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Domingo 6 de octubre de 2019: “El Arca del testimonio de Dios”.

Domingo 6 de octubre de 2019: “El Arca del testimonio de Dios”.

Lección: Éxodo Cap. 25, versículos 10 al 16. Harán también un arca de madera de acacia, cuya longitud será de dos codos y medio, su anchura de codo y medio, y su altura de codo y medio. Y la cubrirás de oro puro por dentro y por fuera, y harás sobre ella una cornisa de oro alrededor. Fundirás para ella cuatro anillos de oro, que pondrás en sus cuatro esquinas; dos anillos a un lado de ella, y dos anillos al otro lado. Harás unas varas de madera de acacia, las cuales cubrirás de oro. Y meterás las varas por los anillos a los lados del arca, para llevar el arca con ellas. Las varas quedarán en los anillos del arca; no se quitarán de ella. Y pondrás en el arca el testimonio que yo te daré.

   Comentario: El arca (o cofre) de Dios y el propiciatorio: símbolos del trono y la presencia de Dios.

(Éxodo 25:10-22) Introducción: La mayoría de nosotros tiene un lugar (o le gustaría tener un lugar) donde puede estar completamente solo y en silencio, un lugar donde pensar, encontrar una solución a los problemas, reflexionar u orar. Puede ser una habitación, la oficina, un rincón, el porche, el jardín del fondo, un sendero, un campo o un bosque. No importa dónde esté. Es un lugar sagrado e importante para nosotros.

   El tabernáculo era algo parecido para el creyente israelita. Era el lugar especial adonde el pueblo de Dios acudía a encontrarse con él y buscar:

  • su presencia; • su ayuda; • su perdón; • su fortaleza; • su guía.

   De eso se trata este pasaje: es la explicación de cómo sería el objeto más importante del mobiliario del tabernáculo, es decir, el arca de Dios, el símbolo de la mismísima presencia de Dios y de su trono (1 S. 4:4; 2 S. 6:2). Más que ninguna otra cosa, el arca representaba la presencia de Dios, su gloria y misericordia. El tabernáculo atraía a las personas que iban en busca de la ayuda de Dios, pero lo que más los atraía era saber que el arca de Dios, la santa presencia de Dios, yacía en medio del tabernáculo. Ese es el tema que analizaremos en este importante pasaje de las Escrituras: El arca (o cofre) de Dios y el propiciatorio: símbolos del trono y la presencia de Dios (Ex. 25:10-22).

  1. El arca, el trono sagrado y el santo cofre de Dios (vv. 10-16).

   Pensamiento 1. Las Escrituras hacen mención de tres arcas y todas ellas fueron un instrumento de Dios para salvar a su pueblo.

(1) El arca de Noé fue el arca que Dios usó para salvar a Noé y a su familia del terrible juicio de las aguas del diluvio (vea bosquejo y notas de Gn. 7:1-9).

(2) La arquilla de Moisés fue el arca que Dios usó para salvar al bebé Moisés del holocausto de los recién nacidos israelitas, impulsado por el Faraón (vea bosquejo y notas de Ex. 2:1-10).

(3) El arca de Dios o arca del pacto, sobre la cual reposaba el propiciatorio, ilustraba (simbolizaba) la misericordia de Dios fluyendo hacia su pueblo desde el propiciatorio, la cubierta de la expiación. La salvación se extendía al pueblo desde la presencia y la misericordia de Dios, desde el propiciatorio (el lugar de la reconciliación) y el arca de Dios.

   “Y pondrás el propiciatorio encima del arca […]. Y de allí me declararé a ti, y hablaré contigo de sobre el propiciatorio, de entre los dos querubines que están sobre el arca del testimonio, todo lo que yo te mandare para los hijos de Israel” (Éx. 25:21-22).

   “Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo” (Hch. 2:21).

   “Porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo” (Ro. 10:13).

   “Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres, enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente, aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo” (Tit. 2:11-13).

   “El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento” (2 P. 3:9).

