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Domingo 8 de septiembre de 2019: “Sabia protección del Omnipotente por su pueblo”

Domingo 8 de septiembre de 2019: “Sabia protección del Omnipotente por su pueblo”

Lección: Éxodo Cap. 23, versículos 27 al 33. 27 Yo enviaré mi terror delante de ti, y consternaré a todo pueblo donde entres, y te daré la cerviz de todos tus enemigos. 28 Enviaré delante de ti la avispa, que eche fuera al heveo, al cananeo y al heteo, de delante de ti. 29 No los echaré de delante de ti en un año, para que no quede la tierra desierta, y se aumenten contra ti las fieras del campo. 30 Poco a poco los echaré del delante de ti, hasta que te multipliques y tomes posesión de la tierra. 31Y fijaré tus límites desde el Mar Rojo hasta el mar de los filisteos, y, desde el desierto hasta el Eufrates; porque pondré en tus manos a los moradores de la tierra, y tú los echarás de delante de ti. 32 No harás alianza con ellos, ni con sus dioses. 33 En tu tierra no habitarán, no sea que te hagan pecar contra mí sirviendo a sus dioses, porque te será tropiezo.

   Comentario general: (Éxodo 23:27-33) beneficios — tierra prometida — planificación — victoria — conquista — separación:

   El tercer beneficio de la obediencia era el poder de Dios para la conquista y el regalo de la tierra prometida. La meta de Israel era la tierra prometida de Dios, pero en el camino deberían enfrentarse a un enemigo tras otro. Solo tenían una esperanza, una única esperanza: el poder de Dios para conquistar. Podrían alcanzar la tierra prometida solo si el poder de Dios los acompañaba. Veamos la gran promesa que Dios hace a Israel en este punto.

   Vv. 27—33. Aquí se promete que ellos serán guiados y resguardados en su camino por el desierto a la tierra prometida. He aquí yo envío mi Ángel delante de ti. El precepto unido con esta promesa es que sean obedientes a este ángel que Dios envía delante de ellos. Cristo es el Ángel de Jehová; esto lo enseña claramente San Pablo, 1ª de Corintios 10:9. —Deben tener un asentamiento cómodo en la tierra de Canaán. Cuán razonables son las condiciones de esta promesa: que sirvan al único Dios verdadero, no a los dioses de las naciones que de ningún modo son dioses. ¡Cuán ricos son los detalles de esta promesa! El consuelo de su alimento, la continuidad de su salud, el aumento de su riqueza, la prolongación de sus vidas hasta una edad avanzada. Así la piedad tiene promesa de esta vida presente. Se promete que ellos subyugarán a sus enemigos. Bandadas de avispas abrieron camino a las huestes de Israel; Dios puede usar ínfimas criaturas para castigar a los enemigos de su pueblo. Con verdadera bondad para la iglesia, los enemigos son vencidos poco a poco; así nos mantenemos en guardia y en continua dependencia de Dios. Las corrupciones salen del corazón del pueblo de Dios no de una vez por todas, sino poco a poco. El precepto de esta promesa es que no deben tener amistad con los idólatras. Quienes se mantienen fuera de los caminos peligrosos deben evitar las malas compañías. Peligroso es vivir en un barrio malo; los pecados de los vecinos pueden ser lazo para nosotros. El peligro más grande viene de quienes nos harían pecar contra Dios.

   Referencias: Esdras 9:9; Job 17:3; 2 Cr. 16:9; Sal. 34:7; 91:4; 125:2; Zac. 2.5; Lc. 21:18; Dn 6.22; Ap. 7.3; 2 Re. 6.17

 “Texto: Salmo 91, versículo 1. El que habita al abrigo del Altísimo. Morará bajo la sombra del Omnipotente” 

1er Titulo:

Dios Destruyendo A Los Enemigos De Sus Hijos. Versíc. 27 y 28. Yo enviaré mi terror delante de ti, y consternaré a todo pueblo donde entres, y te daré la cerviz de todos tus enemigos. Enviaré delante de ti la avispa, que eche fuera al heveo, al cananeo y al heteo, de delante de ti. (Léase 1ª de Samuel 2:10. Delante de Jehová serán quebrantados sus adversarios, Y sobre ellos tronará desde los cielos; Jehová juzgará los confines de la tierra, Dará poder a su Rey, Y exaltará el poderío de su Ungido; — Deuteronomio 1:30. Jehová vuestro Dios, el cual va delante de vosotros, él peleará por vosotros, conforme a todas las cosas que hizo por vosotros en Egipto delante de vuestros ojos.).

