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Domingo 5 de mayo de 2019: “La manifestación de la gloria del Dios Todopoderoso”

Domingo 5 de mayo de 2019: “La manifestación de la gloria del Dios Todopoderoso”

Lección: Éxodo Cap. 19, versículos 14 al 19. Y descendió Moisés del monte al pueblo, y santificó al pueblo; y lavaron sus vestidos. Y dijo al pueblo: Estad preparados para el tercer día; no toquéis mujer. Aconteció que, al tercer día, cuando vino la mañana, vinieron truenos y relámpagos, y espesa nube sobre el monte, y sonido de bocina muy fuerte; y se estremeció todo el pueblo que estaba en el campamento. Y Moisés sacó del campamento al pueblo para recibir a Dios; y se detuvieron al pie del monte. Todo el monte Sinaí humeaba, porque Jehová había descendido sobre él en fuego; y el humo subía como el humo de un horno, y todo el monte se estremecía en gran manera. El sonido de la bocina iba aumentando en extremo; Moisés hablaba, y Dios le respondía con voz tronante. 

   Comentario general del contexto: (19:14-19): El cerco alrededor del monte (l9:12, etc.). El monte de Horeb, o de Sinaí, había de considerarse como un templo provisional, ya que Dios lo había escogido como lugar par a la manifestación de su presencia. “Señalaras término” quiere decir, sencillamente, levantar un cerco que separe “lo común” de ” lo sagrado”. Ni persona ni animal habían de traspasar la Barrera a no ser que fuese expresamente llamado por Dios, como en los casos que veremos. Se enfatiza aún el concepto de la distancia que existía entre el Dios Santo y el pueblo pecador, hasta que Cristo abriera “un camino nuevo y vivo” como entrada al santuario (He. 10:18-19. Pues donde hay remisión de éstos, no hay más ofrenda por el pecado. Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo.). El concepto de santidad y de separación afectaba hasta los animales, pues si uno se extraviaba por los pastos al pie del monte, no solo había de morir, sino que había de ser matado desde lejos, sin que le tocara mano humana, empleándose piedras o saetas para rematarle (19:12-13) se ilustra de forma muy solemne que “lo santificado” ha de conservarse para el uso exclusivo de Dios.

   La purificación del pueblo (19:10, 15). Según conceptos muy bien entendido en el Oriente en aquella época, el pueblo había de mostrar de forma externa su “separación para Dios”, siendo ellos también “santificados”. Naturalmente, la única santificación verdadera es la interna del corazón, pero ya que Dios había de valerse de esta nación, entidad política y externa el pueblo como tal había de demostrar que estaba preparado para el gran encuentro con su Dios. Las señales externas consistían en lavar sus cuerpos y la ropa, figurativamente se echa fuera toda suciedad y prescindían del trato sexual durante los tres días de preparación. Esta última manifestación de “santificación” no se ha de interpretarse en el sentido que el acto sexual, dentro del matrimonio, es indigno o impuro en sí, ya que es ordenado de Dios y algo que él bendice en condiciones de pureza moral, como consta en múltiples pasajes bíblicos.

   El sonido de la trompeta (19:16-19). El sonido de una trompeta puede tener diversos significados, pero aquí se trata del solemne anuncio de que Dios había de hablar. La figura es la de un heraldo que toca su instrumento antes de leer una proclamación real. El sonido de esta “trompeta del señor” fue extremadamente penetrante y solemne, siendo elemento importante como medio para despertar el temor de Dios en el pueblo.

   Dios y su pueblo (19:17-19). Las circunstancias del encuentro eran terroríficas, ya que parecía que la mole montañosa ardía, subiendo el humo como si fuese de un horno gigantesco. Los violentos truenos y brillantes relámpagos procedían de una tormenta de intensidad descomunal. Todo ello, como hemos visto fue necesario para que el pueblo temblara en la presencia de su Dios (He. 12:18-21. Porque no os habéis acercado al monte que se podía palpar, y que ardía en fuego, a la oscuridad, a las tinieblas y a la tempestad, al sonido de la trompeta, y a la voz que hablaba, la cual los que la oyeron rogaron que no se les hablase más, porque no podían soportar lo que se ordenaba: Si aún una bestia tocare el monte, será apedreada, o pasada con dardo; y tan terrible era lo que se veía, que Moisés dijo: Estoy espantado y temblando;), pero no por ello ha de distraer nuestra atención del punto central: “el encuentro entre Dios y su pueblo en estas extrañas bodas”. Enlacemos dos cláusulas que describen este hecho: “Y Moisés sacó del campamento al pueblo para recibir a Dios, y se detuvieron al pie del monte (AL CERCO). Y descendió Dios sobre el monte Sinaí, sobre la cumbre del monte…” (19:17-19).

   El monte se convirtió en templo, y el pueblo llegó a su limite señalado. Todo el pueblo había de pasar por esta tremenda experiencia de ver la gloria de Jehová y escuchar personalmente la comunicación, hecha “con voz tronante” (v.19). No hace falta volver a hablar del misterio de las teofanías, ni considerar de nuevo el uso de frases antropomórficas, ya que Dios, en el uso de su soberanía, se iba revelando según los medios que él había determinado, que serían los posibles y mejores para aquella ocasión. Durante esta frase de la manifestación es Moisés quien vuelve a subir al monte.

