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IEP Antofagasta: “90 años de historia”

IEP Antofagasta: “90 años de historia”

“Acordaos de vuestros pastores, que os hablaron la palabra de Dios; considerad cuál haya sido el resultado de su conducta, e imitad su fe.”

Hebreos 13:7.

Hace 90 años, un 21 de mayo de 1930, arriba a la ciudad de Antofagasta el recién ungido pastor, José Tomás López Acevedo, quien, junto a su esposa, Hermana Celinda, y 4 pequeños hijos, vino a sembrar la preciosa semilla del Evangelio, siendo el pionero en el Norte Grande del país.

Su llegada a estas tierras encuentra su primer antecedente, en el regreso de nuestro amado Pastor Willis Collins Hoover, de una gira que realizara al Perú, pues hizo una escala en Antofagasta y pudo en persona constatar la gran necesidad que había en esta ciudad, es por eso que al retornar de ese viaje, se puso en oración para que Dios levantara un hombre para enviar a Antofagasta.

En la reunión en la iglesia en Valparaíso, en donde estaba entregando el informe de su viaje, presentó a la hermandad la necesidad de que Dios levantase un obrero para enviar al norte. En ese mismo instante el Hermano José Tomás López sintió una voz en su corazón, que por tres veces consecutivas le dijo: “tú eres ese hombre”, lo cual él guardó en silencio.

Pasando un par de meses, y viendo el Pastor Hoover que en ese transcurso de tiempo no hubo respuesta a la oración, manifestó a la congregación que llevaría la petición a Santiago, específicamente, donde el Pastor Víctor Pavéz. Fue en esa noche cuando no pudo resistir más y le dijo al Pastor Hoover, que la primera vez cuando el manifestó esto, Dios le había notificado de que él era quien debía ir a Antofagasta. Ante dicha confesión, el Pastor Hoover manifestó que era la confirmación del Señor, pues cuando él estuvo en Antofagasta, pensó en su corazón y dijo para sí: “Tomás es el hombre y debe estar aquí”.

Después de un largo y fatigoso viaje de más de dos semanas en barco, el día 21 de mayo de 1930, desembarca en el puerto de Antofagasta, el hoy histórico muelle Melbourne y Clark. Su llegada a tierras nortinas no estuvo exenta de adversidades, ya que su esposa contrajo una enfermedad durante el viaje que la llevó a estar hospitalizada más de 15 días.

Ese mismo año comienza la Gran Depresión Mundial y la Crisis del Salitre, lo cual empeoró la situación económica en Chile, y aun más en Antofagasta, pues a esta ciudad llegaron miles de cesantes debido al cierre de un gran número de Oficinas Salitreras. Pero nada aminoró en este valiente hombre el deseo ferviente de servir a Dios y de anunciar el Evangelio de Cristo a los antofagastinos. Cuanta más necesidad económica había, mayor necesidad sentía de entregarles esperanza a los necesitados por medio de la Palabra de Dios, y del bienestar espiritual que entrega el evangelio.

Al llegar a la ciudad, comenzó a vivir en una humilde y rustica mediagua junto a su familia, la cual también le sirvió para celebrar las primeras reuniones de la iglesia. A los pocos años se estableció en la propiedad ubicada en Calle Bolívar N° 1197, que después pasó a la numeración 1555, allí Dios le prosperó y comenzó a ver el fruto de su abnegado trabajo. Con mucho amor, característica intrínseca en él, fue recibiendo a las personas y familias que comenzaron a ser salvas, Dios fue trayendo uno a uno a quienes pasarían a formar la congregación de la Iglesia Evangélica Pentecostal en Antofagasta.

El Pastor López fue un hombre con visión de futuro, y por ello, su predicación no sólo la realizó en las calles de Antofagasta, sino que movido por el amor a las miles de personas que desconocían el poder de Dios, llevó el mensaje de salvación por las pampas salitreras, de a pie, de Oficina en Oficina, bajo el inclemente sol del desierto y el intenso frío de la noche pampina. Con mucho valor viajó cientos de kilómetros, pues en más de una ocasión sufrió las consecuencias del sol abrazador, y Dios estuvo con él, y le libro de ser un “empampado” más. Durmió en las calicheras, y en la línea del tren, y en eso lugares, maravillosamente Dios también le libró de la muerte.

