+56 9 5417 6219
contacto@historiaycontingenciaiep.cl

Lunes 17 de junio De 2019: “Valores cristianos que adornan a los hijos de Dios”

Lunes 17 de junio De 2019: “Valores cristianos que adornan a los hijos de Dios”

Lectura Bíblica: Daniel Cap. 6, versiculos 1 al 4. Pareció bien a Darío constituir sobre el reino ciento veinte sátrapas, que gobernasen en todo el reino. Y sobre ellos tres gobernadores, de los cuales Daniel era uno, a quienes estos sátrapas diesen cuenta, para que el rey no fuese perjudicado. Pero Daniel mismo era superior a estos sátrapas y gobernadores, porque había en él un espíritu superior; y el rey pensó en ponerlo sobre todo el reino. Entonces los gobernadores y sátrapas buscaban ocasión para acusar a Daniel en lo relacionado al reino; mas no podían hallar ocasión alguna o falta, porque él era fiel, y ningún vicio ni falta fue hallado en él.

   Comentario: Arregladas didácticamente, las seis historias de Daniel tienen un énfasis teológico con una cronología general. La última de las historias demuestra la fidelidad de Daniel a su fe, tal como la de sus amigos, aun hasta la muerte misma de ser necesario. Dos reyes, uno caldeo y uno persa, llegan a reconocer el poder soberano de Dios sin darse cuenta de que, en la mano divina, son instrumentos para extender la verdad al mundo por medio de los fieles jóvenes cautivos de Judá (la obra misionera es una misión divina). En el cap. 6, la pero esta oposición no prevalece. Entre los dos reyes, Nabucodonosor (cap. 2) y Darío (cap. 6), Darío es el más compasivo e interesado en Daniel. En cuanto al contexto del cap. 6, probablemente se lo coloca en el tiempo de Darío I (522–486 a. de J.C., ver el fin del cap. 5).

(1) La fidelidad de Daniel, 6:1–10. Al iniciar su reino, Darío confrontó un período tumultuoso con varias revueltas. Para centralizar el control de un imperio muy extenso constituyó sobre el reino a 120 sátrapas (v. 1), o “protectores”. Estos eran administradores de provincias de varios niveles (ver Est. 1:1; 8:9) para que [el rey] no fuese perjudicado (v. 2c). Sobre ellos puso a tres ministros (de los cuales Daniel era uno, v. 2). Por la integridad y capacidad de Daniel, el rey pensaba constituirle sobre todo el reino (v. 3, el primer ministro. Ver a José en Egipto, Gén. 41:39–41). Entonces, Daniel fue atrapado en una conspiración política por el poder. El favor del rey hacia Daniel produjo celos en otros ministros que buscaban alguna falla en él para desacreditarle ante el rey. Al no hallar nada, usaron la fidelidad de Daniel a la ley [religión] de su Dios(v. 5; ver Esd. 7:12, 14) como el medio para lograr sus propias ambiciones. Nuevamente, la fe de Daniel fue puesta a prueba.

   El texto arameo no dice cuántos estuvieron presentes al reunirse con el rey (v. 6). La Septuaginta (LXX) indica solamente dos, y fueron ellos con sus familias a quienes se castigó posteriormente (v. 24). Si fuese así, estos se presentaron ante el rey como representantes de los demás oficiales y la ausencia de Daniel no hubiera llamado la atención. Con astucia, estos ministros sugieren al rey una nueva ley (v. 7, ver v. 5) que podría unificar al país dividido por las revueltas. Propusieron una campaña de lealtad a Darío sugiriendo que, por un período de 30 días, el rey pusiera en vigencia el edicto de que cualquiera que [hiciera] una petición a cualquier dios u hombre, fuera de [él] … [fuera] echado al foso de los leones (v. 7). El rey sería el único representante de la “deidad” (cualquiera que fuera) por ese período.

Semillero homilético

El creyente enfrentando la persecución: 6:3–23

   Introducción: Al estudiar el libro de Daniel y reflexionar en la vida de Daniel, encontramos que es un ejemplo para los creyentes de todas las edades que enfrentan tentaciones, luchas y persecución. Imitar la forma de vida de Daniel, quien enfrentó muchas luchas y tentaciones, es indispensable para nosotros, que enfrentamos luchas y tentaciones, si es que queremos, al igual que Daniel vivir vidas victoriosas.

