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Domingo 24 de noviembre de 2019: “El Altar del holocausto para efectuar sacrificios a Dios”

Domingo 24 de noviembre de 2019: “El Altar del holocausto para efectuar sacrificios a Dios”

Lectura Bíblica: Éxodo Cap. 27, versículos 1 al 8. Harás también un altar de madera de acacia de cinco codos de longitud, y de cinco codos de anchura; será cuadrado el altar, y su altura de tres codos. Y le harás cuernos en sus cuatro esquinas; los cuernos serán parte del mismo; y lo cubrirás de bronce. Harás también sus calderos para recoger la ceniza, y sus paletas, sus tazones, sus garfios y sus braseros; harás todos sus utensilios de bronce. Y le harás un enrejado de bronce de obra de rejilla, y sobre la rejilla harás cuatro anillos de bronce a sus cuatro esquinas. Y la pondrás dentro del cerco del altar abajo; y llegará la rejilla hasta la mitad del altar. Harás también varas para el altar, varas de madera de acacia, las cuales cubrirás de bronce. Y las varas se meterán por los anillos, y estarán aquellas varas a ambos lados del altar cuando sea llevado. Lo harás hueco, de tablas; de la manera que te fue mostrado en el monte, así lo harás.

   Comentario de introducción al capítulo 27: División IX (Bíblia de Bosquejos y Sermones)

Los Planos Del Tabernáculo Y Las Leyes Del Sacerdocio: La Forma Correcta De Acercarse A Dios Y Adorarlo: Éxodo 25:1_31:18

  1. El altar del holocausto, el atrio del tabernáculo y el candelero: símbolos de la forma correcta de acercarse a Dios (Ex. 27:1-21)

   (Éxodo 27:1-21) Introducción: En el principio, cuando Dios creó a Adán y Eva, no había barreras entre Dios y el hombre. El ser humano tenía una comunión constante e ininterrumpida con Dios: obedecía a Dios a la perfección y él le proveía todo lo que necesitaba y suplía cada una de sus necesidades. Hasta que sobrevino el desastre: el hombre pecó, desobedeció y se rebeló contra Dios. El ser humano desperdició el bien más importante del mundo: el cuidado, la comunión y la guía de Dios. En ese mismo momento, la puerta que conducía hacia la santa presencia de Dios se le cerró en las narices. A partir de entonces, el hombre tenía prohibida la entrada a la presencia de Dios y estaba destinado a estar separado de él para siempre.

   Sin embargo, Dios tenía un plan de redención, que permitiría que el hombre volviera a acceder a su presencia. Era un plan cuyo cumplimiento llevaría años; aun así, Dios obró a lo largo de siglos para llevarlo a cabo. Una de las primeras etapas de ese plan se revela en la construcción del tabernáculo. Por medio del tabernáculo, Dios permitió a los sacerdotes presentarse en su presencia en representación del pueblo. No obstante, el pueblo de Dios seguía muy lejos de experimentar la presencia y la cercanía íntima del Señor, dado que no podían acercarse a él personalmente; tenían que acercarse a él a través de un mediador. Ahora bien, observe que el tabernáculo era solo una sombra de cosas mucho más grandes que habrían de suceder. En los tiempos perfectos de Dios, él planeaba enviar al mundo a la única Persona que podía abrir el camino hacia su presencia, Aquel que podía conceder al hombre el acceso libre a ella, en todo momento y en todo lugar. Esa Persona es Jesucristo. Solo Cristo es el camino hacia la presencia de Dios. Él es quien trazó el sendero por el cual el hombre pecador podría caminar nuevamente hacia la morada del Señor. Él es quien consumó el simbolismo de la entrada a su presencia: solo él puede abrir la puerta hacia Dios. Cristo es la única puerta que nos conduce a su presencia. En este punto hace hincapié el presente pasaje de las Escrituras: El altar del holocausto, el atrio del tabernáculo y el candelero: símbolos de la forma correcta de acercarse a Dios (Ex. 27: 1-21).

  1. El altar del holocausto: simbolizaba la necesidad de la expiación y de la reconciliación con Dios (vv. l-8).
  2. El atrio del tabernáculo: simbolizaba que el ser humano puede acercarse a Dios (vv. 9-19).
  3. El candelero del tabernáculo: simbolizaba que el camino hacia la presencia de Dios siempre está abierto (vv. 20-21).

