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Domingo 22 de marzo de 2020: “Aceite de la unción: único, santo y especial”.

Domingo 22 de marzo de 2020: “Aceite de la unción: único, santo y especial”.

 Lectura Bíblica: Éxodo cap. 30, versículos 22 al 30. 22Habló más Jehová a Moisés, diciendo: 23Tomarás especias finas: de mirra excelente quinientos siclos, y de canela aromática la mitad, esto es, doscientos cincuenta, de cálamo aromático doscientos cincuenta, 24de casia quinientos, según el siclo del santuario, y de aceite de olivas un hin. 25Y harás de ello el aceite de la santa unción; superior ungüento, según el arte del perfumador, será el aceite de la unción santa. 26Con él ungirás el tabernáculo de reunión, el arca del testimonio, 27 la mesa con todos sus utensilios, el candelero con todos sus utensilios, el altar del incienso, 28 el altar del holocausto con todos sus utensilios, y la fuente y su base. 29Así los consagrarás, y serán cosas santísimas; todo lo que tocare en ellos, será santificado. 30Ungirás también a Aarón y a sus hijos, y los consagrarás para que sean mis sacerdotes.

Comentario general del contexto Bíblico: [3] (Éxodo 30:22-30) tabernáculo de Moisés ▬_sacerdocio ▬ aceite de la unción: El aceite de la unción simbolizaba el llamado y la designación especial de una persona por parte de Dios y simbolizaba también al Espíritu Santo, el don que él proveía para preparar a las personas para el servicio a Dios. Veamos las cuidadosas instrucciones que él dio a Moisés acerca del aceite de la unción:

-a. Moisés debía tomar las siguientes especias finas:

  1. l) Mirra: 5,50 kilos de mirra pura (v. 23).

   2) Canela: 2,75 kilos de canela (v. 23).

   3) Cálamo aromático: 2,75 kilos de cálamo aromático (v. 23).

   4) Casia: 5,50 kilos de casia (v. 24).

   5) Aceite de olivas: 3,66 litros de aceite de olivas (v. 24).

-b. Luego se mezclaba los ingredientes para hacer de ellos el aceite de la unción santa (v. 25).

-c. El resultado final sería un aceite único y especial que se usaría para ungir el tabernáculo y a sus sacerdotes (vv. 26-28). Con él Moisés debía ungir:

  • el tabernáculo y su mobiliario;
  • el arca del pacto;
  • la mesa y sus utensilios;
  • el candelero y sus utensilios;
  • el altar del incienso;
  • el altar del holocausto y sus utensilios;
  • la fuente de bronce y su base.

-d. El propósito del aceite de la unción era:

  1. l) santificar el tabernáculo y su mobiliario para que todo fuera santo (v. 29);

2) ungir a los sacerdotes y consagrarlos para el ministerio (v. 30).

   Pensamiento 1. No le compete al hombre impartir la unción. La unción es de Dios. Él es quien escoge, quien llama, quien designa y quien da su Santo Espíritu a las personas. Él es quien elige ungir y apartar tanto objetos como personas.

   (1) Dios unge objetos: él aparta ciertos objetos para su servicio, para que cumplan un propósito muy especial.

   “Cada día ofrecerás el becerro del sacrificio por el pecado, para las expiaciones; y purificarás el altar cuando hagas expiación por él, y lo ungirás para santificarlo” (Éx. 29:36).

   “Con él ungirás el tabernáculo de reunión, el arca del testimonio” (Ex. 30:26).

   “Ungirás también el altar del holocausto y todos sus utensilios; y santificarás el altar, y será un altar santísimo” (Éx. 40:10).

   “Y roció de él sobre el altar siete veces, y ungió el altar y todos sus utensilios, y la fuente y su base, para santificarlos” (Lv. 8:11).

   “Aconteció que cuando Moisés hubo acabado de levantar el tabernáculo, y lo hubo ungido y santificado, con todos sus utensilios, y asimismo ungido y santificado el altar y todos sus utensilios […]” (Nm. 7:1).

