:1–40

   Este capítulo continúa con el mensaje del amor de Dios por su pueblo. En verdad, en los versículos de este capítulo se encuentran algunas de las palabras de esperanza más conmovedoras de la Biblia. Contiene ocho promesas que Dios hace al pueblo para asegurarle que puede regresar a su tierra y empezar su vida de nuevo, con su protección y guía. La consolación para el pueblo se encuentra en la realidad del amor eterno de Jehovah. En esta sección Jehovah está creando un mundo nuevo para su pueblo.

   (1) El retorno se basa en el amor eterno de Jehovah, 31:1–6. Desde el exilio Jehovah va a formar a su pueblo de nuevo. En esta nueva relación va a haber un pueblo obediente a su voz y abierto a su liderazgo. De su parte Jehovah les va a guiar, bendecir y sostener, indicando el principio de una nueva relación que va a durar. Relacionando la situación actual del pueblo en el exilio con lo que habían experimentado sus antepasados en el éxodo y de su cuidado continuo de Jehovah (comp., por ej., Éx. 16:12) el profeta enfatiza que Israel halló gracia en el desierto. El desierto había sido el lugar de encuentro entre Dios y su pueblo. Estos encuentros del pueblo con su Dios iban a ser una realidad también en el exilio. La misma protección de Dios que se había visto en el desierto de Egipto y Arabia iba a proteger a su pueblo ahora en el exilio en Babilonia y en su regreso a Judá. El poder de la memoria iluminó para los exiliados la verdad de la presencia poderosa de Dios no solamente con sus antepasados, sino con ellos en la actualidad. Ellos también hallarán gracia en su situación de necesidad.

   Pero Dios da otra expresión a su amor: su amor eterno, (misericordia, jesed2617. Esto es el amor expresado en el pacto, el amor que no tiene fin. Es el amor que continua aun con el rechazo y el abandono del amado. (Lea con cuidado Oseas 11:1–11 para ver una expresión hermosa y profunda de este amor). A pesar de los mensajes de juicio y de castigo que se han visto en los capítulos anteriores, esta es la expresión básica del amor de Dios. Aquí se ve lo más profundo de su amor que brota del corazón de Jehovah para dar una nueva oportunidad para su pueblo. La apostasía y el adulterio del pasado con que se caracterizaba a Israel ya no se mencionan, sino que llama al pueblo de nuevo virgen de Israel (v. 4a). Es un día nuevo, todo el resultado del amor eterno del Señor.

   Note los tres usos de otra vez que hablan del futuro, un futuro de restablecimiento en su tierra. En el v. 4 se habla de edificar: se van a edificar la ciudad, las casas, las tiendas y serás edificada. Entonces se habla de la alegría que va a haber: gozo, baile, panderetas, todas señales de victoria y celebración.

   Habrá gritos de alegría. En el v. 5 se habla del futuro de las viñas: de nuevo plantarán viñas y estas producirán. Habrá el fruto de la tierra para el sostenimiento de la vida. Todos habían pensado que la vida normal había terminado en Israel con la destrucción de las dos naciones, pero hay un futuro, un futuro simbolizado con la restauración de lo que habían perdido: casas, alegría, celebración y comida. Habrá nueva vida, todo como resultado del amor eterno de Dios en acción. Los dos verbos, “edificar” y “plantar”, enfatizan no solamente la restauración de la vida, sino las responsabilidades positivas del llamamiento de Jeremías (1:10). Note aquí que Dios también va a edificar al pueblo.

   La mención de Samaria en el v. 5 y de Efraín en el v. 6 son indicaciones de que el plan de Dios es para el retorno de los desterrados de las dos naciones, el Reino del Norte y el Reino del Sur, no solamente Judá como se ha mencionado repetidamente en el cap. 30, la introducción a este “Libro de Consolación”. Este pasaje hermoso termina con los centinelas o guardias en las montañas de Efraín (el Reino del Norte) llamando a la ciudadanía a levantarse y subir a Jerusalén para otra vez adorar allá a su Dios. Hay que recordar que, en el tiempo de su primer rey del Reino del Norte, Jeroboam I, él edificó altares en el norte donde la gente debía adorar a Dios. Además, prohibió que el pueblo subiese a Jerusalén para las fiestas religiosas. Ahora, en el futuro prometido por el Señor, no habrá tales prohibiciones. Todos, el remanente de las doce tribus, tendrán la oportunidad de subir a Sion para adorar al Señor (en la Biblia siempre se sube a Jerusalén y se desciende de Jerusalén, no importa de dónde se ha venido o a dónde se va). Los guardias incluyen en su llamado la restauración de una nueva relación con Jehovah, llamándole nuestro Dios.