    Referencias: 1ª de Crónica 29:21; 1ª de Reyes 3:4; 2ª Crónica 1:5. 1ª de Reyes 8:64; Levítico 9.24; 2ª Cr. 7:7.

Texto: “Esdras 3:3. Y colocaron el altar sobre su base, porque tenían miedo de los pueblos de las tierras, y ofrecieron sobre él holocaustos a Jehová, holocaustos por la mañana y por la tarde”.

1er Titulo:

Construcción Del Altar De Acuerdo Al Modelo Mostrado. Versíc. 1 y 2. Harás también un altar de madera de acacia de cinco codos de longitud, y de cinco codos de anchura; será cuadrado el altar, y su altura de tres codos.
2 Y le harás cuernos en sus cuatro esquinas; los cuernos serán parte del mismo; y lo cubrirás de bronce. (Léase 1ª de Pedro 2:5. vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo.).

   Referencias: Éxodo 37:25. 26, 27; 30:3; 

   [1]. (Éxodo 27:1-8) tabernáculo de Moisés ▬altar de bronce ▬holocausto ▬expiación ▬reconciliación ▬cruz de Cristo: El altar del holocausto estaba ubicado en el atrio del tabernáculo y simbolizaba la necesidad de la expiación y de la reconciliación con Dios. Cuando el creyente entraba en el gran tabernáculo de Dios, lo primero que veía era el altar del holocausto. Sin duda, era el centro de atención de todos los adoradores que entraban a la tienda. Ahora bien, tenga en cuenta que este altar era solo para el pueblo de Dios y no para el uso de nadie que no perteneciera a la familia de Dios. El altar era el lugar donde Dios salía al encuentro de su pueblo, que necesitaba expiar sus pecados. Este altar de bronce debió de haberle quitado el aliento a los observadores. Resplandecía con un fuego ardiente y estaba rodeado de sacerdotes que tendían sobre él constantes sacrificios. Esta enorme estructura no podía pasarse por alto. Todos los hombres que pasaban por las puertas del atrio necesariamente advertían su presencia. El altar simbolizaba la necesidad de hacer expiación por los pecados y reconciliarse con Dios por medio de la sangre sacrificial del animal, que actuaba como sustituto de la vida del pecador que presentaba su ofrenda. Siempre debemos recordar esta verdad: antes de que el hombre pueda tener una relación con Dios, tiene que advertir y ser consciente de su necesidad de expiar sus pecados y de reconciliarse con Dios por medio de la sangre sacrificial del Salvador, Jesucristo. Repasemos los detalles que las Escrituras nos dan acerca de este altar consagrado:

   (a). El altar estaba hecho de madera de acacia y tenía las siguientes dimensiones: era un altar cuadrado de 2,25 metros de largo, 2,25 metros de ancho y 1,35 metros de alto (v. 1). Al igual que en otras partes del tabernáculo, el material escogido era la madera de acacia debido a su durabilidad y dureza. Era una madera más fuerte que la del roble o el nogal. Productos modernos de madera como el contrachapado y el aglomerado pronto se habrían convertido en basura inservible y cenizas en comparación con la madera de acacia.

   Pensamiento 1. Una expiación que no perdura, una reconciliación con Dios que no es duradera, no tiene ningún valor. Las filosofías del mundo nos ofrecen muchas alternativas baratas para evitar ponernos a cuentas con Dios y su justicia. El mundo enseña que las personas pueden acercarse a Dios y ser aceptas delante de él:

  • dando lo mejor de sí mismas y haciendo todo lo que pueden;
  • guardando las reglas y los rituales de la religión;
  • perteneciendo a cierta religión o iglesia y dando fruto en ella;
  • creyendo en el dios que adoran todas las religiones, de quien dicen que es el mismo dios sin importar los distintos nombres que cada credo le ponga;
  • siguiendo a ciertos hombres que se hacen llamar profetas de Dios.

   El altar de bronce nos deja un mensaje distinto. La expiación y la reconciliación con Dios ▬el perdón de los pecados▬ son necesarias para poder acercarnos a Dios y ser aceptos delante de él. El hombre necesita un Salvador que se sacrifique a sí mismo por el hombre. Nadie puede acercarse a Dios sin ese Salvador. La vida del sacrificio puro y perfecto tiene que ser entregada como sustituto en lugar del hombre: es necesario que se derrame la sangre que sustituya a la del hombre para que el ser humano pueda presentarse delante de Dios y ser acepto a sus ojos. Ese es el único camino de salvación; en Jesucristo está el cumplimiento y la consumación del mensaje y el símbolo del altar de bronce.

