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Lunes 17 De Septiembre De 2018 “Aprovechando Bien El Tiempo En Pro De La Obra Del Señor”

Lunes 17 De Septiembre De 2018 “Aprovechando Bien El Tiempo En Pro De La Obra Del Señor”

Lectura Bíblica: Efesio Cap. 5, versículos 15 al 20. Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos. Por tanto, no seáis insensatos, sino entendidos de cuál sea la voluntad del Señor. No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu, hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones; dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo.

Comentario:

“No os embriaguéis con vino, sino sed llenos del Espíritu”

5:15–21

Continuando su cariñosa exhortación con respecto a la gloriosa renovación de la iglesia, Pablo escribe: 15. Tened mucho cuidado pues cómo andáis. Otra vez aquí, en completa armonía con lo que se ha venido diciendo antes, se nos muestra cuan necesario es para los creyentes mostrar en toda forma y todo tiempo que realmente han repudiado su vieja naturaleza y han abrazado la nueva y piadosa vida. Esta es la única forma efectiva de comprobar nuestro propio estado en la salvación, exponiendo las infructuosas obras de las tinieblas, instando a los obreros de maldad al arrepentimiento, y realizando todo esto para la gloria de Dios. Prosigue: no como necios sino como sabios. Cf. 1:8, 17; Col. 1:9, 28; 3:16; 4:5. Los necios son aquellos que, no teniendo entendimiento en las cosas pertenecientes a Dios y a la salvación, no desean alcanzar la alta meta y por lo tanto no saben ni les importa saber cuales sean los mejores medios para llegar a ella. Le dan capital importancia a lo que realmente es de poco valor o aun perjudicial, y no tienen aprecio por lo que es imprescindible. Se comportan conforme a esto mismo. Por otro lado, los sabios tienen un entendimiento correcto y andan conforme a él. Hacen también uso juicioso de su tiempo. Con esto en mente Pablo continúa: 16. aprovechando al máximo la oportunidad. No han de esperar que la oportunidad les caiga del cielo sino que deben buscarla (comprarla) sin escatimar el costo. A la luz de todo el contexto la oportunidad aludida consiste en mostrar por medio de sus vidas y conducta el poder y la gloria del evangelio, exponiendo así la maldad, abundando en buenas obras, obteniendo seguridad de salvación para sí mismos, fortaleciendo la comunión, ganando personas para Cristo, y a través de todo esto glorificando a Dios. La oportunidad perdida jamás regresa. Que se use entonces al máximo. Léase Mr. 1:21–34 y obsérvese cuanto pudo realizar Jesús en un sólo día, y qué hizo muy temprano el próximo da (Mr. 1:35). Pablo añade: porque los días son malos. Una simple mirada al contexto precedente (véase especialmente 4:14, 17–19, 25–31; 5:3–7, 10–12; cf. Ro. 1:18–32) mostrará cuan indescriptiblemente malos eran los días en que esta epístola fue escrita. Exhortaciones similares se hallan en Ro. 13:11–14; 1 Co. 7:29; 2 Co. 6:14–18; Gá. 6:9, 10; y Col. 4:5. Prosigue: 17. Por tanto, no seáis insensatos, sino entended cual (es) la voluntad del Señor. Se repite la admonición del v. 15—“no como necios”—con pequeña diferencia en su lenguaje. Los efesios no deben ser “irreflexivos o sin entendimiento”. No han de mostrar “falta de sensatez”, lo que equivale a decirles que no sean necios. Las palabras conectivas “por tanto” se pueden interpretar, a la luz del contexto precedente, como diciendo: en vista de que el peligro es tan grande, la maldad tan espantosa, la oportunidad tan preciosa, y en vista de la necesidad de una constante vigilancia, de un intenso esfuerzo, de un firme celo, no debéis ser absurdos. Al contrario, entended cual sea la voluntad del Señor, vale decir, del Señor Jesucristo. Véase 2:21; 4:1; 5:10. No dependáis de vuestro propio cacumen. No consideréis el consejo de otras personas como la piedra de toque final de la verdad. Que la voluntad de vuestro Señor, según la ha revelado por su propia palabra y ejemplo y por boca de sus mensajeros elegidos, sea vuestra norma y guía. Véase 5:10; cf. Ro. 12:2; 1 Pe. 2:21.

Una de las más notables manifestaciones de “falta de sensatez” es la borrachera. Su antídoto, “ser llenos del Espíritu” indica una avenida mucho mejor de verdadero entendimiento. De ahí que existe una doble relación entre los vv 17 y 18. Pablo escribe: 18. Y no os embriaguéis con vino, lo cual está asociado con la vida disoluta, sino sed llenos del Espíritu. Hay tiempos cuando el alborozo del corazón y mente está enteramente dentro de su lugar. Las Escrituras mencionan gritos de gozo (Sal. 5:11; 32:11; 35:27; etc.), plenitud de gozo (Sal. 16:11), nuevas de gran gozo (Lc. 2:10), gozo indecible y lleno de gloria (1 P. 1:8). No obstante, el alborozo impropio cuando la forma de producirlo es también incorrecta. Así que es impropio buscar excitación por medio del excesivo uso del vino. Lo que se prohíbe es el abuso del vino, no su uso (1 Ti. 5:23). Tal abuso era un peligro real en la iglesia primitiva, como ciertamente lo es hoy día, y esto queda demostrado por restricciones como las que siguen: “El obispo debe ser irreprensible … no dado al vino (uno que se detenga junto a su vino)” (1 Ti. 3:3; cf. Tito. 1:7); “Los diáconos asimismo (deben ser) dignos, no … adictos a mucho vino” (1 Ti. 3:8); y “Exigid a las ancianas igualmente (que sean) reverentes en su porte … no esclavas de mucho vino” (Tito. 2:3).