3er Titulo:

Gloriosa misión de Cristo, llevar la luz a los que están en tinieblas. Isaías 9:1 y 2. Mas no habrá siempre oscuridad para la que está ahora en angustia, tal como la aflicción que le vino en el tiempo que livianamente tocaron la primera vez a la tierra de Zabulón y a la tierra de Neftalí; pues al fin llenará de gloria el camino del mar, de aquel lado del Jordán, en Galilea de los gentiles. El pueblo que andaba en tinieblas vio gran luz; los que moraban en tierra de sombra de muerte, luz resplandeció sobre ellos.

   Comentario: (Este tema está asociado con el tema general)

   Vv. 1—7. Los sirios y los asirios primero asolaron los países aquí mencionados y esa región fue primeramente favorecida con la predicación de Cristo. A los que les falta el evangelio, andan en tinieblas y en peligro supremo. Pero cuando el evangelio llega a una parte, a un alma, llega la luz. Oremos fervorosamente que pueda brillar en nuestro corazón y hacernos sabios para salvación. —El evangelio trae gozo consigo. Los que desean tener gozo, deben hacerse la expectativa de trabajar arduamente, como el agricultor, antes de tener el gozo de la cosecha; y por duro conflicto, como el soldado, antes de repartir el botín. —Los judíos fueron librados del yugo de muchos opresores; esto es sombra de la liberación del creyente del yugo de Satanás. La limpieza de las almas de los creyentes del poder y la contaminación del pecado será efectuada por la obra del Espíritu Santo como fuego purificador. Estas grandes cosas para la Iglesia serán hechas por el Mesías Emanuel. El Hijo ha nacido: era seguro; y la Iglesia, antes que Cristo se encarnara, se benefició por su obra. Es una profecía suya y de su reino, que leen con placer los que esperan la consolación de Israel. Este Hijo nació para provecho de nosotros los hombres, de nosotros los pecadores, de todos los creyentes, desde el comienzo hasta el fin del mundo. —Con justicia se le llama Admirable, porque Él es Dios y hombre. Su amor es la admiración de los ángeles y de los santos glorificados. Él es el consejero, porque conoce los consejos de Dios desde la eternidad; y Él da consejo a los hombres, consejos en que consulta nuestro bienestar. Es el Admirable Consejero; nadie enseña como Él. Es Dios, el Poderoso. Tal es la obra del Mediador que ningún poder menor que el del Dios todopoderoso podía hacer que ocurriera. Es Dios, uno con el Padre. Como Príncipe de Paz nos reconcilia a Dios; es el Dador de paz en el corazón y la conciencia; cuando su reino esté plenamente establecido, los hombres no aprenderán más a guerrear. —El principado está sobre Él, que llevará esa carga. Cosas gloriosas se dicen del gobierno de Cristo. No hay final para el aumento de la paz, porque la felicidad de los súbditos durará para siempre. —La plena armonía de esta profecía con la doctrina del Nuevo Testamento, demuestra que los profetas judíos y los maestros cristianos tenían el mismo punto de vista de la persona y la salvación del Mesías. ¿A cuál rey o reino terrenal se pueden aplicar estas palabras? Entonces, oh Señor, date a conocer a tu pueblo por todo nombre de amor y en todo carácter glorioso. Da aumento de gracia en todo corazón de tus redimidos de la tierra.

