+56 9 5417 6219
contacto@historiaycontingenciaiep.cl

Lunes 18 de noviembre de 2019: “Manteniéndose fiel a Dios en toda circunstancia”

Lunes 18 de noviembre de 2019: “Manteniéndose fiel a Dios en toda circunstancia”

Lectura bíblica: Romanos Cap. 8, versículos 35 al 39. ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? Como está escrito: Por causa de ti somos muertos todo el tiempo; Somos contados como ovejas de matadero. Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.

   Comentario: 35. ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Aflicción, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada?

   He aquí otra pregunta retórica que quiere decir: “Nadie podrá jamás separarnos del amor que Cristo tiene por nosotros”. La referencia no es a nuestro amor por Cristo, sino al amor de Cristo por nosotros, como lo indica claramente el v. 37: “por medio de aquel que nos amó”.

   Dar una descripción o definición adecuada de ese amor de Cristo es imposible. Cf. Ef. 3:19. Todo lo que podemos hacer es balbucear. Podríamos decir, por ejemplo, que es aquella generosa disposición del compasivo corazón de Cristo que se reveló en la acción más maravillosa y abnegada que se hizo jamás. Véanse Jn. 5:13; Ro. 5:8; 1 Jn. 4:10. Dios es amor (1 Jn. 4:8), y dado que Cristo es Dios, también Cristo es amor.

   Carlos Wesley, en su himno Amor divino, nos ha dado una hermosa descripción del amor de Cristo cuando escribió:

Jesús, tu eres todo compasión,

Eres puro, ilimitado amor.

   Pablo enumera siete circunstancias que podrían ser traídas a consideración al contestar la pregunta de si algo nos podría separar del amor de Cristo:

Þ a. b. aflicción, angustia. No sólo es “aflicción” una buena traducción de la primera de las siete palabras griegas, sino que hasta está relacionada etimológicamente a la misma. Aunque la palabra aparece más de cuarenta veces en el Nuevo Testamento, el apóstol recurre a ella solamente cuatro veces (aparte del presente caso, Ro. 8:35, también en Ro. 2:9; 2 Co. 6:4; 12:10). En los primeros tres casos, ambas palabras, aflicción y angustia, figuran juntas. El hecho de que Pablo use ambas palabras indica que en su mente había una distinción entre ellas. La sugerencia de varios expositores que las dos palabras usadas en el original257 se refieren respectivamente a aflicción externa y a angustia interna, probablemente sea correcta. En el Nuevo Testamento Pablo es el único escritor que usa la palabra angustia, y aun en sus epístolas se encuentra solamente cuatro veces (a más de Ro. 8:35, está también en 2:9; 2 Co. 6:4; 12:10).

Þ c. persecución. En el Nuevo Testamento este vocablo ocurre por primera vez en Mt. 13:21: “Cuando surge la aflicción o la persecución por causa del mensaje, él inmediatamente tropieza y cae”. Pablo usa la palabra persecución cinco veces (aquí y también en 2 Co. 12:10; 2 Ts. 1:4; dos veces en 2 Ti. 3:11).

Þ d. hambre. La palabra en el original significa hambre, hambruna. Aparece por vez primera en Mt. 24:7: “Habrá hambres y terremotos en diversos lugares”. Véase también Lc. 15:14: “Cuando hubo malgastado todo, vino una gran hambre …” Aunque la palabra es utilizada una docena de veces en el Nuevo Testamento, Pablo sólo la usa aquí y en 2 Co. 11:17.

Þ e. desnudez. En el Nuevo Testamento este sustantivo se halla solamente tres veces: aquí, en 2 Co. 11:27; y en

Ap. 3:18, pero el adjetivo derivado del mismo (desnudo) ocurre varias veces; por ejemplo, en Mt. 25:36: “Estuve desnudo y me cubristeis”. Muchas veces el significado es más general de lo que desnudo podría sugerir; por ello necesitado de ropa es a veces una mejor traducción.

Þ f. peligro. Este sustantivo ocurre aquí y ocho veces (¡!) en 2 Co. 11:26.

