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Lunes 13 De Agosto De 2018 “Haciendo El Bien a Todos, El Nombre Del Señor Será Glorificado”

Lunes 13 De Agosto De 2018 “Haciendo El Bien a Todos, El Nombre Del Señor Será Glorificado”

Lectura Bíblica: Gálatas Cap. 6, versiculos 7 al 10.No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará. Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna. No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos. Así que, según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe.

Comentario: Ahora el apóstol pasa a resumir no sólo lo que acaba de decir en cuanto a suplir las necesidades de los pastores, sino también en cuanto a todas las exhortaciones contenidas en su carta. Todo lo resume como sigue: 7. No os engañéis: Dios no es burlado; porque todo lo que un hombre siembra, eso también segará … Esta regla está vigente no sólo para los miembros de la iglesia; vale para todo ser humano. Dios no puede ser burlado. No permite que nadie se burle de su evangelio o de las exhortaciones implícitas en él. No pasará inadvertido que le menospreciemos pensando “Dios ha muerto”. Por el contrario, toda persona recibirá el pago según sus obras (véase sobre v. 5). Por supuesto, esto también quiere decir que la forma en que uno reaccione a la presente carta, en la que se defiende la doctrina de la justificación por la fe sin las obras de la ley contra sus detractores (sean legalistas o libertinos), no pasará desapercibida por Dios, sino que será definitivamente tomada en cuenta. Continúa: Versic. 8. Porque el que siembra para su propia carne, de la carne segará corrupción, y el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna. Sembrar para la carne significa dejar que la vieja naturaleza se exprese libremente. De la misma forma, sembrar para el Espíritu significa dejar que el Espíritu se exprese como él quiere. El que hace esto último es aquel que anda por el Espíritu (5:16), y que está siendo dirigido por el Espíritu (5:18). ¿Qué es lo que pasará con estos dos representantes de los bandos opuestos? Ya en esta vida, pero especialmente en y después de la resurrección en el día final, aquel que estuvo sembrando para agradar a su carne, del campo de la carne segará destrucción, ruina total. Por otra parte, el que sembró para agradar al Espíritu, del campo del Espíritu cosechará la vida eterna.

Los dos términos “corrupción” y “vida eterna” deben ser entendidos en un sentido doble: cuantitativo y cualitativo. En cuanto al primero, los dos son parecidos: ambos durarán para siempre. La “corrupción”, por ejemplo, lejos de indicar una aniquilación, señala una “destrucción eterna” (2 Ts. 1:9). “La vida eterna” (expresión frecuente en los Evangelios, especialmente en el Evangelio de Juan—Jn. 3:16, etc.—pero también en Hch. 13:46,48; Ro. 2:7; 5:21; 6:22, 23; 1 Ti. 1:16; 6:12; Tit. 1:2; 3:7, frecuentemente también en 1 Juan—3:15, etc.—Jud. 21) tiene la misma duración (Mt. 25:46). Cualitativamente, y esto tanto respecto al alma como al cuerpo, las dos expresiones forman un fuerte contraste. Los que sembraron para la carne serán levantados para vergüenza y condenación eterna (Dn.12:2). Su gusano no morirá, ni se apagará su fuego (Mr. 9:48). Su morada estará en las tinieblas de afuera (Mt. 8:11, 12; 22:13; 25:10–13). Por el otro lado, aquellos que sembraron para el Espíritu resplandecerán como la luz del firmamento y como las estrellas por los siglos de los siglos (Dn. 12:3). Ellos llevarán la imagen del celestial (1 Co. 15:49), y físicamente serán hechos conforme al cuerpo de la gloria de Cristo (Fil. 3:21). Serán como Cristo, porque le verán tal como él es (1 Jn. 3:2). Para el sentido cualitativo de la expresión “vida eterna”, véase también sobre Gá. 3:11; cf. C.N.T. sobre Juan 3:16.

