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Lunes 16 de diciembre de 2019: “El temor de Dios es una virtud que nos aparta del mal y nos acerca a Dios”

Lunes 16 de diciembre de 2019: “El temor de Dios es una virtud que nos aparta del mal y nos acerca a Dios”

  Lectura Bíblica: Proverbios Cap. 16, versículos 1 al 6. Del hombre son las disposiciones del corazón; Mas de Jehová es la respuesta de la lengua. Todos los caminos del hombre son limpios en su propia opinión; Pero Jehová pesa los espíritus. Encomienda a Jehová tus obras, Y tus pensamientos serán afirmados. Todas las cosas han hecho Jehová para sí mismo, Y aun al impío para el día malo. Abominación es a Jehová todo altivo de corazón; Ciertamente no quedará impune. Con misericordia y verdad se corrige el pecado.

    Citas Bíblicas: 1ª Juan 4:18; Fil 1:14, 2.12; Ef. 5:21; Fil 4:8; 2ª Pedro 1:5; Ex. 18:21; Pr. 12:4;31:10; Rut 3:11. 

   Comentario 1: 16:1 La gracia renovadora de Dios solamente prepara el corazón para toda buena obra. Esto nos enseña que nosotros no somos competentes por nosotros mismos para pensar o hablar nada sabio y bueno. 2. La ignorancia, el orgullo y la auto-adulación nos hacen jueces parciales, respetando nuestra propia conducta. 3. Haga rodar la carga de tu ansiedad sobre Dios, y dejarlo con él, por la fe y la dependencia de él.

16:4. Dios se sirve de los malvados para ejecutar venganza justo el uno del otro; y él será glorificado por su destrucción en el pasado. 5. Aunque pecadores fortalecen a sí mismos y unos a otros, no escaparán los juicios de Dios. 6. Por la misericordia y la verdad de Dios en Cristo Jesús, los pecados de los creyentes son quitados, y el poder del pecado se rompe.

   Comentario 2: Un examen divino del corazón humano, 16:1-9

   Esta sección contiene uno de los materiales más teológicos de todo el libro de Proverbios. De los nueve dichos, se encuentra el nombre Jehovah en ocho. En la sección más amplia desde el cap. 10 y hasta 15:24, hay unos 16 pasajes con la palabra Jehovah. Luego, desde 15:25 hasta 22:16 donde termina la sección más amplia de los proverbios de Salomón, hay unos 40 pasajes con la palabra Jehovah. Por lo tanto, se cambia la preferencia del paralelismo antitético al paralelismo diverso, favoreciendo el sinónimo. Algunos eruditos piensan que esta sección fue formada por separado y después unida a la otra parte de la compilación de 10:1–15:33. De todas maneras, sigue la forma del aforismo con dos líneas en un paralelismo.

   El v. 1 pone énfasis en la soberanía de Dios. Aunque se usa la conjunción, pero, no es un paralelismo antitético puro, sino que hay un espíritu sintético, donde el segundo refrán agrega nueva información para el primer refrán. Primeramente, se subraya el hecho que el hombre tiene en su corazón, aquí con el significado del asiento de la inteligencia (ver 10:8), “el arreglo o la ordenación” (de sus pensamientos). De hecho, el hombre tiene la capacidad racional de proyectarse hacia el futuro. En segundo lugar, se muestra la verdad de que el hombre tiene sus limitaciones, mientras Dios es soberano. Esta segunda parte puede acentuar o que Dios va a tener la última palabra sobre la vida del hombre o que Dios entrega cada palabra al hombre (sépalo o no el hombre) como fue predestinado. La palabra hebrea para planes es difícil, siendo esta la única vez que aparece en el AT. Un dicho egipcio es paralelo con este versículo: “El acto de abrir su boca es una frase de los dioses, y si los dioses le aman pondrán algo bueno que decir en su boca” (Las Palabras de Ahiqar). Tomás de Kempis dijo que “el hombre propone, pero Dios dispone”.