Þ g. espada, palabra de frecuente uso en el Nuevo Testamento, comenzando con Mt. 10:34: “Yo no he venido a traer paz sino una espada”. Pablo sólo la usa aquí en Ro. 13:4 y en Ef. 6:17.

   No debemos olvidar que Pablo, al hablar de estas adversas circunstancias que Satanás y otros enemigos de la cruz usaban para efectuar una separación entre los creyentes y su Señor, no lo hacía como teólogo académico o como filósofo. Al contrario, tal como 2 Co. 11:23–29 lo indica, él ya había sufrido las primeras seis de estas siete tribulaciones antes de redactar la carta a los romanos. Además, por medio de la séptima, es decir, la espada, él sería ejecutado. El apóstol hablaba no sólo por inspiración sino también por experiencia; por ello, al decir que ninguna de estas cosas puede causar una separación entre los creyentes y su Señor, ¡él sabía de qué hablaba!

   Además, al implicar que “nada nos separará del amor de Cristo”, ¿no estaba también diciendo: “Al contrario, ¿el sufrir por amor a Cristo nos acercará a él y a su amor”? Cf. Fil. 1:29 “Porque a vosotros os ha sido concedido por causa de Cristo, no sólo creer en él, sino también sufrir por él”.

   Versíc. 36. Como está escrito: “Por causa de ti somos matados todo el día; somos considerados ovejas de matadero”.

   Al citar Sal. 44:22 (Heb. 44:23; LXX 43:23), Pablo demuestra que nada hay de extraño o inesperado respecto al sufrimiento de hoy en día por causa del Señor. El salmista confiaba en Dios. ¿Cómo hubiera podido de otra manera exclamar: “Tú eres mi Rey, oh Dios”? ¿Y cómo hubiera podido decir: “En Dios nos gloriamos todo el día”?

   Con todo, él no obtenía de sufrimiento el consuelo que Pablo tenía en sus experiencias dolorosas. De otro modo no hubiera podido decir: “¡Despiértate, oh Señor! ¿Por qué duermes? ¡Despierta! No nos rechaces para siempre”.

   El apóstol, por otra parte, entendió que sufrir por Cristo significaba entrar en una comunión más estrecha con él. Tal sufrimiento era una ganancia, no una pérdida.

   ¿Dónde aprendió Pablo esta lección? ¿Será posible que él la haya aprendido no sólo de su experiencia y por inspiración directa, sino también de la tradición, por haberle transmitido los primeros creyentes las palabras de Jesús? Fue Jesús quien había dicho:

   “Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurado sois cuando por mi causa la gente os vitupere y os persiga y, diga falsamente toda clase de males contra vosotros. Regocijaos, sí, llenaos de alegría irrefrenable, porque vuestra recompensa es grande en los cielos, porque de la misma manera persiguieron a los profetas que vivieron antes de vuestro tiempo” (Mt. 5:10–12).

   Versíc. 37–39. No, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Porque estoy convencido de que ni la muerte ni la vida, ni ángeles ni principados, ni cosas presentes ni cosas por venir, ni poderes, ni lo alto ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada podrá separarnos del amor de Dios que es en Cristo Jesús Señor nuestro.

   Pablo ha estado hablando de aflicción, angustia, persecución, hambre, desnudez, peligro y espada. En ese momento hasta parecía que él no podía pensar en otra cosa que en sufrimientos y dificultades. No obstante, su intención era precisamente la opuesta: deseaba enfatizar que en medio de todas estas desagradables experiencias—en realidad, aun por medio de ellas y con su ayuda—somos más que vencedores. No solamente que al fin seremos vencedores; no, ya ahora somos supervencedores. Y esto no—digámoslo inmediatamente—por causa de nuestro maravilloso carácter y resuelto valor.

La Sra. Merrill E. Gates, 1886, estaba en lo cierto cuando escribió:

Tu amor por mí, oh Cristo,

Tu amor por mí,

No el mío por ti, declaro,

No el mío por ti.

