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Domingo 7 de octubre de 2018: “Instrucción divina para celebrar La Pascua”.

Domingo 7 de octubre de 2018: “Instrucción divina para celebrar La Pascua”.

Lección: Éxodo Cap. 12, versículos 8 al 13: Y aquella noche comerán la carne asada al fuego, y panes sin levadura; con hierbas amargas lo comerán. Ninguna cosa comeréis de él cruda, ni cocida en agua, sino asada al fuego; su cabeza con sus pies y sus entrañas. Ninguna cosa dejaréis de él hasta la mañana; y lo que quedare hasta la mañana, lo quemaréis en el fuego. Y lo comeréis así: ceñidos vuestros lomos, vuestro calzado en vuestros pies, y vuestro bordón en vuestra mano; y lo comeréis apresuradamente; es la Pascua de Jehová. Pues yo pasaré aquella noche por la tierra de Egipto, y heriré a todo primogénito en la tierra de Egipto, así de los hombres como de las bestias; y ejecutaré mis juicios en todos los dioses de Egipto. Yo Jehová. Y la sangre os será por señal en las casas donde vosotros estéis; y veré la sangre y pasaré de vosotros, y no habrá en vosotros plaga de mortandad cuando hiera la tierra de Egipto.

 

  • Comentarios:

 

  1. La comida pascual, 12:8–11.

Hubo tres elementos en la comida de Pascua: la carne asada al fuego, panes sin levadura y hierbas amargas (v.8). Después de inmolar y limpiar el cordero, fue asado al fuego, con su cabeza, sus piernas y sus entrañas (v. 9).

El comerlo era un acto de identificación con el animal sacrificado: llegaba a ser parte de la vida del participante. Debían comerlo todo, o quemar en el fuego lo que quedara (v. 10). Al ser dedicado al Señor, el cordero participaba de santidad, y lo santificado nunca debía ser profanado. El principio se aplicaba tanto al animal sacrificado al Señor como a las personas que se identificaban con él en su comunidad de fe. El cordero debía ser preparado lo más rápidamente posible. No debía ser comido crudo ni pasado por agua, pues los dos métodos tomarían demasiado tiempo. Debían comerlo apresuradamente, para salir inmediatamente (v. 11). El pueblo de Dios debía ser un pueblo peregrino, preparado siempre para marchar en cualquier momento.

Por razón de la prisa, el pan debía ser sin fermentar y de fácil preparación. El pan era símbolo de la aflicción sufrida en Egipto (ver Exo. 1:13, 14; Deut. 16:3). Las hierbas amargas (v. 8) también representaban la vida amarga que pasaron. Más tarde se identificaron cinco hierbas que podían ser usadas para cumplir con el requisito de guardar para siempre la Pascua (vv. 24, 25): menta, serpentaria, lechuga, achicoria y diente de león.

Con esperanza y un sentir de urgencia, debían comer con las sandalias puestas, el bastón en la mano, y los cintos ceñidos (v. 11). Los cintos ceñidos era una expresión idiomática tomada de la vida diaria de la época. Cuando los hombres descansaban en casa llevaban una túnica larga y suelta sobre su ropa interior. Sin embargo, cuando tenían que moverse rápidamente, o trabajar, o ir de viaje, la túnica les estorbaba. Entonces, se recogían las orillas del manto y las metían bajo una faja ceñida alrededor de la cintura. Así podían moverse libremente sin enredarse en los extremos sueltos de las túnicas. Se decía que alguien listo para trabajar, o para la batalla, o para emprender viaje, tenía los lomos ceñidos.

Así lo habréis de comer: …es la Pascua de Jehovah (v. 11). La palabra pascua (pasach 6453) proviene de un verbo bastante debatido; sin embargo, parece que quiere decir “pasar de largo” o “pasar por alto”. En el v. 13, se emplea el verbo: Yo veré la sangre y en cuanto a vosotros pasaré de largo…. No se usa el mismo verbo en el v. 12, pasaré por la tierra de Egipto…. Cuando Jehovah pasó por Egipto pasó de largo, o por alto, las casas de los israelitas.

