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Domingo 8 de marzo de 2020: “Obediencia a lo requerido por Dios garantiza la preservación de la vida”.

Domingo 8 de marzo de 2020: “Obediencia a lo requerido por Dios garantiza la preservación de la vida”.

Lectura Bíblica: 11Habló también Jehová a Moisés, diciendo: 12Cuando tomes el número de los hijos de Israel conforme a la cuenta de ellos, cada uno dará a Jehová el rescate de su persona, cuando los cuentes, para que no haya en ellos mortandad cuando los hayas contado. 13Esto dará todo aquel que sea contado; medio siclo, conforme al siclo del santuario. El siclo es de veinte geras. La mitad de un siclo será la ofrenda a Jehová. 14Todo el que sea contado, de veinte años arriba, dará la ofrenda a Jehová. 15Ni el rico aumentará, ni el pobre disminuirá del medio siclo, cuando dieren la ofrenda a Jehová para hacer expiación por vuestras personas. 16Y tomarás de los hijos de Israel el dinero de las expiaciones, y lo darás para el servicio del tabernáculo de reunión; y será por memorial a los hijos de Israel delante de Jehová, para hacer expiación por vuestras personas

Temas a tratar en este capítulo:

[1]. La recolección del dinero para la ofrenda del tabernáculo: simbolizaba el pago del rescate por cada vida.

-a. Se debía pagar un precio de rescate cada vez que se hacía un censo:

1) sería un recordatorio de la redención de Dios;

2) les aseguraría la protección de Dios: quitaría la posibilidad de que se manifestara el juicio de Dios o hubiera una plaga.

-b. La ofrenda por persona era de la mitad de un siclo de plata (el equivalente a 5,5 gramos).

-c. Debían pagarla todas las personas de veinte años o más.

-d. Pobres y ricos debían pagar la misma cantidad, porque era una ofrenda para hacer expiación por el alma.

-e. El propósito de la ofrenda (impuesto):

1) El propósito material: el servicio del tabernáculo.

2) El propósito espiritual: que fuera un memorial que recordara la expiación o el rescate que se había pagado por cada vida.

[2]. La fuente de bronce: simbolizaba el lavamiento, la purificación y el perdón del pecado.

-a. Hecha de bronce y con una base de bronce.

-b. Estaba entre el tabernáculo y el altar, llena de agua.

-c. El propósito: que los sacerdotes lavaran sus manos y pies en ella:

  1. l) cuando entraran en el tabernáculo;

2) cuando se acercaran al altar a hacer un sacrificio.

-d. La advertencia: debían lavarse o morirían.

-e. La importancia del lavamiento y la purificación: era un estatuto perpetuo para todas las generaciones.

[3]. El aceite de la unción: simbolizaba la designación por parte de Dios para el servicio y simbolizaba al Espíritu Santo

-a. Era una mezcla de especias finas:

  1. l) 5,50 kilos de mirra pura;

2) 2,75 kilos de canela;

3) 2,75 kilos de cálamo aromático;

4) 5,50 kilos de casia;

5) 3,66 litros de aceite de olivas.

-b. Se las mezclaba para hacer el aceite de la unción santa.

-c. Con ese aceite se ungía:

  • el tabernáculo y su mobiliario;
  • el arca del pacto;
  • la mesa y sus utensilios;
  • el candelero y sus utensilios;
  • el altar del incienso;
  • el altar del holocausto y sus utensilios;
  • la fuente de bronce y su base.

-d. El propósito:

1) santificar el tabernáculo y su mobiliario para que todo fuera santo;

2) ungir a los sacerdotes y consagrarlos para el ministerio.

-e. La importancia del aceite de la unción:

1) Siempre sería el aceite de la santa unción de Dios.

2) Jamás debía dársele un uso indebido:

  • no debía derramarse sobre cualquier persona normal ni sobre nadie que no fuera escogido por Dios;
  • no debía prepararse para el uso personal.

