+56 9 5417 6219
contacto@historiaycontingenciaiep.cl

Lunes 14 de junio de 2021“Digno Ejemplo De Imitar: Mujer Que Espera Confiando En Las Promesas Del Señor”

Lunes 14 de junio de 2021“Digno Ejemplo De Imitar: Mujer Que Espera Confiando En Las Promesas Del Señor”

Salmo 25: 8 y 9

  Lectura Bíblica: San Lucas Cap. 2, versículos 36 al 38. Estaba también allí Ana, profetisa, hija de Fanuel, de la tribu de Aser, de edad muy avanzada, pues había vivido con su marido siete años desde su virginidad, 37y era viuda hacía ochenta y cuatro años; y no se apartaba del templo, sirviendo de noche y de día con ayunos y oraciones. 38Esta, presentándose en la misma hora, daba gracias a Dios, y hablaba del niño a todos los que esperaban la redención en Jerusalén.

  Definición de Digno/a:

  1. adj. Merecedor de algo. 2. adj. Correspondiente, proporcionado al mérito y condición de alguien o algo. 3. adj. Que tiene dignidad o se comporta con ella. 4. adj. Propio de la persona digna. 5. adj. Dicho de una cosa: Que puede aceptarse o usarse sin desdoro. Salario digno.Vivienda digna. 6. adj. De calidad aceptable. Una novela muy digna.

   Ejemplo:

  1. m. Caso o hecho sucedido en otro tiempo, que se propone, o bien para que se imite y siga, si es bueno y honesto, o para que se evite si es malo.
  2. m. Acción o conducta que puede inclinar a otros a que la imiten.
  3. m. Hecho, texto o cláusula que se cita para comprobar, ilustrar o autorizar un aserto, doctrina u opinión.
  4. m. desus. ejemplar(‖ escrito o impreso sacado de un original).

   Imitar:

  1. tr. Ejecutar algo a ejemplo o semejanza de otra cosa.
  2. tr. Dicho de una cosa: Parecerse, asemejarse a otra.
  3. tr. Hacer o esforzarse por hacer algo lo mismo que otro o según el estilo de otro.

   Tales escrituras nos deben poner a pensar:

¿Quién es mi ejemplo o mentor como cristiano?

¿Para quién soy ejemplo como cristiana?

¿Qué tipo de ejemplo soy yo como cristiana?

¿Está tu ejemplo ayudando u obstaculizando el discipulado de otros?

¿conducido al crecimiento de la iglesia?

¿muestra un patrón de asistencia fiel a la iglesia?

¿da un buen ejemplo de desarrollar sus habilidades para Cristo?

¿es un modelo sano de servicio a Jesús y Su iglesia?

   ¿es digno de imitar?

¿quisieras que un niño o un cristiano joven siguiera tu ejemplo?

Si cada miembro de la iglesia daba el mismo ejemplo que tu…

¿estaría fuerte la iglesia?

¿estaría creciendo la iglesia?

¿la iglesia tendría servicios los domingos y los martes por la noche?

¿existiría la iglesia aún?

   Comentario: Si Simeón fue notable, también lo fue Ana por la gracia de Dios: 36–38. Había también una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser. Era muy anciana. Después de su matrimonio ella había vivido con su marido siete años, y había sido viuda hasta que tenía ahora ochenta y cuatro años. Ella nunca se apartaba del templo, pero continuaba en adoración noche y día con ayunos y oraciones. Llegando a esa misma hora, ella daba gracias a Dios y hablaba de él [Jesús] a todos los que estaban esperando la redención de Jerusalén.

Ana

  1. ¿Quién era?

   Su nombre significa Gracia. Era viuda, hija de Fanuel. Es la transliteración griega del nombre hebreo más conocido Penuel, que también se escribe Peniel. Se recordará que Jacob, al volver a su tierra, fue dejado solo junto al río Jacob. Allí luchó con el Ángel y su nombre fue cambiado a Israel. En relación con ello leemos: “Y llamó Jacob el nombre de aquel lugar, Peniel; porque dijo, ‘Vi a Dios cara a cara, y fue librada mi alma’ ” (Gn. 32:30).

