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Domingo 9 de febrero de 2020: “Dios asignando la porción justa para sus siervos”.

Domingo 9 de febrero de 2020: “Dios asignando la porción justa para sus siervos”.

   Lección: Éxodo Cap. 29, versículos 25 al 30. 25Después lo tomarás de sus manos y lo harás arder en el altar, sobre el holocausto, por olor grato delante de Jehová. Es ofrenda encendida a Jehová. 26Y tomarás el pecho del carnero de las consagraciones, que es de Aarón, y lo mecerás por ofrenda mecida delante de Jehová; y será porción tuya. 27Y apartarás el pecho de la ofrenda mecida, y la espaldilla de la ofrenda elevada, lo que fue mecido y lo que fue elevado del carnero de las consagraciones de Aarón y de sus hijos, 28y será para Aarón y para sus hijos como estatuto perpetuo para los hijos de Israel, porque es ofrenda elevada; y será una ofrenda elevada de los hijos de Israel, de sus sacrificios de paz, porción de ellos elevada en ofrenda a Jehová. 29Y las vestiduras santas, que son de Aarón, serán de sus hijos después de él, para ser ungidos en ellas, y para ser en ellas consagrados.30Por siete días las vestirá el que de sus hijos tome su lugar como sacerdote, cuando venga al tabernáculo de reunión para servir en el santuario.

   Referencias: Dt 24:14-15. No oprimirás al jornalero pobre y necesitado, ya sea uno de tus conciudadanos o uno de los extranjeros que habita en tu tierra y en tus ciudades. En su día le darás su jornal antes de la puesta del sol, porque es pobre y ha puesto su corazón en él; para que él no clame contra ti al SEÑOR, y llegue a ser pecado en ti. Éxodo 16:4. Entonces el SEÑOR dijo a Moisés: He aquí, haré llover pan del cielo para vosotros; y el pueblo saldrá y recogerá diariamente la porción de cada día, para ponerlos a prueba si andan o no en mi ley. Levítico 8:29. Y tomó Moisés el pecho, y lo meció, ofrenda mecida delante de Jehová; del carnero de las consagraciones aquella fue la parte de Moisés, como Jehová lo había mandado a Moisés.

   Comentario del tema a tratar: [9]. El compromiso de dar a Dios lo mejor: la ceremonia de las dos ofrendas mecidas

  1. La primera ofrenda mecida:
  2. l) Se cortaban las grosuras y partes selectas del carnero de la ordenación.

2) Se tomaba un pan sin levadura, una torta de pan de aceite y un hojaldre del canastillo.

3) Se ponía todo en las manos de los sacerdotes: ellos debían elevarlo y mecerlo delante del Señor como ofrenda mecida.

4) Se quemaban sobre el altar esos elementos para que fueran olor grato al Señor: simbolizaban la complacencia y aceptación del Señor.

  1. La segunda ofrenda mecida: se tomaban el pecho y la espaldilla del carnero, y se los elevaba y mecía delante del Señor.

1) Se santificaban se apartaban como elementos santos las partes del carnero que pertenecían a los sacerdotes.

2) Estas partes siempre debían entregarse a los sacerdotes cuando se hacían ofrendas de comunión (de paz o de acción de gracias).

   [10]. El legado de las vestiduras para la ordenación del sumo sacerdote

  1. El descendiente y sucesor del sumo sacerdote debía vestirlas en la ceremonia de ordenación.
  2. Debía usarlas por siete días.