   Don Quijote exclamó que “el hombre pone y Dios dispone”. Además, “no se mueve la hoja en el árbol sin la voluntad de Dios” (Don Quijote de la Mancha). Juan Calvino utilizó este versículo, entre otros, para mostrar el determinismo absoluto de todas las cosas y todos los hechos de parte de Dios (Instituciones de la Religión Cristiana). Algunos eruditos modernos admiten que tal espíritu determinista es una parte del AT, e interpreta bien el v. 1. Otros muestran que Dios es una parte de la vida del creyente y guía (sin determinar) al creyente en sus pensamientos, los que llegan como un regalo de Dios (Keil-Delitzsch). Sin duda, Dios tiene la última palabra en la vida del hombre (ver Apoc. 20:11–15) e influye en los creyentes en su manera de pensar (ver Fil. 2:5–11; 1 Cor. 2:12–16). Por otra parte, hay que tener cuidado en atribuir todas las cosas a Dios. Por eso el sentido de urgencia, para que el joven de Proverbios tome buenas decisiones y así proyecte un futuro exitoso en todo sentido (ver 1:4, 8, 11). Como consecuencia, es difícil pensar que todo está predestinado y es inalterable. Parece ser que el joven puede tomar algunas decisiones que trazan su camino.

   El v. 2 tiene mucha relevancia para hoy en día, cuando algunos tratan de enseñar que las distintas formas de vivir la vida y las conductas diversas son relativas. El mensaje es claro aquí (ver 12:15; 21:2), pues se enseña que todo camino ante los ojos del hombre es “puro” o limpio en el sentido espiritual y moral (como en 20:11 y 21:8). Quizá el individuo cree que el camino es recto. Sin embargo, la segunda parte del versículo aclara que es Dios quien examina (“pesa”) el espíritu humano. Como un juez perfecto, Dios puede distinguir entre los verdaderos valores y los antivalores. El hombre, en cambio, no distingue cien por ciento entre el bien y el mal porque el pecado ha distorsionado su razón (ver Rom. 12:2). Hoy en día se necesita la Palabra de Dios enseñada y predicada al hombre para poder discernir entre lo recto y lo pecaminoso. El criterio humano no es suficiente, como expresó Calvino: “El hombre se engaña con lo externo mientras Dios pesa los secretos impuros del corazón” (Instituciones de la Religión Cristiana). ¡Ojo con el criterio humano! ¡Conozca el criterio divino!

   El v. 3 es un dicho imperativo (aunque todos los mashal tienen un espíritu autoritario) para el oyente. El verbo galal 1556 significa “rodar”, traducido aquí como encomienda, captando así la idea de confiar a Jehovah la obra de uno. Un erudito apunta a las cosas más difíciles de la vida (Keil-Delitzsch), aunque parece ser que se trata de la obra del hombre en general. Por lo tanto, los pensamientos o “planes” (ver 6:18; 12:5, 22; 15:26; 20:18) del hombre serán realizados. Al entregar las obras de uno a Dios, ahí viene la bendición de la presencia divina.

   El v. 4 complica algunas teologías simplistas cuando, en realidad, se nota el elemento del misterio en Dios a través de toda la Biblia (ver 25:2; Isa. 55:8, 9; 1 Cor. 13:12). La idea central del versículo es que el Creador tuvo un propósito para todas las cosas creadas. Aquí se encuentra un gran descubrimiento, y corresponde al hombre y a sus líderes descubrir su utilidad (ver 25:2). Se agrega en una forma sintética, que da un ejemplo extremo de la verdad, el caso del malo que aún tiene un propósito, es decir “vivir” el día malo (angustia o calamidad). Apoyado en este versículo, Calvino señaló que “el mal fue decretado para el propósito divino” (Instituciones de la Religión Cristiana). Hay que recordar que aunque Dios tiene un propósito para todas las cosas, muchas no cumplen este propósito divino; pueden llegar a frustrar el plan divino (ver 1 Rey. 11:9–13; Col. 1:15–23).

   Abominación, grita el v. 5 (ver 3:32; 6:16 donde abominación significa impureza y algo rechazado dentro del rito religioso y el ambiente moral). De este modo, se muestra la seriedad del orgullo como un pecado que distancia el individuo de Dios. El modismo hebreo “mano a mano” (batir las manos) da una garantía acerca del castigo seguro para la ofensa (ver 6:29; 11:21; 17:5; 19:5, 9; 28:20).