   (2) Dios unge personas: él llama y designa a ciertas personas, las aparta para el servicio a él, les da su Espíritu y las prepara de una forma muy especial para llevar adelante su servicio.

   “Luego tomó Moisés del aceite de la unción, y de la sangre que estaba sobre el altar, y roció sobre Aarón, y sobre sus vestiduras, sobre sus hijos, y sobre las vestiduras de sus hijos con él; y santificó a Aarón y sus vestiduras, y a sus hijos y las vestiduras de sus hijos con él” (Lv. 8:30).

   “Tomando entonces Samuel una redoma de aceite, la derramó sobre su cabeza, y lo besó, y le dijo: ¿No te ha ungido Jehová por príncipe sobre su pueblo Israel?” (1 S. 10:1).

   “Y Samuel tomó el cuerno del aceite, y lo ungió en medio de sus hermanos; y desde aquel día en adelante el Espíritu de Jehová vino sobre David. Se levantó luego Samuel, y se volvió a Rama” (1 S. 16:13).

   “Y tomando el sacerdote Sadoc el cuerno del aceite del tabernáculo, ungió a Salomón; y tocaron trompeta, y dijo todo el pueblo: ¡Viva el rey Salomón!” (1 Re. 1:39).

Término histórico: El aceite de la unción

   El aceite de la unción (Ex. 30:23-33)

Tipo o ilustración (fundamento bíblico de cada uno)

   A lo largo de las Escrituras, el aceite tipifica al Espíritu Santo. En este caso en particular, el aceite de la unción simbolizaba el llamado especial y la designación de una persona por parte de Dios, la unción del Espíritu Santo, que prepara a las personas para el servicio a Dios.

   “Tomarás especias finas: de mirra excelente quinientos siclos, y de canela aromática la mitad, esto es, doscientos cincuenta, de cálamo aromático doscientos cincuenta” (Ex. 30:23).

Aplicación para la vida del creyente hoy en día

   La unción del Espíritu Santo para el servicio viene de Dios. No le compete al hombre impartir esta unción, sino que Dios es quien escoge, quien llama, quien designa y quien da el Espíritu Santo.

Aplicación bíblica para el creyente hoy en día

   “Y el que nos confirma con vosotros en Cristo, y el que nos ungió, es Dios” (2 Ca. 1:21).

   “Pero vosotros tenéis la unción del Santo, y conocéis todas las cosas” (1 Jn. 2:20).

   “Pero la unción que vosotros recibisteis de él permanece en vosotros, y no tenéis necesidad de que nadie as enseñe; así como la unción misma as enseña todas las cosas, y es verdadera, y no es mentira, según ella os ha enseñado, permaneced en él” (1 Jn. 2:27).

   “El espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que ya os he hablado son espíritu y son vida” (Jn. 6:63).

   “Pera cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo la que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir” (Jn. 16:13).

   “Pera recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotras el Espíritu Santa, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra” (Hch. 1:8).

   “Porque todos los que son guiadas por el Espíritu de Dios, estos son hijos de Dios” (Ro. 8:14).

Texto: Salmo 23:5. Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores; Unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando.

Comentario: Salmo 23: 5. Jehová como anfitrión, v. 5.

Aquí la metáfora cambia; Dios es el anfitrión que suple alimento y abundancia de vida. El anfitrión era responsable por su invitado, aun para su protección contra enemigos. En presencia de mis adversarios indica que hay oposición y hay enemigos; pero todavía Dios nos da abundancia y bendición. Que lo hace en presencia de ellos sugiere la debilidad de ellos; no pueden impedirlo.

   Unges… con aceite (v. 5) pinta un cuadro de alivio del tiempo seco. Algunos ostraca (escritos en pedazos de cerámica) de Samaria hablan de “aceite para lavar”. Era un deleite ser ungido con aceite cuando la piel estaba muy seca. En el NT Jesús nos da abundancia de vida y derrama sobre nosotros el Espíritu Santo (el aceite se usa como símbolo del Espíritu en algunos textos).