I. Su carácter.

1. Había en él un espíritu excelente (v. 3).

2. Vivía una vida intachable. Aun sus enemigos no podían encontrar falta en él (v. 4).

II. Su fidelidad.

1. Era fiel a su responsabilidad terrenal.

2. No encontraron ocasión para acusarle (v. 5).

3. Era fiel a su responsabilidad divina.

4. La única acusación que encontraron era que Daniel cumplía la ley de Dios (v. 5).

III. Su valor.

1. A pesar de que sabía las consecuencias de violar el decreto, continuó siendo fiel a Dios (v. 10).

2. Haciendo a un lado la posibilidad de ser fiel a Dios en secreto, abrió las ventanas de su cámara (v. 10).

IV. Su devoción.

1. Daniel oraba con regularidad. Aun después del decreto, oraba “como lo solía hacer antes” (v. 10).

2. Daniel oraba con frecuencia: “tres veces al día” (v. 10).

3. Daniel oraba con una actitud de sumisión: “se arrodillaba”.

4. Daniel oraba con gratitud: “daba gracias a su Dios” (v. 10).

V. Su fe.

1. Daniel sabía que Dios estaría con él aun en el foso de los leones: “Mi Dios envió a su ángel” (v. 22).

2. Daniel vio evidencia de la mano de Dios: “Cerró la boca de los leones” (v. 22).

3. Daniel no sufrió ninguna lesión “porque había confiado en su Dios” (v. 23).

   Conclusión: La experiencia de Daniel y sus amigos nos enseña que hay ciertos factores que son indispensables para vivir vidas victoriosas aun en medio del peligro y la persecución. Para ser victoriosos necesitamos entre otras cosas: Un carácter intachable, una fidelidad inmutable, un valor que no es intimidado por los poderes terrenales, una vida de oración constante, y una fe que viene como resultado de una confianza profunda en Dios.

   Pensamiento: estos valores cristianos no son una imitación humana, sino que son espirituales, que se forman de la verdadera Santidad a Dios. para adquirir estos mismos valores que nos lega el gran profeta Daniel debemos buscar a Dios igual que Daniel u otros hombres de Dios.

   Referencias: Filipenses 4:7-9. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús. Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad. Lo que aprendisteis y recibisteis y oísteis y visteis en mí, esto haced; y el Dios de paz estará con vosotros. 1ª Pedro 2.7. Honrad a todos. Amad a los hermanos. Temed a Dios. Honrad al rey.

Levítico 19.32. Delante de las canas te levantarás, y honrarás el rostro del anciano, y de tu Dios tendrás temor. Yo Jehová. 

1er Titulo:

El Hijo De Dios, Modelo De Vida Para Sus Seguidores. Isaías 53:9. Y se dispuso con los impíos su sepultura, mas con los ricos fue en su muerte; aunque nunca hizo maldad, ni hubo engaño en su boca.

   Comentario: Los vv. 8–10a constituyen una reflexión profética de lo expresado en el párrafo anterior (vv. 4–7). Impresionan en especial las últimas palabras del v. 9 y las primeras del v. 10: Aunque nunca hizo violencia, ni hubo engaño en su boca, con todo eso, Jehovah quiso quebrantarlo y le hirió. La nota de la RVA que cuelga de la palabra hirió indica que se ha traducido esta palabra con la ayuda de los Rollos del Mar Muerto. Efectivamente, en la RVR-1960, la palabra hebrea hejéli 2470 (que es una palabra trunca y con sus letras en desorden debido a un problema en la transmisión del texto) ha sido traducida: sujetándole a padecimiento. La razón para traducir de esta manera es que la palabra parecía proceder del verbo jalah 2470, que significa enfermarse.

   Pero los Rollos del Mar Muerto tienen la palabra intacta: vayejalelehu, que se traduce literalmente: y lo atravesó. Queda así claro, que la palabra deriva del verbo jalal 2491, que significa atravesar o producir una herida mortal. De la misma palabra deriva la palabra hebrea que se traduce cadáver. Está clara y corroborada la referencia a muerte.

   Los vv. 10b y 11a constituyen la cúspide del asombro porque indican que el siervo de Jehovah volvería a vivir después de haber muerto, y que aún vería descendencia. El viviría sin fin, haciendo prosperar en su mano la voluntad de Jehovah. El no fracasaría ni una sola vez, como Israel que fracasó muchas veces. El lograría ver la luz, aquella luz anunciada por Isaías hijo de Amoz en 9:2, y que era la alborada de una nueva era en la historia universal, la antesala misma de la eternidad. De esta manera él quedaría satisfecho (v. 11).

Semillero homilético

El siervo sufriente: 53:1–12

   Introducción: Muchos ven en este capítulo una de las cimas en toda la Biblia. Vemos al Mesías que está sufriendo en forma vicaria. Es un sufrimiento distinto, en que lleva a cabo un propósito especial. Ese propósito es expiar los pecados de toda la humanidad, y acabar con la necesidad del pueblo de hacer sacrificios de animales en forma constante y permanente.

Los sufrimientos de Cristo fueron reales.

   Cristo experimentó el desprecio y el rechazo del pueblo (v. 3).

   Cristo fue herido y molido en forma trágica (v. 5).

