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Domingo 26 de mayo de 2019: “Ordenanzas que no han perdido vigencia”

Domingo 26 de mayo de 2019: “Ordenanzas que no han perdido vigencia”

 Lección: cap. 20, versículos 8 al 17. Acuérdate del día de reposo para santificarlo. Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; mas el séptimo día es reposo para Jehová tu Dios; no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas. Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el día de reposo y lo santificó. Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que Jehová tu Dios te da. No matarás. No cometerás adulterio. No hurtarás. No hablarás contra tu prójimo falso testimonio. No codiciarás la casa de tu prójimo, no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su criada, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo. 

   Comentario: (Éx. 20:8 -11): Introducción —día de reposo — domingo —adoración: trabajo, descanso y adoración: esos son los tres elementos básicos y esenciales de la vida humana. Repasémoslos otra vez:

Trabajo — descanso — adoración.

   El hombre necesita cada de esos tres elementos. Dios nos hizo al hombre para que trabaje, descanse y adore. De eso se trata el día de reposo. Dios mismo dividió en tiempo en siete días. Las Santas Escrituras declararan que él creó el universo en seis días y luego descansó en el séptimo día (Gé. 2:1-3).

   El hombre debe trabajar seis días, pero después de trabajar seis días debe separar el séptimo día para descanso y la adoración. Dios mismo lo apartó para nosotros. Él nos ama, se preocupa por nosotros y sabe lo que necesitamos. Necesitamos un día entero cada semana para descansar, relajarnos, y adorar; tanto lo necesitamos que, entre las diez grandes leyes que Dios dio al hombre para gobernar la vida humana, una de ellas reglamenta este día. De eso se trata el mandamiento que estudiaremos en el presente análisis: El cuarto mandamiento, acerca del día del Señor: observar siempre el día de reposo y santificarlo (Éx. 20::8 al 11).

   ¿Quién debe obedecer este mandamiento? ¿Por cuánto tiempo tendría vigencia? (v. 8).

   ¿Cuál es la instrucción que se nos da en este mandamiento? (v. 9-10).

   ¿Por qué Dios este mandamiento? (v. 11).

   ¿Qué decisión debemos tomar de acuerdo con este mandamiento? (v. 11).

  (Éx. 20:12). Hijos —familia —padres —sociedad —Los diez mandamientos: La familia es de importancia vital, puesto que es la primera institución fundada en la tierra. Dios creó al primer hombre, Adán, y a la primera mujer, Eva, y los declaro marido y mujer; luego Eva dio a luz un hijo. Así quedó constituida la primera familia, creada para ser la institución más importante, la fuente de toda vida humana y el fundamento del desarrollo posterior de cada ser humano. La familia es la entidad que conforma la comunidad, la sociedad y los gobiernos de las naciones. No es suficiente que existan hombre y mujeres: ellos deben ser padres y madres, deben dar a uz hijos. Caso contrario, con el tiempo la humanidad dejará de existir:

Þ dejaría de haber vida humana;

Þ dejaría de haber sociedades humanas;

Þ dejaría de haber gobiernos humanos;

   La familia formada por padre, madre e hijo(s) es la institución más importante, el fundamento mismo de la sociedad, las comunidades y las naciones. Así como funcione la familia funcionara la sociedad.

   El punto siguiente: cada generación debe prestar atención a la familia y fortalecerla para que la raza humana sobreviva. Somos necios si no lo hacemos, si no fortalecemos nuestras familias para nuestra generación y para las generaciones futuras. La conservación de la sociedad y de la civilización depende de que formemos familias fuertes, que descansen sobre padres, madres e hijos que se honren y respetan el uno al otro. Por esa razón, debemos prestar nuestra atención a los males que aquejan a los hombres y combatirlos, ya que esos males nos destruyen a todos. (el egoísmo; la insolencia; la desobediencia; el adulterio; la inmoralidad; la autocomplacencia; la rebeldía; el libertinaje; la falta de fe; el desorden; los maltratos; odio; amargura; frialdad. etc.)

   Texto: Isaías Cap. 40, versículo 8. Secase la hierba, marchitase la flor; más la palabra del Dios nuestro permanece para siempre.

