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Domingo 28 de julio de 2019: “Dura sentencia para el que actúa con malicia y engaño”

Domingo 28 de julio de 2019: “Dura sentencia para el que actúa con malicia y engaño”

Lección: Éxodo Cap. 22, versículos 16 al 24. Si alguno engañare a una doncella que no fuere desposada, y durmiere con ella, deberá dotarla y tomarla por mujer. Si su padre no quisiere dársela, él le pesará plata conforme a la dote de las vírgenes. A la hechicera no dejarás que viva. Cualquiera que cohabitare con bestia, morirá. El que ofreciere sacrificio a dioses excepto solamente a Jehová, será muerto. Y al extranjero no engañarás ni angustiarás, porque extranjeros fuisteis vosotros en la tierra de Egipto. A ninguna viuda ni huérfano afligiréis. Porque si tú llegas a afligirles, y ellos clamaren a mí, ciertamente oiré yo su clamor; y mi furor se encenderá, y os mataré a espada, y vuestras mujeres serán viudas, y huérfanos vuestros hijos.

   Comentario general de contexto bíblico: (Éxodo 22: 16-24) Introducción — ley civil -Israel: Las leyes morales y justas son un requisito absoluto e indispensable para una nación sobreviva. Las páginas de la historia están plagadas de naciones que no lograron imponer la verdadera justicia y moralidad. Las consecuencias han sido desastrosas: la corrupción, la decadencia, la ruina y el colapso. La mayor amenaza para la subsistencia de una nación viene de adentro y no de afuera. Una nación —de hecho, cualquier comunidad de personas— puede permanecer firme solo si promueve la verdadera justicia y moralidad entre las personas que la habitan.

   Los humanistas y los secularistas están equivocados. La historia demuestra que sin la verdad de Dios -es decir, ante la falta de verdadera justicia y moralidad- la sociedad va en declive.

Þ La sociedad sufre el aumento de la inmoralidad, matrimonios rotos y terribles enfermedades de transmisión sexual.

Þ La sociedad sufre de una flagrante distorsión de la religión y la aceptación de lo oculto.

Þ La sociedad sufre los actos que entre hombres y animales cometen en contra de la naturaleza, extendiendo los límites de la maldad y la perversidad.

Þ La sociedad sufre de la adoración falsa (la idolatría y el engaño de los seguidores de cultos falsos).

Þ La sociedad sufre del maltrato hacia quienes son diferentes, ya sea por nacionalidad u alguna otra característica.

Þ La sociedad sufre la indiferencia hacia los débiles e indefensos, tales como las viudas y los huérfanos.

Þ La sociedad padece la avaricia de los hombres que buscan enriquecerse a sí mismos y pasa por alto al pobre.

Þ La sociedad sufre de una completa falta de respeto hacia sus líderes y hacia Dios.

Þ La sociedad sufre por las personas que retienen lo que corresponde entregar a Dios, porque no quieren compartir sus recursos para suplir las necesidades de las personas que sufren y están muriendo sin Cristo y sin Dios.

Þ La sociedad padece el estar compuesta por un pueblo que está corrompido en cuerpo y espíritu.

   Dios ama al mundo, a cada persona de cada sociedad y a cada nación del planeta. Por eso, él ha revelado su ley a los israelitas, para enseñarles con exactitud cómo debían gobernar su sociedad y para mostrarles a todas las sociedades futuras el espíritu y los principios que subyacen a esas leyes.

   Dios dio la ley a un pueblo cuyos miembros debían relacionarse entre sí. El Dios de Israel tiene un rol muy importante que cumplir en todas las sociedades. De eso se trata esta porción de la Santa Palabra de, Dios: Las leyes sobre las obligaciones morales y sociales (Éxodo 22: 16-24).

  1. Ley sobre el engaño, la seducción y el sexo premarital (w. 16-17).
  2. Ley sobre la brujería: todo hechicero debía morir (V. 18).
  3. Ley sobre el bestialismo: el que lo practicara debía morir (V. 19).
  4. Ley sobre la idolatría: el idólatra debía morir (v. 20).
  5. Ley sobre los extranjeros (v. 21).
  6. Ley sobre los débiles e indefensos, como las viudas y los huérfanos (W. 22-24).