   “El siguiente día vio Juan a Jesús que venía a él, y dijo: He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo” (Jn. 1:29).

   “Porque si la sangre de los toros y de los machos cabríos, y las cenizas de la becerra rociadas a los inmundos, santifican para la purificación de la carne, ¿cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo?” (He. 9:13-14).

   “Y casi todo es purificado, según la ley, con sangre; y sin derramamiento de sangre no se hace remisión. Fue, pues, necesario que las figuras de las cosas celestiales fuesen purificadas así; pero las cosas celestiales mismas, con mejores sacrificios que estos. Porque no entró Cristo en el santuario hecho de mano, figura del verdadero, sino en el cielo mismo para presentarse ahora por nosotros ante Dios; y no para ofrecerse muchas veces, como entra el sumo sacerdote en el Lugar Santísimo cada año con sangre ajena. De otra manera le hubiera sido necesario padecer muchas veces desde el principio del mundo; pero ahora, en la consumación de los siglos, se presentó una vez para siempre por el sacrificio de sí mismo para quitar de en medio el pecado. Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio, así también Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos; y aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvar a los que le esperan” (He. 9:22-28; vea Mt. 26:28).

   “Sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación” (1 P. 1:18-19).

   “Pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado” (1 Jn. 1:7).

   (b). El altar llevaba un cuerno en cada una de sus cuatro esquinas, hechos de una misma pieza con el altar (v. 2). Estos cuernos simbolizaban varias verdades.

1) Los cuernos simbolizaban el poder expiatorio del altar, el hecho de que Dios aceptaba el sacrificio como sustituto en lugar del creyente que presentaba la ofrenda. Eso es lo que vemos en el ritual del sacrificio: parte de la sangre se ponía sobre los cuernos antes de que el resto se derramara al pie del altar (Ex. 29:12; Lv. 4:7, 18, 25, 30, 34; 8:15 9:9; 16:18).

2) Los cuernos simbolizaban el poder y la fuerza de Dios.

   “Y siete sacerdotes llevarán siete bocinas de cuernos de carnero delante del arca; y al séptimo día daréis siete vueltas a la ciudad, y los sacerdotes tocarán las bocinas. Y cuando toquen prolongadamente el cuerno de carnero, así que oigáis el sonido de la bocina, todo el pueblo gritará a gran voz, y el muro de la ciudad caerá; entonces subirá el pueblo, cada uno derecho hacia adelante. Llamando, pues, Josué hijo de Nun a los sacerdotes, les dijo:   Llevad el arca del pacto, y siete sacerdotes lleven bocinas de cuerno de carnero delante del arca de Jehová” (Jos. 6:4-6).

   “Delante de Jehová serán quebrantados sus adversarios, y sobre ellos tronará desde los cielos: Jehová juzgará los términos de la tierra, y dará fortaleza a su Rey, y ensalzará el cuerno [el poderío, RVR60] de su Mesías” (1 S. 2:10 [RVA]).

   “Y quebraré todos los cuernos [todo el poderío, RVR60] de los pecadores: los cuernos del justo serán ensalzados” (Sal. 75:10 [RVA]).

   “Porque tú eres la gloria de su fortaleza; y por tu buena voluntad ensalzarás nuestro cuerno [nuestro poder, RVR60]” (Sal. 89:17 [RVA]).

   “Y mi verdad y mi misericordia serán con él; y en mi nombre será ensalzado su cuerno [su poder, RVR60]” (Sal. 89:24 [RVA]).

   “El ensalzó el cuerno [poderío, RVR60] de su pueblo; alábenle todos sus santos, los hijos de Israel, el pueblo a él cercano. Aleluya” (Sal. 148:14 [RVA]).

3). Los cuernos simbolizaban la salvación de Dios.

   “Y sobre sus cuernos hará Aarón expiación una vez en el año con la sangre del sacrificio por el pecado para expiación; una vez en el año hará expiación sobre él por vuestras generaciones; será muy santo a Jehová” (Éx. 30:10).

   “Y lo degolló; y Moisés tomó la sangre, y puso con su dedo sobre los cuernos del altar alrededor, y purificó el altar; y echó la demás sangre al pie del altar, y lo santificó para reconciliar sobre él” (Lv. 8:15).

   “Y saldrá al altar que está delante de Jehová, y lo expiará, y tomará de la sangre del becerro y de la sangre del macho cabrío, y la pondrá sobre los cuernos del altar alrededor” (Lv. 16:18).

