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Domingo 22 de noviembre de 2020“Unción Necesaria Para Ejercer El Ministerio Sacerdotal”

Domingo 22 de noviembre de 2020“Unción Necesaria Para Ejercer El Ministerio Sacerdotal”

    Lección: Éxodo Cap. 40, versículos 10 al 16. 10Ungiras también el altar del holocausto y todos sus utensilios; y santificaras el altar, y será un altar santísimo. 11Asimismo ungirás la fuente y su base, y la santificarás. 12Y llevarás a Aarón y a sus hijos a la puerta del tabernáculo de reunión, y los lavaras con agua. 13Y harás vestir a Aarón las vestiduras sagradas, y lo ungirás, y lo consagraras, para que sea mi sacerdote. 14Después harás que se acerquen sus hijos, y les vestirás las túnicas; 15y los ungirás, como ungiste a su padre, y serán mis sacerdotes, y su unción les servirá por sacerdocio perpetuo, por sus generaciones. 16Y Moisés hizo conforme a todo lo que Jehová le mando; así lo hizo.

   Pensamiento del tema: (Éxodo 29:7) Ungimiento —Aceite —Sacerdocio —Espíritu Santo: Una vez puestas las vestiduras sacerdotales, Moisés procedería a ungirlos con aceite. El aceite es un símbolo del Espíritu Santo y del nombramiento y el poder de Dios. El sacerdote, el siervo de Dios, era designado por Dios; por lo tanto, debía ser ungido con el Espíritu y el poder de Dios.

   Pensamiento 1. Ningún ministro puede servir a Dios sin el ungimiento de parte de Dios, es decir, sin la unción del Espíritu y el poder de Dios.

   “Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra” (Hch. 1:8).

   “Cómo Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, y cómo este anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él” (Hch. 10:38).

   “Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley” (Gá. 5:22-23).

   “[…] sed llenos del Espíritu” (Ef. 5:18).

   “Mas yo estoy lleno de poder del Espíritu de Jehová, y de juicio y de fuerza, para denunciar a Jacob su rebelión, y a Israel su pecado” (Mi. 3:8).

Tema a tratar en esta lección:

[1]. Las instrucciones del Señor

♦a. El tabernáculo debía erigirse el primer día del primer mes.

♦b. Moisés debía poner todo el mobiliario en su lugar:

1) el arca del testimonio;

2) el velo para cubrir el arca;

3) la mesa de la proposición y sus utensilios;

4) el candelero con las lámparas encendidas;

5) el altar de oro para el incienso, delante del arca del testimonio;

6) la cortina de la entrada del tabernáculo;

7) él altar del holocausto, delante de la entrada del tabernáculo;

8) la fuente de bronce, con agua en ella, ubicada entre el tabernáculo de reunión y el altar;

9) el atrio;

10) la cortina de la entrada del atrio.

♦c. La dedicación del tabernáculo y su mobiliario

1) Moisés debía ungir el tabernáculo y todo lo que estaba en él para santificarlo (apartarlo para Dios).

2) Debía ungir el altar del holocausto y sus utensilios para santificarlos.

3) Debía ungir la fuente y su base para consagrarlas.

♦d. La consagración de los sacerdotes

1) Los sacerdotes debían presentarse a la puerta del tabernáculo para que Moisés los lavara.

2) El sumo sacerdote debía vestirse de las prendas sagradas; luego Moisés lo ungiría y consagraría.

3) Luego debían acercarse sus hijos para que Moisés los vistiera de las túnicas.

4) Debía ungir a los hijos de Aarón.

5) El propósito: ungir a los hijos de Aarón para darles el sacerdocio por todas sus generaciones (para apartarlos).

   [1]. (Éxodo 40:1-15) – (el comentario general es mismo del domingo anterior se complementa con los textos adicionales).

   Mandamientos ▬ Instrucciones ▬ Palabra De Dios ▬ Tabernáculo De Moisés ▬ Sacerdocio: El Señor dio instrucciones sobre cómo levantar el tabernáculo y preparar todo para la adoración. Israel estaba alcanzado un punto culminante de su historia en este momento crucial. Los israelitas habían vivido alrededor de cuatrocientos años bajo el yugo de la esclavitud de Egipto (un símbolo del mundo), pero recorrieron un muy largo trecho en muy poco tiempo. Hacía tan solo dos años eran esclavos y clamaban a Dios para que él aliviara su sufrimiento (vea Ex. 2:23). Tan solo imagínelo: había pasado solo un año desde que Dios libertó a su pueblo del yugo de la esclavitud con una imponente demostración de su extraordinario poder, y qué año había sido aquel para Israel. En el transcurso de ese año, Israel había caminado por el desierto y había experimentado:

◘ la milagrosa guía de Dios a través de la columna de nube, de día y de noche (Ex. 13:17-22);

◘ la división de las aguas del Mar Rojo (Ex. 14:1-31);

◘ el castigo de Dios cuando se quejaron y murmuraron frente a las aguas amargas de Mara (Ex. 15:22-27);

◘ la provisión de alimento que Dios les dio cuando se quejaron y no creyeron en el Señor (Ex. 16:1-36); V

◘ la provisión del agua de la peña (Ex. 17: 1-7);