De esta forma, el valiente evangelista recorrió cada una de las oficinas salitreras del Norte Grande, llegando a casi todos los poblados, por el norte hasta la ciudad de Arica e incluso localidades bolivianas, por el sur hasta Copiapó y todo el Altiplano Chileno. En cada uno de esos lugares Dios restauró la vida de cientos de personas y familias, cimentando los pilares para establecer una congregación con mucho futuro.

En el año 1938, y ante la sugerencia del Superintendente Guillermo Castillo, hace entrega de la oficina Pedro de Valdivia, para que sea sede de un nuevo pastorado, pero por el fallecimiento del obrero nombrado Máximo Montesinos, Pedro de Valdivia vuelve a pertenecer a Antofagasta.

El año 1939 llega con la predicación del evangelio a la localidad de Chuquicamata, y al año siguiente abre la obra en la ciudad de Calama, las que se constituyeron en circuitos de la iglesia de Antofagasta.

A fines de la década del 50′, y ante la necesidad de tener un templo más amplio para cobijar a las almas que cada día llegaban a encontrarse con Dios, nuestro recordado pastor Tomás López adquiere la propiedad de calle Cautín N° 5345. En el año 1956, se realiza el Primer Estudio Bíblico de Pastores en la Iglesia en Antofagasta, y en el inicio del evento, el día miércoles 14 de Noviembre de 1956, se inaugura el nuevo Templo de Cautín N°5345.

En el año 1963 nace la iglesia de Tocopilla, oportunidad en que el pastor Tomás López entrega este campo y presenta con él al obrero para este lugar, el Pastor Félix Aguirre, recientemente trasladado a Chile, desde la República del Perú. En el año 1965, a la iglesia en Antofagasta nuevamente le corresponde albergar el Estudio Bíblico de Pastores.

El pastor José Tomas López sufrió muchas dificultades en estas tierras, pero siempre vio la mano poderosa del Señor a su favor, y fue Dios quien hizo crecer la obra en el Norte Grande. El día 25 de septiembre de 1974 Dios lo llamó a Su presencia, a los 81 años de edad, terminando así 44 años de un gran ministerio pastoral, dejando un legado inolvidable de valentía, amor y pasión.

En el Estudio Bíblico de Pastores celebrado en Arica, en el mes de octubre de 1974, es trasladado desde Vallenar a Antofagasta el Pastor Presbítero Nicanor Molgas Varas. En la misma ocasión, el Local de Calama es entregado para constituirse en pastorado, siendo nombrado para este lugar el Pastor Belarmino Castillo.

Junto a la labor incansable de nuestro Pastor Molgas, la Iglesia en Antofagasta siguió creciendo y fue necesario construir un nuevo templo. El 03 de octubre de 1982 se inauguró un nuevo templo central, en Avenida Cautín N°5355 con capacidad para 400 personas.

En la Conferencia del año 1987, es entregado para constituirse en pastorado el Sector Sur de la ciudad en Antofagasta, naciendo la Iglesia de Antofagasta Sur, constituyéndose como su primer siervo, el Pastor Luis Javier Pacheco Jara.

El 14 de Julio de 1988, es llamado a la presencia del Señor el Pastor Presbítero Nicanor Molgas Varas, quien en obediencia al Señor y a sus superiores, no escatimó preciosa su vida, pues pese a encontrarse en delicado estado de salud, de ninguna cosa hizo caso y desafiando la cordillera con alturas superiores a 5.200 mts, llegó a visitar a sus hermanos en Cariquima, en donde el Señor le llamó a su presencia.

Durante el Estudio Bíblico de ese año, celebrado en la ciudad de Iquique, y debido al fallecimiento del amado Pastor Presbítero Nicanor Molgas Varas, es trasladado a la iglesia en Antofagasta desde Maipú, el amado Pastor Diácono Reinaldo Saavedra Romero, quien llegó a la ciudad el 14 de agosto de 1988 y la pastoreó hasta febrero del año 1989 (6 meses).