   Los atributos de “misericordia o bondad” y “verdad” en el v. 6 son frecuentemente combinados en Proverbios (ver 3:3; 14:22; 20:28) y muestran una actitud totalmente distinta que la del v. 5 (el orgulloso). Estos atributos muestran una imitación de la naturaleza divina (Gén. 24:27; Sal. 25:10 y otros). Estos atributos son perdonadores en un sentido formal del perdón divino en el rito judío (un resultado opuesto al concepto de la segunda parte del v. 5). La forma verbal de pual muestra la intensificación del perdón. Otra vez se repite cómo una fe reverente en Dios lo aleja a uno del mal (el pecado y el sufrimiento consecuente del pecado, como en 3:7 proclamado por sabiduría).

1er Título

El Temor De Dios Debe Estar Siempre En El Corazón Del Salvado. 1ª de Pedro 1:17. Y si invocáis por Padre a aquel que sin acepción de personas juzga según la obra de cada uno, conducíos en temor todo el tiempo de vuestra peregrinación; 

   Citas Bíblicas:  Pr. 10:27, 14:26, 15:16, 33; 19.23; Mal 1:6; 2ª Co. 7:1; Ef 5:21; 6:5; He. 12:28.

   Comentario: 17. Puesto que invocan como Padre al que juzga imparcialmente las obras de cada uno, pórtense con temor reverente durante el tiempo que vivan como extranjeros en este mundo.

   Cada palabra de este texto es importante y rebosa de significado. Nótese que este versículo sirve de introducción a los cuatro versículos siguientes (vv. 18–21).

“Puesto que invocan como Padre”. Los traductores de la versión presente han captado correctamente el pensamiento de este versículo con las palabras puesto que. Una traducción literal del griego sería: “Y si invocan a un Padre”. Sin embargo, la oración condicional expresa la realidad de una práctica de larga data, de modo que las palabras Y si pueden significar “puesto que”.

En el griego, la palabra Padre está antes del verbo invocar para recibir un énfasis especial. Aunque el sustantivo Padre carece del artículo determinado, en su forma absoluta se refiere a Dios el Padre. En otras palabras, Pedro indica que no tiene en mente ningún otro padre que Dios el Padre. Ya en los tiempos del Antiguo Testamento la gente invocaba a Dios como Padre (Sal. 89:26; Jer. 3:19; Mal. 1:6). Pero el Nuevo Testamento revela que Jesús nos enseña a orar íntimamente al Padre en el Padre nuestro (Mt. 6:9; Lc. 11:2). Pablo escribe que nosotros clamamos: “Abba, Padre” (Ro. 8:15; Gá. 4:6).

Cuando llamamos a Dios nuestro Padre por ser sus hijos, debemos esperar que él también sea nuestro juez. Pedro agrega que el Padre “juzga imparcialmente las obras de cada uno”. Dios no favorece a nadie, sea rico o pobre (Stg. 2:1–9), judío o gentil (Ro. 2:11), esclavo o amo (Ef. 6:9; véase también Co. 3:25). El texto dice que Dios juzga sin mirar el rostro de la persona (cf. 1 Sa. 16:7) y que Dios Padre ya está juzgando las obras de cada uno. Nadie quedará exento de juicio, porque Dios juzgará imparcialmente cada acción del hombre. Por consiguiente, cuando invocamos el nombre del Padre, nos encontramos también con un juez imparcial.

¿Cuál es el propósito de saber que Dios es nuestro Padre y nuestro juez? Pedro lo aclara al decir: “pórtense con temor reverente durante el tiempo que vivan como extranjeros”. El cristiano debe vivir siempre consciente de estar en la presencia de Dios. Él sabe que el ojo de Dios está constantemente sobre él. Además, también se da cuenta de que el que no es cristiano lo está observando cuidadosamente para ver qué dice y qué hace. Por lo tanto, debe ser un verdadero hijo de Dios, para que se reflejen en el hijo las virtudes del Padre.