◘ la victoria de Dios en la guerra contra los amalecitas (Ex. 17:8-16);

◘ el gobierno de Dios, que puso orden en los asuntos del pueblo (Ex. 18: 1-27);

◘ el desafío que Dios les presentó cuando dio la ley a Moisés (Ex. 19:1-24:18);

◘ el designio de Dios al mostrarle a Moisés los planos para el tabernáculo (Ex. 2511-31:18);

◘ el juicio de Dios cuando se, rebelaron contra él erigiendo el becerro de oro (Ex. 32:1-35);

◘ la misericordia de Dios cuando Moisés intercedió por ellos (Ex. 33: 1-23);

◘ la renovación del pacto de Dios con ellos (Ex. 34:1-35);

◘ el llamado de Dios a construir el tabernáculo, el centro de la adoración (Ex. 35:1-39:43).

-a. Ahora, Dios le estaba diciendo a Moisés que montara el tabernáculo, en el primer día del primer mes de un año nuevo (v. 2; vea v. 17). Todas las experiencias vividas el año anterior habían enseñado a Israel una gran verdad: Dios es el Dios de los nuevos comienzos. El hombre puede empezar de nuevo y tener una vida nueva mediante el poder de Dios, y lo mismo sucedería con el tabernáculo, que sería para el pueblo de Dios un recordatorio simbólico de los nuevos comienzos. El mismo Dios que creó los cielos y la tierra también es Aquel que dio a su pueblo la oportunidad de volver a empezar: de la esclavitud a la libertad, del desorden a la ley, de una tierra de idolatría a un tabernáculo donde Dios habitaría en medio de su pueblo y donde ellos le rendirían adoración.

-b. Ahora era el momento de poner en su lugar cada elemento y utensilio del tabernáculo. Considere el orden en que Moisés debía acomodar el mobiliario:

1) la tienda en sí misma, el tabernáculo de reunión (v. 2);

2) el arca del pacto, que contenía el testimonio de Dios (Los diez mandamientos) (v. 3);

3) el velo para cubrir el arca (v. 3);

4) la mesa de la proposición y sus utensilios (v. 4);

5) el candelero con las lámparas encendidas (v. 4);

6) el altar de oro para el incienso, delante del arca del testimonio (v. 5);

7) la cortina de la entrada del tabernáculo (v. 5);

8) el altar del holocausto, delante de la entrada del tabernáculo (v. 6);

9) la fuente de bronce, ubicada entre el tabernáculo de reunión y el altar, que luego llenaría de agua (v. 7);

10) el atrio (v. 8);

11) la cortina de la entrada del atrio (v. 8).

-c. Luego, Dios dio a Moisés instrucciones sobre la dedicación del tabernáculo y el mobiliario. Moisés recibió la instrucción de ungir el tabernáculo y todo lo que estaba en él para santificarlo, es decir, para apartarlo para Dios (v. 9). También debía ungir el altar del holocausto y sus utensilios para santificarlos (v. 10) y después ungir la fuente y su base para consagrarlas (v. 11).

-d. Por último, Moisés recibió instrucciones sobre la consagración de los sacerdotes, que debían presentarse a la puerta del tabernáculo para que Moisés los lavara con agua (v. 12). Después de lavarlos, Moisés debía vestir al sumo sacerdote con las prendas sagradas, ungirlo y consagrarlo (v. 13). Luego debían acercarse los hijos de Aarón para que Moisés los vistiera con las túnicas y luego los ungiera para el servicio, tal como había hecho con Aarón (vv. 14-15). El propósito de estas instrucciones era ungir el sacerdocio para instituirlo como un ministerio perpetuo por todas sus generaciones. Los sucesores de Aarón y sus hijos, los sacerdotes originales, quedarían apartados para el servicio a Dios al igual que ellos (v. 15).

   Pensamiento 1. Hay tres lecciones que podemos extraer de las instrucciones que Dios dio para levantar el tabernáculo.

(1) Dios es el Dios de los nuevos comienzos. El momento de levantar el tabernáculo nos muestra que Dios dio a su pueblo un nuevo comienzo. Los había librado de la esclavitud de Egipto (un símbolo del mundo) y los había llevado hasta este punto en su vida: los hizo libres para que levantaran el tabernáculo de Dios y lo adoraran a él con libertad. Además, Dios les había perdonado el terrible pecado de erigir el becerro de oro, el gravísimo error de rechazar a Dios y quebrantar sus mandamientos. Él no los rechazó, sino que los perdonó, y la prueba de que los había perdonado y no los había rechazado se encuentra en las instrucciones para levantar el tabernáculo. Al darles directrices sobre cómo levantar el tabernáculo, Dios les estaba dando un nuevo comienzo, una nueva, oportunidad y una nueva vida con él.

   Él es el Dios de los nuevos comienzos. El ser humano puede empezar de nuevo y tener una vida nueva por medio del poder de Dios, por medio de la Persona que vino al mundo a habitar en medio nuestro: el Hijo de Dios, el Señor Jesucristo. Cuando recibimos a Cristo, experimentamos el poder y la presencia del Señor.

   “Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne” (Ez. 36:26).

   “Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios” (Jn. 1:12-13).

