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Domingo 7 de julio de 2019: “Dios dando a conocer las normas de convivencia con el prójimo”

Domingo 7 de julio de 2019: “Dios dando a conocer las normas de convivencia con el prójimo”

Lectura Bíblica: Éxodo 21, versículos 26 al 36. Si un buey acorneare a hombre o a mujer, y a causa de ello muriere, el buey será apedreado, y no será comida su carne; más el dueño del buey será absuelto. Pero si el buey fuere acorneador desde tiempo atrás, y a su dueño se le hubiere notificado, y no lo hubiere guardado, y matare a hombre o mujer, el buey será apedreado, y también morirá su dueño. Si le fuere impuesto precio de rescate, entonces dará por el rescate de su persona cuanto le fuere impuesto. Haya acorneado a hijo, o haya acorneado a hija, conforme a este juicio se hará con él. Si el buey acorneare a un siervo o a una sierva, pagará su dueño treinta siclos de plata, y el buey será apedreado

   Comentario: Leyes Sobre El Control De Los Animales

   [1]. Leyes sobre el control de los animales

  1. Si un animal que no era violento mataba a una persona:
  2. l) el animal: debía morir;

2) el dueño: era absuelto.

  1. Si un animal violento mataba a una persona porque el dueño no lo mantenía encerrado:

1) el animal: debía morir; buey será absuelto.

2) el dueño: debía morir o su dueño. pagar un precio de rescate si la familia del fallecido así lo prefería;

3) la misma ley era aplicable si un animal mataba a un niño.

  1. Si un animal violento mataba a un esclavo:

1) el animal: debía morir;

2) el dueño: debía pagar una multa.

Semillero homilético

   La ley de la excelencia: Introducción: La sabiduría de Dios se muestra en esta ley que combate la negligencia: dirige al hombre, como obrero o como empresario, a la excelencia en su función.

Esta ley hace al hombre responsable de sus posesiones y de su trabajo.

Ser propietario es una responsabilidad. Somos mayordomos: Dios es el dueño de todo.

Esta ley obliga al hombre a vigilar sus posesiones y su trabajo.

El descuido de las posesiones y el trabajo puede hacer tanto daño como el mal premeditado.

Esta ley pone énfasis en el individuo como parte de la sociedad.

El comportamiento del individuo, responsable o no, afecta a la sociedad.

Esta ley señala la responsabilidad de tomar en cuenta al prójimo. Mueve al acercamiento y a la apertura a las necesidades ajenas; dirige al afecto.

Esta ley alienta el sentido de responsabilidad por el bien de la comunidad.

Esta ley motiva al individuo a buscar la excelencia.

Excelencia en el conocimiento y cumplimiento de su deber.

Excelencia en la pericia para manejar sus posesiones y cumplir su trabajo.

Excelencia en anticipar situaciones peligrosas para hacer de la comunidad un lugar seguro.

Excelencia en las relaciones humanas.

La búsqueda de la excelencia alienta la creatividad.

Conclusión: Dios quiere el bien individual y comunal en la vida cotidiana.

   Pensamiento: Dios siempre pensó en todo. Incluyendo en aquellas cosas que muchos de nosotros obviamos cada día, el cómo debe de andar un cristiano en la sociedad. 
Hoy por hoy, nos relacionamos de muchas maneras y en todas ellas debería de existir normas de convivencia para que nuestro andar sea siempre acorde con el corazón de Dios.
En Levíticos 19, encontramos estas normas de convivencia que esperamos, sea siempre acompañante fiel para nuestras vidas.

   Normas Bíblicas Para La Convivencia Humana

  1. Amar A Dios Sobre Todas Las Cosas. San Marcos 12:30 “Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es el principal mandamiento.” Cuando una persona aprende a amar a Dios con todo, es una persona que difícilmente le hace mal a alguien.
    2. Poner En Práctica Los Consejos De La Biblia. Proverbios 3:1 “Hijo mío, no te olvides de mi ley, y tu corazón guarde mis mandamientos; porque largura de días y años de vida y paz te aumentarán.” Josué 1:8 “Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien.” Si una persona adquiere el hábito de leer la Biblia y ponerla en práctica en su vida, podrá ser exitoso en la vida y ser bendecido por Dios.
       3. Obedecer A Dios. Hechos 5:29 “Respondiendo Pedro y los apóstoles, dijeron: Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres.” Si una persona obedece a Dios y sus mandamientos, seguro será exitoso y logrará mantener buenas relaciones con todas las personas que les rodea.
       4. Amar A Otros Como A Uno Mismo. San Marcos 12:31 “Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo…” San Juan 15:12 “Este es mi mandamiento: Que os améis unos a otros, como yo os he amado.” Si una persona aprende a amar a los demás como se ama a sí mismo, será incapaz de dañar a nadie y de esa forma agrada a Dios. 
       5. Amar A Los Que Nos Hacen Daño. San Mateo 5:44 “Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen.” San Lucas 6:28 “Bendecid a los que os maldicen, y orad por los que os calumnian.” Esto va más allá de lo que los humanos normalmente pueden hacer, porque es fácil amar y bendecir a los que nos hacen bien, pero a los que nos ofenden, maltratan o hace daño es difícil, pero si queremos vivir en paz y agradar a Dios, Él nos manda a amarlos y bendecirlos.
       6. Dar Sin Esperar Nada A Cambio. Proverbios 3:27 “No te niegues a hacer el bien a quien es debido, cuando tuvieres poder para hacerlo.” San Lucas 6:30 A cualquiera que te pida, dale; y al que tome lo que es tuyo, no pidas que te lo devuelva. San Lucas 6:35 “…y haced bien, y prestad, no esperando de ello nada…” Proverbios 19:17 “A Jehová presta el que da al pobre, y el bien que ha hecho, se lo volverá a pagar.” Para mantener la armonía y estar en paz con los demás, cuando se pueda ayudar a alguien, hay que hacerlo y Dios no se quedará sin bendecir al que da sin interés, ni esperando recibir de la misma persona la recompensa.
       7. No Juzgar A Nadie. San Lucas 6:37 “No juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados…” San Mateo 7:1-3 “No juzguéis, para que no seáis juzgados. Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados, y con la medida con que medís, os será medido. ¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo?” Nadie tiene por qué emitir juicio sobre lo que otra persona hace o deja de hacer; en primer lugar, porque es un mandato bíblico, en segundo lugar, porque cada quien debe preocuparse de sus propios problemas y situaciones y en tercer lugar porque de esa manera se mantendrá la armonía con las personas que nos rodean y se evitan problemas y distanciamientos.
       8. No Murmurar. Santiago 4:11 Hermanos, no murmuréis los unos de los otros…” Filipenses 2:14 “Haced todo sin murmuraciones y contiendas.” La murmuración es hablar con alguien de otra persona, generalmente mal, criticando lo que hace o deja de hacer. Esto es parecido al chisme y esto lo único que trae es desunión, problemas, enojos y pérdida de amistades. 

