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Domingo 24 de junio de 2018: “Arrepentimiento fingido para quitar las plagas”.

Domingo 24 de junio de 2018: “Arrepentimiento fingido para quitar las plagas”.

Lección: Éxodo Cap. 8, Versiculos 8 Al 15. Entonces Faraón llamó a Moisés y a Aarón, y les dijo: Orad a Jehová para que quite las ranas de mí y de mi pueblo, y dejaré ir a tu pueblo para que ofrezca sacrificios a Jehová. Y dijo Moisés a Faraón: Dígnate indicarme cuándo debo orar por ti, por tus siervos y por tu pueblo, para que las ranas sean quitadas de ti y de tus casas, y que solamente queden en el río. Y él dijo: Mañana. Y Moisés respondió: Se hará conforme a tu palabra, para que conozcas que no hay como Jehová nuestro Dios. Y las ranas se irán de ti, y de tus casas, de tus siervos y de tu pueblo, y solamente quedarán en el río. Entonces salieron Moisés y Aarón de la presencia de Faraón. Y clamó Moisés a Jehová tocante a las ranas que había mandado a Faraón. E hizo Jehová conforme a la palabra de Moisés, y murieron las ranas de las casas, de los cortijos y de los campos. Y las juntaron en montones, y apestaba la tierra. Pero viendo Faraón que le habían dado reposo, endureció su corazón y no los escuchó, como Jehová lo había dicho.

 

  • Comentario:

Siete días después de azotar a Egipto con la primera plaga Jehová mandó a Moisés volver y anunciar una plaga de ranas si el faraón rehusaba dejar ir a Israel. Aunque no eran comunes en Palestina, las ranas eran una parte de la vida egipcia. Se las asociaba con la diosa Heqt, quien, según la creencia, ayudaba a las mujeres durante el parto; consecuentemente, las ranas eran consideradas la personificación de un poder que daba vida.

La plaga no representó una amenaza a la vida de los egipcios, sino que era una molestia y una gran inconveniencia. El faraón no prestó mucha atención a la primera plaga (7:23); sin embargo, las ranas sí llamaron su atención. El Nilo se llenó de ranas y la casa del faraón se llenó con ellas; estaban en su dormitorio y en su cama. Se metían en las casas de sus siervos y hasta en los hornos bien secos y en sus artesas de amasar. Al sentarse el faraón se le subían, y lo mismo ocurría a todos los habitantes del país (vv. 3, 4, 6). No había manera de escaparse de las ranas. ¡De veras el Señor consiguió la atención del faraón!

Una vez más los magos egipcios mostraron que ellos también tenían poder y produjeron ranas (v. 7); sin embargo, el problema no era producir más de ellas, sino quitárselas, y los sabios egipcios no pudieron hacerlo. Según el parecer del faraón, ¡simplemente aumentaron la plaga y la molestia! ¿Qué clase de sabios son éstos? Con esto entra en el estilo literario una nota de humor irónico.

Tal como sucedería con muchos de los profetas futuros (ver Amós 7:2; Jer. 27:18, etc.), el faraón llamó a Moisés y a Aarón y les pidió que intercedieran ante el Señor: Rogad a Jehová para que quite las ranas de mí y de mi pueblo, y dejaré ir al pueblo para que ofrezca sacrificios a Jehová (v. 8).

Con la petición entra un cambio en el relato; lentamente comienza a disminuir la resistencia del faraón ante la presión de Jehová. Por cierto, el propósito principal de las plagas es el de glorificar el poder y la autoridad del Señor al lograr la libertad de Israel; sin embargo, se indica ahora que las plagas tendrán una dimensión adicional al lograr la victoria de Jehová sobre la teología egipcia.

Además del conflicto con la teología egipcia se inicia el tema de las negociaciones. El faraón era un político astuto: hizo su primera oferta, aunque pronto se retractó (vv. 8, 15).

Posteriormente volvería a repetir la oferta interpretándola por medio de condiciones que la calificaban (8:25, 28; 10:11, 24). Astutamente, la primera vez no indicó ninguna condición en cuanto al lugar para servir a Jehová ni quienes podrían ir. Las condiciones las reservó para negociar más tarde.