   Comentado por (Matthew Henry) Aarón y sus hijos iban a ser apartados para el oficio de sacerdote en una ceremonia solemne. Nuestro Señor Jesús es el gran Sumo Sacerdote de nuestra profesión, llamado por Dios para serlo, ungido con el Espíritu, por lo que se le llama Mesías, el Cristo; revestido de gloria y belleza; santificado por su propia sangre; perfeccionado o consagrado por medio de sufrimientos, (Hebreos 2:10. Porque convenía a aquel por cuya causa son todas las cosas, y por quien todas las cosas subsisten, que habiendo de llevar muchos hijos a la gloria, perfeccionase por aflicciones al autor de la salvación de ellos.). Todos los creyentes son sacerdotes espirituales para ofrecer sacrificios espirituales, (1ª de Pedro 2:5 vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo.), lavados en la sangre de Cristo y de esa manera hechos sacerdotes para nuestro Dios, (Apocalipsis 1:5, 6 y de Jesucristo el testigo fiel, el primogénito de los muertos, y el soberano de los reyes de la tierra. Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre, y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre; a él sea gloria e imperio por los siglos de los siglos. Amén.). Además, están vestidos con la belleza de la santidad y han recibido la unción, (1ª de Juan 2: 27 Pero la unción que vosotros recibisteis de él permanece en vosotros, y no tenéis necesidad de que nadie os enseñe; así como la unción misma os enseña todas las cosas, y es verdadera, y no es mentira, según ella os ha enseñado, permaneced en él.). El Espíritu de Dios es llamado dedo de Dios (Lucas 11: 20 Mas si por el dedo de Dios echo yo fuera los demonios, ciertamente el reino de Dios ha llegado a vosotros.), compárese con (Mateo 12: 28 Pero si yo por el Espíritu de Dios echo fuera los demonios, ciertamente ha llegado a vosotros el reino de Dios.) y él aplica el mérito de Cristo a nuestra alma. Esta consagración significa la admisión de un pecador en el sacerdocio espiritual, aceptable a Dios por medio de Jesucristo.

    Definición de: porción – Diccionario Español: (Del lat. portio, -onis).

  1. f. Cantidad segregada de otra mayor.
  2. f. Cantidad que corresponde a cada partícipe en un reparto o distribución.
  3. f. Cantidad de comida que diariamente se da a alguien para su alimento, y en especial la que se da en las comunidades.
  4. f. Cuota individual en algo que se distribuye entre varios partícipes.
  5. f. Prebenda de algunas iglesias catedrales o colegiales.
  6. f. coloq. Número considerable e indeterminado de personas o cosas. ~ congrua.
  7. f. Cuota que se pagaba a los párrocos que no percibían los diezmos por estar unidos a una comunidad o dignidad o por estar secularizados.
  8. f. Cuota que se considera estrictamente necesaria para sustento de los eclesiásticos.

   Porción – Douglas Tenney: Una parte, es decir, menos que el todo; la cantidad de comida que se servía a una persona (Dt 18:8), (Neh 8:10), (Neh 8:12), (Dn 1:5-16) [RVA ración]); o propiedad adquirida por donación (1 S 1:4-5) o por herencia (Gen 31:14; Jos 17:14 [RVA y RVR-1960: parte]). También puede referirse a un campo o a una parcela de tierra (2 R 9:10), (2 R 9:36-37), o al destino de una persona (Job 20:29), (Sal 142:5), (Lm 3:24).

   Porción – Diccionario Mundo Hispano

   Una parte, es decir, menos que el todo; la cantidad de comida que se servía a una persona (Lam 3:24. Mi porción es Jehová, dijo mi alma; por tanto, en él esperaré.).

    Habiendo expresado su angustia y tentación, el profeta muestra cómo fue levantado por encima de ellas. Malas como son las cosas se debe a la misericordia del Señor que no sean peores. Debemos observar lo que hace por nosotros y en qué está contra nosotros. Las misericordias de Dios no fallan; de esto tenemos ejemplos frescos cada mañana. Las porciones de la tierra son cosas perecederas, pero Dios es porción eterna. —Nuestro deber es, y será nuestro consuelo y satisfacción, tener esperanza y esperar en silencio la salvación del Señor. Las aflicciones obran y obrarán mucho para el bien: muchos han hallado bueno haber llevado este yugo en su juventud; ha hecho humildes y serios a muchos y los ha destetado del mundo, porque, de lo contrario, hubieran sido orgullosos e ingobernables. Si la tribulación produce paciencia, la paciencia, prueba y la prueba, esperanza; la esperanza no avergüenza. Pensamientos adecuados del mal del pecado y de nuestra propia pecaminosidad, nos convencerán que es por la misericordia de Jehová que no hemos sido consumidos. Si no podemos decir con voz que no titubee: El Señor es mi porción, ¿puede que no digamos, deseo tenerlo a Él como mi porción y salvación y en su palabra tengo esperanza? Felices seremos si aprendemos a recibir la aflicción como que viene de la mano de Dios. (Matthew Henry)

Texto: Ezequiel Cap. 44, versículo 30. Y las primicias de todos los primeros frutos de todo, y toda ofrenda de todo lo que se presente de todas vuestras ofrendas, será de los sacerdotes; asimismo daréis al sacerdote las primicias de todas vuestras masas, para que repose la bendición en vuestras casas.