La NVI ha traducido correctamente la palabra temor al calificarla con el adjetivo reverente. La relación entre Dios y su hijo no es de miedo sino de respeto. Dios quiere que su hijo viva como extranjero en esta tierra. En otras palabras, el hijo de Dios tiene su ciudadanía en el cielo (Fil. 3:20; Heb. 11:9). Es un extranjero en el mundo (v. 1; 2:11) durante el tiempo que Dios haya querido concederle (cf. 2 Co. 5:1, 6). Es un peregrino que busca complacer a Dios con su conducta diaria, que tiene profunda reverencia por Dios y su Palabra, y que sabe que ha sido comprado con el precio de la sangre de Jesús (vv. 18–19).

2° Título

Los Temerosos Son De Gran Valor A Los Ojos De Dios. Malaquías 3:16 y 17. Entonces los que temían a Jehová hablaron cada uno a su compañero; y Jehová escuchó y oyó, y fue escrito libro de memoria delante de él para los que temen a Jehová, y para los que piensan en su nombre. Y serán para mí especial tesoro, ha dicho Jehová de los ejércitos, en el día en que yo actúe; y los perdonaré, como el hombre que perdona a su hijo que le sirve. 

   Citas Bíblicas: Ex. 18:21; Dt. 28:66; Job 1:1; Hch. 9:6, 10:22;

   Comentario: Entre los judíos en este momento, algunos claramente descubrieron a sí mismos como hijos del maligno. El yugo de Cristo es fácil. Pero los que hacen impiedad, tentar a Dios por los pecados de presunción. El juez de las cosas tal y como aparecerán cuando el destino de estos pecadores orgullosos viene a ser ejecutado. Aquellos que temen a Jehová, habló amablemente, para preservar y promover el amor mutuo, cuando el pecado abundó así. Ellos hablaron cada uno a otro, en el lenguaje de aquellos que temen al Señor, y piensan en su nombre. Como las malas conversaciones corrompen las buenas mentes y costumbres, por lo que una buena comunicación a confirmar. Un libro de memoria delante de Dios se escribió. Él se encargará de que sus hijos no perecieron con los que no creen. Deberán ser vasos de misericordia y honor, cuando el resto se hacen vasos de ira y el deshonor. Los santos son las joyas de Dios; que son queridos para él. Él preservará como sus joyas, en que la tierra se quema como escoria. Los que ahora posee a Dios por ellos, él entonces poseer por la suya. Es nuestro deber de servir a Dios con la disposición de los niños; y no va a tener a sus hijos formados en la ociosidad; que tienen que hacer él el servicio de un principio de amor. Incluso los hijos de Dios tienen necesidad de escatimar misericordia. Todos son justos o malvados, como servir a Dios, o como le servirá no: todos van al cielo o al infierno. A menudo nos engañamos en nuestras opiniones en relación tanto a la una y la otra; pero en el bar de Cristo, se dará a conocer el carácter de cada hombre. En cuanto a nosotros mismos, que tenemos necesidad de pensar entre los que tendremos nuestra suerte; y, en cuanto a los demás, tenemos que, no juzguéis nada antes de tiempo. Pero al final todo el mundo va a confesar que sólo ellos eran sabios y felices, que sirvió al Señor y confiar en él.

Comentario 2: Semillero homilético ¿De qué lado estás? Malaquías 3:13–4:3

   Introducción: La Biblia, sobre todo en las partes conocidas como “literatura sapiencial”, constantemente divide a la humanidad en dos clases: los sabios y los necios, los buenos y los malvados, los justos y los injustos. Este pasaje de Malaquías plantea también la conducta de esos dos grupos (3:13–15 y 3:16–18).

(1). ¿Quiénes son los necios?

  1. Los que desestiman a Dios.
  2. Los que prefieren a los arrogantes e impíos.

(2). ¿Quiénes son los sabios?

  1. Son los prudentes y obedientes.
  2. Los que sirven a Dios y lo respetan.

(3). El destino de cada uno.

  1. El malvado será quemado como la paja.
  2. El bueno será considerado como “especial tesoro”, será prosperado.

   Conclusión: Qué bien refleja este pasaje al Salmo 1. Este pasaje refleja muy bien a Mateo 25:31–46. El Dr. Albert Schweitzer, médico, músico y teólogo, desafió al mundo entero en su discurso de aceptación del premio Nobel de la Paz en 1952: “La humanidad entera tiene que enfrentarse a la realidad de que el ser humano se ha convertido en un Superman, pero este superhombre con poderes “superhumanos” no ha logrado alcanzar el nivel de la razón sobrehumana. Lo más triste es que a medida que su poder aumenté, este superhombre cada día se hace más miserable. Debe sacudir nuestra consciencia el hecho de que a la vez que nos hacemos más superhombres nos volvemos más inhumanos”.