   Comentario 2: El arca era un cofre, recubierto de oro, en que se iban a guardar las dos tablas de la ley. Estas tablas son llamadas testimonio; en ellas Dios da testimonio de su voluntad. La ley era un testimonio a los israelitas para orientarlos en sus deberes, y convertirla en un testimonio contra ellos si la transgredían. El arca fue puesta en el Lugar Santísimo; el sumo sacerdote la roció con la sangre de los sacrificios y quemó incienso ante ella; y sobre ella aparecía la gloria visible, símbolo de la presencia Divina. Era un tipo de Cristo en su naturaleza sin pecado, que no vio corrupción, unido personalmente con su naturaleza Divina, que hizo expiación con su muerte por nuestros pecados cometidos contra Dios. —Los querubines de oro estaban uno frente al otro, y ambos miraban abajo hacia el arca. Representan la asistencia de los ángeles al Redentor, su disposición a hacer su voluntad, su presencia en la asamblea de los santos, y su anhelo de mirar los misterios del evangelio.

   El arca estaba cubierta con una tapa de oro llamada el propiciatorio. Se dice que Dios mora o se sienta en el propiciatorio entre los querubines. Ahí Él daría su ley y escucharía a los suplicantes, como un príncipe en su trono.

   Referencias Bíblicas: Nú. 17:8; Ap. 11:19; He, 9:3-4; Dt. 31:24-26; 1 Re. 8:9. 

Texto: “Hebreos Cap. 9, versículo 4. EI cual tenía un incensario de oro y el arca del pacto cubierta de oro por todas partes, en la que estaba una urna de oro que contenía el maná, la vara de Aarón que reverdeció, y las tablas del pacto”.

 

   Comentario del texto áureo: El apóstol muestra a los hebreos sus ceremonias como tipo de Cristo. El tabernáculo era un templo móvil que era sombra de la situación inestable de la Iglesia en la tierra, y de la naturaleza humana del Señor Jesucristo, en quién habitó corporalmente la plenitud de la Deidad. El significado del tipo de estas cosas ha sido señalado en comentarios anteriores, y las ordenanzas y los artículos del pacto mosaico apuntan a Cristo como nuestra Luz, y Pan de vida para nuestras almas; y nos recuerdan su Persona divina, su sacerdocio santo, su justicia perfecta y su intercesión absolutamente vencedora. Así era todo en todo el Señor Jesucristo desde el comienzo. Según la interpretación del evangelio estas cosas son una representación gloriosa de la sabiduría de Dios y confirman la fe en quien fue prefigurado por ellas.

1er Título

Medidas Establecidas Que Se Deben Tener En Cuenta. Versíc. 10 y 11. Harán también un arca de madera de acacia, cuya longitud será de dos codos y medio, su anchura de codo y medio, y su altura de codo y medio. Y la cubrirás de oro puro por dentro y por fuera, y harás sobre ella una cornisa de oro alrededor. (Léase Deuteronomio 10:12. Ahora, pues, Israel, ¿qué pide Jehová tu Dios de ti, sino que temas a Jehová tu Dios, que andes en todos sus caminos, y que lo ames, y sirvas a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma.).

   Comentario: (Éxodo 25:10-16) arca — arca de Dios — arca del pacto — arca del tabernáculo — mandamientos, Los diez: Este pasaje detalla las instrucciones para construir el arca de Dios, el cofre y trono sagrado de Dios. E1 arca era el objeto más importante del mobiliario del tabernáculo, puesto que representaba:

  • el trono y la presencia de Dios (1 S. 4:4; 2 S. 612);
  • el propiciatorio de Dios (la cubierta de la expiación 0 reconciliación con él),
  • el lugar donde estaba guardado el testimonio de Dios, los diez mandamientos.

   No había nada más importante para el pueblo que el arca de Dios. ¿Por qué? Porque era el mismísimo lugar donde Dios se encontraría con ellos. Dios los gobernaría e instruiría, tendría misericordia y los perdonaría, los guiaría y los ayudaría, todo desde el arca. En su diario andar por el desierto, él cuidaría de ellos mientras marchaban hacia la tierra prometida de Dios. El arca se volvería el lugar de encuentro más valioso que había entre Dios y su pueblo amado. Era tierra santa y consagrada, un lugar muy especial. Esto era particularmente cierto para el creyente que amaba a Dios y era fiel en su adoración a él.

   El arca era el elemento central del tabernáculo. Cada parte del tabernáculo y cada objeto del mobiliario apuntaba hacia el arca de Dios y dirigía la atención de Israel hacia ella, el lugar donde habitaba la presencia de Dios. En tanto el tabernáculo existió -de hecho, hasta la edificación del templo de Salomón Dios depositó su presencia sobre el arca del pacto, razón por la cual el recinto donde estaba ubicada se llamaba lugar santísimo.