   Ana pertenecía a la tribu de Aser. Aser era el segundo hijo de Zilpa, la esclava de Lea. Fue llamado Aser (= Feliz) porque su nacimiento hizo feliz a Lea. Era el octavo hijo de Jacob. Véanse Gn. 29:31–30:24; 35:16–20, 22–26 para la lista de los hijos de Jacob.

   Más importantes en relación con esto son estos dos hechos: (a) La presencia misma de un miembro de la tribu de Aser, que vive en Jerusalén, muestra que las así llamadas “tribus perdidas” no se perdieron completamente, (b) El hecho de que Lucas sepa a qué tribu pertenece Ana indica que los judíos estaban conservando los registros de familia, o genealogías, al día.

   Ana era una profetisa. Durante muchos años la voz de la profecía había estado callada. ¡Ahora, aquí aparece repentinamente una profetisa! Ella hace que nos acordemos de las cuatro hijas solteras del evangelista Felipe, sobre las cuales se iba a otorgar similarmente el don de la profecía (Hch. 21:9). Un verdadero profeta o profetisa es quien, habiendo recibido revelaciones del propósito y voluntad de Dios, declara a los demás lo que ha recibido de esa manera. Véase Dt. 18:18. El apóstol Pablo consideraba como muy importante el don de la profecía (1 Co. 14:1).

  1. ¿Qué edad tenía ella?

   Era ciertamente “muy anciana”; literalmente, “avanzada en muchos días”, o como diríamos, “de edad muy avanzada”. Ella se había casado y había vivido con su marido siete años. Hasta este punto no hay desacuerdo entre los expositores. Lo que sigue inmediatamente, en el v. 37 a, es obscuro, con dos interpretaciones posibles. Literalmente la oración dice: “y ella viuda hasta ochenta y cuatro años”. Esto puede significar una de dos:

▬a. “Hasta ahora ella había sido viuda durante ochenta y cuatro años”, o

▬b. “Ella ahora había llegado a la edad de ochenta y cuatro años”.

   ¿Cuál de estas dos teorías es correcta? La teoría (a) está cargada con la consideración de que, si es correcta, esta profetisa debe de haber sido muy, muy vieja. Aun cuando hubiera tenido 14 años solamente al casarse—lo que es posible porque las muchachas judías con frecuencia se casaban muy jóvenes—ella ahora tendría (14 + 7 + 84 =) ¡105 años de edad! La teoría (b) la representa como que ahora era una mujer de 84 años. Según algunos, eso no es “muy anciana”; sin embargo, Lucas declara que en este tiempo ella era “muy anciana”.

   Los argumentos que se han presentado en favor de (a) son:

   En primer lugar, 84 años no es una edad muy avanzada; 105 años sí lo es.

   En segundo lugar, Lucas presenta una suma: un número indefinido de años antes del casamiento de Ana, más 7 años de casada, más 84 años de viudez. Pone gran énfasis en la edad muy avanzada de Ana.

   En tercer lugar (el argumento de Danker): Lucas podría estar pensando en el caso paralelo de Judit; véase el libro apócrifo, Judit 16:23.

   Breve resumen de los argumentos que se pueden presentar en favor de (b):

   Primero, a la luz de Sal. 90:10, ochenta y cuatro años puede considerarse una edad “muy avanzada”.

   Segundo, La descripción de la edad que Lucas hace no es necesariamente una suma.

  Tercero, en el uso de las fuentes, así como en la composición, Lucas era guiado por el Espíritu Santo. No hay evidencia alguna de que haya sido influenciado por un libro (Judit) lleno de disparates ridículos y no históricos.

   Conclusión: cualquiera de los puntos de vista es posible, aunque yo, si he de decidir por alguno, prefiero la teoría (b). A los argumentos ya resumidos, yo agregaría este: no sólo se presenta a Ana como muy anciana, sino como muy activa todavía (vv. 37, 38), lo cual es más probable a los 84 años que a los 105.

  1. ¿Qué clase de mujer era ella?

   “Ella nunca se apartaba del templo”, etc. Esta expresión hay que considerarla una hipérbole, a menos que Ana viviera actualmente en el templo en alguna de sus dependencias, lo cual no es imposible. El sentido entonces sería sencillamente: ella acudía al templo regularmente, estando presente tanto en cultos públicos como en los más privados. Aun en el día de hoy, cuando una persona no solamente asiste a los cultos dominicales, sino también participa en diversas actividades de la iglesia durante los días de la semana, esa persona dice a veces, “vivo allí”. Tal persona no tiene miedo de que alguien tome esto en forma literal.