   Definición de: manifestación – Diccionario Español:(Del lat. manifestatio, -onis).

1. f. Acción y efecto de manifestar o manifestarse.

2. f. Reunión pública, generalmente al aire libre, en la cual los asistentes a ella reclaman algo o expresan su protesta por algo.

3. f. Despacho o provisión que libraban los lugartenientes de la justicia de Aragón a las personas que imploraban este auxilio, para que se les guardase justicia y se procediese en las causas según derecho.

4. f. Nombre con que se distinguió en Zaragoza la cárcel llamada también de la libertad, donde se custodiaba a los presos acogidos al fuero de Aragón.

~ naval.

1. f. Acto de presencia que los buques de guerra de una nación suelen hacer, por lo común con significado conminatorio, en tiempo de paz, para apoyar reclamaciones o gestiones que siguen la vía diplomática.

   Manifestación – Diccionario Perspicacia

   Acción de dar a conocer, descubrir o poner a la vista algo. El término griego e·pi·fá·nei·a, traducido “manifestación”, se utiliza en las Escrituras con referencia al período de tiempo que Jesucristo estuvo en la Tierra y, especialmente, a diversos acontecimientos que habrían de ocurrir en el futuro, durante su presencia investido de poder real.

   El Hijo de Dios manifestado en carne. Con respecto a la “manifestación [en carne] de nuestro Salvador, Cristo Jesús”, el apóstol Pablo escribió las palabras de 2 Timoteo 1:9-11. El que Jehová enviara a Su Hijo desde el cielo repercutiría en la vindicación de Su nombre y soberanía, resultaría en la ‘abolición de la muerte’ heredada de Adán y brindaría a algunos seres humanos la oportunidad de recibir vida incorruptible en el cielo. Una característica del desenvolvimiento del “secreto sagrado de esta devoción piadosa” fue que Jesús fuese “puesto de manifiesto en carne”. (1Ti 3:16.) Según Pablo, el acto de enviar Dios a su Hijo fue una ‘manifestación’ de Su bondad inmerecida “que trae salvación a toda clase de hombres […], y nos instruye a repudiar la impiedad y los deseos mundanos y a vivir con buen juicio y justicia y devoción piadosa en medio de este sistema de cosas actual, mientras aguardamos la feliz esperanza y la gloriosa manifestación del gran Dios y del Salvador nuestro, Cristo Jesús”. (Tit 2:11-13.) La manifestación de Cristo en gloria resultaría en que también se manifestase la gloria de Dios, Aquel que lo envió.

   Cristo manifestado en gloria celestial. Se predijo que, durante su presencia, Cristo dirigiría la atención a sus hermanos espirituales que durmieran en la muerte, aquellos de los que Pablo dijo que, al igual que él, habían “amado su manifestación”, de modo que recibirían la ‘corona de la justicia como recompensa’. (2Ti 4:8.) También se profetizó que cuando el Señor “[descendiese] del cielo con una llamada imperativa, con voz de arcángel y con trompeta de Dios”, se levantarían primero los muertos en unión con Cristo, quien los recibiría en casa a sí mismo, y de esta forma se les manifestaría poderosamente en su gloria. Luego procedería a manifestar su presencia a los hermanos de ellos que aún estuviesen en la Tierra, a los que llevaría ‘a casa a sí mismo’ al momento de su muerte. (1Te 4:15, 16; Jn 14:3; Apoc. 14:13.)

   En calidad de rey y juez. Aunque cuando Cristo estuvo ante Poncio Pilato dijo que su Reino no era parte de este mundo, no negó que fuese rey. (Jn 18:36, 37.) Sin embargo, no se manifestó en calidad de potentado, puesto que no había llegado el tiempo para asumir la autoridad de su Reino. No obstante, llegaría el tiempo en que “la manifestación de nuestro Señor Jesucristo” se reconocería claramente, y él ejercería autoridad como “el feliz y único Potentado” y “el Rey de los que reinan y Señor de los que gobiernan como señores”. (1Ti 6:13-16; Da 2:44; 7:13, 14.)

   En virtud del Reino venidero y de la manifestación de Cristo, Pablo le dijo a Timoteo: “Solemnemente te encargo delante de Dios y de Cristo Jesús, que está destinado a juzgar a los vivos y a los muertos, y por su manifestación y su reino: predica la palabra”. (2Ti 4:1, 2.) El apóstol se refirió al tiempo en que la gloriosa posición de Cristo en los cielos se haría manifiesta de manera inequívoca, cuando haría sentir los juicios de Dios en la Tierra.

