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Domingo 22 de diciembre de 2019: “Honrosa distinción del Sacerdote de Dios”.

Domingo 22 de diciembre de 2019: “Honrosa distinción del Sacerdote de Dios”.

Lección: Éxodo Cap. 28, versículos 8 al 21. Y su cinto de obra primorosa que estará sobre él, será de la misma obra, parte del mismo; de oro, azul, púrpura, carmesí y lino torcido. Y tomarás dos piedras de ónice, y grabarás en ellas los nombres de los hijos de Israel; seis de sus nombres en una piedra, y los otros seis nombres en la otra piedra, conforme al orden de nacimiento de ellos. De obra de grabador en piedra, como grabaduras de sello, harás grabar las dos piedras con los nombres de los hijos de Israel; les harás alrededor engastes de oro. Y pondrás las dos piedras sobre las hombreras del efod, para piedras memoriales a los hijos de Israel; y Aarón llevará los nombres de ellos delante de Jehová sobre sus dos hombros por memorial. Harás, pues, los engastes de oro, y dos cordones de oro fino, los cuales harás en forma de trenza; y fijarás los cordones de forma de trenza en los engastes. Harás asimismo el pectoral del juicio de obra primorosa, lo harás conforme a la obra del efod, de oro, azul, púrpura, carmesí y lino torcido Será cuadrado y doble, de un palmo de largo y un palmo de ancho; y lo llenarás de pedrería en cuatro hileras de piedras; una hilera de una piedra Sárdica, un topacio y un carbunclo; la segunda hilera, una esmeralda, un zafiro y un diamante; la tercera hilera, un jacinto, una ágata y una amatista; la cuarta hilera, un berilo, un ónice y un jaspe. Todas estarán montadas en engastes de oro. Y las piedras serán según los nombres de los hijos de Israel, doce según sus nombres; como grabaduras de sello cada una con su nombre, serán según las doce tribus.

   Comentario: [2](Éxodo 28:6-14) tabernáculo de Moisés →sacerdocio →efod →oración intercesora: La primera de las prendas sacerdotales era el efod, una especie de chaqueta o chaleco sin mangas.

  1. El efod estaba hecho de los siguientes materiales: hilo de oro, que se obtenía batiendo a martillo láminas finas de oro y luego cortando de ellas hilos delgados (vea Ex. 3913); hilo de color azul, púrpura y carmesí (v. 6); y lino fino.
  2. El diseño del efod obedecía a las siguientes instrucciones:

1) Era una prenda de dos piezas, delantera y trasera, que se unían por las hombreras con dos cordones (v. 7).

2) Tenía un cinto hecho de los mismos materiales (v. 8).

3) Tenía dos piedras de ónice con los nombres de las doce tribus de Israel grabados en ellas (v. 9). Seis

de los nombres estaban grabados en una piedra y los otros seis en la otra, según el orden del nacimiento de los hijos de Israel (v. 10). Eran obra de grabador, hechas como las grabaduras de sello (v. 11). Estaban engarzadas en engastes de oro y sujetas a las hombreras del efod (w. l l-12).

  1. El propósito del efod y las piedras era simbolizar que el sacerdote representaba al pueblo de Dios y llevaba sus

nombres delante de la presencia del Señor como su mediador e intercesor (v. l2).

  1. El diseño del efod acababa con dos instrucciones finales:
  2. l) Todos los engastes tenían que estar hechos de oro (v. 13).

2) El efod debía tener dos cordones (le oro puro, que estuvieran fijados en los engastes (V. 14).

Pensamiento 1. Jesucristo es Aquel que representa, a cada creyente y lleva su nombre delante del Señor. Él es nuestro Mediador e Intercesor. No importa cuál sea nuestra carga ni lo pesada o aterradora que sea, podemos depositarla en Cristo. Él nos alivia, nos fortalece, nos da paz y nos hace descansar de nuestras cargas. Necesitamos soltar el enorme peso que llevamos en el alma y depositarlo libremente sobre los fuertes y firmes hombros de Jesús. Él nunca nos fallará; no hay carga que pueda vencerlo.

   “Venid a mi todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga” (Mt. 11:28-30).

   “¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aún, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros” (Ro. 8:34).