   “Continuaba en adoración … con ayunos y oraciones”. Esto lo señala como una mujer que no tenía un concepto demasiado alto de sí misma, sino que estaba preocupada de los demás, del reino de Dios, de la esperanza de Israel, etc., y recordaba todas estas cosas en oración.

  1. ¿Cuál era su actitud hacia Jesús?

   Ella iba “llegando a esa misma hora” (o “momento”). Nosotros podemos imaginarla como que está en uno de los atrios del templo, quizás en el “atrio de las mujeres”, cuando ve a José y María con el niño Jesús. Observa cuidadosamente cómo Simeón toma al niño en sus brazos. Escucha las palabras de su Nunc Dimittis. Ella oye claramente cada palabra, porque ahora se ha acercado a la pequeña familia. Está convencida que este niño es verdaderamente el Mesías.

   Llena de gratitud, ella inmediatamente expresa su agradecimiento a Dios. Terminada su oración, ella empieza a hablar a todas las personas que piensan en forma similar a ella. Después esto llegó a ser una costumbre para ella. Hablaría a todo aquel que, siendo de un mismo espíritu con ella, esperaba igualmente y con ansias la redención de Jerusalén, esto es, la “consolación de Israel” (véase sobre el v. 25), su liberación del pecado por medio del Salvador, a saber, Jesús. Véase arriba sobre 1:68.

   Considerando el hecho de que los Evangelios en tantas páginas describen la maldad y dureza de corazón de los fariseos, los escribas y muchos de sus seguidores, es ciertamente refrescante saber que, como en los días de Elías (1 R. 19:18) y como en los días de Pablo (Ro. 11:5), así también ahora, en los días del niño Jesús, había “un remanente escogido por gracia”. Así será siempre.

Lecciones prácticas derivadas de Lc. 2:22–38

   Vv. 36–38 “Era muy anciana”. Hay una tarea por cumplir aun para quienes se encuentran muy avanzados en años. Ana pasaba el tiempo orando, alabando a Dios y proclamando la verdad. ¡Qué forma maravillosa de pasar los años en que la persona “declina” (¿?)!

1er Titulo:

Ejemplo de amor: ayudar al necesitado. 1ª de Juan 3:16 y 17. En esto hemos conocido el amor, en que él puso su vida por nosotros; también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos. Pero el que tiene bienes de este mundo y ve a su hermano tener necesidad, y cierra contra él su corazón, ¿Cómo mora el amor de Dios en él? 

   Comentario: 1. Positivo: Las similitudes entre el Evangelio según Juan y su primera epístola son numerosas y notables. En su Evangelio Juan registra las siguientes palabras de Jesús: “Ningún hombre tiene un amor mayor que éste, que dé su vida por sus amigos” (15:13; y también 10:11, 15, 17–18). Y en su epístola Juan dice, 16. En esto conocemos lo que es el amor: en que Jesucristo dio su vida por nosotros. Y nosotros debemos dar nuestras vidas por nuestros hermanos.

   Juan es un pastor y un maestro. Como sabio pastor se pone a la altura de sus lectores usando la primera persona plural nosotros. Y como maestro les recuerda a sus lectores el mensaje del evangelio cuando dice: “Conocemos, es decir, “hemos aprendido nuestra lección y la conocemos bien”.

   ¿Pero qué es lo que conocemos? Conocemos lo que es el amor. Juan centra su atención no en las ilustraciones tomadas de la vida diaria, sino del supremo ejemplo del amor, la saber, “Jesucristo, [quien] dio su vida por nosotros”. En síntesis; sabemos lo que es el amor, porque hemos oído el mensaje del evangelio.

   La muerte de Jesús en la cruz no es una muerte pasiva comparable con la muerte en el sacrificio de un animal. Jesucristo murió de una muerte activa y determinada. Por propia voluntad dio su vida por su pueblo. Entonces, si Jesús dio su vida por nosotros, ¿cuál es nuestra obligación para con él? En el siglo XIX, Frances R. Havergal formuló esta pregunta por medio de un himno:

Mi vida di por ti,

Mi sangre derramé,

Por ti inmolado fui,

Por gracia te salvé;

Por ti, por ti inmolado fui,

¿Qué has dado tú por mí?