-f. La advertencia: si alguien le daba un uso indebido, esa persona sería cortada de la comunidad de su pueblo.

[4]. El incienso aromático: simbolizaba el aroma agradable y acepto de la oración a Dios.

  1. Las instrucciones:

1) tomar especias aromáticas, la misma cantidad de cada una;

2) mezclarlas y refinarlas según el arte del perfumador.

  1. La importancia del incienso:

1) debía ser un incienso puro y santo;

2) debía colocarse delante del arca del pacto, en el mismísimo lugar donde Dios salía al encuentro de su pueblo;

3) debía considerarse un elemento Santísimo;

4) debía ser un incienso distinto, el único preparado de esa manera: estaba hecho exclusivamente para el Señor y era sagrado.

-c. La advertencia: cualquier persona que preparara un incienso como ese sería cortada de entre su pueblo.

DIVISIÓN IX

Los Planos Del Tabernáculo Y Las Leyes Del Sacerdocio: La Forma Correcta De Acercarse A Dios Y Adorarlo

Éxodo 25:1-31:18

  1. Otras instrucciones para la construcción del tabernáculo: los símbolos de la salud y madurez espiritual (Ex. 30:11-38).

(Éxodo 30:11-38) Introducción: ¿Qué es lo que hace que una persona sea espiritualmente sana y madura? Hay cuatro ilustraciones profundas y poderosas que vemos en este pasaje. Para ser espiritualmente sano y maduro, el creyente debe ser:

▬ una persona que da;

▬ una persona moralmente pura;

▬ una persona ungida por Dios para el servicio;

▬ un guerrero en la oración, un intercesor.

   Israel también recibió estas cuatro imágenes en su peregrinaje por el desierto. Observe que todas giran en torno al tabernáculo. Para que los israelitas tuvieran salud espiritual, estas cuatro imágenes tenían que volverse parte de su caminar diario con el Señor. De eso se trata el presente pasaje de las Escrituras: Otras instrucciones para la construcción del tabernáculo: los símbolos de la salud y madurez espiritual (Ex. 30: l l-38).

  1. La recolección del dinero para la ofrenda del tabernáculo: simbolizaba el pago del rescate por cada vida (vv. 11-16).
  2. La fuente de bronce: simbolizaba el lavamiento, la purificación y el perdón del pecado (vv. 17-21).
  3. El aceite de la unción: simbolizaba la designación por parte de Dios para el servicio y simbolizaba también al Espíritu Santo (vv. 22-33).
  4. El incienso aromático: simbolizaba el aroma agradable y acepto de la oración a Dios (vv. 34-38).

Vv. 11—16. El tributo era medio siclo, unos quince centavos de nuestra moneda. El rico no tenía que dar más, ni menos el pobre; las almas de los ricos y pobres son preciosas por igual, y Dios no hace acepción de personas, Hechos 10:34; Job 34:19. En otras ofrendas los hombres tenían que dar conforme a sus habilidades mundanas, pero esta, que era el rescate del alma, debía ser igual para todos. Las almas de todos son de igual valor, están en igual peligro y todas por igual necesitan un rescate. El dinero reunido era para usarse en el servicio del tabernáculo (no para el enriquecimiento del sacerdote, ni lujos extremos como lo usan hoy). Quienes tienen el beneficio no deben quejarse de las cargas necesarias para el culto público de Dios. El dinero no puede hacer expiación por el alma, pero puede usarse para honra de Aquel que ha hecho la expiación, y para la mantención del evangelio por el cual se aplica la expiación.

    Pensamiento conforme al título: Is 43.11. Yo, yo Jehová, y fuera de mí no hay quien salve. Conforme a este versículo el requerimiento que hace Dios a la obediencia es solo creer en Dios, es por fe Hechos 8.37. Felipe dijo: Si crees de todo corazón, bien puedes. Y respondiendo, dijo: Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios. Esto garantiza la vida del creyente ser Salvo por Jesucristo, (no vallan a pensar que el dinero que se ofrenda lo garantiza para ser creyente o salvo, u obtener vida eterna, conforme Hechos 8:20. Entonces Pedro le dijo: Tu dinero perezca contigo, porque has pensado que el don de Dios se obtiene con dinero.) la ofrenda se hace en gratitud a Dios.