La intoxicación no es el remedio efectivo para los afanes y preocupaciones de esta vida. La pretendida ayuda que provee no es real. Es el pobre substituto del diablo por el “gozo indecible y lleno de gloria” que Dios provee. Satanás está siempre substituyendo lo malo por lo bueno. ¿No se le ha llamado acaso “el imitador de Dios”? El emborracharse con vino está “asociado con la vida licenciosa” o “conducta disoluta”, “temeridad” (Tit. 1:6; 1 Pe. 4:4). Caracteriza a la persona que, al continuar así, no puede ser salva. Pero no necesita continuar así. El hijo pródigo de la inolvidable parábola vivió disolutamente (adverbio análogo del nombre disolución o vida disoluta que ocurre aquí en Ef. 5:18). La extravagancia y la falta de sobriedad se hallaban combinadas en su conducta, tal como con toda probabilidad se hallan combinadas en el significado de la palabra “vida disoluta” usada en este pasaje de la carta de Pablo a los efesios. Sin embargo, hubo salvación para él al arrepentirse. Ojalá que todo el que lea esto se sienta alentado (Is. 1:18; Ez. 33:11; 1 Jn. 1:9).

El remedio real para combatir la pecaminosa embriaguez es el que señala Pablo. A los efesios se les insta buscar una más alta, mucho mejor fuente de regocijo. En vez de emborracharse deben llenarse. En lugar de emborracharse con vino deben ser llenos del Espíritu. Obsérvese el doble contraste. Aunque es verdad que el apóstol hace uso de una palabra, a saber, pneúma, la cual al traducirse puede a veces ser escrita con y otras veces sin mayúscula inicial (es decir, “Espíritu” o “espíritu”), en el caso presente debe escribirse con mayúscula, como lo es muy a menudo. Sin duda alguna Pablo estaba pensando en la tercera persona de la Trinidad, el Espíritu Santo. Como evidencias en apoyo de este punto de vista tenemos: a. la expresión “lleno con” o “lleno de” el pneúma, siendo la referencia al Espíritu Santo, es muy común en las Escrituras (Lc. 1:15, 41, 67; 4:1; Hch. 2:4; 4:8, 31; 6:3; 7:55; 9:17; 13:9); y b. el contraste mismo aquí en 5:18 entre emborracharse con vino y ser lleno del pneúma ocurre también, aunque en forma levemente diferente, en Hch. 2:4, 13, donde la referencia solamente puede ser al Espíritu Santo.

Además, los antiguos usaban dosis abundantes de vino no sólo para olvidar las preocupaciones y adquirir jovialidad sino también para entrar en comunión con los dioses, y mediante esta comunión recibir conocimiento extático (Que está en éxtasis.) imposible de recibir de otro modo. Tal necedad, que a menudo estaba relacionada con las orgías dionisíacas, es contrastada por el apóstol con el éxtasis sereno y la dulce comunión con Cristo que él mismo estaba experimentando en el Espíritu al escribir esta epístola a los efesios (véase sobre 1:3; 3:20). Lo que entonces dice es lo siguiente: La borrachera no conduce a nada bueno, sino al vicio, ella no os brindará placer legítimo, ni conocimiento útil, ni tranquilidad perfecta. No os ayudará sino que os perjudicará. Deja un amargo sabor y provoca interminables calamidades (cf. Pr. 23:29–32). Pero a la inversa, el ser llenos con el Espíritu os enriquecerá con los preciados tesoros de gozo permanente, profundo entendimiento, satisfacción interna. Aguzará vuestras facultades para recibir la divina voluntad. Obsérvese el contexto inmediato, v. 17 “Por tanto, no seáis insensatos sino entended cual (es) la voluntad del Señor”. Por tanto, “no os embriaguéis con vino, sino sed llenos del Espíritu”.

Siendo así llenos con el Espíritu los creyentes no sólo gozarán de esclarecimiento y regocijo sino que además expresarán jubilosamente su vivificante conocimiento de la voluntad de Dios. Revelarán sus descubrimientos y sentimientos de gratitud. De ahí que Pablo prosigue: 19. hablándoos unos a otros en salmos e himnos y cantos espirituales. El término salmos tiene con toda probabilidad referencia, al menos principalmente, al Salterio del Antiguo Testamento; himnos, principalmente a las alabanzas dadas a Dios y a Cristo en el Nuevo Testamento (v. 14 más arriba, donde Cristo es alabado como la fuente de luz, conteniendo tal vez líneas de uno de estos himnos); y finalmente, cantos espirituales, principalmente a la lírica sagrada tratando temas no directamente relacionados con la alabanza a Dios o a Cristo. Puede existir, sin embargo, cierta superposición en el significado de estos tres términos según el uso que Pablo hace de ellos aquí.

 El punto a recalcar es que los creyentes deben hablarse unos a otros por medio de estos salmos e himnos y cantos espirituales. No se trata de una mera recitación de lo que hayan aprendido de memoria. “Hija, sabes tú que tu Redentor vive?” dice el director a la solista. Luego de una respuesta afirmativa él prosiguió, “Entonces cántalo otra vez, pero esta vez haz que lo sintamos”. Así lo hizo ella, y hubieron lágrimas de gozo y acción de gracias en todos los ojos. Continúa: cantando y haciendo melodía de vuestro corazón al Señor. La idea de algunos que en las dos partes de este versículo el apóstol hace referencia a dos clases de canto: a. audible (“hablando”) y b. inaudible (“en la quietud del corazón”), debe ser descartada. Si tal hubiese sido su intención, habría insertado la conjunción y o y también entre las dos partes. Las dos son evidentemente paralelas. La segunda explica y completa la primera: Al reunirse los creyentes, no deben dedicarse a fiestas desordenadas sino a edificarse mutuamente, hablándose el uno al otro en un cantar cristiano, haciéndolo de corazón, a la gloria y honor de su bendito Señor. Deben hacer música con la voz (“cantando”) o en cualquiera forma correcta, sea por medio de voz o instrumento musical (“haciendo melodía”). Cf. Ro. 15:9; 1 Co. 14:15; Stgo. 5:13.