3er Título

La Falta De Temor Nos Lleva A Quebrantar Lo Establecido Por Dios. Josué 7:11. Israel ha pecado, y aun han quebrantado mi pacto que yo les mandé; y también han tomado del anatema, y hasta han hurtado, han mentido, y aun lo han guardado entre sus enseres. 

   Citas Bíblicas: Proverbios 16.18; 24.22; Is. 59:7; Lm- 2:11; 3:48; Ex. 15:6; jue. 4:15; 2 Re. 18.12.

   Comentario: Dios despierta a Josué para la investigación, diciéndole que cuando este anatema fue repudiado, todo estaría bien. Los tiempos de peligro y problemas deben ser tiempos de reforma. Debemos buscar en el hogar, en nuestros propios corazones, en nuestras propias casas, y hacer una búsqueda diligente para averiguar si hay no un anatema allí, lo que Dios ve y aborrece; alguna lujuria secreta, alguna ganancia ilícita, alguna retención indebida de Dios o de los demás. No podemos prosperar, hasta ser destruido el anatema de nuestros corazones, y poner fuera de nuestras moradas y nuestras familias, y abandonado en nuestras vidas. Cuando el pecado de los pecadores que se entera, Dios ha de ser reconocido. Con un juicio cierto e infalible, el Dios justo y no se debe distinguir entre el inocente y el culpable; por lo que a pesar de los justos son de la misma tribu, y la familia, y los hogares con los malos, sin embargo, nunca se asimilarán a los malvados.

   Comentario 2: La actitud de Josué refleja la crisis provocada por la derrota, pero sobre todo porque en el fondo sabe que algo está fallando. La relación con Jehovah anda mal. Las preguntas de Josué son similares a los argumentos de los que se quejaban ante Moisés en el desierto (Núm. 14:2, 3). El ensimismamiento en que ha caído Josué no le permite comprender que quien ha fallado al pacto no es Jehovah sino el pueblo mismo.

   Hay señal de duelo, de arrepentimiento en el sentido del dolor, el pesar por saber que han fallado; pero aún no se sabe dónde está la razón del problema. El dolor por fallar es un paso inicial en el proceso de restauración, porque implica al menos que se reconoce que las cosas no están funcionando bien en relación con Dios. Esto es sólo un preámbulo en el arrepentimiento.

Joyas bíblicas

Levántate, purifica al pueblo y di: “Purificaos para mañana, porque Jehovah Dios de Israel dice así: Anatema hay en medio de ti, oh Israel” (7:13).

¡Hijo mío, por favor, da gloria y reconocimiento a Jehovah Dios de Israel, y declárame lo que has hecho! (7:19).

   Jehovah dio instrucciones para que Josué indagara acerca de quién era el culpable de la tragedia que afectaba a todo el pueblo (vv. 14, 15). Josué fue tribu por tribu investigando de clan en clan y luego de familia en familia, es decir, todas las unidades que componían al pueblo hebreo: tribus, clanes, familias, hasta la estructura más pequeña del pueblo.

   Es importante comprender la mentalidad de los pueblos antiguos para respetar el texto bíblico que narra el castigo de Acán (vv.15–26). La comunidad es la unidad básica para la sobrevivencia de las personas. Estas no son entendidas, como en nuestro tiempo, en términos individuales; no son personas aisladas que se pueden pertenecer a sí mismos o que son libres según la democracia occidental. La persona en este contexto tiene valor en la medida en que pertenece a una comunidad. Las tribus cuidan estrictamente a sus miembros porque ellos representan la mano de obra para la cacería o la agricultura y a las mujeres porque garantizan la reproducción de la comunidad si son fértiles. De ahí se pensaba que una mujer en una comunidad tenía valor en la medida en que era fértil. La lucha entre tribus o clanes con frecuencia se dio por el rapto de mujeres o violaciones, que tenían una implicación socioeconómica y religiosa, puesto que lo que importaba en el fondo no era el honor de una mujer sino el de la comunidad. Por esta razón la mujer era, en cierto modo, un objeto de intercambio sobre el cual solo los padres podían intervenir para darlas en matrimonio, y en muchos casos entre los clanes con cierta consanguinidad para que la comunidad no se desintegrara. Así como el individuo se debe a la comunidad, la comunidad se debe al individuo. Lo que esta haga por él no es un beneficio que termine fortaleciendo el individualismo, sino por el contrario a la comunidad misma. La reciprocidad es fundamental, pues lo que el individuo haga afecta a la comunidad; cuando actúa quien lo hace es la comunidad y no una persona individual.

