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Domingo 5 de abril de 2020: “Dios llama y capacita a sus siervos”.

Domingo 5 de abril de 2020: “Dios llama y capacita a sus siervos”.

   Lección: Éxodo Cap. 31, versículos 1 al 11. 1Habló Jehová a Moisés, diciendo: 2Mira, yo he llamado por nombre a Bezaleel hijo de Uri, hijo de Hur, de la tribu de Judá; 3y lo he llenado del Espíritu de Dios, en sabiduría y en inteligencia, en ciencia y en todo arte, 4para inventar diseños, para trabajar en oro, en plata y en bronce, 5y en artificio de piedras para engastarlas, y en artificio de madera; para trabajar en toda clase de labor. 6Y he aquí que yo he puesto con él a Aholiab hijo de Ahisamac, de la tribu de Dan; y he puesto sabiduría en el ánimo de todo sabio de corazón, para que hagan todo lo que te he mandado; 7el tabernáculo de reunión, el arca del testimonio, el propiciatorio que está sobre ella, y todos los utensilios del tabernáculo, 8la mesa y sus utensilios, el candelero limpio y todos sus utensilios, el altar del incienso, 9el altar del holocausto y todos sus utensilios, la fuente y su base, 10los vestidos del servicio, las vestiduras santas para Aarón el sacerdote, las vestiduras de sus hijos para que ejerzan el sacerdocio, 11el aceite de la unción, y el incienso aromático para el santuario; harán conforme a todo lo que te he mandado.

   Introducción al capítulo 31. Vv. 1—11. Los israelitas, que habían sido albañiles y fabricantes de ladrillos en Egipto, no estaban calificados para trabajos especiales de artesanía; pero el Espíritu que dio a los apóstoles el hablar en diversas lenguas, dio milagrosamente a Bezaleel y Aholiab la habilidad que les faltaba. Cuando Dios honra a una persona siempre la acompaña con una tarea para desarrollar; ser empleado por Dios es un elevado honor. A los que Dios llame a un servicio los hallará aptos o les dará la aptitud. El Señor da dones diferentes a personas diferentes; que cada cual se ocupe de la obra correspondiente recordando diligentemente que la sabiduría de alguien, es el Señor quien la pone en el corazón para la ejecución de lo que ha ordenado.

   Temas a tratar: [1]El mandato de edificar el tabernáculo: la designación de los artífices

─a. E1 encargado: Bezaleel.

1) Su llamado: escogido por Dios.

2) Su legado.

3) Preparado por Dios:

  • estaba lleno del Espíritu de Dios;
  • Dios le dio habilidad y destreza;
  • Dios le dio sabiduría para las artes.

4) Sus habilidades y destrezas:

  • trabajar sobre metales;
  • trabajar sobre piedras para el engaste;
  • trabajar sobre madera;
  • trabajar en toda clase de labor.

─b. El encargado asistente: Aholiab.

  1. l) Su legado.

2) Preparado por Dios.

─c. Dios preparó a otros artífices: les dio la habilidad para hacer todos los elementos que él había mandado:

1) el tabernáculo;

2) el arca del pacto y el propiciatorio;

3) todos los demás utensilios;

4) la mesa y sus utensilios;

5) el candelero de oro;

6) el altar del incienso;

7) el altar del holocausto y sus utensilios; _

8) la fuente y su base;

9) las vestiduras santas para los sacerdotes, bordadas con hermosura;

10) el aceite de la unción;

11) el incienso especial.

─d. El propósito y la advertencia de Dios: que hicieran todo exactamente como él lo había mandado.

Otras instrucciones para la construcción del tabernáculo: tres grandes mandatos que Dios encomienda al hombre (Ex. 31:1-18)

   (Éxodo 31:1-18) Introducción: El corazón de todo ser humano clama en busca de un propósito, un sentido, la trascendencia en la vida. En todo el mundo, las personas se hacen preguntas como:

═ “¿Para qué vivo?”.

═ “¿Cuál es el sentido de todo esto?”.

═ “¿Estoy marcando una diferencia?”.

   En demasiadas ocasiones, estas preguntas pronto hallan su respuesta en sentimientos de vacío y soledad, una sensación de impotencia, la decepción, la depresión, e incluso la desesperación y la desesperanza. Las personas se ven atrapadas en un ciclo sin fin de inutilidad y vacío. Llevan adelante una vida en la que nada perdura, o no por mucho tiempo. Trágicamente, para muchísimas personas, cuando los vientos del tiempo desempolven sus tumbas, revelarán que en sus vidas no hubo nada duradero.