 

2. Los actos justicieros de Jehovah, 12:12, 13.

Se repite la advertencia de la venida de Jehovah para ejecutar sus actos justicieros contra todos los dioses de Egipto (v.12). Esta vez parece que la palabra está dirigida a Israel con el propósito de reforzar la gravedad y la finalidad del anuncio divino. Se acercaba el último golpe y la única esperanza para Israel era la fe obediente en Dios. Aquella misma noche, el Señor ejecutaría los actos justicieros.

Con el aviso finaliza el tema principal de esta sección del libro: Jehovah salió victorioso sobre los dioses de los egipcios. Irónicamente, los egipcios verán demasiado tarde la impotencia de sus dioses. Como una afirmación y garantía de lo dicho, se encuentran las palabras Yo, Jehovah (v. 12b). Otra vez se encuentra en el estilo literario oral lo que representa la firma del que envió el mensaje (ver Job 31:35).

Por medio del mensaje y la firma se ve la naturaleza única del Señor: es un ser viviente cuya presencia y poder son activos en el mundo; además, se revela a sí mismo en la historia (ver 7:17; 8:22; 10:2). Honeycutt sugiere que la frase Yo Jehovah se encuentra principalmente en los textos que tratan del éxodo de Egipto, y del período del exilio babilónico (nótese la esperanza, en aquella época, de un éxodo nuevo; ver Isa. 40–45); consecuentemente, parece que era una forma característica para afirmar la naturaleza única de Jehovah en el contexto de otras deidades.

Más que las otras plagas, la décima sería el clímax y revelaría con más claridad la naturaleza única de Dios con su poder incomparable. Demostraría que Jehovah es soberano sobre la naturaleza y la historia, y es el que libraría a su pueblo del poder obstinado del faraón. Suya sería la victoria, y por medio de ella, su nombre sería conocido el todo el mundo (9:16).

 

3. Pensamiento:

Advertir lo más resaltante de esto versículos que estamos estudiando hoy es la frase de comer en familia y comer vestido como dice las Escrituras ceñidos. Como creyente debemos estar vestidos para comer la Pascua del Señor. Las instrucciones son muy claras de parte nuestro Dios. Igualmente, para hoy a los creyentes de la iglesia militante. Esperando que la iglesia sea obediente a las instrucciones dada por las Sagrada Escrituras. Esperando que quede claro cual es nuestra Pascua que debemos celebrar cada año y que condiciones. También recordar que debe ser quemado todo con fuego y no debe quedar nada para el otro día, nada cocido en agua esa es la instrucción del Señor.

 

4. Referencia:

Hebreos 9:28:También Cristo fue ofrecido en sacrificio una sola vez para quitar los pecados de muchos; y aparecerá por segunda vez, ya no para cargar con pecado alguno, sino para traer salvación a quienes lo esperan”.

 

 

Texto: Deuteronomio Cap. 4, versículo 2: “No añadiréis a la palabra que yo os mando, ni disminuiréis de ella, para que guardéis los mandamientos de Jehová vuestro Dios que yo os ordeno”. 

 

1er Titulo: “Solemnidad al momento de comer el Cordero Pascual”. Versic. 8 al 10.

“Y aquella noche comerán la carne asada al fuego, y panes sin levadura; con hierbas amargas lo comerán. Ninguna cosa comeréis de él cruda, ni cocida en agua, sino asada al fuego; su cabeza con sus pies y sus entrañas. Ninguna cosa dejaréis de él hasta la mañana; y lo que quedare hasta la mañana, lo quemaréis en el fuego”. (Léase Número 10:10. Y en el día de vuestra alegría, y en vuestras solemnidades, y en los principios de vuestros meses, tocaréis las trompetas sobre vuestros holocaustos, y sobre los sacrificios de paz, y os serán por memoria delante de vuestro Dios. Yo Jehová vuestro Dios”. 

 

  • Comentario:

Los creyentes debían asar y comer la carne. También debían comer pan sin levadura y hierbas amargas (v. 8). Observe de nuevo que la Pascua estaba orientada a la familia: La familia debía comer la Pascua junta, adorar y celebrar la fiesta todos juntos.