Por ti, por ti inmolado fui,

¿Qué has dado tú por mí?

Juan tiene una respuesta, ya que escribe: “Y nosotros debemos dar nuestras vidas por nuestros hermanos”. Cuando él dice debemos, impone una obligación moral: así como Jesús extiende su amor dando su vida, del mismo modo el cristiano debe expresar su amor por los creyentes estando dispuesto a dar su vida por ellos. Cuando el honor del nombre de Dios, el avance de su iglesia y la necesidad de su pueblo demandan que amemos a nuestros hermanos, debemos demostrar nuestro amor a cualquier costo—aun al punto de arriesgar y perder nuestras vidas.

  1. Negativo

   [17]. Si alguien tiene bienes materiales y ve a su hermano en necesidad y no tiene compasión de él, ¿Cómo puede el amor de Dios estar en él?

▬a. “Si alguien tiene bienes materiales”. En algún caso extremo y excepcional, quizá se le pida al creyente que demuestre su amor muriendo por otro. Pero el cristiano puede demostrar su amor de muchas formas.

   ¿Cuáles son estas formas? Aquí Juan no es explícito. En cambio, señala implícitamente las posesiones de uno y las necesidades de otro: “Si alguien tiene riqueza y otro tiene necesidad”. Pero Juan no completa la oración diciendo: “que el que tiene posesiones las comparta con el necesitado, y demuestre así el amor (compárese con Stg. 2:15–17). No, él espera que el creyente rico demuestre su amor a su prójimo compartiendo sus bienes terrenales. Juan prosigue,

▬b. “Y no tiene compasión de él”. Cuando una persona bendecida con bienes materiales (comida, ropa, dinero) no está dispuesta a compartir sus posesiones, ha cerrado su corazón (Dt. 15:7–11). Es egoísta y no tiene consideración por su hermano espiritual. Esta persona presenta un marcado contraste con el amor de Jesús. Le niega a su hermano las cosas básicas de la vida, en tanto que Jesús por propia voluntad dio su vida por sus seguidores.

▬c. “¿Cómo puede el amor de Dios estar en él?” Juan formula una pregunta retórica. De hecho, lo que está diciendo es más una exclamación que una pregunta. Juan da a entender que es imposible que el amor de Dios controle a esta persona. Juan declara que, si alguien dice que ama a Dios, pero odia a su hermano, es un mentiroso (4:20). El mandamiento amarás al Señor tu Dios nunca puede separarse del mandamiento amarás a tu prójimo como a ti mismo. Estos dos siempre van juntos.

2° Titulo:

Practicar la hospitalidad: atiende a los servidores de Dios. Los hechos 16:13 al 15. Y un día de reposo salimos fuera de la puerta, junto al río, donde solía hacerse la oración; y sentándonos, hablamos a las mujeres que se habían reunido. Entonces una mujer llamada Lidia, vendedora de púrpura, de la ciudad de Tiatira, que adoraba a Dios, estaba oyendo; y el Señor abrió el corazón de ella para que estuviese atenta a lo que Pablo decía. Y cuando fue bautizada, y su familia, nos rogó diciendo: Si habéis juzgado que yo sea fiel al Señor, entrad en mi casa, y posad. Y nos obligó a quedarnos. 

   Comentario: La construcción gramatical del texto griego sugiere que Pablo y sus compañeros se quedaron en Filipos durante algún tiempo. La traducción por varios días aparentemente quiere decir un período superior a los cuatro o cinco días. En el contexto, Lucas está interesado en relatar la experiencia de los misioneros durante el primer día de reposo que pasaban en Filipos. Dice que después de esta experiencia, Pablo y sus compañeros continúan su permanencia.