   Mi copa está rebosando es un cuadro de gozo; la vida abundante se encuentra en Cristo, en la relación íntima con Dios. La palabra traducida rebosando da la idea de “saturada”. Copa también conlleva la idea de destino en escritos antiguos. Esto nos dirige al último versículo.

   Nótese que cuando Dios es nuestro pastor y nuestro anfitrión, no tenemos que buscar el bien y la misericordia; más bien ellos nos “perseguirán”. La esperanza del salmista no termina con esta vida; su relación con Dios seguirá por días sin fin. La comunión con Dios no termina, es para siempre.

1er Titulo:

Composición selecta del aceite de la unción. Versíc. 22 al 25. 22Habló más Jehová a Moisés, diciendo: 23Tomarás especias finas: de mirra excelente quinientos siclos, y de canela aromática la mitad, esto es, doscientos cincuenta, de cálamo aromático doscientos cincuenta, 24de casia quinientos, según el siclo del santuario, y de aceite de olivas un hin. 25Y harás de ello el aceite de la santa unción; superior ungüento, según el arte del perfumador, será el aceite de la unción santa. (Léase Éxodo 37:29. Hizo asimismo el aceite santo de la unción, y el incienso puro, aromático, según el arte del perfumador.).

   Referencias Bíblicas: 1ª Samuel 10:1. Tomando entonces Samuel una redoma de aceite, la derramó sobre su cabeza, y lo besó, y le dijo: ¿No te ha ungido Jehová por príncipe sobre su pueblo Israel?  ▬ Salmo 133:2. Es como el buen óleo sobre la cabeza, El cual desciende sobre la barba, La barba de Aarón, Y baja hasta el borde de sus vestiduras; ▬ (Éxodo 25: 6; Levítico 8:30; Números 4:16; Salmo 45:7-8).

Comentario:

El aceite de la unción sagrada de Moisés

En Éxodo 30:23-24, aparece la siguiente fórmula que Dios dicta a Moisés para preparar ese ungüento único:

  • Mirra 500 siclos
  • Casia 500 siclos (Árbol de tronco delgado, ramificación muy extendida, hojas caducas de color verde brillante que miden unos 30 cm de longitud, flores de color rosa pálido o blanco, agrupadas en grandes y densos racimos y fruto en legumbre de color marrón; puede alcanzar hasta 8 m de altura.)
  • Canela 250 siclos
  • Cálamo 250 siclos
  • Aceite de oliva 1 hin
  • Esto en medidas modernas viene a ser un 84% de aceites esenciales y un 16% de aceite de oliva virgen extra 1ª presión en frío -en las Escrituras se le llama «primer aceite»-.

La casta sacerdotal era la encargada de preparar y aplicar esta combinación sagrada. Fueron los levitas, descendientes de Aarón. Se les llamaba «boticarios» o «perfumeros» (1 Crónicas 9:30).

   Después de la receta, Dios dio a Moisés las siguientes instrucciones (Éxodo 30:25-31): Con estos ingredientes harás un aceite, es decir, una mezcla aromática como las de los fabricantes de perfumes. Éste será el aceite de la unción sagrada. 26Con él deberás ungir la *Tienda de reunión, el arca del pacto, 27la mesa y todos sus utensilios, el candelabro y sus accesorios, el altar del incienso, 28el altar de los holocaustos y todos sus utensilios, y el lavamanos con su pedestal. De este modo los consagrarás, y serán objetos santísimos; cualquier cosa que toque esos objetos quedará también consagrada.

» Unge a Aarón y a sus hijos, y conságralos para que me sirvan como sacerdotes. A los israelitas les darás las siguientes instrucciones: “De aquí en adelante, éste será mi aceite de la unción sagrada.