   No es el caso para el creyente cristiano que sigue a Dios, que atiende a los grandes mandatos de Dios y los obedece. Sus mandatos y la obediencia a ellos es lo que nos da propósito, sentido y trascendencia:

  • a ricos y pobres;
  • a cultos e incultos;
  • a sabios y simples;
  • a débiles y fuertes;
  • a enfermos y sanos.

   Los grandes mandatos de Dios nos animan a servirlo y, cuando lo servimos, experimentamos un sentido de realización rico y profundo. Cuando servimos a Dios, él nos da:

  • una profunda sensación de satisfacción y plenitud;
  • un profundo sentido de propósito, sentido y trascendencia;
  • una profunda sensación de confianza y seguridad, de saber que le pertenecemos, que somos amados por Dios y que viviremos para siempre.

   Esa es la imagen que vemos representada en el presente pasaje de las Escrituras: Otras instrucciones para la construcción del tabernáculo, tres grandes mandatos que Dios encomienda al hombre (Ex. 31:11-18).

  1. El mandato de edificar el tabernáculo: la designación de los artífices (vv. 1 al 11).
  2. El mandato de guardar el día de reposo (vv. 12-17).
  3. El mandato de guardar los diez mandamientos (v. 18).

Texto: Hebreos Cap. 5, versículo 4. Y nadie toma para sí esta honra, sino el que es llamado por Dios, como lo fue Aarón.

   Comentario del texto: Los eruditos discuten si Hebreos 5:4 al 6: debe formar parte versículo precedente o del siguiente. ¿Termina el párrafo en el versículo 4, o es que comienza uno nuevo con ese versículo? Los versículos 4 y 5 forman una unidad por la simple razón de que demuestran paralelismo —así como Aarón fue, así también Cristo. Por consiguiente, será preferible comenzar un nuevo párrafo con el versículo 4.

[4]. Nadie se arroga este honor; debe ser llamado por Dios, tal como lo fue Aarón. [5]. De igual modo, Cristo no tomó para sí mismo la gloria de ser sumo sacerdote. Pero Dios le dijo: “Tu eres mi Hijo; hoy he llegado a ser tu Padre”. [6]. Y le dice en otro lugar: “Tu eres sacerdote para siempre, según el orden de Melquisedec”.

   En estos versículos el escritor de Hebreos centra su atención en el sacerdocio de Cristo, destacando los siguientes puntos.

-a. La honra del cargo. El cargo de sumo sacerdote es un honor que Dios confiere a la persona que asume los deberes del oficio. El sumo sacerdote, desde los tiempos de Aarón hasta la destrucción del templo en el año 70 d.C., disfrutaba de un adecuado reconocimiento por parte de la comunidad hebrea. Mas allá de toda duda, el sumo sacerdote ocupaba, junto con el líder civil, el cargo más alto del país.

   El escritor, sin embargo, enfatiza que nadie se arroga tal honor para su propia satisfacción. Nadie ocupa el cargo de sumo sacerdote simplemente para entrar a la presencia de Dios en el Día de la Expiación, para recibir el respeto de la comunidad israelita, o para usar la hermosa vestidura y turbante del sumo sacerdote. (Lv. 8:7–9). La honra asociada con el cargo proviene del cumplimiento de los deberes asignados al sumo sacerdote. Él debe servir a Dios en nombre de su pueblo. Él es su representante. El cumple el papel de mediador como intercesor por la remisión del pecado.

-b. El llamado de Dios. Además, el sumo sacerdote debía ser llamado por Dios a este honroso cargo. Por supuesto, esto no significa que no hubiera excepciones en la historia de Israel. Pero el escritor de Hebreos no está interesado en aberraciones; él menciona el nombre de Aarón para recordar que Dios inauguró el sumo sacerdocio con Aarón.

   En términos contemporáneos, esto significa que sólo aquel que haya sido llamado por Dios debe asumir el cargo de pastor o ministro del evangelio. El presidente de cierto seminario se dirigió una vez a un grupo de estudiantes de nuevo ingreso y, tras las palabras de bienvenida, les dijo lo siguiente a estos aspirantes a teólogos: “A menos que Dios les haya llamado para el ministerio, no los queremos aquí”. (¡ojo! A los que desean sean pastor u oficiales en las congregaciones deben tener muy claro el llamado de Dios)

   Todo aquel que es conscripto para un oficio sagrado debe ser llamado por Dios. De no ser así, el mismo se constituye en una afrenta a Dios y en una provocación para su pueblo. Es decir, él se eleva a sí mismo por sobre el pueblo a quien quiere representar, exhibe un espíritu orgulloso en vez de humilde; y, a causa de que su concepto de la santidad es deficiente, tiene una percepción pervertida de Dios.