1er Titulo:

Al Igual Que Los Primeros Cristianos, La Iglesia De Hoy Guarda El Domingo. Versíc. 8 al 11. Acuérdate del día de reposo para santificarlo. Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; mas el séptimo día es reposo para Jehová tu Dios; no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas. Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el día de reposo y lo santificó. (Léase San Marcos 2:27-28. También les dijo: El día de reposo fue hecho por causa del hombre, y no el hombre por causa del día de reposo. Por tanto, el Hijo del Hombre es Señor aun del día de reposo; — San Marcos 16:9. Habiendo, pues, resucitado Jesús por la mañana, el primer día de la semana, apareció primeramente a María Magdalena, de quien había echado siete demonios.).

   Comentario:[1]. (Éxodo 20:8): Los diez mandamientos —obediencia —día de reposo — domingo -adoración: ¿Quién debe obedecer este mandamiento? El cuarto es el más largo de los diez mandamientos y comprende cuatro versículos, casi un tercio de los quince versículos que abarcan los diez mandamientos (vv. 3 al 17). Observe también que cada uno de los cuatro versículos sobre el día de reposo declara que es usted quien debe guardar este mandato, y lo hace de una forma enfática que resalta al destinatario:

Þ Versículos 8: el imperativo del verbo conjugado en segunda persona: “Acuérdate [tú] del día de reposo para santificarlo”.

Þ Versículos 9: “Seis días trabajas [tú], y harás toda tu obra”

Þ Versículos 10 “No hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas”

Þ Versículos 11: el tú implícito: tú debes seguir el ejemplo de Dios, quien separó el séptimo día para reposar en él; tú debes considerarlo un día de reposo y adoración.

   ¿Por cuánto tiempo tendría vigencia el mandato? Consideremos la palabra “acuérdate” (zakar). Dios nos está indicando que recordemos algo que tuvo lugar en el pasado: mucho antes de que se ordenara guardar el día de reposo entre los diez mandamientos, Dios había instituido el shabat como día de reposo y adoración. El versículo 11 nos dice cuándo: al momento de la creación, justo después de crear el universo (Gé. 2:1-3).

   El punto es el siguiente: el día de reposo no era solo para Israel; Dios se lo dio a todas las naciones y pueblos que habitan sobre la faz de la tierra. Él lo instruyó en la creación, mucho antes de darle al hombre los diez mandamientos y mucho antes de fundar el pueblo o la nación de Israel. Lo instituyó para que todos los pueblos descansaran y adoraran en ese día. Ese es el derecho que Dios dio a todos los hombres, mujeres y niños de toda la tierra: tener un día de reposo y adoración. Este mandato es aplicable para todas las generaciones, para todos los pueblos y para cada persona en tanto el mundo exista. (Mr. 2:27; He. 10:23-25; Éx. 20:11).

[2]. (Éxodo 20:9-10). Los diez mandamientos, obediencia, día de reposo, domingo, trabajo, adoración: ¿Cuál es la instrucción que Dios da en el cuarto mandamiento? “Acuérdate del día de reposo para santificarlo”. Hay varios puntos que necesitamos tener en cuenta.

(a) La palabra “acuérdate” (zakar) es un imperativo muy rotundo: debemos recordar -recordar hasta el punto de guardar y observar – el día de reposo y adoración. Cuando Deuteronomio reitera los diez mandamientos, la palabra hebrea que se usa en este mandato se traduce como “guardar” u “observar”. “Guardarás el día de reposo para santificarlo, como Jehová tu Dios te ha mandado.” (Dt. 5.12).

(b) La palabra hebrea que traducimos como “shabat” o “reposo”, en contra de los muchos creen, no significa “el séptimo día” (sábado); significa descansar, reposar, cesar, es decir, cesar de trabajar, descansar del trabajo.

   Este en un dato relevante, puesto que Dios nos manda a guardar el Sabbat, el día de reposo y adoración. Él no especifica un día particular de la semana en que el hombre deba adorar y descansar. Simplemente dice que debemos trabajar seis días y descansar el séptimo.

• Este punto es importante para las sociedades tecnológicas e industrializadas, porque hay muchas personas que tienen que trabajar el sábado o el domingo, el día que la religión separa como día de adoración y reposo. En muchos casos, las fabricas no pueden apagar sus enormes hornos, calderas y maquinas sin dañar los mecanismos. Tienen que estar en funcionamiento constante; por lo tanto, miles y miles de personas tienen que trabajar el sábado o el domingo. Lo mismo sucede con muchas industrias de servicios y otros tipos de empresas.