Este es mi consuelo pujante,

Este mi gozo cantante,

Tu amor por mí,

Tu amor por mí.

   ¿Qué quiere el apóstol decir cuando llama a los creyentes “supervencedores”? ¿Quiso decir: ¿Estamos logrando una victoria total y rotunda”? Sin duda quiso decir eso. ¿Pero es eso todo lo que quiso decir? Las palabras, al fin y al cabo, deben interpretarse a la luz de su contexto. El apóstol dice: “en todas estas cosas”. La referencia apunta, por supuesto, a las cosas enumeradas en el v. 35. Otras “cosas” y “seres” serán añadidas en un momento, las que se mencionan en los vv. 38, 39: la muerte, la vida, los ángeles, etc. La estructura de la frase (nótese el porqué, actuando en función conjuntiva) indica que éstas también han de añadirse. Finalmente, nótese la estrecha relación que hay entre el v. 28 y el v. 31s. (“porque” v. 29; “qué pues”, v. 31); y también el paralelo “todas las cosas” (v. 28) y “en todas estas cosas” (v. 37).

   La semejanza se hace más evidente cuando ambas líneas son colocadas la una bajo la otra:

Versículo 28

   “Y sabemos que a los que aman a Dios todas las cosas colaboran para bien”

Versículo 37

   “No, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio del aquel que nos amó

   Visto que nuestro amor por Dios nace de su amor por nosotros—secuencia que nunca falla, ya que por naturaleza no amamos a Dios—las dos afirmaciones se parecen la una a la otra también en esto. No son iguales, pero ciertamente son similares.

   Una vez que esta estrecha relación es captada, comenzamos a entender que lo que Pablo está diciendo es que no se trata solamente de que estas diversas dificultades y fuerzas no nos dañan, sino que en realidad nos ayudan: todas ellas colaboran para bien. Es por esta razón que él afirma que en conexión con ellas somos más que vencedores. Un vencedor es una persona que derrota al enemigo. El que es más que vencedor hace que el enemigo sea una ayuda.

   Si alguien conoció el significado de ser “más que vencedores”, esa persona debe haber sido Pablo. ¿No fue precisamente este apóstol “más que vencido” por Dios ¡De acérrimo perseguidor había pasado a ser un entusiasta partidario! Con razón él podía decir: “Estoy convencido”. ¡¿y cómo no?!

   Es necesario agregar algunas palabras respecto a las “cosas” y “entes” enumerados en los vv. 38 y 39. Hay cuatro pares de objetos, más dos que se mencionan por separado.

LOS PARES

  1. ni la muerte ni la vida (pueden separarnos del amor de Dios que es en Cristo Jesús Señor nuestro.

   Vista la mención recién hecha de la muerte (v. 36), no sorprende que Pablo haga de esta palabra la primera de la serie. Las preguntas de los salmistas respecto a la posibilidad de comunión entre Dios y el hombre aun después de la muerte—véanse Sal. 6:5; 30:9; 88:10–12—son contestadas aquí (Ro. 8:38, 39) con un determinante “Sí”, una confesión anticipada ya en el Antiguo Testamento (Sal. 49:5; 73:24, 25; Job 19:26, 17). El hecho que ni aun la muerte lograría separación entre Dios y el creyente estaba firmemente enclavado en el corazón y la mente de Pablo (2 Co. 5:8; Fil. 1:21–23). Hay confirmación adicional de esto en Lc. 23:43; Jn. 14:2; 17:24; Heb. 12:18–24.

   En lo que respecta a la vida, a pesar de todas sus distracciones, especialmente para el incrédulo (Lc. 8:14), la vida del creyente es una vida de comunión con Dios. Tal es la enseñanza de ambos Testamentos (Sal. 23:4; 63:1– 8; 73:23; 116:1, 2; Ro. 14:8, 9; Col. 3:1–3).

  1. ni ángeles ni principados.

   Los ángeles son mencionados con gran frecuencia en ambos Testamentos (Gn. 24:7, 40; 31:11; Sal. 68:17; Mt. 1:20, 24; 2:13, 19; 28:2, 5; Lc. 1:11; Col. 2:18; 2 Ts. 1:7; etc.).