Versic. 9. La idea de cosechar (vv. 7 y 8) prosigue en este versículo, pero ahora con la idea de la perseverancia en el bien hacer que se requiere de los creyentes, si es que van a cosechar las bendiciones de la vida eterna. También parecería haber una conexión entre el versículo 9 y el asunto mencionado en el v. 6. Además, en cuanto a el “bien hacer” la conexión que hay entre el v. 9 y el 10 es obvia. Pablo dice: Y no nos cansemos de hacer el bien, porque a su debido tiempo segaremos, si no desmayamos. “Hacer el bien”—literalmente, hacer lo que es bello— es un concepto muy amplio, tan abarcador como “andar por el Espíritu” y “ser dirigido por el Espíritu”. Véase también Ro. 7:21; 2 Co. 13:7; y 2 Ts. 3:13. En cada uno de estos pasajes el significado es general, es decir, la expresión “hacer el bien” no se limita a “dar algo a los pobres”. Habiendo admitido esto, también debemos afirmar que la idea de proveer a los necesitados (en cualquier sentido) no está excluida. ¿No es un ingrediente esencial del hacer el bien esta obra de caridad y de dar dirección espiritual? De hecho, es del todo posible que en el contexto presente Pablo esté pensando especialmente en “ayudar a todo aquel que tiene necesidad”, sea de cosas materiales: comida, vestido, albergue (véase Gá. 2:10; 2 Co. 6:6); o espirituales: instrucción, ánimo, consejo, etc.; o las dos cosas. La exhortación contenida en este versículo bien podría tenerse como un comentario del versículo 2, “Llevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo”.

Cuando el apóstol dice, “No nos cansemos (véase especialmente Lc. 18:1; 2 Ts. 3:13) de hacer el bien”, está indicando una debilidad bien conocida de la naturaleza humana (véase 5:7). Hacer el bien requiere un esfuerzo continuo, un trabajo constante; pero la naturaleza humana, amiga de lo fácil, carece de perseverancia, pronto se desanima. Esto ocurre especialmente cuando los resultados demoran en aparecer, cuando los que debieran cooperar no ayudan, y cuando pareciera que no nos llega ninguna recompensa. Es enteramente posible que fuese esta idea—a saber, el aparente atraso en cuanto al cumplimiento de la promesa respecto al regreso de Cristo con el galardón para sus siervos—lo que molestaba a los Gálatas. Así que el apóstol les recuerda que segaremos “a su debido tiempo”, mas no como nosotros lo determinemos sino como Dios lo ha decretado en su plan eterno. Es entonces que la recompensa de gracia—¡no de méritos!—será conferida. La recibiremos si no nos desanimamos y no nos damos por vencidos (cf. Heb. 12:3, 5). Continúa: 10. Por tanto, según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos … Otra vez lo negativo—“No se cansen”, “No se desmayen”—es seguido por lo positivo, “Hagamos bien”. El perseverar en las buenas obras como un producto de la gracia es algo que Pablo constantemente está instando (3:3; 5:7, 18, 25; 6:2). Dios preserva a su pueblo por medio de la perseverancia de ellos. El poder para perseverar procede de él; la responsabilidad es de ellos. Por consiguiente, mientras tengamos oportunidad—y dado que la tenemos—hagamos bien a todos en cada y toda oportunidad que se nos presente. El creyente ha sido puesto en la tierra con ese propósito. La mejor forma de preparar para la segunda venida de Cristo es usar al máximo toda oportunidad para servirle. Además, este servicio debe rendirse a todos sin tomar en cuenta la raza, la nacionalidad, la clase, la religión, el sexo o cualquier otra cosa. Así como el amor activo de nuestro Señor traspasó fronteras (Lc. 9:54, 55; 10:25–37; 17:11–19; Jn. 4:42; 1 Ti. 4:10), el nuestro también debe hacerlo. Sin embargo, esto no significa que no haya áreas de preocupación especial. Esto ha de esperarse. Los padres, por ejemplo, tienen un deber para con sus vecinos, pero su primera obligación es para con sus niños. Lo mismo sucede aquí. Pablo dice: y especialmente a los que pertenecemos a la familia de la fe. En esto también debemos imitar a nuestro Padre celestial, “que es Salvador de todos los hombres, especialmente de los que creen”. Para la explicación de este texto, véase C.N.T. sobre 1 Ti. 4:10. Nótese bien la expresión, llena de consuelo, “la familia de la fe”. Todos los creyentes constituyen una familia, “la familia del Padre” (véase C.N.T. sobre Ef. 3:14, 15). Véase también 1 Co. 3:9; Ef. 2:19; 1 Ti. 3:15; y no nos olvidemos del Salmo 133. Con la expresión “la familia de la fe” se indica a quienes participan del evangelio. En cuanto a la ayuda material, ¿no sería del todo probable que esta “familia de la fe” misma fuese la que estuviera en mayor necesidad de ayuda?