   Al destruir al “hombre del desafuero”. Cuando Pablo escribió a los cristianos de Tesalónica “tocante a la presencia de nuestro Señor Jesucristo”, les instó a que no se dejasen sacudir de su razón o excitar por algún mensaje “en el sentido de que el día de Jehová [estuviera] aquí”. El simbólico “hombre del desafuero”, que se había opuesto durante siglos a Dios y Cristo, entonces sería reducido a la nada “por la manifestación de su presencia”. Este “desaforado” reconocería la presencia de Cristo, no por fe, como lo harían los cristianos, que amaban su manifestación, sino por el poder que manifestaría Jesús al aniquilar a los que forman este “hombre” colectivo. (2Te 2:1-8; véase HOMBRE DEL DESAFUERO.)

   Manifestación del espíritu y la verdad. Cuando los discípulos de Cristo recibieron el espíritu santo invisible, este se ‘manifestó’ mediante pruebas visibles. Algunas de estas fueron: la facultad de hablar en lenguas extranjeras, los dones de curación y el discernimiento de las expresiones inspiradas. (1Co 12:7-10.) El apóstol Pablo también explica que con la buena conducta y la predicación cristianas se ‘pone de manifiesto la verdad’ a otras personas. (2Co 4:2.).

   Referencias: Tito 2:11-15. Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres, enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente, aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo, quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras. Esto habla, y exhorta y reprende con toda autoridad. Nadie te menosprecie.

1ª de Corintios 12:7. Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho. 

2ª de Timoteo 4:1-2. Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino, que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina. 

   Texto: Hebreos Cap. 12, versículo 21. y tan terrible era lo que se veía, que Moisés dijo: Estoy espantado y temblando

   Comentario: Considerad el monte Sinaí Hebreos 12:18–21. (Un aporte para entender el tema de la santidad y gloria de Dios).

   A primera vista, parece que el escritor introduce un tema totalmente nuevo: el contraste entre el monte Sinaí y el monte Sion. Pero este no es el caso, puesto que el tema ya ha sido introducido en principio en la breve frase “sin santidad nadie verá a Dios” (12:14). En su lucha por obtener la paz y la santidad, los lectores deben reconocer la diferencia que hay entre los tiempos del antiguo pacto y los del nuevo pacto. Ellos son diferentes de los israelitas que recibieron los Diez Mandamientos en el monte Sinaí. Por consiguiente, el escritor dice: 18. No os habéis acercado a una montaña que se puede tocar y que arde con fuego; o a tinieblas, oscuridad y tormenta.

   El contexto de la elección de términos y el contraste con el versículo 22 demandan que el concepto monte Sinaí sea bien entendido. En los mejores manuscritos griegos se omite el término montaña, y muchas traducciones demuestran esta omisión. Sin embargo, es notable la semejanza con Deuteronomio 4:11. Moisés reflexiona sobre la experiencia del monte Sinaí, y para beneficio de los israelitas les hace recordar que: “Vosotros os acercasteis y permanecisteis al pie de la montaña, mientras la montaña ardía en llamas hasta el mismo cielo, entre tinieblas de nube y densa niebla” (véanse también Ex. 19:18; Dt. 5:22–23).

   El foco de atención no es tanto el lugar en sí como la aparición de Dios que reveló su majestad y poder. Los israelitas se habían consagrado exteriormente lavándose las vestiduras (Ex. 19:10–11). Interiormente temblaban de miedo cuando miraban la montaña, porque se habían acercado a un lugar de “tinieblas, oscuridad y tormenta”. En estos pavorosos aspectos de la naturaleza Dios se aparece a su pueblo y espera que ellos aumenten la reverencia para con él. El escritor de Hebreos confirma este punto cuando, al concluir este pasaje, escribe: “Estemos agradecidos, y adoremos a Dios aceptablemente, con reverencia y temor, porque nuestro Dios es un fuego consumidor” (12:28–29).

  Los israelitas contemplaron el espectáculo del fuego, del humo, de las nubes y de una tormenta eléctrica; ellos fueron también testigos de 19a. un sonido de trompeta o de una voz que hablaba. Ellos entendieron con toda claridad que la feroz tormenta que barría la cima del monte Sinaí era mucho más que una exhibición de fuerzas naturales. Dios mismo estaba presente y se hacía oír por medio del sonido de la trompeta (Ex. 19:16; 20:18).459 Entonces Dios le habló al pueblo y le dio el Decálogo—es decir, el pacto (Dt. 4:13). Dios se acercó a los israelitas con su pacto para que el temor de Dios mismo morase dentro de su pueblo para mantenerlo alejado del pecado (Ex. 20:20). La visión abrumadora y la voz aterradora de Dios causaron un temor mortal en el corazón del pueblo, de manera tal que los que la oyeron rogaron que no se les hablara más (véanse también Ex. 20:19; Dt. 5:25–26).

   La Escritura revela que el pueblo ante el monte Sinaí oyó la voz de Dios, pero que las palabras que él habló no penetraron en los corazones y mentes de los israelitas. Ellos le pidieron a Moisés que escuchase todo lo que Dios le iba a decir y que después les transmitiese a ellos los mandamientos. Estaban dispuestos a oír y obedecer, pero el espectáculo era demasiado fuerte para ellos (Dt. 5:27–28).