   “Y Ana oró y dijo: Mi corazón se regocija en Jehová, mi cuerno es ensalzado en Jehová; mi boca se ensanchó sobre mis enemigos, por cuanto me alegré en tu salud” (1 S. 2:1 [RVA]).

   “Jehová es Dios, y nos ha dado luz; atad víctimas con cuerdas a los cuernos del altar” (Sal. 118:27).

   “Y nos ha levantado un cuerno de salvación en la casa de David su siervo” (Lc. 1:69 [LBLA]).

4). Los cuernos simbolizaban la protección, la seguridad, el refugio y la ayuda de Dios.

   “Mi Dios, mi roca en quien me refugio; mi escudo y el cuerno de mi salvación, mi altura inexpugnable y mi refugio; salvador mío, tú me salvas de la violencia” (2 S. 22:3 [LBLA]).

   “El Señor es mi roca, mi baluarte y mi libertador; mi Dios, mi roca en quien me refugio; mi escudo y el cuerno de mi salvación, mi altura inexpugnable” (Sal. 18:2 [LBLA]).

   “Mas Adonías, temiendo de la presencia de Salomón, se levantó y se fue, y se asió de los cuernos del altar” (1 R. 1:50).

   “Y vino la noticia a Joab; porque también Joab se había adherido a Adonías, si bien no se había adherido a Absalón. Y huyó Joab al tabernáculo de Jehová, y se asió de los cuernos del altar” (1 R. 2:28).

    (c) El altar estaba cubierto de bronce (v. 2). Cubrirlo de bronce era absolutamente indispensable para evitar que las llamaradas, que ardían continuamente sobre el altar, lo consumieran. Dios dio instrucciones claras al respecto: los sacerdotes no debían permitir que el fuego del altar se apagara jamás.

   “El fuego arderá continuamente en el altar; no se apagará” (Lv. 6:13).

   Es interesante considerar la sabiduría y el conocimiento científico que tuvo Dios al planificar el diseño: el altar estaba construido de manera tal que resistiera temperaturas muy altas. Stephen Olford comenta al respecto:

   “La madera cubierta de bronce constituía una combinación a prueba de fuego. Hace relativamente poco, los científicos descubrieron lo ingeniosa que es la idea de cubrir una madera dura con cobre y sellarla por completo [de forma hermética] para volverla resistente al fuego. Lo maravilloso de esta combinación habla de la Persona de nuestro Señor Jesucristo, quien soportó el fuego del Calvario sin consumirse, como la zarza que vio Moisés en el desierto, que ardía envuelta en una llama de fuego, pero no se quemaba ni se destruía (Éxodo 3:1-5). Pedro, citando el Salmo 16, lo expresa claramente en su sermón de Pentecostés cuando declara: “Porque no [] permitirás que tu santo vea corrupción” (Hch. 2:27)”.

   Pensamiento 2. Jesucristo es la única persona que pudo haber soportado la cruz. Cualquier otra persona se habría consumido al instante bajo la ardiente ira del juicio de Dios sobre el pecado.

   “Y él, cargando su cruz, salió al lugar llamado de la Calavera, y en hebreo, Gólgota” (Jn. 19:17).

   “Y estando en la condición de hombre, se humilló a si mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz” (Fil. 2:8).

   “Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios” (He. 12:2).

(1) Jesús soportó el sufrimiento de la cruz para que nosotros fuéramos salvos de nuestros pecados.

   “Así también Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos; y aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvar a los que le esperan” (He. 9:28).

   “Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu” (1 P. 3:18).

(2) Jesús soportó el sufrimiento de la cruz para que nosotros fuéramos libres de la maldición de la ley.

   “Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero)” (Gá. 3:13).

(3) Jesús soportó el sufrimiento de la cruz para nosotros fuéramos sanados.

   “Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados” (Is. 53:5).

   “Quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados” (1 P. 2:24).

2° Titulo:

Utensilios Sagrados Del Altar Del Holocausto. Versíc. 3 al 5. Harás también sus calderos para recoger la ceniza, y sus paletas, sus tazones, sus garfios y sus braseros; harás todos sus utensilios de bronce. Y le harás un enrejado de bronce de obra de rejilla, y sobre la rejilla harás cuatro anillos de bronce a sus cuatro esquinas. Y la pondrás dentro del cerco del altar abajo; y llegará la rejilla hasta la mitad del altar. (Léase 2ª a Timoteo 2:20 y 21Pero en una casa grande, no solamente hay utensilios de oro y de plata, sino también de madera y de barro; y unos son para usos honrosos, y otros para usos viles. Así que, si alguno se limpia de estas cosas, será instrumento para honra, santificado, útil al Señor, y dispuesto para toda buena obra.).