▬Otros significados de la palabra «ungir»

Si bien esta palabra aparece ciento cincuenta y seis veces en la Biblia, no siempre connota uso de aceites. En Juan 9:6, Jesús unge a un ciego con un poco de barro humedecido con su saliva. También la palabra se emplea como «ser designado o elegido por Dios o el Espíritu Santo».

Esta unción, el Espíritu, no requiere aceite. Se usa diez veces en la Biblia. La unción de un sacerdote siempre implica el uso de aceites aromáticos, concretamente el de la unción sagrada (Éxodo 30:23-24).

Hay más de treinta menciones de sacerdotes ungidos en la Biblia.

Los reyes también eran ungidos siempre con aceites aromáticos, encontramos sesenta y una referencias a unciones reales.

   Nota: No hay que confundir este aceite con el otro aceite, hecho exclusivamente de olivas machacadas, que servía para alimentar el candelabro. El aceite de la unción era un compuesto de cinco ingredientes: mirra, canela, cálamo, casia y aceite en distintas proporciones. Se usaba para ungir todo lo que estuviera consagrado a Dios, tanto objetos (Éxodo 40:9-11) como personas, estando terminantemente prohibido su uso con otro fin diferente. Estaba bajo el cuidado directo del sumo sacerdote (Números 4:16).

   En la ceremonia de consagración de Aarón y sus hijos el aceite fue derramado sobre la cabeza de Aarón (Levítico 8:12), aunque no sobre las de sus hijos, que fueron rociados junto con su padre con ese aceite y sangre del altar (Levítico 8:30). Aquí hay una diferencia observable entre la plena unción del sumo sacerdote y la unción parcial de los otros sacerdotes. De hecho, la Escritura se refiere al sumo sacerdote como aquel ‘sobre cuya cabeza fue derramado el aceite de la unción’ (Levítico 21:10). También hay una alusión al orden de esa unción en Éxodo 40:13,15, donde se especifica que primero es ungido Aarón y en segundo lugar sus hijos. Aquí hay una lección sobre la diferencia de la unción que hay entre Jesús y nosotros. Él es el Ungido (Mesías, Cristo) por antonomasia (Lucas 4:18) y nosotros participamos de su unción (Juan 1:16).

   La diferencia es que aquel aceite físico estaba reservado a los sacerdotes, que solamente eran una pequeña fracción del pueblo de Dios. Por lo tanto, ellos eran los ungidos, quedando el resto del pueblo al margen. En el nuevo pacto, en cambio, la unción reposa sobre cada miembro del pueblo de Dios, siendo esta realidad algo que ya el Antiguo Testamento anunciaba (Joel 2:28) y que en el día de Pentecostés comenzó a cumplirse. Aquí de nuevo tenemos confirmada la idea de que bajo el nuevo pacto cada creyente es un sacerdote, al haber sido ungido personalmente, no con el símbolo sino con la realidad misma.

   Una de las cualidades que el aceite tiene es que hidrata y por lo tanto regenera y rejuvenece. Una vez llegados a cierta edad nos damos cuenta de que nuestro cuerpo necesita hidratación, porque la piel se torna seca y áspera debido al proceso de envejecimiento. Hay objetos que con el paso del tiempo pierden lubricación y llegan a ser inútiles, siendo el aceite quien los recupera de nuevo para su uso. Pues bien, la misma necesidad de hidratación y lubricación ocurre en lo espiritual, si queremos estar en plenitud de vigor y vida; por eso hay un paralelismo entre fuerza y aceite en el Salmo 92:10. De ahí su asociación con la curación y la salud, como vemos en Santiago 5:14. El aceite que nos unge y nos renueva es el Espíritu Santo, con el cual somos capacitados por Dios para ministrar (2 Corintios 1:21). Por ello se hace imprescindible ser continuamente renovados con su frescura y poder.

