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“Lo Que Dios Promete A Su Pueblo Abundantemente A Su Debido Tiempo”

“Lo Que Dios Promete A Su Pueblo Abundantemente A Su Debido Tiempo”

Domingo 17 de febrero de 2019

   Lectura Bíblica: Éxodo Cap. 16, versículos 11 al 17. Y Jehová habló a Moisés, diciendo: Yo he oído las murmuraciones de los hijos de Israel; háblales, diciendo: Al caer la tarde comeréis carne, y por la mañana os saciaréis de pan, y sabréis que yo soy Jehová vuestro Dios. Y venida la tarde, subieron codornices que cubrieron el campamento; y por la mañana descendió rocío en derredor del campamento. Y cuando el rocío cesó de descender, he aquí sobre la faz del desierto una cosa menuda, redonda, menuda como una escarcha sobre la tierra. Y viéndolo los hijos de Israel, se dijeron unos a otros: ¿Qué es esto? porque no sabían qué era. Entonces Moisés les dijo: Es el pan que Jehová os da para comer. Esto es lo que Jehová ha mandado: Recoged de él cada uno según lo que pudiere comer; un gomer por cabeza, conforme al número de vuestras personas, tomaréis cada uno para los que están en su tienda. Y los hijos de Israel lo hicieron así; y recogieron unos más, otros menos.

   COMENTARIO: Las provisiones de Israel, traídas de Egipto, se acabaron a mediados del segundo mes y ellos murmuraron. —No es novedad que las más grandes bondades se representen con bajeza como los perjuicios más grandes. Su apreciación de la liberación era tan baja, que desearon haber muerto en Egipto, y por la mano del Señor, esto es, por las plagas que mataron a los egipcios. No podemos suponer que tenían abundancia en Egipto, ni que les fuera posible sentir miedo de morirse de hambre en el desierto mientras tuvieran rebaños y manadas: nadie dice cosas más absurdas que los que murmuran. Cuando empezamos a agitarnos, tenemos que considerar que Dios oye todas nuestras quejas. —Dios promete una provisión oportuna y constante. Probó si ellos iban a confiar en Él y se quedarían satisfechos teniendo el pan del día a tiempo. De esta manera probó si ellos le servirían y se vio claramente lo desagradecidos que eran. Cuando Dios mandó las plagas a los egipcios fue para hacerles saber que Él era el Señor; cuando proveyó para los israelitas, fue para hacerles saber que Él era su Dios.

   Al anochecer llegaron las codornices y la gente atrapó fácilmente cuantas necesitaran. El maná llegó con el rocío. Ellos lo llamaron Maná, Man hu que significa ―¿Qué es esto?‖ ―Es una porción; es lo que nuestro Dios nos ha asignado y lo tomaremos, y estemos agradecidos‖. Era una comida agradable; era un alimento saludable. El maná llovía del cielo; cuando el rocío cesaba de descender, aparecía como una cosa menuda redonda, menuda como la escarcha que cubre la tierra, como la semilla del cilantro, de un color semejante al de las perlas. El maná caía sólo seis días de la semana y en doble cantidad el sexto día; se agusanaba y se descomponía si se guardaba por más de un día, excepto en el día de reposo. La gente nunca lo había visto antes. Podían molerlo en el molino, o machacarlo en un mortero, y luego hacer tortas y hornearlas. Duró los cuarenta años que los israelitas estuvieron en el desierto, por donde fueran, y cesó cuando entraron en Canaán. Todo esto muestra cuán diferente era de cualquier cosa hallada antes o ahora. —Ellos tenían que recoger el maná cada mañana. Aquí se nos enseña: —1. A ser prudentes y diligentes para proveer comida para nosotros y nuestros hogares; trabajar tranquilos y comer nuestro propio pan, no el pan del ocio o del engaño. La abundancia de parte de Dios da lugar al deber del hombre; así era aun cuando llovía maná; ellos no debían comer sino hasta haber recogido. —2. A estar contentos con lo suficiente. Quienes más tienen, tienen sólo alimento y vestimenta para sí mismos; los que tienen menos, por lo general tienen esas cosas, de modo que quien recoge mucho nada tiene que sobre y al que junta poco nada le falta. No hay desproporción entre uno y el otro en el disfrute de las cosas de esta vida, como la hay en la simple posesión de ellas. —3. A confiar en la Providencia: que duerman en paz, aunque no tengan pan en sus tiendas, ni en todo el campamento, confiando en que Dios, al día siguiente, les traerá el pan cotidiano. Estaba más seguro y a salvo en el almacén de Dios que en su poder, y de ahí, vendría más dulce y más fresco. Véase aquí cuán necio es acumular. El maná acumulado por algunos, que se creyeron más sabios y mejores administradores que sus vecinos, y que quisieron abastecerse para que no les fuera a faltar al día siguiente, se agusanó y se descompuso. Resultará completamente desperdiciado lo que se ahorra codiciosamente y sin fe. Tales riquezas son corruptas, Santiago, v, 2, 3. —La misma sabiduría, poder y bondad que desde lo alto trajo para los israelitas alimento diario en el desierto, produce el alimento anualmente desde la tierra en el curso constante de la naturaleza, y nos da todas las cosas ricamente para disfrutar.