-c. Semejanza con una diferencia. El paralelismo entre Aarón y Cristo es expresado en términos del cargo que estos ocupan. Nótese, por ejemplo, que el escritor no usa el nombre Jesús, sino que usa Cristo, nombre que describe el cargo y la tarea del Hijo de Dios. Así como Aarón fue llamado y designado por Dios (Ex. 28; Nm. 16–17) para servir como sumo sacerdote, del mismo modo “Cristo tampoco tomó sobre sí la gloria de ser sumo sacerdote”. Nótese que el termino honra en Hebreos 5:4 es sinónimo de la palabra gloria.

    Sin embargo, la diferencia entre Aarón y Cristo es profunda, puesto que Dios (tal como este versículo lo implica) ha coronado a Cristo con gloria y honra como sumo sacerdote. Jesús no se apropió presuntuosamente del cargo de sumo sacerdote.

-d. El Hijo de Dios. El escritor de Hebreos parece anticipar la objeción que alguien podría presentar, a saber, que Jesús y Aarón, aparte de algunas pocas semejanzas que tienen que ver con la función de sumo sacerdote, tienen muy poco en común. Eso es cierto, dice el escritor; y una vez más cita el Salmo 2:7, donde Dios le dice al Hijo: Tú eres mi Hijo hoy he llegado a ser tu Padre.

   El escritor usó por primera vez esta cita para comparar al Hijo con los ángeles (Heb. 1:5). Ahora, esta cita del sumo del salmo contrasta indirectamente a Cristo con Aarón. Jesús es el Hijo de Dios, y sin embargo es llamado y designado por Dios para servir como sumo sacerdote.

   En Hebreos 4:14, el escritor combina los conceptos de hijo y de sumo sacerdote. Dice Geerhardus Vos: “Él le da un valor excepcionalmente alto al sumosacerdocio de Cristo, y deriva su eminencia del hecho de ser Hijo”.

   Ahora bien, es cierto que el Salmo 2 enfatiza el estado real de Hijo, que recibió las naciones como herencia y las gobierna con un cetro de hierro. Pero entonces, objeta alguien, ¿puede el Cristo ser al mismo tiempo sumo sacerdote? El escritor anticipa la pregunta y, como ya lo ha hecho anteriormente, usa el Antiguo Testamento para dar una respuesta y probar lo que está diciendo.

-e. El sacerdote de Dios. La idea del rey-sacerdote aparece en el Antiguo Testamento en varios lugares. La primera referencia que notamos se encuentra en Génesis 14:18, donde se introduce a Melquisedec como rey de Salem y sacerdote del Dios Altísimo. Más adelante, en el Salmo 110:1 David habla de la realeza: “Siéntate a mi diestra hasta que haga de tus enemigos una tarima para tus pies”.

   En el Salmo 110:4 la referencia que se hace apunta al sacerdocio: “Tú eres sacerdote para siempre, según el orden de Melquisedec”. Finalmente, Zacarías, que simbólicamente menciona al Renuevo (es decir, al Mesías), escribe lo que dice el Señor Todopoderoso:

Es él quien edificará el templo del SENOR, y él será revestido de majestad y se sentará en su trono y gobernará. Y él será sacerdote en su trono. Y habrá armonía entre los dos. [6:13]

   El escritor de Hebreos estaba completamente familiarizado con la enseñanza del Antiguo Testamento. A fin de ser preciso en cuanto al tipo de sacerdocio que Jesús asumió, él cita el Salmo 110:4: “Tú eres sacerdote para siempre, según el orden de Melquisedec”. Debemos notar que, así como Dios se dirige a su Hijo en el Salmo 2:7, también se dirige a él en el Salmo 110:1 y 4. De este modo Dios anuncia la realeza y el sacerdocio de su Hijo. “La epístola a los hebreos es la única de entre los libros del Nuevo Testamento que llama a Cristo sacerdote”. La causa de esta falencia quizá pueda ser hallada en la historia del pueblo judío. Durante muchos siglos los judíos habían esperado un rey de la casa de David. Este rey los libraría de la opresión extranjera. Y este rey no podía ser sacerdote porque el linaje de David provenía de la tribu de Judá; los sacerdotes eran descendientes de Aarón, de la tribu de Leví. Por consiguiente, Jesús era conocido como rey. Al nacer, los magos lo llamaron “rey de los judíos” (Mt. 2:2), y este apelativo fue común durante el juicio y la crucifixión de Jesús. Él no era conocido como sacerdote.