4° Titulo:

El varón piadoso reconoce al enviado como el ungido del Señor. San Lucas 2:25 al 32. Y he aquí había en Jerusalén un hombre llamado Simeón, y este hombre, justo y piadoso, esperaba la consolación de Israel; y el Espíritu Santo estaba sobre él. Y le había sido revelado por el Espíritu Santo, que no vería la muerte antes que viese al Ungido del Señor. Y movido por el Espíritu, vino al templo. Y cuando los padres del niño Jesús lo trajeron al templo, para hacer por él conforme al rito de la ley, él le tomó en sus brazos, y bendijo a Dios, diciendo:  Ahora, Señor, despides a tu siervo en paz. Conforme a tu palabra; Porque han visto mis ojos tu salvación, La cual has preparado en presencia de todos los pueblos; Luz para revelación a los gentiles, Y gloria de tu pueblo Israel.

   Comentario: [25, 26]. En Jerusalén había un hombre llamado Simeón. Este hombre era justo y devoto, esperando la consolación de Israel; y el Espíritu Santo estaba sobre él. Y el Espíritu Santo le había revelado que no vería la muerte antes que hubiera visto al Cristo del Señor.

   Poco se sabe de Simeón. Este pasaje no establece que haya estado investido de algún oficio específico; por ejemplo, el de sacerdote. Parece que era lo que hoy llamaríamos un “laico”.

   La iglesia necesita tanto a los laicos como a los ministros ordenados. No solamente Moisés y Josué ocuparon un lugar de importancia en los negocios del reino de Dios, sino también Eldad y Medad (Nm. 11:26–29).

   ¡Especialmente laicos como ellos! Simeón se describe como justo. También lo era José, el esposo de María (Mt. 1:29); y lo era María misma, al igual que Zacarías y Elisabet (Lc. 1:6). Y no olvidemos a José de Arimatea (23:50).

   Simeón era “justo y devoto”. Véanse otros ejemplos de hombres devotos en Hch. 2:5; 8:2; 22:12. Con la máxima prudencia tales hombres se hacen cargo de los deberes que Dios les ha asignado. Son concienzudos en sus planes, teniendo siempre como objetivo mejorar el bienestar de ellos mismos y de su prójimo, para la gloria de Dios. La combinación “justo y devoto” podría bien indicar que Simeón se conducía de tal modo que su conducta con respecto a los hombres (era justo) y hacia Dios (era piadoso) era objeto de la aprobación divina.

   Este hombre “estaba esperando la consolación de Israel”. Realmente, las condiciones en Israel eran muy malas, malísimas en el tiempo en que Jesús nació en Belén. Piénsese en la pérdida de la independencia política, el cruel rey Herodes, la degeneración de la religión que había pasado a ser algo completamente externo, el legalismo de escribas y fariseos y de sus muchos seguidores, la mundanalidad de los saduceos, el silencio de la voz profética, etc. Pero en medio de toda esta oscuridad, degradación y desesperación había hombres que miraban con esperanza, con sinceridad, “la consolación de Israel”. Había hombres … y ¡también mujeres! Ya fueron mencionadas María y Elisabet. Un poco más adelante Lucas va a poner a Ana en la lista. La frase “todos los que estaban esperando la redención de Jerusalén” (2:38) indica que este grupo de hombres y mujeres piadosos era considerable.

   Que estos hombres y mujeres estaban verdaderamente en lo correcto al mantener esta esperanza es claro al considerar la profecía. Por ejemplo, estudie las muchas profecías de Isaías en que se prometen bendiciones tales como el consuelo, la paz y el gozo, asociándolas con la era mesiánica (Is. 7:14; 9:1–7; 11:1–10; 40:1–11; 49:8–13; 51:1–6, 12–16; 52:13–55:13; 60:1–3; cap. 61; 66:13).

   Simeón había sido dotado de una bendición muy rara y especial. En alguna forma, aun antes de Pentecostés, ya estaba morando en él el Espíritu Santo. Estaba constantemente bajo la influencia del Espíritu.

   Ese mismo Consolador le había revelado que no moriría antes de ver al Cristo de Dios. Para tener más luz sobre la expresión el Cristo de Dios o del Señor, véanse Sal. 2:2; 45:7; 110:1; Is. 61:1; Lc. 4:18.