   Los israelitas estaban aterrados, 20. porque no podían soportar lo que se les mandaba: “Si aún un animal toca la montaña, debe ser apedreado”. El escritor de Hebreos escogió este pasaje de Éxodo19:13 en particular, que traduce el significado general, aunque no la redacción exacta del hebreo, con el fin de demostrar la majestuosidad de la santidad de Dios. Nadie debía tocar la santa montaña de Dios,ni siquiera un animal que al extraviarse se acercase a ella. Si algún hombre o animal tocara la montaña,dijo Dios, “no debe permitirse que viva” (Ex. 19:13). Los israelitas debían ejecutar a la persona o animalapedreándola hasta la muerte o asaeteándola. No se les permitía tocarla.

   El énfasis recae entonces en la santidad de Dios. Dios quería que el pueblo se diese cuenta de su sagrada majestad. Los israelitas estaban llenos de temor y terror. Hasta Moisés, a quien Dios le hablaría como a un amigo, tuvo miedo (Ex. 33:11). 21. El espectáculo fue tan aterrador que Moisés dijo: “Estoy temblando de miedo”. Moisés era el intermediario entre Dios y el hombre, ya que era el portavoz de Dios. No obstante, a la vista de la majestad de Dios y al oír la voz de Dios promulgar los Diez Mandamientos, Moisés sintió lo mismo que su pueblo y tembló de miedo.

   Los relatos inscritos en Éxodo 19–20 y Deuteronomio 4–5 guardan silencio acerca del miedo de Moisés. Y la declaración de Moisés acerca de tener miedo (“tuve miedo”, Dt. 9:19) aparece parcialmente en el contexto de la ira que Dios expresó contra los israelitas cuando éstos adoraron al becerro de oro. Posiblemente el escritor de Hebreos haya tenido acceso a alguna tradición oral, del mismo modo en que Esteban recibió la información de que “Moisés tembló de miedo” al ver la zarza ardiente (Hch. 7:32). Y Pablo, al mencionar a Janes y Jambres, pudo haber utilizado la misma tradición (2 Ti. 3:8).

   Cuando Dios le revela su santidad al hombre, lo que resulta es temor y temblor. Isaías vio al Señor Dios “sentado en un trono, alto y exaltado”, y exclamó, “¡Ay de mí! ¡Estoy perdido! Porque soy hombre de labios impuros, y vivo en medio de un pueblo de labios impuros, y mis ojos han visto al Rey, al Señor Todopoderoso” (6:1, 5). Así Moisés tembló de miedo en el monte Sinaí cuando vio la majestad y la gloria de Dios en aquella exhibición aterradora.

1er Titulo:

Recomendación De Santificación Completa, Espíritu, Alma Y Cuerpo. Versíc. 14-15. Y descendió Moisés del monte al pueblo, y santificó al pueblo; y lavaron sus vestidos. Y dijo al pueblo: Estad preparados para el tercer día; no toquéis mujer. (Léase 1ª de tesalonicenses 5:23. Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo.).

   Comentario: Finalmente, en cuanto a la preparación, Moisés mandó que se abstuviesen de relaciones sexuales (v. 15; ver Lev. 15:18). No era que el sexo fuera considerado malo o un pecado; al contrario, se lo miraba como una función buena creada por Dios (ver Gén. 1:28, 31). El pecado del sexo no era su uso debido, sino su abuso. El pueblo debía tener un propósito singular en prepararse para el encuentro con Dios; consecuentemente, debía hacer a un lado cualquier distracción que lo impidiera. Dios era santo; el acercarse a él era asunto serio y debía cumplirse con reverencia.

   1ª Ts 5:23. Y que él, el Dios de paz, os santifique enteramente, y sin defecto sea vuestro espíritu, y vuestra alma‐y‐cuerpo sin reproche en la venida de nuestro Señor Jesucristo sea guardado.

   En este pasaje el autor apunta hacia la fuente de poder para el creyente. Es como si quisiera decir, con vuestra propia fuerza vosotros no podéis cumplir los preceptos que os acabo de ordenar. Necesitáis a Dios, el Dios de paz (cf. Ro. 15:33; 16:20; 2 Co. 13:11; Fil. 4:9; 2 Ts. 3:16; He. 13:20), una paz establecida por la cruz, una paz que implica prosperidad espiritual en su más alto sentido (véase sobre 1:1). Que este Dios os santifique, es decir, os separe de la vida de pecado y obre en vosotros el deseo de consagrar vuestras vidas a él (cf. Ro. 15:16; 1 Co. 1:2; 6:11; 7:14; Ap. 22:11; y véase más arriba sobre 3:13; 4:3, 7; también C.N.T. sobre Juan 17:17, 19) enteramente. Este “enteramente” (ὁλοτελεῖς, de ὅλος entero, y fin) es una palabra rara, que ocurre en el Nuevo Testamento solamente aquí. Es un adjetivo plural, de tal manera que el significado literal de la palabra en conexión con el nombre que modifica es vosotros enteros, esto es, “la totalidad de cada uno de vosotros, cada parte de cada uno de vosotros.