   Pensamiento 1: Cuando las empresas tienen que estar activas los siete días de la semana, ¿Qué deben hacer sus empleados con la adoración y el descanso? Hay dos soluciones prácticas que deberían aplicarse a lo largo de todas las generaciones hasta el fin de la historia:

Þ La iglesia debe ofrecer varios servicios de adoración en la semana, pensados para las personas que tienen que trabajar el sábado o el domingo.

Þ Las personas que trabajan en el día que normalmente se dedica a la adoración y el descanso aun así deben adorar a Dios y descansar un día a la semana valiéndose de los servicios alternativos y las demás actividades programadas por la iglesia. (He. 10:25; Mr. 1.21; Lc. 4.16; Hch. 13:14).

• Cuando moisés recibió la ley, los judíos separaron el séptimo día, el sábado, para hacerlo su día de adoración y reposo. Hoy en día, otras personas siguen esa práctica, pero la gran mayoría de los creyentes cristianos cambiaron ese día de adoración y descanso, que en lugar de ser último día de la semana (sábado) para ellos es ahora el primero de la semana (domingo). ¿Por qué?

Þ Porque Jesús se libro de los lazos de la muerte en el primer día de la semana. Los creyentes celebraron la gloriosa resurrección y la gran esperanza de su salvación en el mismo día en que él se levantó de entre los muertos.

Þ Porque el primer día de la semana es llamado “el día del Señor” (Ap. 1:10). Los creyentes desean adorar en el día del Señor.

Þ Porque los primeros seguidores de Cristo cambiaron su día de reposo y adoración, que pasó de ser el último día de la semana al primero. La tradición se ha preservado con el paso de los siglos. (Hch. 20:7; 1 Co. 16).

[3].(Éxodo 20.11). Día de reposo —domingo— mandamiento, Los diez: ¿Por qué Dios dio al hombre este mandamiento? Dios manda al hombre que guarde el día de reposo por dos buenas razones.

(a) El hombre necesita tener un día de descanso: necesita descansar y relajarse uno de cada siete días (v. 11). El Señor mismo creó la tierra en seis días y luego descansó en el séptimo día (Gé. 2:1-3). Él se mostró al hombre que la vida consta de ciclos naturales. Por ejemplo, hay un ciclo natural nacimiento y de crecimiento, de envejecimiento y muerte, de inhalación y exhalación de aire, y una lista interminable de otros ciclos. Sin embargo, para los fines del presente estudio, en la vida hay un ciclo natural de día y noche, y de trabajo y descanso. Dios lo sabe; él fue quien diseñó estos ciclos. Por lo tanto, él sabe que el hombre, por naturaleza debe descansar del mismo modo en que debe trabajar; sabe que una persona no puede simplemente seguir trabajando día tras día y semana tras semana sin tomarse un recreo de la rutina. El cuerpo humano no podría seguir en pie bajo tanta presión. Esta es una de las principales razones por las que dios instituyo el día de reposo: para que él hombre pudiera tomarse un recreo de la rutina normal de trabajo y pudiera dedicar un día entero al descanso y al esparcimiento.

(b) Ahora bien, observe que el séptimo día debe ser un día de adoración (v. 11b), porque el Señor lo bendijo y lo santificó. Él mismo lo separó para que fuera un día especial en que el hombre pudiera concentrarse en adorar y honrar a Dios.

   Pensamiento: El día de reposo es solo una sombra —una imagen, un tipo, un símbolo —del Señor Jesús. Eso es exactamente lo que las Escrituras dicen: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.” (Mateo 11:28). porque el Hijo del Hombre es Señor del día de reposo (Mt. 12:8). Por tanto, el Hijo del Hombre es Señor aun del día de reposo (Mr. 12:28).

2° Titulo:

Maravilloso Mandamiento Con Promesa. Versíc. 12. Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que Jehová tu Dios te da. (Léase Efesios 6:1-3. Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo. Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa; para que te vaya bien, y seas de larga vida sobre la tierra.).

   Comentario: (Éxodo 20.12): (1). Los diez mandamientos, padres, hijos, familia, deber de los creyentes, obediencia: ¿Quién debe obedecer este mandamiento? ¿Quién debe obedecer a su padre y a su madre? Todos y cada uno de nosotros. Tan solo piénselo por un momento ¡todas las personas de la tierra tienen (o tuvieron) un padre y una madre! Dios nos manda a todos nosotros a honrar y respetar a nuestro padre y nuestra madre. ¿Qué sucede con los padres que maltratan a sus hijos? Lo veremos más adelante, pero por lo pronto el punto es el siguiente: Dios nos manda que honremos y respetemos a nuestro padre y a nuestra madre y espera que lo hagamos. Como dice el pasaje: “Honra a tu padre y a tu madre” (v. 12).