   Definición: Garantizar: Dar garantía o seguridad de que determinada cosa va a suceder o realizarse. Por lo tanto, quien me garantiza o me da seguridad de la vida es solamente nuestro Señor Jesucristo.

   Referencias Bíblica sobre Garantizar o Seguridad: Salmo 71:5; 78:53; Pro. 11:14; Job. 24:23; Is. 32:17; 5:29. Efesios 3.12. en quien tenemos seguridad y acceso con confianza por medio de la fe en él; 

   Definición: requerir – Diccionario Español (Del lat. requirere).

  1. tr. Intimar, avisar o hacer saber algo con autoridad pública.
  2. tr. Reconocer o examinar el estado en que se halla algo.
  3. tr. necesitar.
  4. tr. Dicho de una persona: Solicitar, pretender, explicar su deseo o pasión amorosa.
  5. tr. inducir (instigar).

    Definición de requerir: Esta palabra viene del latín requirĕre, que se forma con los siguientes componentes léxicos: re sirve para indicar repetición y quaerere que es preguntar. Por lo tanto, esta palabra significa preguntar y seguir preguntando. 

   REQUERIR v. Demandar, Pedir Esdras 7:20 lo que se requiere para la casa de tu Dios; 1Co 4:2 se requiere. cada uno sea hallado fiel; Ef. 4:17 esto, pues, digo y requiero en el Señor.

    Cuando el requisito no se cumple, tenemos que sufrir las consecuencias: Levítico 17:8-9. 8Les dirás también: Cualquier varón de la casa de Israel, o de los extranjeros que moran entre vosotros, que ofreciere holocausto o sacrificio, 9y no lo trajere a la puerta del tabernáculo de reunión para hacerlo a Jehová, el tal varón será igualmente cortado de su pueblo.

Texto: Romanos 6.23: Porque la paga del pecado es muerte, más la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.

   Comentario del texto: El capítulo termina con una oración inolvidablemente gloriosa: 23. Porque la paga del pecado es muerte, más la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús nuestro Señor.

   Compárese esta conclusión culminante con conclusiones de similar índole triunfal, tales como las que se encuentran en los capítulos 8, 9, 12, 13 y 16. Nótese también como se continúan aquí los contrastes del v. 22. Aquí, en este versículo 23, el contraste es entre:

paga y dádiva

muerte y vida eterna

   La frase “la paga del pecado” significa la recompensa pagada por el pecado. De modo similar, “la dádiva de Dios” significa la dádiva otorgada por Dios.

   La muerte en todas sus formas, la física, la espiritual, la eterna, es lo que el pecador ha ganado con su pecado. Pero en lo que se refiere a la vida eterna, ella es un don totalmente gratuito. Oh sí, ha sido ganada; pero no por el pecador, sino por Cristo Jesús para el pecador.

   Un tema que ha sido causa de discusión es el del significado de la palabra paga, según se la usa aquí en 6:23.

¿Se trata de un término militar? Hay que admitir con franqueza que a veces esta palabra es usada en contextos no militares. No sorprende, por lo tanto, que en vista del contexto amo-esclavo (v. 16s) se haya propuesto que aquí en el v. 23 el apóstol ve al pecado como un amo de esclavos, no como a un general que provee las raciones del soldado.

   Con todo, este argumento puede no ser tan sólido como pareciera. Considérense también estos otros elementos:

[a]. La palabra utilizada en el original—y esto es reconocido por la mayoría—indica una ración, una paga; en especial la paga de un soldado. Este es el uso más común del término.