   “Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios” (Jn. 3:3).

   “De modo que, si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas” (2 Co. 5:17).

   “Y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad” (Ef. 4:24).

   “Siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre” (1 P. 1:23).

   “Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo, es nacido de Dios; y todo aquel que ama al que engendró, ama también al que ha sido engendrado por él” (1 Jn. 5:1).

(2) Todos nuestros bienes materiales deberían estar dedicados a Dios y apartados para sus propósitos. Dios mandó a Moisés a ungir el tabernáculo y todo su mobiliario, es decir, a dedicar y consagrar todo para el Señor. Nosotros también debemos dedicar y consagrar todo lo que tenemos a Dios. Si hay alguna posesión material que no podemos dedicarle, entonces ese objeto se ha convertido en algo que es más importante para nosotros que Dios. ¿Cuáles son esas cosas tan importantes, que suelen volverse más importantes para nosotros que Dios mismo? ¿Cuáles son esas cosas que generan una lucha en nuestro interior y nos hacen dudar si apartarlas o no para él? Pueden ser:

  • el dinero; • una profesión; • una posición; • la recreación; • negocios; • pasatiempos; • propiedades; • juegos;
  • casas; • música y películas; • ropa; • televisión; • automóviles; • estéreos.

   La lista podría seguir, pero la Palabra de Dios es clara: jamás debemos permitir que los bienes materiales nos roben nuestra relación con Dios. Debemos presentar todo a Dios con las manos abiertas de la sumisión y no con el puño apretado de la avaricia. Cuando obedecemos, experimentamos la presencia del Señor.

   “Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas” (Mt. 6:24).

   “Pues ¿qué aprovecha al hombre, si gana todo el mundo, y se destruye o se pierde a sí mismo?” (Lc. 9:25).

   “Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición; porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores” (1 Ti. 6:9-10).

   “También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos” (2 Ti. 3:1-2).

3). Debemos dedicarnos y consagrarnos nosotros mismos para Dios de la misma forma en que le dedicamos nuestros bienes personales. El Señor dijo a Moisés que ungiera y consagrará a los sacerdotes, Aarón y sus hijos. La demanda que nosotros también estemos apartados para su servicio, que dediquemos y consagremos nuestra propia vida para él y su gran causa. Cuando obedecemos, experimentamos la presencia del Señor

   “Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame” (Lc. 9:23).

   “Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta” (Ro. 12:1-2).

   “¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios” (1 Co. 6:19-20).

   “Doy gracias al que me fortaleció, a Cristo Jesús nuestro Señor, porque me tuvo por fiel, poniéndome en el ministerio” (1 Ti. 1:12).

   “Dame, hijo mío, tu corazón, y miren tus ojos por mis caminos” (Pr. 23:26)

   Texto: “El Espíritu del Señor está sobre mí, Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; A pregonar libertad a los cautivos, Y vista a los ciegos; A poner en libertad a los oprimidos; A predicar el año agradable del Señor.” (San Lucas Cap. Versículos 18 y 19).

   Comentario del texto áureo tomado desde el 16b al 19: Jesús lee las Escrituras

  1. El material leído

   [16b–19]. Él se levantó a leer. Y se le dio el rollo del profeta Isaías. Habiendo abierto el rollo, halló el lugar donde estaba escrito …

   Si fuentes posteriores a los tiempos del Nuevo Testamento son aplicables al período en que Cristo estuvo en la tierra, la secuencia de los elementos litúrgicos en el culto de la sinagoga era probablemente la siguiente:

-a. Acciones de gracias o “bendiciones” pronunciadas en relación con (antes y después) el Shemaʿ: “Oye, Israel, Jehová nuestro Dios, Jehová uno es, y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas”.

-b. Oración, la congregación responde “Amén” al unísono.

-c. Lectura de un pasaje del Pentateuco (en hebreo, seguida de su traducción al arameo).

-d. Lectura de un pasaje de los Profetas (traducido del mismo modo).

-e. Sermón o palabra de exhortación.

-f. Bendición pronunciada por un sacerdote, la congregación respondía con “Amén”.

Cuando no había ningún sacerdote presente, la Bendición era sustituida por una Oración Final.

   “La libertad de la sinagoga” suponía que cualquier persona considerada idónea por el gobernante (o los gobernantes) de la sinagoga tenía el privilegio y era instada a pronunciar el sermón. Cf. Hch. 13:15. Se entiende fácilmente que esta disposición hizo posible a Jesús y más tarde también a Pablo y otros líderes cristianos, llevar el evangelio a la congregación reunida. No es claro si aquí en Nazaret Jesús fue invitado a tomar este lugar o si simplemente sabía que la gente esperaba que leyera y predicara. Cualquiera de estas posibilidades es aceptable.

   Se levantó a leer. Se le pasó el rollo del profeta Isaías a través del ministro. Parece haber sido un rollo separado.

   ¿Constituyeron las primeras líneas de Is. 61 la haphtara (lección de los Profetas) de ese día reposo en particular, o seleccionó Jesús mismo estas líneas? Las palabras “habiendo abierto el rollo, halló el lugar”, etc., parece indicar en dirección de la segunda alternativa. Tal vez podemos también suponer que fue Jesús mismo quien tradujo del hebreo al arameo. La cita (Lc. 4:18, 19) viene de Is. 61:1, 2a. Las grandes semejanzas como también las diferencias se pueden apreciar en el cuadro que se presenta.