   Comentario del texto: A modo de conclusión se debe decir que ellos recibirían una heredad, y esa heredad era su relación especial con Dios, su ministerio. Debían estar dispuestos a vivir del mismo confiando en que el Dios que los había llamado a su servicio (v. 15, 16) sería el que los sostendría.

   Dos veces se repite la afirmación Yo soy su heredad … Yo soy su posesión (v. 28).

   El ministro depende de Dios, de él recibe su mantenimiento y su futuro estaba en las manos de su Señor. Ahora bien, esta afirmación no puede ser motivo de abandono de los ministros de parte de la congregación, en este caso de Israel. Si bien Dios era su fuente de alimento, eso no quitaba responsabilidad al pueblo para que sostuvieran dignamente a los que servían en el templo.

    El pasaje termina con dos afirmaciones que deben llamar la atención a la comunidad de fe contemporánea; la primera (v. 30a), afirma que no sostener adecuadamente a los siervos de Dios cierra el camino para una bendición.     La tendencia general es que el ministro está en último lugar en la consideración del pueblo de Dios. Si Dios es su proveedor, entonces que este sea el que lo sostenga. Además de no ser una posición bíblica, es un error pues el que lo hace queda sin ser bendecido.

   La segunda frase (v. 31) afirma que no se puede recibir lo que nadie quiere, lo que sobra porque está podrido o no sirve para otros fines. Debían recibir las primicias, de lo mejor y no las sobras. (Comentario del Mundo Hispano)

1er Titulo:

Procurando que nuestras ofrendas sean agradables a Dios. Versíc. 25. Después lo tomarás de sus manos y lo harás arder en el altar, sobre el holocausto, por olor grato delante de Jehová. Es ofrenda encendida a Jehová. (Léase Levítico 6:12. Y el fuego encendido sobre el altar no se apagará, sino que el sacerdote pondrá en él leña cada mañana, y acomodará el holocausto sobre él, y quemará sobre él las grosuras de los sacrificios de paz).

    Referencia: Efesio 5.2. Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó asimismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante. 2° Co. 2.15. Porque para Dios somos grato olor de Cristo en los que se salvan, y en los que se pierden; Hebreos 13:16. Y de hacer bien y de la ayuda mutua no os olvidéis; porque de tales sacrificios se agrada Dios.

   Comentario: [9]. (Éxodo 29:22-28) Ofrenda Mecida —Sacerdocio —Compromiso: La siguiente parte de la ceremonia representaba el compromiso de dar a Dios lo mejor, simbolizado por la presentación de dos ofrendas mecidas.

  1. La ceremonia de la primera ofrenda mecida (vv. 22-25) obedecía a instrucciones únicas.
  2. l) Moisés debía cortar las grosuras y partes selectas del carnero de la ordenación (v. 22).

2) También debía tomar un pan sin levadura, una torta de pan de aceite y un hojaldre del canastillo (v. 23).

3) Luego, debía poner todos estos elementos en manos de los sacerdotes, quienes debían elevarlos y mecerlos delante del Señor como ofrenda mecida (v. 24). El significado del término “ofrenda mecida” en su lenguaje original proviene de la raíz nuph, que se traduce como “agitar, sacudir, mover de un lado al otro o de arriba abajo”. Esta ceremonia requería la realización de un acto físico por parte de los sacerdotes: exigía la participación personal en una demostración abierta de gratitud a Dios. El comentario bíblico The Expositor’s Bible Commentary explica con más claridad la forma en que se realizaba la ofrenda mecida:

    La ofrenda no se mecía de un lado al otro, sino hacia el altar y de vuelta hacía atrás, movimiento que representaba que el sacrificio se entregaba a Dios y luego el sacerdote lo recibía de vuelta para su propio uso (cf Lv. 7:30; 23:20). Todo lo que se había mecido, excepto el pecho del carnero’ luego debía quemarse sobre el altar.

4) Por último, Moisés debía quemar sobre el altar todos esos elementos como holocausto, para que fueran olor grato al Señor, lo cual simbolizaba la complacencia del Señor y su aceptación del sacrificio (v. 25).