   Comentario: (a). Dios dio a Israel cuatro promesas específicas. (repartida en los tres títulos de la lección).

   (1). Dios traería temor y confusión sobre los enemigos de su pueblo para que huyeran de sus tierras (v. 27). Tenga en cuenta lo siguiente: sus enemigos no temieron porque Israel tuviera una increíble capacidad de crear armas de destrucción masiva. No fue su gran valentía lo que aterrorizó a los habitantes de Canaán. Observe lo que registran las Escrituras más adelante:

   “[Y Rahab les dijo:] Sé que Jehová os ha da- do esta tierra; porque el temor de vosotros ha caído sobre nosotros, y todos los moradores del país ya han desmayado por causa de vosotros. Porque hemos oído que Jehová hizo secar las aguas del Mar Rojo delante de vosotros cuando salisteis de Egipto, y lo que habéis hecho a los dos reyes de los amorreos que estaban al otro lado del Jordán, a Sehón y a Og, a los cuales habéis destruido. Oyendo esto, ha desmayado nuestro corazón; ni ha quedado más aliento en hombre alguno por causa de vosotros, porque Jehová vuestro Dios es Dios arriba en los cielos y abajo en la tierra” (Jos. 2:9-11).

   (2). Dios enviaría la avispa (algún enemigo, una plaga u otro símbolo del poder de Dios) delante de su pueblo (V. 28). No importa qué fuera esa “avispa”, fue muy efectiva. Como naciones organizadas, los heveos, cananeos y heteos se convirtieron en un recuerdo distante en la historia mundial. Encontramos la referencia a la avispa solo en este pasaje y en Dt. 7:20 y Jos. 24:12.

   Referencias: Josué 2:9-11; Is. 62:8; 1 Sam. 12:11; Esd. 8:31; Sal. 18:48; Lc. 1:17.

2° Titulo:

Soberana Estrategia De Jehová En Favor De Los Fieles. Versíc. No los echaré de delante de ti en un año, para que no quede la tierra desierta, y se aumenten contra ti las fieras del campo. Poco a poco los echaré de delante de ti, hasta que te multipliques y tomes posesión de la tierra. (Léase Isaías 55:8. Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová.).

  Comentario: (3). Dios planificaría cuidadosamente la liberación de su pueblo: derrotaría a sus enemigos poco a poco (v. 29). La razón por la que él procedió de ese modo es que así resguardaría la tierra y, a la vez, daría tiempo a Israel para multiplicar el número de su población. Dios quería asegurarse de que la tierra no se echara a perder antes de que los israelitas pudieran poblarla. El éxodo masivo de sus enemigos habría arruinado los campos. Las malezas, las plantas silvestres, la fauna salvaje y las fieras del campo habrían invadido la tierra. Desde un punto de vista espiritual, Dios sabía que su pueblo no estaba en una situación espiritual adecuada para asumir el control de toda la tierra prometida. De hecho, Israel no disfrutó plenamente esta promesa hasta los reinados de David y Salomón, es decir, cientos de años después.

   Referencias: Jos. 8:4; jue. 7:16-18; 20:32-33; (sobre estrategia militar)

3er Titulo:

Compromisos Con Los Impíos Acarrean Tropiezo En La Vida Espiritual. Versíc. 31 al 33. Y fijaré tus límites desde el Mar Rojo hasta el mar de los filisteos, y desde el desierto hasta el Eufrates; porque pondré en tus manos a los moradores de la tierra, y tú los echarás de delante de ti. No harás alianza con ellos, ni con sus dioses. En tu tierra no habitarán, no sea que te hagan pecar contra mí sirviendo a sus dioses, porque te será tropiezo. (Léase Éxodo 34:12. Guárdate de hacer alianza con los moradores de la tierra donde has de entrar, para que no sean tropezadero en medio de ti; — Proverbios 4:14. No entres por la vereda de los impíos, Ni vayas por el camino de los malos.).