   Esta manera comunitaria de pensar y actuar también se demostró en Israel. Se desarrolló hasta el punto que muchos consideraban que los pecados de sus padres causaban las tragedias actuales, procurando evitar la responsabilidad individual. Este hecho permite comprender por qué el pecado de uno afecta a toda la comunidad, y por qué el esfuerzo de uno ayuda a la comunidad.

   Jehovah se reveló a un pueblo en su contexto, y en esa medida no se reveló a individuos para que estos se dieran por bien servidos al conocer a la divinidad. Se reveló a ellos en la medida en que hacían parte de una comunidad. Por ese trato que Jehovah hace con todo un pueblo, todo el pueblo responde; cada tribu, cada clan, cada familia puede afectar positiva o negativamente a la comunidad en general.

   El pecado de Acán no lo afectó negativamente a él solamente, sino a toda la comunidad. Treinta y seis hombres murieron, y no se alcanzó la meta propuesta. La violación del pacto no era la desobediencia a un acuerdo entre él y Jehovah, sino entre Jehovah y todo el pueblo.

   El sentido de pertenencia, que no es característico de nuestro tiempo, nos impide tal vez comprender el sentido fuertemente comunitario de la relación de Israel con Jehovah y por esa razón puede existir resistencia a aceptar tal castigo. Acán fue anatematizado por tocar objetos anatematizados por orden de Jehovah. Eran malditos y debían destruirse para comenzar de nuevo; eran parte de una herencia de la ciudad cananea que no debían recibirla.

   Mientras que Acán se identifica con lo que está anatematizado, Rahab se identifica con lo que está sacralizado. El contraste confirma que la adhesión al pacto no estaba dada de hecho por pertenecer a una etnia, sino que también esta debía estar comprometida en el cumplimiento de ese pacto. El v. 24 deja constancia de que toda la familia recibió el castigo, lo cual no es injusto pues la ley (Deut. 24:16) prohibía claramente la pena de muerte de los familiares del inculpado siempre y cuando estos no fueran cómplices. Al parecer por estar viviendo en la misma tienda, los de Acán conocieron el secreto de su padre y sabían dónde estaba escondido lo que se guardó para sí. Parece que fuera un castigo muy drástico, pero el pecado no era menos grave. Al pensar en sí mismo ignorando el pacto de todo el pueblo con Dios, se amenazaba la unidad de ese pueblo; se pretendía acumular riquezas para sí dando lugar a la reproducción de un sistema injusto que precisamente ya se estaba destruyendo.

   En nuestro tiempo el individuo parece ser dueño de sus decisiones y aparentemente responde por ellas; pero quizá este sentido comunitario, que no es tan fuerte en la actualidad, provoca que se olvide la connotación de las acciones individuales en la comunidad de fe, los efectos de pecados individuales para la unidad de la iglesia.

4° Título

Gloriosa Bendición Para Los Que Temen A Jehová. Malaquías 4:2. Mas a vosotros los que teméis mi nombre, nacerá el Sol de justicia, y en sus alas traerá salvación; y saldréis, y saltaréis como becerros de la manada. 

   Citas Bíblicas: Lea 1ª de Sam. 12:14; Sal. 25:12; 31:19; Is. 50:10; Lc. 1:50: Hechos 10.35.