 

   Referencias: 2ª de Reyes 21:9-12. Mas ellos no escucharon; y Manasés los indujo a que hiciesen más mal que las naciones que Jehová destruyó delante de los hijos de Israel. Habló, pues, Jehová por medio de sus siervos los profetas, diciendo: Por cuanto Manasés rey de Judá ha hecho estas abominaciones, y ha hecho más mal que todo lo que hicieron los amorreos que fueron antes de él, y también ha hecho pecar a Judá con sus ídolos; por tanto, así ha dicho Jehová el Dios de Israel: He aquí yo traigo tal mal sobre Jerusalén y sobre Judá, que al que lo oyere le retiñirán ambos oídos. 

Apocalipsis 18:23. Luz de lámpara no alumbrará más en ti, ni voz de esposo y de esposa se oirá más en ti; porque tus mercaderes eran los grandes de la tierra; pues por tus hechicerías fueron engañadas todas las naciones. 

Apocalipsis 17:1. Vino entonces uno de los siete ángeles que tenían las siete copas, y habló conmigo diciéndome: Ven acá, y te mostraré la sentencia contra la gran ramera, la que está sentada sobre muchas aguas; Romanos 9:28. porque el Señor ejecutará su sentencia sobre la tierra en justicia y con prontitud.

Texto: Romanos Cap. 1, versículo 32. Quienes, habiendo entendido el juicio de Dios, que los que practican tales cosas son dignos de muerte, no sólo las hacen, sino que también se complacen con los que las practican.

1er Título

Estricto Llamado A Valorar La Virginidad Y La Abstinencia Hasta El Matrimonio. Versíc. 16 y 17. (Léase San Mateo 5:28 y 29; Job 31:1 y 2).

   Comentario: (Éxodo 22:16-17) Israel, ley de —obediencia —ley moral —sexo premarital: Israel contaba con una ley sobre la seducción o el sexo premarital. Hay pocas cosas más sagradas para Dios que la relación sexual entre un esposo y su esposa. El sexo es un regalo que Dios dio al ser humano para que él lo disfrutara en el matrimonio, pero solo en el matrimonio. Dios dio al hombre el sexo por al menos dos razones:

Þ Primero, para que el hombre y la mujer pudieran reproducirse y propagar la raza humana. Tenga en cuenta que este objetivo excluye -por completo-las relaciones temporales entre un hombre y una mujer: debe ser una relación permanente y para toda la vida. ¿Por qué? Porque un niño tarda nueve meses en nacer, pero años -muchos años- en convertirse en adulto, y en el proceso necesita que ambos padres lo instruyan y alimenten. Además, ambos padres son necesarios para ayudar en la enseñanza y crianza de sus nietos. El sexo es el proceso que Dios escogió para llevar adelante la reproducción; es un proceso largo que lleva años -toda una vida-, por un solo hijo. Dios dio el sexo para el esposo y la esposa y solo para ellos.

ÞSegundo, para que el hombre y la mujer pudieran desarrollar la relación más cercana e íntima que pudiera haber entre dos personas, una relación tan estrecha que serían como una sola carne y un solo espíritu. Considere que este objetivo también excluye las relaciones temporales entre un hombre y una mujer. Lleva años y años de intimidad que un hombre y una mujer se vuelvan como una sola carne y un solo espíritu. El sexo debe ser una experiencia única del matrimonio y solo de matrimonio.

   Estas dos razones muestran claramente por qué Dios declara que el sexo fuera del matrimonio es un error trágico. El sexo se distorsiona y pierde su propósito cuando tiene lugar fuera del matrimonio. Por eso es que Dios dio a Israel una ley sobre los engaños de la seducción y el sexo premarital.

   Muchos hombres y mujeres parecen haberse embarcado en la misión personal de seducir a cualquier persona que se rinda y asienta ante sus insinuaciones sexuales. Las reglas que rigen esta misión son:

  • el egoísmo;
  • la lujuria descontrolada;
  • la gratificación instantánea.

   El sexo ilícito probablemente sea lo que más dolor provoca al corazón humano, a hombres, mujeres y niños, ya que es la causa de divorcios, pérdida de la confianza, relaciones rotas, pérdidas financieras, una terrible presión emocional, embarazos no deseados, el asesinato de millones de bebés no natos, y una interminable lista de efectos dolorosos y angustiantes. Por esa razón, Dios dio al hombre una ley acerca de la seducción o el sexo premarital. Si un hombre seducía a una mujer y se acostaba con ella, la sentencia de la ley era muy específica:

(a). El infractor debía casarse con esa mujer y pagar una dote (un precio por la esposa) a los padres de la mujer, si ellos estaban de acuerdo con el matrimonio. Esta dote no era una suma preestablecida, sino que se determinaba de acuerdo con el estatus social y económico de la familia.