   Referencias; Hebreos 9:21. Y además de esto, roció también con la sangre el tabernáculo y todos los vasos del ministerio. Daniel 1:2; Jer. 52:18; 28:6; Neh. 13: 5 y 9; Esdras8:26, 27, 28; y 30;

   Comentario: (continuación de los versículos anteriores):

   [d]. Todos los utensilios del altar estaban hechos de bronce (v. 3):

(1) Los calderos y las paletas: Los calderos servían para llevar las cenizas desde el altar hasta un lugar fuera del campamento (Lv. 6:10-11). Las paletas sin duda servían para recolectar las ascuas consumidas y sacarlas del altar.

(2) Los tazones y garfios: Los tazones se empleaban para recoger la sangre del sacrificio, que después se esparcía dentro del santuario o se venía al pie del altar. Muy probablemente, los garfios hayan sido tenedores de tres dientes que servían para acomodar el sacrificio sobre el altar.

(3) Los braseros: Los braseros eran los recipientes que contenían los carbones candentes del fuego divino mientras se limpiaba el altar o cuando se trasladaba el campamento (y, por ende, el altar) de un lugar a otro (vea Lv. 6:13; 9:24). También se los usaba para transportar los carbones ardientes desde el altar del incienso, que estaba dentro del lugar santo (vea Lv. 10:1; 16:12).

   [e]. El altar tenía una rejilla de bronce (V. 4). Dios dio instrucciones especiales para construirla:

(l) hacer cuatro anillos de bronce, uno para cada una de sus cuatro esquinas;

(2) ubicar la rejilla debajo del reborde, a la mitad de la altura del altar. (continuara en el tercer Título)

3er Titulo:

Instrucción Sobre El Traslado Del Altar. Versíc. 6 al 8. Harás también varas para el altar, varas de madera de acacia, las cuales cubrirás de bronce. Y las varas se meterán por los anillos, y estarán aquellas varas a ambos lados del altar cuando sea llevado. Lo harás hueco, de tablas; de la manera que te fue mostrado en el monte, así lo harás. (Léase Los Hechos 16.9 y 10. Y se le mostró a Pablo una visión de noche: un varón macedonio estaba en pie, rogándole y diciendo: Pasa a Macedonia y ayúdanos. Cuando vio la visión, en seguida procuramos partir para Macedonia, dando por cierto que Dios nos llamaba para que les anunciásemos el evangelio.).

   Referencias: 1ª de Samuel 7:1; 1ª de Crónicas 13:1-2; 1ª Crónicas 15: 13; 12 al 16;

  Comentario:

   [f]. El altar tenía dos Varas hechas de madera de acacia y cubiertas de bronce. Estas varas se metían por los cuatro anillos cuando se transportaba el altar (vv. 6-7).

   [g]. El altar estaba hecho de forma ahuecada (V. 8).

   [h]. Las instrucciones de Dios eran estrictas: el altar tenía que estar construido exactamente según el diseño de Dios (V. 8).

   Pensamiento 3. ¿Qué clase de altar habría diseñado el hombre? ¿Con qué tipo de altar el hombre habría intentado ganarse el favor de Dios y volverse acepto delante de él? El altar del hombre habría sido un altar:

  • de religión y rituales;
  • de esfuerzo humano y buenas obras;
  • pensado para hacer el bien y sentirse bien; de dinero y presentes;
  • que no requiriera ningún sacrificio.
  • que permitiera que cada cual hiciera lo que bien le pareciera;
  • que permitiera a cada uno seguir su propio camino;
  • pensado para la autoayuda y la autoestima;
  • que reforzara el egocentrismo y la autoimagen;

   Gracias a Dios que él no confió el diseño de altar al ser humano, sino que asignó esta gran responsabilidad a su Hijo, el Señor Jesucristo, el Cordero de Dios.

   “Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante” (Ef. 5:2).

   “Y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz” (Fil. 2:8).

   “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna” (Jn. 3:16).

   “Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu” (1 P. 3:18).

   Pensamiento 4. El altar del holocausto nos enseña varias lecciones:

Þ El sacrificio sustitutivo es necesario para el perdón de los pecados.

Þ No hay perdón sin el derramamiento de la sangre del sacrificio.