   A lo largo de la historia, el arca ha sido el objeto más importante para los israelitas. Su importancia se enfatiza por el hecho de que se la menciona más de doscientas veces en la Biblia bajo distintos nombres:

Þ el arca (Ex. 25:14);

Þ el arca de Jehová (1 S. 416);

Þ el arca de Dios (1 S. 4118);

Þ el arca del testimonio (denominación que hace referencia al gran testimonio que Dios dio al hombre, los diez mandamientos, que se hallaban guardados en el arca) (Ex. 25:22);

Þ el arca del pacto de Dios (nombre que hace referencia al gran pacto que Dios estableció con el hombre, los diez mandamientos) (Jue. 20:27);

Þ el arca de Jehová el Señor (l R. 2:26).

   Ahora bien, examinemos las instrucciones que Dios dio para la construcción de su arca y lo detalladas que son. El plano y el diseño eran exactos y precisos.

(a). Tenía que estar hecha de madera de acacia (v. 10): una madera fuerte y duradera, resistente a los cambios climáticos y a los insectos.

(b). Debía tener la forma de una caja 0 cofre: dos codos y medio, por codo y medio, por codo y medio (1,10 metros por 0,70 metros por 0,70 metros) (V. 10).

(c). Estaría cubierta de oro puro, por filera y por dentro, y tendría una moldura de oro puro sobre ella, a lo largo de los bordes (v. 11).

   Referencias Bíblicas: (Éx. 36:20; 37:1 y 10); Requisitos divinos: Mi. 6.8; Zac. 7.9; 8:16; Mt. 19.17. Jn. 8:34.

2° Título

Oro, Símbolo De Honor Y Solemnidad. Versíc. 12 al 15. Fundirás para ella cuatro anillos de oro, que pondrás en sus cuatro esquinas; dos anillos a un lado de ella, y dos anillos al otro lado. Harás unas varas de madera de acacia, las cuales cubrirás de oro. Y meterás las varas por los anillos a los lados del arca, para llevar el arca con ellas. Las varas quedarán en los anillos del arca; no se quitarán de ella. (Léase Apocalipsis 3:18. Por tanto, yo te aconsejo que de mí compres oro refinado en fuego, para que seas rico, y vestiduras blancas para vestirte, y que no se descubra la vergüenza de tu desnudez; y unge tus ojos con colirio, para que veas.).

Comentario: (continuación del título 1)

(d). Tendría cuatro anillos de oro fundidos a la base, en cada una de las cuatro esquinas (v. 12).

(e). Tendría dos varas fuertes hechas de madera de acacia y cubiertas de oro (v. 13).

(f). Las varas se encastrarían en el arca introduciéndolas por los anillos de oro, para poder transportarla (v. 14).

Tenga en cuenta que, una vez encastradas, no podían sacarse jamás. Eran una pieza permanente del arca de Dios.

(g). El testimonio de Dios, las tablas de piedra del pacto de Dios (los diez mandamientos), estaría guardado en el arca.

   Pensamiento 1. Lo que más necesitamos a lo largo de nuestro paso por esta vida es la presencia de Dios.

Necesitamos:

Þ el cuidado y el amor de Dios;

Þ la guía y la ayuda de Dios;

Þ la misericordia y el perdón de Dios;

Þ el gobierno y las instrucciones de Dios.

   “He aquí, yo estoy contigo, y te guardaré por dondequiera que fueres, y volveré a traerte a esta tierra; porque no te dejaré hasta que haya hecho lo que te he dicho” (Gn. 28:15).

   “Y él dijo: Mi presencia irá contigo, y te daré descanso” (Éx. 33:14).

   “Nadie te podrá hacer frente en todos los días de tu vida; como estuve con Moisés, estaré contigo; no te dejaré, ni te desampararé” (Jos. 1:5).

   “Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti” (Is. 43:2).

   “Porque los montes se moverán, y los collados temblarán, pero no se apartará de ti mi misericordia, ni el pacto de mi paz se quebrantará, dijo Jehová, el que tiene misericordia de ti” (Is. 54:10).

   “Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos” (Mt. 18:20).

   “[…] he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén” (Mt. 28:20).

   “No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros” (Jn. 14:18).

   “Sean vuestras costumbres [conductas] sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora; porque él dijo: No te desampararé, ni te dejaré” (He. 13:5).