(b). El infractor debía pagar la dote incluso si los padres de la mujer no estaban de acuerdo con el matrimonio. Tenga en cuenta la comprensión y compasión que se manifiestan en esta excepción. Un padre podría estar en desacuerdo con el matrimonio debido a una diferencia crucial entre su hija y aquel hombre, o porque el hombre era inadecuado, inmaduro o irresponsable. La parte culpable aun así debía pagar por el daño que había hecho al engañar o violar a la víctima.

   Observe el poder que el padre tenía en esta sociedad en particular. Por su palabra, tenía el poder para bendecir o maldecir a cualquier hombre que se aprovechara de su hija. En otras sociedades, es posible que la corte tenga que asumir la autoridad para hacer cumplir la ley.

   Pensamiento 1. ¿Qué sucedería en la sociedad hoy en día si un hombre y una mujer se vieran obligados a casarse porque mantuvieron relaciones sexuales premaritales? ¿Y si la parte culpable debiera pagar una alta suma de dinero por victimizar a una persona? ¿No se comportarían distinto tanto hombres como mujeres, sabiendo que esa enorme suma de dinero estaba estrechamente ligada a que ambos se trataran con dignidad y respeto? ¿Cómo pueden el hombre y la mujer mantenerse puros?

   “Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo; no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros” (Fil. 2:3-4).

“¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra. […] En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti” (Sal. 1l9:9, 11).

   Pensamiento 2. Hay un punto de esta ley que es muy relevante: ni el casamiento ni el pago de la dote quitaban la culpa por el pecado cometido ni el juicio de Dios sobre ambos infractores de la ley. El perdón de la culpa viene solo por medio de la confesión del pecado y el arrepentimiento, solo por volverse a Dios y empezar a seguirlo otra vez.

   “Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio” (Hch. 3:19).

   “Arrepiéntete, pues, de esta tu maldad, y ruega a Dios, si quizá te sea perdonado el pensamiento de tu corazón” (Hch. 8:22).

   “Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra” (2 Cr. 7:14).

   “Respondió Job a Jehová, y dijo: […] Por tanto me aborrezco, y me arrepiento en polvo y ceniza” (Job 42:1, 6).

   Pensamiento 3. La ley confiere una gran honra a los padres. Hace hincapié en que los hijos deben respetar y honrar a sus padres incluso al momento de elegir con quién casarse. Deben buscar su consentimiento y escuchar el consejo y las advertencias que ellos les den.

   “Oye, hijo mío, la instrucción de tu padre, y no desprecies la dirección de tu madre” (Pr. 1:8).

   “Oye a tu padre, a aquel que te engendro; y cuando tu madre envejeciere, no la menosprecies” (Pr. 23:22).

   “Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo. Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa; para que te vaya bien, y seas de larga vida sobre la tierra” (Ef. 6:1-3).

   “Hijos, obedeced a vuestros padres en todo, porque esto agrada al Señor” (Col. 3:20).

2° Título

Pecados Abominables A Los Ojos De Dios. Versíc. 18 al 20. (Léase Génesis 18:20; Apocalipsis 21:8).

   Comentario: (Éxodo 22:18) ley civil — Israel, ley de — hechicería — brujería — oculta — magia — adivinación: Dios dio a Israel una ley sobre la brujería: el pueblo debía ejecutar a los hechiceros.

   La hechicería es un mal terrible y destructivo. ¿Por qué? Porque engaña e induce al error a las personas. La hechicería afirma tener un contacto con el mundo espiritual o con la fuerza o energía básica del universo; dice conocer el futuro y el destino de las personas y de las cosas; engaña y desvía a las personas haciéndolas ir en pos de falsas esperanzas y dioses de la hechicería. La consecuencia es un terrible mal: las personas acaban engañadas y condenadas a la muerte eterna, a estar separadas del único Dios vivo y verdadero, Jehová, Yahweh.

   Tenga en consideración que esta ley también es aplicable a la hechicería, la astrología, la quiromancia, el misticismo, la adivinación, la clarividencia, el espiritismo, y hasta la lectura del horóscopo o los signos del zodiaco para predecir el futuro de una persona. Dios sabe lo fácil que es engañar al hombre para atraerlo a esta área prohibida de la vida y sabe también lo destructiva que es para la vida humana. La advertencia es directa y terminante: todo el que practique la hechicería debe morir.