1. Pensamiento I: Este aspecto en particular simboliza tres cosas:

1) Comer el cordero de la Pascua simboliza que decididamente comeremos (participaremos de, asimilaremos) los méritos de la muerte de Cristo, que participaremos de la muerte de Cristo.

2) El pan sin levadura simboliza la justicia: Debemos comer, participar de la justicia del Señor Jesucristo. (San Juan. 6:50 al 58)

3) Las hierbas amargas simbolizaban los días amargos de la esclavitud de Israel (cp. Éx. 1:14). Esta es una representación de nuestra esclavitud al pecado. Los días terribles de nuestra esclavitud al pecado nunca deberán olvidarse. El corazón de cada uno de nosotros debe estar constantemente desecho por el pecado. (Jn. 8:34; Ro. 6:16-18; Ro 6:23).

 

2. Pensamiento II:

¡Qué lección para iglesia!: ¡Estar orientado a la familia! Pero ¿cuántas iglesias realmente están orientadas a la familia? ¿Cuántos programas y actividades de la iglesia reúnen a la familia? ¿En qué medida la iglesia está organizada y planificada para separar y dividir la familia? ¿En qué medida se centra en la unión de la familia? ¿Existen iglesias que contribuyen a la división de la familia?

 

3. Referencia:

San Juan 6:50 al 58: “Este es el pan que desciende del cielo, para que el que de él come, no muera. Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo. Entonces los judíos contendían entre sí, diciendo: ¿Cómo puede éste darnos a comer su carne? Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Si no coméis la carne del Hijo del Hombre, y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero. Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, en mí permanece, y yo en él. Como me envió el Padre viviente, y yo vivo por el Padre, asimismo el que me come, él también vivirá por mí. Este es el pan que descendió del cielo; no como vuestros padres comieron el maná, y murieron; el que come de este pan, vivirá eternamente”.

Lucas 22.15: “Y les dijo: ¡Cuánto he deseado comer con vosotros esta pascua antes que padezca!”.

Mateo 26.17-19: “El primer día de la fiesta de los panes sin levadura, vinieron los discípulos a Jesús, diciéndole: ¿Dónde quieres que preparemos para que comas la pascua? Y él dijo: Id a la ciudad a cierto hombre, y decidle: El Maestro dice: Mi tiempo está cerca; en tu casa celebraré la pascua con mis discípulos. Y los discípulos hicieron como Jesús les mandó, y prepararon la pascua”.

 

4. Cena Del Señor:

Sencilla fiesta ritual ordenada en la Iglesia por Cristo («haced esto en memoria de mí», Lc 22.19), y denominada hoy a veces eucaristía (en griego, acción de gracias) o santa Comunión. Conmemora la muerte expiatoria de Jesucristo y a la vez simboliza la unidad de los cristianos y su reiterada fe en la pronta venida de su Señor. La Última Cena que Jesús comió con sus discípulos, durante la Fiesta de la Pascua en la víspera de su crucifixión, sirve de base para la actual Cena del Señor. Evidentemente fue para Él un momento de extraordinaria importancia (Lc 22.15). Dio instrucciones precisas en cuanto a los preparativos (Mt 26.17ss y //), y tomó precauciones para que Judas, y por ende los líderes judíos, no supieran de antemano dónde comerían (Aposento alto).

El Lavamiento de los pies que Jesús hizo a sus discípulos (Jn 13.4–17) dio inicio a la celebración de la cena pascual muy cargada en sí de simbolismo religioso. Luego Jesús tomó el pan, y lo partió y distribuyó entre sus discípulos diciendo: «Esto es mi cuerpo que por vosotros es partido; haced esto en memoria de mí» (1 Co 11.24). Después los invitó a tomar de la copa de vino, y dijo: «Esta copa es el nuevo Pacto en mi sangre; haced esto todas las veces que la bebiereis, en memoria de mí» (v. 25). Esta versión paulina de las palabras de institución, parecida a la de Lucas (22.15–20), ha de compararse con la de Marcos (14.22ss), la cual Mateo ha seguido de cerca (26.26–30).