 

  Texto: Romanos 13:8: No debáis a nadie nada, sino el amaro unos a otros; porque el que ama al prójimo, ha cumplido la ley”

    Comentario del texto: Versíc. 8. No seguid debiendo nada a nadie sino el amaro unos a otros … Otras traducciones:

(a). “No le debéis nada a persona alguna …”. Si bien desde el punto de vista gramatical esta traducción es posible, estaría fuera de foco con el contexto, ya que Pablo acaba de decirle a aquellos a quienes se dirige que deben pagar a todos todo lo que les deben; o sea, todas sus deudas (v. 7). Por consiguiente, no es el modo indicativo sino el imperativo el presupuesto aquí en el v. 8.

(b). “No debáis nada a nadie …”. Esta traducción crearía la impresión de que Pablo considera que todo préstamo es erróneo, posición claramente contraria a la Escritura. Véanse Ex. 22:25; Sal. 37:26; Mt. 5:42; Lc. 6:35.

(c). “No debáis nada a nadie; sólo amaos unos a otros”. Esta traducción es quizá peor todavía. Divide el hermoso pensamiento unitario del original en dos ideas separadas: no sólo se les dice a los lectores-oyentes que nunca deben nada a nadie, sino que además ¡se los exhorta a amarse unos a otros! No se puede pensar que la cláusula original de sólo ocho palabras transmita todo esto.

(d). “Que no os queda ninguna deuda por pagar, excepto la continua deuda de amaros los unos a los otros …”.

Esta es la traducción de la Nueva Versión Internacional y, palabra más, palabra menos, de otras dos. No desapruebo esta traducción, que es excelente. Es completamente fiel al original. Por otra parte, si uno desea mostrar del modo más claro posible la estrecha relación que existe entre los vv. 7 y 8, en que el original usa palabras basadas en la misma raíz, la traducción “Pagad a todos lo que (les) debáis …” (v. 7), seguido de “No seguid debiendo nada a nadie sino el amaro unos a otros …” (v. 8) parecería imponerse.

   Hay tres pensamientos que están claramente implícitos aquí:

   En primer lugar, encontramos una condena del hábito de algunos, que siempre están listos a pedir prestado, pero que son muy remisos a devolver la suma prestada. En cuanto a esto, véase el Sal. 37:21: “El impío toma prestado y no paga …”.

   En segundo lugar, encontramos una alabanza del amor, compuesta por un autor que poco tiempo antes había escrito 1 Co. 13. Él dice que entre todas las deudas que una persona pueda haber contraído hay una que nunca puede ser pagada totalmente, a saber, la deuda del amor. Además, en el presente caso Pablo no está pensando en primer lugar en la deuda que tenemos con Dios, si no, tal cual lo indica el contexto, en la deuda que tenemos con el prójimo. Se trata, entonces …

   En tercer lugar, de un amor de “unos por otros”. Pero esta expresión, en el caso presente, no significa meramente “por todos los hermanos creyentes”. Claro, no cabe duda que estos están incluidos. Hasta podría decirse que están incluidos de un modo especial (véanse 12:10, 13; Gá. 6:10), pero al añadir: “porque el que ama a su prójimo ha cumplido la ley” se aclara que se incluye a todos aquellos con quienes al creyente entra en contacto—y particularmente, por supuesto, aquellos que tienen necesidades especiales. De hecho, en cierto sentido nadie queda excluido de este amor que todo lo abarca.