Þ No hay forma de acercarse a Dios ▬de ser salvo▬ más que por medio de la muerte de un sustituto.

   Jesucristo consumó el simbolismo del altar de bronce.

(1) Jesús es el Cordero de Dios.

   “El siguiente día vio Juan a Jesús que venía a él, y dijo: He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo” (Jn. 1:29).

(2) Jesús es el Cordero llevado al matadero.

   “Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca” (Is. 53:7).

(3) Jesús es el Cordero de Pascua sacrificado por nosotros.

   “Limpiaos, pues, de la vieja levadura, para que seáis nueva masa, sin levadura como sois; porque nuestra pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros” (1 Co. 5:7).

(4) Jesús es quien dio su vida como rescate.

   “Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos” (Mr. 10:45).

(5) Jesús es quien entregó su vida por nosotros.

   “En esto hemos conocido el amor, en que él puso su vida por nosotros; también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos” (1 Jn. 3:16).

EL TABERNÁCULO DE MOISÉS

SECTOR DEL TABERNACULO

El alta; de bronce, ubicado en el atrio (Ex. 27:1-8)

LO QUE NOS ENSEÑA

Lo que el altar nos enseña:

Þ El sacrificio sustitutivo es necesario para el perdón de los pecados.

Þ No hay perdón sin el derramamiento de la sangre de un sacrificio.

Þ No hay forma de acercarse a Dios de ser salvo más que por medio de la muerte de un sustituto.

LA CONSUMACIÓN DEL SIMBOLISMO EN CRISTO

Cristo consumó el simbolismo del altar de bronce:

   “Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos” (Mr. 10:45).

   “Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca” (Is. 53: 7).

   “El siguiente día vio Juan a Jesús que venía a él, y dijo: He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo” (Jn. 1:29).

   “Limpiaos, pues, de la vieja levadura, para que seáis nueva masa, sin levadura como sois; porque nuestra pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros” (1ª Co. 5:7).

   “Sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación” (1 P. 1:19).

   “En esto hemos conocido el amor, en que él puso su vida por nosotros; también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos” (I Jn. 3:16).

TIPOS, SÍMBOLOS E ILUSTRACIONES

(Éxodo 27:1-21)

Þ Término histórico: Los cuernos del altar (Ex. 27:2)

   Vea también El altar del holocausto (Ex. 27:1-8; 35:16; 38:1-7; 39:39; 40:6, 29) y altar del incienso (Ex. 30:1-10; 35:15; 37:25-29; 39:38; 40:5, 26-27)

Þ Tipo o ilustración (fundamento bíblico de cada uno)

   Tanto el altar del holocausto como el altar del incienso tenían cuernos a cada esquina. A lo largo de todas las Escrituras, los cuernos de ambos altares tienen cuatro significados simbólicos distintos:

   (a). A lo largo de las Escrituras, los cuernos simbolizan poder y fuerza. Por lo tanto, los cuernos del altar simbolizan el poder y la fuerza de Dios.

   “Pero tú eres santo, tú que habitas entre las alabanzas de Israel” (Sal. 22:3).

   “Y mi verdad y mi misericordia serán con él; y en mi nombre será ensalzado su cuerno” (Sal. 89:24 [RVA]).

   “Empero tú ensalzarás mi cuerno [poder] como el de unicornio: Seré ungido con aceite fresco” (Sal. 92:10 [RVA]).

   “Allí haré reverdecer el cuerno [poder] de David: He prevenido lámpara a mi ungido” (Sal. 132:17 [RVA]).

   (b). Los cuernos del altar simbolizan el poder sacrificial y expiatorio (reconciliatorio) del altar, tal como lo apreciamos en el hecho de que el altar fuera el lugar del sacrificio.

   (c). Los cuernos del altar simbolizan la salvación de Dios.

   (d). Los cuernos del altar simbolizan la protección, la seguridad, el refugio y la ayuda de Dios.

   “Y le harás cuernos en sus cuatro esquinas; los cuernos serán parte del mismo; y lo cubrirás de bronce” (Éx. 27:2).

Þ Aplicación para la vida del creyente hoy en día

   (a). Solo Dios tiene el poder y la fuerza para librar a su pueblo en medio de todas las pruebas y tentaciones de la vida.

   (b). Hoy en día, Dios acepta el sacrificio de Jesucristo como el sustituto por la ofrenda del creyente. Jesucristo mismo es el poder expiatorio que reconcilia al creyente con Dios. No obstante, el ser humano primero debe clamar al nombre del Señor para recibir este poder expiatorio y reconciliatorio.