   “No sea hallado en ti quien haga pasar a su hijo o a su hija por el fuego, ni quien practique adivinación, ni agorero, ni sortílego, ni hechicero, ni encantador, ni adivino, ni mago, ni quien consulte a los muertos. Porque es abominación para con Jehová cualquiera que hace estas cosas, y por estas abominaciones Jehová tu Dios echa estas naciones de delante de ti” (Dt. 18:10-12).

   “Y vendré a vosotros para juicio; y seré pronto testigo contra los hechiceros y adúlteros, contra los que juran mentira, y los que defraudan en su salario al jornalero, a la viuda y al huérfano, y los que hacen injusticia al extranjero, no teniendo temor de mí, dice Jehová de los ejércitos” (Mal. 3:5).

   “Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda” (Ap. 21:8).

   (Éxodo 22:19) Israel, ley de — obediencia — ley moral — sexo, bestialismo. Dios dio también una ley sobre el bestialismo (las relaciones sexuales entre un ser humano y un animal): quien lo practicara debía morir. Veamos lo que dicen las Escrituras:

   En el mundo antiguo, el bestialismo solía estar relacionado con la adoración pagana y rituales donde se celebraba la fertilidad de todas las criaturas vivas. La mismísima idea es aborrecible más allá de lo que pudiera imaginarse. El bestialismo es un acto detestable, malvado, desagradable y despreciable, y un claro síntoma de un problema mucho más profundo: la rebelión contra Dios. La persona que lo hace es un pervertido sexual que rechaza el uso natural del sexo, el orden natural establecido por Dios. Recuerde que Dios había dado al ser humano el sexo por dos propósitos primarios:

Þ para propagar la raza humana;

Þ para darle intimidad y cercanía con su cónyuge, para que esposo y esposa crecieran juntos de la forma más íntima posible, de modo que fueran como un solo cuerpo y un solo espíritu.

   El bestialismo rechaza el propósito por el que Dios creó el sexo, rechaza su uso natural, de modo que rechaza a Dios y se rebela contra él de la forma más aberrante, detestable, desagradable y pervertida que alguien pueda imaginar. El pueblo no debía tolerarlo en absoluto: el pervertido que practicara el bestialismo debía morir.

   “Cualquiera que cohabitare con bestia, morirá” (Éx. 22:19).

   “Ni con ningún animal tendrás ayuntamiento amancillándote con él, ni mujer alguna se pondrá delante de animal para ayuntarse con él; es perversión” (Lv. 18:23).

   “Cualquiera que tuviere cópula con bestia, ha de ser muerto, y mataréis a la bestia. Y si una mujer se llegare a algún animal para ayuntarse con él, a la mujer y al animal matarás; morirán indefectiblemente; su sangre será sobre ellos” (Lv. 20:15-16).

   “Maldito el que se ayuntare con cualquier bestia. Y dirá todo el pueblo: Amén” (Dt. 27:21).

   Pensamiento 1. ¿Por qué un ser humano, una persona hecha a imagen de Dios, caería tan bajo en depravación? Uno de los principios inherentes del pecado es que empuja a las personas cada vez más hacia abajo, no hacia arriba. El peso del pecado nunca permitirá a una persona elevarse. Por eso es tan importante que todo el que practique actos de perversión sexual dé cuatro pasos de inmediato.

(1) Debe arrepentirse de su pecado.

   “Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo” (Hch. 2:38).

   “Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio” (Hch. 3:19).

   “Arrepiéntete, pues, de esta tu maldad, y ruega a Dios, si quizá te sea perdonado el pensamiento de tu corazón” (Hch. 8:22).

(2) Debe limpiarse de su pecado.

   “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad” (1 Jn. 1:9).

(3) Debe resistir la tentación de pecar.

   “No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar” (1 Co. 10:13).

   “Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros. Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones” (Stg. 4:7-8).

(4) Debe rechazar las prácticas prevalentes de los cananeos modernos (quienes llevan una vida camal, mundana e inmoral) y volverse de su pecado.

   “Por lo cual también Dios los entregó a la inmundicia, en las concupiscencias de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos, ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que, al Creador, el cual es bendito por los siglos. Amén. Por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas; pues aún sus mujeres cambiaron el uso natural por el que en contra naturaleza, y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío” (Ro. 1:24-27).