Pensamiento: Advierta que el Apóstol Pablo nos habla claramente que nos no los cansemos de hacer el bien a todos, no solos a los hermanos en la Fe. ¿Qué es hacer el bien?: Y veamos el hacer el bien. El hacer el bien está en el corazón de Dios. Dios quiere que nosotros hagamos el bien. Tenemos un Dios que dice la Palabra que es un Dios bondadoso, tenemos un Dios bueno, un Dios que siempre está haciendo el bien a la humanidad, y que está haciendo el bien a su pueblo.

Hacer el bien es un mandato de parte de Dios, y es un mandato para cada uno de nosotros los cristianos, para cada uno de los que formamos parte de su pueblo. No es solamente algo que Dios le esté diciendo a un grupo determinado, o a algunas personas o a alguien de su pueblo, ¡no!, esto es un mandato que Dios expresa para todo su pueblo. Y está diciendo a todo cristiano cómo tiene que ser y qué es lo que debe hacer.

Y es necesario hablar de esto, porque a mí me da mucha tristeza advertir en la congregación, ver en la iglesia cristiana que no hacemos el bien. Me da tristeza advertir que lejos de hacer el bien, luego hacemos el mal, y el bien que podemos hacer no lo hacemos. Y llega un momento en el cual estamos como la gente en el mundo, insensibles a lo que está pasando la gente que está a nuestro alrededor. Como que nuestro corazón se endurece tanto que ya no estamos en la posibilidad de apoyar, de ayudar, de hacer algo por el prójimo; y no importa qué tan cerca lo tengamos, no hacemos nada. Y esto es muy preocupante Porque yo puedo advertir, como día tras día los mismos conflictos que vivimos, las circunstancias, las situaciones adversas que vivimos, todo va afectando nuestra vida, nuestro corazón y nos va haciendo insensibles al dolor de los demás. Nos va afectando tanto.

Referencias: Salmo 34:14 Apártate del mal, y haz el bien; busca la paz, y síguela; Salmo 37:3 Confía en Jehová, y haz el bien; y habitarás en la tierra, y te apacentarás de la verdad; Santiago 4:17 Y al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado.

1er Titulo:

Cuidado Fraterno, Una Necesidad De La Iglesia. Hebreos 13:15 y 16. Así que, ofrezcamos siempre a Dios, por medio de él, sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan su nombre. Y de hacer bien y de la ayuda mutua no os olvidéis; porque de tales sacrificios se agrada Dios.

Comentario: Sacrificios agradables a Dios.

Esto me gusta mucho, esto me agrada. ¿Qué es un sacrificio a Dios? Un sacrificio es ofrecer algo a Dios para un propósito específico. Eso es un sacrificio. ¿Para qué se hacen sacrificios? Bueno, principalmente se hacen para serle gratos a Dios, se hacen para que haya reconciliación con Dios, y se hacen para recibir bendición de Dios. Son tres grandes aspectos para los cuales se hacen sacrificios.

¿Cuántos sacrificios hay, cuántas ofrendas podemos levantar delante de Dios? Dice la Biblia que hay ofrendas aceptables, quemadas, voluntarias, elevadas, de comida, de paz, por el pecado, mecidas, de acción de gracias, retenidas y libaciones. Por si alguien pensaba que nada más había un tipo de ofrenda, ¡no! Acabo de mencionar 13 tipos de ofrendas.

Y de acuerdo a la Palabra, ¿quiénes pueden levantar, hacer una ofrenda? ¿Quiénes pueden presentar un sacrificio? De acuerdo a la Biblia única y exclusivamente los sacerdotes, son los únicos que pueden presentar un sacrificio delante de Dios. Por lo tanto, ¿para qué creó Dios a los sacerdotes? Sencillo, para que los sacerdotes le presenten sacrificios a Él. Así de fácil. Para que el sacerdote entre a la presencia de Dios y haga sacrificios a Dios. Sacrificios aceptables, agradables, por lo tanto, tienen que ser sacrificios de acuerdo a la voluntad de Dios.