[b]. Aun en el Nuevo Testamento, en dos de las otras tres ocasiones en que aparece esta palabra (“Unos soldados también le preguntaron”, Lc. 3:14; “¿Quién fue jamás soldado a sus propias expensas?” (1 Co. 9:7), su sentido militar es claro. E inclusive en el pasaje restante en que se usa esta palabra (2 Co. 11:8) puede ser que Pablo, quien a lo largo de sus epístolas frecuentemente emplea figuras tomadas de la vida del soldado, quizá esté usando una “osada metáfora militar”.

   Parecería, en consecuencia, que en términos generales la opinión de que la palabra paga tiene aquí un sentido militar, viéndose entonces al Pecado como un general que abone esta paga, tiene algo más de aceptación.

   “Mas la dádiva de Dios es vida eterna”. ¡Qué maravillosa culminación! ¡Qué verdad consoladora! El pecador que ha ido a buscar refugio en Dios por medio de Cristo recibe lo máximo por lo mínimo: ¡vida eterna por nada!

   Vida eterna; esto quiere decir; comunión con Dios en y por medio de Cristo Jesús (Jn. 17:3); la luz del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Cristo Jesús (2 Co. 4:6); el amor de Dios vertido en el propio corazón por el Espíritu Santo; la paz de Dios que sobrepuja todo entendimiento (Fil. 4:7), ¡todo esto y mucho más por los siglos de los siglos! Todo esto se experimenta “en íntima unión” con Cristo Jesús. Pablo concluye bellamente el capítulo con el lenguaje de la apropiación por medio de la fe: ¡nuestro Señor!

1er Titulo:

El pago de un mismo precio por el rescatado evita mortandad. Versíc. 11 al 13. 11Habló también Jehová a Moisés, diciendo: 12Cuando tomes el número de los hijos de Israel conforme a la cuenta de ellos, cada uno dará a Jehová el rescate de su persona, cuando los cuentes, para que no haya en ellos mortandad cuando los hayas contado. 13Esto dará todo aquel que sea contado; medio siclo, conforme al siclo del santuario. El siclo es de veinte geras. La mitad de un siclo será la ofrenda a Jehová.  (Léase 1ª a los Corintios 6.20. Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios.)

Comentario 1er Titulo:

[1]. (Éxodo 30:11-13) tabernáculo de Moisés ↔ ofrenda ↔ rescate ↔ expiación: Dios mandó a recoger dinero para la ofrenda del tabernáculo. Observe que, en sus escritos, Moisés incluye la recolección del dinero después de las instrucciones del altar del incienso y antes de las de la fuente de bronce, un lugar algo extraño para ubicar esa información. ¿Qué lugar ocupa el dinero en el ministerio del tabernáculo? ¿Por qué Dios le diría a Moisés que incluyera la recolección del dinero en este pasaje de las Escrituras? Hay una razón práctica que tiene relación con el altar del incienso. Podemos orar y orar para que Dios supla las necesidades de su pueblo, pero él normalmente no escucha nuestras oraciones a menos que nos comprometamos con él entregando todo lo que somos y tenemos. Dios no suele suplir nuestras necesidades cuando nos ocupamos de acumular y no damos para suplir las necesidades de otras personas.

  Este pasaje declara una lección que realmente necesitamos escuchar: la oración (el altar del incienso) está a nuestra disposición, y Dios escucha y responde nuestra oración, pero debemos dar para la causa y obra de Dios si esperamos que él escuche nuestras oraciones.

   “El alma generosa será prosperada; y el que saciare, él también será saciado” (Pr. 11:25).

   “El ojo misericordioso será bendito, porque dio de su pan al indigente” (Pr. 22:9).

   “Y si dieres tu pan al hambriento, y saciares al alma afligida, en las tinieblas nacerá tu luz, y tu oscuridad será como el mediodía” (Is. 58:10).

   “Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde” (Mal. 3:10).

   “Dad, y se os dará; medida buena, apretada, remecida y rebosando darán en vuestro regazo; porque con la misma medida con que medís, os volverán a medir” (Lc. 6:38).

   “Pero esto digo: El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará” (2 Co. 9:6).