   En la literatura judía, los principados son ángeles. En Ef. 3:10 es posible que la referencia sea a una categoría de ángeles buenos. Véanse también 1 Co. 15:24; Ef. 1:21; 6:12; Col. 1:16; 2:10, 15. Los Rollos del Mar Muerto contienen también múltiples referencias a los ángeles, especialmente a ángeles malos. Otras referencias se encuentran en el libro pseudoepigráfico de Enoc. Los nombres de ángeles, las diversas categorías en que debían ser clasificados y la adoración que se les debía, eran algunos de los temas sobre los cuales los herejes especialmente centrarían su atención.

   Lo que Pablo dice en el presente contexto (Ro. 8:38) es simplemente esto: que aun los ángeles, sean buenos o malos, reales o irreales (estos últimos como referencia a clases de espíritus supramundanos que existen solamente en la imaginación de la gente), nada pueden hacer para separarnos del amor de Dios en Cristo.

  1. ni cosas presentes ni cosas por venir.

   Este agrupamiento es en sentido horizontal de la línea del tiempo.

   El tiempo, ya sea presente o futuro—el presente con sus problemas, el futuro con sus presagios—nada puede hacer para separarnos del grande y profundo amor con que Dios en Cristo nos sonríe desde lo alto y que de momento a momento nos confiere, perdonando, ayudando y alentándonos en nuestro camino por la vida.

  1. ni lo alto ni lo profundo.

   Esta clasificación es en sentido vertical.

   ¿Nos amenaza el peligro que viene de lo alto? ¿Parece el infierno abrir sus fauces? El hijo de Dios está seguro.

Si el tiempo no lo puede separar del amor de Dios, tampoco podrá hacerlo el espacio: ni lo alto, ni lo profundo.

LOS ENTES INDIVIDUALES

  1. ni poderes.

   En el Nuevo Testamento los poderes son incluidos en los agrupamientos de ángeles. Véanse Ef. 1:21; 3:10; 6:12; Col. 1:16; 2:15; 1 P. 3:22. Es allí donde pertenecen.

   La razón por la que Pablo colocó “ni poderes” entre “ni cosas presentes ni cosas por venir” y “ni lo alto ni lo profundo” es algo que desconocemos.

  1. ni ninguna otra cosa creada.

   El apóstol añade este ente todo abarcador para enfatizar que ninguna cosa de ningún orden será capaz de separar a los creyentes “del amor de Dios que es en Cristo Jesús Señor nuestro”.

   Así, entonces, esta extensa subdivisión de la epístola de Pablo a los romanos, a saber, capítulos 5–8 concluye como comienza: nótese en ambos casos (5:1 y 8:39) la referencia a “nuestro Señor Jesucristo” (o “Cristo Jesús Señor nuestro). Todo lo mencionado debe servir para fortalecer la experiencia de los santos del amor de Dios que es en su Hijo. ¡A Dios sea la gloria!

1er Titulo:

Cristo Nos Fortalece En Medio De Las Pruebas. Filipenses 4:12 y 13. Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece. 

   Comentario: 12. Es necesario notar que este contentamiento o suficiencia espiritual (véase 1 Ti. 6:6) no proviene de los recursos que el alma tenga en sí misma. Pablo no es ningún vanidoso fanfarrón para que exclame: “Yo soy el capitán de mi alma”. Tampoco es un estoico que, confiando en sus propios recursos, y supuestamente imperturbable ante el placer o el dolor, se afane con todas sus fuerzas en soportar sin una sola queja su irremediable necesidad. No, el apóstol no es una estatua, sino un hombre de carne y hueso. Él sabe lo que es el gozo y la aflicción, más a pesar de ello sabe estar contento. Mas su contentamiento tiene su fuente no en sí mismo sino en Otro. La verdadera fuente o manantial de la suficiencia espiritual de Pablo, fuente que jamás se secará sean cuales fueren las circunstancias, se menciona en el v. 13. En relación a lo dicho, Pablo continúa: Sé pasar necesidad y sé vivir en la abundancia; en toda situación he aprendido el secreto, tanto de estar saciado como de tener hambre, tanto de tener abundancia como de padecer necesidad.