   Referencia: Mateo 25.29. Porque al que tiene, le será dado, y tendrá más; y al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado.

Jeremías 33.6. He aquí que yo les traeré sanidad y medicina; y los curaré, y les revelaré abundancia de paz y de verdad.

Efesios 3.20-21. Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros, a él sea gloria en la iglesia en Cristo Jesús por todas las edades, por los siglos de los siglos. Amén.

2a de Corintios 1:20-22. porque todas las promesas de Dios son en él Sí, y en él Amén, por medio de nosotros, para la gloria de Dios. Y el que nos confirma con vosotros en Cristo, y el que nos ungió, es Dios, el cual también nos ha sellado, y nos ha dado las arras del Espíritu en nuestros corazones. 

Texto: Éxodo Cap. 3, versículo 17. y he dicho: Yo os sacaré de la aflicción de Egipto a la tierra del cananeo, del heteo, del amorreo, del ferezeo, del heveo y del jebuseo, a una tierra que fluye leche y miel. 

1er Titulo:

Con Amor Y Misericordia Dios Amonesta A Su Pueblo. Versíc. 11-12. Y Jehová habló a Moisés, diciendo: Yo he oído las murmuraciones de los hijos de Israel; háblales, diciendo: Al caer la tarde comeréis carne, y por la mañana os saciaréis de pan, y sabréis que yo soy Jehová vuestro Dios. (Léase Proverbios 16:6. Con misericordia y verdad se corrige el pecado, Y con el temor de Jehová los hombres se apartan del mal; Isaías 1:16. Lavaos y limpiaos; quitad la iniquidad de vuestras obras de delante de mis ojos; dejad de hacer lo malo).

   Comentario: Dios recalcó los hechos (vv. 11-12). Fíjese que Él volvió a exponerle los hechos a Moisés: Él había escuchado las murmuraciones del pueblo y supliría sus necesidades. Pero lo estaba haciendo por un propósito muy específico: Que ellos pudieran conocer la verdad, conocer más y más que Él es el Señor su Dios. Dios quería que la verdad entrara más y más en el corazón y la vida de cada unos de ellos, de que Él y solo Él es el único Dios vivo y verdadero. Él y solo Él seria su Dios, EL Señor de sus vidas.

2° Titulo:

El Sustento De Jehová Desciende Sobre Su Pueblo Para Satisfacer Su Necesidad. Versíc. 13 al 15. Y venida la tarde, subieron codornices que cubrieron el campamento; y por la mañana descendió rocío en derredor del campamento. Y cuando el rocío cesó de descender, he aquí sobre la faz del desierto una cosa menuda, redonda, menuda como una escarcha sobre la tierra. Y viéndolo los hijos de Israel, se dijeron unos a otros: ¿Qué es esto? porque no sabían qué era. Entonces Moisés les dijo: Es el pan que Jehová os da para comer. (San Mateo 6:25-26. Por tanto, os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido? Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas?

   Comentario: Dios cumplió su promesa (vv. 13 al 15). Dios dio la carne que había prometido. Las codornices vinieron y cubrieron el campamento esa misma tarde (v. 13). Imagínese las suficientes codornices para alimentar a dos o tres millones de personas cada día de la semana durante cuarenta años. Además, imagínese a las codornices descendiendo siempre justo donde los israelitas habían acampado. El suministro de codornices era sin duda un espectacular milagro de Dios.