   (2). ¿Por cuánto tiempo tendría vigencia este mandamiento? ¿Estaba destinado solo a Israel? ¿Es aplicable solo al mundo antiguo, o siempre ha sido necesario que los hijos honren y respeten a los padres? ¿Es aplicable hoy en día? ¿Debemos hoy en día seguir honrando a nuestro padre y a nuestra madre?

   La respuesta es obvia. De hecho, cada uno de los diez mandamientos trata con una necesidad muy específica del hombre, una necesidad apremiante que debe suplirse para que el hombre y la sociedad no acaben destruidos. Hasta una lectura rápida de cada uno de los mandamientos para apreciarlos muy claramente.

   El punto es así de simple: Dios ama al hombre y ha determinado que sea salvo, no destruido. Por lo tanto, se acercó a él y le entregó los diez mandamientos, para que ellos rigieran su vida y la de su comunidad.

   Si la familia se desintegra, pronto desaparecerían también todas las grandes virtudes de la vida que evitan que el hombre se destruya a sí mismo: el honor, el respeto, la preocupación por el otro, la responsabilidad, la decencia, el amor, el gozo, la paz, (verdadero amor, verdadero gozo y verdadera paz). Cuando estas virtudes se debilitan, la comunidad y la sociedad también se debitan. Entonces ¿Por cuánto tiempo tiene vigencia el quinto mandamiento? ¿Cuántas generaciones deben honrar a sus padres? En tanto haya hombres, mujeres y niños sobre la faz de la tierra, debemos honrar y obedecer a nuestros padres. “Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo. Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa; para que te vaya bien, y seas de larga vida sobre la tierra” (Efesios 6:1-3).

   (3). ¿Cuál es la instrucción que se nos da en el mandamiento: “Honra a tu padre y a tu madre”? Los primeros cuatro mandamientos abarcan nuestras obligaciones hacia dios. Ahora bien, una vez cumplidas nuestras obligaciones hacia Dios, observe cuál es el primer mandato que Dios nos da: honrar a nuestros padres.

Þ “Esta es la orden divina: primero Dios después nuestros padres”.

Observemos seis puntos acerca de lo que Dios prescribe en este mandamiento.

1). La palabra hebrea que traducimos como “honrar” (Kabed) significa que debemos respetar, valorar y tener en alta estima a nuestros padres. De hecho, también transmite la idea de mostrar reverencia: debemos reverenciar a nuestros padres. La palabra griega que traducimos como “honrar” (timao) ilustra con exactitud su significado: debemos valorar y tener en alta estima a nuestros padres, como a un tesoro: debemos mostrarles respeto, reverencia, bondad y obediencia. Y en términos pacticos, el quinto mandamiento quiere decir que debemos:

• respetar a nuestros padres y reverenciarlos; • obedecerles; • someternos a sus regaños, instrucciones y correcciones; • escuchar su consejo y estar atentos a su guía y preocupación por nosotros; • consolarlos y reconfortarlos.

   Pensamiento. ¿Qué quiso decir Dios cuando nos mandó a honrar a nuestros padres? Las Escrituras nos dicen que:

Þ Honrar a nuestros padres significa obedecerles y respetarlos. (Mr. 7:10; Col. 3:20; Dt. 5:16;Mt.15.4).                                                                     

3er Titulo:

Ordenes En Favor Del Prójimo. Versíc. 13 al 17. No matarás. No cometerás adulterio. No hurtarás. No hablarás contra tu prójimo falso testimonio. No codiciarás la casa de tu prójimo, no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su criada, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo. (Léase San Marcos 12:31. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento mayor que éstos.).

   Comentario: [1]. (Éxodo 20:13): Los diez mandamientos —homicidio —matar. ¿Quién debe obedecer este mandamiento? ¿Por cuánto tiempo tendría vigencia? ¿Dios se lo dio solo a Israel y al mundo antiguo? ¿El homicidio, el desorden y la violencia eran un problema solo en el mundo antiguo? La respuesta es obvia. Uno de los males sociales más terribles a lo largo de la historia ha sido el homicidio, junto con el desorden y la violencia que rodean al asesinato. Dios nos dio este mandamiento para gobernar la civilización y las sociedades de todas las generaciones humanas. Dios nos dio este mandamiento para que las comunidades y calles sean seguras, para que estemos a salvo en nuestro propios hogares y negocios.