Por medio de salmos, himnos, y canciones espirituales los creyentes manifiestan su gratitud hacia Dios. En este tema Pablo se extiende ahora como sigue: 20. dando gracias siempre por todas las cosas en el nombre de nuestro Señor Jesucristo a (nuestro) Dios y Padre. Véase lo que ya se ha dicho anteriormente acerca de este pasaje en p. 46. Además, se añade lo siguiente:

Acción De Gracias Correcta

  1. ¿Qué es?

Acción de gracias es el reconocimiento agradecido de los beneficios recibidos. Presupone que la persona ocupada en esta actividad reconoce tres cosas: a. que las bendiciones que disfruta le fueron otorgadas, de modo que honradamente no puede atribuirse crédito por ellas; b. que es totalmente indigno de ellas; y c. que son grandes y muchas.

Pablo ya ha mencionado el dar gracias en este capítulo (5:4). Se refiere a esto vez tras vez en sus epístolas. Lo considera tan importante que desea que los creyentes “sobreabunden en acción de gracias” (Col. 2:7). La gratitud es lo que completa el ciclo por medio del cual las bendiciones derramadas en los corazones y vidas de los creyentes vuelven al Dador en forma de adoración continua, amorosa y espontánea. Seguida correctamente, tal acción de dar gracias es una actitud y acción que el creyente mismo perpetúa, puesto que implica un recuerdo y recuento de bendiciones recibidas. Naturalmente, tal recuento o concentración de la atención sobre las bendiciones hace que éstas resalten más claramente, dando como resultado nuevas acciones de gracias. La expresión de gratitud es por tanto la más feliz respuesta a los favores inmerecidos. Mientras dura, los afanes tienden a desaparecer, las quejas se desvanecen, aumenta el valor para afrontar el futuro, se forman resoluciones virtuosas, se experimenta la paz, y Dios es glorificado.

  1. ¿Cuándo debe tener lugar?

El apóstol dice, “siempre”. Es propio dar gracias después que la bendición se ha recibido, esto es, cuando la situación que produjo la alarma ha pasado y se ha restaurado la calma, así como los israelitas lo hicieron después de haber cruzado el mar Rojo (Ex. 15); y como el escritor del Salmo 116 lo hizo después que el Señor hubo escuchado su oración; y como lo hará un día la gloriosa multitud en las riberas del mar de cristal (Ap. 15). Es propio también dar gracias en medio de la angustia, como lo hizo Jonás cuando estuvo “en el vientre del pez” (Jon. 2:1, 9). Es aun propio cantar canciones de alabanza y acción de gracias antes que la batalla haya comenzado, como lo ordenó Josafat (2 Cr. 20:21). Los creyentes pueden y debe dar gracias siempre porque no existe ni un solo momento en que no se hallen bajo el ojo atento de Jehová cuyo nombre mismo indica que sus misericordias son inmutables y que jamás fallarán.

  1. ¿Por qué cosas se han de dar gracias?

Pablo responde, “por todas las cosas”. De ahí que la gratitud debe ser sentida y expresada por bendiciones físicas y espirituales; “ordinarias” y extraordinarias; pasadas, presentes y futuras (las últimas, porque están incluidas en una promesa infalible); por las cosas recibidas y aun por las no recibidas. Debe tenerse constantemente presente que el que, bajo la dirección del Espíritu Santo dio esta exhortación, se hallaba en prisión al escribir este mandamiento. No obstante, a pesar de sus cadenas, mejor dicho a causa de sus cadenas, dio gracias a Dios (Fil. 1:12–14). Podía gozarse en debilidades, injurias, privaciones, y frustraciones (2 Co. 12:10). Vez tras vez, estando en prisión, Pablo da gracias a Dios y exhorta a sus lectores a ser agradecidos también (Ef. 1:16; 5:4, 20; Fil. 1:3, 12–21; Col. 1:3, 12; 2:4; 3:17; 4:2; Flm. 4). Esto puede parecer muy extraño. Es, sin embargo, enteramente consistente con el resto de las enseñanzas de Pablo, puesto que armoniza maravillosamente con la seguridad que “a los que aman a Dios todas las cosas cooperan a bien” y que “en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó” con un amor del cual jamás seremos separados (Ro. 8:28–39).

  1. ¿Cómo se ha de dar gracias?

La respuesta es “en el nombre de nuestro Señor Jesucristo”, puesto que fue él quien ganó todas estas bendiciones para nosotros, de modo que las recibimos “junto con él” (Ro. 8:32). Es también él quien purificará nuestras peticiones y acciones de gracias y, así purificadas, las presentará, junto con su propia intercesión, ante la presencia del Padre.

  1. ¿A quién debe ser ofrecida?

Se responde: “a (nuestro) Dios y Padre”. Hay quienes jamás dan gracias. Así como el rico insensato de la parábola narrada en Lc. 12:16–21 ellos parecen atribuirse el crédito por todo lo que poseen o han realizado. Hay otros que se sienten obligados al prójimo. Reconocen causas secundarias, pero nunca la Primera Causa (Ro. 1:21). Pero, siendo que los efesios sabían que todas sus bendiciones emanaban constantemente de Dios, el Dios que en Cristo Jesús era su Padre, y dado que también se hallaban conscientes del hecho de que ellos constituían

parte de “la familia del Padre” (véase sobre 3:14, 15), de modo que los beneficios que habían recibido, que estaban recibiendo, y que todavía habrían de recibir, procedían de su amor, debían ser capaces de entender lo razonable de la exhortación de que a este Dios y Padre suyo debían atribuir acción de gracias y alabanza constante. Habiendo exhortado a los efesios en lo que respecta a sus deberes para con Dios, en forma muy lógica Pablo concluye esta sección exhortándoles con respecto a sus obligaciones el uno para con el otro. Lo hace con palabras que constituyen a la vez una excelente transición hacia los pensamientos que le tendrán ocupado en el próximo párrafo.