   Definición de Oro – Diccionario Perspicacia

El metal que se menciona por primera vez y con más frecuencia en la Biblia. (Gé 2:11.) Desde el principio ha sido un metal precioso altamente valorado por su belleza, peso, rareza, color brillante y notable inalterabilidad, ductilidad y maleabilidad. Son varios los términos que se utilizan en hebreo para referirse al oro: za·háv (Éx 25:11), ja·rúts (Zac 9:3), ké·them (Sl 45:9), paz (“oro refinado”; Sl 19:10), seghóhr (“oro puro”; Job 28:15) y ´oh·fír (“oro de Ofir”; Job 22:24). Los términos kjry·sós y kjry·sí·on, que se emplean en las Escrituras Griegas Cristianas, hacen referencia a monedas, adornos y al oro en general, aunque también pueden emplearse en sentido metafórico. (Mt 10:9; 1Pe 3:3; Mt 2:11; 1Co 3:12.)

La rareza del oro le daba un valor monetario que resultaba útil como medio comercial de cambio, y era también un signo de riqueza y prominencia. (Gé 13:2; 1Cr 21:25; Est 8:15.) Sin embargo, la acuñación del oro fue un invento posterior. El color y el lustre del oro, así como su resistencia a la oxidación o inalterabilidad, lo hacen especialmente valioso para la joyería y ornamentación de todas clases. (Gé 24:22; 41:42; Jue 8:24-26; Sl 45:9, 13.)

El oro nativo hallado en depósitos de grava y en los lechos de los ríos puede separarse y recuperarse fácilmente debido a su gran peso. El libro de Job menciona las operaciones de extracción y refinamiento. (Job 28:1, 2, 6.)

Se empleó en el tabernáculo y en el templo. La maleabilidad del oro permite forjarlo a fin de darle innumerables formas. En la construcción del tabernáculo, el oro se batía en láminas para el trabajo de revestimiento, y en hojas delgadas cortadas en hilos, para tejerlo en ciertas prendas de vestir de los sumos sacerdotes. (Éx 25:31; 30:1-3; 37:1, 2; 39:2, 3.) Asimismo, se usó en la construcción del templo de Salomón. (1Re 6:21-35; 10:18; 2Cr 3:5-9.) La aleación del oro con otro metal para incrementar su dureza aumenta su utilidad. Este proceso ya se empleaba en el antiguo Israel. (1Re 10:16; véase ELECTRO.)

En el tabernáculo se emplearon grandes cantidades de oro, cuyo valor actual se ha estimado en cerca de 11.269.000 dólares (E.U.A.). (Éx 25:10-40; 38:24.) No obstante, comparando la cantidad de oro que se empleó, el tabernáculo del desierto no fue más que una miniatura del glorioso templo de Salomón. David había apartado por lo menos 100.000 talentos de oro para aquel templo, que hoy equivaldría a más de 38.535.000.000 dólares (E.U.A.). (1Cr 22:14.) Los candelabros y los utensilios del templo: tenedores, tazones, cántaros, palanganas, copas y objetos similares estaban hechos de oro y plata y algunos utensilios eran de cobre. Los querubines que estaban en el Santísimo, el altar de incienso e, incluso, todo el interior de la casa, estaban revestidos de oro. (1Re 6:20-22; 7:48-50; 1Cr 28:14-18; 2Cr 3:1-13.)

Ingresos en oro de Salomón. Grandes cantidades de oro engrosaron las arcas de la tesorería de Salomón procedentes del rey de Tiro (120 talentos) y la reina de Seba (120 talentos), tributos e impuestos anuales y su propia flota mercante. El registro bíblico dice: “Y el peso del oro que vino al rey Salomón en un año ascendió a seiscientos sesenta y seis talentos de oro [aproximadamente 256.643.000 dólares (E.U.A.)]”. Esa cantidad no incluía los ingresos procedentes de comerciantes, gobernadores, etc. (1Re 9:14, 27, 28; 10:10, 14, 15.)

Ofir era un lugar de donde Salomón adquiría oro de excelente calidad. Se ha descubierto un fragmento de cerámica, que se cree data del siglo VIII a. E.C., con la siguiente inscripción: “Oro de Ofir a bet horón, 30 siclos”. (1Re 9:28; 10:11; Job 28:16; véase OFIR.)