   Ahora bien, este proceso de santificación tiene lugar en la vida presente, vale decir, la vida aquí en la tierra. Pablo expresa un deseo estrechamente relacionado que pertenece al día del juicio. Ambos pensamientos constituyen una unidad. El deseo que expresa—que tiene la solemnidad de una oración—es que también “en la venida del Señor Jesucristo” (véase sobre 2:19), cuando otros sean sentenciados a condenación eterna incluyendo tanto sus cuerpos como sus almas (toda su persona), el espíritu de los creyentes de Tesalónica (junto con todos los demás creyentes, por supuesto) sea sin defecto, sí, que su alma-y-cuerpo sea preservado de esta terrible condenación, esto es, sea guardado irreprensiblemente

(2:10; cf. 3:13).

   Hasta ahora no hay gran dificultad. La idea principal está clara. El problema aparece al interpretar los detalles. Véase la nota gramatical113. Si se desea una contestación a las preguntas, “¿Era Pablo tricotomista?” “¿Está enseñando en 1 Ts. 5:23 que el hombre consiste de tres partes, espíritu, alma, y cuerpo?” debe leerse la nota mencionada.

   La idea de totalidad se enfatiza en todo el pasaje. Queda demostrado por la posición de preferencia que ocupa la palabra “entero” o “sin defecto”, y también por expresiones tales como “enteramente” y “vuestra alma-y-cuerpo”. Aunque determinadas personas de Grecia y Macedonia hubiesen tenido un bajo concepto del cuerpo considerándolo como simplemente una mera prisión de la cual el alma debía ser liberada, y aunque los creyentes de Tesalónica, al hacer duelo por sus amados se sintiesen embargados por la incertidumbre de si sus cuerpos ya sepultados llegarían de alguna manera a participar de la gloria del regreso de Cristo (véase 4:13–18), Pablo asegura a los creyentes que Dios en Cristo es un Salvador perfecto.

   Definición de frases: 19.15 Estad preparados: Es una expresión particular que significa “estar listos”. Se repetirá, en 34.2, aplicada a Moisés. (34:2. Prepárate, pues, para mañana, y sube de mañana al monte de Sinaí, y preséntate ante mí sobre la cumbre del monte.)

   Absteneos de mujer: El texto hebreo no utiliza ninguno de los verbos propios de las relaciones sexuales. Dice: “No acercarse a una mujer”, lo cual probablemente tenía un sentido más amplio que el sexual e implicaba separarse de ellas de manera concreta durante esos tres días. Tanto TLA como DHH y NVI traducen la expresión en términos de sexualidad. NBE dice «no toquen a sus mujeres», lo que admite un sentido más amplio que el referido solamente a la relación sexual. Recomendamos las formas de RV95 y NBE, pues dejan la puerta abierta a una concepción más amplia de la instrucción.

   Referencia: 1ª de Corintios 6:12 y 19. Todas las cosas me son lícitas, mas no todas convienen; todas las cosas me son lícitas, mas yo no me dejaré dominar de ninguna. — ¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?  

1ª Corintios 7:1 al 7. En cuanto a las cosas de que me escribisteis, bueno le sería al hombre no tocar mujer; pero a causa de las fornicaciones, cada uno tenga su propia mujer, y cada una tenga su propio marido. El marido cumpla con la mujer el deber conyugal, y asimismo la mujer con el marido. La mujer no tiene potestad sobre su propio cuerpo, sino el marido; ni tampoco tiene el marido potestad sobre su propio cuerpo, sino la mujer. No os neguéis el uno al otro, a no ser por algún tiempo de mutuo consentimiento, para ocuparos sosegadamente en la oración; y volved a juntaros en uno, para que no os tiente Satanás a causa de vuestra incontinencia. Mas esto digo por vía de concesión, no por mandamiento. Quisiera más bien que todos los hombres fuesen como yo; pero cada uno tiene su propio don de Dios, uno a la verdad de un modo, y otro de otro. 

2° Titulo:

El Pueblo Que Se Ha Santificado Se Conmueve A La Presencia De Dios. Versíc. 16-17. Aconteció que, al tercer día, cuando vino la mañana, vinieron truenos y relámpagos, y espesa nube sobre el monte, y sonido de bocina muy fuerte; y se estremeció todo el pueblo que estaba en el campamento. Y Moisés sacó del campamento al pueblo para recibir a Dios; y se detuvieron al pie del monte. (Léase Salmo 114:7. A la presencia de Jehová tiembla la tierra, A la presencia del Dios de Jacob.).

   Comentario: Este pasaje narra la teofanía del Sinaí. Dios se presenta en el monte en el contexto de una erupción volcánica y de una tormenta eléctrica. Estos fenómenos eran impresionantes a los ojos de los pueblos antiguos; mostraban el poder de Dios, expresado en las fuerzas de la naturaleza que sólo él domina. La diferencia respecto a numerosos textos similares del Cercano Oriente Antiguo consiste en que, en dichos textos, se identifica al dios con el fenómeno natural, mientras que en Israel se reconoce el fenómeno como signo de su poder y de su presencia, pero se lo distingue de la divinidad misma. El escenario es la antesala de la revelación de Dios y no la revelación misma.