   Pablo ha aprendido el secreto (único ejemplo neo-testamentario de este verbo, que guarda relación con el vocablo misterio). Él ha sido ampliamente iniciado en ello por las experiencias de la vida aplicadas al corazón por el Espíritu Santo. Dios revela este misterio a los que le temen (Sal. 25:14). Los que no conocen a Cristo no pueden comprender cómo es posible que el cristiano permanezca confiado en la adversidad y humilde en la prosperidad.

   Las palabras de este pasaje que necesitan alguna aclaración son las siguientes:

   Þ pasar necesidad

   Muchas veces Pablo había llegado a conocer lo que era “estar humillado” (el mismo verbo se emplea con relación a Cristo en Fil. 2:8: “Se humilló a sí mismo”). Él sabía realmente lo que era pasar necesidad, según vemos claramente de los pasajes siguientes: Hch. 14:19; 16:22–25; 17:13; 18:12; 20:3; capítulos 21–27; 2 Co. 4:11; 6:4, 5; 11:27, 33. Él sabía lo que era el hambre, la sed, el ayuno, el frío, la desnudez, los sufrimientos físicos, la tortura mental, la persecución, etc.

   Þ tener hambre

   El hambre y la sed a menudo se mencionan juntas (Ro. 12:20; 1 Co. 4:11; 2 Co. 11:27; y en un sentido espiritual, Mt. 5:6). En la gloria no habrá ni la una ni la otra (Ap. 7:16), pues Cristo sufrió ambas cosas por sus hijos (Lc. 4:2).

   Þ padecer necesidad

  El apóstol frecuentemente no llegaba a tener lo necesario. Tantas cosas le faltaban, que su situación entraba dentro de la más absoluta penuria. Mas ninguna de estas cosas lo privó de su contentamiento.

   En contraste con las expresiones de pobreza y aflicción están las que se refieren a riqueza y a gloria.

   Þ vivir en la abundancia

   Antes de su conversión Pablo era un prominente fariseo. El futuro se le presentaba brillante y prometedor. Había tenido abundancia, y esto en varios aspectos. Sin embargo, le faltaba el tesoro más preciado: la paz que Cristo trae al alma. También después de su conversión tuvo momentos placenteros; conoció, en cierto sentido, lo que era la abundancia (Hch. 16:15, 40; 16:33, 34; 20:11; 28:2; Fil. 4:15, 16, 18); más ahora no sólo en relación con lo material, sino también con la paz del alma. Empero, ¡cuán difícil es conducirse como es debido cuando se está rodeado de riquezas! (Pr. 30:8; Mr. 10:23–25). Como dice el adagio: “Para llevar la medida llena hasta el borde, hay que tener mucho pulso”. Pablo, sin embargo, por la gracia del Espíritu Santo había aprendido a tener abundancia y a padecer necesidad. estar saciado

   Esta palabra, saciar (o saciarse), aunque al principio se aplicaba al hecho de dar de comer y cebar los animales (de cuyo significado tenemos un eco en Ap. 19:21: “Todas las aves se saciaron de las carnes de ellos”), y después se dijo de los hombres en sentido despectivo, por parte de los poetas cómicos, fue perdiendo poco a poco ese matiz y usándose, como en el presente caso, en contraposición a tener hambre, o sea, significando abundancia o hartura.