   Ya en el primer capítulo de Hebreos, el escritor citaba el Salmo 110:1 como evidencia irrefutable de la realeza de Cristo. Ahora en el capítulo 5 él cita el Salmo 110:4 para describir la singular función y propósito del sacerdote de Cristo. El escritor deja ya en claro, aunque explica los detalles en el capítulo 7, que el sacerdocio de Jesús difiere del de Aarón. Jesús es “un sacerdote para siempre, según el orden de Melquisedec”.

1er Titulo:

Plena dirección del Espíritu Santo para los trabajos sagrados. Versíc. 1 al 5. 1Habló Jehová a Moisés, diciendo: 2Mira, yo he llamado por nombre a Bezaleel hijo de Uri, hijo de Hur, de la tribu de Judá; 3y lo he llenado del Espíritu de Dios, en sabiduría y en inteligencia, en ciencia y en todo arte, 4para inventar diseños, para trabajar en oro, en plata y en bronce, 5y en artificio de piedras para engastarlas, y en artificio de madera; para trabajar en toda clase de labor.  (Léase Los Hechos 6:3 Buscad, pues, hermanos, de entre vosotros a siete varones de buen testimonio, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, a quienes encarguemos de este trabajo; ▬ Salmo 127:1. Si Jehová no edificare la casa, En vano trabajan los que la edifican; Si Jehová no guardare la ciudad, En vano vela la guardia.).

  [1] (Éxodo 31:1 al 11) tabernáculo ▬ construcción ▬ Bezaleel ▬ Uri ▬_Hur ▬ Espíritu Santo ▬ preparación ▬ destreza ▬ habilidad ▬ Aholiab ▬ Dan, tribu de Judá, tribu de ▬ artífices: Lo primero que leemos es la designación de los artífices, las personas encargadas de construir el tabernáculo y todo su mobiliario. Recuerde que Dios acababa de terminar de darle a Moisés los planos y los detalles del diseño del tabernáculo. Los planos aguardaban la designación de un encargado de la construcción, que Dios nombrara al hombre que él quería que edificara el tabernáculo. Este pasaje es el relato de lo que sucede cuando Dios llama a un hombre a servirlo.

─a. El hombre encargado de la obra fue Bezaleel. ¿Quién era Bezaleel, el hombre escogido por Dios para supervisar la construcción del tabernáculo de Dios, el mismísimo lugar donde Dios habitaría en medio de su pueblo? ¿Quién era el que recibía semejante privilegio?

   Bezaleel había nacido en la esclavitud y fue criado en Egipto como esclavo. Obviamente, había crecido trabajando arduamente y sin descanso por días largos y dificultosos, hasta el punto de quedar completamente exhausto. Había conocido el rigor, la crueldad y la violencia de la esclavitud. Sin embargo, a través de esas circunstancias, claramente había aprendido un oficio tras otro, un arte tras otro. Sin lugar a dudas, había servido como esclavo a varios artífices y comerciantes egipcios y había aprendido bien las habilidades necesarias para desenvolverse en estos oficios. Consideremos lo que dicen las Escrituras acerca de Bezaleel.

(1) Dios mismo nombró a Bezaleel encargado de la construcción. El nombre Bezaleel significa “bajo la sombra de Dios”, bajo la protección y guía de Dios. La ilustración es gráfica: Dios había protegido y guiado a Bezaleel a lo largo de su vida como esclavo egipcio:

  • lo protegió para que no sufriera heridas graves;
  • lo guió y lo preparó asegurándose de que aprendiera las habilidades necesarias para servir a Dios en un futuro, es decir, las habilidades necesarias para edificar el tabernáculo de Dios.

   El punto que debemos considerar es que, en efecto, Dios mismo escogió y designó al hombre que lo serviría como encargado de la obra del tabernáculo. De hecho, el texto en hebreo dice que Dios lo llamó “por su nombre”. El conocía a Bezaleel personalmente, lo conocía por su nombre.

   Pensamiento 1. Cuando Dios llama a una persona al servicio, siempre la llama por su nombre. El llamamiento de Dios es un llamado personal que siempre tiene lugar en el marco del amor de Dios por su pueblo. Dios sabía que Bezaleel era el hombre escogido para este, trabajo desde antes de la fundación del mundo. El conoció a Bezaleel incluso desde cuando estaba en el vientre de su madre. El Dios del universo, el Creador de todas las cosas, conocía a Bezaleel personalmente. El llamado de Dios no es un procedimiento impersonal, burocrático y anónimo: apunta directo al corazón del hombre y lo aparta para servir al pueblo amado de Dios.

   “Oh Jehová, tú me has examinado y conocido. Tú has conocido mi sentarme y mi levantarme; has entendido desde lejos mis pensamientos. Has escudriñado mi andar y mi reposo, y todos mis caminos te son conocidos. Pues aún no está la palabra en mi lengua, y he aquí, oh Jehová, tú la sabes toda. Detrás y delante me rodeaste, y sobre mi pusiste tu mano” (Sal. 139:1-5).