Por su parte, Moisés se mostró igualmente astuto en su participación en las negociaciones; conocía bien al faraón. Aunque Moisés era el mensajero de Jehová, el Señor no le quitó la libertad para negociar. Por cierto, Dios lo guió en el trato (ver la promesa de estar con él siempre en 3:12); no obstante, se ve el principio claramente en la respuesta de Moisés al pedido del faraón: Dígnate indicarme cuándo he de rogar por ti… para que las ranas sean quitadas… y solamente queden en el Nilo (v. 9). El texto masorético es un poco más explícito. Literalmente dice: Te doy la ventaja. Fija el tiempo necesario para ti, para tu siervos y para tu pueblo, para que saque las ranas de ti y de tu casa, para que queden solamente en el río (tr. del autor). Al ofrecer al faraón la ventaja, Moisés le pidió que le indicara cuándo debieran ser quitadas las ranas. El faraón señaló el día, pero no pidió que las ranas fueran devueltas al río. Moisés clamó a Jehová, y sucedió tal como el faraón pidió (vv. 12, 13). El autor demuestra cómo Moisés salía ganando en las negociaciones, aun dando la ventaja al faraón: Jehová hizo conforme a la palabra de Moisés. Murieron las ranas… Las juntaron en muchos montones, y la tierra apestaba (vv.13, 14). Irónicamente, de acuerdo con la palabra del faraón, se quitaron las ranas, dejándolas muertas en el lugar donde estuvieron. ¡El faraón recibió un dividendo inesperado! No obstante, al terminar la plaga se escucha un informe familiar: con el alivio, el faraón endureció su corazón y no lo los escuchó (v. 15).

 

  • Definición de Fingimiento:

1. plastos (plastov», 4112) denota primeramente formado, moldeado (de plasso, moldear; castellano, plástico); luego, metafóricamente, hecho, fabricado, fingido (2 P 2.3). Cf. plasma, aquello que es moldeado (Ro 9.20).

2.   anupokritos (ajnupovkrito», 505), (de a, privativo; n, eufónico; y una forma adjetiva que corresponde a jupokrisis, véase ), significa no fingido, sin fingimiento. Se dice de amor (Ro 12.9: «sin fingimiento»; 2 Co 6.6: «sincero»; 1 P 1.22: «no fingido»); de la fe (1 Ti 1.5; 2 Ti 1.5: «no fingida»); de la sabiduría que viene de arriba: «sin … hipocresía».

Notas: (1) El nombre jupokrisis, hipocresía, se traduce «fingimientos» en la rv en 1 P 2.1 (rvr: «hipocresía»), véase ; (2) el verbo jupokrinomai se traduce «que se fingiesen» (rv, rvr: «que se simulasen»). Véase simular.

 

ARREPENTIMIENTO:   Traducción de una familia de palabras que indican un regreso, un cambio de parecer, o un repudio del pecado para volver a Dios.

 – En El Antiguo Testamento:

Puesto que Israel debe a Dios obediencia absoluta y cae bajo juicio cuando se desvía, solo por el arrepentimiento puede restablecer su relación favorable con Él. La nación puede apartar para este reconocimiento un día entero (Neh 9; cf. las liturgias del arrepentimiento conservadas en Is 63.7–64.12; Dn 9.4–19; Os 9 y 14). Como símbolo de su renuncia al pecado, el arrepentido rasga sus vestidos, ayuna, se viste de cilicio, o se sienta en cenizas. Los profetas recalcan el aspecto personal del arrepentimiento (p. ej., Acab, 1 R 21), al exigir una reorientación de todo el individuo que conduzca a la obediencia, confianza en Dios y rechazo total a ídolo y dependencia de lo humano. El arrepentimiento demanda una renovación del espíritu y del corazón (Ez 18.31); esto es posible solo como consecuencia de la redención divina (Is 44.22; Jer 31.33; Ez 11.19; 36.26).

En lenguaje antropomórfico, se afirma que Dios también se arrepiente, con lo cual se señala simplemente un cambio en su relación con el ser humano (p. ej., Gn 6.6s).