   A continuación, estudiaremos los detalles acerca de la recolección del dinero del tabernáculo:

-a. Cada vez que se hiciera un censo, el pueblo debía pagar un precio o impuesto de rescate (como ofrenda), que sería un recordatorio constante de la redención de Dios a favor de su preciado pueblo. La obediencia en el pago de esta ofrenda les garantizaría la protección de Dios y quitaría la posibilidad de que recayera sobre ellos el juicio de Dios o sufrieran una plaga (v. 12). Llevar adelante un censo no era nada sencillo, puesto que implicaba contar cientos de miles de personas. ¿Para qué necesitaba Israel realizar un censo periódicamente? Para saber con cuántas personas contaba para los servicios militares y públicos. Los líderes, al igual que en cualquier otra nación, necesitaban saber cuántos hombres tenían a su disposición para emplear en las fuerzas armadas, o cuántos tenían la mayoría de edad y podían luchar en el caso de que hubiera una crisis nacional. Considere lo que Dios dijo acerca del censo: si el pueblo creía a Dios y era fiel en su adoración, pagarían el impuesto por voluntad propia; si no eran fieles en la adoración, desde luego, serían negligentes en sus obligaciones para con Dios, entre las cuales estaba el pago del impuesto para el servicio y mantenimiento del tabernáculo. Dios prometió al pueblo que, si ellos eran fieles, él no derramaría sobre ellos su juicio (una plaga). Sin embargo, esa promesa implicaba también una advertencia: si no eran fieles, él enviaría una plaga sobre ellos.

-b. Cada persona contada en el censo debía pagar la mitad de un siclo de plata (el equivalente a 5,5 gramos de plata) en concepto de impuesto u ofrenda al Señor (v. 13). 

   Comentario del texto 1ª Co. 6:20. Fuisteis comprados por precio; así que, glorificad a Dios en vuestros cuerpos.

[a]. «Fuisteis comprados por precio». Estas palabras apuntan a la muerte de Jesús en la cruz del Calvario, donde pagó el precio de nuestra redención. Cristo pagó por nuestra libertad del pecado, para que como hijos redimidos de nuestro Padre celestial participemos en sus bendiciones. El término comprados nos recuerda el mercado, donde se vendían y compraban esclavos. Si a esto alude Pablo, está diciendo que Cristo compró a los cristianos como esclavos para servirle. Cristo ahora es dueño de ellos, es su amo. En el pasaje paralelo, dice lo mismo: «Porque el que fue llamado en el Señor cuando era esclavo, es un hombre libre que pertenece al Señor; de la misma forma, cuando el hombre libre fue llamado, se convirtió en esclavo de Cristo. Fuisteis comprados por precio. No os hagáis esclavos de los hombres» (7:22, 23; véase también Gá. 4:6, 7).

[b]. «Glorificad a Dios en vuestros cuerpos». Ésta es la conclusión paulina a un largo discurso sobre la inmoralidad sexual (6:12–20). Con destreza ha convertido una discusión negativa en una exhortación positiva. Les dice a los corintios que usen sus cuerpos, que son templos del Espíritu Santo, para glorificar al Señor. Lo podrán hacer oyendo obedientemente a la voz de Dios que les habla en su revelación. Un catecismo del siglo XVI plantea la pregunta: «¿Cuál es el fin principal del hombre?». A lo que responde: «Glorificar a Dios y gozar de él para siempre».

   Referencias Bíblicas: Éxodo 8:22; 9:6, 26; 11:7; 12.13; 15.26; Mr. 16:18; Salmo 91:7.

2° Titulo:

Ofrenda justa no produce aflicción. Versíc. 14 y 15. 14Todo el que sea contado, de veinte años arriba, dará la ofrenda a Jehová. 15Ni el rico aumentará, ni el pobre disminuirá del medio siclo, cuando dieren la ofrenda a Jehová para hacer expiación por vuestras personas. (Léase Deuteronomio 16:17. cada uno con la ofrenda de su mano, conforme a la bendición que Jehová tu Dios te hubiere dado.)

