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Lunes 16 de agosto de 2021“Todo Aquel Que Se Vuelve A Dios Vivirá En Paz Y Será Atendido Por Él”

Lunes 16 de agosto de 2021“Todo Aquel Que Se Vuelve A Dios Vivirá En Paz Y Será Atendido Por Él”

  Lectura bíblica: Job Cap. 22, versículos 23 al 27. Si te volvieres al Omnipotente, serás edificado; Alejarás de tu tienda la aflicción; Tendrás más oro que tierra, Y como piedras de arroyos oro de Ofir; El Todopoderoso será tu defensa, Y tendrás plata en abundancia. Porque entonces te deleitarás en el Omnipotente, Y alzarás a Dios tu rostro. Orarás a él, y él te oirá; Y tú pagarás tus votos. 

   Comentario: El Reconciliarse Con Dios Dará Prosperidad, 22:21–30

   Después de intervenir, Elifaz se ablandó y con menos dureza, abogó por una reconciliación con Dios. Otra vez, el error de Elifaz era llamar a Job a arrepentirse de pecados específicos que no había cometido. No obstante, Elifaz entendía bien la naturaleza del arrepentimiento e instó a su amigo a que se reconciliara con Dios (v. 21), que obedeciera la instrucción (la ley) divina (v. 22), que se volviera a Dios y que se alejara de la maldad (v. 23), que abandonara el amor por las riquezas (v. 25), que orara a Dios (v. 27) y que se humillara (v. 29).

   A pesar de un buen entendimiento teórico del arrepentimiento, también parece que defendía la salvación por las obras (v. 30b).

   Se enfatizaba lo que Job debía hacer. No se habló del amor, de la gracia ni del perdón de Dios. Además, seguía la tesis de la doctrina de la retribución automáticamente: después de arrepentirse, sería rico otra vez (Cuidado con esta doctrina después de arrepentirse, sería rico otra vez). (v. 21b, 27b). Según Elifaz, la salvación era un proceso de negociación con Dios: “trata de llevarte bien” y “te vendrá prosperidad” (v. 21; otra vez se escucha la acusación de Satanás). Por lo tanto, el llevarse bien con Dios igualaba el “estar de acuerdo” con él para que tuviera provecho personal.

   El cuadro religioso pintado por Elifaz es una vida vivida bajo la ley o la instrucción divina (5:8, 17–27). Ciertamente, esto en sí es recomendable; sin embargo, no lo presenta con el deseo de identificarse con Dios por amor y vivir de acuerdo con su voluntad. Presenta más bien una religión de obras que obliga a Dios a responderles a los deseos humanos (v. 28). Es someterse a Dios, y en esto es muy parecido al concepto islámico de la sumisión a la voluntad de Alá para obtener la paz. Evidentemente el deseo de Elifaz era ayudar a Job, pero la reconciliación que propuso era un convenio o un contrato con obligaciones mutuas, hecho entre Job y Dios, que daría provecho o utilidad a Job.

   “Alzar tu cara hacia Dios” (v. 26) refleja un espíritu materialista: después de volver a Dios, se le puede pedir por las necesidades con la seguridad de que serán suplidas. Orar y “pagar tus votos” (v. 27) indican una obediencia a los ritos ceremoniales. Frecuentemente un voto acompañaba “alzar la cara” en oración a Dios. Sin duda, ¡el poder para pagar el voto indica que el pedido había sido recibido!

   “Decidirás algo, y se te realizará” (v. 28a): al convertirse, se obliga a Dios a concederle a uno sus deseos. Desgraciadamente, la teología materialista no murió con Elifaz, pues se la emplea con frecuencia en el mundo de hoy por algunos que defraudan a los hambrientos y a los necesitados con promesas ilusorias de beneficios divinos después de rendirse a Dios y apoyar económicamente a aquel que habla en nombre de Dios. Además, “la luz resplandecerá sobre tus caminos” (v. 28b) significaba que volvería a tener una posición de autoridad y eminencia social. Según Elifaz, ¡servir a Dios “paga bien”; le conviene a Job reconciliarse con él!

   El versículo 29 es difícil de traducir e interpretar. Posiblemente, una traducción literal del versículo ayudará: “Cuando te abatan (derriben), dirás: “será (sea) enaltecido; y él [Dios] salva (salvará) al humilde de ojos”.

   La NBE interpreta: “…porque él humilla a los arrogantes y salva a los que se humillan”.