   En Filipos los misioneros encontraron a una población abrumadoramente romana Pareciera que los judíos residentes allí eran pocos, pues no hay mención respecto de alguna sinagoga local. Según los rabinos, diez judíos varones, cabezas de familias era el mínimo para establecer una sinagoga

   E1 día de reposo, los misioneros salen fuera de la ciudad y se dirigieron al río Gangites, donde pensaban que se reunía gente a orar. “El lugar de adoración de los judíos puede haber sido determinado por la práctica romana de tolerar, aunque a veces excluir de los límites de la colonia, a aquellos que practicaban actividades religiosas poco consistentes con su propio estado”.1015 (Además, para los efectos de las necesarias abluciones, las sinagogas establecidas en las afueras de la ciudad eran levantadas cerca de donde había agua.)

   Al lado del río, Pablo y sus amigos se reúnen con algunas mujeres que estaban allí para la oración del sábado. ¿Dónde estaban los hombres para dirigir el servicio? Considérese que, por aquel tiempo, año 49 d.C. el emperador Claudio había expulsado a los judíos de Roma debido a que ellos habían sido acusados de crear disturbios religiosos (18:2). Suponemos que la colonia romana de Filipos había seguido el ejemplo de Claudio expulsando también a los judíos. Cuando Pablo y Silas son arrestados en Filipos más adelante, los acusan de ser judíos perturbadores de la paz de la ciudad (v. 20). Esta acusación es similar a la que se levantó contra los judíos en Roma.

   Las mujeres, pues, dan la bienvenida a los misioneros y se aprestaron a escuchar de ellos una exposición de las Escrituras. Con sus compañeros, Pablo toma asiento y empieza a enseñarles el evangelio. Aunque el grupo es pequeño, la presencia del Señor es poderosa, como lo dice Lucas en el versículo siguiente.

   [14]. Y una mujer llamada Lidia, vendedora de tela de púrpura de la ciudad de Tiatira, nos escuchaba como una adoradora de Dios. El Señor abrió su corazón para que respondiera a las palabras dichas por Pablo.

1. La reacción de Lidia. Una de las mujeres presentes en el lugar de oración es Lidia. Sus raíces están en Tiatira (Ap. 1:11; 2:18, 24), ciudad ubicada en el distrito de Lidia, en el lado occidental de Asia Menor. Es posible que el nombre Lidia se origina en la frase descriptiva la dama de Lidia. No hay información que permita conocer su nombre real y nos resistimos a especular si se trataba de Evodia o Síntique, a quienes Pablo exhorta a estar en paz con los demás miembros de la iglesia filipense (Fil. 4:2).

   Lidia había salido de Tiatira, al otro lado del mar Egeo, y se había radicado en Filipos donde se dedicaba a la venta de telas de púrpura. El tinte de púrpura aplicado a lino fino era obtenido de la secreción de unos moluscos que viven en la parte oriental del mar Mediterráneo. “Dado que se requerían unos 8 mil moluscos para producir un gramo de púrpura, las telas teñidas con este producto eran carísimas’. Las vestimentas de púrpura eran usadas por los emperadores y algunos otros ciudadanos como símbolo de su posición social. En Roma, las estolas de púrpura eran usadas junto con las togas senatoriales. Se puede concluir, entonces, que Lidia pertenecía a la clase de comerciantes ricos y era dueña de una casa grande (vv. 15, 40).

   En Tiatira, Lidia había llegado a ser una creyente en el Dios de Israel y, como gentil, era una de las personas calificadas como temerosas de Dios (10:2; 13:16, 26, 50). Es decir, los judíos no la habían aceptado plenamente como una conversa. En Filipos, todos los días de reposo ella adoraba fielmente en el lugar de oración. Cuando Pablo enseñó el evangelio de Cristo, ella escuchó con atención a sus palabras.

– 2. La obra del Señor. El Cristo exaltado prepara a Lidia a través de la enseñanza del Antiguo Testamento dada en la sinagoga. Ahora, él envía a Pablo y a sus compañeros a Filipos para darle la oportunidad a Lidia a escuchar el mensaje de salvación. Lucas atribuye al Señor, no a Pablo, la conversión de Lidia. La salvación, entonces, no es cuestión de trabajo de hombre, sino del Señor. No es la palabra en sí, sino el Señor mismo (Lc. 24:45) quien abre los corazones del hombre. El resultado es que Lidia responde al mensaje de Pablo y acepta al Señor como su Salvador.

   [15]. Después que ella y los miembros de su familia fueron bautizados, nos rogó, “Si me consideran fiel en el Señor, vengan a mi casa y hospédense”. Y nos persuadió.