   Ahora bien, ¿Quién debe guardar este mandamiento: “No mataras” (v. 13)? Usted. El mandato es contundente; está dirigido a usted personalmente y a cada persona que habita sobre la faz de la tierra: tú no mataras. Los motivos y las emociones que despiertan en una persona el impulso de asesinar a otra —los deseos, las pasiones, la codicia, la ira, la venganza — deben ser apaciguados y controlados. Usted —y todos nosotros —somos responsables de obedecer este mandamiento. Usted debe controlar el enojo, las pasiones, y la codicia de su carne cuando ellas se ven provocadas. Usted debe obedecer el sexto y gran mandamiento de Dios.: “[tú] no mataras” (v. 13).

[2]. ¿Qué es lo que prohíbe este mandamiento: “No mataras” (v. 13)? ¿Cómo se transgrede o quebrante este mandamiento? Antes de contemplar específicamente lo que se prohíbe observemos por qué dio este mandamiento al hombre.

(a). El propósito de este mandamiento es preservar la vida: enseñarle al hombre la inviolabilidad de la vida humana, que debe honrar la vida humana y tenerla en la más alta estima. El hombre es creado a imagen y semejanza de Dios; por lo tanto, el valor de a vida de humana es infinito para Dios.

• la más extraordinaria de las creaciones de Dios.

• la obra maestra real de Dios.

• el más preciado tesoro de Dios.

• la invaluable propiedad de Dios.

   ¿Por qué el hombre debe ser tenido en tan alta estima? Como vimos antes, porque el hombre es creado a imagen y semejanza de Dios. Él exige que la vida humana sea valorada por sobre todas las riquezas del mundo (Mt. 16:26. Porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma?; Mr. 8:36. Porque ¿qué aprovechará al hombre si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? La vida humana es sagrada y debe ser honrada por sobre todas las cosas. (Gé. 1:26-27. Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra. Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. —Gé. 9:5-7. Porque ciertamente demandaré la sangre de vuestras vidas; de mano de todo animal la demandaré, y de mano del hombre; de mano del varón su hermano demandaré la vida del hombre. El que derramare sangre de hombre, por el hombre su sangre será derramada; porque a imagen de Dios es hecho el hombre. Mas vosotros fructificad y multiplicaos; procread abundantemente en la tierra, y multiplicaos en ella.

   8Éxodo 20.13): Aborto —hijos —embarazo —nonato —homicidio —ministerio: El aborto, matar a un bebé nonato, es uno de los más grande cargos imputables a la raza humana a lo largo de los siglos. La sacralidad de la vida ha estado y sigue estando bajo ataque mortal. Trágicamente, la marca de la opinión pública suele ir en contra del mandamiento que Dios enuncia con toda claridad: “No mataras”. Dado que el aborto es legal en tantas sociedades y ocurre con tanta frecuencia, lo estudiaremos a fondo en este punto.

(1). ¿Qué dice la biblia acerca de la creación del hombre y del feto o el bebé nonato que está en el vientre materno? Salmo 139: 13-16. Porque tú formaste mis entrañas; Tú me hiciste en el vientre de mi madre. Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras; Estoy maravillado, Y mi alma lo sabe muy bien. No fue encubierto de ti mi cuerpo, Bien que en oculto fui formado, Y entretejido en lo más profundo de la tierra. Mi embrión vieron tus ojos, Y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas Que fueron luego formadas, Sin faltar una de ellas. —Job 31:15. El que en el vientre me hizo a mí, ¿no lo hizo a él? ¿Y no nos dispuso uno mismo en la matriz? —Jer. 1:4-5. Vino, pues, palabra de Jehová a mí, diciendo: Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué, te di por profeta a las naciones. 

(2). ¿Qué dice la medicina acerca del feto o el bebé nonato que esta en el vientre materno? El excelente maestro de la Bíblia Stuart Briscoe dice lo siguiente: Los médicos han formulado múltiples hipótesis acerca de en qué momento el feto se convierte en un ser humano. En el momento de la concepción sin reparo alguno.

[3]. (Éxodo 20.14): Los diez mandamientos —adulterio —inmoralidad —sexo ilícito —moralidad —matrimonio: ¿Qué es lo que el séptimo mandamiento prohíbe “No cometerás adulterio” (v. 14)? ¿Cómo se lo quebrante o transgrede?