Si yo voy y le ofrezco un sacrificio que no está dentro de la voluntad de Dios, no va a ser un sacrificio grato para Dios, no lo va a ser. Yo tengo que conocer cuál es la voluntad de Dios para saber qué tipo de sacrificio yo puedo levantar a Él.

Dos sacrificios dice aquí la Palabra. Dos sacrificios que agradan a Dios y que por lo tanto tú como sacerdote debes presentar delante de Dios, son estos: hacer el bien y la ayuda mutua. Son dos sacrificios con los cuales tú tienes que venir delante de Dios. Y dice Dios: nunca te olvides de ellos. Siempre deben estar presentes en tu mente y en tu corazón, siempre. No puedes decir: hoy no puedo, hoy no estoy en las posibilidades, será otro día, ¡no! Dice la Palabra del Señor que siempre deben estar presentes, que no lo olvides. Claro si tú quieres estar en bendición permanente.

Son dos sacrificios de los cuales se agrada Dios, sencillo, llévalos a cabo. En lugar de echarles tierra a los hermanos; en lugar de chismear; en lugar de juzgarlos y de criticarlos has el bien con ellos., ayúdalos. Porque esos son dos sacrificios Dios se agrada, con los cuales tú podrás entrar a su presencia y Dios te va a recibir y va a decirte: bienvenido, ¿qué quieres? Abriste la puerta correcta.

Yo recuerdo que a mí me enseñaron y después yo se los enseñé a mis hijos desde pequeños, no sé si ya lo olvidaron pero, les enseñé que hay llaves que abren las puertas: por favor, gracias. O sea, hay llaves que nos abren puertas, y aquí hay dos llaves que abren las puertas del corazón de Dios. Dos sacrificios agradables que abren esas puertas del corazón de nuestro Señor: hacer el bien y la ayuda mutua. Cuando tú llegas con esto, estás abriendo la puerta, Dios te ve, Dios te escucha y Dios te da lo que tú le pides, sencillo.

Cuando tú veas que no recibes bendición de parte de Dios, antes de decirle, Dios ¿qué pasa, por qué a no me bendices? ¿Por qué el de allá enfrente sí tiene y yo no? Dile al Señor, Señor dame la capacidad para ver si estoy teniendo sacrificios agradables delante de ti. Mira amado hermano, este pueblo necesita ser tocado por Dios porque hay un corazón duro, hay un corazón insensible, hay un corazón egoísta, un corazón que ve para sí y no ve para los demás. Necesitamos que Dios se manifieste con poder y toque nuestro corazón para que haya corazones sensibles, dispuestos para toda buena obra, dispuestos para hacer el bien, dispuestos a la ayuda mutua.

Que nos podamos caracterizar porque nos ayudamos unos a otros, porque nos apoyamos y nos levantamos unos a otros. Que no nos caractericemos porque impedimos que los demás crezcan, o porque pisamos a los demás o porque los derribamos, ¡no! Que podamos presentar sacrificios agradables delante de Dios todos los días, porque amamos a Dios, no tanto por el interés de recibir bendición de Dios, no. Aunque sabemos que la vamos a recibir porque está implícito en su Palabra. Pero tenemos que movernos por amor a Dios, por amor a nuestros hermanos. Tenemos que movernos a hacer las cosas de acuerdo a la voluntad y al propósito de Dios. Y que realmente seamos cristianos entendidos en el amor fraternal, en el hacer el bien y en la ayuda mutua; para que las circunstancias en nuestra vida cambien, para que haya transformaciones, para que no haya obstáculos que impidan que la bendición de Dios llegue hasta nosotros y nuestra familia.  Amén.

Referencias: Santiago 4:17 Y al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado.

Lucas 6:35-36. Amad, pues, a vuestros enemigos, y haced bien, y prestad, no esperando de ello nada; y será vuestro galardón grande, y seréis hijos del Altísimo; porque él es benigno para con los ingratos y malos. Sed, pues, misericordiosos, como también vuestro Padre es misericordioso.