Frente a la dificultad de fijar la fecha precisa de la institución de la Cena del Señor (Jesucristo), algunos eruditos han tratado de separar por completo esta fiesta cristiana de la tradición pascual. Afirman que Jesús murió precisamente a la hora en que solía sacrificarse el Cordero pascual (Jn 19.14, 31) y que, por tanto, no pudo haber celebrado la comida de la Pascua la noche anterior. Datos descubiertos recientemente en Qumrán, sin embargo, parecen indicar que hubo discrepancias en los calendarios judíos de aquel entonces que quizá permitieran armonizar los relatos sinópticos con el juanino.

Sea la fecha el 14 ó 15 de Nisán, indudablemente los pensamientos de Jesucristo, al sentarse a la mesa, giraban alrededor de la Pascua. Por sus palabras, y mediante un simbolismo profético, el Señor comunica a los suyos que el significado original de la Pascua adquiere una nueva dimensión y cumple la tipología del Antiguo Testamento. Hace del pan y del vino nuevas parábolas de su sacrificio inminente y emblemas de su muerte que se verificaría por la expiación del pecado humano y la propiciación de la justicia de Dios. Por analogía, Cristo hace así que los suyos se identifiquen con una nueva liberación del «Egipto» del pecado en cada celebración de la Cena del Señor.

Algunos cristianos, y en particular los católico romanos, han interpretado literalmente las palabras de la institución: «este pan es mi cuerpo … esta copa es mi sangre». Otros aseveran que el verbo «ser» tiene aquí el valor exegético de «significa», como en Gn 41.26; Dn 7.17; Lc 8.11; Gl 4.24; y Ap 1.20, además de que en el arameo hablado por Jesús el «es» faltaría del todo. De ahí se cree que el Señor hablaba metafóricamente.

En la iglesia primitiva, se acostumbraba antes de la Cena del Señor una comida común que conmemoraba las ocasiones alegres en que Jesucristo partía el pan con sus discípulos (por ejemplo, Lc 24.30; Jn 21.9ss; cf. Jn 6.11 y el «partimiento del pan» de Hch 2.42, 46; 20.7; etc.). Parece que en Corinto estas fiestas o ágapes se convirtieron en ocasiones egoístas para embriaguez y glotonería que merecieron una severa reprensión de Pablo (1 Co 11.20ss). El apóstol advirtió del juicio que espera a los que participan de los elementos «indignamente … sin discernir el cuerpo» (vv. 27–34).

 

  • Comentario II:

El creyente debe asar el animal entero al fuego: La cabeza, las patas y las extrañas. El animal no debía ser comido crudo ni cocido en agua (v. 9). Fíjese que el cordero se preparaba de una manera muy específica, con instrucciones muy específicas. Ninguna otra forma era aceptable.

 

1. Pensamiento I:

Esto simboliza que la muerte de Cristo estaba explicada en detalle. Por consiguiente, debemos aceptar a Cristo exactamente como fue preparado y ofrecido por Dios. No hay otra forma de salvarse, ninguna otra forma en absoluto. Algunas personas pueden considerar que la sangre de Cristo es repulsiva, repugnante u ofensiva. Puede que hasta rechacen la muerte de Cristo como la forma por medio de la cual el hombre se hace acepto ante Dios. No obstante, Dios es muy específico: No existe otra forma de llegar a Dios, ninguna otra forma excepto a través de la sangra de Jesucristo. (Mt. 26:28; Jn. 8.24; Jn 10:11; Hch. 4:12; Hch. 20:28; Ef. 1:7; Heb. 9.14; Heb. 9.22; 1 Jn.1:7; Is. 53.10). El creyente no debía dejar comida hasta la mañana. Debía quemar lo que quedara (v. 10).

 

2. Pensamiento II:

Esto simboliza que Cristo debe ser comido (Asimilado, absorbido, digerido) totalmente. No debe dejarse nada de Cristo: Ni su cruz, ni su exigencia de abnegación, ni su justicia. Debemos asimilar a Cristo totalmente en nuestra vida, toda su justicia y sus enseñanzas. Debemos seguir a Cristo en todo. (Ro 6:4; Col 2:6; 1 Co. 5.7-8; Heb. 7:25; 1Jn. 1.7; 1 Jn. 2.6).