   Comentario 2. 37:29:  La fabricación del arca, y los muebles del tabernáculo. – En el mobiliario del tabernáculo eran emblemas de un servicio espiritual y aceptable. El incienso representa las oraciones de los santos. El sacrificio del altar representa el Cordero de Dios que quita los pecados del mundo. La urna de oro con el maná, o el pan del cielo, la carne de Jesucristo, que dio para la vida del mundo. El candelabro, con sus luces, la enseñanza y la iluminación del Espíritu Santo. El pan de la proposición representaba dicha disposición para los que tienen hambre y sed de justicia, que el evangelio, las ordenanzas y los sacramentos de la casa de oración, abundantemente otorgar. La exactitud de los trabajadores a su gobierno, debe ser seguido por nosotros; en busca de las influencias del Espíritu Santo, para que podamos regocijarnos en y glorificamos a Dios, mientras que, en este mundo, y al final estar con él para siempre.

2° Título:

El Espíritu Santo todo lo purifica y santifica. Versíc. 26 al 29. 26Con él ungirás el tabernáculo de reunión, el arca del testimonio, 27 la mesa con todos sus utensilios, el candelero con todos sus utensilios, el altar del incienso, 28 el altar del holocausto con todos sus utensilios, y la fuente y su base. 29Así los consagrarás, y serán cosas santísimas; todo lo que tocare en ellos, será santificado. (Léase 1ª de Samuel 16: 12 y 13. Envió, pues, por él, y le hizo entrar; y era rubio, hermoso de ojos, y de buen parecer. Entonces Jehová dijo: Levántate y úngelo, porque éste es. Y Samuel tomó el cuerno del aceite, y lo ungió en medio de sus hermanos; y desde aquel día en adelante el Espíritu de Jehová vino sobre David. Se levantó luego Samuel, y se volvió a Ramá.). 

   Referencias Bíblicas: 2ª de Corintios 7.1. Salmo 51:1-2, 10; Santiago 4:8; Efesios 5: 25-26; 1ª de Jn. 3:2-3.

   Comentario: El aceite de la santa unción es presentado primero. Estaba compuesto, según instrucción divina, de mirra, canela, cálamo aromático, y casia en sus varias proporciones, mezclados con un hin de aceite de olivas. (Éxodo 30: 23, 24). El Salmista, hablando del Mesías, dice, “Mirra, áloe y casia exhalan todos tus vestidos”; y en el versículo anterior dice, “te ungió Dios, el Dios tuyo, Con óleo de alegría más que a tus compañeros.” (Salmo 45: 7, 8). Esto nos ayudará a comprender el significado típico del aceite de la unción santa. Las especias, entonces, hablan de las gracias de Cristo. Sus vestidos mismos exhalan el aroma de esos dulces perfumes. Pero ellas se mezclaban con aceite, y el aceite, como se ha declarado frecuentemente, es una figura del Espíritu Santo.

   Combinando, entonces, estas dos cosas juntas, aprendemos que las gracias de Cristo ▬la fragancia moral de Sus excelencias▬ eran expresadas en el poder del Espíritu Santo.

   Este aceite de la unción santa fue usado para ungir el tabernáculo, el arca, y todos los utensilios sagrados, los sacerdotes, etc. (Éxodo 30: 26-30). El tabernáculo, etc., fue ungido primero. Esto es de gran significancia. Porque al considerar el tabernáculo como la casa de Dios, la escena de Su manifestación, y el lugar del servicio y adoración sacerdotales, el hecho de que todo fuera ungido con el aceite santo enseña que todas las cosas relacionadas con la casa de Dios, su regulación y servicio, toda la obra sacerdotal llevada a cabo en ella (véase la. Pedro 2:5), deben estar ordenadas en el poder del Espíritu Santo, y que cuando están ordenadas así, ello será la expresión de la dulce fragancia de Cristo para Dios. Ya que, de hecho, Dios se revela a Sí mismo en el poder del Espíritu que Dios, y la adoración y el servicio sólo se pueden rendir en el poder del Espíritu Santo. Por tanto, si todas las cosas relacionadas con la casa de Dios estuviesen ordenadas conforme a Su propia Palabra, y no obstante el aceite de la santa unción ▬es decir, el poder del Espíritu Santo▬ faltase, esto no será aceptable para El. Noten también el resultado todo es santificado, todo llega a ser, por medio de la unción, “cosas santísimas”, de modo que todo lo tocare alguna, cosa sobre la que había sido puesto el aceite, debía considerarse también como santa. (Éxodo 30:29). Este es el resultado de la acción del Espíritu de Dios. Todo aquello sobre lo cual reposa Su poder, es puesto aparte para Dios, y todo lo que se supedite a Su acción, aun por contacto, también es reclamado como siendo santo. La esfera completa de Su acción es santificada. (Véase la. Corintios 7:14. Porque el marido incrédulo es santificado en la mujer, y la mujer incrédula en el marido; pues de otra manera vuestros hijos serían inmundos, mientras que ahora son santos.). (hay que resaltar este versículo esposas e hijos son santo por el esposo creyente, viceversa esposa creyente hijos santo esposo santo).

