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Inicio de la Obra Pentecostal en Argentina y Bolivia.

Inicio de la Obra Pentecostal en Argentina y Bolivia.

Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado». San Marcos 16: 15-16-

 

La salida de los misioneros a servir a otros países siempre ha sido un tema relevante dentro de la Iglesia Evangélica Pentecostal. Nuestro pastor Willis C. Hoover, primer Superintendente, alcanzó en su ministerio en Chile, antes de ser llamado por el Señor, dar principio a la obra misionera de nuestra Iglesia en la República de Argentina.

 

En 1930, dos de sus hijos espirituales recibieron la aprobación de la Conferencia Anual y salieron para Argentina. El pastor Hoover consciente de que Chile estaba tan evangelizado, pensó que era necesario compartir con otros las bendiciones y así mirar más allá de sus propios límites. En armonía con ese pensamiento, formó un grupo de estudio para entrar en serio y en profundidad en el conocimiento de la Palabra de Dios. Este grupo de estudiantes se mantuvo en el tiempo y de él Dios tomó a los dos primeros misioneros desde Valparaíso para llevarles a la Argentina: Enrique Mourgues con su esposa Joaquina Quinteros a Córdoba, y Elías López con su esposa María Inés Vera a Mendoza. Por la distancia, se les confirió inmediatamente el grado de diácono, conforme a la Regla Misionera.

 

La Obra en Argentina se extendió en medio de muchas dificultades y restricciones económicas. En los primeros años de la década de 1950 fue enviado un segundo grupo, entre ellos: Arturo Correa a Córdoba, Jorge Rojas a Mendoza, Osvaldo Castillo a Cipolletti y Eleuterio Moreno a Quilmes. Tras el fallecimiento del Superintendente Castillo en 1949, el pastor misionero Enrique Mourgues asume como el tercer Superintendente de la Iglesia Evangélica Pentecostal.

 

Años más tarde, durante el ministerio del Superintendente Guillermo Castillo, también Dios le concedió el envío de dos hermanos de La Calera como misioneros a la República de Bolivia. La Conferencia Anual celebrada en Illapel, en la Semana Santa de 1938, aprobó el envió de los misioneros Máximo Irigoyen, y Manuel Francisco González con su esposa Zunilda Céspedes, quienes por espacio de siete años trabajaron abnegadamente en Bolivia estableciendo el principio de una gran obra que permanece hasta nuestros días.

 

El pastor Manuel Francisco González, fundador de la obra en Bolivia, asumió en 1961 como cuarto Superintendente de nuestra Iglesia.

 

A DIOS SEA LA GLORIA.

 

 

Fuente: Revista Fuego de Pentecostés, febrero 1930, abril 1938, julio 1952 y septiembre 2007. 


Manuel Alveal Vera

Recopilador de información e historia pentecostal. Miembro de la Iglesia Metodista de Chile (Metodista Episcopal). Cuento con una biblioteca y hemeroteca personal.