Una comparación de Isaías 61:1, 2a con Lucas 4:18, 19

Is. 61:1, 2ª traducido al español del hebreo

   El Espíritu de Jehová el Señor (está) sobre mí, Por cuanto el Señor me ha ungido para anunciar buenas nuevas a los pobres.  Me ha enviado a vendar a los quebrantados de corazón; A publicar a los cautivos libertad; Y a aquellos que están vendados apertura de ojos; A proclamar el año del favor del Señor.

◘ Is. 61:1, 2a traducido al español de la LXX (versión griega)

   “El Espíritu del Señor (está) sobre mí, Por cuanto me ha ungido; él me ha enviado a proclamar buenas nuevas a los pobres, A sanar a los quebrantados de corazón, A publicar a los cautivos la liberación; Y a los ciegos recuperación de la vista; A anunciar el año del favor del Señor”.

Lc. 4:18, 19 traducido al español

   “El Espíritu del Señor (está) sobre mí, Por cuanto me ha ungido para proclamar buenas nuevas a los pobres. Me ha enviado a pregonar libertad liberación; a los cautivos:  Y a los ciegos recuperación de la vista; A poner en libertad a los oprimidos; A proclamar el año de gracia del Señor”.

  1. La explicación

    El número al principio de cada uno de los siguientes párrafos hace alusión al pasaje numerado idénticamente en las tres columnas:

   -1. Quien habla de principio a fin es evidentemente el Mesías mismo. Lc. 4:21 aclara que este Mesías es Jesús. Esto muestra que el cumplimiento de la profecía de Isaías, cuando volvió el remanente de Israel de la cautividad babilónica, tuvo una naturaleza preliminar; y que el cumplimiento final empezaba con la encarnación, humillación y exaltación de Jesucristo. Fue sobre él que, por obra de Dios el Padre, vino a posarse la unción del Espíritu Santo. Véase Lc. 3:21, 22.

-2. Esta unción daba a entender que el Salvador había sido apartado y capacitado para esta tarea. Parte de esta tarea era “proclamar buenas nuevas a los pobres”. La palabra griega traducida “pobres” ocurre también en las Bienaventuranzas (Mt. 5:3; Lc. 6:20). Quien habla en Isaías estaba pensando en el desamparado, en aquellos que se sabían en esa condición. Is. 66:2 proporciona un buen comentario, “Pero miraré a aquel que es pobre y humilde de espíritu, y que tiembla ante mi palabra”.

-3. Las palabras del Mesías halladas en el pasaje de Isaías, a saber, “Me ha enviado a vendar a los quebrantados de corazón”, reflejadas también en la LXX, “(Me ha enviado) a sanar a los quebrantados de corazón”, se omiten en Lucas, ¿Por qué? Sólo podemos tratar de adivinarlo. Posibilidades: (a) la intención de Lucas no fue reproducir la haftara completa (selección de los Profetas) sino solamente las palabras que Jesús usó como texto para su sermón; (b) correctamente interpretada, la referencia a “los pobres” a quienes hay que proclamar las buenas nuevas, hace que una declaración posterior en cuanto a “los quebrantados de corazón” no sea absolutamente necesaria. Puede haber una mejor explicación.

-4. La figura subyacente—“cautivos”—es la de exiliados, sacados de su propia tierra y transportados a un país extraño donde deben soportar duros tratos. Esta cautividad simboliza la esclavitud al pecado y a Satanás. Pero el Mesías estaba divinamente comisionado a proclamar y lograr libertad de esta cautividad. Véase Jn. 8:36.

-5. Según el relato de Lucas—compárese con la LXX—Jesús leyó también estas palabras, “Y (me ha enviado a proclamar) a los ciegos recuperación de la vista”. El pasaje paralelo de Isaías a menudo se traduce, “y la apertura de la cárcel para los que están atados. Luego se hace difícil entender por qué la línea correspondiente en la LXX y en Lucas habla de “la recuperación de la vista”. La transición de una idea—apertura de la cárcel—a otra— recuperación de la vista—se explica entonces señalando que cuando los hombres atados en oscuras mazmorras son puestos en libertad, ven nuevamente la luz del día y en este sentido sus ojos son abiertos. Esta explicación suena razonable. Una forma más fácil de llegar al mismo resultado consiste en adoptar para el pasaje de Isaías la traducción alterna de las palabras en cuestión, a saber, “y apertura de ojos a aquellos que están atados”. Uno de los propósitos por lo cual el Mesías fue enviado al mundo era, por cierto, abrir los ojos de los hombres, un derecho que Jesús demandó (Jn. 9: 39a).