Pablo ha estado instando a los efesios a expresar sus acciones de gracias a Dios mediante salmos, himnos, y cánticos espirituales. Ahora bien, a fin de que esto sea hecho eficazmente dos cosas son necesarias: a. que la acción de gracias y la alabanza sean ofrecidas en forma correcta y a la persona apropiada, y b. que haya armonía entre los que cantan. En un coro cada cantante debe saber su lugar de modo que su voz pueda combinar con la de los otros. En una orquesta no debe haber discordancia. De ahí que Pablo declara: 21. sometiéndoos unos a otros en reverencia a Cristo. Vez tras vez nuestro Señor, cuando estaba en la tierra, enfatizó este mismo pensamiento, es decir, que cada discípulo debía estar dispuesto de ser el más pequeño (Mt. 18:1–4; 20:28) y lavar los pies de los otros discípulos (Jn. 13:1–17). El mismo pensamiento se expresa substancialmente en Ro. 12:10: “en cuanto a honra, prefiriéndoos los unos a los otros” y en Fil. 2:3 “no (haciendo) nada por ambición personal o por vanagloria, sino, con una actitud humilde, cada uno estimando al otro como mejor que él mismo”. Cf. 1 Pe. 5:5. El afecto de los unos para con los otros, la humildad, y el ánimo pronto para cooperar con los otros miembros del cuerpo son las virtudes que se hallan implicadas aquí en Ef. 5:21. El pensamiento del pasaje hace recordar lo que el apóstol había dicho anteriormente en esta misma epístola: “con toda humildad y mansedumbre, con paciencia, so portándoos los unos a los otros en amor, haciendo todo esfuerzo para preservar la unidad impartida por el Espíritu mediante el vínculo (que es) la paz” (4:2, 3). Pablo sabía por la experiencia lo que podría suceder en una iglesia si esta regla se desobedecía (1 Co. 1:11, 12; 3:1–9; 11:17–22; 14:26–33). Por tanto, enfatiza el hecho de que “en reverencia a Cristo”, vale decir, con una consideración consciente de su voluntad claramente revelada, cada miembro del cuerpo debe voluntariamente reconocer los derechos, necesidades, y deseos de los otros. Así los creyentes estarán en condición de presentar un frente unido al mundo, será promovida aquella bendición de una verdadera comunión cristiana, y Dios en Cristo será glorificado. (C.N.T. Guillermo Hendriksen, Comentario del Nuevo Testamento.).

   Pensamiento: ¿Cómo aprovecho bien el tiempo?. Hay muchas formas y aplicaciones como reducir el tiempo que nos da Dios. La mejor forma de reducir el tiempo: Pidiendo al SEÑOR sabiduría, para el creyente que sirve de verdad a Dios. Dios le da de su Espíritu Santo, y siendo lleno del Espíritu Santo, el mismo nos guiara que hacer como servir, cuando orar, que predicar. El Espíritu Santo nos guía, nos reprende, nos mueve nuestras conciencia, que debemos hacer y cuando no debemos hacer.

1er Titulo:

Los Cristianos Debemos Saber Distinguir Los Tiempos. Romanos 13:11. Y esto, conociendo el tiempo, que es ya hora de levantarnos del sueño; porque ahora está más cerca de nosotros nuestra salvación que cuando creímos.

Comentario: 11, 12a. Y (haced esto) especialmente porque sabéis cuán crítico es este tiempo. Ha llegado la hora para que despertéis de (vuestro) sueño, porque nuestra salvación está ahora más cerca que cuando (primeramente) creímos. La noche está muy avanzada; se acerca el día.

Cuando Pablo dice: “Y (haced esto)”, él se refiere como mínimo a lo que encontramos en los versículos que preceden inmediatamente a tal exhortación. Por consiguiente. Pablo ahora dice: “Amad a vuestro prójimo como a vosotros mismos”, pero no lo hagáis solamente porque la ley lo demanda, sino también, y especialmente, porque sabéis cuan crítico es este tiempo en que vivimos”. Es posible, sin embargo, que al decir: “Y (haced esto)” él se esté refiriendo al contexto más amplio, que se retrotrae hasta 12:1s.

Al decir: “especialmente porque sabéis cuán crítico es este tiempo”, y añadir inmediatamente: “ha llegado la hora para que despertéis de vuestro sueño, porque nuestra salvación está ahora más cerca que cuando (primeramente) creímos”, él está exhortando a los miembros de la iglesia de Roma—y a todos nosotros—a dejar de lado sus (nuestros) hábitos pecaminosos y, con la ayuda del Espíritu Santo, a avanzar en la santificación. “Nuestra salvación está ahora más cerca que cuando (primeramente) creímos” quiere decir: “La culminación de nuestra salvación está ahora más cerca de nosotros en el tiempo de lo que lo estaba cuando confesamos por primera vez nuestra fe en el Señor Jesucristo y fuimos bautizados”.

Es evidente que el apóstol recurre aquí a la escatología; esa es, a la doctrina del regreso del Señor. La usa como incentivo a vivir una vida santa. Uno encuentra exhortaciones y argumentos similares en Fil. 4:4–7; 1 Ts. 5:1– 11, 23; Heb. 10:24s; Stg. 5:7–11; 1 P. 4:7–11 y, desde luego, también en las enseñanzas de Jesús (Mt. 25:31–46; Mr. 13:33–37 etc.).

Esta apelación a la escatología se comprende más fácilmente si tenemos en cuenta que el Señor viene “a recompensar a sus siervos”. Cf. la parábola de Los siervos alertas (Lc. 12:35–48); la de Las cinco jóvenes necias y las cinco sensatas (Mt. 25:1–13) y también, en realidad, al resto de Mt. 25. Añadanse a esto Ro. 14:10; 2 Co. 5:10; 2 Ti. 4:1; Stg. 5:9; 1 Pe. 4:5; cf. Ec. 12:14.

Las palabras: “La noche está muy avanzada; se acerca el día” indican que para el pueblo de Dios la presente

era de oscuridad, pecado y tristeza se acerca rápidamente a su fin; y que la inacabable era de luz, santidad y alegría está cerca. Es como si Pablo, por así decirlo, oyese el grito del centinela nocturno: “¡Despertad, está amaneciendo!”