2° Titulo:

La fidelidad de Dios nos comparte sus bendiciones. Versíc. 26 al 28. Y tomarás el pecho del carnero de las consagraciones, que es de Aarón, y lo mecerás por ofrenda mecida delante de Jehová; y será porción tuya. Y apartarás el pecho de la ofrenda mecida, y la espaldilla de la ofrenda elevada, lo que fue mecido y lo que fue elevado del carnero de las consagraciones de Aarón y de sus hijos, y será para Aarón y para sus hijos como estatuto perpetuo para los hijos de Israel, porque es ofrenda elevada; y será una ofrenda elevada de los hijos de Israel, de sus sacrificios de paz, porción de ellos elevada en ofrenda a Jehová. (Léase San Lucas 6:38. Dad, y se os dará; medida buena, apretada, remecida y rebosando darán en vuestro regazo; porque con la misma medida con que medís, os volverán a medir).

   Referencia: Mateo 10:10. ni de alforja para el camino, ni de dos túnicas, ni de calzado, ni de bordón; porque el obrero es digno de su alimento. 1ª a los Corintios 9:14. Así también ordenó el Señor a los que anuncian el evangelio, que vivan del evangelio. 1ª Timoteo 5:18. Pues la Escritura dice: No pondrás bozal al buey que trilla; y: Digno es el obrero de su salario.

   Comentario: [b]. Luego se presentaba la segunda ofrenda mecida (vv. 26-28). Moisés debía tomar el pecho y la espaldilla del

carnero, elevarlos y mecerlos delante del Señor (v. 26). Dios le dio al menos dos razones específicas para proceder de esa manera:

  1. l) así santificaban —apartaban como elementos santos— las partes del carnero que pertenecían a los sacerdotes (v. 27);

2) estas partes siempre debían entregarse a los sacerdotes cuando se hacían ofrendas de comunión (de paz o de acción de gracias) (v. 28).

   Pensamiento 1. Observe que solo las partes selectas se ofrecían a Dios. Dios siempre debía recibir solo lo mejor de lo mejor. Solo lo mejor es lo que le agrada. ¿Qué es lo mejor que podemos entregarle a Dios? ¿Cuáles son las cosas que más le agradan?

Þ Dios se complace cuando le entregamos nuestro cuerpo.

   “Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta” (Ro. 12:1-2).

   “¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios” (1 Co. 6:19-20).

Þ Dios se complace cuando le obedecemos.

   “Y Samuel dijo: ¿Se complace Jehová tanto en los holocaustos y víctimas, como en que se obedezca a las palabras de Jehová? Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención que la grosura de los carneros” (1 S. 15:22).

Þ Dios se complace cuando le somos fieles.

   “Y su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor” (Mt. 25:21).

Þ Dios se complace cuando su pueblo presenta al pecador las buenas nuevas del evangelio.

   “Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra” (Hch. 1:8).

   “Id, y puestos en pie en el templo, anunciad al pueblo todas las palabras de esta vida” (Hch. 5:20).

   “Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío, primeramente, y también al griego” (Ro. 1:16).

Þ Dios se complace cuando su pueblo hace el bien y comparte lo que tiene con aquellos que atraviesan momentos de necesidad.

   “Y de hacer bien y de la ayuda mutua no os olvidéis; porque de tales sacrificios se agrada Dios” (He. 13:16).

3er Titulo:

Elección dada y confirmada por Dios. Versíc. 29 y 30. Y las vestiduras santas, que son de Aarón, serán de sus hijos después de él, para ser ungidos en ellas, y para ser en ellas consagrados. Por siete días las vestirá el que de sus hijos tome su lugar como sacerdote, cuando venga al tabernáculo de reunión para servir en el santuario. (Léase Hebreos 5:4. Así tampoco Cristo se glorificó a sí mismo haciéndose sumo sacerdote, sino el que le dijo:
Tú eres mi Hijo, Yo te he engendrado hoy).

   Referencia Éx. 31:10. os vestidos del servicio, las vestiduras santas para Aarón el sacerdote, las vestiduras de sus hijos para que ejerzan el sacerdocio. Efesios 1.4. según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, 1ª de Pedro 1:2. elegidos según la presciencia de Dios Padre en santificación del Espíritu, para obedecer y ser rociados con la sangre de Jesucristo: Gracia y paz os sean multiplicadas.