   “Y como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente reprobada, para hacer cosas que no convienen; estando atestados de toda injusticia, fornicación, perversidad, avaricia, maldad; llenos de envidia, homicidios, contiendas, engaños y malignidades; murmuradores, detractores, aborrecedores de Dios, injuriosos, soberbios, altivos, inventores de males, desobedientes a los padres, necios, desleales, sin afecto natural, implacables, sin misericordia; quienes habiendo entendido el juicio de Dios, que los que practican tales cosas son dignos de muerte, no sólo las hacen, sino que también se complacen con los que las practican” (Ro. 1:28-32).

   Pensamiento 2. George Bush afirma que Dios sentenciaba a quienes cometían este pecado a la pena de muerte porque era una “monstruosidad de impureza”:

   Era un crimen de tan vil enormidad que la tierra misma quedaba profanada por cargar con tal monstruosidad de impureza como llevaba en sí mismo el autor de este pecado.  

   (Éxodo 22:20) idolatría — ley civil — dioses falsos: Israel contaba con una ley sobre la idolatría: el idólatra debía morir ejecutado. Veamos las palabras de la ley:

   ¿Por qué el castigo era tan severo? Para enseñarle al hombre la gravedad de su transgresión. La infracción más terrible que una persona pudiera cometer es la de la alta traición (vea 2 P.2:20). Cuando una persona traiciona a su familia, pueblo o nación, los está desechando y se está apartando de ellos. En la mayoría de las naciones, el castigo por cometer alta traición ha sido la ejecución.

   Ahora bien, piénselo por un momento: hay un solo Dios vivo y verdadero, solo un Soberano y Señor del universo. Además, no solo es el Rey soberano del universo, sino que ha creado todo lo que existe y todo el universo. Si una persona comete alta traición contra Dios -lo aborrece tanto que se aparta de él o lo niega y crea dioses falsos e imaginarios a los que adorar y servir–, ¿cuál sería la sentencia justa de Dios hacia esa persona? De nuevo, una persona que maldice, rechaza y niega a Dios —una persona que aborrece al Creador y Soberano del universo—, ¿qué merece? ¿Qué sentencia sería justa y equitativa? ¿Qué demanda la justicia verdadera? Dios dijo a Israel: el adorador de dioses falsos debe morir. El idólatra se condena a muerte a sí mismo. Las Escrituras lo declaran una y otra vez.

   “Guardaos, pues, que vuestro corazón no se infatúe, y os apartéis y sirváis a dioses ajenos, y os inclinéis a ellos; y se encienda el furor de Jehová sobre vosotros, y cierre los cielos, y no haya lluvia, ni la tierra dé su fruto, y perezcáis pronto de la buena tierra que os da Jehová” (Dt. 11:16-17).

   “Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad; porque lo que de Dios se conoce les es manifiesto, pues Dios se lo manifestó. Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por me- dio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa. Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido. Profesando ser sabios, se hicieron necios, y cambiaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles. […] Y como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente reprobada, para hacer cosas que no convienen; estando atestados de toda injusticia, fornicación, perversidad, avaricia, maldad; llenos de envidia, homicidios, contiendas, engaños y malignidades; murmuradores, detractores, aborrecedores de Dios, injuriosos, soberbios, altivos, inventores de males, desobedientes a los padres, necios, desleales, sin afecto natural, implacables, sin misericordia; quienes habiendo entendido el juicio de Dios, que los que practican tales cosas son dignos de muerte, no sólo las hacen, sino que también se complacen con los que las practican” (Ro. 1:18-23, 28-32).

   “Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgias, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios” (Gá. 5:19-21).

   “Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda” (Ap. 21:8).

3er Título

Recordando Tiempos Pasados Para Actuar Con Misericordia. Versíc. 21 al 24. (Léase Deuteronomio 24:17 y 18).

   Comentario: (Éxodo 22:21) Israel, ley de — obediencia — ley social— hospitalidad — opresión: Dios dio a Israel una ley para regir su trato hacia los extranjeros.