   Algunos intérpretes hacen un especial énfasis en que esta revelación no significa necesariamente que Simeón era un hombre de edad avanzada cuando Jesús fue llevado al templo. Lo admito. ¿Sin embargo están completamente equivocados los expositores que lo presentan como un anciano? ¿No es más natural pensar en un hombre de edad avanzada cuando leemos afirmaciones tales como: “Se le había revelado que no vería la muerte hasta” y “Ahora, soberano Señor, estás despidiendo a tu siervo en paz”, ¿etc.? ¿No era Jacob también un “hombre viejo” cuando, hablando en forma similar, dijo: “Basta; mi hijo José todavía vive; iré y le veré antes de morir” (Gn 45:28)? Cuando dijo esto, Jacob tenía 130 años. Murió a los 147 (Gn. 47:9, 28). No vacilo en describir a Simeón como un anciano, aun cuando reconozco que se carece de pruebas absolutas para esta posición.

   [27–32]. Guiado por el Espíritu, vino al templo. Y cuando los padres entraron con el niño Jesús para hacer por él lo acostumbrado según la ley, Simeón lo tomó en brazos, bendijo a Dios y dijo: Ahora, soberano Señor, estás despidiendo a tu siervo, conforme a tu palabra, en paz, porque mis ojos han visto la salvación la cual has preparado a la vista de todos los pueblos, luz para revelación a los gentiles y gloria para tu pueblo Israel.

   Nótese lo siguiente:

-a. Literalmente el texto dice: “En el Espíritu vino al templo”. “En el Espíritu” es la misma frase que aparece en Apocalipsis (1:10; 4:2; 17:3; 21:10). En ese libro ello indica que el alma del vidente parece haber sido liberada por un momento de las trabas de tiempo y espacio. En un elevado estado de éxtasis, es como si estuviera a solas con Dios.134 Sin embargo, aquí en Lucas el sentido es ligeramente diferente. Simeón está completamente consciente de lo que lo rodea. Sin embargo, su alma está inundada con pensamientos de acción de gracias y alabanza. Además, está—está consciente de ello—guiado por el Espíritu. El Espíritu se había preocupado que en el momento preciso en que José y María entraban en el templo, llevando al niño Jesús, para hacer lo que era costumbre confirme a la ley (como ya se ha explicado), también entrara Simeón.

-b. “Los padres entraron con el niño” Esto no es una negación del nacimiento virginal (1:34, 35). En el sentido legal, José y María eran los padres de Jesús. Véase, además, 2:48: “Tu padre y yo”.

-c. “Simeón lo tomó en brazos”. Simeón hizo lo mismo que Jesús iba a hacer más adelante en su vida (Mr. 9:36; 10:16).

-d. “Bendijo a Dios”. Cuando el Espíritu Santo le dejó en claro que este mismo niño era el Mesías, el corazón de Simeón rebozó de gratitud a tal punto que derramó delante del trono de su Padre su ardiente acción de gracias. Como es claro en el Nunc Dimittis, dio gracias a Dios por lo que el niño significaba para él personalmente y por lo que significaba tanto para el mundo gentil como para el judío.

-e. El “Cántico” de Simeón es el último de los cinco ya mencionados. Es un himno de alegre resignación.

-f. La palabra ahora (“Ahora … estás despidiendo”) no es un débil “ahora” transicional. Es definidamente un adverbio de tiempo. Lo que Simeón quiere decir es que ahora está listo para morir, puesto que Dios lo está despidiendo en paz como había prometido hacerlo. Simeón está teniendo en brazos y viendo con sus ojos no solamente un bebé, sino la “salvación’, esto es, Aquel por medio de quien Dios iba a dar salvación a su pueblo. Puesto que Simeón es un “siervo” dispuesto, que reconoce con gozo el derecho absoluto que Dios tiene sobre su persona, se dirige a Dios como “Soberano Señor”. Véanse más explicaciones en la nota.

-g. Con referencia a “tu salvación”, Simeón continúa:

La cual has preparado a la vista de todos los pueblos,

luz para revelación a los gentiles

y gloria para tu pueblo Israel.