   “Por lo cual debía ser en todo semejante a sus hermanos, para venir a ser misericordioso y fiel sumo sacerdote en lo que a Dios se refiere, para expiar los pecados del pueblo. Pues en cuanto él mismo padeció siendo tentado, es poderoso para socorrer a los que son tentados” (He. 2:17-18).

   “Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado. Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro” (He. 4:15-16).

   “Por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos” (He. 7:25).

   “Echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros” (1 P. 5:7).

Texto: Éxodo Cap. 28, versículo 2. Y harás vestiduras sagradas a Aarón tu hermano, para honra y hermosura.

1er Titulo

Delicado Y Honroso Cinto Sacerdotal. Versíc. 8. Y su cinto de obra primorosa que estará sobre él, será de la misma obra, parte del mismo; de oro, azul, púrpura, carmesí y lino torcido. (Léase Apocalipsis 1:12 y13. Y me volví para ver la voz que hablaba conmigo; y vuelto, vi siete candeleros de oro, y en medio de los siete candeleros, a uno semejante al Hijo del Hombre, vestido de una ropa que llegaba hasta los pies, y ceñido por el pecho con un cinto de oro.).

   Comentario:  El cinto y efod estaba hecho de los siguientes cinco materiales (o colores): oro, púrpura, morado, y fino lino (blanco). Estos cinco materiales son mencionados siete veces en, exactamente, el mismo orden a través del Éxodo. De hecho, estos materiales siempre aparecen en el mismo orden a través de toda la Escritura. Esto nos sugieres que hay algo espiritualmente significante en estos materiales y en la forma en que son ordenados.

Quizá el mensaje es que el ser responsables y fieles conlleva el apropiarse de las virtudes espirituales que estos cinco materiales significan. Estos cinco materiales de hecho, forman el efod. Sin estas cinco virtudes, no podemos, fielmente o responsablemente ponernos ante Dios. Con esto en mente, consideremos ahora el significado espiritual de estos cinco materiales en el orden que aparecen en la Escritura.

El cinto del efod, fue bordado con los mismos materiales que el efod. Por tanto, nuestra atención es dirigida a la significancia del cinto mismo. En la Escritura es constantemente típico del servicio. Un hermoso ejemplo de esto se encuentra en Lucas —en las palabras de nuestro Señor mismo. Él dice, “Bienaventurados aquellos siervos a los cuales su señor, cuando venga, halle velando; de cierto os digo que se ceñirá, y hará que se sienten a la mesa, y vendrá a servirles.” (Lucas 12:37). El cinto del efod significará, entonces, el servicio de Cristo como Sacerdote, el servicio que nos presta delante de Dios en esta capacidad. Un Siervo —el Siervo perfecto— deleitándose siempre cuando estuvo en este mundo en hacer la voluntad de Su Padre, Él en Su amor y gracia, aunque ha sido glorificado, permanece aún como Siervo. Ha ido al cielo para presentarse ahora en la presencia de Dios por nosotros. (Hebreos 9:24). Es en este carácter que Él mantiene una infatigable intercesión a favor nuestro, mediante la cual asegura para nosotros esas continuas ministraciones de misericordia y gracia —misericordia para con nuestra debilidad, y gracia para nuestro socorro cuando somos tentados— que necesitamos como un pueblo pasando a través del desierto. Es de lo más consolador levantar nuestros ojos, y contemplar a Cristo investido con Su cinto sacerdotal, ya que mediante ello se nos asegura que Él nos salvará a través de todo el camino, nos llevará a salvo a través del desierto, y nos introducirá en el reposo de Dios, porque Él vive siempre para interceder por nosotros. (Hebreos 7:25). ¡Y de qué manera ello nos revela las profundidades de Su propio corazón! Moisés se quejó ante Jehová de que la carga de Israel —la carga de conducirles en sus andanzas— era demasiado pesado para él. Pero el Señor Jesús, como nuestro gran Sumo Sacerdote, jamás se cansa, a pesar de los continuos fracasos e incredulidad, y el retroceder a Egipto en el corazón, de Su pueblo. Él es siempre infatigable y no descansa en Su servicio, porque Su amor es inagotable. ¡Bendito sea Su Nombre!

Termino histórico:

   El cinto: (Éx. 28:4; 39.20). Vea también 28:39.