   Es una ley poco común, dado que exigía que los ciudadanos de una nación aceptaran y mostraran amabilidad a los extranjeros, inmigrantes, forasteros y extraños de distintas nacionalidades; a todos se los debía tratar con respeto, dignidad y justicia. Una ley así es necesaria y urgente para todos los pueblos, considerando que el maltrato a los extranjeros es común tanto entre adultos como entre niños, que muchas veces los ridiculizan, rechazan e incluso oprimen. Dios no aprueba este tipo de conducta: él exige que su pueblo incluso ame al extranjero:

   “Como a un natural de vosotros tendréis al extranjero que more entre vosotros, y lo amarás como a ti mismo; porque extranjeros fuisteis en la tierra de Egipto. Yo Jehová vuestro Dios” (Lv. 19:34).

(a). Las instrucciones de esta ley eran claras: Israel no debía maltratar ni oprimir al extranjero.

(b). La razón por la que debían cumplir esta ley era muy sencilla: el pueblo de Dios también había sido extranjero en Egipto (el mundo). Ellos mismos habían sido extranjeros y sabían cómo se siente el maltrato y la opresión.    Como seguidores de Dios, sabían cómo se siente el rechazo, la burla y la persecución de Egipto (el mundo). Por lo tanto, debían ser amables con los extranjeros, aceptarlos y recibirlos.

   Pensamiento 1. La lección para los creyentes es categórica: nunca debemos maltratar ni oprimir al extranjero ni a nadie. Por el contrario, debemos aceptarlos y ayudarlos, incluso amarlos.

   “Cuando el extranjero morare con vosotros en vuestra tierra, no le oprimiréis. Como a un natural de vosotros tendréis al extranjero que more entre vosotros, y lo amarás como a ti mismo; porque extranjeros fuisteis en la tierra de Egipto. Yo Jehová vuestro Dios” (Lv. 19:33-34).

   “Amaréis, pues, al extranjero; porque extranjeros fuisteis en la tierra de Egipto” (Dt. 10:19).

   “Jehová guarda a los extranjeros; al huérfano y a la viuda sostiene, y el camino de los impíos trastorna” (Sal. 146:9).

   “No debáis a nadie nada, sino el amaro unos a otros; porque el que ama al prójimo, ha cumplido la ley. Porque: No adulterarás, no matarás, no hurtarás, no dirás falso testimonio, no codiciarás, y cualquier otro mandamiento, en esta sentencia se resume: Amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Ro. 13:8-9).

   “No os olvidéis de la hospitalidad, porque por ella algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles” (He. 13:2).

   “Hospedaos los unos a los otros sin murmuraciones” (1 P. 4:9).

   Pensamiento 2. Matthew Henry dice que “la humanidad es una de las leyes de la religión”. Por lo tanto, debemos mostrar amabilidad, compasión y preocupación por el extranjero. “A los extranjeros […] Dios conoce,

y él los guarda.”

   “Jehová guarda a los extranjeros; al huérfano y a la viuda sostiene, y el camino de los impíos trastorna” (Sal. 146:9).

   (Éxodo 22:22-24) Israel, ley de — obediencia — ley moral — viudas y huérfanos, tratamiento de: Una de las leyes israelitas era aquella que regía el tratamiento que recibían los débiles e indefensos, tales como las viudas y los huérfanos. El mandato de Dios es contundente y contiene una seria advertencia hacia el opresor:

(a). Este estatuto advertía al pueblo que no se aprovechará de los débiles e indefensos, como lo eran las viudas y los huérfanos, que normalmente eran las personas más vulnerables de la sociedad. La ley sería aplicable a cualquier persona que estuviera en una condición de indefensión, desprotección y vulnerabilidad. Puesto que en la mayoría de las sociedades las dos clases más vulnerables son los huérfanos y las viudas, la ley civil toma estos dos casos representativos para regular el trato de la sociedad hacia los grupos más indefensos y desprotegidos.

(1) La viuda dependía de la provisión y protección de su marido, que ahora ya no estaba allí. No obstante, sí había otros hombres a su alrededor, que se acercaban a ella para obtener favores personales o sexuales, o para engañarla con tratos fraudulentos. La viuda era bombardeada con todo tipo de propuestas y lo más probable es que no siempre tuviera la capacidad de lidiar con ellas de la mejor manera.

(2) El huérfano estaba en una posición aún más precaria. El que fuera un niño implicaba que tenía pocos derechos o ninguno en absoluto. No tenía nadie lo defendiera. Estaba solo, sin la supervisión de un padre que lo amara y cuidara de él.