   La descripción que Lucas hace de estos hechos es más bien breve. Por lo tanto, suponemos que después que los misioneros escuchan la profesión de fe en Cristo Jesús de los labios de Lidia, ella y los miembros de su familia son bautizados en el río Gangites. ¿Quién ofició en el bautismo? Quizás haya sido Silas, Timoteo, o Lucas. Pablo no, porque él mismo bautizó a muy pocos (1 Co. 1:14–16). ¿Y quiénes constituyen la familia de Lidia? Sus familiares más inmediatos, pero también sus siervos que viven bajo el mismo techo. El hecho de que ella y los de su casa vienen al lugar de oración describe a Lidia como una piadosa cuya influencia espiritual alcanza a toda su casa. Ella es la cabeza de familia y enseña la Palabra de Dios a sus hijos (véase 1 Co. 7:14) y sirvientes. Lidia profesa su fe y es bautizada, y los miembros de su casa siguen su ejemplo. Lucas está interesado no en proveer detalles acerca de la familia de Lidia sino en presentarla como el núcleo de la naciente iglesia de Filipos. Los bloques y ladrillos de la iglesia son las familias y las personas individuales.

   Lidia desea expresar su gratitud a Pablo y a sus compañeros y les ruega que se hospeden en su casa. Nótese que una mujer gentil está pidiendo a cuatro hombres (tres judíos y un gentil) a que sean sus huéspedes. Les dice, “Si me consideran fiel al Señor, vengan a mi casa y hospédense”. En griego, esta frase condicional comunica un hecho positivo. Lidia indica que los misioneros no tienen duda en considerarla una creyente en Cristo pues han aceptado su testimonio sellándolo con el bautismo. Lidia prevalece y los misioneros se deciden a hospedarse en su casa. Allí ellos continúan enseñando el evangelio de Cristo y haciendo más grande la iglesia.

Consideraciones doctrinales en 16:14

   Lucas claramente enseña que la salvación es obra del Señor, porque él salva a su pueblo según su plan eterno. En el sermón de Pedro en Pentecostés, Lucas dice que Jesús sufrió en la cruz “por el propósito y el anticipado conocimiento de Dios” (2:23; y véase 4:28). Cuando en Antioquía de Pisidia los gentiles oyen la Palabra de Dios y expresan su felicidad, Lucas dice: “y creyeron cuántos estaban ordenados a vida eterna” (13:48). Lucas verazmente comunica la enseñanza de que Dios, al realizar su obra de salvación, da cumplimiento a su plan eterno.

   La salvación tiene su origen en Dios. Así, el Señor abrió el corazón de Lidia para que escuche con toda atención las palabras de Pablo. Dios le concedió un corazón receptivo para entender las cosas espirituales. Le dio el don de la fe y la iluminación del Espíritu Santo. John Albert Bengel dice, “El corazón por sí mismo está cerrado, pero es prerrogativa de Dios abrirlo”.

   En el griego, Lucas emplea tiempos de verbo diferentes para enfatizar la obra de Dios en cuanto a la salvación. En su traducción, los cambios en el tiempo aparecen en letra bastardilla: “Mientras Lidia continuaba escuchando, Dios de una vez por todas abrió su corazón para que pusiera toda su mente en las cosas que estaban siendo dichas por Pablo”. En conclusión, Dios es el autor de su salvación.

3er Titulo:

Mujeres colaboradoras incansables en la obra del Señor. Romanos 16:12. Acerca del hermano Apolos, mucho le rogué que fuese a vosotros con los hermanos, más de ninguna manera tuvo voluntad de ir por ahora; pero irá cuando tenga oportunidad.

   Comentario: 12a. Saludad a Trifena y a Trifosa, que trabajan en el Señor.

   ¿Eran Trifena (=delicada) y Trifosa (refinada, o quizá exuberante) hermanas? Bien pueden haberlo sido. Piénsese, por ejemplo, en María y Marta (Jn. 11:1); y hoy en día en Ana y Juana, o Rut y Raquel. Los padres con frecuencia dan a sus hijas nombres con sonidos parecidos.