-6. “(Me ha enviado) a poner en libertad a los oprimidos”. Ni Is. 61:1, 2a ni la LXX tiene algo que corresponda al punto 6. Tal vez podría tomarse como una midrash o comentario sobre el pasaje inmediatamente anterior. Luego el significado sería de esta manera: “Cuando dijo que el ciego recibe la recuperación de la vista, quise decir que esto se lleva a cabo cuando se le libera de la opresión que había estado sufriendo en las oscuras mazmorras de Satanás”. Este comentario parece muy natural en este punto, en vista del hecho de que Is. 58:6—un pasaje no muy desconectado de los primeros versículos de Is. 6:1—se refiere a la liberación de los explotados u oprimidos.

-7. “(Me ha enviado) a proclamar el año del favor del Señor”, o “el año agradable del Señor” VRV 1960. La figura subyacente es la del año del Jubileo, el quincuagésimo año cuando, según Lv. 25:8s, debía hacerse sonar la trompeta y proclamarse “libertad a través de todo el país”. Este es un símbolo de la era mesiánica, ya que sólo por la fe en Jesucristo se obtiene la libertad verdadera: libertad de una vida de constante temor, de la obligación a innumerables mandamientos de hombres, de la culpa, de la contaminación, de Satanás, del pecado y sus resultados. “Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres” (Jn. 8:36). Esta es la libertad por excelencia.

   Cuando se declara no culpable a un hombre acusado, él está libre. Del mismo modo cuando un esclavo ha sido emancipado está libre. Pero el juez o el emancipador por regla general no adopta al individuo libertado como su propio hijo. Pero cuando el Hijo hace libre a alguien, éste será verdaderamente libre, regocijándose en la gloriosa libertad de su condición de hijo. ¿Y cómo libera el Hijo? Respuesta: véase Jn. 18:12; cf. Is. 53:5; 2 Co. 3:17; Gá. 4:6, 7.

   Si tenemos presente que al leerse este pasaje de las Escrituras Jesús ya había llevado a cabo un extenso ministerio tanto en Judea como en Galilea, se ve claramente que gran parte de la misión aquí descrita había sido realizada. Se estaba cumpliendo todavía e iba a continuar hasta ser completada. El pobre recibió, está recibiendo e iba a recibir buenas nuevas (Lc. 6:20; 12:32); los cautivos (al pecado y Satanás) la liberación (Lc. 13:16; Jn. 8:31s); el ciego recuperación de la vista (Lc. 7:21, 22); el oprimido la libertad (Mt. 11:28s.; Jn. 7:37); y “el año del favor del Señor” llega para todo verdadero creyente (Lc. 7:22; 10:24). En realidad, incluso los incrédulos se benefician en algún grado con esta llegada (Lc. 17:17).

   Por otra parte, Jesús había venido para salvar al hombre entero: cuerpo y alma. Las bendiciones prometidas eran tanto físicas como espirituales. Por lo tanto, en cualquier caso, el pasaje leído aquel día en la sinagoga de Nazaret no era sólo informativo, sino que también exhortativo. Se insinuaba claramente la invitación a aceptar esta gran salvación.

1er Titulo:

Verdadera unción es dada por el Espíritu Santo. Versíc. 10 y 11. 10Ungiras también el altar del holocausto y todos sus utensilios; y santificaras el altar, y será un altar santísimo. 11Asimismo ungirás la fuente y su base, y la santificarás.  (Léase 1ª de Samuel 16.13. Y Samuel tomó el cuerno del aceite, y lo ungió en medio de sus hermanos; y desde aquel día en adelante el Espíritu de Jehová vino sobre David. Se levantó luego Samuel, y se volvió a Ramá.).

    Comentario: La selección de David, 16:6–13. Samuel no tenía otro criterio de evaluación que la apariencia física, criterio que motivó la exclamación del pueblo referente a Saúl: ¡Viva el rey! Como Saúl fue imponente en su apariencia (10:24), así también lo era Eliab, el primogénito de Isaí. Pero aquí aprendemos que sólo Dios mira al corazón (16:7). El hombre no puede más que mirar lo que está delante de sus ojos (lit. mirar los ojos). Jehovah mira o ve aun los pensamientos (Jer. 20:12). Hay una repetición destacada de la palabra “ve” en esta sección. En la LXX, dice el v. 4: ¿Vienes en paz oh vidente? Fue algo común la palabra vidente para designar al profeta como uno que veía el futuro (ver el comentario sobre 9:6–19). Pero sólo veía lo que Dios le mostraba. Y luego en el v. 7 se menciona la palabra ver o “mirar” cinco veces. Con razón pide el salmista en el Salmo 119:18: “Abre mis ojos, y miraré…” Quizás pensando en ese versículo, Clara Scott escribió, en el siglo pasado, el himno “Abre Mis Ojos a la Luz”. Todavía cantamos con gusto la letra que dice: “Abre mis ojos a la luz, Tu rostro quiero ver Jesús; Pon en mi corazón tu bondad, Y dame paz y santidad.” En ese sentido, todos podemos ser videntes, viendo la Luz de la vida.