1 Timoteo 6.18-19. Que hagan bien, que sean ricos en buenas obras, dadivosos, generosos; atesorando para sí buen fundamento para lo por venir, que echen mano de la vida eterna.

2° Titulo:

Benignidad De Cristo, Ejemplo Digno De Imitar. San Lucas 6:34 y 35. Y si prestáis a aquellos de quienes esperáis recibir, ¿qué mérito tenéis? Porque también los pecadores prestan a los pecadores, para recibir otro tanto. Amad, pues, a vuestros enemigos, y haced bien, y prestad, no esperando de ello nada; y será vuestro galardón grande, y seréis hijos del Altísimo; porque él es benigno para con los ingratos y malos. 

 

Comentario: ¡Pecadores! Eran los “sin religión”, los que no respetaban la ley de Dios (cf. Sal. 1:1, 5); por ejemplo, los paganos (Mt. 26:45) y aun aquellos israelitas que, según el criterio de los judíos estrictos, eran culpables de una conducta reprensible. Indudablemente algunos de ellos eran personas verdaderamente perversas. Las prostitutas eran consideradas generalmente “pecadoras”. También los publícanos. Por otra parte, esta expresión tan poco grata se aplicaba aun a aquellos no respetaban las prescripciones ceremoniales de los fariseos (Mt: 9:10, 11; Mr. 2:15 s; Lc. 5:30). La gente “respetable” no quería ser calificada como “pecadora”.

En este párrafo, formado por sólo tres versículos, se usa tres veces la palabra pecadores, una vez en cada versículo. Lo que Jesús está diciendo es que los oyentes que aman solamente a quienes les hacen bien a ellos y que hacen exclusivamente préstamos “seguros” (de aquellos que se sabe serán devueltos y, probablemente con intereses), no son mejores que los pecadores mismos a quienes estaban siempre mirando con menosprecio, porque aun los que están en el fondo de la escala social y religiosa aman a los suyos, les hacen bien y les prestan, con la esperanza cierta que, en un futuro no muy lejano, ellos, los dadores y prestamistas, serán los recibidores.

En consecuencia, si quienes están ahora leyendo este sermón no se elevan por sobre esa ética egocéntrica, no pueden esperar que el favor especial de Dios repose sobre ellos. Están en la misma clase de la gentuza que desprecian.

¡En contraste con las prácticas que ha condenado, Jesús ahora pone exactamente lo opuesto, mencionado nuevamente los mismos puntos a que se ha referido, y poniéndolos en el mismo orden, a saber, amar, hacer bien, prestar!

En sustancia, la exhortación del v. 27 se repite aquí, y la amonestación claramente implícita en el v. 34—que uno debe prestar por el mero gozo de ayudar a la persona necesitada sin ninguna razón egoísta—se ve reforzada.

La amonestación es sorprendente, especialmente por las siguientes razones:

  1. Por naturaleza, una persona no ama a sus “enemigos”, esto es, a quienes los odian.
  2. Muchas de las personas a quienes se dice que amen, hagan bien y presten eran pobres(v. 20).
  3. ¡Puede considerarse como posible el hacer un intento sincero de amar al enemigo y aunde hacerles bien, pero llegar a “prestarles” cuando se encuentren en necesidad! Sin embargo,eso es lo que Jesús está pidiendo.
  4. Esta exhortación es aun más sorprendente por el agregado “sin esperar nada a cambio”(cf. v. 30).

A los que obedecen este mandamiento se les ofrece una gran recompensa: Entonces vuestra recompensa será grande …

Por de contado, Jesús se refiere a la recompensa de gracia, no a una paga lograda por méritos humanos. La recompensa está en proporción al sacrificio, sin embargo, es siempre mucho más grande que él (Ro. 8:18; 2 Co. 4:17, 18). En esta vida presente está formada por cosas tales como la satisfacción interior de haber podido ayudar a otros, o regocijarse en su gozo (Ro. 12:15), la paz de Dios y el “Dios de paz” en el corazón (Fil. 4:7, 9). Después de esta vida está la suma total de todas las bendiciones de la salvación a través de toda la eternidad

(Mt. 16:27; 25:46). Ya ahora los hijos de Dios reciben un goce anticipado. En particular, hay el reconocimiento público hecho por Jesús mismo en su gloriosa venida (Mt. 25:34s).