   Comentario: [10]. (Éxodo 29:29-30). Tabernáculo De Moisés —Sacerdocio, Vestiduras —Sumo Sacerdote: A continuación, Dios especifica cómo se hacía entrega de las vestiduras de la ordenación al sucesor del sumo sacerdote. Estas preciadas vestiduras no serían posesión exclusiva de un solo dueño.

[a]. El descendiente y sucesor del sumo sacerdote debía vestirlas en la ceremonia de ordenación (v. 29).

[b]. El sacerdote sucesor debía vestirlas por siete días (v. 30). En las Escrituras, muchas veces vemos que el número siete representa la perfección, compleción o plenitud. El mandato de usar estas vestiduras por siete días podría simbolizar la perfección del sacerdote, que estaba consagrándose a sí mismo completa y totalmente para el servicio del Señor.

   “Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta” (Ro. 12:1-2).

   “Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas” (Dt. 6:5).

   Comentario de hebreos 5:4. En estos versículos el escritor de Hebreos centra su atención en el sacerdocio de Cristo, destacando los siguientes puntos.

[a]. La honra del cargo. El cargo de sumo sacerdote es un honor que Dios confiere a la persona que asume los deberes del oficio. El sumo sacerdote, desde los tiempos de Aarón hasta la destrucción del templo en el año 70 d.C., disfrutaba de un adecuado reconocimiento por parte de la comunidad hebrea.

   Mas allá de toda duda, el sumo sacerdote ocupaba, junto con el líder civil, el cargo más alto del país. El escritor, sin embargo, enfatiza que nadie se arroga tal honor para su propia satisfacción. Nadie ocupa el cargo de sumo sacerdote simplemente para entrar a la presencia de Dios en el Día de la Expiación, para recibir el respeto de la comunidad israelita, o para usar la hermosa vestidura y turbante del sumo sacerdote. (Lv. 8:7–9). La honra asociada con el cargo proviene del cumplimiento de los deberes asignados al sumo sacerdote. Él debe servir a Dios en nombre de su pueblo. Él es su representante. El cumple el papel de mediador como intercesor por la remisión del pecado.

[b]. El llamado de Dios. Además, el sumo sacerdote debía ser llamado por Dios a este honroso cargo. Por supuesto, esto no significa que no hubiera excepciones en la historia de Israel. Pero el escritor de Hebreos no está interesado en aberraciones; él menciona el nombre de Aarón para recordar que Dios inauguró el sumo sacerdocio con Aarón.

   En términos contemporáneos, esto significa que sólo aquel que haya sido llamado por Dios debe asumir el cargo de pastor o ministro del evangelio. El presidente de cierto seminario se dirigió una vez a un grupo de estudiantes de nuevo ingreso y, tras las palabras de bienvenida, les dijo lo siguiente a estos aspirantes a teólogos: “A menos que Dios les haya llamado para el ministerio, no los queremos aquí”.

   Todo aquel que es conscripto para un oficio sagrado debe ser llamado por Dios. De no ser así, el mismo se constituye en una afrenta a Dios y en una provocación para su pueblo. Es decir, él se eleva a sí mismo por sobre el pueblo a quien quiere representar, exhibe un espíritu orgulloso en vez de humilde; y, a causa de que su concepto de la santidad es deficiente, tiene una percepción pervertida de Dios.

[c]. Semejanza con una diferencia. El paralelismo entre Aarón y Cristo es expresado en términos del cargo que estos ocupan. Nótese, por ejemplo, que el escritor no usa el nombre Jesús, sino que usa Cristo, nombre que describe el cargo y la tarea del Hijo de Dios. Así como Aarón fue llamado y designado por Dios (Ex. 28; Nm. 16–17) para servir como sumo sacerdote, del mismo modo “Cristo tampoco tomó sobre sí la gloria de ser sumo sacerdote”. Nótese que el termino honra en Hebreos 5:4 es sinónimo de la palabra gloria.

   Sin embargo, la diferencia entre Aarón y Cristo es profunda, puesto que Dios (tal como este versículo lo implica) ha coronado a Cristo con gloria y honra como sumo sacerdote. Jesús no se apropió presuntuosamente del cargo de sumo sacerdote.