   Desde el punto de vista literario, estamos otra vez en el lugar de la teofanía del capítulo 3. Si en aquella oportunidad Dios se reveló sólo ante Moisés en una llama del tamaño de un arbusto, ahora la revelación será delante de todo el pueblo y el fuego será mucho más grande e impresionante. El humo que rodea la montaña puede hacer pensar que es ella en su totalidad la que está en llamas.

   La distancia que Dios exige del pueblo tiene que ver con la santidad del lugar y con la preservación del espacio sagrado para destinarlo solamente a quienes él elige. La gente se ha purificado mediante el lavado de sus ropas y la abstención de relaciones sexuales. La función mediadora que Moisés ha venido desarrollando se verá fortalecida con este evento.

   Pensamiento: advierta que, para oír a Dios, hay que santificarse. El creyente como se santifica a través de la oración, confesando sus pecados, descubriendo sus pensamientos al Señor, porque nuestra mente es campo de batalla donde están los pensamiento malos e impuros. Pero Dios nos llama acercarnos a él, pero también tenemos límites, podemos llegar hasta cierto lugar o tiempo de consagración. Porque no podemos ser puro espíritu, sino también debemos cuidar nuestro cuerpo que es el templo del Señor. Hoy quien se conmueve por la palabra de Dios, estamos dando más realce al cantico a la manifestación externa del espíritu, pero a la manifestación interna del espíritu que nos lleva un verdadero arrepentimiento de dolor por el pecado, ¿quién se conmueve?, nos gozamos en nuestras reuniones, pero quien se goza por la palabra de Dios (Santa Escrituras) cuando nos alcanza.

   Definición: 19.16 Tercer día: (Ver 19.11. Ya indicamos la importancia de las fechas para el Antiguo Testamento. Sea que los israelitas llegaran al Sinaí el primer día de Tamúz (el cuarto mes del año) o el día 15 del mismo mes (ver nuestro comentario en 19.1), en cualquier caso, llegaron un miércoles. En consecuencia, el tercer día es sábado y, por tanto, la presentación de Dios va a coincidir con el día elegido y consagrado a él.)

   Vino la mañana: Otras versiones prefieren «al rayar el alba» (BJ), «en la madrugada del tercer día» (NVI), «al amanecer» (TLA). Estas opciones son mejores que la de RV95.

   Se estremeció: La forma «temblaban de miedo» (TLA) expresa mejor la idea del texto. Otras versiones proponen «se echó a temblar» (BJ, NBE).

   Referencias: Isaías 66:2. Mi mano hizo todas estas cosas, y así todas estas cosas fueron, dice Jehová; pero miraré a aquel que es pobre y humilde de espíritu, y que tiembla a mi palabra. 

Jeremías 23:9. A causa de los profetas mi corazón está quebrantado dentro de mí, todos mis huesos tiemblan; estoy como un ebrio, y como hombre a quien dominó el vino, delante de Jehová, y delante de sus santas palabras. 

1ª de tesalonicenses 3:13. para que sean afirmados vuestros corazones, irreprensibles en santidad delante de Dios nuestro Padre, en la venida de nuestro Señor Jesucristo con todos sus santos.

3er Titulo:

Jehová Desciende Con Señales Y Prodigios Poderosos. Versíc. 18-19. Todo el monte Sinaí humeaba, porque Jehová había descendido sobre él en fuego; y el humo subía como el humo de un horno, y todo el monte se estremecía en gran manera. El sonido de la bocina iba aumentando en extremo; Moisés hablaba, y Dios le respondía con voz tronante. (Léase los hechos 4:30-31. mientras extiendes tu mano para que se hagan sanidades y señales y prodigios mediante el nombre de tu santo Hijo Jesús. Cuando hubieron orado, el lugar en que estaban congregados tembló; y todos fueron llenos del Espíritu Santo, y hablaban con denuedo la palabra de Dios.).

   Comentario: En la época bíblica el toque de la corneta significaba el llamado al culto, la advertencia de algún peligro, o el arribo o la presencia de la realeza. No se indica en el texto cuál de los tres significaba. Tal vez el autor quiso incluir los tres. Con todo, el pavor y el terror sobrecogían a la gente en el campamento (v. 16), y Moisés les hizo salir al encuentro de Dios. Entonces, se detuvo el pueblo al pie del monte… y todo el monte se estremeció en gran manera (vv. 17, 18).

   Mientras tanto, se intensificaba el sonido de la corneta y Moisés hablaba, y Dios le respondía con truenos (v. 19), y le llamó a la cumbre del monte y Moisés subió

   Definición: 19.18 Humeaba: El texto hebreo dice “cubierto de humo” o “rodeado de humo”. El sentido es que la cima del monte estaba en tinieblas, rodeada por una espesa nube. NVI dice «estaba cubierto de humo», y TLA, «estaba llena de humo». Ambas opciones son mejores que la de RV95.