Tipo o ilustración (fundamento Bíblico de cada uno):  

  El cinto de lino fino, bordado con hilos de varios colores, simbolizaba la verdad de la Palabra de Dios. Podemos compararlo con el cinturón de la verdad que compone la armadura de Dios y con el que el creyente ciñe sus lomos (Ef 6:14). La Palabra de Dios alumbra, envuelve y ciñe al creyente al usar cada una de las prendas de su guardarropa espiritual.

   “Las vestiduras que harán son estas: el pectoral, el efod, el manto, la túnica bordada, la mitra y el cinturón. Hagan, pues, las vestiduras sagradas para Aarón tu hermano, y para sus hijos, para que sean mis sacerdotes” (Ex. 28:4).

   “También el cinto de lino torcido, de azul, púrpura y carmesí, de obra de recamador, como Jehová lo mandó a Moisés” (Ex. 39:29).

Aplicación para la vida del creyente hoy en día:

   Lo que nos enseña el cinto:

Þ Jesucristo es la Verdad, el Verbo Vivo de Dios. La Palabra de Dios es lo que sustenta y une todas las cosas.

Þ El ser humano necesita ayuda y sustento porque no tiene suficiente fuerza para vencer las terribles pruebas y tentaciones de la vida, que siempre intentan arrastrarlo hacia la tumba y la eterna separación de Dios. Solo la Palabra Viva de Dios puede fortalecernos y sustentarnos a lo largo de nuestro paso por la vida.

Aplicación bíblica para el creyente hoy en día

   “Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí” (Jn. 14:6).

   “Manténganse firmes, ceñidos con el cinturón de la verdad, protegidos por la coraza de justicia” (Ef.6:14 [NVI]).

   “Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad” (Jn. 17:17).

   “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia” (2 Ti. 3:16).

   “Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón” (He. 4:12).

Termino histórico:

   Púrpura (Éx. 28:5-6).

Tipo o ilustración (fundamento Bíblico de cada uno):  

   El purpura es el color de la realeza; por lo tanto, es símbolo de Cristo como el Rey de reyes y Señor de señores.

   “Tomarán oro, azul, púrpura, carmesí y lino torcido, y harán el efod de oro, azul, púrpura, carmesí y lino torcido, de obra primorosa” (Ex. 28:5-6).

Aplicación para la vida del creyente hoy en día:

Þ Jesucristo es el Rey de reyes y Señor de señores, el Soberano y la Majestad del universo. El ser humano debe darle a Cristo la honra y la alabanza de las que él es digno, el respeto y la gratitud que él merece por ser su Salvador y Libertador. Rendirle menos que esa adoración es inadmisible.

Aplicación bíblica para el creyente hoy en día:

   “Y le vistieron de púrpura, y poniéndole una corona tejida de espinas, comenzaron luego a saludarle: ¡Salve, Rey de los judíos!” (Mr. 15:17-18).

   “Y en su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: REY DE REYES Y SEÑ0R DE SEÑORES” (Ap. 19:16).

   “Y de Jesucristo el testigo fiel, el primogénito de los muertos, y el soberano de los reyes de la tierra. Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre” (Ap. 1:5).

   “Pelearán contra el Cordero, y el Cordero los vencerá, porque él es Señor de Señores y Rey de reyes; y los que están con él son llamados y elegidos y fieles” (Ap. 17:14).

2° Titulo:

Vestidura Que Recuerda Los Doce Hijos De Israel. Versíc. 9 al 14. Y tomarás dos piedras de ónice, y grabarás en ellas los nombres de los hijos de Israel; seis de sus nombres en una piedra, y los otros seis nombres en la otra piedra, conforme al orden de nacimiento de ellos. De obra de grabador en piedra, como grabaduras de sello, harás grabar las dos piedras con los nombres de los hijos de Israel; les harás alrededor engastes de oro. Y pondrás las dos piedras sobre las hombreras del efod, para piedras memoriales a los hijos de Israel; y Aarón llevará los nombres de ellos delante de Jehová sobre sus dos hombros por memorial. Harás, pues, los engastes de oro y dos cordones de oro fino, los cuales harás en forma de trenza; y fijarás los cordones de forma de trenza en los engastes. (Léase Génesis 49:28. Todos éstos fueron las doce tribus de Israel, y esto fue lo que su padre les dijo, al bendecirlos; a cada uno por su bendición los bendijo.).