   (c). La salvación de Dios es un don que puede experimentar todo el que clame al Señor y ruegue por su salvación (vea Ex. 30:10; Sal. ll8:27; Lc. 1:69).

   (d). Dios prometió guardar a su pueblo cerca de su corazón y velar por ellos para guiarlos en su peregrinaje hacia la tierra prometida del cielo. Él ha prometido suplir todas las necesidades de su amado pueblo (vea 2 S. 22:3; Sal. 18:2; l R. 2:28).

Þ Aplicación bíblica para el creyente hoy en día

   “Dijo: Jehová es mi roca y mi fortaleza, y mi libertador (2 S. 22:2).

   “Me libró de mi poderoso enemigo, y de los que me aborrecían; pues eran más fuertes que yo” (Sal. 18:17).

   “Busqué a Jehová, y él me oyó, y me libró de todos mis temores” (Sal. 34:4).

   “Porque has librado mi alma de la muerte, y mis pies de caída, para que ande delante de Dios en la luz de los que viven” (Sal. 56:13).

   “Y hasta la vejez yo mismo, y hasta las canas os soportare yo; yo hice, ya llevare’, yo soportare y guardaré” (Is. 46:4).

   “El cual nos libró, y nos libra, y en quien esperamos que aún nos librará, de tan gran muerte” (2 Co. 1:10).

   “Pero el Señor estuvo a mí lado, y me dio fuerzas, para que por mi fuese cumplida la predicación, y que todos los gentiles oyesen. Así fui librado de la boca del león” (2 Ti’ 4:1 7).

   “Y sobre sus cuernos hará Aarón expiación una vez en el año con la sangre del sacrificio por el pecado para expiación; una vez en el año hará expiación sobre el por vuestras generaciones; será muy santo a Jehová” (Ex. 30:10).

   “Porque la vida de la carne en la sangre está, y yo os la he dado para hacer expiación sobre el altar por vuestras almas; y la misma sangre hará expiación de la persona” (Lv. 17:11).

   “Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en Dios por el Señor nuestro Jesucristo, por quien hemos recibido ahora la reconciliación” (Ro. 5:11).

   “Jehová es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré? Jehová es la fortaleza de mi vida; ¿de quién he de atemorizarme?” (Sal. 27:1).

   “Pero la salvación de los justos es de Jehová, y él es su fortaleza en el tiempo de la angustia” (Sal. 37:39).

   “He aquí Dios es salvación mía; me asegurare’ y no temeré; porque mi fortaleza y mi canción es JAH Jehová, quien ha sido salvación para mí” (Is. 12:2).

   “Jehová está en medio de ti, poderoso, él salvará; se gozará sobre ti con alegría, callará de amor, se regocijará sobre ti con cánticos” (Sof. 3:17).

   “Dios mío, fortaleza mía, en él confiaré; mi escudo, y el fuerte de mi salvación, mi alto refugio; salvador mío; de violencia me libraste” (2 S. 22:3).

   “Porque él me esconderá en su tabernáculo en el día del mal; me ocultará en lo reservado de su morada; sobre una roca me pondrá en alto” (Sal 27.-5).

   “Tú eres mi refugio; me guarda: más de la angustia; con cánticos de liberación me rodearás” (Sal. 32:7).

   “En el temor de Jehová está la fuerte confianza; y esperanza tendrán sus hijos” (Pr. 14:26).

   “Torre fuerte es el nombre de Jehová; a él correrá el justo, y será levantado” (Pr. 18:10).

[2] Termino histórico:  Bronce (o cobre) (Ex. 27:2-3)

    Tipo o ilustración (fundamento Bíblico de cada uno). El bronce era el único metal que podía soportar el fuego ardiente del altar. Por, eso simboliza a Jesucristo. Él es la única Persona capaz de resistir el fuego consumidor del juicio de Dios contra el pecado, el único capaz de soportar el juicio por el pecado de una persona.

   “Y le harás cuernos en sus cuatro esquinas; los cuernos serán parte del mismo; y lo cubrirás de bronce. Harás también sus calderas para recoger la ceniza, y sus paletas, sus tazones, sus garfios y sus braseros; harás todos sus utensilios de bronce” (Ex. 27:2-3).