(a) “Adulterio” (naap) o “adulterar” significa degradarse, corromperse a uno mismo sexualmente, volverse uno mismo sexualmente impuro, tener relaciones sexuales fuera del matrimonio. Lo que Dios dice es simple, categórico e irrevocable: “No cometerás adulterio: no te degradarás ni te corromperás a ti mismo, no te harás sexualmente impuro. No tendrás relaciones sexuales fuera del matrimonio”.

   (1) Las Escrituras enseñan que el ser humano puede volverse sexualmente impuro de al menos de tres maneras:

Þ Teniendo relaciones sexuales con una persona que no es su esposo o esposa. Es lo que comúnmente denominamos adulterio.

Þ Teniendo relaciones sexuales antes del matrimonio. Es lo que llamamos fornicación. La fornicación se refiere a todo acto de inmoralidad sexual, ya sea antes o después del matrimonio.

Þ Teniendo fantasías y guardando lascivias en relación con otras personas que no sea su esposo o esposa; permitiendo que su mente y corazón estén puestos en otra persona.

   (2) Observe que el pecado del adulterio abarca todo aquello que conduce al acto sexual, no solo el acto sexual en sí mismo. Cometer adulterio es mucho más que tan solo ser infiel en el matrimonio. Este mandato prohíbe todo tipo de pensamiento o acto inmoral.

• que vuelve a una persona impura para el matrimonio;

• que mancha o ensucia el matrimonio de una persona;

Þque hace que una persona pierda su virginidad:

• que impide a una persona ofrecerse a sí misma virgen y pura al momento de casarse.

El sexo ilícito es una violación de lo que el matrimonio debe ser: ensucia, corrompe, mancha y hace a una persona impura, ya sea antes o después de casarse.

   (3) Los pensamientos que ocupan la mente de una persona son importante a la hora de tratar con el adulterio. El adulterio se comete en el corazón antes del acto sexual. Siempre debemos tener en mente que la ley de Dios es espiritual, por lo cual trata con los pensamientos de la mente y el corazón. El séptimo mandamiento prohíbe cometer adulterio en el corazón y, por ende, también prohíbe el acto sexual del adulterio en sí. El ser humano no debe:

• prostituir sus pensamientos e imaginación;

• guardar pensamiento impuros y lascivias;

• permitirse tener fantasías ilícitas.

   El Señor Jesús, el hijo de Dios, amplió el significado del adulterio. Cristo enseñó que este mandamiento trata de mucho más que tan solo cometer el acto externo del adulterio: incluye también pensamiento y deseos, e incluso una segunda mirada cuando la otra persona esta vestida de una forma que atrae sexualmente o expone su cuerpo (Mateo 5:27-30. Oísteis que fue dicho: No cometerás adulterio. Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón. Por tanto, si tu ojo derecho te es ocasión de caer, sácalo, y échalo de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno. Y si tu mano derecha te es ocasión de caer, córtala, y échala de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno. —Romanos12:1-2. Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.).

[4] (Éxodo 20:15): Propiedad —robar —hurto: ¿Qué es lo que este mandamiento prohíbe: “No hurtarás”? ¿Cómo se le quebrante o transgrede?

(a) Robar es un pecado “natural”. Está en la naturaleza humana el querer lo que no poseemos; es un deseo que se puede convertir en un acto, y cuando eso sucede, es probable que el hombre robe. No necesitamos argumentar a favor de la rectitud de este mandamiento. Todos estamos de acuerdo en que robar está mal.

   Dios creó al hombre como un ser trabajador que debe producir, lograr, obtener y poseer. El implanto en el hombre el deseo de salir adelante y progresar. Por eso es que deseamos conseguir cosas que no tenemos. Es un deseo normal y natural, dado por Dios. Sin embargo, la forma legitima de cumplir ese deseo es trabajar para conseguir lo que queremos y podemos alcanzar en la vida. La forma ilígitima de cumplirlo es “robar”. Cuando actuamos en conformidad con ese deseo y tomamos algo que no es nuestro sea en secreto o por fuerza—, “estamos robando”

(b) Observe que el robo es un problema del corazón la causa y la fuente del robo se halla en el corazón humano. Empieza con un deseo, una pasión, un impulso, una sed de obtener algo, la codicia que nace en su interior. Cuando el deseo queda plantado en el corazón —cuando se concibe y se lleva a cabo—, la persona roba, tal como Dios dice: (Stgo. 1:14-15. sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido. Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte. — Josué 7:21. Pues vi entre los despojos un manto babilónico muy bueno, y doscientos siclos de plata, y un lingote de oro de peso de cincuenta siclos, lo cual codicié y tomé; y he aquí que está escondido bajo tierra en medio de mi tienda, y el dinero debajo de ello.). 