   Comentario: “Y tomarás dos piedras de ónice, y grabarás en ellas los nombres de los hijos de Israel; seis de sus nombres en una piedra, y los otros seis nombres en la otra piedra, conforme al orden de nacimiento de ellos. De obra de grabador en piedra, como grabaduras de sello, harás grabar las dos piedras con los nombres de los hijos de Israel; les harás alrededor engastes de oro. Y pondrás las dos piedras sobre las hombreras del efod, para piedras memoriales a los hijos de Israel; y Aarón llevará los nombres de ellos delante de Jehová sobre sus dos hombros por memorial. Harás, pues, los engastes de oro, y dos cordones de oro fino, los cuales harás en forma de trenza; y fijarás los cordones de forma de trenza en los engastes. Harás asimismo el pectoral del juicio de obra primorosa, lo harás conforme a la obra del efod, de oro, azul, púrpura, carmesí y lino torcido. Será cuadrado y doble, de un palmo de largo y un palmo de ancho; y lo llenarás de pedrería en cuatro hileras de piedras; una hilera de una piedra Sárdica, un topacio y un carbunclo; la segunda hilera, una esmeralda, un zafiro y un diamante; la tercera hilera, un jacinto, un ágata y una amatista; la cuarta hilera, un berilo, un ónice y un jaspe. Todas estarán montadas en engastes de oro. Y las piedras serán según los nombres de los hijos de Israel, doce según sus nombres; como grabaduras de sello cada una con su nombre, serán según las doce tribus. Harás también en el pectoral cordones de hechura de trenzas de oro fino. Y harás en el pectoral dos anillos de oro, los cuales pondrás a los dos extremos del pectoral. Y fijarás los dos cordones de oro en los dos anillos a los dos extremos del pectoral; y pondrás los dos extremos de los dos cordones sobre los dos engastes, y los fijarás a las hombreras del efod en su parte delantera. Harás también dos anillos de oro, los cuales pondrás a los dos extremos del pectoral, en su orilla que está al lado del efod hacia adentro. Harás asimismo los dos anillos de oro, los cuales fijarás en la parte delantera de las dos hombreras del efod, hacia abajo, delante de su juntura sobre el cinto del efod. Y juntarán el pectoral por sus anillos a los dos anillos del efod con un cordón de azul, para que esté sobre el cinto del efod, y no se separe el pectoral del efod. Y llevará Aarón los nombres de los hijos de Israel en el pectoral del juicio sobre su corazón, cuando entre en el santuario, por memorial delante de Jehová continuamente. Y pondrás en el pectoral del juicio Urim y Tumim, para que estén sobre el corazón de Aarón cuando entre delante de Jehová; y llevará siempre Aarón el juicio de los hijos de Israel sobre su corazón delante de Jehová.” (Éxodo 28: 9-30).

   Están, en primer lugar, las dos piedras de ónice, con los nombres de los hijos de Israel, seis tribus en cada una, grabados sobre ellas, engarzadas en engastes de oro, y colocadas sobre las hombreras del efod, etc. El hecho de que esta descripción se relaciona, en figura, al ejercicio del oficio sacerdotal, resulta claro a partir de la declaración de que “Aarón llevará los nombres de ellos delante de Jehová sobre sus dos hombros por memorial.” (versículo 12). Las piedras de ónice eran gemas —piedras preciosas, figurativas de las excelencias de Cristo, y combinando esta verdad con el hecho de que estaban engarzadas en oro, nos presentará dos cosas; primero, que los nombres de Su pueblo aparecen sobre los hombros del Sacerdote en toda Su belleza y excelencia, y, como siendo simbolizado por el oro, que están engarzados en justicia divina. El hombro es el emblema de la fuerza. (Véase Isaías 9:6; Isaías 22:22, etc.). Cristo, por tanto, como es retratado aquí, sostiene a Su pueblo en la presencia de Dios en toda Su fuerza omnipotente; y tiene el derecho de hacerlo, viendo que ellos están colocados sobre Sus hombros en justicia divina e investidos con todo el resplandor de Su propia hermosura. ¡Qué consuelo para nosotros en la conciencia de nuestra absoluta debilidad! Aquel que sostiene todas las cosas por la palabra de Su poder, nos mantiene delante de Dios; y, mientras nos mantiene en alto en Su presencia, Dios nos contempla como teniendo un derecho innegable a estar sobre los hombros, y nos ve circundados por toda la excelencia, del Sumo Sacerdote. Nuestro memorial está así delante de Él continuamente; ya que Cristo no puede estar en la presencia de Dios sin que se vean nuestros nombres sobre Sus hombros. Observen también que los engastes de oro en los cuales estaban engarzadas las piedras de ónice, estaban fijos por dos cadenillas de oro puro trenzadas (versículo 14 – LBLA), atándolos sobre Sus hombros en justicia divina.