   Cristo fue oprimido y afligido (v. 7).

   Cristo fue quebrantado y herido (v. 10).

Los sufrimientos de Cristo fueron vicarios.

   Para llevar nuestras enfermedades (v. 4).

   Para sufrir nuestros dolores (v. 4).

   Para cubrir nuestras transgresiones (v. 5).

   Para sanar nuestras heridas (v. 6).

Los sufrimientos fueron temporales, pero su eficacia es eterna.

   Vivió apenas 33 años con 3 años de ministerio, pero los efectos de su ministerio perduran. Su influencia parecía insignificante, pero se ha extendido a las esferas más lejanas en la tierra.

   Conclusión: Los sufrimientos de Cristo sirven para expiar nuestros pecados. Isaías 53 tiene mucho parecido a los relatos de los sufrimientos y la muerte de Cristo en los Evangelios. Nos motivan a la gratitud por lo que él ha hecho a favor nuestro.

   Pensamiento: El hijo de Dios tiene que ser modelo de vida, esto no se logra de la noche a la mañana, sino del cambio que Dios produzca en corazón del creyente. Debe haber un encuentro real y verdadero de convertimiento a Dios. Porque quienes son sus verdaderos seguidores es su familia, en este caso se trata de las Dorcas, la Dorcas debe ser ejemplo de santidad y pureza para su esposo e hijos. Advierta que sus hijos tomaran su modelo de creyente.

   Referencias: Juan 13:34. Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros. Lucas 1:30-31. Entonces el ángel le dijo: María, no temas, porque has hallado gracia delante de Dios. Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS.

Ejemplo de humildad Lucas 1:48-50. Entonces María dijo: Engrandece mi alma al Señor; Y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador. Porque ha mirado la bajeza de su sierva; Pues he aquí, desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones. Porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso; Santo es su nombre, Y su misericordia es de generación en generación A los que le temen. 

2° Titulo:

Invitando A Seguir El Ejemplo De Cristo. San Mateo 11:29-30. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga.

   Comentario: El contenido que anima a recibirla: El Hijo tiene y sabe, y ahora también ofrece y da lo que necesitan los cargados: 28–30.Venid a mí todos los que estáis cansados y cargados … Jn. 6:35 describe claramente loque significa venir a Cristo: “El que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, notendrá sed jamás”. Este pasaje muestra claramente que “venir” a Jesús significa “creer” en él.

   Esa fe es conocimiento, asentimiento y confianza, todo al mismo tiempo. Además, la fe, don del Espíritu Santo, produce el fruto del Espíritu: amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza (Gá. 5:22; cf. Jn. 14:15; 15:1–17; 1 Jn. 2:3). Produce obras de gratitud, realizadas en espontánea obediencia a Cristo.

   La invitación se extiende a los cansados y cargados.

   Es a ellos, a todos ellos, a quienes se exhorta a venir a Jesús. Específicamente, ¿en quiénes está pensando Jesús? Mt. 23:4 da la respuesta. La referencia es a todos los que están oprimidos por la pesada carga de reglas y reglamentos puestos sobre sus hombros por los escribas y fariseos, como si una persona pudiera ser salva solamente cuando en su vida la obediencia a todas estas tradiciones sobrepasa a sus actos de desobediencia. Cuando en la mente y el corazón de alguien se arraiga la creencia de que así, y solamente de este modo, el hombre debe ganarse el camino a la vida eterna, el resultado, en el mejor de los casos, era una penosa incertidumbre; con más frecuencia algo peor, a saber, un terror que esclaviza, una ansiedad que corroe, una desesperación sin un rayo de esperanza (cf. Ro. 8:15a).

   Es claro y lógico que la urgente invitación de Cristo a los cansados y cargados para que vengan a él esté vigente hoy tanto como lo estaba en el tiempo cuando Cristo andaba en la tierra. Se aplica a todo aquel quien, por cualquier razón, trata de obtener total o parcialmente la salvación por sus propios esfuerzos. Y, ¿no cobija el corazón de todo pecador, incluyendo aun al hombre ya regenerado pero que todavía vive en el mundo, a un fariseo, por lo menos de vez en cuando?