   La santa ley de Dios, es cierto, no salva a nadie. Véase Ro. 8:3. No obstante, una vez que una persona ha sido justificada por la fe, por gratitud, y motivada y capacitada por el Espíritu Santo, ésta desea hacer lo que Dios quiere que haga. Y esto se encuentra en la ley de los Diez Mandamientos tal cual se la resume en Lv. 19:18, y más tarde en las palabras de Jesús registradas en Mt. 22:39; Mr. 12:31; Lc. 10:27b.

1er Titulo:

Enseñando A Ser Comprensivos Y Misericordiosos Con Los Débiles. Versíc. 26 al 27. Si alguno hiriere el ojo de su siervo, o el ojo de su sierva, y lo dañare, le dará libertad por razón de su ojo. Y si hiciere saltar un diente de su siervo, o un diente de su sierva, por su diente le dejará ir libre. (Léase colosenses 4:1; Levítico 19:13).

   Comentario: Cuando el esclavo sufría una herida permanente a manos de su amo, el amo debía liberarlo de inmediato (vv. 26-27; vea pto. 8, w. 20-21). Esta ley impedía que el amo tratara a su esclavo como una máquina de hacer dinero y forzara a su esclavo a producir sin cesar, con tal de obtener más y más ganancias, hasta el punto de hacer que resulte herido de forma irreversible, ya sea por explotarlo hasta dejarlo exhausto o por las golpizas. De nuevo, vale la pena citar el gran comentario bíblico Pulpit Commentary y lo que dice sobre esta ley:

   La ley general sobre la retribución no abarcaba también a los esclavos. Se consideraba que el esclavo, al igual que el niño, no tenía derecho a recibir una compensación por golpes normales y moderados, que eran una contingencia natural de su condición. No obstante, en los casos extremos, cuando un órgano o miembro quedaba herido de forma permanente, se consideraba que el esclavo tenía motivos válidos para reclamar y que merecía una recompensa, pero la idea de que se vengara de su amo infligiéndole la misma herida era inconcebible. Habría puesto al esclavo en una posición falsa, habría provocado prolongados maltratos y habría sido una degradación excesiva del amo. Por lo tanto, la pena para todas las agresiones con daño permanente, incluso la más insignificante, era la emancipación obligatoria del esclavo […].

   Al parecer, el ‘ojo’ es considerado el más preciado de nuestros órganos, mientras que el ‘diente’ es […] menos importante. El principio consistía en que cualquier pérdida permanente de cualquier parte del cuerpo daba derecho al esclavo a obtener la libertad, lo que debió haber restringido considerablemente la brutalidad de los amos.

   Pensamiento 2. En la sociedad, muchos de nosotros ocupamos un lugar de autoridad y muchas veces olvidamos que la autoridad conlleva una gran responsabilidad. Cuando olvidamos cumplir con nuestra responsabilidad, solemos hacer un abuso del poder que nos confiere nuestro cargo, y cuando hay abuso del poder, quienes están bajo nuestra autoridad se llevan la peor parte de nuestra frustración e ira (vv. 26-27). Dios ha llamado a todos los creyentes a ser mayordomos buenos y fieles, y para eso debemos:

  • reconocer que Dios es dueño de todas las cosas;
  • actuar como administradores, no como dueños;
  • buscar lo que es mejor para Dios y para los demás antes que para nosotros mismos;
  • pensar en las posibles consecuencias antes de actuar;
  • mantener un corazón abierto a la comunicación, y no un puño cerrado para tomar represalias;
  • velar por los demás como Jesús lo hubiera hecho y no como nuestra naturaleza caída lo desea.

   “Y llamando a diez siervos suyos, les dio diez minas, y les dijo: Negociad entre tanto que vengo” (Lc. 19:13).

   “De manera que cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí” (Ro. 14:12).

   “Ahora bien, se requiere de los administradores, que cada uno sea hallado fiel” (1 Co. 4:2).

   “Oh Timoteo, guarda lo que se te ha encomendado, evitando las profanas pláticas sobre cosas vanas, y los argumentos de la falsamente llamada ciencia” (1 Ti. 6:20).

   Comentario 2 del texto complementario: Colosenses 4:1. Por medio de una suave transición, sigue la última exhortación de esta lista de deberes domésticos: Amos, dad a vuestros esclavos lo que es justo y recto, sabiendo que vosotros también tenéis un Amo en el cielo. Traducido en forma literal, la primera parte diría “Amos, aquello que es justo y aquello que es recto, conceded a los esclavos”. Los amos deben recordar que ellos también tienen un Amo. El centurión elogiado lo entendió así (Mt. 8:5–13, en especial v. 9). Pero el siervo despiadado de la parábola de Mt. 18:23–35 no lo entendió. Así que los amos deben darse cuenta que como los esclavos son responsables a ellos, a su vez ellos tendrán que responder al Señor en el cielo. Si entienden esta verdad, no tratarán ásperamente a sus esclavos. Tendrán que “dejar las amenazas” (Ef. 6:9), y en lugar de ello mostrar la misma consideración para con sus esclavos que ellos esperan recibir de Aquel que ejerce autoridad sobre ellos. Por consiguiente, lo que aquí tenemos es la aplicación de la regla de oro (Mt. 7:12) en las relaciones entre amo y esclavo.

   El resumen de las amonestaciones destinadas a grupos separados termina mencionando al todo suficiente, al preeminente Amo, “el Señor Cristo” (cf. 4:1 con 3:24), porque él es la fuente de la vida de los creyentes, Aquel que está presto a capacitar a cada creyente, a cualquier grupo que pertenezca, para vivir para la gloria de Dios.