   Después de hacerles pasar a todos sin resultado, pregunta Samuel si no hay otro. El v. 10 dice que eran siete. Da la impresión que con David eran ocho en total. Sin embargo, dice 1 Crónicas 2:13–15 que eran siete en total. Puede que uno murió poco después o que los siete de referencia aquí en 1 Samuel 16 incluye anticipadamente a David también. Lo importante es que uno de estos hijos de Isaí sería el designado por Dios y que todavía no estaba presente. Samuel dice que no se sentarían hasta que llegara el más joven. La palabra “sentarse” (v. 11) quiere decir “dar la vuelta” o “rodear”. Quizás se refiere a la costumbre de rodear la mesa y en ese sentido sentarse para comer. Es más probable la sugerencia de algunos que proponen la idea de volver o seguir con otra cosa. Es decir, no podrían seguir con la cena o fiesta hasta que el más joven se presentara. Evidentemente el más joven no fue estimado y no se le daba lugar a la par de los mayores. A menudo fue dejado con las tareas más humildes. En este caso David se había quedado apacentando (pastoreando) las ovejas. Nunca se imaginaba que pronto sería el pastor de Israel y que el gran Hijo de David, el Señor Jesucristo, sería el cumplimiento cabal de este cuidado pastoral por todos los siglos. (Eze. 34:23).

   David se describe como rubio, de ojos llamativos y bien parecido (v. 12). La palabra rubio o de tez sonrosada es lit. rojo. La palabra lat. es rufus. Sería algo inusitado ver en Israel a un pelirrojo, puesto que la mayoría tendría el pelo castaño. Llamaban también la atención sus ojos, cosa de frecuente comentario entre los judíos (ver Gén. 29:17; Cant. 5:12; Sal. 73:7 como 1 Sam. 14:27). Su buena presencia quiere decir lit. “de buen mirar”, es decir bueno para mirar. Todo esto llamaba la atención de Samuel, pero no por eso le ungió, sino porque Dios había visto su corazón y era conforme al corazón suyo (Hech. 13:22).

   Este ungimiento de David tomó lugar en privado. Fue ungido tres veces en total (2 Sam. 2:4; 5:3). Una vez en preparación, otra vez proclamado rey de Judá y al fin presentado como rey sobre todo Israel.

   Jesucristo es el Ungido de Dios (palabra Mesías en heb.). Él fue ungido para ser profeta durante su ministerio terrenal (Isa. 61:1), para ser sacerdote en su muerte, resurrección y ministerio actual (Mar. 14:8), y para ser rey en su reino milenario (Dan. 9:24). En el AT, los profetas, sacerdotes y reyes fueron ungidos para simbolizar la presencia del Espíritu Santo en sus vidas para poder ministrar. Así también Jesucristo, quien es el Ungido de Dios, comparte el simbolismo dándonos a entender que es el Señalado por Dios con poder para llevar a cabo su ministerio tripartidario.

Joya bíblica

El hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehovah mira el corazón (16:7).

 

2° Titulo:

Solemne consagración de los sacerdotes. Versíc. 12 al 15. 12Y llevarás a Aarón y a sus hijos a la puerta del tabernáculo de reunión, y los lavaras con agua. 13Y harás vestir a Aarón las vestiduras sagradas, y lo ungirás, y lo consagraras, para que sea mi sacerdote. 14Después harás que se acerquen sus hijos, y les vestirás las túnicas; 15y los ungirás, como ungiste a su padre, y serán mis sacerdotes, y su unción les servirá por sacerdocio perpetuo, por sus generaciones. (Léase Levítico 8.12. Y derramó del aceite de la unción sobre la cabeza de Aarón, y lo ungió para santificarlo; ▬ Apocalipsis 1.6. y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre; a él sea gloria e imperio por los siglos de los siglos. Amén.).

   Comentario de Levítico 8.12. La purificación de Aarón y sus hijos incluyó: lavarse con agua, ponerse sus vestidos y ungir el tabernáculo y el altar con el aceite. Toda esta purificación demuestra que el pecado es universal y completo en este mundo. Aun antes de acercarse a Jehovah con su sacrificio será necesario purificarse. Es decir que el verdadero arrepentimiento debe preceder al sacrificio por el pecado.

   El orden del ritual es diferente aquí de lo que está presentado en Exodo 29:5. El relato en Exodo no tiene el propósito de explicar el orden, como en el libro de Levítico. Primero, Aarón recibió sus vestidos y luego lo recibieron sus hijos. Se vistió con el vestido (Exo. 28:42), el cinturón (Exo. 28:39), la túnica (Exo. 28:31–35), el efod (Exo. 28:6–7) y el ceñidor del efod (Exo. 28:8). Después se puso el pectoral, llamado en Exodo 28:15 el pectoral de juicio (ver Ef. 6:14), la coraza de justicia. Sobre (mejor traducido “en”) el pectoral puso el Urim y el Tumim (v. 8). ¿Qué era el Urim y el Tumim? Hay muchas opiniones sobre esto. No se puede decir, por cierto. Una tradición judía dice que era la inscripción del nombre de Jehovah sobre el pectoral.

   Las palabras Urim y Tumim vienen de palabras que se traducen “luz y verdad”. La conclusión común es que eran dos piedras, posiblemente con estas dos palabras.

   El vestido se completa con un turbante y una lámina de oro (Exo. 28:36–38). Es claro que Pablo tenía este vestido en mente cuando presenta la armadura del hombre de Dios en Efesios 6:10–17.

   Comentario de Apocalipsis 1:6. Es necesaria la división del párrafo a la mitad del versículo 5 por el tema en sí. Juan pasa del saludo trinitario a la doxología y la aplica a Jesús y a Dios el Padre.