   Por el uso de la palabra “enaltecido”, u “orgulloso”, parece que Elifaz quiere asegurarle a Job que mientras sea humilde, Dios le ayudará cuando sus enemigos traten de derribarlo. Se presenta la segunda parte del versículo como una ley automática derivada del dogma de la retribución; así lo interpreta la NBE.

   La dificultad persiste con el versículo 30. Posiblemente la traducción alternativa de ello sea “Librará al no inocente; escapará por causa de la limpieza de tus manos”.

   La RVR-1960 lo traduce: “Él libertará la isla del inocente; y por la limpieza de tus manos será librada”.

   La expresión “al no inocente” corresponde al TM; sin embargo, algunos siguiendo el Tárgum lo interpretan como una abreviación que significa “al inocente”, o en algunos contextos puede traducirse como “isla”.

   Cada traducción tiene sus dificultades para la interpretación. No obstante, parece mejor en el contexto actual quedarse con la traducción más obvia (“librará al inocente…”); aunque Elifaz considera a Job como un inicuo (“librará al no inocente…”), al limpiarse (arrepentirse) puede ser restituido (NBE interpreta: “Él librará al inocente, te librará por la limpieza de tus manos”; la BJ es similar: “Él salva al inocente; si son tus manos puras, serás salvo”).

   Aunque Elifaz se dirige hacia Job en particular, expone un principio que va más allá de su error teológico de la retribución divina. El contexto de los dos últimos versículos sugiere que un hombre justo puede tener gran influencia con Dios; posiblemente, por medio de su oración o intervención, algunos inicuos puedan escapar al castigo divino. Probablemente se refiera al diálogo de Abraham con Dios sobre Sodoma (Gén. 18:16– 33) y la influencia de los hombres justos de la antigüedad (Eze. 14:14, 20). Sin embargo, en su día, Jeremías (31:29, 30) y Ezequiel (14:12 ss.) rechazaron una interpretación mecánica o automática de la doctrina. No obstante, de acuerdo con el pensamiento de Elifaz, un hombre justo puede servir substitutivamente a favor de algunos inmundos. Más tarde, Job orará por sus amigos (42:9), y Pablo, después de afirmar que todo el que invoque el nombre del Señor será salvo, pregunta: ¿Cómo, pues, invocarán a aquel en quien no han creído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique? (Rom. 10:13, 14).

   A pesar de las fallas de no entender la naturaleza del amor de Dios, de tener sus prejuicios contra los impíos y de acusar falsamente a Job, Elifaz sí vio la necesidad de alguna forma de gracia cuando habló de una posible obra vicaria de los hombres. Nunca podría haber imaginado cómo se realizaría tal concepto: no sería por medio de la justicia de un hombre redimido como Job, sino por medio del sufrimiento del siervo justo, el Mesías: Cuando se haya puesto su vida como sacrificio por la culpa, verá descendencia…Por su conocimiento mi siervo justo justificará muchos, y cargará con los pecados de ellos (Isa. 53:10b, 11b).

   La redención no viene por la inocencia del hombre ni por la limpieza de sus manos, ni por sus obras meritorias ni por un mérito vicario humano: la salvación viene por el amor y la gracia de Dios. En Jesús, Dios mismo, el Justo, demostrará el significado de la obra vicaria y la falacia del dogma popular de que sufrir era prueba infalible de culpabilidad.

   Elifaz era una persona trágica: captó bien la verdad de que toda persona peca y es culpable ante Dios. Entendió que Job no pudo justificarse ante el Omnipotente. Predicó bien la doctrina del arrepentimiento y vio la necesidad de obedecer la ley de Dios. Sin embargo, al creer fanáticamente en el dogma de la retribución, cayó en el error de proponer una salvación por obras cuyo fin era materialista.

    Con esta intervención se terminan las palabras de Elifaz. De él, Smith escribió: “Hay algo triste acerca de este hombre, que trató de ayudar a su amigo, pero no supo cómo. Estaba tan seguro de su propia posición que fue incapaz de progresar hacia las nuevas verdades que Dios le revelaba a Job”. Según Terrien, Elifaz trágicamente divorció la trascendencia divina del amor divino, y lo que quedó fue una indiferencia divina.

Referencias Bíblicos.

“Entonces Saúl dijo a Samuel: Yo he pecado; pues he quebrantado el mandamiento de Jehová y tus palabras, porque temí al pueblo y consentí a la voz de ellos. Perdona, pues, ahora mi pecado, y vuelve conmigo para que adore a Jehová. Y Samuel respondió a Saúl: No volveré contigo; porque desechaste la palabra de Jehová, y Jehová te ha desechado para que no seas rey sobre Israel”. (1ª Samuel 15: 24-26).