Pero aquí hemos de tener cuidado. Pablo no quiso decir: “Cristo regresará mañana. Volverá inmediatamente”. Una enseñanza así hubiese sido una impugnación de lo que declaró anteriormente, a saber, que el regreso estaría precedido por el acaecer de la apostasía y por la llegada de “el inicuo, el hijo de perdición (2 Ts. 2:1–5). Compárese esto con la enseñanza similar de Jesucristo mismo (Mt. 24:21, 29; 25:5). Lo que el apóstol esta diciendo es, entonces, lo siguiente: “El día llegará muy pronto”.

Pensamiento:¿Cómo podemos distinguir los tiempos?. Advierta el Apóstol Pablo nos advierte de los tiempos malos, pero nosotros como creyentes inserto en este mundo malo, cómo podemos distinguir si vivimos a diario con el mundo. Pues es necesario ser llenos del Espíritu Santo para tener discernimiento: y como tendremos discernimiento: leyendo y leyendo la palabra de Dios. Muchos creyentes piden el don discernimiento y no viene y que entonce, mienta viene el SEÑOR lee la palabra ocúpate en ella ejercita en la piedad.

2° Titulo:

Ya No Es Tiempo Para Aferrarse a Lo Terrenal. 1a los Corintios. Pero esto digo, hermanos: que el tiempo es corto; resta, pues, que los que tienen esposa sean como si no la tuviesen; y los que lloran, como si no llorasen; y los que se alegran, como si no se alegrasen; y los que compran, como si no poseyesen; y los que disfrutan de este mundo, como si no lo disfrutasen; porque la apariencia de este mundo se pasa.

Comentario:

Penalidades: 7:29–31

Después de haber dado su consejo a las vírgenes y a los novios, Pablo se imagina las penalidades que los creyentes de Corinto sufrirán. Quizá sin darse cuenta se desvía de su tema, que es escribir acerca del matrimonio, y sopesa el futuro inmediato. Sin embargo, no entrega una perspectiva escatológica precisa acerca de la consumación del mundo, pues en este momento no es ese el tema que le interesa.

  1. Esto es lo que digo, hermanos, que el tiempo se ha acortado. Así que, de aquí en adelante los que tienen esposa vivan como si no la tuvieran; 30. los que lloran, como si no lloraran; los que se regocijan, como si no se regocijaran; los que compran, como si no poseyeran; 31. y los que usan el mundo, como si no lo usaran plenamente. Porque este mundo en su forma presente está pasando.
  2. «Esto es lo que digo, hermanos, que el tiempo se ha acortado». Cabe observar que esta primera parte del versículo 29 y la última oración del versículo 31 comunican un mensaje sobre que el tiempo es breve. Entre estas dos afirmaciones sobre la naturaleza pasajera de este siglo, Pablo intercala unas líneas poéticas. Su fin es lograr que la iglesia tome nota de la configuración cambiante de este mundo en el cual el tiempo ha sido comprimido. Quiere que se den cuenta del carácter fugaz de este siglo, de la rapidez de los acontecimientos y de lo breve que es la vida.

En forma pastoral, Pablo se dirige personalmente no sólo a los casados, sino a todos los miembros de la iglesia de Corinto. Al usar el verbo digo, se dirige a sus lectores y los llama «hermanos» (lo que incluye a las hermanas también) según la usanza de aquel tiempo. El verbo digo comunica una declaración solemne, no una afirmación común. La palabra esto apunta a lo que sigue y se refiere al concepto que Pablo tenía del tiempo y del mundo. También se relaciona con lo que precede, con el tema del matrimonio. La oración el tiempo se ha acortado es enigmática, porque Pablo no habla del tiempo calendario, sino acerca de la era que abarca el tiempo en que él vivía (véase Mt. 24:22). Muchos acontecimientos han sido comprimidos dentro de esta era, especialmente aquellos que tienen que ver con la venida del reino de Dios a través de la proclamación del evangelio. Pablo dice a los corintios que abandonen la perspectiva pagana del tiempo y que adopten la idea de que el reino de Dios ha invadido este mundo y lo está transformando (cf. 11:12). Debido a esto, los creyentes deberían mirar la vida desde una perspectiva más amplia y centrarse en lo que es esencial, las cosas eternas.

Por tanto, Pablo exhorta a los corintios a que miren el matrimonio, la aflicción, el gozo, las posesiones, los negocios y el servicio a la luz de la nueva era, en la cual la fe cristiana ha sido inaugurada. En virtud de esta fe, los acontecimientos se comprimen, siguiéndose rápidamente uno tras otro. Los cristianos deben entender que a medida que la presente forma de este mundo pasa (v. 31), la venida del reino continúa y toca todos los aspectos de la vida.

  1. «Así que, de aquí en adelante los que tienen esposa vivan como si no la tuvieran». Hay que notar que Pablo escribe líneas poéticas que describen la vida humana. Pensamos que estas líneas las compuso el apóstol, y no son una cita que saca de algún otro autor . Considérese el ritmo de la poesía en sus cinco partes con la repetición de la frase que presentamos en cursiva:

los que tienen esposa vivan como si no la tuvieran;

los que lloran, como si no lloraran;

los que se regocijan, como si no se regocijaran;

los que compran, como si no poseyeran;

y los que usan el mundo, como si no lo usaran plenamente.

Pablo introduce estas líneas poéticas con la frase Así que, de aquí en adelante. Las palabras que hemos traducido «de aquí en adelante» también podría traducirse «por lo tanto». Con todo, nos parece que el uso temporal le viene mejor al contexto que el sentido consecutivo, porque los creyentes han entrado a una nueva época en sus vidas. Como cristianos, ahora miran el mundo en que viven y se mueven desde una perspectiva eterna (cf. Hch. 17:28).

¿Qué quiere decir Pablo con «los que tienen esposa vivan como si no la tuvieran»? Por cierto que no aboga por el celibato, la separación o el divorcio. Lo que implica es que los cristianos deben de restringir el matrimonio al presente siglo. Nadie se casará en la vida venidera, porque todos serán como los ángeles del cielo (Mt. 22:30). Dios mismo instituyó el matrimonio al comienzo de la historia humana; por tanto, el matrimonio no pierde su significado en la presente era.