   La promesa es: y yo os daré descanso. Tal descanso no es sólo negativo, ausencia de incertidumbre, temor, ansiedad y desesperación; positivamente es paz en la mente y en el corazón (Sal. 125:1; Is. 26:3; 43:2; Jn. 14:27; 16:33; Ro. 5:1); seguridad de salvación (2 Co. 5:1; 2 Ti. 1:12; 4:7, 8; 2 P. 1:10, 11). Continúa: Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí … En la literatura judía un “yugo” representa la suma total de las obligaciones que, en conformidad con la enseñanza de los rabinos, una persona debe asumir. Esta definición explica expresiones como “yugo de la tora”, “yugo de los mandamientos”, “yugo del reino de los cielos”, etc. Ya ha sido demostrado que, debido a la mala interpretación, la alteración y los añadidos a la Ley de Dios, el yugo que los maestros de Israel ponían sobre los hombros del pueblo era el de un legalismo totalmente falto de fundamento. Era el sistema de enseñanza que enfatizaba la salvación por medio de la estricta obediencia a una multitud de reglas y ordenanzas. Ahora aquí, en 11:29, Jesús pone su propia enseñanza en contraste con lo que la gente se había acostumbrado a recibir. Cuando dice: “Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí” o “y llegad a ser mis discípulos”, quiere decir: “Aceptad mis enseñanzas, a saber, que una persona se salva por medio de su sencilla confianza en mí”. Continúa: porque soy manso y humilde de corazón… Al explicar la palabra “manso” según aparece en 5:5 se señaló que la persona mansa es quien “encuentra refugio en el Señor, entrega su camino enteramente a él, dejándolo todo en manos de aquel que ama y cuida”. Véase también sobre12:19, 20. Es claro que la persona mansa es pacífica y pacificadora. Por lo tanto, no es extraño que el Nuevo Testamento siriaco (Peshitta) diga: “Venid a mí … y os haré descansar … porque estoy lleno de descanso … y hallaréis descanso para vosotros”. Esto, o algo muy similar a esto podría bien haber sido lo que Jesús, hablando arameo, muy parecido al siriaco, dijo ese día a la multitud remordida por la conciencia. El sinónimo de “manso” es “humilde”, en oposición a “soberbio” (cf. 1 P. 5:5).

   El resultado de tomar el yugo de Cristo y ser su discípulo es: y hallaréis descanso para vuestras almas (o “para vosotros mismos”). El “hallar” es obtener. Nótese el paralelo: “Yoos daré descanso” (v. 28) y “hallaréis descanso” (v. 29). Los hombres no pueden obtener amenos que Cristo lo dé. Jamás pueden descubrir lo que él no ha dado a conocer. Concluye: Porque mi yugo es benigno, y mi carga es ligera. No hay que olvidar que un yugo,literalmente un marco de madera, era puesto sobre los hombros de una persona con el objetode hacer más ligera de llevar una carga al distribuir en igual proporción el peso a amboslados del cuerpo. Sin embargo, esto no excluía enteramente la posibilidad de que si la cargaera demasiado pesada el yugo no fuera de suficiente ayuda para el portador. Enconsecuencia, aun un yugo podía ser llamado pesado (Hch. 15:10). Así que, para hacer placentera la tarea de cargar, el yugo no solamente debía quedar bien ajustado en los hombros, que no provoque irritación, sino también la carga no debía ser demasiado pesada. Simbólicamente hablando, Jesús aquí asegura a las personas oprimidas a las que está hablando, tanto entonces como ahora, que su yugo, esto es el que él exhorta a que usen, es benigno, y su carga, esto es, lo que él requiere de nosotros, es ligera. Por lo tanto, lo que está diciendo en realidad es que la sencilla confianza en él y la obediencia a sus mandamientos nacida de nuestra gratitud por la salvación ya impartida por él, es placentera. Trae paz y gozo. La persona que vive este tipo de vida ya no es esclava. Ha llegado a ser libre. Sirve al Señor espontánea, ansiosa y entusiastamente. Hace lo que él (el “nuevo hombre” en él) quiere hacer. Cf. Ro. 7:22. Por el contrario, el esfuerzo de querer salvarse por sí mismo por medio de la escrupulosa adhesión a todas las reglas y ordenanzas artificiales y arbitrarias sobreimpuestas a la ley por los escribas y fariseos (24:3) significa la esclavitud. Produce miseria y desesperación. Por lo tanto, dice el Señor, “Venid a mí”.

   En el estudio de este maravilloso pasaje (vv. 28–30) hay un hecho que generalmente se pasa por alto en silencio. Es este: El consejo autorizado que Jesús da no es solamente bueno para el alma; cuando se le hace caso también beneficia enormemente al cuerpo. El descanso—paz del corazón y de la mente—que Jesús aquí provee es lo opuesto a la gravísima tensión mental que envía a tanta gente a los doctores, a los hospitales y a la muerte. La ausencia de paz, sea en la forma de ansiedad o de rencor y ánimo de venganza (el deseo ardiente de “arreglar cuentas”), puede producir úlceras, colitis, hipertensión, ataques al corazón, etc. Las enseñanzas de Cristo, si se toman de todo corazón, tienen un efecto curativo en toda la persona, alma y cuerpo. Él es un Salvador completo.