   “Ahora, así dice Jehová, Creador tuyo, oh Jacob, y Formador tuyo, oh Israel: No temas, porque yo te redimí; te puse nombre, mío eres tú” (Is. 43:1).

   “Vino, pues, palabra de Jehová a mí, diciendo: Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué, te di por profeta a las naciones” (Jer. 1:4-5).

   “El que habita al abrigo del Altísimo morará bajo la sombra del Omnipotente. Diré yo a Jehová: Esperanza mía, y castillo mío; mi Dios, en quien confiaré” (Sal. 91:1-2).

   “No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, él os lo dé” (Jn. 15:16).

(2). Tenga en cuenta el legado de devoción a Dios y la crianza piadosa de Bezaleel (v. 2). Hay tres factores en este pasaje que nos dejan ver este legado:

=El nombre de su padre era Uri, que significa “luz”. La palabra “luz” siempre hace referencia a algo positivo: la luz del conocimiento, el entendimiento, la sabiduría, la visión o la luz de Dios. Dado que eran descendientes de Abraham, sabían de las grandes promesas de Dios: la tierra prometida y la simiente prometida, el Salvador y Mesías del mundo. Por lo tanto, es probable que sus padres le hayan puesto a Uri ese nombre debido a la esperanza de recibir la luz y las promesas de Dios.

=El nombre de su abuelo era Hur, que significa “libre” y, sin lugar a dudas, se refiere a la esperanza de ser librados de la esclavitud egipcia para emprender el camino hacia la tierra prometida de Dios.

=Bezaleel pertenecía a la tribu de Judá, que significa “alabanza” y se refiere a la alabanza que Dios merece. Judá era la tribu que encabezaba la marcha cuando el tabernáculo se trasladaba de un sitio al otro.

   Pensamiento 2. No podemos exagerar la importancia de tener un legado piadoso. Niños y adultos por igual necesitan padres y abuelos piadosos. Todos lo necesitamos y también necesitamos ser padres piadosos si tenemos hijos. Todos necesitamos construir un legado piadoso para nuestras familias y para el mundo.

   “Porque tú, oh Dios, has oído mis votos; me has dado la heredad de los que temen tu nombre” (Sal. 61:5).

   “En mi corazón’ he guardado tus dichos, para no pecar contra ti” (Sal. 119:11).

   “Y ahora, hermanos, os encomiendo a Dios, y a la palabra de su gracia, que tiene poder para sobreedificaros y daros herencia [un legado piadoso] con todos los santificados” (Hch. 20:32).

   “Para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios; para que reciban, por la fe que es en mí, perdón _de pecados y herencia [un legado piadoso] entre los santificados” (Hch. 26:18).

   “Con gozo dando gracias al Padre que nos hizo aptos para participar de la herencia [el legado piadoso] de los santos en luz” (Col. 1:12).

(3). Considere cómo preparó Dios a Bezaleel: lo llenó de su Espíritu (v. 3). Cuando Dios llama a una persona al servicio, esa persona no se ve obligada a hacer el trabajo por su cuenta. Dios la llena con su Espíritu y el Espíritu Santo la prepara. En el caso de Bezaleel, Dios le dio:

◘ habilidad y destreza especiales;

◘ sabiduría y conocimiento especial, sobre todo tipo de artes.

(4). Su habilidad y talento le permitían trabajar sobre varios materiales y técnicas (vv. 4-5). Estaba preparado para:

◘ trabajar y diseñar sobre metales: oro, plata y bronce; trabajar y diseñar tallando y engastando piedras;

◘ trabajar y diseñar sobre madera;

◘ trabajar y diseñar en varias artes.

   Pensamiento 3. Cuando Dios llama a una persona, la prepara para el servicio a él. No la deja hacer la obra de Dios por sus propias fuerzas, sino que la llena con su Espíritu Santo y le da las habilidades y destrezas que necesita para llevar a cabo esa tarea.

   “A uno dio cinco talentos, y a otro dos, y a otro uno, a cada uno conforme a su capacidad; y luego se fue lejos” (Mt. 25:15).

   “De manera que, teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada, si el de profecía, úsese conforme a la medida de la fe; o si de servicio, en servir; o el que enseña, en la enseñanza; el que exhorta, en la exhortación; el que reparte, con liberalidad; el que preside, con solicitud; el que hace misericordia, con alegría” (Ro. 12:6-8).