[5] (Éxodo 20:16). Los diez mandamientos —mentir — testimonio falso —engaño — perjurio —palabra falsa —lengua: ¿Qué es lo que este mandamiento prohíbe? ¿Cómo quebrantamos el mandamiento de no mentir: “No hablarás contra tu prójimo falso testimonio” (v. 16)?

   Quebrantamos este mandamiento cuando mentimos, decimos algo que en algún sentido no es cierto. El hombre tiene un concepto de la mentira según el cual dice: “Si yo miento es justificable, pero si me mienten a mi es imperdonable”. Por el contrario, para Dios la mentira no deja de ser mentira. La palabra “mentir” (shequer) se refiere a decir algo que es falso y no es verdadero, se refiere a la falsedad, el engaño, la distorsión y la exageración. Observe cómo definen las Escrituras al testigo falso:

Þ El testigo falso es una persona que dice mentiras (Pr. 14:5 y 19:5).

Þ El testigo falso es una persona que comparte una información falsa (Éxodo 23:1).

Þ El testigo falso es una persona que engaña (Pr. 12:17).

   Como observamos en el primer punto, cuando las personas leen el noveno mandamiento se imaginan la escena de un tribunal y piensan que lo que está prohibido es mentir contra alguien en la corte. Sin embargo, como vimos en las Escrituras, dar falso testimonio significa mucho más que mentir contra otra persona en una corte judicial. El falso testimonio se refiere a todo tipo de mentira. Oseas 4:2 lo muestra con claridad. Cuando Oseas acusa al pueblo de haber quebrantado varios de los mandamientos, no habla de que dieron falso testimonio frente a un tribunal, sino de que mintieron en los asuntos del día a día: (Oseas 4:1-2. Oíd palabra de Jehová, hijos de Israel, porque Jehová contiende con los moradores de la tierra; porque no hay verdad, ni misericordia, ni conocimiento de Dios en la tierra. Perjurar, mentir, matar, hurtar y adulterar prevalecen, y homicidio tras homicidio se suceden.).

[6] (Éxodo 20:17). Codicia — deseo —pecado —seguridad: ¿Qué es lo que este mandamiento prohíbe: “No codiciarás”? ¿Cómo lo quebrantamos? El décimo mandamiento trata de la seguridad del hombre y prohíbe codiciar lo que sea que pertenezca a nuestro prójimo: su casa, esposa, siervo, trabajadores, animales, o cualquier tipo de posesión. El ser humano debería poder vivir en paz y sentirse seguro, sin preocuparse porque alguien codicie o quiera robar lo que tiene. Dios quiere que el hombre se sienta seguro y protegido, que sepa que su esposa y su familia, su propiedad y bienes materiales, su gozo y todo lo que tiene está protegido y a salvo de la codicia y el robo por parte de otras personas.

(a) La palabra hebrea que traducimos como “codiciar” (hamad) significa desear, ansiar, querer, anhelar, tener hambre y sed de algo. “Codiciar” es una palabra neutra, es decir, codiciar puede ser bueno o malo, legitimo o ilegitimo.

   (1) La Biblia dice claramente que hay una codicia que es legítima, que Dios ha puesto en el hombre ciertos deseos inalienables, deseos de aquello que tenemos derecho a recibir, deseos que son buenos. Todos tenemos deseos legítimos de hallar el amor el gozo y la paz, deseos legítimos de estar seguros, ser exitosos, sentirnos realizados y satisfecho.

Þ La biblia dice que toda buena dadiva y todo don perfecto viene de Dios, con lo cual, en efecto, deberíamos buscar y codiciar las buenas dadivas y los dones perfectos. (Stgo. 1:17. Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación.).

Þ La biblia dice que debemos codiciar las excelentes virtudes de la vida y los mejores dones de Dios. (Mt. 5.6. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados. —1 Co. 12:31. Procurad, pues, los dones mejores. Mas yo os muestro un camino aún más excelente.).

Þ La biblia incluso dice Dios nos da la capacidad de adquirir riquezas y que debemos trabajar con tanta diligencia que ganemos lo suficiente hasta para suplir las necesidades de otras personas. (Efesios 4:28. El que hurtaba, no hurte más, sino trabaje, haciendo con sus manos lo que es bueno, para que tenga qué compartir con el que padece necesidad.).