   Referencia: 1ª Pedro 2:21-25. Pues para esto fuisteis llamados; porque también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas; el cual no hizo pecado, ni se halló engaño en su boca; quien cuando le maldecían, no respondía con maldición; cuando padecía, no amenazaba, sino encomendaba la causa al que juzga justamente; quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados. Porque vosotros erais como ovejas descarriadas, pero ahora habéis vuelto al Pastor y Obispo de vuestras almas.

Filipenses 2:3-8. Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo; no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros. Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. 

3er Titulo:

Destacando La Lealtad De Algunos Colaboradores. 2ª a Timoteo 4:9 al 11. Procura venir pronto a verme, porque Demas me ha desamparado, amando este mundo, y se ha ido a Tesalónica. Crescente fue a Galacia, y Tito a Dalmacia. Sólo Lucas está conmigo. Toma a Marcos y tráele contigo, porque me es útil para el ministerio.

   Comentario: 9, 10, 11a. Haz todo lo posible por venir a mí pronto.

   Pablo, escribiendo de una fría y húmeda mazmorra en Roma, y de cara a la muerte, anhela tener la presencia de su “amado hijo” Timoteo. Quiere que venga pronto, esto es, “antes del invierno” (véase comentario sobre el v. 21). La razón para el sentimiento de soledad del apóstol es la siguiente: Porque Demas me ha abandonado, porque se enamoró de este mundo y se ha ido a Tesalónica; Crescente (se ha ido) a Galacia, Tito a Dalmacia. Lucas solamente está conmigo.

   Durante algún tiempo Demas había sido ayudante de Pablo en el ministerio del evangelio (Flm. 24). Durante el primer encarcelamiento en Roma, Demas también había estado en Roma. Dos veces el apóstol lo menciona junto con Lucas, el médico amado (Col. 4:14; Flm. 25). Parece ser una inferencia segura de este pasaje que, durante el segundo encarcelamiento en Roma, Demas nuevamente había estado en Roma y había estado sirviendo en el reino. Por eso, son muy patéticas estas dolorosas palabras: “Haz todo lo posible por venir a mí pronto, porque Demas me ha abandonado”. El verbo usado en el original implica que Demas no solamente dejó a Pablo (en cumplimiento de esta o aquella misión), sino que lo había dejado en una situación difícil, lo había abandonado, desamparado. La separación no era solamente local, sino espiritual también. Pablo se siente profundamente defraudado con Demas. Demas se fue porque se enamoró de la era presente, del “mundo” de este lado de la tumba, la era transitoria que, a pesar de todos sus placeres y tesoros, pronto pasará (véase comentario sobre 1 Ti. 6:17). Mucho puede decirse en apoyo del punto de vista que Demas, amando este mundo, nunca perteneció a la compañía de los que aman la aparición de Cristo. Nótese el agudo y probablemente intencional contraste entre el que amó este mundo (v. 9) y los que aman la Epifanía (v. 8). Además, en ninguna otra parte aparece una palabra de la restauración de Demas. Probablemente no deba ser puesto en una clase con Marcos. No tenemos una base sólida para hablar con certeza acerca de esto, sin embargo, el espíritu de este pasaje y de su contexto más bien apunta en dirección de Mt. 7:22, 23, como una indicación general de la clase a la que Demas pertenece. No se sabe por qué Demas se fue a Tesalónica y no a otro lugar. Quizás pensara que los deseos más profundos de su alma podían ser satisfechos allí más que en cualquier otro lugar. ¿Dejó Roma porque esta capital era en ese tiempo el lugar más peligroso en que pudiera vivir un cristiano? ¿Tenía negocios, amigos o parientes en Tesalónica? No lo sabemos.

   Pablo añade: “Crescente (se ha ido) a Galacia”. En vez de Galacia, otra lectura tiene Galia. Entonces, esta sería la región que hoy se llama Francia más algunos territorios circundantes. Es imposible determinar cuál de estas dos lecturas es la correcta. Por eso no sabemos exactamente dónde fue Crescente. Tampoco tenemos información sobre Crescente que sea digna de crédito, salvo la que proporciona este pasaje.

   “Tito (se ha ido) a Dalmacia”, continúa Pablo. Parece que después de la visita de Tito a Jerusalén a modo de ensayo (Gá. 2:21), todas sus misiones fueron a provincias en Europa. Cuando quiera que, lejos de Pablo, estuviera en una misión, nunca estuvo muy lejos de la costa oriental del Mar Adriático, o de su extensión sur, el Mar Jónico. Por su capacidad, valor y consagración, sabía manejar a los rencillosos corintios, a los mentirosos cretenses y a los reputadamente belicosos dálmatas. Cf. Ro. 15:19. En contraste con Demas que había abandonado a Pablo, debemos creer que tanto Crescente como Tito habían ido donde el deber los llamaba. Véase también comentario sobre Tito 3:12.