Lo que bien podría ser la más gloriosa descripción de la recompensa es esto: y seréis hijos del Altísimo.… Nótese que el amor sin egoísmos no los hace hijos, sino que demuestra que son hijos. Son portadores de la imagen de Dios. Acerca de la transformación a su imagen, véase 2 Co. 3:18; cf. 1 Jn. 3:12. Nótese además, la estrecha relación entre Cristo, “el Hijo del Altísimo” (Lc. 1:32), y estos “hijos del Altísimo”. En cuanto a la expresión el Altísimo, véase sobre 1:32.

La semejanza a Dios—siempre en una manera finita, como criaturas; solamente él, el Creador-Redentor, es el Infinito—se demuestra en la bondad, la compasión activa y el espíritu servicial que los verdaderos seguidores muestran aun hacia quienes son sus enemigos, esto es, a los que los odian. Al hacer esto, los hijos de Dios revelan la imagen de Dios, porque él es bueno para con los ingratos y perversos.

Los ingratos son los que no agradecen de corazón las bendiciones que él les otorga. Ellos son los “malvados”, los “perversos”. No cierran el círculo, esto es, cuando las bendiciones llueven sobre ellos desde los cielos, ellos no corresponden en la forma de humildes alabanzas que se elevan desde la tierra hacia los cielos.

Una vívida ilustración la proporciona Lc. 17:11–19. Diez leprosos son limpiados, pero uno solo responde al regresar dando gloria a Dios. ¿No prueba esto que aunque hay lo que se ha llamado “gracia común” (véanse también Sal. 36:7; 145:9, 17; Hch. 14:17; 17:25; 1 Ti. 4:10), no hay “gratitud común”?

 Referencias: Juan 13:5. Luego puso agua en un lebrillo, y comenzó a lavar los pies de los discípulos, y a enjugarlos con la toalla con que estaba ceñido.

2 Tesalonicenses 3:9.no porque no tuviésemos derecho, sino por daros nosotros mismos un ejemplo para que nos imitaseis.

1 Timoteo 4:12. Ninguno tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza.

Tito 2.7. presentándote tú en todo como ejemplo de buenas obras; en la enseñanza mostrando integridad, seriedad, 

 

3er Titulo:

Dios Premia La Generosidad Del Salvado. Proverbios 11:25.El alma generosa será prosperada; Y el que saciare, él también será saciado.

Comentario: El tema que sigue en el v. 25 es el de un hombre que liberalmente da al prójimo. Será prosperada traduce la palabra dashen 1878, que significa “ser gordo” (ver 13:4; 15:30; 28:25), una referencia a la prosperidad. En este mismo sentido, se completa el paralelismo sinónimo con una metáfora que viene de una tierra árida donde los derechos al pozo o la vertiente determinaban la sobrevivencia, y por ende el éxito (ver Gén. 26:18–22 para una escena de lucha sobre algunos pozos de agua; Gén. 29:2 para un pozo “público”). Así “dar agua” era uno de los gestos máximos de generosidad en el Medio Oriente. En este mismo sentido, las palabras sacia y será saciado interpretan el espíritu del texto literal: “Y el que da agua o riega, él mismo será regado o saciado con agua.” Entonces, el concepto del versículo es mostrar que el hombre generoso puede tener la seguridad de que su generosidad no va a perjudicarlo. Al contrario, la generosidad apropiada aumenta el valor de sus bienes. La mujer ideal de Proverbios es generosa y a la vez próspera, siendo un ejemplo de este versículo (31:20). La madre de Lemuel espera que su hijo, el rey, sea un ejemplo también de la generosidad del derecho hacia el pobre (y seguramente la generosidad material; 31:8, 9).