– En El Nuevo Testamento:

Juan el Bautista continúa la demanda de arrepentimiento (Mt 3.8, 10) y asimismo Jesús (Mc 1.15; Lc 13.1ss), pero con mayor énfasis en la limpieza interior y la totalidad de la demanda divina (Lc 14.33; Mt 18.3; Lc 5.32). En un sentido nuevo Jesús hace posible el arrepentimiento, porque este se completa con la fe, con el discipulado cristiano.

En la predicación de la iglesia apostólica el arrepentimiento es básico (Hch 3.19; 2 Co 7.9; Heb 6.1; Ap 2.21; etc.; cf. Concordancia); se relaciona con el bautismo (Hch 2.38), la fe (Hch 20.21) y el perdón (Lc 24.47). Este regreso a Dios (1 P 2.25) se basa en la obra de Cristo (Hch 17.30); es a la vez una responsabilidad humana (Hch 8.22) y un don de Dios (Ro 2.4; 2 Ti 2.25) mediante el Espíritu (Hch 10.45).

En el Nuevo Testamento arrepentimiento, por lo general, es traducción de la voz griega meta Œnoia, que significa «cambio de actitud o de propósito en la vida» y no solo «penitencia» como solía traducirse en las versiones catolicorromanas antiguas Neh 9; cf. las liturgias del arrepentimiento conservadas en Is 63.7–64.12; Dn 9.4–19; Os 9 y 14). Como símbolo de su renuncia al pecado, el arrepentido rasga sus vestidos, ayuna, se viste de cilicio, o se sienta en cenizas. Los profetas recalcan el aspecto personal del arrepentimiento (p. ej., Acab, 1 R 21), al exigir una reorientación de todo el individuo que conduzca a la obediencia, confianza en Dios y rechazo total a ídolo y dependencia de lo humano. El arrepentimiento demanda una renovación del espíritu y del corazón (Ez 18.31); esto es posible solo como consecuencia de la redención divina (Is 44.22; Jer 31.33; Ez 11.19; 36.26).

En lenguaje antropomórfico, se afirma que Dios también se arrepiente, con lo cual se señala simplemente un cambio en su relación con el ser humano (p. ej., Gn 6.6s).

 

  • Pensamiento:

El tema nos habla de algo muy serio e importante en el arrepentimiento (“arrepentirse”, o algún equivalente, es invariablemente la traducción de dos términos: naµh\am (‘lamentar, cambiar de idea’) y sûuÆb_ (en el sentido de “volverse, retornar”). el arrepentimiento es algo serio y responsable, porque significa un cambio de mente y debe ser sincera, no una simulación de dolor en el corazón sino en la mente. Porque Dios conoce el corazón, y NO debemos fingir ante Él. Y esto resulta un cambio de acciones y actitudes. Advierta que faraón hizo una simulación o sea fingió un arrepentimiento por el momento de la aflicción. Dios nos bendiga como creyentes sinceros delante del dios verdadero.

 

  • Citas:

Lucas 3:8 al 14. Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento, y no comencéis a decir dentro de vosotros mismos: Tenemos a Abraham por padre; porque os digo que Dios puede levantar hijos a Abraham aun de estas piedras.  Y ya también el hacha está puesta a la raíz de los árboles; por tanto, todo árbol que no da buen fruto se corta y se echa en el fuego. Y la gente le preguntaba, diciendo: Entonces, ¿qué haremos?  Y respondiendo, les dijo: El que tiene dos túnicas, dé al que no tiene; y el que tiene qué comer, haga lo mismo. Vinieron también unos publicanos para ser bautizados, y le dijeron: Maestro, ¿qué haremos?  Él les dijo: No exijáis más de lo que os está ordenado.  También le preguntaron unos soldados, diciendo: Y nosotros, ¿qué haremos? Y les dijo: No hagáis extorsión a nadie, ni calumniéis; y contentaos con vuestro salario.

Hechos 3.19. Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio.

Hechos 26:20. sino que anuncié primeramente a los que están en Damasco, y Jerusalén, y por toda la tierra de Judea, y a los gentiles, que se arrepintiesen y se convirtiesen a Dios, haciendo obras dignas de arrepentimiento.