   “Lucas solamente está conmigo”. El autor del tercer evangelio era una persona notable. Era “el médico amado” (Col. 4:14), siempre leal a Pablo, al evangelio, al Señor. Frecuentemente había sido compañero de viajes de Pablo, como lo indica la sección en que usa el pronombre “nosotros” en Hechos (16:10–17; 20:6–16; 21; 27; 28). Había estado con Pablo en el segundo viaje misionero, en Troas y en Filipos. Evidentemente había sido dejado atrás en el último lugar (Hch. 16:17–19). Hacia el final del tercer viaje parece haberse reunido con Pablo en Filipos (Hch. 20:6), y lo acompañó a Jerusalén. Por un tiempo lo perdemos de vista. Pero repentinamente reaparece porque está acompañando a Pablo en el largo y peligroso viaje de Palestina a Roma (Hch. 27). Está con el apóstol durante el primer y el segundo encarcelamiento en Roma (Col. 4:14; Flm. 24; 2 Ti. 4:11). Pablo necesitaba un doctor y un amigo. Lucas era ambas cosas, y directa o indirectamente también servía a Pablo como secretario.

   Lucas y Pablo tenían mucho en común. Ambos eran hombres educados, hombres cultos. Ambos eran de un corazón grande, comprensivos, compasivos. Por, sobre todo, ambos eran creyentes y misioneros.

   Pero, si Lucas era un amigo tan maravilloso, ¿por qué dice Pablo: “Lucas solamente está conmigo?” Se puede sugerir la siguiente respuesta: a. La sola presencia, de vez en cuando, de nadie más, aparte de Lucas, hacía que la ausencia de los demás se hiciera más notable, especialmente en contraste con la circunstancia de Pablo en el primer encarcelamiento, cuando se le permitía recibir a todos los que vinieran a verlo (Hch. 28:30). Además, b. Aquí podría haber más que una expresión de soledad. Es enteramente posible que el apóstol también quisiera enfatizar el hecho de que se encontraba escaso de ayudantes, que no había suficientes obreros en la mies; quizás ni siquiera el número suficiente para proveer adecuadamente para las necesidades espirituales de los creyentes que todavía estaban en Roma.

   Debe enfatizarse que todo lo que se dice en los vv. 10 y 11a, en relación con Demas, Crescente, Tito y Lucas, tiene el propósito de urgir a Timoteo que haga todo lo posible por venir pronto.

   Definición: a lealtad es el cumplimiento de aquello que exigen las leyes de la fidelidad y el honor. Según ciertas convenciones, una persona de bien debe ser leal a los demás, a ciertas instituciones y organizaciones (como la empresa para la cual trabaja) y a su nación.

   La lealtad es una virtud que se desarrolla en la conciencia y que implica cumplir con un compromiso aun frente a circunstancias cambiantes o adversas. Se trata de una obligación que uno tiene para con el prójimo. Por ejemplo: “El ayudante técnico mostró su lealtad al entrenador despedido y dejó su cargo”.

   Lo contrario de la lealtad es la traición, que supone la violación de un compromiso expreso o tácito. El caso más comúnmente citado es la infidelidad en una relación de pareja: no ser leal a esa persona con la cual se estableció un lazo sentimental es considerado una traición.

   Referencias: Malaquías 2.15. ¿No hizo él uno, habiendo en él abundancia de espíritu? ¿Y por qué uno? Porque buscaba una descendencia para Dios. Guardaos, pues, en vuestro espíritu, y no seáis desleales para con la mujer de vuestra juventud. 

Jeremías 42:5. Y ellos dijeron a Jeremías: Jehová sea entre nosotros testigo de la verdad y de la lealtad, si no hiciéremos conforme a todo aquello para lo cual Jehová tu Dios te enviare a nosotros. 

   Ejemplo de lealtad de David para Saúl: 1ª Samuel 26:8-12. Entonces dijo Abisai a David: Hoy ha entregado Dios a tu enemigo en tu mano; ahora, pues, déjame que le hiera con la lanza, y lo enclavaré en la tierra de un golpe, y no le daré segundo golpe. Y David respondió a Abisai: No le mates; porque ¿quién extenderá su mano contra el ungido de Jehová, y será inocente? Dijo además David: Vive Jehová, que, si Jehová no lo hiriere, o su día llegue para que muera, o descendiendo en batalla perezca, guárdeme Jehová de extender mi mano contra el ungido de Jehová. Pero toma ahora la lanza que está a su cabecera, y la vasija de agua, y vámonos. Se llevó, pues, David la lanza y la vasija de agua de la cabecera de Saúl, y se fueron; y no hubo nadie que viese, ni entendiese, ni velase, pues todos dormían; porque un profundo sueño enviado de Jehová había caído sobre ellos. 

¿A quién debemos ser leales? Mateo 22:37. Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente.