   Versíc. 13. Así pues, Pablo dice que, bajo todas las circunstancias, tanto generales como particulares, ha aprendido el secreto del contentamiento. La fuente que explica esta suficiencia espiritual, o sea, la Persona que le enseñó y continuamente le enseña este secreto, está indicada en las palabras: Todo lo puedo en aquel que me fortalece. ¡Maravilloso testimonio, en verdad! Todo cuanto sea necesario, Pablo lo puede hacer, al estar en Cristo (Fil. 3:9), por la presencia del Espíritu de Cristo que mora en él, y por la acción de dicho Espíritu mediante la fe, en vital unión e íntima comunión con su Señor y Salvador. La gracia de Cristo le basta y Su potencia habita en él (2 Co. 12:9). Este maravilloso Ayudador está a su lado (2 Ti. 4:17) para ser su gran Fortalecedor (1 Ti. 1:12). El Señor es para Pablo fuente de sabiduría, de ánimo y de vigor, que lo fortalece en todas sus necesidades, por lo cual él puede decir: “Por lo cual, me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte” (2 Co. 12:10).

2° Titulo:

Reconociendo La Bondad De Dios En Todo Tiempo. Salmo 34:1. Bendeciré a Jehová en todo tiempo; Su alabanza estará de continuo en mi boca, ▬19 y 20. Muchas son las aflicciones del justo, Pero de todas ellas le librará Jehová. El guarda todos sus huesos; Ni uno de ellos será quebrantado.

Comentario: Versic. 1. Bendeciré a Jehová en todo tiempo. El que alaba a Dios por sus misericordias nunca carecerá de misericordia que alabar. El bendecir al Señor es siempre oportuno; no hay sazones más apropiadas que otras. C.H.S.
El mártir Bradford, hablando a la reina Mary, en cuyo poder se hallaba, y por consiguiente bajo su cruel clemencia, le dijo: «Si la reina se complace en soltarme, se lo agradeceré; si me encarcela, se lo agradeceré; si me quema, se lo agradeceré», etc. Esto dijo un alma creyente: «Hágame Dios lo que me haga, estaré agradecido.» Samuel Clarke

   Que la gente joven empiece la vida aprendiendo el temor del Señor, si aquí desean consuelo verdadero, y felicidad eterna en el más allá. Serán muy felices los que se inician temprano en el servicio de tan buen Amo. Todos desean ser felices. Con seguridad esto debe mirar más allá del mundo presente; porque la vida del hombre en la tierra es de unos pocos días, y llenos de tribulaciones. ¿Qué hombre es el que verá lo bueno de allá donde toda bienaventuranza es perfecta? ¡Ay! Pocos son los que tienen este bien en sus pensamientos. La religión que promete lo mejor es la que hace velar sobre el corazón y la lengua. No basta con no herir, debemos estudiar como ser útiles y vivir para algún propósito; tenemos que buscar la paz y seguirla; estar dispuestos a negarnos a nosotros mismos en gran medida en aras de la paz. Costumbre constante de los verdaderos creyentes es clamar a Dios cuando están en dificultades, y su consuelo constante es que Él los oye. Los justos son humillados por el pecado y son poca cosa ante sus propios ojos. Nada es más necesario para la verdadera santidad que el corazón contrito, quebrantado de toda confianza en sí mismo. En ese suelo florecerá toda gracia y nada puede animar más a alguien así, que la gracia rica y libre del evangelio de Jesucristo. Los justos son puestos bajo la protección especial del Señor, aunque tienen su cuota de cruces en este mundo y hay quienes los odian. De la misericordia del Cielo y de la maldad del infierno, las aflicciones del justo deben ser muchas. Pero cualesquiera sean las tribulaciones que les sobrevengan, no herirán su alma, porque Dios los resguarda para que no pequen cuando están afligidos. Ningún hombre está desolado sino aquel al cual Dios ha abandonado.

3er Titulo:

Manteniendo La Confianza En Dios En Medio De La Aflicción. Salmo 57: 1-2. Ten misericordia de mí, oh Dios, ten misericordia de mí; Porque en ti ha confiado mi alma, Y en la sombra de tus alas me ampararé Hasta que pasen los quebrantos. Clamaré al Dios Altísimo, Al Dios que me favorece.