 

Texto: 2a a Timoteo Cap. 3, Versículo 5. que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a éstos evita.

 

1er Titulo:

Petición De Oración Por Causa De La Aflicción. Versic. 8 Al 11.Entonces Faraón llamó a Moisés y a Aarón, y les dijo: Orad a Jehová para que quite las ranas de mí y de mi pueblo, y dejaré ir a tu pueblo para que ofrezca sacrificios a Jehová. Y dijo Moisés a Faraón: Dígnate indicarme cuándo debo orar por ti, por tus siervos y por tu pueblo, para que las ranas sean quitadas de ti y de tus casas, y que solamente queden en el río. Y él dijo: Mañana. Y Moisés respondió: Se hará conforme a tu palabra, para que conozcas que no hay como Jehová nuestro Dios. Y las ranas se irán de ti, y de tus casas, de tus siervos y de tu pueblo, y solamente quedarán en el río. (Léase 1a De Samuel 15:24 y 25. Entonces Saúl dijo a Samuel: Yo he pecado; pues he quebrantado el mandamiento de Jehová y tus palabras, porque temí al pueblo y consentí a la voz de ellos. Perdona, pues, ahora mi pecado,  y vuelve conmigo para que adore a Jehová.)

Comentario: (8:7-8) HipocresíaÞ Magos: Hubo respuesta al juicio: Clamor por liberación.

  1. Los falsos mensajeros (magos) imitaron el milagro (v. 7). Utilizaron sus artes secretas aparentemente con el objetivo de hacer que algunas ranas huyeran a tierras más altas. Pero como ya había sucedido antes, la hazaña mágica era obviamente un engaño. ¿Cómo lo sabemos? Si los magos hubieran sido poseedores de un poder verdaderamente digno de dioses, hubieran hecho desaparecer las ranas del juicio de Dios. Eso era lo que Faraón y su pueblo necesitaban en realidad, no más ranas.
  2. Faraón clamó por la liberación (v.8). La proeza de los magos aparentemente no asombro a Faraón. Él quería que ellos hicieran desaparecer las ranas del juicio de Dios de la tierra de Egipto, no que hicieran que más ranas invadiera la tierra.

Faraón llamó inmediatamente a los mensajero de Dios y les pidió auxilio, que Dios se llevara las ranas. Fíjese que él prometió liberar al pueblo de Dios, dejarles libres y que ofrendaran sacrificios a su Señor. Primero fue desafiante; ahora clamaba por la misericordia de Dios. Había rechazado la palabra de Dios; ahora se encontraba listo para obedecer la Palabra de Dios.

Comentario: (8: 9-11). Juicio, propósito de Þ Prueba Þ Comprobación Þ Dios, persona: El que este juicio en particular cayera sobre Egipto tuvo al menos dos propósitos.

Retar a Faraón a poner a prueba los poderes de Dios fue un propósito (vv. 9-10). Moisés dijo Faraón que fijara la hora en la que las ranas serian retiradas. Al fijar la hora, Faraón sabría que su eliminación no sería fortuita, sino producto de la mano de Dios mismo. Fíjese en la rápida respuesta de Faraón: Él quería que las ranas fueran eliminadas el día siguiente. ¿Porque?

  1. El juicio tuvo como propósito: Demostrar que Dios no tiene igual, que nadie es como Dios nuestro Señor (v. 10). Esta gran verdad se demostró de dos maneras:

1.Dios había demostrado que Él era el SEÑOR Todopoderoso, quien hace justicia. Él había hecho justicia con Egipto. Él y solo Él es omnipotente, poseedor del derecho y el poder para juzgar al hombre. Dios había demostrado que ejercía su poder sobre la reproducción de la vida. Recuerde que los egipcios creían que el espíritu de la reproducción vivía en las ranas y tenia poder poco común; por consiguiente, los egipcios adoraban a dioses con cabezas de ranas (Ptha y Hekt), y les pedían su bendición para poder reproducirse y tener hijos. Por ellos, cuando Dios llevo a Egipto la plaga de las ranas, asestó un golpe devastador a las falsas adoraciones de los egipcios. Él demostró, más allá de toda duda, quién en realidad tenía el poder para bendecir y controlar el proceso reproductivo del hombre y los animales: Dios nuestro SEÑOR.