“pero si os volviereis a mí, y guardareis mis mandamientos, y los pusiereis por obra, aunque vuestra dispersión fuere hasta el extremo de los cielos, de allí os recogeré, y os traeré al lugar que escogí para hacer habitar allí mi nombre”. (Nehemías 1.9).

“Diles, pues: Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Volveos a mí, dice Jehová de los ejércitos, y yo me volveré a vosotros, ha dicho Jehová de los ejércitos”. (Zacarias 1:3).

   Pensamiento: Los seres humanos todos, sin excepción, se han apartado del camino que lleva a la vida. Le han dado la espalda a Dios y en lugar de vivir para la Gloria de Dios, viven para satisfacer sus propios deseos egoístas.

   El final de un camino de desobediencia es la muerte, sin embargo, Dios por medio de Cristo Jesús nos hace una invitación para volvernos a él

   Pero, ¿qué significa volverse a Dios?

Volverse es una oportunidad.

   Volverse a Dios es una oportunidad de romper con el pasado, con aquellas cosas que fueron causa de grandes tropiezos y errores. Aceptar la invitación de volverse a Dios es como iniciar un cuaderno en blanco, es un borrón y cuenta nueva. Es ser liberado de las grandes culpas y fracasos y ver al futuro como algo que está por descubrirse, algo nuevo, no ruinas sino la oportunidad de edificar una casa, una vida, una familia y una nación santa para Dios.

   Dios es Dios de nuevas oportunidades, no todo está perdido, pues Dios te da la oportunidad de volverte.

   Volverse es una necesidad.

    Es una necesidad pues tu alma está hecha para Dios. Cada latido de tu corazón, cada pensamiento de tu alma, cada instante de tu existencia está hecho para ser una alabanza al creador. Tal como lo decía Agustín de Hipona “hemos sido hechos para ti, y nuestra alma está inquieta hasta que encuentre reposo en ti”. Nada de esta vida puede brindarle paz al alma angustiada, por muy placenteros que parezcan los deseos del mundo y las promesas de la carne no son capaces de dar genuina y duradera felicidad al ser humano. Jesús es realmente la única fuente que sacia el alma, el único alivio al corazón enfermo.

   Volverse es necesario, lo pide a gritos el alma, y en su obligatorio silencio los ángeles quisieran gritárnoslo y decirnos: no esperen más vuélvanse.

   Volverse es una garantía

   Volverse es la mayor de las garantías. Él lo dijo: “Volveos y yo me volveré a vosotros”. Esto significa que al volverse a Dios, no solo mediante un intento o un acto religioso superficial, sino con absoluta entrega y sinceridad,  él promete, como si fuera una póliza, un seguro, un cheque certificado o una garantía bancaria del cielo, que Él se volverá hacia usted, esto significa que todo lo que él ha dicho en su Palabra, las grandes bendiciones, la paz, la seguridad, el amor, el gozo y la verdadera prosperidad le serán dados de manera abundante tal y como él lo ha prometido en su Palabra.

   Él no nos dice, “si te vuelves, quizás me vuelva”, él dice si te vuelves a mí yo me volveré a ti. Sepa esto: tener a Dios de su lado es lo mejor que le puede pasar en la vida, él caminará con usted, en donde quiera que ande sus ángeles le guardaran, vivirá en paz, verá como poco a poco él trae a su vida, una a una, sus innumerables bendiciones hasta hacer de usted un árbol plantado junto a corrientes, que da su fruto a su tiempo, su hoja no cae y lo que hace prospera. (Salmo 1:1-3)

   Conclusión: El Señor dijo “venid a mí los que estéis trabajados y cansados y yo os haré descansar”. También dijo, “el que a mí viene, no le hecho fuera”. No importa si asistes a la iglesia o no, si eres o no miembro de alguna confesión religiosa, Dios siempre está haciendo el llamado a volvernos cada vez más hacia él hasta amarlo sobre todas las cosas, con toda nuestra alma, mente y corazón.

1er Titulo: Todo corazón arrepentido será escuchado por Dios. Jonás 2: 6 y 7. Descendí a los cimientos de los montes; La tierra echó sus cerrojos sobre mí para siempre; Mas tú sacaste mi vida de la sepultura, oh Jehová Dios mío. Cuando mi alma desfallecía en mí, me acordé de Jehová, Y mi oración llegó hasta ti en tu santo templo. 