   Comentario: Aquí hay una referencia a la primera ya la segunda venida de Cristo: Dios ha fijado el día de ambos. Los que hacen maldad, que no temen la ira de Dios, se siente. Sin duda, es que se aplicará hasta el día del juicio, cuando Cristo se manifieste en llama de fuego; para hacer juicio contra los soberbios, y todos los que hacen maldad. En tanto, Cristo es un ligero regocijo a los que le sirven fielmente. Por el Sol de justicia entendemos Jesucristo. A través de él los creyentes son justificados y santificados, y así se ponen a ver la luz. Sus influencias hacen que el pecador santa, gozosa y fructífera. Es aplicable a las gracias y consuelos del Espíritu Santo, entren en las almas de los hombres. Cristo dio el Espíritu a los que son suyos, para brillar en sus corazones, y para ser un Consolador para ellos, un Sol y un Escudo. Ese día que, a los impíos ardiente como un horno, será de los justos será brillante como el alba; que es lo que ellos esperan, más de los que esperan por la mañana. Cristo vino como el Sol, para que, no sólo la luz a un mundo oscuro, pero la salud a un mundo destemplada. Almas aumentarán en el conocimiento y la fuerza espiritual. Su crecimiento es como la de becerros de la manada, no como la flor del campo, que es delgado y débil, y pronto se marchita. Los triunfos de los santos son todos debido a las victorias de Dios; no son ellos que hacen esto, pero Dios, que hace por ellos. He aquí otro día viene, mucho más temible que todos los que hacen maldad que cualquier que se ha ido antes. ¡Qué grande entonces la felicidad del creyente, cuando sale de la oscuridad y la miseria de este mundo, para regocijarse en el Señor para siempre!

   Comentario 2: DIOS CASTIGARÁ A LOS MALOS Y BENDECIRÁ A LOS JUSTOS, 3:13–4:3

   Esta sección se une a la anterior para confirmar la radical necedad y distanciamiento del pueblo hacia Dios. No había terminado Dios de decir “probadme…” (v. 3:10b), cuando el pueblo declara: “Está demás servir a Dios… ¿Qué provecho sacamos de guardar su ley…?” (v. 13). El pueblo rechaza a Dios porque las bendiciones de Dios no coinciden con su concepto egoísta y materialista de bendición. (¡Qué difícil le resulta al ser humano aprender a apreciar las cosas desde la perspectiva de Dios!; ver Mat. 6:33).

   El pueblo ha descubierto que la fidelidad a Dios, basada en la instrucción divina y no en sus deseos humanos, no pagaba nada valioso. La base utilitaria de la fe y la religión de muchos choca con el sistema de valores de Dios.

   Pero la serie de disputas proféticas no termina con una nota pesimista y amargada. En medio de una comunidad marcada por el materialismo, la desesperanza, el abandono de la fe y el cinismo, había un “remanente”, un “resto fiel” (3:16–18); es el grupo a quien Malaquías llama “los que temen a Jehovah”. A ellos Dios reconoce como su verdadero pueblo, “su especial tesoro” (comp. Éx. 19:6; Deut. 7:6; 14:2; 26:18; Sal. 135:4). Ellos permanecen firmes en el Señor (Mal. 3:16; comp. Sal. 1) y llevan la marca de la justicia y el servicio (Mal. 3:18; comp. Mat. 25:31–46).

  Con el tema del día se muestra la clara diferencia entre los justos y los malvados. Para los primeros ese día será de perdón (3:17) y de salvación plena (4:2); para los segundos, ese será un día de castigo y destrucción (4:1, 3).

   Con el tema del “día de Jehovah” el profeta Malaquías se une a la tradición de sus antecesores (Amós 5:18; Isa. 2:12; 13:6; 49:8; Jer. 30:7; Eze. 30:3; Joel 1:15; 2:11, 31) y, parafraseando, lo define así: “El reconocimiento de la presencia de Jehovah en su constante actividad de juicio y salvación” (vv. 1, 2). Y más específicamente: “El gran día en que Jehovah salvará de una vez por todas a su pueblo” (v. 3).

Amén, Para La Honra Y Gloria De Dios.

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Hno Roberto Saldías Roa

Miembro de la IEP en Nacimiento Bajo, nació en el evangelio del Señor en la Iglesia de Laja 1975. Casado con María Nahuelmán, estudia teología de manera autodidacta. Me gusta mucho leer y escribir.

 

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