2.Dios estaba a punto de demostrar que Él era en verdad Dios nuestro SEÑOR (Jehová, Yahveh), el dios de la misericordia, la libertad y la salvación. Él salvara a todos aquellos que claman por libertad y la salvación. Dios tiene poder de retirar, así como de poner sobre alguien la mano castigadora y enjuiciadora. Faraón tenía que aprender ambas lecciones: Que es el Dios de la misericordia, así como del juicio. Por medio de Moisés Dios proclamó que Él tenía el poder para retirar, así como para enviar un juicio. Él era misericordioso; por lo tanto, Dios detendría el mando del juicio si tan solo una persona clamara por misericordia y libertad.

Pensamiento:  A lo largo de la vida caen sobre nosotros pruebas severas y terribles. Todos pasamos por pruebas tan terribles como son… Los accidentes; las Enfermedades; las penas; las crisis financieras; los corazones rotos; la soledad; el vacío; la perdida del empleo; la muerte..

Hay momento en nuestra vida en los que la mayoría de nosotros clamamos a Dios por liberación y piedad. Nos damos cuenta en realidad de nuestros fracasos, deficiencias y pecados. Nos damos cuenta de que ningún hombre puede ayudarnos, que solo Dios puede ayudarnos. Por consiguiente, clamamos a Dios por piedad y ayuda, por su liberación. Tal fue la experiencia de Faraón, y es , en ocasiones, muestra experiencia. Lo que debemos hacer es estar seguros de que cuando nos volvamos a Dios, estamos realizando una verdadera profesión de fe y no una falsa profesión. Una profesión falsa nos condenará al juicio eterno de Dios.

Dios nuestro Señor no tiene igual. Nadie es como nuestro Dios nuestro Señor. Él es tanto justo como misericordioso. Él manda castigos y juicios sobre los pecadores, pero también tendrá misericordia del pecador que clama por libertad y salvación.

 

  • Citas:

Marcos 7:6. Respondiendo él, les dijo: Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, como está escrito: este pueblo de labios me honra, Mas su corazón está lejos de mí.

Mateo 7:21-23. No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad.

Génesis 41:16. Respondió José a Faraón, diciendo: No está en mí; Dios será el que dé respuesta propicia a Faraón.

 

2° Titulo:

Dios Confirmando El Llamado De Sus Siervos. Versic. 12 y 13.Entonces salieron Moisés y Aarón de la presencia de Faraón. Y clamó Moisés a Jehová tocante a las ranas que había mandado a Faraón. E hizo Jehová conforme a la palabra de Moisés, y murieron las ranas de las casas, de los cortijos y de los campos. (Léase Santiago 5:17 y 18. Elías era hombre sujeto a pasiones semejantes a las nuestras, y oró fervientemente para que no lloviese, y no llovió sobre la tierra por tres años y seis meses. Y otra vez oró, y el cielo dio lluvia, y la tierra produjo su fruto. ).

Comentario: (8:12-13). Liberación Þ Oración Þ Intercesión: La liberación del juicio fue asombrosa. El mensajero de Dios, Moisés, hizo justo lo que cualquier mensajero haría cuando el castigo de Dios cae sobre un pueblo. Cuando estuvo solo, buscó el rostro de Dios. Intercedió por el pueblo. Se convirtió en intercesor de los perdidos del mundo, de los egipcios impíos que clamaban a su Dios por misericordia y liberación.

Fíjese: Dios escuchó a su mensajero e inmediatamente detuvo el juicio. Su mano castigadora se retiró:

-. Las ranas cayeron muertas justo en donde estaban: En los hogares, en las aldeas, en los campos.

-. Las personas apilaron las ranas.

-. La tierra apestó; hedía a muerte.

¿ Qué mató a las ranas exactamente? ¿Utilizó Dios algún medio natural, como bacterias de aguas contaminadas de los canales y los manantiales que habían sido contaminados por el río Nilo siete días antes? ¿O, milagrosamente, Dios habló y las ranas murieron? Las escrituras no lo dicen: Sencillamente nos cuentan que Dios respondió a las plegarias de Moisés y las ranas murieron.