   Comentario: Los hebreos no estaban acostumbrados a navegar, por eso el mar representaba un lugar de peligro mortal para ellos (Job 22:11; Isa. 8:7;). El profeta no solamente se sentía en el fondo del mar sino a la base de las montañas. Para muchos hebreos el destierro en Babilonia era así; pensaban que nunca volverían a ver su tierra. El regreso a Palestina era como salir de la tumba. Su oración es un testimonio de que Dios efectivamente escucha las oraciones de la persona angustiada.

   El estilo de poesía de estos versículos es el de paralelismo, o sea que la segunda parte del versículo repite en palabras similares lo que dice la primera parte. El pensamiento del autor oscila entre desesperación y esperanza. A lo profundo puede significar el mar (Sal. 68:22) o la angustia emocional (Sal. 88:7). Hay varios salmos como este que a la vez expresan llanto y acción de gracias (Sal. 18; 30; 31; 66; 116 y otros). Como en el Salmo 42:7 Jonás siente que se ahoga y que las olas le están pasando por encima. Se siente lejos de la presencia de Dios, pero le queda la esperanza remota de que un día verá de nuevo el templo en Jerusalén. Es muy semejante al pensamiento de los Salmos 42 y 43. Los hebreos sabían bien que Dios no moraba en el templo, pero era el lugar ideal para orar y acercarse a Dios.

2° Titulo: Jehová el Señor conoce a los que esperan en Él. Nahum 1:7. Jehová es bueno, fortaleza en el día de la angustia; y conoce a los que en él confían. 

   Comentario: El v. 7 hace un equilibrio con lo que se ha dicho: nuestro Dios es un Dios que tiene celo, ira y venganza, pero también Bueno es Jehovah.

   En este caso Nahúm celebra la venganza de Dios sobre los enemigos de su pueblo, por eso ¡Bueno es Jehovah! Es una fortaleza en el día de la angustia, y conoce a los que en él se refugian (v. 7). Jehovah está del lado de su pueblo el cual ha sido objeto de agravios por parte de sus enemigos; y si éste pueblo ha sido atacado y oprimido es una ofensa contra Dios. Por eso la venganza de Dios es también la respuesta de los que han sufrido, y que confían en Dios, contra los que han causado ese sufrimiento. Nahúm afirma esto sin mencionar que el pueblo de Judá también ha pecado y por lo tanto también recibirá la reprensión de Dios, pero esto no es óbice alguno para abandonar a su pueblo en el momento en que es angustiado por sus enemigos, y para dejar impunes los crímenes de quienes han irrespetado la vida del pueblo que pertenece al Dios de la vida. En el v. 8 habla de …al que se levanta contra él, y… sus enemigos, quienes son objeto de su venganza. Ellos han desafiado el poder de Dios tanto por levantarse en forma prepotente como por atropellar la vida de su pueblo. Oprimir al pueblo de Dios es levantarse contra el mismo Jehovah y eso no lo permitirá eternamente el Vengador.

   Las figuras que usa Nahúm en este versículo muestran que ya no hay escapatoria para los enemigos y adversarios del pueblo de Jehovah. La primera figura dice: …arrasa con impetuosa inundación al que se levanta contra él. Las inundaciones se caracterizan por cubrir toda la superficie visible sin dejar rastro de lo pasado. Es interesante recordar aquí el diluvio con el que Dios castigó a la humanidad por su pecado (Gén. 7). La inundación que anuncia tiene el carácter de impetuosa, es decir arrasadora y destructora, dando a entender que cuando descienda el nivel de las aguas no habrá rastro de los adversarios sobre la superficie terrestre. De nuevo ha usado la figura de los fenómenos físicos que no pueden ser controlados después de que se han desatado, pero en este caso para castigar a los adversarios y desaparecerlos de la faz de la tierra. La segunda figura se refiere de otra manera a la tenacidad de la venganza divina sobre sus enemigos ¡Aun en las tinieblas perseguirá a sus enemigos! Dando la idea de que serán perseguidos hasta en la noche, lo cual evidencia la tenacidad del Vengador. Dios no descansará hasta ver destruidos a los enemigos de su pueblo pues no puede dejar que los promotores de la muerte se enseñoreen sobre la tierra y se muestren como los que detentan todo el poder, por ello se cierra la idea de este pasaje al retomar la idea del v. 2 que dice que Jehovah se venga de sus adversarios y guarda su enojo contra sus enemigos.

   Nahúm nos muestra en este pasaje un aspecto de Dios que ha sido ignorado, consciente o inconscientemente, por los cristianos al mostrar parcialmente la persona de Dios como un ser tan amoroso que no tiene carácter para reprender, y que si lo hace es a nivel personal. Aquí hay un mensaje para los pueblos que confían en Dios y esperan en él, pues su venganza sobre los que retienen el poder injustamente será una realidad tan cierta como el amor que él nos ha mostrado.