   Dios dio el pan que había prometido: El maná del cielo (vv. 13-15).

Þ La mañana siguiente, después que el roció se derritió, la tierra estaba cubierta de delgadas hojuelas que parecían escarcha (v. 14).

Þ Los israelitas nunca antes habían visto estas delgadas hojuelas. Así que las llamaron maná que significa “¿Qué es esto?” (v. 15). Moisés informó al pueblo que era el pan del cielo que Dios había prometido.

   Pensamiento: El hombre está hambriento, hambriento de todo tipo de cosas. Pero situado en la base misma de su hambre está el deseo de …

• propósito y realización

• aceptación y reconocimiento

• amor y amistad

• alegría y placer

   El mundo ofrece alimento para satisfacer y saciar el hambre del hombre. Y cuando un hombre mira al mundo, ve una atractiva oferta para alimentarlo, para alimentarlo con… drogas; alcohol; sexo (ilícito); placer; luces brillantes; éxito; estímulos; emoción; posición; honor; fama; belleza; popularidad; riquezas; propiedades; poder; control, etc.

   Pero trágicamente, estas cosas nunca satisfacen; nunca satisfacen los más profundos rincones del corazón del hombre. El mundo deja al hombre vacío, lo deja con una sensación de gratificación y placer vacíos y con logros y éxitos sin alcanzar.

   Solo hay una manera de satisfacer el hambre del hombre: Este debe comer, participar del pan del cielo: El Señor Jesucristo. Solo Jesucristo puede satisfacer el hambre del corazón del hombre. Solo Jesucristo puede darle vida al hombre. Jesucristo es el pan de la vida. Él es el pan dado por Dios para satisfacer el hambre del alma del hombre.

   Referencias: (San Juan 6:32-33 y 35; 48-51; 58; Isaías 55:2).

1a Timoteo 6:8. Así que, teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto. 

Hechos 14:17. si bien no se dejó a sí mismo sin testimonio, haciendo bien, dándonos lluvias del cielo y tiempos fructíferos, llenando de sustento y de alegría nuestros corazones. 

Proverbios 27.27. Y abundancia de leche de las cabras para tu mantenimiento, para mantenimiento de tu casa, 
Y para sustento de tus criadas.

   Definiciones: 16.13 Codornices: Se refiere a un tipo de ave pequeña, de color castaño, muy conocida aun en nuestros días. Todas las versiones coinciden en cuanto al nombre. Si esta ave es desconocida en el contexto de la lengua receptora, se la puede reemplazar por otra de características similares, o, simplemente, diciendo: “Subieron aves llamadas codornices”.

16.14 Cosa menuda, redonda, menuda como escarcha sobre la tierra: La traducción de esta descripción del maná es difícil porque el texto mismo es, en cierta medida, ambiguo. El hebreo repite una palabra que RV95 traduce como menuda, pero que también puede traducirse como “fina” o “sutil”. Transcribimos las distintas versiones —que difieren en la descripción, pero no en el sentido general del versículo—, a fin de que el traductor pueda elegir la que considere más adecuada a la lengua receptora. BJ dice: «Una cosa menuda, como granos, parecida a la escarcha de la tierra». Nótese que en este caso no se respeta la repetición de la palabra «menuda». NVI dice: «Unos copos muy finos, semejantes a la escarcha que cae sobre la tierra». Esta versión traduce, acertadamente, «copos» donde RV95 pone redonda. DHH dice: «Algo muy fino», mientras que NBE prefiere «un polvo fino, parecido a la escarcha». Estas dos últimas versiones son, junto con TLA, las que más se apartan del texto hebreo. El intento de TLA de simplificar el texto resulta en «algo blanco y pequeño, parecido a migajas de pan». El fin de esta traducción es acercar la descripción del maná a la forma que actualmente entendemos tiene el pan (es blanco, se divide en migajas), basándose en la descripción de 16. 31.

Es interesante observar que la descripción como escarcha dio pie a la expresión del versículo 16.4, pan del cielo. En aquellos tiempos se entendía que tanto la escarcha como el rocío caían durante la noche en forma de lluvia suave. Por tanto, se las comprendía como cosas que, efectivamente, venían del cielo.

16.15 “¿Qué es esto?” De esta expresión deriva el nombre “maná”. Ver 16.31 y la siguiente sección de Aspectos históricos y literarios.