   Pero, aunque Trifena y Trifosa bien puedan haber pertenecido a una familia que vivía en la Calle Cómoda, ellas mismas no vivían una vida de comodidad. Siempre que Pablo piensa en ellas, su alma se llena de admiración. Por lo tanto, se asegura de que este alto concepto que les tiene se refleje en el saludo que reciben; por eso dice: “Saludad a Trifena y Trifosa, que trabajan en el Señor”. Ellas eran personas que trabajaban para el Señor al que habían entregado sus vidas.

   12b. Saludad a Pérside, la amada, que ha trabajado mucho en el Señor.

   Pérside=Dama persa. Como Epéneto (v. 5), Ampliato (v. 8), y Estáquis (v. 9), se describe a esta sierva del Señor diciendo de ella que es “amada”. Para ser más preciosos, se dicen en el caso presente “la (no solamente mi) amada”, enfatizando quizá el hecho que ella es objeto del amor de Dios y del amor de toda la congregación.

   Como a María (v. 6), a ella se la describe diciendo que “ha trabajado mucho”. La diferencia de tiempo verbal que hay entre:

Trifena y Trifosa, que trabajan (v. 12a.)

cf.

Pérside ha trabajado (v. 12b.)

   ¿indica acaso que la debilidad que viene con la vejez había alcanzado ya a Pérside, de modo tal que ella ya no puede trabajar tan diligentemente como una vez lo hiciera? Si tal es la situación, Pablo se asegura de que sus labores pasadas no sean olvidadas. ¡Una buena lección para todos nosotros!

4° Titulo:

Con el amor de Dios en su vida, da de gracia, lo que de gracia recibió. Los Hechos 18: 24 al 26. Llegó entonces a Éfeso un judío llamado Apolos, natural de Alejandría, varón elocuente, poderoso en las Escrituras. Este había sido instruido en el camino del Señor; y siendo de espíritu fervoroso, hablaba y enseñaba diligentemente lo concerniente al Señor, aunque solamente conocía el bautismo de Juan. Y comenzó a hablar con denuedo en la sinagoga; pero cuando le oyeron Priscila y Aquila, le tomaron aparte y le expusieron más exactamente el camino de Dios. 

   Comentario: 24. Un cierto judío llamado Apolos, natural de Alejandría y muy instruido, llegó a Éfeso. Era experto en las Escrituras. 25. Apolos había sido instruido en el camino del Señor, y con ardiente celo en su espíritu hablaba y enseñaba correctamente las cosas acerca de Jesús. Sólo conocía el bautismo de Juan. 26. Apolos empezó a hablar abiertamente en la sinagoga. Cuando Priscila y Aquila lo oyeron, lo tomaron aparte y le explicaron mejor el camino de Dios.

   Notemos las siguientes características de Apolos:

-a. Educado. Un judío de la ciudad egipcia de Alejandría vino a sus compatriotas en Éfeso. Los estudiosos estiman que alrededor de un millón de judíos vivían en Egipto, donde hablaban la lengua griega. En Alejandría, el Antiguo Testamento había sido traducido del hebreo al griego en un esfuerzo por ayudar a los judíos de habla griega a entender las Escrituras. Los judíos habían construido una enorme sinagoga, la cual “era tan grande que el sacristán tenía que pararse sobre una plataforma en el medio para hacer señas con una bandera para que los que estaban atrás supieran cuando tenían que unirse a los demás en los amenes”. Alejandría era la segunda ciudad en rango en el imperio romano y tenía la distinción de ser un centro de sabiduría. Aquí los estudiantes judíos recibían una acabada educación.

   El nombre de este judío alejandrino era Apolos, el que es una forma abreviada del nombre común Apolonio (2 Mac. 3:5–7; 4:21; 5:24; 12:2). Apolos era un hombre educado que había asistido a las escuelas judía y griega de Alejandría y conocía la literatura de ambas culturas. Lucas especifica que “era experto en las Escrituras”. Es decir, era un experto en la lectura e interpretación de los escritos del Antiguo Testamento. En resumen, era un hombre inteligente y capaz, como ambos Lucas y Pablo lo dejan establecido en los Hechos y en las epístolas.