   El Cristo todo suficiente es también la fuente de vida para los grupos domésticos. Ellos también deben obtener su inspiración de él, ya que es de él que reciben el poder para hacer lo que es propio y justo, el propósito de hacerlo todo en el nombre del Señor, y el modelo de obediencia.

   En el presente párrafo se les dice a las esposas que sean sumisas a sus esposos; a los esposos que amen a sus esposas; después, que los niños obedezcan a sus padres; y que los padres sean amorosos para con sus niños; y finalmente, que los esclavos obedezcan a sus amos, “no sirviendo al ojo como los que quieren agradar a los hombres, sino con corazón sincero, temiendo al Señor”; y que los amos rindan a su esclavos lo que es justo y recto, recordando que ellos (los amos) también tienen un Amo en el cielo.

   A causa de su carácter recíproco—admoniciones dirigidas no sólo a las esposas mas también a los esposos, no sólo a los niños mas también a los padres, no sólo a los esclavos mas también a los amos—estas exhortaciones son eminentemente justas. Que el consejo dado en cada caso en justo, se evidencia claramente por su contenido. Se manda a esposas que hagan lo que está en armonía con la forma en que fueron creadas. No se les dice a los niños que hagan lo que se les antoje—lo que sería consejo cruel—, sino que obedezcan a aquellos que más los aman y que están más calificados para saber lo que es lo mejor para ellos. Se les muestra a esclavos el único camino a la libertad verdadera espiritual, a saber, que recuerden en medio de todos sus trabajos que realmente están trabajando “para el Señor”. Lo mismo se aplica a las otras clases mencionadas: esposos, padres y amos.

   Estas amonestaciones fueron dirigidas evidentemente a grupos domésticos de creyentes. ¡Qué pasa cuando el esposo o la esposa o el amo no es creyente? ¿Cuál es la regla en tal caso para el esposo o la esposa o el esclavo? La Escritura no nos ha dejado en la oscuridad en cuanto a esta pregunta. Véase Hch. 5:29; 1 Co. 7:12–16; 1 Ti. 6:1 (cf. el v. 2); Tit. 2:9, 10; 1 P. 2:18–21; 3:1, 2.

   Comentario de Levítico 19.13. No explotar a tu prójimo (vv. 13, 14). Explotar al prójimo puede ser por oprimir, robar, guardar el salario, maldecir al sordo o poner tropiezo delante del ciego. Estas leyes dicen que la persona que está en posición de ventaja no debe aprovecharse del otro. Justicia en el juicio (vv. 15, 16), o sea en el tribunal, es un mandamiento importante para mantener un orden social. Se debe tratar a todos igualmente, sea pobre o rico, humilde o poderoso. No favorecer al pobre porque es pobre, ni al rico porque puede devolverle un favor.

   Referencias: Efesios 4:32. Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo; Lucas 6:36. Sed, pues, misericordiosos, como también vuestro Padre es misericordioso; Lamentaciones 3:23. Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias. Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad; 1 pedro 3:8-9. Finalmente, sed todos de un mismo sentir, compasivos, amándoos fraternalmente, misericordiosos, amigables; no devolviendo mal por mal, ni maldición por maldición, sino por el contrario, bendiciendo, sabiendo que fuisteis llamados para que heredaseis bendición. 

2° Titulo:

Recibiendo Sentencia Por No Resguardar Lo Que Le Pertenece. Versíc. 28 al 32. Si un buey acorneare a hombre o a mujer, y a causa de ello muriere, el buey será apedreado, y no será comida su carne; más el dueño del buey será absuelto. Pero si el buey fuere acorneador desde tiempo atrás, y a su dueño se le hubiere notificado, y no lo hubiere guardado, y matare a hombre o mujer, el buey será apedreado, y también morirá su dueño. Si le fuere impuesto precio de rescate, entonces dará por el rescate de su persona cuanto le fuere impuesto. Haya acorneado a hijo, o haya acorneado a hija, conforme a este juicio se hará con él. Si el buey acorneare a un siervo o a una sierva, pagará su dueño treinta siclos de plata, y el buey será apedreado. (Léase 1ª Timoteo 4:16).

   Comentario: (Éxodo 21:28. -32) ley civil – posesiones – mayordomía – animales, control de los. Había leyes sobre el control de los animales. El propósito de estas leyes era proteger la vida humana de los animales, tanto violentos como mansos. Observe que Dios hace responsables a los hombres por las heridas que sus animales causan a otras personas. Estas leyes demuestran que Dios da un gran valor a la vida humana. Para Dios, la vida es sagrada; él creó al ser humano a su imagen, hombre y mujer; él creó a todo hombre, mujer, niño y niña (Gn. 1:26-27). Por lo tanto, toda vida humana debe ser valorada, resguardada y protegida de los animales, y toda persona es responsable de las acciones de sus animales. La sociedad debe establecer leyes sobre el control de los animales para proteger a sus ciudadanos.

   (a). Una de las leyes trataba sobre el animal que no era violento y mataba a una persona (v. 28): el animal debía morir. Debía sufrir el mismo destino que había infligido: la muerte. ¿Por qué? Para evitar que volviera a matar. Considere que la carne del animal no podía tomarse ni para la venta ni como alimento. El animal era maldito, porque había quitado la vida a lo más precioso y valioso que hay sobre la faz de la tierra: un ser humano, una persona hecha a la imagen misma de Dios (Gn. 1:26-27). Considere también lo siguiente: el dueño no era responsable por el comportamiento Violento de su animal: el animal siempre había sido manso y pacífico hasta ese entonces a conocimiento del dueño.