(b). La razón por la que Dios dio esta ley era clara: él está interesado en el débil e indefenso, él cuida de la viuda y del huérfano. Por lo tanto, él escucha su clamor y juzga al opresor (vv. 23-24). Si una persona se atreviera a violar esta ley, el castigo sería un juicio justo y perfecto. Dios advierte al opresor que deberá enfrentar el juicio de Dios, un juicio comparable a la situación de morir y dejar viuda a su mujer y huérfanos a sus hijos.

   Pensamiento 1. Este pasaje nos deja tres lecciones.

   (1) Dios exige que protejamos y proveamos a las viudas y a los huérfanos, y que no los maltratemos ni nos aprovechemos de ellos. ‘

   “No torcerás el derecho del extranjero ni del huérfano, ni tomarás en prenda la ropa de la viuda, sino que te acordarás que fuiste siervo en Egipto, y que de allí te rescató Jehová tu Dios; por tanto, yo te mando que hagas esto. Cuando siegues tu mies en tu campo, y olvides alguna gavilla en el campo, no volverás para recogerla; será para el extranjero, para el huérfano y para la viuda; para que te bendiga Jehová tu Dios en toda obra de tus manos. Cuando sacudas tus olivos, no recorrerás las ramas que hayas dejado tras de ti; serán para el extranjero, para el huérfano y para la viuda. Cuando vendimies tu viña, no rebuscarás tras de ti; será para el extranjero, para el huérfano y para la viuda. Y acuérdate que fuiste siervo en tierra de Egipto; por tanto, yo te mando que hagas esto” (Dt. 24:17-22).

   “Cuando acabes de diezmar todo el diezmo de tus frutos en el año tercero, el año del diezmo, darás también al levita, al extranjero, al huérfano y a la viuda; y comerán en tus aldeas, y se saciarán. Y dirás delante de Jehová tu Dios: He sacado lo consagrado de mi casa, y también lo he dado al levita, al extranjero, al huérfano y a la viuda, conforme a todo lo que me has mandado; no he transgredido tus mandamientos, ni me he olvidado de ellos” (Dt. 26:12-13).

   “Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: Mejorad vuestros caminos y vuestras obras, y os haré morar en este lugar [la presencia de Dios] […] [si] no oprimiereis al extranjero, al huérfano y a la viuda, ni en este lugar derramareis la sangre inocente, ni anduviereis en pos de dioses ajenos para mal vuestro” (Jer. 7:3, 6).

   “Así ha dicho Jehová: Haced juicio y justicia, y librad al oprimido de mano del opresor, y no engañéis ni robéis al extranjero, ni al huérfano ni a la viuda, ni derraméis sangre inocente en este lugar” (Jer. 22:3).

   “No oprimáis a la viuda, al huérfano, al extranjero ni al pobre; ni ninguno piense mal en su corazón contra su hermano” (Zac. 7:10).

   “La religión pura y sin mácula delante de Dios el Padre es esta: Visitar a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones, y guardarse sin mancha del mundo” (Stg. 1:27).

(2) Dios declara que él es el esposo y defensor de la viuda y el padre del huérfano.

   “Porque tu marido es tu Hacedor; Jehová de los ejércitos es su nombre; y tu Redentor, el Santo de Israel; Dios de toda la tierra será llamado” (Is. 54:5).

   “Padre de huérfanos y defensor de viudas es Dios en su santa morada” (Sal. 68:5).

(3) Dios advierte al opresor de las viudas y los huérfanos que deberá enfrentar el temible juicio de Dios.

   “Y vendré a vosotros para juicio; y seré pronto testigo contra los hechiceros y adúlteros, contra los

que juran mentira, y los que defraudan en su salario al jornalero, a la viuda y al huérfano, y los que hacen injusticia al extranjero, no teniendo temor de mí, dice Jehová de los ejércitos” (Mal. 3:5).

   “Y cualquiera que haga tropezar a alguno de estos pequeños que creen en mí, mejor le fuera que se le colgase al cuello una piedra de molino de asno, y que se le hundiese en lo profundo del mar” (Mt. 18:6).

   “¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque devoráis las casas de las viudas, y como pretexto hacéis largas oraciones; por esto recibiréis mayor condenación” (Mt. 23:14).