 

2° Titulo:”Orden de Dios que se debe cumplir”. Versic. 11.

“Y lo comeréis así: ceñidos vuestros lomos, vuestro calzado en vuestros pies, y vuestro bordón en vuestra mano; y lo comeréis apresuradamente; es la Pascua de Jehová”. (Léase Levítico 18:4-5. Mis ordenanzas pondréis por obra, y mis estatutos guardaréis, andando en ellos. Yo Jehová vuestro Dios. Por tanto, guardaréis mis estatutos y mis ordenanzas, los cuales haciendo el hombre, vivirá en ellos. Yo Jehová”.

 

  • Comentario:

El creyente debía comer apresuradamente y estar vestido, listo para salir y marchar hacia la Tierra Prometida (v. 11). El creyente no debía perder tiempo en apartarse de Egipto y comenzar una nueva vida de libertad.

 

  1. Pensamiento:

Esto simboliza que debemos comer, participar de Cristo rápidamente. Debemos asir la muerte de Dios inmediatamente. La hora es urgente: Es el día de la salvación. Debemos aceptar a Cristo inmediatamente, alejarnos rápidamente del mundo y comenzar una nueva vida en camino hacia la Tierra Prometida del cielo. Debemos vivir como si cristo fuera a regresar ya. (Mt. 3:2; 24:44; 25:13; Mr. 13:35; 2 Co. 6:2; Hch. 17:30).

 

2. Referencias:

Mateo 24:43-44: “Pero sabed esto, que si el padre de familia supiese a qué hora el ladrón habría de venir, velaría, y no dejaría minar su casa. Por tanto, también vosotros estad preparados; porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que no pensáis”.

Marcos 13:35-37: “Velad, pues, porque no sabéis cuándo vendrá el señor de la casa; si al anochecer, o a la medianoche, o al canto del gallo, o a la mañana; para que cuando venga de repente, no os halle durmiendo. Y lo que a vosotros digo, a todos lo digo: Velad”.

Apocalipsis 16:15: “He aquí, yo vengo como ladrón. Bienaventurado el que vela, y guarda sus ropas, para que no ande desnudo, y vean su vergüenza”.

Efesios 6:14-17: “Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia, y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz. Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno. Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios”. 

 

3er Titulo: “Severo juicio de Dios”. Versic. 12-13.

“Pues yo pasaré aquella noche por la tierra de Egipto, y heriré a todo primogénito en la tierra de Egipto, así de los hombres como de las bestias; y ejecutaré mis juicios en todos los dioses de Egipto. Yo Jehová. Y la sangre os será por señal en las casas donde vosotros estéis; y veré la sangre y pasaré de vosotros, y no habrá en vosotros plaga de mortandad cuando hiera la tierra de Egipto. Léase Salmo 9:16. Jehová se ha hecho conocer en el juicio que ejecutó; En la obra de sus manos fue enlazado el malo”. 

 

  • Comentario:

(12:12-13). Cordero ▬Sacrificios ▬Sistema del sacrificio ▬Pascua: ¿Cuál fue el propósito de dios con el cordero de la Pascua? ¿Sustituir el primogénito de Israel por la muerte del cordero? Simplemente fue esto: Dios estaba simbolizando que tenía que existir un sustituto en la muerte para los creyentes. El propósito del cordero de la Pascua comprendía dos cosas. (vv. 12-13).