Termino histórico:

   El Efod (Ex. 28:4, 6-14; 39:6-7) Vea también (Ex. 39:2-7):

Tipo o ilustración (fundamento Bíblico de cada uno):  

   El efod simbolizaba que el sacerdote representaba al pueblo de Dios y llevaba sus nombres delante de la presencia del Señor.

   “Y harán el efod de oro, azul, púrpura, carmesí y lino torcido, de obra primorosa” (Ex. 28:6).

   “Y labraron las piedras de ónice montadas en engastes de oro, con grabadoras de sello con los nombres de los hijos de Israel, y las puso sobre las hombreras del efod, por piedras memoriales para los hijos de Israel, como Jehová lo_ había mandado a Moisés” (Ex. 39:6-7).

Aplicación para la vida del creyente hoy en día:

   Lo que nos enseña el efod.

Þ El ser humano no puede representarse a sí mismo delante de Dios porque es pecador. Necesita un Abogado, un Intercesor, un Mediador, un Salvador que pueda acercarse a Dios de forma legal y perfecta. El hombre no puede hacer nada de esto; por lo tanto, necesita a Alguien que sí pueda cumplir ese rol. Esa persona es el Señor Jesucristo.

Þ No importa cuál sea nuestra carga ni lo pesada o aterradora que sea nuestra prueba, Dios nos conoce personalmente y sabe todo sobre las pruebas y tribulaciones que enfrentamos, porque Cristo nos representa y lleva nuestros nombres delante de la presencia del Padre.

   Aplicación bíblica para el creyente hoy en día:

   “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os hare’ descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga” (Mt. 11:28-30).

   “¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aún, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros” (Ro. 8:34).

   “Por tanto, teniendo un gran sumo sacerdote que traspaso los cielos, Jesús el Hijo de Dios, retengamos nuestra

profesión. Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado” (He. 4:14-15).

   “Echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros” (I P. 5:7).

3° Título

Simbólico Orden De Dios En El Pectoral. Versíc. 15 al 21. Harás asimismo el pectoral del juicio de obra primorosa, lo harás conforme a la obra del efod, de oro, azul, púrpura, carmesí y lino torcido. Será cuadrado y doble, de un palmo de largo y un palmo de ancho; y lo llenarás de pedrería en cuatro hileras de piedras; una hilera de una piedra Sárdica, un topacio y un carbunclo; la segunda hilera, una esmeralda, un zafiro y un diamante; la tercera hilera, un jacinto, un ágata y una amatista; la cuarta hilera, un berilo, un ónice y un jaspe. Todas estarán montadas en engastes de oro. Y las piedras serán según los nombres de los hijos de Israel, doce según sus nombres; como grabaduras de sello cada una con su nombre, serán según las doce tribus. (Léase Salmo 37:23. Por Jehová son ordenados los pasos del hombre, Y él aprueba su camino; ▬2ª a Timoteo 2:19. Pero el fundamento de Dios está firme, teniendo este sello: Conoce el Señor a los que son suyos; y: Apártese de iniquidad todo aquel que invoca el nombre de Cristo.).

   Comentario: El pectoral sigue a continuación. Sus materiales se correspondían con los del efod. (versículo 15). Su forma era la de un cuadrado, y en él estaban montadas cuatro hileras de piedras preciosas; y sobre estas piedras estaban grabados, igualmente, los nombres de los hijos de Israel según sus doce tribus, etc. La enseñanza típica será, entonces, del mismo carácter —notando, no obstante, la diferencia entre los hombros y el pecho.