   Comentario del texto áureo: Quienes, habiendo entendido el juicio de Dios, que los que practican tales cosas son dignos de muerte, no sólo las hacen, sino que también se complacen con los que las practican. (Romanos 1:32). Vv. 26-32. La verdad de nuestro Señor se muestra en la depravación horrenda del pagano: “que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas. Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz”. La verdad no era del gusto de ellos. Todos sabemos cuán pronto se confabula el hombre contra la prueba más evidente para razonar evitándose creer lo que le disgusta. El hombre no puede ser llevado a una esclavitud más grande que la de ser entregado a sus propias lujurias. Como a los gentiles no les gustó tener a Dios en su conocimiento, cometieron delitos totalmente contrarios a la razón y a su propio bienestar. La naturaleza del hombre, sea pagano o cristiano, aún es la misma; y las acusaciones del apóstol se aplican más o menos al estado y al carácter de los hombres de todas las épocas, hasta que sean llevados a someterse por completo a la fe de Cristo, y sean renovados por el poder divino. Nunca hubo todavía un hombre que no tuviera razón para lamentarse de sus fuertes corrupciones y de su secreto disgusto por la voluntad de Dios. Por tanto, este capítulo es un llamado a examinarse a uno mismo, cuya finalidad debe ser la profunda convicción de pecado y de la necesidad de ser liberado del estado de condenación (Ref. Romanos 6:21; Hech. 8:1; 22:20).

   Definiciones de palabras usadas en el contexto: 22.16 Si alguien: El texto hebreo dice “si un hombre”, y es mejor seguir esa traducción, como hacen TLA y BJ. No se entiende por qué DHH y NVI siguen erróneamente a RV95 en este punto.

Engaña: El verbo hebreo significa “seducir”, “persuadir”, y se lo debe traducir de esta manera. Ya señalamos que así procede la mayoría de las versiones consideradas: «En caso de que alguien seduzca a una mujer virgen» (DHH), «si alguien seduce a una mujer virgen» (NVI), «si un hombre seduce a una virgen» (BJ).

A una joven: En hebreo hay una palabra para referirse a la “mujer joven” (‘almah), sea soltera o casada, y otra para referirse a la “virgen” (betulah), la mujer que no se ha iniciado sexualmente. En este versículo se utiliza la segunda palabra, que debe traducirse como «virgen» (DHH, NVI, BJ).

Que no ha sido desposada: Esta frase significa que no ha sido dada en casamiento por su padre. Implica también que aún no se ha abonado el importe que el novio entregaba al padre cuando se comprometía con su hija. A dicho importe se llama mohar y no debe confundirse con la dote, pues en el caso de esta última es el padre de la novia quien entrega dinero a la familia del novio, costumbre no atestiguada en el antiguo Israel. Es necesario saber que el matrimonio hebreo comenzaba con el compromiso y con la entrega de ese dinero por parte del novio. A partir de ese momento, el matrimonio quedaba consagrado y la mujer dejaba de estar disponible para otros varones, aunque permaneciera en casa de su padre y no tuviera todavía relaciones sexuales con su prometido. El traductor debe indagar si en la cultura receptora de su traducción existe una institución similar. En caso de no haberla, proponemos reemplazar en la traducción por la frase: “Que no ha sido comprometida en casamiento con nadie”.

Duerme con ella: Es una traducción literal y supone las relaciones sexuales. Si en algunas culturas esto no está implícito, se puede seguir la propuesta de TLA: «Y tiene relaciones sexuales con ella». Debe evitarse la propuesta de DHH, «y la deshonre», porque no corresponde al texto hebreo.

Dotarla: Significa entregar una cantidad de dinero o de bienes al padre. Con esta práctica el novio compensaba a la familia de la novia por llevarse a ésta a su casa y convertirla en parte de su familia. No es ni una dote (ver arriba) ni un precio por su compra, como parece indicar NVI. Si esta costumbre es desconocida en la cultura receptora de la traducción, se puede recurrir a la propuesta de TLA (o a la de DHH), «pagarle a su familia la cantidad que los novios acostumbran dar al casarse», o —mejor aún— “pagar a la familia”, añadiendo una nota al pie de página que explique el sentido del pago. Tomarla por mujer: Significa «casarse con ella» (TLA, DHH). 

Amén, para la gloria de Dios.    

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Hno Roberto Saldías Roa

Miembro de la IEP en Nacimiento Bajo, nació en el evangelio del Señor en la Iglesia de Laja 1975. Casado con María Nahuelmán, estudia teología de manera autodidacta. Me gusta mucho leer y escribir.

 

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