Comentario del 2° título:

-c. El censo comprendía a todas las personas que tuvieran veinte años o más (v. 14).

-d. La ofrenda debía ser de la misma suma tanto para el rico como para el pobre (v. 15). ¿Por qué? Porque era una ofrenda de expiación por la vida propia. La abundancia de riquezas no garantizaba la reconciliación de una persona con Dios ni le aseguraba un lugar en la tierra prometida (símbolo del cielo). Tampoco eran determinantes en este sentido la austeridad ni la pobreza. Todos somos iguales a los ojos de Dios: todos somos pecadores, todos necesitamos ser salvos de la misma manera, y todos necesitamos ser redimidos por la sangre de Cristo.

Þ Sea uno rico o pobre, nadie tiene suficiente justicia para salvarse a sí mismo.

   “Como está escrito: No hay justo, ni aun uno” (Ro. 3:10).

Þ Sea uno rico o pobre, nadie puede justificarse y salvarse a sí mismo.

   “Ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él; porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado” (Ro. 3:20).

Þ Sea uno rico o pobre, nadie puede costear el precio de la vida eterna. Solo Cristo puede pagar nuestra deuda por el pecado.

   “Porque la paga del pecado es muerte, más la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro” (Ro. 6:23).

-e. La ofrenda (impuesto) tenía dos propósitos.

1) La ofrenda tenía un propósito material: proveer para las necesidades del tabernáculo (v. 16).

   Pensamiento 1. Es responsabilidad del pueblo de Dios hacerse cargo de las necesidades de la iglesia y de los creyentes. No es responsabilidad de los líderes políticos que están en el gobierno, ni es responsabilidad de los incrédulos.

   “Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde” (Mal. 3:10).

   “Honra a Jehová con tus bienes, y con las primicias de todos tus frutos” (Pr. 3:9).

   “Cada uno con la ofrenda de su mano, conforme a la bendición que Jehová tu Dios te hubiere dado” (Dt. 16:17).

   “[…] de gracia recibisteis, dad de gracia” (Mt. 10:8).

   “Jesús le dijo: Si quieres ser perfecto [salvo], anda, vende lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven y sígueme” (Mt. 19:21).

   “Porque Macedonia y Acaya tuvieron a bien hacer una ofrenda para los pobres que hay entre los santos que están en Jerusalén. Pues les pareció bueno, y son deudores a ellos; porque si los gentiles han sido hechos participantes de sus bienes espirituales, deben también ellos ministrarles de los materiales” (Ro. 15:26-27).

   “Cada primer día de la semana cada uno de vosotros ponga aparte algo, según haya prosperado, guardándolo, para que cuando yo llegue no se recojan entonces ofrendas” (1 Co. 16:2).

   “Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre” (2 Co. 9:7).

   Comentario del texto complementario: Deuteronomio 16:17. Aquí se repiten las leyes para las tres fiestas anuales; la de la pascua, la de pentecostés, la de los tabernáculos o cabañas; y la ley general acerca de la asistencia de la gente. Nunca debe olvidar el creyente su bajo estado de culpa y miseria, su liberación y el precio que costó al Redentor; que la gratitud y el gozo del Señor puedan mezclarse con el pesar por el pecado, y la paciencia bajo las tribulaciones en su camino al reino del cielo. —Los creyentes deben regocijarse en lo que reciben de Dios, y en lo que devuelven en sacrificio y servicio para Él; nuestro deber tiene que ser nuestro deleite y nuestro gozo. —Si quienes estaban bajo la ley debían regocijarse ante Dios, cuánto más nosotros que estamos bajo la gracia del evangelio; lo que hace que nuestro deber sea regocijarnos más, regocijarnos siempre en el Señor. Cuando nos regocijamos en Dios, debemos hacer lo que podamos por ayudar a los demás a que también se regocijen en Él, consolando a los dolientes y dándole a los necesitados. Todos los que hacen de Dios su gozo, pueden regocijarse con esperanza, pues es fiel quien lo ha prometido.