   Comentario: Toda dependencia de David es de Dios. Los creyentes más eminentes necesitan a menudo repite la oración del publicano: Dios, sé propicio a mí, pecador. Pero si la confianza de nuestras almas en el Señor, esto puede asegurarnos, en nuestros mayores peligros, que nuestras calamidades al fin que pasen, y mientras tanto, por la fe y la oración, debemos hacerlo nuestro refugio. Aunque Dios sea más alto, sin embargo, él se digna tan bajo, como para cuidar de que están hechas todas las cosas para trabajar para el bien de su pueblo. Esta es una buena razón por la que debemos orar fervientemente. Mira que la manera nosotros en esta tierra, refugio falla, aparece ninguna ayuda; pero podemos buscarlo desde el cielo. Si hemos huido de la ira venidera, a Jesucristo, el que realiza todas las cosas necesarias para comprar la salvación de su pueblo, va a hacer por nosotros y en nosotros todas las cosas necesarias para nuestro disfrute de la misma. Hizo David inclinación a pensar que debería ser los que le dio a luz tanta mala voluntad. Pero el daño que han diseñado en su contra, volvió en sí mismos. Y cuando David estaba en el mayor sufrimiento y la desgracia, él no oró: Señor, me exalta, pero, Señor, exaltar tu nombre. Nuestro mejor estímulo en la oración, está tomado de la gloria de Dios, y para que, más que a nuestra propia comodidad, debemos tener en cuenta en todas nuestras peticiones de misericordia.

4° Titulo:

Dios Siempre Estará Con Los Suyos. Isaías 41:10. No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia. 

   Comentario: Dios habla con ternura; ¡No temas, porque yo estoy contigo; no sólo dentro de la llamada, ¡pero presente contigo! ¿Eres tú débil? Que te esfuerzo. ¿Tú estás en la falta de) amigos? Yo te ayudo en el momento de necesidad. ¿Eres tú a punto de caer? Siempre te sustentaré con la diestra que está lleno de justicia, que trata sucesivamente premios y castigos. Hay los que se esfuerzan con el pueblo de Dios, que buscan su ruina. Que la gente no de Dios hace el mal por mal, sino esperar el tiempo de Dios. Es el gusano de Jacob; tan poco, tan débil, tan despreciada y pisoteada por cada cuerpo. El pueblo de Dios es como los gusanos, en los pensamientos humildes de sí mismos, y en los pensamientos arrogantes de sus enemigos de ellos; gusanos, pero no las víboras, no de simiente de la serpiente. Cada parte de la palabra de Dios se calcula para el orgullo humilde del hombre, y hacer que él aparece poco en sus propios ojos. El Señor les ayudará, porque es su Redentor. El Señor hará que Jacob se convierta en un instrumento de la trilla. Dios lo hará apto para su uso, nuevo, y tener puntas afiladas. Esto tiene cumplimiento en los triunfos del evangelio de Cristo, y de todos los fieles seguidores de Cristo, con el poder de las tinieblas. Dios ha provisto comodidades para abastecer todas sus necesidades, y para responder a todas sus oraciones. Nuestro camino al cielo se encuentra a través del desierto de este mundo. El alma del hombre está en la miseria, y busca la satisfacción; pero se vuelve cansado de buscar que, en el mundo, lo que no se tendrán en cuenta en el mismo. Sin embargo, ellos deben tener un suministro constante, donde uno menos lo espera. Abriré ríos de gracia, ríos de agua viva, que Cristo habló del Espíritu, Job 7:38,39. Cuando Dios establece su congregación en el desierto Gentile, habrá un gran cambio, como si las espinas y zarzas se convirtieron en cedros y abetos, y mirtos. Estas bendiciones son mantenidos por los pobres en espíritu, que anhelan la Divina esclarecedor, perdón y santidad. Y Dios remunerará almas estériles fructíferos en la gracia de su Espíritu, para que todos los que contemplan pueden considerar.

Amén, Para La Honra Y Gloria De Dios.

DESCARGUE AQUÍ ESTUDIO COMPLETO


Hno Roberto Saldías Roa

Miembro de la IEP en Nacimiento Bajo, nació en el evangelio del Señor en la Iglesia de Laja 1975. Casado con María Nahuelmán, estudia teología de manera autodidacta. Me gusta mucho leer y escribir.

 

Deja una respuesta