[d]. El Hijo de Dios. El escritor de Hebreos parece anticipar la objeción que alguien podría presentar, a saber, que Jesús y Aarón, aparte de algunas pocas semejanzas que tienen que ver con la función de sumo sacerdote, tienen muy poco en común. Eso es cierto, dice el escritor; y una vez más cita el Salmo 2:7, donde Dios le dice al Hijo:

Tú eres mi Hijo

hoy he llegado a ser tu Padre.

   El escritor usó por primera vez esta cita para comparar al Hijo con los ángeles (Heb. 1:5). Ahora, esta cita del sumo del salmo contrasta indirectamente a Cristo con Aarón. Jesús es el Hijo de Dios, y sin embargo es llamado y designado por Dios para servir como sumo sacerdote.

   En Hebreos 4:14, el escritor combina los conceptos de hijo y de sumo sacerdote. Dice Geerhardus Vos: “Él le da un valor excepcionalmente alto al sumosacerdocio de Cristo, y deriva su eminencia del hecho de ser Hijo”.

   Ahora bien, es cierto que el Salmo 2 enfatiza el estado real de Hijo, que recibió las naciones como herencia y las gobierna con un cetro de hierro. Pero entonces, objeta alguien, ¿puede el Cristo ser al mismo tiempo sumo sacerdote? El escritor anticipa la pregunta y, como ya lo ha hecho anteriormente, usa el Antiguo Testamento para dar una respuesta y probar lo que está diciendo.

[e]. El sacerdote de Dios. La idea del rey-sacerdote aparece en el Antiguo Testamento en varios lugares. La primera referencia que notamos se encuentra en Génesis 14:18, donde se introduce a Melquisedec como rey de Salem y sacerdote del Dios Altísimo. Más adelante, en el Salmo 110:1 David habla de la realeza: “Siéntate a mi diestra hasta que haga de tus enemigos una tarima para tus pies”.

   En el Salmo 110:4 la referencia que se hace apunta al sacerdocio: “Tú eres sacerdote para siempre, según el orden de Melquisedec”. Finalmente, Zacarías, que simbólicamente menciona al Renuevo (es decir, al Mesías), escribe lo que dice el Señor Todopoderoso:

   Es él quien edificará el templo del SENOR, y él será revestido de majestad y se sentará en su trono y gobernará. Y él será sacerdote en su trono. Y habrá armonía entre los dos. [6:13]

   El escritor de Hebreos estaba completamente familiarizado con la enseñanza del Antiguo Testamento. A fin de ser preciso en cuanto al tipo de sacerdocio que Jesús asumió, él cita el Salmo 110:4: “Tú eres sacerdote para siempre, según el orden de Melquisedec”. Debemos notar que, así como Dios se dirige a su Hijo en el Salmo 2:7, también se dirige a él en el Salmo 110:1 y 4. De este modo Dios anuncia la realeza y el sacerdocio de su Hijo. “La epístola a los hebreos es la única de entre los libros del Nuevo Testamento que llama a Cristo sacerdote”.

  La causa de esta falencia quizá pueda ser hallada en la historia del pueblo judío. Durante muchos siglos los judíos habían esperado un rey de la casa de David.

   Este rey los libraría de la opresión extranjera. Y este rey no podía ser sacerdote porque el linaje de David provenía de la tribu de Judá; los sacerdotes eran descendientes de Aarón, de la tribu de Leví. Por consiguiente, Jesús era conocido como rey. Al nacer, los magos lo llamaron “rey de los judíos” (Mt. 2:2), y este apelativo fue común durante el juicio y la crucifixión de Jesús. Él no era conocido como sacerdote.

   Ya en el primer capítulo de Hebreos, el escritor citaba el Salmo 110:1 como evidencia irrefutable de la realeza de Cristo. Ahora en el capítulo 5 él cita el Salmo 110:4 para describir la singular función y propósito del sacerdote de Cristo. El escritor deja ya en claro, aunque explica los detalles en el capítulo 7, que el sacerdocio de Jesús difiere del de Aarón. Jesús es “un sacerdote para siempre, según el orden de Melquisedec”. 

Amén, para la honra y gloria de Dios.

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Bibliografía: Biblia de Bosquejos y Sermones Éxodo 19 → 40 Tomo 2


Hno Roberto Saldías Roa

Miembro de la IEP en Nacimiento Bajo, nació en el evangelio del Señor en la Iglesia de Laja 1975. Casado con María Nahuelmán, estudia teología de manera autodidacta. Me gusta mucho leer y escribir.

 

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