4° Titulo:

Los Obreros Optimistas Levantan El Ánimo. Número 14: 6 al 9. Y Josué hijo de Nun y Caleb hijo de Jefone, que eran de los que habían reconocido la tierra, rompieron sus vestidos, y hablaron a toda la congregación de los hijos de Israel, diciendo: La tierra por donde pasamos para reconocerla, es tierra en gran manera buena. Si Jehová se agradare de nosotros, él nos llevará a esta tierra, y nos la entregará; tierra que fluye leche y miel. Por tanto, no seáis rebeldes contra Jehová, ni temáis al pueblo de esta tierra; porque nosotros los comeremos como pan; su amparo se ha apartado de ellos, y con nosotros está Jehová; no los temáis. 

   Comentario: La exhortación de Josué y Caleb, 14:5–10. Moisés y Aarón se postran delante del pueblo (v.5.)

   Esta acción puede expresar el temor reverencial de ellos en anticipación de la ira divina que tal rebelión de parte del pueblo seguramente provocará (ver 16:4, 22, 45; 20:6). Puede expresar también su espanto frente a la rebelión del pueblo y su deseo de separarse de los que expresan tal actitud de soberbia. O puede ser que ellos inmediatamente empiezan a interceder humildemente ante Dios por el pueblo. Hay un énfasis marcado en esta sección del libro en el papel de Moisés como intercesor (14:11–20; 16:21–24, 44–46). Aparentemente la intercesión de Moisés aquí es lo que posterga el derramamiento de la ira de Dios para que Caleb y Josué tengan la oportunidad de hablar al pueblo.

   Josué y Caleb también anticipan el juicio de Dios sobre el pueblo y por eso les exhortan urgentemente que no se rebelen (vv. 6–9). El romper las vestiduras era una señal tradicional de dolor. Pone énfasis en que Canaán es una tierra realmente buena y que el éxito en conquistarla depende de Jehovah, no de ellos. No niegan la presencia de enemigos fuertes, pero afirman que ellos no tienen ninguna protección contra el poder de Jehovah, quien está con Israel. Pero el pueblo sólo puede tener éxito si Jehovah se agrada de nosotros (v. 8). Ciertamente la conducta actual del pueblo no agrada a Dios. Por eso, la exhortación de Josué y Caleb es una última invitación al arrepentimiento antes de que caiga el juicio divino sobre el pueblo. Pero la reacción del pueblo en el v. 10 indica que su corazón ya está endurecido. En vez de escuchar a Josué y Caleb, los quieren apedrear. Parece que la única cosa que los salva es la apariencia repentina de la gloria de Jehovah sobre el tabernáculo. La gloria se refiere al fulgor resplandeciente que acompaña e indica la presencia de Dios (ver Exo. 24:16, 17; 40:34, 35; Lev. 9:23; Núm. 16:19; 20:6).

   ¿Por qué no se mencionó nada en el cap. 13 de la oposición de Josué al informe de la mayoría de los espías? Algunos eruditos han sugerido que un redactor sacerdotal, trabajando en una fecha tardía, inventó el dato de que Josué era uno de los espías e inventó su oposición al informe de la mayoría de los espías porque tenía que explicar cómo Josué había sobrevivido para ser el general de Israel en el tiempo de la conquista. Nos vemos obligados a rechazar completamente tal sugerencia. Quizá un redactor posterior, sabiendo que la grandeza de Josué ya era bien conocida, quería exaltar el papel de Caleb en 13:30 y por eso arregló sus materiales así. Sea eso como sea, aunque es verdad que se pone énfasis en el papel de Caleb en 13:30, se afirma varias veces la fe de Josué también. (Ver 14:6, 30, 38, todo atribuido a la fuente P por la crítica literaria, pero nosotros entendemos que el relato tiene una unidad esencial. Ver también Deut. 1:36–38). Un intérprete sugiere que en el cap. 13 Josué deja que Caleb hable porque Josué ya está identificado como el ayudante de Moisés y el pueblo puede acusarle de tener prejuicios en el asunto. Pero en el cap. 14, a la luz del peligro inminente del juicio divino sobre el pueblo, Josué agrega su voz a la de Caleb en un intento de evitar la tragedia que se acerca.

Semillero homilético:

La tragedia de la incredulidad: 14:1–45

   Introducción: En enero de 1939 hubo en Chile un terremoto en el que murieron 50.000 personas. Números 14 relata una tragedia espiritual sucedida en Cades Barnea en el año 1450 a. de J. C. El pueblo de Israel acampó cerca de la tierra prometida, pero no entró a ella por su incredulidad.

La incredulidad lleva al desastre.

   Las personas que no creen llevan a otros al caos (vv. 1, 2). Cuando los diez espías dieron su informe negativo, Israel gritó de miedo. Fueron como caballos desbocados al ponerse contra la voluntad de Dios (Apoc. 6:15, 16; 1Sam. 17). La persona sin fe es un ser impotente en un mundo impotente.