Pensamiento: Intercesión, clamar por las almas perdidas del mundo, es una de las necesidades más apremiantes del mundo de hoy. Se necesitan creyentes que se conviertan en verdaderos guerreros de la oración, que se comprometan a clamar por las almas perdidas.

Los mensajeros de Dios, aquellos a quienes realmente Dios haya llamado, deben llevar la delantera en la intercesión. Deben predicar y enseñar, pero lo más urgente es que practiquen la intercesión. Ellos, antes que todos los demás, deben ir ante Dios y clamar por las almas perdidas de este mundo.

 

  • Citas:

Génesis 18: 23-32. Y se acercó Abraham y dijo: ¿Destruirás también al justo con el impío? Quizá haya cincuenta justos dentro de la ciudad: ¿destruirás también y no perdonarás al lugar por amor a los cincuenta justos que estén dentro de él? Lejos de ti el hacer tal, que hagas morir al justo con el impío, y que sea el justo tratado como el impío; nunca tal hagas. El Juez de toda la tierra, ¿no ha de hacer lo que es justo? Entonces respondió Jehová: Si hallare en Sodoma cincuenta justos dentro de la ciudad, perdonaré a todo este lugar por amor a ellos. Y Abraham replicó y dijo: He aquí ahora que he comenzado a hablar a mi Señor, aunque soy polvo y ceniza. Quizá faltarán de cincuenta justos cinco; ¿destruirás por aquellos cinco toda la ciudad? Y dijo: No la destruiré, si hallare allí cuarenta y cinco. Y volvió a hablarle, y dijo: Quizá se hallarán allí cuarenta. Y respondió: No lo haré por amor a los cuarenta. Y dijo: No se enoje ahora mi Señor, si hablare: quizá se hallarán allí treinta. Y respondió: No lo haré si hallare allí treinta. Y dijo: He aquí ahora que he emprendido el hablar a mi Señor: quizá se hallarán allí veinte. No la destruiré, respondió, por amor a los veinte. Y volvió a decir: No se enoje ahora mi Señor, si hablare solamente una vez: quizá se hallarán allí diez. No la destruiré, respondió, por amor a los diez. Y Jehová se fue, luego que acabó de hablar a Abraham; y Abraham volvió a su lugar.

Efesios 6:18:orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos;

Colosenses 4:2-3. Perseverad en la oración, velando en ella con acción de gracias; orando también al mismo tiempo por nosotros, para que el Señor nos abra puerta para la palabra, a fin de dar a conocer el misterio de Cristo, por el cual también estoy preso.

 

3er Titulo:

Manifiesta Hipocresía De Los Impíos. Versic. 14 y 15. Y las juntaron en montones, y apestaba la tierra. Pero viendo Faraón que le habían dado reposo, endureció su corazón y no los escuchó, como Jehová lo había dicho.  (Léase 2a De Cronicas 36:13.Se rebeló asimismo contra Nabucodonosor, al cual había jurado por Dios; y endureció su cerviz, y obstinó su corazón para no volverse a Jehová el Dios de Israel. ).

Comentario: (8:14-15). Vuelta atrás Þ Olvidar a Dios Þ Duro Þ Endurecido Þ Corazón, duro: Hubo el pecado de volverse atrás. Una vez que se retiró este juicio, Faraón endureció su corazón y rehusó escuchar la advertencia. Dicha escena es la más trágica. Dios fue misericordioso y libro a Faraón y su pueblo de la mano castigadora y enjuiciadora. Pero lamentablemente Faraón abusó de la misericordia de Dios.

  • El castigo de Dios fue olvidado.
  • Las condenas se terminaron.
  • Las promesas hechas no fueron cumplidas.
  • El dolor del sufrimiento se desvaneció.
  • El miedo del juicio pasó
  • El corazón se endureció.

Faraón, de maneras vergonzosa, dio la espalda a Dios y la promesa que había hecho. El precio de seguir a Dios era demasiado grande para pagarlo: No podía darse el lujo de dejar ir al pueblo de Dios. Obedecer a Dios significaba la pérdida de la riqueza, de la mano de obra barata y las ganancias financieras, un precio demasiado alto por obedecer a Dios.