   (b). Por el contrario, cuando un animal violento mataba a una persona porque el dueño no lo había encerrado o atado, la sentencia era distinta (V. 29). En este caso, el animal era violento y peligroso antes y el dueño lo sabía. Además, el dueño no se había encargado de vigilar a su animal ni de quitarle la vida. El resultado era trágico: por descuido del dueño, el animal había matado a una persona. En consecuencia:

  • el animal debía morir apedreado (v. 30);
  • el dueño debía morir o pagar un rescate por su vida si así lo prefería la familia del fallecido (vv. 30-31);
  • la misma ley era aplicable si un animal mataba a un niño (v. 32).

   (c). El animal violento que matara a un esclavo debía morir apedreado. El dueño debía pagar una multa al amo del esclavo, el precio aproximado de la compra de un esclavo (treinta siclos de plata en aquel entonces).

   Pensamiento 1. Es importante observar que estas leyes no hacen hincapié en un aspecto meramente económico. De hecho, lo que destacan es qué es bueno y correcto, qué es moral y justo. El tema de la responsabilidad personal es uno de los principales pilares de esta ley. En todas las sociedades hay personas que parecen evadir las responsabilidades y no asumen la culpa cuando las cosas salen mal. El creyente debe aplicar el mismo principio de esta ley, el principio de asumir la responsabilidad personal que le corresponde por su propia vida y por todas sus posesiones, incluidos mascotas y ganado. El Dueño del universo pone la vida de los animales del mundo en nuestras manos y nos pide cuentas:

  • de señorear sobre ellos de forma responsable;
  • de protegerlos y preservarlos, no pasarlos por alto y descuidarlos;
  • de ser sabios y no necios.

   Ningún animal, sin importar su valor ni lo mucho que podamos necesitarlo, debe ser considerado jamás más valioso que una vida humana. Sus dueños deben asumir la responsabilidad que les corresponde y la sociedad debe pedir cuentas a los dueños por el cuidado de sus mascotas y ganados.

   “Y su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor” (Mt. 25:21).

  “Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra” (Gn. 1:26).

   “Tomó, pues, Jehová Dios al hombre, y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo guardase. […] Jehová Dios formó, pues, de la tierra toda bestia del campo, y toda ave de los cielos, y las trajo a Adán para que viese cómo las había de llamar; y todo lo que Adán llamó a los animales vivientes, ese es su nombre. Y puso Adán nombre a toda bestia y ave de los cielos y a todo ganado del campo; más para Adán no se halló ayuda idónea para él” (Gn. 2:15, 19-20).

   “El temor y el miedo de vosotros estarán sobre, todo animal de la tierra, y sobre toda ave de los cielos, en todo lo que se mueva sobre la tierra, y en todos los peces del mar; en vuestra mano son entregados” (Gn. 9:2).

   “Le hiciste señorear sobre las obras de tus manos; todo lo pusiste debajo de sus pies” (Sal. 8:6).

   “Porque toda naturaleza de bestias, y de aves, y de serpientes, y de seres del mar, se doma y ha sido domada por la naturaleza humana” (Stg. 3:7).

   Pensamiento 2. Somos responsables no solo de nuestra vida sino también de nuestras posesiones, trátese de un animal, un vehículo u otra posesión. Nuestra negligencia puede provocar graves accidentes. Hay gran sabiduría en el principio de ser cuidadosos y no necios. En manos incorrectas, lo que es “seguro” puede volverse mortal; por ejemplo:

  • un automóvil; • un medicamento prescrito; • una motocicleta; • cuchillos; • mascotas y gana dos que son impredecibles, violentos y peligrosos. • químicos tóxicos; un arma cargada;

   Uno de los mayores desafíos para el creyente es ser un buen administrador de que Dios ha confiado a su cuidado.

   “Ahora bien, se requiere de los administradores, que cada uno sea hallado fiel” (1 Co. 4:2).

   “Y su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor” (Mt. 25:21).

   Comentario: de 1ª Timoteo 4:16. Cuida de ti mismo y de la doctrina, persevera en estas cosas.

   La vida santa y la enseñanza sana deben ir juntas, si Timoteo (o, en cuanto a esto, cualquier representante apostólico, ministro o anciano, etc.) va a ser de bendición. De aquí que Pablo amonesta a Timoteo a que continúe enfocando (se entiende, la mente) hacia sí mismo, esto es, sus deberes, sus dones, su privilegio de ir a las profundidades de la promesa de Dios; particularmente también sobre la doctrina (la suya y la de otros en el distrito de Éfeso). Debe permanecer, o perseverar en ellas, esto es, en la vida santa y en la vigilancia con respecto a la enseñanza. La promesa es: “porque haciendo esto te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren”. Desde luego, el hombre no se salva por obras, sino por gracia por medio de la fe (Tit. 3:3; cf. Ef. 2:6–8); sin embargo, puesto que la vida santa y la sana doctrina son fruto de la fe, Pablo puede decir que “haciendo esto” Timoteo se salvará a sí mismo y a sus oyentes. Es a lo largo del sendero de la vida santa y la diligencia en la enseñanza y en la vigilancia sobre la vida y la enseñanza de otros que se obtiene la salvación (tanto presente como futura; véase el comentario sobre 1ª Ti. 1:15). Además, Dios promete una recompensa especial a sus ministros fíeles, sí, a todos sus testigos fieles (Dn. 12:3; Mt. 13:43; Stg. 5:20); y amenaza con severos castigos a los infieles (Ez. 33:7, 8