   Los que no creen pueden convertirse en una compañía de quejosos (vv. 2– 4). Israel había llegado hasta Cades y tenía la victoria al alcance de su mano. Pero empezaron las murmuraciones y quejas. Se quejaban contra sus líderes, principalmente protestaban contra Moisés y Aarón (Neh. 9:17; Núm 14:4). Es increíble lo absurdo que eran los quejosos. ¿Cómo hubieran podido los hebreos cruzar el mar Rojo sin Dios? ¡El faraón de Egipto los hubiera aniquilado allí mismo! Hay gente que se queja contra Dios. Nos airamos contra el Señor cuando no confiamos en él. Muchos son los que persisten en su incredulidad.

   Las personas incrédulas pueden rechazar los mejores llamados a creer (vv. 5–11). Cuando los espías dieron su informe negativo, Moisés y Aarón cayeron rostro en tierra. Caleb y Josué se desgarraron la ropa para mostrar su angustia. Considere las alternativas. Dijeron ellos la tierra… es buena en gran manera. La vida llena del Espíritu y fructífera es una de gloria eterna: Jehovah tu Dios está en medio de ti: ¡Es poderoso; él salvará! (Sof. 3:17). Nos gozamos en nuestros hijos o nietos o padres. Dios se goza en nosotros. Considere sus provisiones. La nueva herencia fluye leche y miel, es el maná, las codornices y el agua en el desierto. Piense en lo que Dios tiene para su pueblo en el hogar celestial. ¿Y qué pasó después?: Entonces toda la congregación habló de apedrearlos (v. 10). Los hebreos rechazaron los poderosos llamados que Dios les hacía.

   Los que no creen, muchas veces hacen oídos sordos a las oraciones del pueblo de Dios (vv. 12–19). Dios preguntó: ¿Hasta cuándo me ha de menospreciar este pueblo? Dios le dijo a Moisés que los destruiría y volvería a comenzar con él. Moisés apeló a dos verdades. Podemos orar por la reputación de Dios entre todas las gentes. Moisés le dijo a Dios que si destruía a Israel su reputación sufriría. Podemos orar que el poder de Dios se manifieste.

   La incredulidad tiene consecuencias desastrosas, aunque Dios perdone el pecado. El cap. 14 muestra el mal que el pecado produce. La incredulidad da como resultado una vida sin sentido. Los hebreos anduvieron en el desierto sin sentido durante cuarenta años. Uno se pierde las glorias de la vida por la incredulidad. Los hebreos no vieron la gloria de Dios cuando detuvo las aguas del río Jordán ni cuando cayeron los muros de Jericó. Nos perdemos las glorias de la eternidad a causa de la incredulidad. Hubo muerte en el desierto por la incredulidad. Y el fin de los que se niegan a creer es la muerte espiritual.

   La incredulidad puede hacer que la persona espere demasiado para tomar la decisión correcta (vv. 40–45). Después de todas las declaraciones de los hebreos incrédulos, ¡se levantaron temprano a la mañana siguiente con planes para seguir adelante! Moisés les recordó que no podían llevar a cabo sus nuevos planes porque Dios no estaba con ellos.

   Conclusión: Muy pronto sufrieron los hebreos el fracaso. Tardaron demasiado en arrepentirse (Heb. 3:7, 8). Mientras Dios mantiene abierta la puerta de salvación, el incrédulo necesita depositar su fe en Dios por medio de Jesucristo y comenzar a vivir en “la tierra prometida” y no morir “en el desierto”.

   Referencia: Hechos 27:22. Pero ahora os exhorto a tener buen ánimo, pues no habrá ninguna pérdida de vida entre vosotros, sino solamente de la nave. 

Hechos 23:11. A la noche siguiente se le presentó el Señor y le dijo: Ten ánimo, Pablo, pues como has testificado de mí en Jerusalén, así es necesario que testifiques también en Roma.

Mateo 14:27. Pero en seguida Jesús les habló, diciendo: ¡Tened ánimo; yo soy, ¡no temáis!

Santiago 4:7-10. Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros. Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones. Afligíos, y lamentad, y llorad. Vuestra risa se convierta en lloro, y vuestro gozo en tristeza. Humillaos delante del Señor, y él os exaltará.

Amén, para la gloria de Dios.

  DESCARGUE AQUÍ ESTUDIO COMPLETO


Hno Roberto Saldías Roa

Miembro de la IEP en Nacimiento Bajo, nació en el evangelio del Señor en la Iglesia de Laja 1975. Casado con María Nahuelmán, estudia teología de manera autodidacta. Me gusta mucho leer y escribir.

 

Deja una respuesta