   [5b]. A él que nos ama y nos liberó de nuestros pecados con su sangre, [6]. Y nos hizo un reino y sacerdotes para su Dios y Padre: a él sea gloria y poder para siempre jamás. Amén.

-a. «A él que nos ama y nos liberó de nuestros pecados con su sangre». Juan sigue haciendo comentarios acerca de Jesucristo dedicándole alabanzas. La gráfica descripción «que nos ama» aparece sólo en este caso en tiempo presente. Nótese que ese tiempo presente está yuxtapuesto con el tiempo pasado de «nos liberó» para resaltar el contraste de un acto continuo y uno completado. Jesús nos muestra su amor permanente, como llega a expresarse en su obra completada en la cruz del Calvario. Ahí nos liberó de nuestro pecado y culpa para siempre. Vemos el vívido contraste entre el soberano sobre los reyes de la tierra, quien muestra su amor derramando su sangre por los pecados, y nosotros, quienes somos pecadores sin mérito alguno. Robert Thomas observa con razón: «Éste es el único caso en el [Nuevo Testamento] en que se describe su amor de esta manera».

   Algunas traducciones dicen «nos lavó», que en griego difiere de «nos liberó» sólo en una vocal (λούσαντι y λύσαντι) y tienen la misma pronunciación. Sea cual fuere la lectura que se prefiera, lavar el pecado conduce a ser liberado.

-b. «Y nos hizo un reino y sacerdotes para su Dios y Padre». Juan tuvo en mente un pasaje del Antiguo Testamento que combina los conceptos de reino y sacerdotes. Pensó en la escena en el Monte Sinaí donde Dios dijo a los israelitas: «Aunque toda la tierra me pertenece, ustedes serán para mí un reino de sacerdotes» (Éx. 19:5–6). Ahora reconoce a Jesús como rey y sacerdote quien, habiendo purificado a su pueblo del pecado, quería que fueran un reino de sacerdotes dignos de ser presentados a su Padre (5:10). Estas personas son un sacerdocio santo en el que sirven en la actualidad como sacerdotes de Dios y de Cristo (20:6; 1 P. 2:9).

   El reino de Jesús difiere de un reino terrenal, como le dijo a Poncio Pilato (Jn. 18:36). Tiene ciudadanos en todas las esferas, sectores y segmentos de la vida. Estos ciudadanos tratan de vivir en obediencia a las normas del reino de Cristo; oran por todos los que están en autoridad y se comportan en forma pacífica en religiosidad y santidad (1 Ti. 2:2). Demuestran el amor del Señor Jesús ayudando a los pobres y dando de comer a los hambrientos (Mt. 25:37–40); defienden los derechos de los pobres (Dt. 24:17; 1 Ti. 5:16); cuidan de los necesitados (Gá. 6:10); y proclaman y enseñan el evangelio de Jesucristo (Mt. 28:19–20). Como ciudadanos del reino, testifican del reinado presente de Jesús en el mundo de hoy. Los seguidores de Cristo, quienes conforman su reino, lo honran como Señor de señores y rey de reyes y expresan su oración cotidiana, «Venga tu reino» (Mt. 6:10; Lc. 11:2).

c. «A él sea gloria y poder para siempre jamás. Amén». Las palabras exactas de esta doxología sólo se encuentran aquí en el Apocalipsis y son casi las mismas que las de la doxología de Pablo en Romanos 11:36. Juan utiliza doxologías en otras partes de Apocalipsis con expresiones similares (5:12–14; 7:12; 11:15), pero nótese que en este versículo la doxología se dirige a Jesucristo.

3er Titulo:

Plena obediencia de Moisés a la orden de dios. Versíc. 16. 16Y Moisés hizo conforme a todo lo que Jehová le mando; así lo hizo. (Léase 1ª de Samuel 15:22. Y Samuel dijo: ¿Se complace Jehová tanto en los holocaustos y víctimas, como en que se obedezca a las palabras de Jehová? Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención que la grosura de los carneros; ▬ 2ª a los Corintios 10:5. derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo,).

   Comentario 1ª de Samuel 15.22: ¿Cuál fue el pecado de Saúl? La desobediencia es la esencia del pecado (Lutero). Saúl pensaba reemplazar la obediencia con sacrificios. Pero Samuel en el v. 22 (digno de memorizar) le dice que nada puede tomar el lugar de la obediencia (lit. “oír”). El prestar atención en heb. lleva la idea de aguzar o afinar el oído para poder atender y responder. Cuando no existen estos dos elementos hay rebeldía (contumacia o dureza) y hay obstinación (la idea de golpear la mente o embotarla para que no responda).

Joya bíblica

Porque la rebeldía es como el pecado de adivinación, y la obstinación es como la iniquidad de la idolatría. Por cuanto tú has desechado la palabra de Jehovah, él también te ha desechado a ti, para que no seas rey (15:23).

Dura sentencia para Saúl que puede alcanzar sobre cualquier persona que pretende conocer su futuro acudiendo a adivinos, brujerías y hechicerías tan en boga en nuestros días. Hay una censura clara contra el pecado de la idolatría y para los que desechan la palabra de Dios.