¿Pero cómo interpretamos la frase vivan como si? En cada una de las partes de la composición poética de Pablo (matrimonio, aflicción, gozo, posesiones, negocios y servicio) «debemos estar viviendo como si tuviésemos que dejar este mundo en cualquier momento». Es decir, no debemos hacer de las cosas terrenales nuestro objetivo último. Sea que estemos casados, en aflicción o gozo, o tengamos posesiones, los cristianos no debemos ser atrapados por esas cosas. Los cristianos deben darse cuenta del carácter efímero de estas cosas y saber que después de haber pasado por este valle terrenal, entrarán en la eternidad. Así que, durante esta vida deben prepararse para la vida que viene después de la muerte.

El cristiano vive una vida que de cierta forma se contradice. Como Pablo lo expresa, el cristiano sufre, pero se regocija; es pobre, pero hace rica a mucha gente; no tiene nada, pero lo posee todo (2 Co. 6:10).

  1. «Y los que usan el mundo, como si no lo usaran plenamente». La última línea de esta sección poética pareciera repetir la idea precedente de comprar y adquirir cosas. Pero más bien encontramos un eco de la enseñanza de Jesús respecto a la mayordomía de las posesiones terrenales. Jesús enseñó a sus discípulos que no pusieran sus corazones en ellas (Lc. 6:29b, 30). Los seguidores de Jesús pueden usar los bienes de este mundo, pero no deben ser absorbidos por ellos ni mal usarlos.

Que se vayan los bienes y los familiares,

Que esta vida mortal también desaparezca;

Podrán matar el cuerpo,

pero la verdad de Dios todavía permanecerá,

porque su reino es eterno.

—Martín Lutero

  1. «Porque este mundo en su forma presente está pasando». Con estas palabras, Pablo agota el tema tocante a que los cristianos viven en un tiempo que ha sido acortado. Termina su contribución poética con una declaración definitiva: este mundo está pasando. El mundo es creación de Dios, pero a causa del pecado está sujeto a la frustración y a gemir (Ro. 8:20–22). Por tal razón, Pablo afirma que la forma actual del mundo está desapareciendo. La expresión forma presente se refiere a la «manifestación (o forma distintiva» de este mundo, la que se puede comparar con los personajes o actos cambiantes del teatro o el cine. El mundo mismo permanecerá hasta el último día, pero su apariencia está sujeta a un cambio constante. Estos cambios se deben a las estaciones de la naturaleza o a los cambios graduales en la configuración de la tierra.

Conocedor de las epístolas de Pablo, el apóstol Juan escribe casi lo mismo en su carta. Dice: «El mundo se acaba con sus malos deseos» (1 Jn. 2:17a). Pablo apunta a lo mismo, cuando se refiere al mundo en que la gente vive a diario. Es el mundo en el que uno se casa, llora, se goza, produce dinero y lo gasta. Aquel mundo, dice Pablo, no tiene una forma permanente. Por consiguiente, el cristiano no debería poner su corazón en aquello que es pasajero, sino en lo que perdura por la eternidad.

Consideraciones Prácticas En 7:29–31

La sociedad de hoy se caracteriza por la inestabilidad, especialmente en lo que respecta la vida familiar. La familia se ve minada por la infidelidad, el abandono y el divorcio. Todo esto la deteriora y en muchos casos no existe. Las enfermedades, el hambre y la pobreza en amplias áreas del mundo producen miseria, sufrimiento y muerte sin paralelos. Es común presenciar la bancarrota de individuos, compañías, ciudades, provincias, estados y hasta países enteros. Espanta la obsesión que hay por poseer, usar y abusar de los bienes y del medio ambiente del mundo.

Los seguidores de Cristo están en este mundo, aunque no son del mundo (Jn. 17:14,16). Se ríen de ellos cuando recomiendan que vivamos una vida santa para evitar la inmoralidad (Ef. 5:3–5). Se ríen de ellos cuando afirman que se debe dejar la codicia y optar por una vida de integridad en el trabajo y los negocios (Pr. 11:1) o cuando dicen que uno debería estar contento con tener sustento y abrigo, pues así se evita la envidia (1 Ti. 6:6).

Los cristianos pertenecen al mundo venidero y, por tanto, están plenamente conscientes del carácter fugaz de su vida terrenal. Saben que su ciudadanía está en los cielos (Fil. 3:20) y por lo mismo ponen su confianza en su eterno Dios. No es que vivan evadiéndose del mundo presente, lo que hacen es vivir en él en armonía con todos los mandamientos de Dios. Por ejemplo, en el matrimonio aman con un amor genuino (1 Co. 13:5), aborrecen explotar al prójimo o al medio ambiente en el que viven; de verdad se gozan con los que se gozan y lloran con los que lloran (Ro. 12:15).

3er Titulo:

El Cristiano Siempre Es Instruido Acerca De Los Tiempos y Sucesos Finales. 1 a Los tesalonicenses 5:1-4. Pero acerca de los tiempos y de las ocasiones, no tenéis necesidad, hermanos, de que yo os escriba. Porque vosotros sabéis perfectamente que el día del Señor vendrá así como ladrón en la noche; que cuando digan: Paz y seguridad, entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina, como los dolores a la mujer encinta, y no escaparán. Mas vosotros, hermanos, no estáis en tinieblas, para que aquel día os sorprenda como ladrón.

Comentario: 5:1 Mas acerca de los tiempos (su duración) y las sazones apropiadas, hermanos, no tenéis necesidad de que nada se os escriba.

La relación entre este párrafo y el resto ha sido previamente señalada (véase sobre 4:13). El problema de si Pablo se halla aquí respondiendo a una pregunta recibida por escrito ya ha sido discutido (véase nota 4 en la introducción).