Qué se hacía con el oro de las ciudades capturadas. Dios mandó a Israel que se quemasen en el fuego las imágenes esculpidas y los dioses idolátricos de las naciones: “No debes desear la plata ni el oro que haya sobre ellas, ni realmente tomarlo para ti, por temor de que a causa de él seas prendido en un lazo; porque es cosa detestable a Jehová tu Dios. Y no debes introducir una cosa detestable en tu casa y realmente llegar a ser una cosa dada por entero a la destrucción como ella. Debes tenerle asco en sumo grado y detestarla absolutamente, por ser cosa dada por entero a la destrucción”. (Dt 7:25, 26.) Por lo tanto, se quemaban los ídolos y todo lo que tenía que ver con ellos, y el oro y la plata que había sobre ellos a veces se trituraban hasta reducirlos a polvo. (Éx 32:20; 2Re 23:4.)

Podían tomar otros artículos de oro y plata que encontrasen en las ciudades capturadas, siempre que antes los pasaran por fuego para su limpieza. (Nú 31:22, 23.) El caso de Jericó fue una excepción, ya que constituía las primicias de la conquista de Canaán. En aquella ocasión, el oro y la plata (excepto el de los ídolos) tenían que entregarse a los sacerdotes y dedicarse al uso del santuario. (Jos 6:17-19, 24.)

La sabiduría y la fe, mejor que el oro. Aunque el oro tiene un gran valor, al igual que las demás riquezas materiales, no puede dar vida a los que lo poseen (Sal 49:6-8; Mt 16:26), y ninguna cantidad de oro puede comprar la sabiduría verdadera que procede de Jehová. (Job 28:12, 15-17, 28.) Son mucho más deseables sus leyes, mandamientos y disciplina que mucho oro refinado. (Sal 19:7-10; 119:72, 127; Pr 8:10.) El oro no podrá librar a nadie en el día de la cólera de Jehová. (Sof 1:18.)

Los hombres de una sociedad materialista se mofan de la fe en Dios y la llaman impráctica; sin embargo, el apóstol Pedro señala la durabilidad insuperable de la fe y su valor permanente. Explica que la cualidad probada de la fe de una persona es de mucho más valor que el oro, que aunque puede resistir el fuego, también puede corroerse y destruirse por otros medios. Los cristianos tienen que aguantar diversas pruebas, que a veces son penosas, pero que sirven para resaltar la cualidad de su fe. (1Pe 1:6, 7.) La fe verdadera puede mantenerse firme bajo cualquier prueba.

Uso simbólico. Job se refirió al oro como símbolo de materialismo, una de las cosas que sabía que tenía que evitar para agradar a Jehová. (Job 31:24, 25.) Por otro lado, la belleza, pureza y valor del oro refinado lo convierten en un símbolo apropiado para describir la santa ciudad, la Nueva Jerusalén, y su camino ancho. (Rev 21:18, 21.)

La imagen del sueño de Nabucodonosor tenía la cabeza de oro, y el resto de la imagen estaba hecho de materiales menos preciosos. Daniel interpretó que las diferentes partes de la imagen representaban potencias mundiales. La cabeza de oro era Nabucodonosor, es decir, la dinastía imperial de reyes de Babilonia encabezada por Nabucodonosor. (Da 2:31-33, 37-40.) De manera similar, Babilonia, que fue útil a Jehová para ejecutar sus juicios sobre las naciones, fue simbolizada por “una copa de oro en la mano de Jehová”. (Jer 51:7.)

En el tabernáculo que construyó Moisés, se utilizó oro en los compartimientos del Santo, donde los sacerdotes podían entrar para ministrar, y del Santísimo, al que únicamente accedía el sumo sacerdote. Dado que el Santísimo, que contenía el arca del pacto revestida de oro, representaba el cielo, la morada de Dios, y solo los sacerdotes, y no los israelitas comunes, podían entrar en el Santo, es obvio que estas cosas representan algo concerniente a los cielos y al “sacerdocio real”, es decir, los que han sido llamados a vida celestial, y su actividad y deberes para con Dios. (1Pe 2:9; Heb 9:1-5, 9, 11, 12, 23-25; 3:1.) De este modo se distingue a este sacerdocio de las personas que vivirían en la Tierra, a las que ministraría.

Cuando el sabio escritor de Eclesiastés anima al joven a que sirva a su Creador mientras todavía tiene fuerza y vigor, señala que esto debe hacerse antes de que “se quebrante el tazón de oro”. Parece que se refiere al cráneo, semejante a un tazón que contiene el cerebro, cuyo quebrantamiento causaría la muerte de su poseedor. (Ec. 12:6, 7.)