El primer propósito comprende el juicio. Dios ejecutaría juicios contra Egipto (el mundo), incluso hombres y animales, así como contra todos los dioses falsos de Egipto (v.12). Recuerde que los egipcios eran un pueblo idólatra que había rechazado a Dios siglos atrás. Querían vivir a su antojo y hacer lo que les pareciera. Por lo tanto, no querían tener nada que ver con la justicia exigida por Dios. Se pusieron a adorar a falsos dioses, los falsos dioses de la imaginación de los hombres. El resultado fue terrible: Crearon dioses a su imagen y semejanzas, dioses que les permitía vivir como querían: Vidas egoístas, inmorales, avaras, codiciosas, pecaminosas. Los egipcios se convirtieron en lo que todos nosotros nos convertimos cuando rechazamos al único y verdadero Dios de la justicia, Dios el señor (Jehová, Yahveh): Se convirtieron en un pueblo perverso. Era un pueblo que pisoteaba a otros pueblos, esclavizándolos y tratándolos brutalmente. Ellos hasta esclavizaron y lanzaron un holocausto contra el pueblo que creía en el único y verdadero Dios viviente, los antiguos israelitas. Los egipcios habían llegado al punto crítico en el que ya no podían echarse atrás, ya no podían arrepentirse. Por tanto, Dios estaba a punto de ejecutar juicio contra Egipto, un juicio que caería sobre Egipto, incluyendo a todas las personas, animales y falsos dioses adorados por el pueblo.

 

 Mientras enterraban los egipcios a los que Jehová había herido de muerte de entre ellos, a todo primogénito; también había hecho Jehová juicios contra sus dioses. (Numero 33:4).

 

Observe lo siguiente, al juzgar al primogénito de los animales, dios estaba infligiendo un golpe contra los dioses mismos de los egipcios. Recuerde que ellos imaginaron y crearon dioses que estaban estrechamente vinculados a diversos animales de la tierra. De este modo, Dios estaba asestando un golpe mortal contra los presuntos dioses al matar al primogénito de todos los animales. Los dioses de los egipcios no podían hacer nada para detener el juicio de Dios. El juicio demostró que los dioses imaginarios de Egipto eran dioses falsos, que el pueblo estaba en realidad tributando una adoración falsa, sin valor y vacua (Éx. 7:8; 11:10). Así, la Pascua trataba acerca del juicio. ¿Cómo podía una persona librarse del juicio de Dios? ¿Cómo podía una persona conmover a Dios para que Él pasara por alto y no condenara al creyente? A través de la fe. Fíjese en el punto siguiente.

El segundo propósito del cordero de la Pascua tenia que ver con la fe en Dios, con creer en Dios. La sangre del cordero de la Pascua sobre los postes de la puerta era señal de que la persona creía en Dios. La sangre hacía que Dios pasara por alto y no condenara al creyente (v. 13). Dicho sencillamente: Si una persona creía en Dios, realmente creía, pondría la sangre sobre los postes de la puerta de su casa. Si no creía en dios, no pondría la sangre. Como en todas las situaciones, algunas personas creían en Dios y otras no. Algunas personas se libraron del juicio de Dios y otras no. Las Escrituras incluso nos dicen que algunos egipcios y quizás otras nacionalidades creían en Dios y se unieron a los israelitas (Éx. 12:38).

 

  1. Pensamiento I:

Mucho se puede aprender de este aspecto.

  • La persona que no confía en Jesucristo tendrá que afrontar el juicio de Dios. (Jn. 3:19; 8:24; Hch. 17:31; Ro. 2:16).
  • La fe de las personas en la sangre los salvó. Nuestra fe en la sangra de Jesucristo nos salva. Fíjese que los israelitas no se salvaron porque tuvieran padres devotos ni porque llevaran una vida buena, honrada y, oral. Tampoco nosotros. Todos somos salvos por la sangra del Cordero, salvos porque creemos que la sangre del Cordero cubre nuestros pecados. (Hch. 20:28; Ro. 5:8-9; Heb. 9:14; Heb. 11:28; Ap. 1:5).
  • La sangre del Cordero sacrificado simbolizaba la sustitución de una vida por otra. La sangre de Jesucristo simboliza nuestra muerte si realmente confiamos que su sangre nos cubra. Somos redimidos cuando confiamos en la sangre de Jesucristo. (1Co. 5:7; Heb. 9:12-14; 9:22; 1 Pe. 1:18-19; Ap. 5:9-10).
  • Solo el Cordero de Dios elimina los pecados del mundo. (Ef. 1:7; 1 Jn. 1:7; Jn. 1:29; 1:35-26; Is. 53:7).