   “Ahora bien, hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo. Y hay diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo. Y hay diversidad de operaciones, pero Dios, que hace todas las cosas en todos, es el mismo” (1 Co. 12:4-6).

   “Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo” (Ef. 4:11 12).

   Comentario de Hechos 6.3: Pongamos atención a los siguientes puntos:

-a. Los Doce. Esta es la única vez en Hechos que Lucas usa el término descriptivo los Doce para referirse a los apóstoles. Lucas usa esta expresión para indicar que junto al cuerpo de los doce apóstoles hay otro cuerpo de siete administradores que atienden a las necesidades de la creciente iglesia. Hasta ahora los Doce han tenido toda la responsabilidad tanto de atender a las necesidades espirituales como a las físicas de los creyentes. Pero ha llegado el momento de pedir ayuda.

   Llaman entonces a toda la comunidad cristiana para hacer una importante decisión. Es muy probable que no todos hayan estado presentes, porque de ser así, el procedimiento se habría complicado demasiado. Los Doce están a cargo de la reunión y presentan a los creyentes el punto que les preocupa: “No es justo que nosotros dejemos de enseñar la palabra de Dios para servir a las mesas”. Su tarea prioritaria era enseñar y predicar el evangelio de salvación. Debido a su posición de líderes, los apóstoles han asumido también la tarea de atender a los necesitados. Pero este trabajo secundario no debe detener la predicación de la palabra de Dios. Deben dedicarse a la oración y al ministerio de la palabra (v. 4).

   Los Doce entonces, con la ayuda de la comunidad de creyentes, dan con la solución: elegir a algunos hombres para que ayuden en el servicio de las mesas. El sentido de la palabra mesas se relaciona con la frase distribución diaria, la cual se refiere tanto a compartir alimento como asignar sumas de dinero para la compra de los alimentos. En la iglesia sin duda que hay hombres calificados para realizar esta tarea. Por eso los apóstoles proponen que se elija a siete.

-b. Siete varones. Hagamos algunas consideraciones. Primero, el número siete representa el número de plenitud. Los apóstoles sugieren el número, la iglesia selecciona a siete varones y los apóstoles los ordenan.

   Segundo, en este pasaje, Lucas se abstiene de usar el término diácono, aunque dice que los apóstoles ordenaron a siete varones para el oficio especial de ministrar a los pobres (véase también Fil. 1:1; 1 Ti. 3:8–13). Tercero, los elegidos debían reunir dos requisitos: tenían que tener una buena reputación y debían estar llenos del Espíritu Santo y de sabiduría. Por supuesto, para la tarea de distribuir alimentos y dinero la persona que lo haga debe tener una reputación que esté por encima de cualquier reproche y una recomendación que sus pares o superiores pudieran hacer de él con todo gusto (c.f. 10:22; 16:2; 22:12). También, para ayudar a los necesitados la persona debe estar llena del Espíritu Santo y ser muy sabia (véase Nm. 27:16–18).

   Para el Espíritu Santo no hay separación alguna entre lo religioso y lo secular; él se da por igual a los apóstoles como a los siete varones elegidos. En realidad, Esteban y Felipe no sólo distribuyen el alimento y manejan las finanzas, sino que también predican la Palabra y realizan milagros (vv. 8–10; 8:6).

-c. Oración. “Pero nosotros persistiremos en la oración y en el ministerio de la palabra”. La tarea que los apóstoles deben hacer es, primero, ser constantes en la oración. Esta es exactamente la forma en que Lucas proyecta a los apóstoles y a la iglesia (véase 1:14; 2:42; 4:24). Y lo segundo es enseñar y predicar el evangelio de Cristo (véase especialmente 5:20, 42).

2° Titulo:

Dios prepara a los colaboradores para su obra. Versíc. 6. 6Y he aquí que yo he puesto con él a Aholiab hijo de Ahisamac, de la tribu de Dan; y he puesto sabiduría en el ánimo de todo sabio de corazón, para que hagan todo lo que te he mandado; (Léase Filipenses 4:3. Asimismo te ruego también a ti, compañero fiel, que ayudes a éstas que combatieron juntamente conmigo en el evangelio, con Clemente también y los demás colaboradores míos, cuyos nombres están en el libro de la vida.).