   Aplicación para la vida del creyente hoy en día

Þ El ser humano jamás alcanzará a imaginar la magnitud de la ira de Dios contra el pecado. Tampoco hay ser humano capaz de soportar esa ira. Por lo tanto, es esencial que el individuo clame a Cristo para que sea él quien tome sobre sí la ira del juicio venidero de Dios, que el hombre merece por su pecado. Nadie escapará a la condenación eterna a menos que se vuelva a Cristo con un corazón genuino.

Þ Aplicación bíblica para el creyente hoy en día:

   “Y sus pies semejantes al bronce bruñido, refulgente como en un horno; y su voz como estruendo de muchas aguas” (Ap. 1:15).

   “Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados” (Is. 53:5).

   “Pero vemos a aquel que fue hecho un poco menor que los ángeles, a Jesús, coronado de gloria y de honra, a causa del padecimiento de la muerte, para que por la gracia de Dios gustase la muerte por todos (He. 2:9).

Comentarios de Simbología:

   [1]. El altar del holocausto: simbolizaba la necesidad de la expiación y de la reconciliación con Dios

  1. Hecho de madera de acacia: medía 2,25 metros de largo por 2,25 metros de ancho por 1,35 metros de altura.
  2. Llevaba un cuerno en cada una de sus cuatro esquinas, hechos de una misma pieza con el altar.
  3. Estaba cubierto de bronce.
  4. Todos los utensilios eran de bronce:

1) los calderos (ceniceros) y las paletas;

2) los tazones y garfios;

3) los braseros.

  1. Llevaba una rejilla de bronce:

1) tenía cuatro anillos de bronce, uno a cada una de las cuatro esquinas;

2) estaba puesta debajo del reborde, a la mitad del altar.

  1. Tenía varas hechas de madera de acacia:

1) estaban cubiertas de bronce;

2) se metían por los anillos que estaban a cada lado del altar para transportarlo.

  1. Estaba hecho de forma ahuecada.
  2. Las instrucciones eran estrictas: tenía que estar construido exactamente según el diseño de Dios.

   [2]. El atrio del tabernáculo:  simbolizaba que el ser humano puede acercarse a Dios

  1. El mandato: construir el atrio.
  2. El lado sur:

1) estaba hecho de cortinas de lino de 45 metros de largo;

2) tenía 20 columnas encastradas en 20 basas de bronce;

3) había corchetes y anillos de plata en las columnas.

  1. El lado norte:

1) estaba hecho de cortinas de lino de 45 metros de largo;

2) tenía 20 columnas encastradas en 20 basas de bronce;

3) había corchetes y anillos de plata en las columnas.

  1. El lado occidental:

1) estaba hecho de cortinas de 22,50 metros de largo

2) tenía diez columnas con sus diez basas.

  1. El lado oriental:
  2. l) estaba hecho de cortinas medía 22,50 metros de largo;

2) era donde estaba la entra da del atrio, flanqueada por dos cortinas:

  • cada cortina medía 6,75 metros de largo;
  • cada una estaba sostenida por tres columnas, cada una con su basa.
  1. La entrada: consistía en una cortina de 9 metros de largo:
  • hecha de lino fino;
  • bordada con hilo azul, púrpura y carmesí;
  • que colgaba de cuatro columnas, encastradas en cuatro basas.
  1. Las columnas del atrio: estaban unidas con corchetes y anillos de plata.
  2. La síntesis:
  3. l) El atrio: medía 45 metros de largo por 22,50 metros de ancho y la altura de las cortinas que lo delimitaban era de 2,25 metros.
  • Las cortinas estaban hechas de lino fino.
  • Las basas de bronce sostenían las cortinas.

2) Todos los utensilios del servicio del tabernáculo, hasta las estacas de la tienda, eran de bronce.

   [3].El candelero del tabernáculo: simbolizaba que el camino hacia la presencia de Dios siempre está abierto

  1. El mandato:

1) Traer aceite puro de olivas para hacer arder continuamente las lámparas.

2) Ubicar el candelero justo afuera del velo interno, en el lugar santo.

3) Mantener las lámparas encendidas en la presencia del Señor, día y noche.

  1. La suma importancia de este mandato: era un estatuto perpetuo; Israel debía guardarlo por todas sus generaciones.

Amén, Para La Honra Y Gloria De Dios

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Hno Roberto Saldías Roa

Miembro de la IEP en Nacimiento Bajo, nació en el evangelio del Señor en la Iglesia de Laja 1975. Casado con María Nahuelmán, estudia teología de manera autodidacta. Me gusta mucho leer y escribir.

 

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