   Referencias: Ezequiel 33:6-9. Pero si el atalaya viere venir la espada y no tocare la trompeta, y el pueblo no se apercibiere, y viniendo la espada, hiriere de él a alguno, éste fue tomado por causa de su pecado, pero demandaré su sangre de mano del atalaya. A ti, pues, hijo de hombre, te he puesto por atalaya a la casa de Israel, y oirás la palabra de mi boca, y los amonestarás de mi parte. Cuando yo dijere al impío: Impío, de cierto morirás; si tú no hablares para que se guarde el impío de su camino, el impío morirá por su pecado, pero su sangre yo la demandaré de tu mano. Y si tú avisares al impío de su camino para que se aparte de él, y él no se apartare de su camino, él morirá por su pecado, pero tú libraste tu vida.

Ezequiel 18:20. El alma que pecare, esa morirá; el hijo no llevará el pecado del padre, ni el padre llevará el pecado del hijo; la justicia del justo será sobre él, y la impiedad del impío será sobre él.

2 Corintios 5:10. Porque todos nosotros debemos comparecer ante el tribunal de Cristo, para que cada uno sea recompensado por sus hechos estando en el cuerpo, de acuerdo con lo que hizo, sea bueno o sea malo.

3er Titulo:

Compensando El Daño Por Causa Del Descuido. Versíc. 33 al 36. Y si alguno abriere un pozo, o cavare cisterna, y no la cubriere, y cayere allí buey o asno, el dueño de la cisterna pagará el daño, resarciendo a su dueño, y lo que fue muerto será suyo. Y si el buey de alguno hiriere al buey de su prójimo de modo que muriere, entonces venderán el buey vivo y partirán el dinero de él, y también partirán el buey muerto. Mas si era notorio que el buey era acorneador desde tiempo atrás, y su dueño no lo hubiere guardado, pagará buey por buey, y el buey muerto será suyo. (Léase San Lucas 19.8. Entonces Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres; y si en algo he defraudado a alguno, se lo devuelvo cuadruplicado).

   Comentario general: (Éxodo 21:33-22:15 finalización del cap. 21 y comienzo del cap. 22) Introducción: ¿El hombre tiene derecho a la propiedad privada o toda propiedad debe ser del estado? Las Escrituras no dan una respuesta inequívoca: el hombre tiene derecho a la propiedad privada. De hecho, Dios incluso ha puesto en el hombre el deseo de tener propiedades y buscar posesiones. Por “propiedad” entendemos mucho más que tan solo bienes raíces o inmuebles; la palabra propiedad se refiere a todas las posesiones, todo lo que el hombre puede poseer, desde el abrigo que lleva sobre sus hombros hasta la casa en la que vive, el vehículo que conduce, los animales que tiene, sus inversiones, así como los bienes inmuebles cuyo título posee. Como dijimos antes, el hombre lleva en su interior el impulso y la motivación para poseer y buscar adquirir propiedades. Hay una realidad que es importante que también consideremos: todas las cosas en realidad pertenecen a Dios. Dios es dueño titular de todas las propiedades y todos los bienes. El hombre es solo un administrador, un mayordomo que está bajo la autoridad de Dios. Todo lo que el hombre posee durante su breve tiempo en esta tierra es un regalo de Dios. Las posesiones son bienes que Dios pone al cuidado del hombre; son propiedades, bienes y posesiones que el hombre debe usar, cuidar, invertir y multiplicar de acuerdo con sus capacidades. Dicho en términos simples, la persona debe tomar lo que Dios le da y utilizarlo de la mejor manera posible y conforme a sus habilidades para beneficio de la humanidad: para suplir las necesidades de un mundo agonizante, perdido y subyugado bajo el terrible peso del sufrimiento, la maldad y la muerte. En breve, el hombre debe tomar los bienes que posee y usarlos para suplir las necesidades urgentes del mundo y difundir el mensaje del glorioso evangelio del Hijo de Dios. Debe usar el impulso que Dios le dio para adquirir posesiones y propiedades, para obtener más y más, todo para extender el reino de Dios sobre la tierra. Debe emplear su dinero y sus bienes de forma sacrificada para alcanzar y ayudar a los necesitados y proclamar el glorioso evangelio de la salvación al mundo. De eso, se trata el presente bosquejo:

Las leyes sobre la propiedad (Ex. 21:33—22:15).

  1. Leyes sobre los daños y perjuicios a la propiedad del prójimo (Ex. 21:33-36).
  2. Leyes sobre el robo de la propiedad (el ganado) (Ex. 22:1-4).
  3. Leyes sobre los daños por falta de una supervisión responsable; por no cumplir la propia responsabilidad con diligencia (Ex. 22:5).
  4. Leyes sobre los incendios y el control del fuego (Ex. 22:6).
  5. Leyes sobre los depósitos: dinero o bienes confiados al cuidado de otra persona para que los guarde ([Ex. 22:7 15).