   Comentario de 2ª de Corintios 10:5. Destruimos argumentos y toda estructura que es elevada contra el conocimiento de Dios. Y llevamos cautivo todo pensamiento para que obedezca a Cristo.      

   La puntuación de este texto es diferente a la que aparece en otras versiones. He insertado la cláusula «destruimos argumentos» en el versículo 5; otras versiones ubican dicha cláusula en el versículo anterior. Sin embargo, según el hilo de pensamiento de Pablo, la cláusula debe ir en el versículo 5.

   -a. «Destruimos argumentos y toda estructura que es elevada contra el conocimiento de Dios». Pablo describe el conflicto usando terminología de guerra espiritual, es decir, no se lucha contra gente sino contra formas de pensar, filosofías, teorías, perspectivas y tácticas. Vemos aquí, según la descripción del apóstol Juan, la imagen de la bestia que asciende de la tierra para controlar el pensamiento y las actividades de todos los seres humanos. Los que no tengan la marca de la bestia en sus frentes (lo cual simboliza el pensamiento) y en sus manos derechas (lo cual simboliza el trabajo diario) no podrán comprar o vender (Ap. 13:16–17).

   El tiempo presente del verbo destruir indica que, en esta guerra, el pueblo de Dios demuele las ciudades fortificadas de sus enemigos una tras otra. Para lograr este objetivo, deben entrar en estas fortalezas, que el apóstol describe como argumentos. Los intrusos en Corinto usan armas verbales en su ataque contra la verdad. Recurren a los argumentos, con los cuales pretenden convencer a los miembros de la iglesia. Pablo se ve en la obligación de destruir sus falsas doctrinas y desarmar sus argumentos. Una vez removidas estas teorías, el evangelio avanza, prospera y libera a pecadores. Esto ocurre no solo en Corinto, sino en todo lugar donde predicadores, evangelistas y misioneros proclamen la Palabra de Dios.

   La terminología que Pablo usa, la ha tomado prestada del campo de batalla. Usa el término jupsoma, lo cual he traducido como «estructura que se eleva», y que literalmente significa «cosa que se eleva». Se trata de la imagen de una muralla o torre, de la cual se lanzan proyectiles y se convierte en un blanco inmediato para las fuerzas de avance.

   Pasando al área de la filosofía, esta forma de expresarse tiene que ver con cualquier teoría humana que se opone al conocimiento de la verdad. Se trata de aquella sabiduría humana que tiene su origen en el diablo (Stg. 3:15) y, por consiguiente, debe ser demolida por el conocimiento de Dios (1 Co. 1:19). Este conocimiento divino es un sinónimo del evangelio de Jesucristo. Se trata del conocimiento de la creación, el pecado, la redención, la restauración y la resurrección. Pablo no sólo enseñó y proclamó las Buenas Nuevas, sino que también entabló diálogo acerca de las enseñanzas del evangelio con judíos y gentiles. Demolió argumentos humanos para poder liberar a los seres humanos de las garras de Satanás. Su objetivo consistía en traer salvación a su pueblo.

   En calidad de general de las fuerzas armadas, Pablo lleva a cabo su estrategia de ataque mientras se enfrenta a las fuerzas de la incredulidad. Observa el campo de batalla y presta atención a los flancos fuertes y débiles. La manera en que escribe muestra paralelismos: fortalezas y argumentos, estructuras que se elevan y el conocimiento de Dios, y el acto de llevar cautivos tanto objetos (todo pensamiento) como propósito (obediencia a Cristo).

   -b. «Y llevamos cautivo todo pensamiento para que obedezca a Cristo». No hay otro texto en la epístola que hable más claramente de los triunfos de batalla de Pablo. El verbo llevar cautivo en tiempo presente indica que el acto de tomar prisioneros sigue ocurriendo, la batalla se está ganando y la victoria lo incluye todo.

   El apóstol continúa usando imágenes literarias, dado que lo que se trata de derrotar son pensamientos y no personas. No se menciona derramamiento de sangre y muertes en este campo de batalla. Más bien, se captura y se trae toda teoría para que obedezca a Cristo. Toda cultura que se conquista para Cristo, permanece intacta, pero sus componentes sufren una transformación para poder servirle a él. Éstos son los pensamientos cautivos que se sujetan a las enseñanzas del Señor.

   La palabra clave en la última frase de este texto es «obedecer». Cuando la gente se arrepiente, experimentan un cambio radical en su forma de pensar, lo cual dirige sus actos para que obedezcan a Cristo. Sus antiguas creencias sufren un cambio de forma para que puedan servir no al maligno sino a Cristo. Estos cautivos juran lealtad no al general Pablo, sino a Jesús, jefe absoluto de las fuerzas armadas. Además, todo pensamiento cautivo muestra obediencia a Cristo como una manera de reconocer su autoridad suprema.

Amén, para honra y gloria de Dios.

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Hno Roberto Saldías Roa

Miembro de la IEP en Nacimiento Bajo, nació en el evangelio del Señor en la Iglesia de Laja 1975. Casado con María Nahuelmán, estudia teología de manera autodidacta. Me gusta mucho leer y escribir.