   Comentario la continuación del T.1

─b El hombre al que Dios nombró encargado asistente fue Aholiab (v. 6). Su nombre significa “tienda del padre” o el padre (divino) es mi tienda”, lo que sugiere que Dios habla protegido, cubierto y cuidado a Aholiab, así como lo hizo con Bezaleel. Dios lo había preparado para el servicio

(1). Aholiab pertenecía a la tribu de Dan (v. 6). A lo largo de las Escrituras, los ciudadanos de Dan son considerados un pueblo rudo, tosco y beligerante. Algunas generaciones después, un hombre de la tribu de Dan llamado Hiram sería el principal artífice de las ornamentaciones del templo de Salomón (2 Cr. 2:14). La naturaleza de ambos hombres parece ser cualquier otra excepto la de un artista. Definitivamente, Aholiab fue a contracorriente de su legado y se destacó como un artista al que Dios usó con poder. El punto de esta reflexión es el siguiente: ambos hombres demuestran que una persona puede contradecir su legado y levantarse como un siervo fuerte y talentoso para Dios y la sociedad.

(2) Tenga en cuenta que Dios llamó a Aholiab y lo preparó para su obra, para que fuera el ayudante y asistente del encargado de la construcción del tabernáculo de Dios, el mismísimo lugar donde Dios habitaría en medio de su pueblo.

   Comentario de Filipenses 4:3. [3]. Pablo requiere ahora la ayuda de otro miembro de la iglesia de Filipos, Sícigo, para ayudar a estas mujeres a solventar sus diferencias: Y a ti también, Sícigo (compañero de trabajo), tanto de hecho como de nombre, te ruego ayudes a estas mujeres. Literalmente el original dice así: “Y a ti también, verdadero Sícigo, te ruego”. Probablemente el apóstol está haciendo aquí un juego de palabras, ya que Sícigo significa “asociado en el yugo”, persona que labora bien con otra en un mismo equipo. Pablo dice que Sícigo hace honor a su nombre, al llamarle “verdadero”. Un juego de palabras semejante se halla en Flm. 10, 11: “Ruégote por Onésimo (que significa “útil”), … el cual en otro tiempo te fue inútil, más ahora a ti y a mí es útil”. Podemos inferir con seguridad que Sícigo, de quien no sabemos nada más, era uno de los camaradas o asociados de Pablo en la obra del evangelio. Cuando esta carta fue escrita, debía ser uno de los miembros más destacados de la iglesia de Filipos, un creyente cuya influencia se dejaba sentir sobre los suyos, por quienes era tenido en gran estima. Debía ser también, al igual que el mismo Pablo, un hombre de extraordinario tacto, pues, de no ser así, el apóstol no hubiese requerido su ayuda para restablecer la armonía entre aquellas dos mujeres.

   Refiriéndose a ellas, Pablo continúa: que han luchado mucho a mi lado por el evangelio. Estas mujeres merecían ser ayudadas. Eran, después de todo, mujeres nobles, mujeres de corazón. Bien recuerda el apóstol los días en que lucharon juntamente con él (sobre este verbo véase lo dicho sobre Fil. 1:27) contra un común enemigo en la causa del evangelio.

   Ellas trabajaron y se afanaron con ardor, no solamente con Pablo, mas también, dice el apóstol, junto con Clemente y con los demás colaboradores míos, cuyos nombres (están) en el libro de la vida. ¿Por qué no son mencionados estos colaboradores por sus nombres? ¿Es que el apóstol no los recuerda en estos momentos? ¿O está dando a entender que algunos han muerto ya y sus nombres han sido olvidados? Sea como fuere, ¡Dios sí sabe quiénes eran! Están registrados en el libro de la vida. “Cuando los habitantes de la tierra mueren, sus nombres son borrados de los registros; pero los nombres de los vencedores espirituales jamás serán borrados; su vida gloriosa perdurará eternamente. ¡El mismo Cristo los reconocerá públicamente como suyos! Hará esto delante del Padre y delante de los ángeles. Cf. Mt. 10:32; Lc. 12:8, 9”. Con respecto al libro de la vida véase también Ex. 32:32; Sal. 69:28; Dn. 12:1; Mal. 3:16, 17; Lc. 10:20; Ap. 3:5; 13:8; 17:8; 20:12, 15; 21:27; 22:19.

3er Titulo:

El tabernáculo de reunión y sus utensilios, consagrados al servicio de Dios. Versíc. 7 al 11. 7el tabernáculo de reunión, el arca del testimonio, el propiciatorio que está sobre ella, y todos los utensilios del tabernáculo, 8la mesa y sus utensilios, el candelero limpio y todos sus utensilios, el altar del incienso, 9el altar del holocausto y todos sus utensilios, la fuente y su base, 10los vestidos del servicio, las vestiduras santas para Aarón el sacerdote, las vestiduras de sus hijos para que ejerzan el sacerdocio, 11el aceite de la unción, y el incienso aromático para el santuario; harán conforme a todo lo que te he mandado.  (Léase 1ª de Crónicas 22:19. Poned, pues, ahora vuestros corazones y vuestros ánimos en buscar a Jehová vuestro Dios; y levantaos, y edificad el santuario de Jehová Dios, para traer el arca del pacto de Jehová, y los utensilios consagrados a Dios, a la casa edificada al nombre de Jehová.)