   En medio del fuego: Es la traducción directa del texto hebreo. Es una imagen propia del lenguaje de las teofanías, las cuales utilizan fenómenos llamativos para colocar a Dios en medio de ellos. No es necesario entender esto de manera literal ni concluir que Israel veía el fuego como un dios. La propuesta de TLA —«en forma de fuego»— es de ayuda en este sentido y puede utilizarse, si se considera que la forma de RV95 sería problemática en la cultura receptora de la traducción. La propuesta de NBE, «con fuego», no responde al texto hebreo y debe evitarse.

   En monte se estremecía violentamente: La mayoría de las traducciones coinciden en esta forma, pero algunas versiones en inglés optan por seguir a la Septuaginta y traducen “todo el pueblo se estremecía”, probablemente por influencia del versículo 16. Esta opción es innecesaria, pues el texto hebreo es claro.

   19.19 Voz de trueno: Es el mismo caso que el de las imágenes del humo y del fuego en que la presencia de Dios se muestra en portentos. El texto hebreo dice: “Dios respondía con una voz”, pero en algunos casos en el Antiguo Testamento se utiliza esta expresión para referirse al trueno (ver 19.16 y Job 37.4). También expresa que Dios hablaba con Moisés y no sólo se manifestaba con ruidos y temblores. Indica también que Dios quería comunicar algo en concreto.

   Comentario 2: Hechos 4.30-31. 30. y que extiendes tu mano para sanar y hacer señales y prodigios mediante el nombre de tu santo siervo Jesús.

   Extrañamente, la comunidad de creyentes no dice ni una palabra de gratitud a Dios por liberar a Pedro y a Juan de la prisión y el tribunal. En cambio, pide al Señor contrarrestar la amenaza del Sanedrín concediendo a sus siervos “todo valor” para proclamar el evangelio de Cristo. No pide protección de la persecución que inevitablemente seguirá a la proclamación de las Buenas Nuevas. Ellos se dan cuenta que Dios está en control de cada situación, tal como lo han declarado con el Salmo 2. Están seguros que él no permitirá que su plan y

propósito sea frustrado por los gobernantes del pueblo.

   La palabra valor aparece tres veces en este capítulo (4:13, 29, 31), y el concepto es prominente en Hechos. Los apóstoles saben que deben pedir a Dios valentía cada vez que van a proclamar su Palabra. Se dan cuenta que cuando se activa el don de valentía el resultado es asombro (v. 13), riña y división (14:1–4). Cuando el Señor concede este don a sus siervos, les habilita para hablar con elocuencia y efectividad en un medio hostil. Confirma su solicitud dándoles la capacidad de sanar al enfermo y “llevar a cabo señales milagrosas y maravillas”.

  Aunque el Sanedrín despide a Pedro y a Juan con la prohibición de hablar o enseñar a nadie en el nombre de

Cristo Jesús (v. 18), no les prohíben realizar milagros de sanidades. Si hubieran dicho a los apóstoles no sanar a los enfermos, habrían negado el milagro de sanidad que el mendigo experimentaba. Incapaces de desconocer aquel testimonio viviente, sólo negaron a los apóstoles la libertad de hablar en el nombre de Jesús.

    Estos, sin embargo, rogaban a Dios que sanara a todos los afligidos. Le piden que dejara actuar su poder sanador a través de extender la mano y tocar a los enfermos. Es Dios, al fin y al cabo, y no los hombres, quien realiza los milagros. Milagros y maravillas son señales que confirman la predicación de las Buenas Nuevas. Ocurren en el nombre de Jesucristo y ayudan a la proclamación de ese nombre. Así, los adversarios no pueden negar la evidencia de los milagros. La oración de los apóstoles finaliza con la frase, “mediante el nombre de tu santo siervo Jesús” (v. 30).

   Versíc. 31. Cuando hubieron orado, el lugar en que estaban congregados tembló. Y todos fueron llenos del Espíritu Santo y empezaron a hablar la palabra de Dios con valor.

   No todas las oraciones reciben una respuesta inmediata, pero en este caso Dios fortalece la fe de los creyentes dando indicación de que los ha oído. Esto nos recuerda la experiencia de Pablo y Silas en la cárcel de Filipos. Mientras ellos oraban y cantaban himnos de alabanza a Dios en medio de la noche, de repente un violento temblor sacudió los cimientos de la prisión (16:26). En forma parecida, Dios mostró su divina aprobación a los apóstoles haciendo temblar la casa donde estaban reunidos y para lograr tal efecto, pareciera que usó un temblor.

    Dios dio a los apóstoles una señal que, así como había sacudido la casa con un temblor así habría de mover al mundo con el evangelio de Cristo.

   Observemos el paralelo entre Pentecostés y este acontecimiento. El día de Pentecostés, un viento violento sopló y llenó la casa donde los creyentes estaban sentados (2:2). En seguida, se vieron lenguas como de fuego que se posaron sobre cada uno de ellos; “y fueron llenos con el Espíritu Santo y empezaron a hablar en otras lenguas como el Espíritu les daba que hablaran” (2:4). Después de la liberación de Pedro y Juan, los cristianos oraron. Entonces el lugar donde se encontraban reunidos tembló; “y todos fueron llenos del Espíritu Santo, y empezaron a hablar la Palabra de Dios con valor”.