   Comentario: (Éxodo 21:33-36): Ley — propiedad, derecho — restitución: La ley mosaica contenía leyes sobre los daños y perjuicios a la propiedad de otras personas. Millones de personas sufren día a día la pérdida de parte de su propiedad. Todos sabemos lo que significa que otras personas dañen o destruyan nuestra propiedad. A veces es evitable; a veces, no. ¿Cuál es la repuesta justa y equitativa de la ley frente a la pérdida o el daño de la propiedad? Tenga en cuenta que estos principios son muy claramente aplicables a las situaciones que enfrentamos día a día y determinan lo justa que es la respuesta de la ley.

   Recuerde que en el mundo antiguo la sociedad estaba basada principalmente en la ganadería y la agricultura. La vida en una sociedad agraria (rural) estaba estrechamente ligada a los animales, entre los cuales los más importantes para la actividad económica eran el buey y el asno. La totalidad del sustento del hombre dependía de la salud de su buey (o su caballo, mula, asno o camello). El pasaje nos muestra cómo protegía la ley los derechos de los propietarios israelitas, pero este punto de las Escrituras es aplicable a todas las sociedades, puesto que nos muestra de qué forma la ley debe proteger el derecho a la propiedad privada que tenemos todos nosotros

   (a). Primer caso: la pérdida de propiedad provocada por la negligencia o el descuido de otra persona (w. 33-34). La ley debía ofrecer protección al dueño de la propiedad siempre. En muchas ocasiones, debido al grave descuido o la negligencia de una persona, los bienes de otra persona se ven dañados o incluso destruidos. En este ejemplo en particular, vemos que alguien cavó una cisterna, no la cubrió y un animal cayó en ella y murió. La persona culpable por ley debió pagar por la pérdida al dueño del animal. Una vez efectuado el pago de resarcimiento, la propiedad perdida (el animal muerto) era suyo.

   (b). Segundo caso: la pérdida inevitable de la propiedad de una persona provocada por alguien más. Cuando el perjuicio era inevitable, la ley instruía a ambos propietarios:

  • que vendieran la propiedad que quedara y que no hubiera resultado dañada (el animal vivo) y dividieran la ganancia en partes iguales para cada uno;
  • que dividieran la propiedad dañada (el animal muerto) en partes iguales para cada uno (V. 35).

   (c). Tercer caso: una pérdida evitable provocada por la falta de controles de seguridad; la muerte era causada por un animal que se sabía que era violento pero que no había sido atado o encerrado (v. 36). La ley demandaba que el dueño acusado pagara por la propiedad perdida: propiedad por propiedad, animal por animal. Ahora bien, considere lo siguiente: una vez que la persona negligente pagaba por la pérdida, la propiedad dañada o perdida (el animal muerto) se volvía suya. Esto era lo justo, puesto que había hecho una restitución completa al pagar por la pérdida.

   Pensamiento 1. George Bush dice lo siguiente: Los propietarios debían resolver el asunto vendiendo al buey vivo [la propiedad que había quedado y que no se había dañado] y dividiendo el precio en partes iguales para cada uno, además de dividir en partes iguales el buey muerto [la propiedad dañada].

   Pensamiento 2. Siempre debemos estar atentos para no cometer un error por negligencia o descuido. Si no, acabaremos provocando:

  • accidentes;
  • grandes perjuicios, a la vida y a la propiedad;
  • sufrimiento a los demás y pena a nosotros mismos.

   El contrapeso de la negligencia es la diligencia. Debemos estar siempre alerta y ser diligentes en el trabajo, en nuestro hogar, al conducir, al operar maquinarias, al cocinar, al guardar químicos, o en lo que sea que hagamos. Siempre debemos guardamos del descuido y la negligencia.

   “El indolente ni aun asará lo que ha cazado; pero haber precioso del hombre es la diligencia” (Pr. 12:27).

   “El perezoso no atrapa presa, pero el diligente ya posee una gran riqueza” (Pr. 12:27 [NVI]).

   “Maldito el que hiciere indolentemente [con negligencia] la obra de Jehová, y maldito el que detuviere de la sangre su espada” (Jer. 48:10).

   “En lo que requiere diligencia, no perezosos” (Ro. 12:11).

   “Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios” (Ef. 5:15).

   “Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres” (Col. 3:23).

   Comentario de: Lucas 19:8. Entonces Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres; y si en algo he defraudado a alguno, se lo devuelvo cuadruplicado.

   Debemos suponer que Jesús ahora ha entrado en la casa del jefe de los publicanos. ¿No es natural creer también que a todos los que se reunieron allí él les dirigió las palabras de vida? La preocupación amorosa que Jesús había demostrado hacia Zaqueo hizo de éste un hombre cambiado.

   Tan profundamente impresionado está, que en respuesta se levanta y afirma que aquí y ahora está dando la mitad de sus posesiones a los pobres. Esa es su ofrenda de acción de gracias.