   Comentario 2. 1ª de Samuel 16:12-13. David se describe como rubio, de ojos llamativos y bien parecido (v. 12). La palabra rubio o de tez sonrosada es lit. rojo. La palabra lat. es rufus. Sería algo inusitado ver en Israel a un pelirrojo, puesto que la mayoría tendría el pelo castaño. Llamaban también la atención sus ojos, cosa de frecuente comentario entre los judíos (ver Gén. 29:17; Cant. 5:12; Sal. 73:7 como 1 Sam. 14:27). Su buena presencia quiere decir lit. “de buen mirar”, es decir bueno para mirar. Todo esto llamaba la atención de Samuel, pero no por eso le ungió, sino porque Dios había visto su corazón y era conforme al corazón suyo (Hech. 13:22).

   Este ungimiento de David tomó lugar en privado. Fue ungido tres veces en total (2 Sam. 2:4; 5:3). Una vez en preparación, otra vez proclamado rey de Judá y al fin presentado como rey sobre todo Israel.

   Jesucristo es el Ungido de Dios (palabra Mesías en heb.). Él fue ungido para ser profeta durante su ministerio terrenal (Isa. 61:1), para ser sacerdote en su muerte, resurrección y ministerio actual (Mar. 14:8), y para ser rey en su reino milenario (Dan. 9:24). En el AT, los profetas, sacerdotes y reyes fueron ungidos para simbolizar la presencia del Espíritu Santo en sus vidas para poder ministrar. Así también Jesucristo, quien es el Ungido de Dios, comparte el simbolismo dándonos a entender que es el Señalado por Dios con poder para llevar a cabo su ministerio tripartidario.

3er Título:

El aceite de la unción capacita al sacerdote. Versíc. 30. 30Ungirás también a Aarón y a sus hijos, y los consagrarás para que sean mis sacerdotes. (Léase 1ª de Juan 2:27. Pero la unción que vosotros recibisteis de él permanece en vosotros, y no tenéis necesidad de que nadie os enseñe; así como la unción misma os enseña todas las cosas, y es verdadera, y no es mentira, según ella os ha enseñado, permaneced en él.).

   Referencias Bíblicas: Juan 4:23-24. Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren.  1ª de Reyes 19:15-16.  y le dio Jehová: Ve, vuélvete por tu camino, por el desierto de Damasco; y llegarás, y ungirás a Hazael por rey de Siria. A Jehú hijo de Nimsi ungirás por rey sobre Israel; y a Eliseo hijo de Safat, de Abel-mehola, ungirás para que sea profeta en tu lugar. ▬ 2ª a los Corintios 1:21-22. Y el que nos confirma con vosotros en Cristo, y el que nos ungió, es Dios, el cual también nos ha sellado, y nos ha dado las arras del Espíritu en nuestros corazones.  (Lucas 4.18; Salmo 2.6; Salmo 133:2;).