   Referencias Bíblicas: Ester 8.15; Sal. 45:13; Dn. 5:7; Lc. 16.19. Ez. 44:17: 1Pe. 3:3-4.

3er Título

Orden De Dios Que Se Debe Respetar. Versíc. 16. Y pondrás en el arca el testimonio que yo te daré. (Léase Levítico 18:4. Mis ordenanzas pondréis por obra, y mis estatutos guardaréis, andando en ellos. Yo Jehová vuestro Dios.). 

 

   Comentario: Pensamiento 2. Las Escrituras hacen mención de tres arcas y todas ellas fueron un instrumento de Dios para salvar a su pueblo.

(1) El arca de Noé fue el arca que Dios uso para salvar a Noé y a su familia del terrible juicio de las aguas del diluvio (vea bosquejo y notas de Gn. 7:1-9).

(2) La arquilla de Moisés fue el arca que Dios uso para salvar al bebé Moisés del holocausto de los recién nacidos israelitas, impulsado por el Faraón (vea bosquejo y notas de Ex. 2:1-10).

(3) El arca de Dios o arca del pacto, sobre 1a cual reposaba el propiciatorio, ilustraba (simbolizaba) la misericordia de Dios fluyendo hacia su pueblo desde el propiciatorio, la cubierta de la expiación.

   La salvación se extendía al pueblo desde la presencia y la misericordia de Dios, desde el propiciatorio (el lugar de la reconciliación) y el arca de Dios.

   “Y pondrás el propiciatorio encima del área […]. Y de allí me declararé a ti, y hablaré contigo de sobre el propiciatorio, de entre los dos querubines que están sobre el área del testimonio, todo lo que yo te mandare para los hijos de Israel” (Ex. 25:21-22).

   “Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo” (Heb. 2:21).

   “Porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo” (R0. 10:13).

   “Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres, enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente, aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo” (Tit. 2:11-13).

   “El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, si que todos procedan al arrepentimiento” (2 Pe. 3.9).

   Referencias Bíblicas: Éxodo 16:34; Éx. 31.18; Éx. 26:33; Ap. 11:19; He, 9:4.

   Palabras y frases usadas: 25.10- 16. Se comienza por el arca por ser el elemento que da sentido a la totalidad del santuario, puesto que allí se depositará las tablas de la ley. Por esa razón en 25.10 se habla en tercera persona (harán), mientras que se da el resto de las instrucciones en segunda persona (harás), dirigidas a Moisés. Este detalle denota que la construcción del arca es concebida como una responsabilidad de todo el pueblo.

   25:10. Harán: Así figura en el hebreo, a diferencia del resto de las instrucciones, que están dadas en segunda persona singular. Se debe mantener esta forma y evitar armonizarla en la traducción, como hacen varias versiones, que en este punto siguen a la LXX.

  Dos codos y medio: Se refiere a la medida equivalente a la distancia entre el codo y la punta del dedo mayor de una persona de estatura regular. Un codo tiene, aproximadamente, cuarenta y cinco centímetros. El tamaño estimado del arca sería, entonces, de unos ciento diez centímetros de largo por setenta de alto y setenta de ancho. El traductor puede utilizar estas medidas bíblicas o reemplazarlas por los valores correspondientes en centímetros.

   25.11. Oro puro: Así dice el texto hebreo, indicando que el oro debe ser de la mejor calidad, depurado de todo resto de metal que lo degrade.

   25.12. Cuatro esquinas: El texto hebreo no es claro. Algunos optan por «cuatro patas» (TLA, DHH, NVI), pero no hay una descripción de las mismas y no tenemos indicios de que el arca tuviera tales patas. Por lo que sigue, es claro que las argollas se ubicarían en los extremos del arca. Es preferible optar por RV95.

   25.13. Varas: También puede decirse «travesaños» (DHH).

   25.16. El Testimonio que yo te daré: Se denomina las tablas de la ley con la palabra hebrea que significa testimonio (ver 16.34). En este caso, Dios le hace saber a Moisés por adelantado lo que le entregará al final de su diálogo y cuál es el lugar destinado para colocarlo.  

Amen, para la gloria de Dios.

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Hno Roberto Saldías Roa

Miembro de la IEP en Nacimiento Bajo, nació en el evangelio del Señor en la Iglesia de Laja 1975. Casado con María Nahuelmán, estudia teología de manera autodidacta. Me gusta mucho leer y escribir.

 

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