 

2. Pensamiento II.

Dios dijo cuando viera la sangre, pasaría por alto esa casa. La sangre no era una señal mística o supersticiosa. Un gran principio está presente a través de toda la Palabra de Dios en el sentido de que, si no se derrama sangre, no existe la remisión de los pecados. En otras palabras, Dios no puede cerrar los ojos arbitraria ni generosamente ante el pecado ni hacer nada al respecto, tanto como un juez hoy día cuando los culpables son llevados ante él. El juez deberá aplicar la ley a los acusados y se deberán pagar las consecuencias. Parte del problema que tenemos en los países hoy día es la falta de rigor en hacer cumplir la ley. Pero la ley de Dios es inexcusable en el universo: “El alma que pecare, esa morirá”. La sentencia de muerte pende sobre todos nosotros. Pero Dios es misericordioso y una vida inocente puede ser sustituida por un culpable. Hasta la llegada de Cristo, era un cordero. Luego Jesús fue “…el cordero de Dios, que quita el pecado del mundo” (Jn 1:29). Si recibimos a Cristo, somos salvos del juicio que merecemos como pecadores.

 

3. Referencias:

Jeremías 25:34-38: “Aullad, pastores, y clamad; revolcaos en el polvo, mayorales del rebaño; porque cumplidos son vuestros días para que seáis degollados y esparcidos, y caeréis como vaso precioso. Y se acabará la huida de los pastores, y el escape de los mayorales del rebaño. ¡Voz de la gritería de los pastores, y aullido de los mayorales del rebaño! porque Jehová asoló sus pastos. Y los pastos delicados serán destruidos por el ardor de la ira de Jehová. Dejó cual leoncillo su guarida; pues asolada fue la tierra de ellos por la ira del opresor, y por el furor de su saña”.

Apocalipsis 20:11-18: “Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él, de delante del cual huyeron la tierra y el cielo, y ningún lugar se encontró para ellos. Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras. Y el mar entregó los muertos que había en él; y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos; y fueron juzgados cada uno según sus obras. Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda. Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego”.

 

  • Comentario al Texto Aúreo:

Exhortación a la obediencia, Deuteronomio 4:1–3. Esta sección exhortativa empieza con la fórmula Ahora pues, oh Israel, escucha. Esta fórmula sirve para unir la exhortación de Moisés a Israel en los eventos históricos mencionados en los caps. 1–3. Moisés actúa como un maestro de la ley que enseña las cosas que Israel tiene que hacer. Las leyes y los decretos que Jehovah había dado son suficientes para garantizar la posesión de la tierra de la promesa y la existencia de Israel como una nación. La torah de Jehovah no es solamente leyes escritas en tablas de piedras; es una guía necesaria para ayudar a Israel a vivir en Canaán como pueblo de Dios y evitar las prácticas inmorales de los cananeos. Moisés usa tres palabras para describir la totalidad de la torah de Jehovah: leyes o mandatos, decretos y mandamientos. Las tres palabras son prácticamente usadas en Deuteronomio como sinónimos para describir las leyes religiosas, civiles, morales y sociales que iban a regular la vida comunitaria del pueblo del pacto.

Moisés exhorta al pueblo a que no añada a las palabras de sus enseñanzas. El término palabras (dabar 1697) se usa en Deuteronomio como sinónimo para describir las leyes que Moisés había presentado a Israel. Israel no necesitaba otras leyes. No era necesario añadir o quitar leyes porque Jehovah había dado a Israel todas las leyes necesarias para vivir como pueblo de Dios. Israel tiene que obedecer las leyes y los decretos de Jehovah. El resultado de la desobediencia es muerte (v. 3).

 

Amén, para la gloria de Dios.

 

 

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Hno Roberto Saldías Roa

Miembro de la IEP en Nacimiento Bajo, nació en el evangelio del Señor en la Iglesia de Laja 1975. Casado con María Nahuelmán, estudia teología de manera autodidacta. Me gusta mucho leer y escribir.