   Comentarios: Aarón y sus hijos fueron ungidos también. La significancia de esto ha sido explicada en la consagración de los sacerdotes. Pero hay una razón especial para que sea introducida aquí en conexión con el tabernáculo. Es para señalar -para enfatizar- que la calificación esencial para el servicio sacerdotal es la unción y el poder del Espíritu Santo. Se puede poseer toda otra calificación, a saber, se puede haber nacido de nuevo, estar resguardado, y bajo el valor de la sangre; pero si, en adición a estas cosas, no está la unción del Espíritu Santo, la posición sacerdotal no puede ser ocupada verdaderamente. Incluso de nuestro bendito Señor mismo se dice que fue ungido con el Espíritu Santo, y con poder (Hechos 10:38), y todos los que son Suyos deben serlo igualmente, si han de disfrutar de los privilegios a los cuales han sido introducidos. La lección es necesaria en un día de actividad incesante, y de servicio legalista por todas partes. Que se recuerde siempre, entonces, que, aunque somos hijos de Dios, no podemos adorar ni servir aparte del poder y la acción presentes del Espíritu Santo. (Véase Juan 4:24; Filipenses 3:3. Porque nosotros somos la circuncisión, los que en espíritu servimos a Dios y nos gloriamos en Cristo Jesús, no teniendo confianza en la carne.).

   Comentario: Enseñanza y unción 2:26–27.

   Juan llega al fin de esta parte de su epístola con una observación final que insta a los lectores a permanecer fieles a lo que han aprendido. Ahora que ellos conocen la diferencia entre la verdad y el error, deben evitar a aquella gente que está tratando de extraviarlos.

[26]. Os escribo estas cosas respecto a los que tratan de extraviaros. [27]. En cuanto a vosotros, la unción que recibisteis de él permanece en vosotros y no necesitáis que nadie os enseñe. Pero dado que su unción os enseña acerca de todas las cosas y que su unción es verdadera y no falsa—permaneced en él tal como ésta os ha enseñado.

   Como es característico en él, Juan comienza y concluye sus pensamientos con las mismas palabras, a efectos de que el pasaje que va de los versículos 20 al 27 aparezca como una observación parentética.

-a. “Os escribo estas cosas”. Las palabras estas cosas se refieren a los versículos precedentes (vv. 21– 25), donde Juan escribe que los creyentes no son ignorantes, sino que conocen la verdad, reconocen al Hijo y permanecen en él y en el Padre. Ellos deben tener bien en claro que hay personas que están tratando de extraviarlos del camino de la verdad de la Palabra de Dios. Deben oír las palabras que dijo Jesús “Estad atentos de que nadie os engañe. Porque muchos vendrán en mi nombre, diciendo: ‘Yo soy el Cristo’, y engañarán a muchos” (Mt. 24:4–5). Ellos no han sido engañados todavía, pero deben estar listos para presentar una batalla espiritual contra los engañadores, y a exponer sus mentiras.

b. “La unción que recibisteis de él permanece en vosotros”. Una vez más, Juan habla directamente a los lectores cuando dice: “En cuanto a vosotros” (compárese con v. 24). Le está hablando a los creyentes, no a los engañadores. Por consiguiente, él demanda la atención total de sus lectores.

   Juan menciona “la unción”, un tema que ya ha dado a conocer anteriormente (v. 20). Parece querer dar a entender que los lectores recibieron el don del espíritu Santo, es decir, su unción (véase la explicación del v. 20), en el momento de su conversión. Esta es entonces una posesión que recibieron de Jesucristo y que permanece con ellos (2 Co. 1:21–22). Quien concede el Espíritu Santo puede ser el Padre o el Hijo. No obstante, el contexto, especialmente los versículos 25 y 28, apuntan más al Hijo y no tanto al Padre.

-c. “No necesitáis que nadie os enseñe”. Estas palabras nos hacen recordar la profecía de Jeremías: “Ya no enseñará el hombre a su prójimo, o un hombre a su hermano, diciendo: ‘Conoce al Señor, porque todos ellos me conocerán, desde el menor hasta el mayor’, declara el Señor” (Jer. 31:34; Heb. 8:11).