En el mes de febrero de 1989, en la Conferencia realizada en la iglesia en Laja, es trasladado a la iglesia en Antofagasta, desde Quilpué, el amado Pastor Diácono Segundo Esteban Riquelme, traslado que aceptó con gusto obedeciendo a su Salvador Jesús. Esto se ve demostrado por su gran amor y cariño con que supo pastorear a su nueva grey. Es recordado por su carácter alegre y jovial, su buen sentido del humor, y su rostro siempre sonriente, que contagiaba aún a los más tristes, a pesar de haber sido corto su ministerio en Antofagasta, supo ganarse el cariño y aprecio de la hermandad. El día 13 de Agosto de 1990, a las 23:00 hrs, el ángel del Señor pasa lista al amado pastor Segundo Esteban Riquelme. Por el lapso de 18 meses pastoreó la grey del Señor en Antofagasta, y aquí en el Norte Grande, el Señor decide su traslado a las mansiones eternas a la cual también responde ¡Heme aquí Señor!. A raíz de su muerte, en el mes de agosto de 1990, es trasladado desde la amada iglesia en Vista Hermosa, a Antofagasta, el pastor Gabriel Silva Peña, quien se caracterizó por ser un amante de la Sana Doctrina y la Senda Antigua, trabajador y visionario, en el periodo en que pastoreó la iglesia en Antofagasta, ésta tuvo un gran avance en lo espiritual y material, pues se adquirieron varias propiedades contiguas al Templo Central, con lo cual pudo primeramente construir un nuevo templo, como así también una espaciosa casa pastoral.

En la Conferencia del año 1991, en el mes de febrero, es entregado para constituirse en un pastorado la localidad de Mejillones, siendo designado para este lugar el pastor Carlos Pradenas Palma. En el mes de julio de 1994, la Iglesia en Antofagasta nuevamente es anfitriona de un Estudio Bíblico Internacional de Pastores, el cual se realizó en las dependencias del Liceo Marta Narea Díaz.

En la Conferencia del año 2009, es entregado para constituirse en pastorado el Sector Norte de la ciudad en Antofagasta, conformado por las clases Bonilla y Villa Azul, naciendo así la Iglesia de Antofagasta Norte, siendo su primer obrero, el Pastor Diácono John Cameron Díaz, hijo de la iglesia en Antofagasta, y quien fue trasladado desde la Iglesia en Hualpén.

El 12 de noviembre del año 2010, el ángel del Señor pasa lista por el amado Pastor Gabriel Silva Peña, quedando en el recuerdo su ejemplar fidelidad a Dios, pues nada fue impedimento para estar en los servicios del Señor. En la iglesia en Sargento Aldea fue un recordado Jefe del Grupo de Jóvenes, Director del Coro, Guía de Clase, y Oficial, fue un ejemplar formador de hombres, estricto y de un temple apegado a la senda antigua, que nunca perdía la línea doctrinal de la Iglesia y de la Palabra de Dios, pues sus palabras eran “somos llamados a la santidad, pues Dios honra a los que le honran” y su consejo era siempre “pregúntate: ¿qué haría Jesús en mi lugar?.

En la Conferencia del año 2011, y debido al fallecimiento del amado Pastor Gabriel Silva Peña, es trasladado a la iglesia en Antofagasta desde la iglesia en Las Compañías, La Serena, el amado Pastor Presbítero Eliseo Pizarro Urquieta, quien pastorea la iglesia hasta la fecha, y a quien en el mes de julio del año 2018, le correspondió organizar y atender el 4° Estudio Bíblico Internacional de Pastores en la ciudad de Antofagasta. Con gran alegría y regocijo conmemoramos 90 años de trabajo evangelizador ininterrumpido en Antofagasta y todo el Norte Grande, dando gracias a nuestro buen Dios por su inmensa misericordia al haber mirado este árido desierto, y haber enviado y sustentado a ese gran hombre de Dios a abrir el surco, y después a todos y cada uno de los siervos que han pastoreado la grey en esta ciudad.

Antofagasta ya no es la pequeña ciudad de los años 30′, se ha extendido a lo largo de la costa por más de 30 km. En las decenas de edificios a la orilla del mar se ve la prosperidad que le ha dado el cobre y sus riquezas minerales. Pero también la obra del Señor se ha expandido, hoy la ciudad alberga tres pastorados, y no hay ciudad o pueblo en el Norte Grande que no tenga un remanente fiel, fruto del evangelio.

¡Oh si nuestro pastor López viera el fruto de su trabajo!

Información extraída de Historia IEP Antofagasta


Rodrigo Turra Morales

Miembro de la IEP en San Carlos Poniente. Administrador en Historia y Contingencia IEP & TeAdoramos.Org. Estudiante de Derecho - Universidad de Magallanes.

 

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