   (4). Dios daría a su pueblo la tierra prometida, una tierra de una enorme extensión (v. 31). Era tan vasta que se extendía:

   Þ desde el Mar Rojo (el “mar de los juncos”) hasta el mar de los filisteos (Mediterráneo);

   Þ desde el desierto (su frontera hacia el sur) hasta el río Éufrates (su límite hacia el norte).

   Israel llegó a poseer casi toda la tierra prometida en este pasaje durante el período de los reinados de David y Salomón.

   (b). Nuevamente, las promesas son condicionales. Los israelitas debían llevar adelante una vida de consagración espiritual, distinguirse y estar totalmente separados de los habitantes vecinos incrédulos. No debían permitir que los incrédulos habitaran con ellos porque:

  • serían una influencia que los llevaría al pecado;
  • tenían dioses falsos que serían un tropiezo para Israel.

   El pueblo de Dios no debía exponerse al pecado y la maldad, ni a la inmoralidad e injusticia de los incrédulos. Estar rodeados de pecado hace que nos volvamos más y más insensibles ante las conductas pecaminosas. Cuanto más tiempo pasamos en un entorno de inmoralidad y nos exponemos a esa influencia, más aceptamos la inmoralidad de la sociedad. Dios lo sabe y por eso exigía que su pueblo se apartara de todos los incrédulos. El comentario bíblico The Expositor ‘s Bible Commentary dice lo siguiente:

   Israel no debía hacer ningún tipo de pacto o alianza con estos pueblos (aunque los moradores de Gabaón sí lograron hacer una alianza con los israelitas, Jos. 9:3-15). Sus dioses, prácticas y rituales de adoración eran un potencial tropiezo y un peligro demasiado grande; por ende, no debía haber una convivencia pacífica entre esas naciones e Israel en Canaán.

   Pensamiento 1. Dios exige una vida de separación, una vida de santificación: debemos apartarnos todo lo posible del pecado y la maldad de este mundo y llevar una vida de santificación delante de Dios.

   “Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta” (Ro. 12:1-2).

   “Por lo cual, salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor, y no toquéis lo inmundo; y yo os recibiré, y seré para vosotros por Padre, y vosotros me seréis hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso” (2 Co. 6:17-18).

   “Comprobando lo que es agradable al Señor. Y no participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien reprendedlas” (Ef. 5:10-11).

   “No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo” (1 Jn. 2:15-16).

   “Pero os ordenamos, hermanos, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que os apartéis de todo hermano que ande desordenadamente, y no según la enseñanza que recibisteis de nosotros” (2 Ts. 3:6).

   “Apartaos, apartaos, salid de ahí, no toquéis cosa inmunda; salid de en medio de ella; purificaos los que lleváis los utensilios de Jehová” (Is. 52:11).

   “Y con otras muchas palabras testificaba y les exhortaba, diciendo: Sed salvos de esta perversa generación” (Hch. 2:40).

   Pensamiento 2. Hoy en día, la sociedad presenta al creyente la fuerte tentación de ceder y establecer un pacto con el incrédulo. El creyente está jugando con fuego cuando cae en los siguientes graves desaciertos:

   Þ cuando hace un pacto con un socio de negocios incrédulo;

   Þ cuando hace un pacto con un joven incrédulo o una joven incrédula, relación que con mucha frecuencia acaba en el matrimonio y el yugo desigual;

   Þ cuando hace un pacto con un amigo que es incrédulo.

   Dios nos ha dado claras instrucciones para saber cómo evitar hacer pactos con los incrédulos.

(1) El creyente no debe andar en consejo de impíos.

   “Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores, ni en silla de escarnecedores se ha sentado” (Sal. 1:1).

(2) El creyente no debe ir por el camino de los malos.

   “No entres por la vereda de los impíos, ni vayas por el camino de los malos” (Pr. 4:14).

(3) El creyente no debe juntarse con un hermano que está llevando una vida de pecado y rebelión.

   “Más bien os escribí que no os juntéis con ninguno que, llamándose hermano, fuere fornicario, o avaro, o idólatra, o maldiciente, o borracho, o ladrón; con el tal ni aun comáis” (1 Co. 5:11).