3er Titulo:

Memorial que nos debe recordar sus beneficios. Versíc. 16. 16Y tomarás de los hijos de Israel el dinero de las expiaciones, y lo darás para el servicio del tabernáculo de reunión; y será por memorial a los hijos de Israel delante de Jehová, para hacer expiación por vuestras personas. (Léase: Salmo 103: 2 y 3. 2Bendice, alma mía, a Jehová,

Y no olvides ninguno de sus beneficios. 3El es quien perdona todas tus iniquidades, El que sana todas tus dolencias;).

   Comentario 3er Titulo.

2). La ofrenda tenía un propósito espiritual: sería un memorial que les recordaría la expiación que se había efectuado a favor del creyente (v. 16). Sería para el pueblo un recordatorio de los beneficios de obedecer a Dios. Él los había bendecido abundantemente de muchas maneras:

Þ Los había libertado de la esclavitud de Egipto (el mundo).

Þ Los estaba guiando hacia Canaán (la tierra prometida, símbolo del cielo).

Þ Los había comprado rescatado, redimido y ahora eran su pueblo, posesión de Dios. El impuesto de plata era un recordatorio para Israel: ellos habían sido redimidos (comprados) por Dios. Por lo tanto, le debían todo a él. Su propia vida ya no les pertenecía.

   Pensamiento 3. Cuando le decimos si a Jesús, somos redimidos, comprados por su sangre. Por lo tanto, debemos darle todo lo que somos y todo lo que tenemos a él.

Þ Debemos entregar nuestros bienes materiales a Cristo.

   “Jesús le dijo: Si quieres ser perfecto [salvo], anda, vende lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven y sígueme” (Mt. 19:21).

Þ Debemos entregar nuestras esperanzas y sueños a Cristo.

   “Entonces Jesús, mirándole, le amó, y le dijo: Una cosa te falta: anda, vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme, tomando tu cruz” (Mr. 10:21).

Þ Debemos rendir nuestra propia vida a Cristo.

   “Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia” (Fil. 1:21).

   “A fin de conocerle, y el poder de su resurrección, y la participación de sus padecimientos, llegando a ser semejante a él en su muerte” (Fil. 3:10).

   Comentario del Salmo: A. Razones para bendecir y honrar a Dios.

  1. (1-2) Bendiciendo a Dios por todos sus beneficios. Bendice, alma mía, a Jehová, Y bendiga todo mi ser su santo nombre. Bendice, alma mía, a Jehová, Y no olvides ninguno de sus beneficios.

▬a. Bendice: David no trataba de decir esto en el sentido cuando alguien superior bendice al inferior. Dios es infinitamente más grande que cualquier hombre, y en este sentido ningún hombre podría jamás bendecir a Dios. David dijo esto en el sentido de bendecir y honrar a Dios cuando sus criaturas lo adoran y le agradecen apropiadamente.

▬b. Bendice, alma mía, a Jehová: David llamó a su alma a bendecir a Jehová. Era como si David mirará su alma y entendiera que no estaba adorando a Dios lo suficiente. Él llamó a su alma para que lo hiciera aún más.

  1. David entendió que la verdadera adoración era algo que venía de lo profundo del alma. No se trata solo de una expresión externa, sino también algo real desde el alma. “la música del Alma es el alma misma de la música” (Spurgeon).
  2. “Dejen que otros murmuren, pero ustedes bendigan. Dejen que otros se bendigan a sí mismo y a sus ídolos, pero ustedes bendigan al Señor. Dejen que otros tan solo usen sus lenguas, pero yo clamaré, ‘bendice alma mía a Jehová.’” (Spurgeon)

▬c. Y bendiga todo mi ser su santo nombre: David también entendió que la adoración tiene que ver más con lo interno; tiene que ser dada tan completamente como sea posible. Él quería que todo su ser adorara a Dios.