(1) Aarón llevaba, en aquel entonces, los nombres de los hijos de Israel sobre su corazón, así como también sobre sus hombros. El pecho es simbólico de los afectos. Por tanto, ello enseña, por una parte, que, si Cristo sostiene a Su pueblo delante de Dios mediante fuerza eterna, por la otra, Él también los lleva sobre Su corazón en amor eterno. Fuerza eterna y amor eterno unidos en la presentación de los creyentes delante de Dios por el Sacerdote. ¡Sobre el corazón de Cristo! ¿Y quién sondeará sus profundidades? Si pensamos acerca del poder, recordamos Sus palabras, “nadie las arrebatará de mi mano.” (Juan 10:28). Si nuestro pensamiento es acerca del amor, se nos recuerda el desafío del apóstol, “¿Quién nos separará del amor de Cristo?” (Romanos 8:35). Y estos dos —fuerza y amor — y estos dos como estando unidos en Cristo— se ocupan de presentarnos delante de Dios. Él nos ha fijado sobre Sus hombros —llevando nuestro peso— con Su propia fuerza todopoderosa, y nos ha asegurado sobre Su corazón con Su imperecedero e insondable amor. Esto nos ayudará a comprender un poco la eficacia de Su intercesión, basada, tal como lo está, sobre la eficacia de Su sacrificio a nuestro favor.

(2) Los nombres de los hijos de Israel estaban grabados sobre las piedras preciosas. La escena del ejercicio del sacerdocio, según el pensamiento de Dios, y verdaderamente así en el caso de Cristo, si no en el de Aarón, era en la inmediata presencia de Dios —delante del fulgor pleno de la santidad de Su trono. Ahora bien, la acción de la luz sobre las piedras preciosas tiene el efecto de exponer sus variadas y múltiples hermosuras. Por eso, como se observó en relación con las piedras de ónice, los nombres del pueblo de Dios, como siendo llevado sobre el corazón del sacerdote, resplandecen en todo el lustre y la belleza rutilantes de las piedras sobre las que están grabados. Esto simboliza el hecho de que los creyentes están delante de Dios en toda la aceptación de Cristo. Cuando Dios contempla al gran Sumo Sacerdote, ve a Su pueblo sobre Su corazón, así como también sobre Sus hombros, adornado con toda la belleza de Aquel sobre quien Su ojo reposa siempre con perfecto deleite. O, considerándolo desde otro aspecto, se podría decir que Cristo presenta a Su pueblo a Dios, en el ejercicio de Su sacerdocio, como Él mismo. De este modo, Él establece en Su intercesión Sus propios derechos ante Dios a favor de ellos. ¡Y con qué gozo Él los presenta así delante de Dios! Puesto que son aquellos por los que Él ha muerto, y a quienes ha limpiado con Su propia sangre muy preciosa, aquellos a los que Él ha hecho los objetos de Su amor, y a quienes llevará a estar, finalmente, con Él para siempre; y Él pide por ellos delante de Dios según toda la fuerza de estos lazos, según, como se observó anteriormente, todos los derechos que Él mismo, a causa de la obra que Él llevó a cabo en la cruz, tiene sobre el corazón de Dios.

(3) El pectoral se fijaba al efod mediante cordones de hechura de trenzas de oro fino, y “un cordón de azul”, y anillos de oro. Deducimos, entonces, que el pectoral no puede ser despegado del efod. Está ligado inseparablemente con el oficio sacerdotal de Cristo. Está asegurado al efod —la vestidura sacerdotal— mediante cordones de oro, en justicia divina, justicia divina adecuada a la naturaleza de Dios, por tanto, por todo lo que Cristo es como siendo divino. Es también una relación eterna, tal como está tipificada por los anillos —no teniendo el anillo un final (por ser un círculo), y por eso, como se vio cuando se consideró la estructura del tabernáculo, siendo un emblema de eternidad. Como Sacerdote, Cristo jamás nos puede fallar. Si una vez Él ha asumido nuestra causa, Él jamás se deshará de ella. Ciertamente esta verdad fortalecerá nuestros corazones en tiempos de prueba o debilidad. Podemos desanimarnos, pero si alzamos nuestros ojos podemos regocijarnos en el pensamiento que nuestro lugar sobre el corazón y los hombros de Cristo jamás se puede perder. Hay temporadas cuando muchos creyentes sienten como si no pudiesen entrar a la presencia de Dios, o lograr que Él