(4) El creyente no debe participar en malas conversaciones.

   “No erréis; las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres” (1 Co. 15:33).

   “Comprobando lo que es agradable al Señor. Y no participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien reprendedlas” (Ef. 5:10-11).

(5) E1 creyente no debe unirse en yugo desigual con incrédulos.

   “No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia

con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas?” (2 Co. 6:14).

   Pensamiento 3. La mejor forma de evitar caer en la tentación es evadir la tentación. E1 creyente no tiene nada que hacer en medio de los incrédulos, coqueteando con los pecadores y sus dioses falsos. Satanás tiene listo el anzuelo para todo creyente que busque apartarse de una relación exclusiva con Dios.

   “Hijo mío, si los pecadores te quisieren engañar, no consientas” (Pr. 1:10).

   “No entres por la vereda de los impíos, ni vayas por el camino de los malos” (Pr. 4:14).

   “Ni tampoco presentéis vuestros miembros al pecado como instrumentos de iniquidad, sino presentaos vosotros mismos a Dios como vivos de entre los muertos, y vuestros miembros a Dios como instrumentos de justicia” (Ro. 6:13).

   “Para que Satanás no gane ventaja alguna sobre nosotros; pues no ignoramos sus maquinaciones” (2 Co. 2:11).

   “Pero temo que como la serpiente con su astucia engañó a Eva, vuestros sentidos sean de alguna manera extraviados de la sincera fidelidad a Cristo” (2 Co. 11:3).

   “Por lo cual también yo, no pudiendo soportar más, envié para informarme de vuestra fe, no sea que os hubiese tentado el tentador, y que nuestro trabajo resultase en vano” (1 Ts. 3:5).

   “Así que vosotros, oh amados, sabiéndolo de antemano, guardaos, no sea que, arrastrados por el error de los inicuos, caigáis de vuestra firmeza” (2 P. 3:17).

   Referencias: Ro. 12:1-2; 2 Co. 6:17-18; Ef. 5.10-11; 1Jn. 2.15-16; 2Ts. 3.6; Is. 52:11; Hech. 2.40. 

Comentario del Texto: Salmo 91, versículo 1. El que habita al abrigo del Altísimo. Morará bajo la sombra del Omnipotente.

El lugar secreto en el que Dios nos otorga su paz y seguridad, no es un lugar físico, pero si un lugar espiritual que sólo podemos hallar cuando de manera firme y determinada nos mantenemos en los caminos del Señor, orando, acercándonos a Él y siendo reflejo de su bondad y gracia, con nuestras acciones, ante aquellos que nos rodean.

Esos que continúan la búsqueda de convertirse en imitadores de Dios, son invitados a morar “al abrigo del altísimo”, pero agregando ahora una segunda condición: para morar debe haber un sentido de tiempo, debemos convertir el lugar secreto en nuestra morada acudiendo a el de forma constante. Si sólo decidimos acudir a esa morada cuando una situación apremiante irrumpa en nuestro camino podremos afirmar que todavía no vivimos en tal lugar.  Sin embargo, si tomamos residencia permanente con nuestra oración constante, seremos dignos de acceder a ese reciento secreto de seguridad y paz.

Pero una promesa aún más maravillosa nos espera como resultado de morar bajo el abrigo del altísimo: ser dignos de ser cobijados por la sombra del omnipotente, es decir, remitiéndonos a esa hermosa metáfora del salmista, reflejada en  la necesidad de sombra del sol ardiente y abrasivo del clima de aquellas épocas antiguas, podemos afirmar que manteniéndonos en el lugar secreto seremos cobijados con la sombra de Dios, ahora del calor abrasante de las preocupaciones, dudas y cargas que socavan nuestro corazón y nos hacen caer.

Oración: Señor hazme digno de morar bajo tu abrigo y ser cobijados por tu sombra protectora a través de Jesucristo.

Amén, para la gloria de Dios.

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Hno Roberto Saldías Roa

Miembro de la IEP en Nacimiento Bajo, nació en el evangelio del Señor en la Iglesia de Laja 1975. Casado con María Nahuelmán, estudia teología de manera autodidacta. Me gusta mucho leer y escribir.

 

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