   ¿Estará dando a entender Juan que la unción con el Espíritu Santo hace superflua la instrucción acerca del conocimiento bíblico? ¡Por supuesto que no! En las palabras de la Gran Comisión, Jesús instruye a los apóstoles (y, por ende, a todos aquellos que proclaman la Palabra) a enseñar le a los discípulos todo lo que Jesús ha mandado (Mt. 28:20). La predicación eficaz de la Palabra, la enseñanza que se brinda en la escuela dominical o en la clase de catecismo y la lectura diaria de las Escrituras, — todas estas cosas son necesarias para el crecimiento espiritual del cristiano. ¿Pero qué está diciendo entonces Juan? Los creyentes no tienen entonces necesidad de engañadores que traten de enseñarles falsas doctrinas. Ellos ya tienen el don del Espíritu Santo que los lleva a toda verdad (Jn. 16:13).

-d. “Su unción nos enseña acerca de todas las cosas”. En otras palabras, el Espíritu de Cristo enseñará al creyente todas las cosas (Jn. 14:26) y lo guiará para que sepa distinguir entre la verdad y el error. Todos los creyentes reciben el Espíritu Santo y todos ellos están igualmente equipados para oponerse a aquellos maestros que proclaman la mentira en vez de la verdad.

   Este texto enseña la igualdad fundamental de todos los creyentes. O sea que los creyentes no tienen que consultar con eruditos profesores de teología antes de poder aceptar la verdad de Dios; ante los ojos de Dios, los clérigos y los laicos son iguales. El Espíritu Santo es el maestro de cada creyente, sin distinción. Dentro del marco de la iglesia, los creyentes pueden aprender unos de otros a medida que cada uno es participante de la unción del Espíritu.

-e. “Permaneced en él, tal como ésta os ha enseñado”. Aparentemente la palabra esta se refiere a la unción y es equivalente a la frase la enseñanza del Espíritu en la siguiente traducción: “Obedeced entonces la enseñanza del Espíritu, y permaneced en unión con Cristo” (GNB). Si Cristo es el sujeto del verbo ha enseñado, la traducción entones es: “Tal como él os ha enseñado, entonces, permaneced en él” (NEB).

   Sin embargo, la expresión tal como enfatiza el correspondiente “ya que” del principio de la oración. Dado que al principio el sujeto es “la unción” (el Espíritu Santo), no parece haber razón que obligue a cambiarla en la segunda parte.

   El eje de la oración, sin embargo, está en las últimas tres palabras que constituyen un mandamiento de tener comunión con Cristo. La exhortación es directa: “Permaneced en él”. Si tenemos en cuenta la referencia de Juan al regreso de Cristo (v. 28), las palabras en él se relacionan con Jesucristo.

Consideraciones doctrinales acerca de 2:26–27

   Un incontable número de personas obtiene el conocimiento de la salvación por medio de la lectura de las Escrituras.

   Guiados por el Espíritu Santo son llevados a Jesucristo y lo aceptan por la fe. Después de aceptar a Cristo como Salvador, son bautizados en el nombre del Trino Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo. Sin embargo, aun antes de su bautismo, cuando llegaron primeramente a la conversión, ellos ya habían experimentado la unción del Espíritu.

   Por medio de Cristo Dios da su Espíritu Santo al creyente, pero el creyente a su vez debe permanecer en Cristo. La providencia divina tiene su contrapartida en la responsabilidad humana. Dios da su Espíritu para enseñarle al creyente todas las cosas necesarias para la salvación, pero Dios también espera que el cristiano permanezca en Cristo de tal modo que pueda mantener comunión constante con el Padre y el Hijo.

Amén, para la honra y gloria de Dios.

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Hno Roberto Saldías Roa

Miembro de la IEP en Nacimiento Bajo, nació en el evangelio del Señor en la Iglesia de Laja 1975. Casado con María Nahuelmán, estudia teología de manera autodidacta. Me gusta mucho leer y escribir.

 

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