Estudio De Palabra De Texto: Generosidad es un concepto que procede del latín generosĭtas y que refiere a la inclinación a dar y compartir por sobre el propio interés o la utilidad. La persona  generosa piensa en repartir aquello que tiene con otros menos afortunados. Su conducta  se basa en reconocer las necesidades del prójimo y tratar de satisfacerlas en la medida de sus posibilidades. La generosidad no sólo está asociada al dinero o a lo material. Un individuo puede ser generoso con su tiempo y dedicarse a labores solidarias, sin pedir nada a cambio. Puede decirse que la generosidad busca el bien común de la sociedad. La persona generosa no pretende una recompensa por su accionar, sino que hace lo que cree correcto y justo. La lógica de su pensamiento señala que, si todos los seres humanos fueran generosos y donarían parte de sus recursos materiales o abstractos, el mundo sería un lugar mejor.

   Referencias: Proverbios 3:10. Y serán llenos tus graneros con abundancia, Y tus lagares rebosarán de mosto.

Deuteronomio 15:10. Sin falta le darás, y no serás de mezquino corazón cuando le des; porque por ello te bendecirá Jehová tu Dios en todos tus hechos, y en todo lo que emprendas.

Eclesiastés 11:1. Echa tu pan sobre las aguas; porque después de muchos días lo hallarás.

Lucas 6:38. Dad, y se os dará; medida buena, apretada, remecida y rebosando darán en vuestro regazo; porque con la misma medida con que medís, os volverán a medir.

4° Titulo:

La Caridad Dentro De Nuestras Posibilidades, No Debe Tener Limites. Eclesiastés 11: 1 y 2. Echa tu pan sobre las aguas; porque después de muchos días lo hallarás. 2Reparte a siete, y aun a ocho; porque no sabes el mal que vendrá sobre la tierra.

Comentario: Echa tu pan sobre las aguas (11:1). Se han dado a este proverbio dos interpretaciones: una de ellas tiene que ver con el comercio marítimo y sería una exhortación a arriesgarse en ellos ya que la recompensa es segura; la otra, con la generosidad en socorrer a los necesitados que a la larga traerá su recompensa (Prov. 19:17).

Reparte a siete, y también a ocho (v. 2). Como en el versículo anterior también este puede interpretarse de dos maneras: con referencia a tener más de una manera de ganarse la vida porque si uno tiene una sola manera, y esta fracasa, el fracaso es total; la otra interpretación sería una exhortación a ser generosos con nuestros bienes en toda circunstancia posible para asegurar la gratitud y la recompensa. Como pensaba el mayordomo injusto (Luc. 16:1–9), solo que el Predicador se refiere al uso de los propios bienes. Puede referirse a la sabiduría de la diversificación y no limitarse a una la actividad o inversión.

Pensamiento: Dos consejos muy sabios: 11:1, 2: Introducción: Durante siglos se ha debatido el significado de estos versículos y su aplicación específica. De todos modos, tienen verdades que nos ayudan a vivir mejor.

Echa tu pan sobre las aguas, v. 1.

Puede tener interpretación de índole económica, animando al lector para involucrarse en forma activa en comercios. Algunos interpretan el pan como referencia a barcos comerciales, lo cual era negocio muy

común en aquel entonces.

Puede tener interpretación de aplicación social, de ofrecer ayuda a las personas necesitadas, sin evaluar el caso específico. Uno tiene la confianza de que tarde o temprano recibe recompensa por tales actos de misericordia.

Reparte a siete y también a ocho, v. 2.

Extender nuestras relaciones sociales a otras personas. Tendemos a limitar los contactos a los amigos probados desde hace años. Pero el escritor nos anima a cultivar nuevas relaciones.

Buscar maneras de multiplicar nuestros negocios y actos de caridad para alcanzar a más personas.

Conclusión: Aunque el autor podría ser pesimista en decir que todo es vanidad, nos da consejos que pueden servir en forma positiva. Estos dos consejos tienen mucho que nos puede beneficiar si los seguimos.

Referencias: 1 Corintios 16:2. Cada primer día de la semana cada uno de vosotros ponga aparte algo, según haya prosperado, guardándolo, para que cuando yo llegue no se recojan entonces ofrendas. 

2 Corintios 9:7. Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre.

Amén, para la gloria de Dios.

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Hno Roberto Saldías Roa

Miembro de la IEP en Nacimiento Bajo, nació en el evangelio del Señor en la Iglesia de Laja 1975. Casado con María Nahuelmán, estudia teología de manera autodidacta. Me gusta mucho leer y escribir.