los oiga —indudablemente a través del fracaso, o frialdad de corazón, o debilidad espiritual. Estas cosas no se han de pasar por alto; pero, ciertamente, el hecho de recordar que, si no podemos orar personalmente, Cristo jamás deja de sostenernos en Su intercesión prevalente, y que estamos ligados inseparablemente sobre Su corazón y sobre Sus hombros, demostrará ser un antídoto contra las tentaciones de Satanás en tales períodos. No, más aún, ello disipará pronto nuestra oscuridad y frialdad de corazón, porque nos conducirá a quitar la vista de sobre nosotros mismos, y esperar todo de Él, y de Su ministerio continuo por nosotros en la presencia de Dios. Como otro ha dicho, «Él nos presenta, como aquello que tiene sobre Su corazón. No puede estar ante Dios sin hacerlo; y todo lo que demande el ruego y el deseo del corazón de Cristo tiene que hacer explícito el favor de Dios, operando en explicitar ese favor sobre nosotros. La luz y el favor del santuario —como morando Dios allí— no pueden resplandecer sobre Él sin resplandecer sobre nosotros, y eso es como un objeto presentado por Él para ello.»

(4) Aarón llevaba el juicio del pueblo en relación con el Urim y Tumim. Estos estaban puestos en el pectoral del juicio. (Éxodo 28: 29, 30). Urim y Tumim significan probablemente ‘luces’ y ‘perfecciones’. «Necesitamos estos dos para obtener bendición. Si estuviéramos delante de Dios, tal como somos, deberíamos atraer el juicio, o perder el efecto de esta luz y perfección de Dios, quedándonos nada.  Pero, como Cristo ha llevado nuestro juicio según estos, nuestra presentación a Dios es conforme a la perfección de Dios mismo —ya que nuestro juicio ha sido llevado; pero entonces nuestra posición, guía, luz, e inteligencia espiritual son según a estas mismas luz y perfección divinas. Ya que el sumo sacerdote preguntaba y tenía respuestas de parte de Dios según el Urim y Tumim. Este es un privilegio bienaventurado.» Todas estas cosas, en efecto, no hacen más que enseñar cuán perfectamente Cristo, como Sacerdote, actúa y cuida de Su pueblo.

   Comentario 2: [3](Éxodo 28:15-21) tabernáculo de Moisés ▬ pectoral ▬ voluntad de Dios: La segunda parte de las vestiduras sacerdotales era el pectoral, una prenda en forma de escarcela o morral que se usaba para determinar la voluntad de Dios. Estaba muy ornamentado, era de forma cuadrada y la tela estaba hecha de los mismos materiales que el efod. Veamos las instrucciones que Dios dio para su confección:

  1. Los materiales básicos eran los mismos que los del efod (v. 15).
  2. Para simplificar, el diseño del pectoral se describe de la siguiente manera:

1) Era cuadrado, de 22,5 centímetros, y doble, doblado de modo que formara una especie de bolsa o morral (v. 16).

2) Llevaba incrustadas cuatro hileras de piedras preciosas, que en total sumaban doce piedras (vv. 17-20). Cada piedra estaba engarzada en un engaste de oro (v. 21). Las doce piedras representaban a las dice tribus de Israel, que se identificaban grabando en cada una el nombre de una de las tribus, como grabadura de sello (V. 21).

3) Estaba unido al efod de forma permanente:

  • El pectoral tenía cordones trenzados de oro puro.
  • Había dos anillos de oro fijados a las esquinas superiores del pectoral, por donde se pasaban los cordones de oro, que iban atados a los engastes de oro de las hombreras del efod.
  • Había dos anillos de oro fijados a las dos esquinas inferiores del pectoral, al lado del efod por el lado interno.
  • Había otros dos anillos de oro, que estaban fijados al efod cerca del cinto.
  • Los dos anillos inferiores del pectoral estaban atados a los dos anillos inferiores del efod con un cordón de azul, que sujetaba ambas prendas para que no se separaran.

Pensamiento 1. Jesucristo nos conoce por nombre, a cada uno de nosotros. Él no nos identifica como un número, una estadística o un objetivo: él conoce a cada uno de nosotros individual y personalmente. Eso significa que Cristo se preocupa por nosotros y por las pruebas, las tentaciones y los sufrimientos que nos afligen.

   “Ahora, así dice Jehová, Creador tuyo, oh Jacob, y Formador tuyo, oh Israel: No temas, porque yo te redimí; te puse nombre, mío eres tú” (Is. 43:1).

   “Echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros” (1 P. 5:7).

   “Aunque afligido yo y necesitado, Jehová pensará en mí. Mi ayuda y mi libertador eres tú; Dios mío, no te tardes” (Sal. 40:17).