Pensamiento: ¡Cuán a menudo clamamos a Dios para que nos libere de alguna prueba terrible! Y prometemos cosas a Dios, prometemos obedecerlo y hacer exactamente lo que Él nos ordene.

¿Pero cuántos de nosotros cumplimos nuestras promesas? ¿Cuántos de nosotros, vergonzosamente, abusamos de la misericordia y la paciencia de Dios? ¿Cuántos de nosotros nos arrepentimos realmente y retomamos nuestro compromiso con Dios con renovado vigor?

  • ¿El dolor del sufrimiento se desvaneció de nuestros recuerdos?
  • ¿Las condenas se terminaron?
  • ¿Se olvidaron las promesas que se hicieron?
  • ¿No volverá nunca más lo que sentimos en aquel momento?
  • ¿Tanto se han endurecido nuestros corazones?

 

  • Citas: 

Eclesiastés 5:4 -6. Cuando a Dios haces promesa, no tardes en cumplirla; porque él no se complace en los insensatos. Cumple lo que prometes. Mejor es que no prometas, y no que prometas y no cumplas. No dejes que tu boca te haga pecar, ni digas delante del ángel, que fue ignorancia. ¿Por qué harás que Dios se enoje a causa de tu voz, y que destruya la obra de tus manos?

Nehemías 9:38. A causa, pues, de todo esto, nosotros hacemos fiel promesa, y la escribimos, firmada por nuestros príncipes, por nuestros levitas y por nuestros sacerdotes.

Jonás 1:16. Y temieron aquellos hombres a Jehová con gran temor, y ofrecieron sacrificio a Jehová, e hicieron votos.

Lucas 8:13. Los de sobre la piedra son los que habiendo oído, reciben la palabra con gozo; pero éstos no tienen raíces; creen por algún tiempo, y en el tiempo de la prueba se apartan.

 

  • Semillero Homilético:

 

«El corazón endurecido del hombre».

7:3, 13, 22; 8:15, 19, 32; 9:7, 12, 34, 35, 10:20, 27; 11:10; 14:4, 8

Introducción: ¿Endureció Dios verdaderamente el corazón de faraón para desobedecerlo? Si fue así, ¿cómo puede culparse a faraón por su resistencia a Dios? ¿Que es lo que realmente hace Dios con un hombre que se obstina en ser impío? El hombre endurece su propio corazón.

– Faraón ya era corrupto; Dios lo abandonó a su propia corrupción (Stg. 1:13).

– Faraón endureció su propio corazón porque no temía a Dios (9:30).

(1) El que no teme a Dios se enfrenta a su ira (Deut. 28:58–60).

(2) El que teme a Dios lo obedece al fin (Gén. 22:12).

– Faraón endureció su corazón porque Dios le retiró su influencia.

(1) Faraón llegó al colmo de sus pecados (1 Tes. 2:16).

(2) Faraón colmó la paciencia de Dios (2 Ped. 3:9, 14, 15).

(3) Faraón llegó al punto sin retorno (Prov. 6:12–15).

– Faraón endureció su corazón ante la prueba de Satanás que Dios le permitió. Dios había permitido esa prueba, como en el caso de Job. (Job 1:6–12).

– Faraón ya había dado cabida al poder de Satanás directamente en su vida. Sus hechiceros, magos y encantadores usaban el poder de Satanás (7:10–13; 7:22; 8:7).

– Faraón era culpable de sus malas acciones.

– El faraón estaba en autoridad porque Dios mismo lo había puesto (Rom. 13:1–4), y estando en el deber de hacer el bien, decidió hacer lo malo.

Conclusión: El hombre mismo es el que endurece su corazón contra Dios al rechazar las oportunidades que él le da, la influencia de que lo ha rodeado, y las invitaciones y advertencias que le ha enviado.

 

Amén, para la gloria de Dios.

 

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Hno Roberto Saldías Roa

Miembro de la IEP en Nacimiento Bajo, nació en el evangelio del Señor en la Iglesia de Laja 1975. Casado con María Nahuelmán, estudia teología de manera autodidacta. Me gusta mucho leer y escribir.