   (2) La biblia dice claramente que hay una codicia ilegítima y que el hombre hace mal cuando desea la esposa, la propiedad o cualquier bien material de otra persona. (Ef. 5:3. Pero fornicación y toda inmundicia, o avaricia, ni aun se nombre entre vosotros, como conviene a santos. —Col. 3.5. Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría;).

(b) La codicia en un pecado interno, un pecado del corazón, la mente y sus deseos y pensamientos. Este mandamiento difiere de los demás en un punto significativo: La codicia no es un pecado externo; es el deseo o pensamiento interno que nos lleva a cometer el pecado externo.

   Recuerde que los primeros nueve mandamientos tratan primariamente con actos externos, tales como mentir, robar y matar. Por el contrario, el decimo mandamiento trata con el corazón humano, con sentimientos, deseos, pensamientos y actitudes que residen en nuestro interior. No obstante, observe que los primeros nueve mandamientos también conciernen los deseos y pensamientos del ser humano. Antes de que una persona mienta, robe, o mate, el deseo o el pensamiento de hacerlo surge en la mente y el corazón. El acto concreto siempre va procedido del deseo de llevarlo a cabo. El hombre que comete inmoralidad primero desea a otra persona. La mujer que roba primero desea aquello que después robará o anhela sentir la emoción que provoca el acto del robo. Al tratar con los primeros nueve mandamientos, también vimos que la maldad que ellos prohíben primero surge en el corazón, el problema del hombre está en el corazón.

   Por eso mismo es que Dios dio el mandato sobre la codicia en último lugar, como el décimo mandamiento. La codicia (el deseo y el pensamiento codicioso) es lo que sucede primero, antes de que la persona cometa el pecado externo. El pecado se gesta en el corazón antes de que el hombre lo lleve a cabo; pensamos y planeamos el acto de maldad antes de consumirlo. Este mandamiento subyace a todos los demás mandamientos: la codicia —el deseo o pensamiento— tiene lugar dentro del corazón y la mente humana antes d transgredir cualquiera de los otros nueve mandamientos, ya sea publico o en secreto. Antes de que la persona cometa un acto pecaminoso, desea y piensa en lo que alguien más tiene, ya sea: (casa, esposa, siervo, ganado, caballo, vehículo, propiedad, dinero, ropa, apariencia, personalidad, belleza, posición, poder, reconocimiento, trabajo, ascenso, oportunidades, influencia.

   La lista podría continuar ad infinitum. Caemos en el pecado de la codicia cuando nuestro corazón y nuestra mente estarán puestos en alguna posesión, de modo que: (sentimos ansias, hambre y sed de alcanzarla; nos consume el deseo de obtenerlo; nos entregamos a la búsqueda de aquella posesión; la ponemos en primer lugar entre nuestras prioridades y le dedicamos casi toda nuestra atención; concentramos corazón, mente, energías y tiempo en asegurarnos de obtenerla.

  Codiciar es estar tan consumido por el deseo de obtener algo que aquello que deseamos obtener nos atrapa y nos esclaviza. Nuestro corazón queda centrado en una posesión un objeto, algo que no es Dios. Por eso es que las Escrituras declaran que la codicia es idolatría: (Ef. 5:5: Porque sabéis esto, que ningún fornicario, o inmundo, o avaro, que es idólatra, tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios.).

1 de Juan 2:15-16. No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. 

Santiago 4:1-2. ¿De dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros? ¿No es de vuestras pasiones, las cuales combaten en vuestros miembros? Codiciáis, y no tenéis; matáis y ardéis de envidia, y no podéis alcanzar; combatís y lucháis, pero no tenéis lo que deseáis, porque no pedís. 

Amén Para La Gloria De Dios

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Bibliografía a usar como aporte: Bíblia de Bosquejos y sermones Éxodo 1 al 18. Comentario Bíblico Mundo Hispano Tomo 2 Éxodo. Bíblia de referencia Thompson. Libro de Éxodo Pablo R. Andiñach; Comentario de toda la Biblia, de Matthew Henry. El Libro De Éxodo Ernesto Trenchard Y Antonio Ruiz Prologo De José M Martínez; Diccionario en español.


Hno Roberto Saldías Roa

Miembro de la IEP en Nacimiento Bajo, nació en el evangelio del Señor en la Iglesia de Laja 1975. Casado con María Nahuelmán, estudia teología de manera autodidacta. Me gusta mucho leer y escribir.