Comentario la continuación del T.2

─c. Dios también preparó a los demás artífices dándoles la habilidad para hacer todos los elementos del tabernáculo (vv. 6-11). Dios los llamó a trabajar bajo la supervisión directa de Bezaleel y Aholiab. La edificación del tabernáculo sería el proyecto de construcción más importante de Israel; por lo tanto, requeriría la mano de obra de trabajadores que estuvieran dispuestos a seguir el liderazgo de Bezaleel y Aholiab. Cuando el pueblo de Dios se reuniera a trabajar, debía hacerlo de acuerdo con el diseño de Dios y en completa unidad. El resultado de su compromiso con el Señor y su trabajo fiel a los planos de Dios sería que el tabernáculo pronto sería edificado. Esta gran obra comprendía la construcción de:

◘ el tabernáculo;

◘ el arca del pacto y el propiciatorio;

◘ todos los demás utensilios;

◘ la mesa y sus utensilios;

◘ el candelero de oro;

◘ el altar del incienso;

◘ el altar del holocausto y sus utensilios;

◘ la fuente y su base;

◘ las vestiduras santas para los sacerdotes, bordadas con hermosura;

◘ el aceite de la unción;

◘ el incienso especial.

─d. Dios explicita su propósito y da una advertencia: que hicieran todo exactamente como él lo había mandado

(v. 11). El no dejó nada librado al azar, no había lugar para que ninguna de sus instrucciones se malentendiera. Él había llamado y reunido a un grupo de artífices que tenía que dejar a un lado su propio orgullo y hacer las cosas a la manera de Dios. Los planos ya estaban completos: cualquier tipo de cambio -cualquier añadidura u omisión al plan maestro de Dios- estaba prohibido. Dios no llamó a esos hombres al servicio por su propia sabiduría ni su propio ingenio mundano; los llamó para que hicieran exactamente lo que él los había llamado a hacer y aquello para lo cual él los había preparado: construir el tabernáculo de Dios en conformidad con el diseño que él le mostró a Moisés.

   Pensamiento 4. La advertencia de Dios es clara: debemos hacer exactamente lo que él nos dice, es decir, obedecer sus mandamientos y su Palabra. No debemos intentar agregar o quitar nada de sus mandamientos. No obstante, eso es lo que muchos de nosotros hacemos. Agregamos nuestro razonamiento a lo que Dios dice, racionalizando y planteando preguntas como:

⏩ ¿Realmente Dios quiere que perdone a una persona que me ha herido tanto y que ha provocado tanto dolor y sufrimiento?

   “Por tanto, os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá. Y cuando estéis orando, perdonad, si tenéis algo contra alguno, para que también vuestro Padre que está en los cielos os perdone a vosotros vuestras ofensas. Porque si vosotros no perdonáis, tampoco vuestro Padre que está en los cielos os perdonará vuestras ofensas” (Mr. 11:24-26).

⏩ ¿Será que Jesús realmente es el verdadero camino al cielo? ¿Será el único camino?

   “Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, la vida; nadie viene al Padre, sino por mí” (Jn. 14:6).

⏩ ¿Será que Dios realmente quiere que me niegue a mí mismo, que niegue mis derechos, mis ideas y mis planes?

   “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” (Mt. 6:33).

   “Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame. Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, este la salvará. Pues ¿qué aprovecha al hombre, si gana todo el mundo, y se destruye o se pierde a sí mismo?” (Lc. 9:23-25).

⏩ ¿Dios realmente quiere mi dinero? Sabiendo que estoy tan endeudado, ¿realmente él espera que diezme?

   “Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde” (Mal. 3:10).

⏩ ¿Será que Dios de verdad quiso decir lo que la Biblia dice? Sus mandamientos, su Palabra, ¿de verdad son tan importantes?

   “Yo testifico a todo aquel que oye las palabras de la profecía de este libro: Si alguno añadiere a estas cosas, Dios traerá sobre él las plagas que están escritas en este libro. Y si alguno quitare de las palabras del libro de esta profecía, Dios quitará su parte del libro de la vida, y de la santa ciudad y de las cosas que están escritas en este libro” (Ap. 22:18-19).

Amén, Para La Honra Y Gloria De Dios.

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Hno Roberto Saldías Roa

Miembro de la IEP en Nacimiento Bajo, nació en el evangelio del Señor en la Iglesia de Laja 1975. Casado con María Nahuelmán, estudia teología de manera autodidacta. Me gusta mucho leer y escribir.

 

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