Parecería que además de la preocupación con respecto a una posible desventaja que sufrirían los creyentes que al regreso de Cristo ya habían partido (4:13–18), existía también curiosidad en cuanto al tiempo exacto en que este gran evento tendría lugar. ¿“Hasta cuando” tendrían que esperar todavía los lectores? ¿“Exactamente, en qué tiempo” regresaría el Señor? Era para ellos un problema de tiempos o duración de tiempos (χρόνοι) y sazones apropiadas (καιροί). Véase también C.N.T. sobre Juan 7:6, y véase también sobre Tito 1:2, 3.

Es con obvia referencia a:

  1. lo que el Señor expresó en el instante antes de ascender al cielo (“No toca a vosotros saber los tiempos y las sazones”, Hch. 1:7);
  2. la verdad, también claramente revelada por el Señor, de que ningún hombre sabe el día ni la hora de la venida del Hijo del hombre (Mt. 24:36), la que será, en consecuencia, como ladrón en la noche (cf. Mt. 24:43); y
  3. el hecho de que estos acontecimientos habían sido aclarados previamente a los lectores, que Pablo les declara— cariñosamente dirigiéndose a ellos como “hermanos” (véase sobre 1:4)—
  4. Porque, dice Pablo, vosotros mismos sabéis muy bien que el día del Señor viene como ladrón en la noche.

El ladrón toma al dueño de casa por sorpresa. No le envía una carta de advertencia al respecto diciendo, “Mañana a tal y tal hora iré a visitarle. Esconda bien sus objetos de valor”. Se presenta en forma repentina e inesperada. Así será también la venida del día del Señor (esto es, el día de su llegada para juicio). Por lo tanto, es absurdo estar investigando cuanto tiempo falta y cuando será.

Sin embargo, esta comparación es válida también en cuanto a otro aspecto que se le relaciona estrechamente: el ladrón halla generalmente a sus víctimas desapercibidas. Pero en este caso la comparación tiene aplicación solamente con respecto a los no creyentes y no en relación a los creyentes (véase sobre versículo 4). Varios pasajes nos vienen de inmediato a la mente: Mt. 24:43 (=Lc. 12:39); 2 P. 3:10; Ap. 3:3; 16:15.

Estos asuntos habían sido enseñados claramente a los tesalonicenses cuando los misioneros estuvieron entre ellos en forma tal, que si ellos solamente reflexionaran un poco al respecto, se darían cuenta que las cosas sobre las cuales se estaban inquietando eran en realidad muy bien (ἀκριβῶς exactamente, cf. Lc. 1:3) conocidas por ellos. ¡A menudo el hombre está perplejo acerca de hechos que, en lo profundo de su corazón, los conoce realmente con exactitud!

  1. Considerando ahora la segunda aplicación con respecto al ladrón nocturno (es decir que no solamente viene en forma repentina sino que también su víctima se halla totalmente desapercibida), Pablo prosigue: Cuando estén diciendo paz y seguridad, entonces algo (cosa) repentino viene sobre ellos, a saber, destrucción, como dolor de parto sobre la mujer encinta, y de ninguna manera escaparán.

Obsérvese la combinación de lo repentino y desapercibimiento. Nótese también el llamativo orden de la oración, conservado en nuestra traducción, dándole al adjetivo repentino y al nombre destrucción un carácter enfático. El mundo en general estará comiendo y bebiendo, comprando y vendiendo, edificando y plantando, casándose y dándose en casamiento, cuando Jesús retorne. Por supuesto, que todas estas cosas no son malas de por sí. ¿Por qué habría de ser malo recibir alimento físico, dedicarse al comercio o a la industria, practicar la agricultura, o hacer arreglos para una boda? Por medio de estas actividades Dios también puede ser glorificado (1 Co. 10:31). Pero cuando el alma se envuelve enteramente en ellas, en forma tal que llegan a ser fines en sí mismas y las supremas necesidades espirituales quedan en desmedro, dejan de ser bendición y se constituyen en maldición. “Todo para el cuerpo y su respectivo regocijo, nada para el alma”, era el lema de los malvados contemporáneos de Noé y Lot; y también será la característica sobresaliente de la raza humana en los malos días que nos esperan. Cf. Ez. 13:10; Am. 6:1; Mt. 24:37–44; Lc. 17:26–30. Mientras tanto, a semejanza del artista sentado sobre la roca del océano, y que pinta la belleza de la aldea junto al mar, hallándose tan profundamente absorto en su obra que no ve el peligro ni presta atención a la marea que retorna mientras las olas azotan cada vez más alto el pedestal de su trono tan temporal, así también los necios y malvados, fascinados con los encantos terrenales, no se percatarán de que el juicio se levanta hacia ellos acercándose más y más, hasta que en forma totalmente repentina les atrapa, tomándoles enteramente desapercibidos. Estarán hablando de “paz y seguridad”. Algunos aun se ocuparán de poner en ridículo la idea del regreso de Cristo (cf. 2 P. 3:1–10). Sin embargo, no habrá forma de escapar, como tampoco lo puede hacer la mujer cogida por el agudo y repentino dolor de parto en condición desvalida. Cf. Ex. 15:14; Is. 13:8; Jer. 4:31; 6:24; 13:21; 22:23; 49:24; 50:43; Os. 13:13; Mi. 4:9, 10; véase también Mt. 24:8; Mr. 13:8. (La figura y la tercera aplicación no siempre tiene el mismo significado. Algunas veces el punto de semejanza es totalmente distinto; cf. C.N.T. sobre Juan 16:21, 22.) El desesperado intento de los malvados para escapar se describe vívida-mente en Ap. 6:12–17. Nadie se libra.

  1. En contraste a lo anterior sigue: Pero vosotros, hermanos, no estáis en tinieblas, para que aquel día os atrape como ladrón.