  1. Nosotros constantemente adoramos y bendecimos a Dios solo con la mitad de nuestro corazón y la mitad de nuestras fuerzas – ¡Incluso con menos! David llamaba a todo de él (todo su ser) para dar honor y alabanza a Dios.
  2. Todo mi ser: “Que gran reprensión para mucho de lo que pasa por alabanza y adoración en nuestras asambleas. Venimos a la iglesia, pero dejamos nuestras mentes en casa. Escuchamos acerca de la gracia de Dios, pero nuestros corazones han sido endurecidos por un espíritu crítico quejumbroso.” (Boice)
  3. “El cantante se dirige a sí mismo. Él se da cuenta de que tiene poder sobre sí mismo, que él es capaz de dar o de retener aquello que le pertenece a Dios.” (Morgan)
  4. “El harpa de David no estaba más desentonada que su corazón, el cual aquí está en el tono correcto, para que poder hacer la mejor melodía para el Señor. La música es dulce, pero el colocar las notas en el tono correcto no lo es; de la misma manera es difícil afinar nuestros corazones, sin embargo, debe de ser hecho, y hecho apropiadamente, como aquí.” (Trapp)
  5. “El gran valor de estas palabras de apertura es que nos muestran que la adoración no es involuntaria o automática. Se requiere de la coordinación de todo nuestro poder… El santuario no es un lugar de descanso, un lugar de relajación. Deberíamos de entrar en él con todos los poderes del carácter sujetados, acomodados y dedicados. Para que podamos dar un servicio de adoración apropiado y aceptable.” (Morgan)
  6. Bendiga su santo nombre: “Solo un hombre santo se puede deleitar en las cosas santas. La santidad es el terror de los impíos; ellos aman el pecado y lo llaman libertad, sin embargo, a la santidad la llaman esclavitud. Si somos santos debemos de bendecir a Dios por su santidad.” (Spurgeon)

▬d. Bendice, alma mía, a Jehová, y no olvides ninguno de sus beneficios: En el patrón de la poesía hebrea, David usa la repetición para crear un énfasis. Después añade una idea importante — que esta adoración y honra a Dios le debe de ser dada por razones lógicas, no sobre las bases de simple emoción o excitación. Hay verdaderos beneficios que han sido dados por Dios a su pueblo, y estos no deben de olvidarlos. En su lugar, ellos deben de hacer memoria de esas cosas y usarlas como una razón para adorar.

  1. 2 Crónicas 32:25 describe a un hombre que se olvidó de los beneficios que Dios le había dado, al menos por un tiempo: Pere Ezequías no actúa de acuerdo al favor que le había sido mostrado, porque su corazón se enalteció; por lo tanto, la ira estaba sobre él, sobre Judá y sobre Jerusalén.
  2. “La acción de gracias no puede ser sincera y de corazón, a menos que un hombre la tenga impresa sobre su mente, en el momento, un rápido recuerdo de los ‘beneficios’ recibidos.” (Horne)
  3. “La alabanza es la respuesta a la admiración que sentimos por Jehová, mientras reflexionamos en lo que el Señor ha hecho por su pueblo a través de la historia de la redención, por la creación, la comunidad, y por uno mismo.” (VanGemeren)
  4. “Él tomó unas cuantas perlas selectas del cofre del amor divino, las colocó en el hilo de la memoria, y las coloco en el cuello de la gratitud.” (Spurgeon)

Amén, para la honra y gloria de Dios.

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Bibliografía Comentario de: Biblia de Bosquejos y Sermones; Comentario Bíblico Mundo hispano Éxodo Tomo 2; Comentario de toda la Biblia, de Matthew Henry; Comentario Al Nuevo Testamento Por William Hendriksen Exposición De Romanos Y 1a Corintios.                                           


Hno Roberto Saldías Roa

Miembro de la IEP en Nacimiento Bajo, nació en el evangelio del Señor en la Iglesia de Laja 1975. Casado con María Nahuelmán, estudia teología de manera autodidacta. Me gusta mucho leer y escribir.

 

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