   Se debe notar que hasta aquí no se menciona a Nínive, no se ha revelado su nombre. La descripción de Dios en estos versículos es independiente de los actos que puede tener Nínive. Él es vengador, con Nínive o sin Nínive.

3er Titulo: El que confía en Jehová, es como árbol junto a las aguas. Jeremías 17:7 y 8. Bendito el varón que confía en Jehová, y cuya confianza es Jehová. Porque será como el árbol plantado junto a las aguas, que junto a la corriente echará sus raíces, y no verá cuando viene el calor, sino que su hoja estará verde; y en el año de sequía no se fatigará, ni dejará de dar fruto. 

   Comentario: Los vv. 5–8 traen a la memoria el Salmo 1. Es una enseñanza sapiencial. Maldito el hombre que se confía en sí mismo, que busca su propia autonomía en todo. Al hacerlo, se aparta del Señor. Se le compara con la retama en el Arabá, plantada entre los pedregales del desierto. No produce fruto, no tiene un propósito, no vale nada.

   Al otro lado: Bendito es el hombre que confía en Jehovah, … Será como un árbol plantado junto a las aguas … No tiene que preocuparse ni por el calor ni por la sequía porque tiene sus raíces firmemente plantadas. Su confianza en el Señor dará estabilidad a su vida. El destino de su vida depende de la relación con él.

    Los vv. 9, 10 dan un comentario sobre los dos versículos anteriores. El corazón del hombre es engañoso y el Señor está escudriñándolo constantemente. En el v. 1 se habló del pecado grabado en el corazón, en el v. 5 ha hablado del corazón que se aparta del Señor y aquí se describe al corazón como engañoso. Es interesante que la palabra engañoso tiene la misma raíz que el nombre Jacob (comp. Gén. 27:36). Al leer los pasajes de su vida se nota como este “suplantador” engañaba y fue engañado vez tras vez en su vida.

   El concepto hebreo del corazón no es solamente el centro de las emociones y los sentimientos, es también el centro de la actividad racional, la voluntad y la toma de decisiones de parte de la persona. Con el corazón uno reflexiona y decide en cuando a lo que debe hacer. En el concepto del corazón se combina la acción de la voluntad, la intención, los sentimientos, la devoción, la mente; es una forma de dar expresión a lo más profundo de quién es la persona. Si la persona llena su corazón con sus propias ideas o de su propia autonomía, apartándose del Señor, va a la ruina, porque ha rechazado las enseñanzas y la guía de su Creador, el que conoce al ser más íntimo de la persona. Al contrario, cuando la persona pone al Señor y sus enseñanzas en su corazón recibirá la fuerza y dirección para las decisiones que deberá tomar. Será bendecida por el Señor.

   El v. 11 es un proverbio usado para hacer un comentario sobre los versículos anteriores. Tal como la perdiz que incuba huevos que no son suyos más adelante va a perder los polluelos, así también la persona que escoge mal su camino, acumulando riquezas de lo que no le pertenece, más adelante va a perderlo todo. La insensatez de no vivir con honestidad y justicia trae su propia ruina.

4° Titulo: Tristes consecuencia para los desleales. Jeremías 17: 13. ¡Oh Jehová, esperanza de Israel! todos los que te dejan serán avergonzados; y los que se apartan de mí serán escritos en el polvo, porque dejaron a Jehová, manantial de aguas vivas.

   Comentario: Los vv. 12 y 13 son una doxología de alabanza a Jehovah, la esperanza de Israel. Hablar del trono del Señor en el cielo y/o en el templo es muy común en el AT y es una forma favorita de alabarle. Pero esta alabanza incluye también un juicio. Los que le abandonan a él serán avergonzados, totalmente olvidados como el nombre inscrito en el polvo. No habrán tenido el agua que viene de la fuente de aguas vivas que es el Señor. Van a morir de sed. Se puede deducir de estos versículos que la persona que escoge el otro camino, el de la esperanza y el de las aguas vivas, será bendecida y perdurará. Será como un árbol plantado junto a las aguas y extiende sus raíces a la corriente.

Amén, Para La Honra Y Gloria De Dios.


Hno Roberto Saldías Roa

Miembro de la IEP en Nacimiento Bajo, nació en el evangelio del Señor en la Iglesia de Laja 1975. Casado con María Nahuelmán, estudia teología de manera autodidacta. Me gusta mucho leer y escribir.