-b. Elocuente. “Apolos había sido instruido en el camino del Señor”. Entre los peregrinos en Pentecostés había judíos de Egipto (2:10) que volvieron a su patria con el evangelio que Pedro había proclamado. Debido a lo conciso de los escritos de Lucas no podemos decir si Apolos recibió el evangelio por medio de uno de estos peregrinos o por otras personas. Sin embargo, el Texto occidental tiene el interesante agregado y cambio (en letra bastardilla) que “Apolos había sido instruido en su propio país en la palabra del Señor”. Si esto es correcto, tendríamos aquí la indicación más temprana de que el evangelio llegó a Egipto durante las dos primeras décadas de su existencia. Para ser preciso, el tiempo perfecto del participio instruido sugiere que la enseñanza que Apolos recibió había ocurrido en el pasado, pero tenía un efecto perdurable.

   Luego, las frases el camino del Señor y la palabra del Señor significan la misma cosa (véase también v. 26; 9:2). Apolos ha llegado a conocer la enseñanza del Camino. Con un deseo ardiente en su corazón, hablaba elocuentemente acerca de Jesús. Era ferviente en espíritu (c.f. Ro. 12:11). Todo lo que sabía acerca del Mesías, seguía enseñándolo fielmente. La desventaja era que “él sólo había conocido el bautismo de Juan”. Juan había proclamado un bautismo de arrepentimiento, no un bautismo de fe en Cristo Jesús. Aunque Apolos articulaba con fidelidad los hechos acerca de Jesús (su nacimiento, ministerio, muerte y resurrección), no conocía la obra del Espíritu Santo, el progreso del reino de Dios, y el camino de Dios. En resumen, a través de la enseñanza oral, Apolos había aprendido el contenido del evangelio. Pero no había aprendido de su importancia y aplicación.

-c. Dócil. “Apolos empezó a hablar abiertamente en la sinagoga”. Los judíos en Éfeso no habían rechazado la enseñanza del evangelio. Le habían pedido a Pablo que pasara más tiempo con ellos (v. 20), dieron la bienvenida a Priscila y a Aquila (v. 19), e invitaron a Apolos a predicar a Jesús. Como no se había desarrollado una acción opositora al cristianismo, Apolos pudo hablar abiertamente y sin ningún tipo de impedimento.

   Entre los adoradores en la sinagoga de Éfeso estaban Priscila y Aquila. Cuando ellos escucharon a Apolos, se dieron cuenta de la deficiencia que tenía en la presentación del evangelio. Por lo tanto, lo invitaron a venir a su casa para instruirle mejor en la fe cristiana.

   “Ellos lo tomaron aparte y le explicaron mejor el camino de Dios”. Nótese, primero, que el nombre de Priscila precede al de su esposo, Aquila. Ella y su esposo enseñaron al educado orador Apolos “el camino de Dios”, una forma para decir “el evangelio cristiano y su aplicación”. Nos imaginamos que Priscila y Aquila mostraron a Apolos la significancia de la obra de Dios que siguió a la resurrección y ascensión de Jesucristo. Luego, Apolos mostró una notable circunspección cuando aceptó ir a la casa de unos fabricantes de tiendas y recibir instrucción no sólo de un humilde artesano sino además de una mujer. Apolos era un entendido en las Escrituras del Antiguo Testamento, pero carecía de conocimiento respecto del “camino de Dios”. Por eso, Priscila y Aquila enseñaron a este gran predicador a enseñar más correctamente las cosas relacionadas con Jesús.

   El texto nada dice acerca de que Apolos recibiera el don del Espíritu Santo y el bautismo cristiano. “Si él había recibido el bautismo de Juan antes de Pentecostés, su bautismo, como el de los Doce, sería aceptado como válido”. El pasaje da a entender que de Priscila y Aquila Apolos aprendió la importancia del bautismo cristiano: el perdón de pecados a través de la sangre de Cristo y la renovación de vida a través del poder del Espíritu Santo. Debido a la brevedad del relato de Lucas, siempre quedan algunas preguntas sin contestar relacionadas con este pasaje.

Amén, para la honra y gloria de Dios.

 


Hno Roberto Saldías Roa

Miembro de la IEP en Nacimiento Bajo, nació en el evangelio del Señor en la Iglesia de Laja 1975. Casado con María Nahuelmán, estudia teología de manera autodidacta. Me gusta mucho leer y escribir.