   Las diferencias entre ambos acontecimientos son: a) el soplar del viento versus el temblor del lugar donde estaban reunidos; b) la manifestación externa de lenguas de fuego en un caso y la manifestación interna de valor en el otro; por último, c) la habilidad de hablar otros idiomas en Pentecostés y el valor al hablar de la palabra de Dios ahora.

   Las semejanzas son llamativas: el Espíritu Santo viene en respuesta a la oración (1:14; 4:24–30); el Espíritu llena a todos los presentes (2:4; 4:31); y todos proclaman las maravillas de la palabra de Dios (2:11; 4:31). Los creyentes reciben un nuevo derramamiento del Espíritu Santo, que los llena de valor de manera que proclaman las Buenas Nuevas. Lucas no dice a quiénes expusieron los discípulos con gran valor la palabra de Dios; quizás fue primero en su propio círculo y luego, en abierta oposición con la amenaza hecha por el Sanedrín, a los demás.

   De esta manera, el término valor resulta sumamente significativo y muy apropiadamente describe el hablar de los apóstoles y de sus colaboradores. Ellos son los que proclaman la “palabra de Dios”, la cual, en el contexto de Hechos es un sinónimo del evangelio de Jesucristo. Lucas nos da un atisbo de su valor cuando escribe más adelante: “Y todos los días, en el templo y por las casas, no cesaban de enseñar y predicar a Jesucristo” (5:42).

   Pensamiento: adviértase la falta de Santidad en los creyentes actuales o en esta generación, no se ven esto milagros, y señales, prodigios poderosos. Porque nuestro pulpito ya no hay santidad para predicar la palabra poderosamente. Advierta a los llamados instrumentos que Dios usa, en ellos no se ve santidad, por esa causa no hay credibilidad en aquellos profetas de Dios, más se ven como emocionales, porque no son hombres y mujeres de oración, llenos de las Santa Escrituras. Por ese motivo cuando Dios desciende, desciende como superficial, la iglesia se acostumbrando a ver los días domingo linda manifestaciones del Espíritu Santo, pero el día martes ya no están los que se gozaron el día domingo, es porque falta temor de Dios, Santidad, consagración alma cuerpo y espíritu.

   Cuando se habla que Dios va a descender en medio de su pueblo para hacer milagros, muchas veces pasa de largo y no obra porque se ha perdido la reverencia en la casa de Dios.

   También debemos darle la importancia y la reverencia para escuchar su voz, porque Dios les iba ha entregar un mensaje a su pueblo, que eran las leyes. Advierta que el siervo de Dios Moisés hablaba con Dios, y Dios le respondía, que maravilloso es pensar que un Dios vivo responda nuestras oraciones cuando esta el temor a Jehová. (temor= reverencia a Dios, a Jesucristo, al Espíritu Santo). No se olviden que Dios nos habla por su hijo Jesucristo a través de la Santa Escrituras. (hebreos 1:1 al 4. 1 Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo; el cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas, hecho tanto superior a los ángeles, cuanto heredó más excelente nombre que ellos.).

   Referencias: Apocalipsis 16.17-18. El séptimo ángel derramó su copa por el aire; y salió una gran voz del templo del cielo, del trono, diciendo: Hecho está. Entonces hubo relámpagos y voces y truenos, y un gran temblor de tierra, un terremoto tan grande, cual no lo hubo jamás desde que los hombres han estado sobre la tierra.

Romanos 15:18-19. Porque no osaría hablar sino de lo que Cristo ha hecho por medio de mí para la obediencia de los gentiles, con la palabra y con las obras, con potencia de señales y prodigios, en el poder del Espíritu de Dios; de manera que, desde Jerusalén, y por los alrededores hasta Ilírico, todo lo he llenado del evangelio de Cristo.

Hebreos 2.3-4. ¿cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande? La cual, habiendo sido anunciada primeramente por el Señor, nos fue confirmada por los que oyeron, testificando Dios juntamente con ellos, con señales y prodigios y diversos milagros y repartimientos del Espíritu Santo según su voluntad.

Amén Para La Gloria De Dios

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Bibliografía a usar como aporte: Bíblia de Bosquejos y sermones Éxodo 1 al 18. Comentario Bíblico Mundo Hispano Tomo 2 Éxodo. Bíblia de referencia Thompson. Libro de Éxodo Pablo R. Andiñach; Comentario de toda la Biblia, de Matthew Henry. El Libro De Éxodo Ernesto Trenchard Y Antonio Ruiz Prologo De José M Martínez; Diccionario en español.


Hno Roberto Saldías Roa

Miembro de la IEP en Nacimiento Bajo, nació en el evangelio del Señor en la Iglesia de Laja 1975. Casado con María Nahuelmán, estudia teología de manera autodidacta. Me gusta mucho leer y escribir.

 

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