   ¿Ha sido a veces culpable de (directa o indirectamente) cobrar demasiado dinero de alguien? Sí, lo ha sido. De modo que en presencia de todos ahora declara que va a devolver todo lo que ha tomado ilícitamente. No solamente eso, va a añadir algo más. La ley (Lv. 6:1–5; Nm. 5:7) exigía que en ciertos casos al hacer restitución se añadiese un quinto del dinero recibido injustamente—en este caso un quinto de lo que había cobrado demás. En otros casos había que hacer restitución doble (Ex. 22:4, 7, 9). Sin embargo, Zaqueo ha decidido ahora restituir no el doble sino cuatro veces la cantidad cobrada de más. De paso, ¿no tiende a probar esta restitución cuádruple además de “la mitad de mis posesiones” (esto para los pobres) que Zaqueo no puede haber sido groseramente deshonesto? ¿De otro modo, podría haber hecho una restitución tan generosa?

 

   Referencias: Levítico 6:2-5 Cuando una persona pecare e hiciere prevaricación contra Jehová, y negare a su prójimo lo encomendado o dejado en su mano, o bien robare o calumniare a su prójimo, o habiendo hallado lo perdido después lo negare, y jurare en falso; en alguna de todas aquellas cosas en que suele pecar el hombre, entonces, habiendo pecado y ofendido, restituirá aquello que robó, o el daño de la calumnia, o el depósito que se le encomendó, o lo perdido que halló, o todo aquello sobre que hubiere jurado falsamente; lo restituirá por entero a aquel a quien pertenece, y añadirá a ello la quinta parte, en el día de su expiación. 

Proverbios 6:7. Pero si es sorprendido, pagará siete veces; Entregará todo el haber de su casa.

Ezequiel 33:15. si el impío restituyere la prenda, devolviere lo que hubiere robado, y caminare en los estatutos de la vida, no haciendo iniquidad, vivirá ciertamente y no morirá. 

Levítico 24:18-21. El que hiere a algún animal ha de restituirlo, animal por animal. Y el que causare lesión en su prójimo, según hizo, así le sea hecho: rotura por rotura, ojo por ojo, diente por diente; según la lesión que haya hecho a otro, tal se hará a él. El que hiere algún animal ha de restituirlo; más el que hiere de muerte a un hombre, que muera. 

   Ejemplo de compensación 1ª de Reyes 20:34. Y le dijo Ben-adad: Las ciudades que mi padre tomó al tuyo, yo las restituiré; y haz plazas en Damasco para ti, como mi padre las hizo en Samaria. Y yo, dijo Acab, te dejaré partir con este pacto. Hizo, pues, pacto con él, y le dejó ir. 

2ª de Reyes 8:6. Y preguntando el rey a la mujer, ella se lo contó. Entonces el rey ordenó a un oficial, al cual dijo: Hazle devolver todas las cosas que eran suyas, y todos los frutos de sus tierras desde el día que dejó el país hasta ahora. 

Génesis 31:38-42. Estos veinte años he estado contigo; tus ovejas y tus cabras nunca abortaron, ni yo comí carnero de tus ovejas. Nunca te traje lo arrebatado por las fieras: yo pagaba el daño; lo hurtado así de día como de noche, a mí me lo cobrabas. De día me consumía el calor, y de noche la helada, y el sueño huía de mis ojos. Así he estado veinte años en tu casa; catorce años te serví por tus dos hijas, y seis años por tu ganado, y has cambiado mi salario diez veces. Si el Dios de mi padre, Dios de Abraham y temor de Isaac, no estuviera conmigo, de cierto me enviarías ahora con las manos vacías; pero Dios vio mi aflicción y el trabajo de mis manos, y te reprendió anoche. 

21.30 Cuanto le sea impuesto: El sentido es que a cambio de su vida tendrá que abonar una suma no estipulada previamente, debiendo aceptar lo que se le solicite. Se sobreentiende que, de no hacerlo, deberá morir. La forma de TLA es incompleta porque el punto no es que el responsable debe pagar una multa, sino que debe aceptar el monto que le impongan. Si se opta por esta versión, debería agregarse “pagando la multa que le impongan”. La propuesta de NVI es buena: «Si a cambio de su vida se le exige algún pago, deberá pagarlo».

21.35 De su prójimo: También se puede traducir «de otra persona», como hace TLA. El hebreo utiliza la palabra regular para referirse a “amigo” o “vecino”. Otras traducciones fallan en este punto, cuando dicen: «Al buey de otro» (BJ), «si un toro cornea a otro toro» (NVI, en este caso, no menciona al prójimo). La propuesta de NBE es correcta, pero complicada: «A otro toro de distinto dueño».

Se repartirán: Se refiere a que, si bien se trata de un accidente provocado por un animal, el dueño no es el responsable total del hecho. En consecuencia, los dos dueños involucrados deben repartirse tanto el valor del animal vivo como la carne del animal muerto.

21.36 Pagará buey por buey: Es la traducción literal y significa que el dueño del animal agresor deberá restituirle un nuevo animal al dueño que sufrió la pérdida del suyo. La fórmula no es del todo clara y puede entenderse como que puede entregar en compensación un animal vivo o su equivalente en dinero. Por eso, es preferible retener el verbo “pagar”, utilizado en el texto hebreo, que deja abierta la interpretación a esa posibilidad.

Amen para la gloria de Dios.

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Hno Roberto Saldías Roa

Miembro de la IEP en Nacimiento Bajo, nació en el evangelio del Señor en la Iglesia de Laja 1975. Casado con María Nahuelmán, estudia teología de manera autodidacta. Me gusta mucho leer y escribir.

 

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