3er Titulo:

Dios Provee Para Que Cada Uno Recoja Conforme A Su Familia. Versíc. 16-17. Esto es lo que Jehová ha mandado: Recoged de él cada uno según lo que pudiere comer; un gomer por cabeza, conforme al número de vuestras personas, tomaréis cada uno para los que están en su tienda. Y los hijos de Israel lo hicieron así; y recogieron unos más, otros menos. (Léase 2a de Corintios 8:15. Como está escrito: El que recogió mucho, no tuvo más, y el que poco, no tuvo menos.).

   Comentario: El pueblo falló la prueba de dios. Dios le dio al pueblo tres mandatos relacionados con el maná. Fíjese la respuesta a cada mandato.

   El primer mandato de Dios fue obedecido: El dio instrucciones al pueblo de recoger solo la cantidad de maná que necesitaba cada persona dentro de una tienda, un gomer, (dos cuartos de galón; 1 gomer = 3,7 litros) por cada persona, Fíjese

Þ El pueblo obedeció cada persona recogió exactamente lo que necesitaba.

Þ El pueblo obedeció estrictamente: Ellos realmente midieron la cantidad recogida. Ninguna persona se quedó con más ni menos de lo debía.

   Definición: 16.16 Un gomer: Es una medida de peso equivalente, aproximadamente, a dos kilos. La palabra hebrea es omer y se puede utilizar indistintamente (BJ sigue la Septuaginta y traduce «gomor»). La alternativa de poner «unos dos kilos» (TLA) o «dos litros» (DHH, NVI, NBE) es aceptable. En caso que el traductor prefiera identificar el omer con un recipiente, puede traducir: “Dos vasijas, baldes, etcétera de… “. Por cabeza: Es la forma literal, pero es mejor seguir TLA, que propone: «Por persona».

   Referencias: Malaquías 3:10. Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde. 

Lucas 6:38. Dad, y se os dará; medida buena, apretada, remecida y rebosando darán en vuestro regazo; porque con la misma medida con que medís, os volverán a medir.

Joel 2:21-24. Tierra, no temas; alégrate y gózate, porque Jehová hará grandes cosas. Animales del campo, no temáis; porque los pastos del desierto reverdecerán, porque los árboles llevarán su fruto, la higuera y la vid darán sus frutos. Vosotros también, hijos de Sion, alegraos y gozaos en Jehová vuestro Dios; porque os ha dado la primera lluvia a su tiempo, y hará descender sobre vosotros lluvia temprana y tardía como al principio. Las eras se llenarán de trigo, y los lagares rebosarán de vino y aceite. 

Texto: Éxodo Cap. 3, versículo 17. y he dicho: Yo os sacaré de la aflicción de Egipto a la tierra del cananeo, del heteo, del amorreo, del ferezeo, del heveo y del jebuseo, a una tierra que fluye leche y miel. 

   Comentario: Moisés debía hablarles a los ancianos acerca de la antigua promesa de Dios de liberarlos; Dios había prometido, hacía 400 años, sacar a Israel de Egipto y llevarlo a la Tierra Prometida, una tierra donde fluía la leche y la miel. Observe la cantidad de naciones que ocupaban la Tierra Prometida. Esto indica que la tierra era espaciosa, lo suficientemente extensa para alojar a los israelitas y facilitarles abundancia de provisiones. Dios había hecho esa gran promesa a Abraham, y José había repasado la promesa al pueblo de Israel cerca de 300 años antes. Los ancianos, al menos algunos de ellos, habrían recordado la gran promesa de libertad. Por ello, el corazón de cada uno de ellos hubiera experimentado gran alegría y esperanza cuando Moisés les dijo que el gran día de la liberación había llegado.

Amén para la gloria de Dios.

Bibliografía a usar como aporte: Bíblia de Bosquejos y sermones Éxodo 1 al 18. Comentario Bíblico Mundo Hispano. Bíblia de referencia Thompson. Libro de Éxodo Pablo R. Andiñach; Comentario de toda la Biblia, de Matthew Henry.

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Hno Roberto Saldías Roa

Miembro de la IEP en Nacimiento Bajo, nació en el evangelio del Señor en la Iglesia de Laja 1975. Casado con María Nahuelmán, estudia teología de manera autodidacta. Me gusta mucho leer y escribir.