   Nada hay de mente estrecha en Simeón. Proclama sonoramente la significación de Jesús no solamente para Israel sino también para los gentiles, el mundo ajeno a Israel. Esto está en armonía con pasajes tales como Is. 42:6, 7; Mi. 1:15; Mt. 28:19; Jn. 3:16; 4:42; 10:11, 14, 16; Hch. 13:47; Ef. 2:13, 14; Col. 1:27; Ap. 7:9–17.

   El concepto tu salvación aquí es definido como “luz” y “gloria”. Para los gentiles la salvación es luz: el verdadero conocimiento de Dios, santidad y amor, gozo como nunca antes experimentada. Por cierto, es también luz para Israel, pero la expresión es particularmente adecuada cuando se aplica a los gentiles debido a que sus tinieblas eran más profundas.

   Para Israel la salvación es gloria. También es gloria para los gentiles, pero nadie que conozca la Biblia dejará de entender por qué esta descripción es apropiada específicamente para Israel. Es con Israel que nosotros asociamos la Shekinah, esto es, la “nube” de luz, una de las manifestaciones de la presencia de Jehová (Ex. 40:34, 35; cf. 1 S. 4:21, 22). Dios había bendecido a Israel por sobre todas las naciones (Sal. 147:19, 20; Am. 3: 2a; Ro. 3:1, 2). Sin embargo, cuando nosotros asociamos “gloria” con Israel nos acordamos especialmente de este honor sin precedentes que se le otorgó, a saber, que Dios la escogió con el propósito de divulgar la verdadera religión entre las naciones del mundo (Is. 49:6; 60:1–3; Zac. 8:20–23). Más específicamente aun, que la había seleccionado para que de ella viniera el Cristo en su naturaleza humana (Ro. 9:5). Y Cristo es la “Luz del mundo” (Jn. 8:12). Eso, más que cualquier otra cosa, era la gloria de Israel. Debido a esto se podía hablar a Sion de la siguiente manera: “Serás corona de gloria en la mano de Jehová y diadema de reino en la mano del Dios tuyo” (Is. 62:3; véase el contexto, vv. 2, 12 y 60:3).

   Ahora hemos terminado la consideración de los cinco “cánticos” que giran en torno al nacimiento de Cristo. Nada podría superar la doxología de los ángeles. La gloria de Dios es el fin principal de los hombres y también de los ejércitos celestiales. Omitiendo cualquier otra referencia a ese himno de adoración, nos queda la serie: el Canto de amor de Elisabet, el Canto de fe de María, el Canto de esperanza de Zacarías, y el Canto de resignación de Simeón, esto es, de alegre rendición.

   Estos cuatro forman una especia de clímax en la forma siguiente:

   El himno de Elisabet tiene su centro en María. Le haríamos una injusticia si no añadimos de inmediato que llama a María “la madre de mi Señor” y que el fruto de su matriz sería “bendito”. Pero comienza con María (1:42) y termina con María (1:45). Ella alienta amor.

   María va más lejos. Ella confiesa su fe magnificando a Jehová por su poder, santidad y misericordia. Ella lo considera como el Ayudador de Israel en tiempo de necesidad.

   Zacarías es aún más específico, se acerca aún más al tema de la Navidad. Habla no solamente acerca de “el Señor, el Dios de Israel”, sino que con esperanza firmemente arraigada mira el futuro y ve “el Cuerno de David”, el “Sol naciente”, esto es, el Mesías.

   Simeón es el más amplio de todos. En líneas repletas de un humilde reconocimiento de la soberanía absoluta de Dios, con resignación llena de confianza, y con la ternura de corazón con que está sosteniendo al niño Jesús en sus brazos, se rinde al Dios que, en cumplimiento de su promesa, ha permitido que viva el tiempo necesario para ver al Mesías, y en él la realización del plan de redención para el mundo:

◘ Luz para revelación a los gentiles

◘ y gloria para tu pueblo Israel.

◘ Ahora Simeón ha encontrado paz. Ahora está listo para partir de esta vida. 

Amén, para la honra y gloria de Dios.

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Hno Roberto Saldías Roa

Miembro de la IEP en Nacimiento Bajo, nació en el evangelio del Señor en la Iglesia de Laja 1975. Casado con María Nahuelmán, estudia teología de manera autodidacta. Me gusta mucho leer y escribir.