Lo que Pablo desea es que los lectores, en lugar de estar llenos de una vana curiosidad, o excitación, más bien, estén preparados. Nuevamente está usando el término cariñoso, hermanos (véase sobre 1:4). Estos hermanos constituyen una marcada antítesis con los hombres del mundo. Los últimos están en tinieblas, rodeados por ellas, sumergidos en ellas. Las tinieblas han penetrado sus corazones y sus mentes, su ser entero. Son las tinieblas de pecado e incredulidad. Es por causa de estas tinieblas que los no creyentes no son sobrios ni se hallan velando (en consecuencia, no están preparados). Es por esto mismo que se hallan carentes de fe, de amor, y de esperanza. Como se ha puntualizado ya repetidamente en nuestra serie de comentarios, para llegar a la cabal comprensión de término, se hace necesario seguir adelante en la lectura. En el caso presente el significado de tinieblas se hace claramente comprensible por medio de la lectura de los versículos 5–8. Véase también C.N.T. sobre Juan 1:5 con relación a los conceptos tinieblas (que en este pasaje es personal) y atrape (καταλαμβάνω).

El día es, por supuesto, el día del regreso de Cristo para juicio, cosa que es clara a través del contexto que precede, comenzando en 4:13. Aquel día, que aquí se personifica, sorprenderá a los no creyentes, atrapándoles desapercibidos, tal como un ladrón toma por sorpresa al dueño de casa. Los creyentes, no obstante, no están en tinieblas. A ellos no se les sorprende, puesto que están preparados.

Pensamiento: El creyente debe instruirse de los acontecimiento futuro, muchos creyente mueren en su ignorancia de estos hechos que sucederán, pero insisto en que falta todavía más enseñanza sobre esto acontecimientos. Reconozco que falta muchos estudios Bíblico sobre las doctrinas de estos temas, falta más instrucciones de los acontecimiento. Hago un llamado ha nuestros Pastores que se habrán a los Estudio Bíblicos, porque no se hacen en las congregaciones. Y invito a los creyente que auto-estudien, que investiguen, que se preocupen, que consulten sobre esto temas que son muy importante.

4° Titulo:

Clara Advertencia a La Iglesia De Tiempos Peligrosos. 2a Timoteo 4:3-4. Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas.

   Comentario: 3, 4. Ahora se da una razón que muestra por qué Timoteo debe ser diligente en la obra de predicar el evangelio y de redargüir, reprender y amonestar: Porque tiempo vendrá cuando los hombres no soportarán la sana doctrina.

En todo período de la historia (véase comentario sobre 2 Ti. 3:1) habrá un tiempo durante el cual los hombres se niegan a oír la sana doctrina. A medida que la historia avanza hacia la consumación, esta situación se hace peor. Los hombres no soportarán o tolerarán la verdad, la doctrina que es llamada sana porque promueve la salud espiritual (véase sobre 1 Ti. 1:10). Pero, teniendo comezón en los oídos, acumularán para sí maestros adaptados a sus propios caprichos. No es el heraldo del evangelio el que ha fallado, sino el oír de los hombres volubles que forman el auditorio. Tienen oídos con comezón (de un verbo que en su forma activa significa “hacer cosquillas”; de aquí en el pasivo ser hecho cosquillas, de donde “tener comezón”, figura de “tener un deseo irritante”). Su anhelo es tener maestros que se adapten a sus propios caprichos o gustos pervertidos (véase comentario sobre 2 Ti. 2:22). Tan grande es ese anhelo que amontonan maestro sobre maestro. Esto hace que uno se acuerde de Jer. 5:31: “Los profetas profetizaron mentira … y mi pueblo así lo quiso” y de Ez. 33:32: “Y he aquí que tú eres a ellos como cantor de amores, hermoso de voz y que canta bien; y oirán tus palabras, pero no las pondrán por obra”. El pueblo aquí descrito está más interesado en algo diferente, algo sensacional, que en la verdad desnuda. Y cuando se les presenta la verdad (como ciertamente lo hizo Ezequiel), no están interesados en la verdad misma, sino en la forma en que se presenta, el “estilo”, la oratoria del predicador, … el predicador mismo, su voz, su porte, su apariencia, sus modales. Aquí en 2 Ti. 4:3, 4 el énfasis está en el anhelo de oír historias fascinantes y especulaciones filosóficas: y apartarán sus oídos de la verdad y se volverán a los mitos. La verdad redentora de Dios, que trata sobre el pecado y la condenación, con la necesidad de un cambio interior, etc. (cf. 2 Ti. 3:15–17) no la pueden digerir. Se apartan de ella (como en 2 Ti. 1:15), y se vuelven (como en 1 Ti. 1:6) a los “mitos”, aquellas familiares fábulas de viejas mencionadas con anterioridad (véase comentario sobre 1 Ti. 1:4, 7; 4:7; Tit. 1:14; cf. 2 P. 1:16) o cualquier cosa similar a ellas. Siempre hay maestros que están deseosos de “rascar y hacerle cosquillas en las orejas a quienes desean que se les haga así”

Pensamiento: ¿Cual es la clara advertencia?. El apóstol no esta advirtiendo de la falta de lectura de la biblia, porque el creyente quiere escuchar lo que el quiere oír. Es por eso que estamos en los tiempo peligroso: ¿Por qué? Los conformamos con lo que nos dicen o enseñan, pero nosotros no investigamos si es verdad de lo que nos están enseñando. Como creyente debemos comparar las enseñanza una con otras. Para no creer ciegamente a lo que nos están enseñando o predicando en nuestra congregaciones. Hoy muchos/as enseñadores se están acomodando a la sociedad en que vivimos, o sea los adaptamos a la audiencia que viene escucharnos. Y nos da temor de mostrar el pecado. El apóstol dice reprende o sea enfrenta el pecado para un arrepentimiento, así crecer en gracia delante de Dios. Muchos predicadores rellenan mucho con sus experiencias y se alejan de la predicación. Les invito a las hermanas predicadoras como Dorcas que prediquen la palabra de Dios. Sin emociones y llanto, quejas. Busquen la llenura del Espíritu Santo, y el Espíritu Santo los guiara cual es la necesidad de la iglesia.

C.N.T. Guillermo Hendriksen, Comentario del Nuevo Testamento.

Amén, para la gloria de Dios.

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Hno Roberto Saldías Roa

Miembro de la IEP en Nacimiento Bajo, nació en el evangelio del Señor en la Iglesia de Laja 1975. Casado con María Nahuelmán, estudia teología de manera autodidacta. Me gusta mucho leer y escribir.