   “No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia” (Is. 41:10).

   “Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti” (Is. 43:2).

2) El segundo propósito del pectoral era cargar el Urim y el Tumim (que probablemente hayan sido dos piedras) sobre el corazón del sumo sacerdote (v. 30). Lo que esto simbolizaba es que el sumo sacerdote estaba buscando la voluntad de Dios para el pueblo. El significado de la raíz hebrea de Urim es incierto: significa luces o maldición. Tumim significa perfección. La apariencia de estas dos piedras y la forma en que se las usaba escapa de nuestro conocimiento. Algunos estudiosos creen que se las usaba como dados o suertes, que se echaban al suelo decidiendo primero qué se debía hacer si una piedra caía de determinada manera. Sin embargo, esa interpretación es poco probable, ya que es justo lo contrario de la forma en que Dios obra a lo largo de las Escrituras. Dios revela su voluntad. No se basa en la tirada de las piedras como si fueran dados. Quizás el comentario bíblico The Exp0sít0r’s Bible Commentary se aproxime más a una interpretación correcta:

   “Quizás solo simbolizaban la revelación especial a la que tenía acceso el sumo sacerdote y no eran un medio necesario: para obtener esa revelación”.

   Imagine la situación del sumo sacerdote entrando al lugar santo. El Urim y el Tumim le recordaban a él y al pueblo que Dios hablaría y le daría guía y dirección a su pueblo. El sumo sacerdote estaba allí para representar al pueblo de Dios; por lo tanto, Dios escucharía y le respondería. El daría a conocer su voluntad y dirección al sumo sacerdote. ¿Cómo? Hablando y moviendo el corazón del sumo sacerdote.

Pensamiento 2. Debemos orar y buscar el rostro de Dios intercediendo por las necesidades de otras personas. El mundo se estremece bajo el peso del sufrimiento y la maldad, la muerte y el juicio venideros. La única esperanza es Dios. Necesitamos la ayuda de Dios. Por eso, necesitamos buscar su rostro día y noche.

   “Mas si desde allí buscares a Jehová tu Dios, lo hallarás, si lo buscares de todo tu corazón y de toda tu alma” (Dt. 4:29).

   “Buscad a Jehová y su poder; buscad su rostro continuamente” (1 Cr. 16:11).

   “Me invocará, y yo le responderé; con él estaré yo en la angustia; lo libraré y le glorificaré” (Sal. 91:15).

   “Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano” (Is. 55:6).

   “Y antes que clamen, responderé yo; mientras aún hablan, yo habré oído” (Is. 65:24).

   “Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces”. (Jer. 33:3).

   “Y yo os digo: Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá” (Lc. 11:9).

   “También les refirió Jesús una parábola sobre la necesidad de orar siempre, y no desmayar” (Lc. 18:1).

   “Orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos” (Ef. 6:18).

Termino histórico:

   El pectoral (Éx. 28.4; 15-20; 28:29) Vea también Éx. 39:8-21.

Tipo o ilustración (fundamento Bíblico de cada uno):

   El pectoral era una prenda que el sumo sacerdote vestía cerca de su corazón. El propósito era doble:

  1. Primero, simbolizaba que el sumo sacerdote lleva los nombres del pueblo de Dios sobre su corazón y los representa delante de la presencia del señor de forma continua (Éx. 28:29).
  2. Segundo, el pectoral contenía el Urim y el Tumim (que probablemente hayan sido dos piedras o suertes) sobre el corazón, del sumo sacerdote (Ex. 28:30), lo que simbolizaba que el sumo sacerdote estaba buscando la voluntad de Dios para el pueblo. Imagine la situación: el sumo sacerdote entraba al lugar santo. Allí representaba al pueblo de Dios y no se iría de allí hasta que Dios hubiera expresado claramente su voluntad para ellos.

   “Harás asimismo el pectoral del juicio de obra primorosa, lo harás conforme a la obra del efod, de oro, azul, púrpura, carmesí y lino torcido” (Ex. 28:15).

   “Y llevará Aarón los nombres de los hijos de Israel en el pectoral del juicio sobre su corazón, cuando entre en el santuario, por memorial delante’ de Jehová continuamente” (Ex. 28:29).

Aplicación para la vida del creyente hoy en día:

   Lo que nos enseña el pectoral:

  1. El pectoral es una poderosa ilustración del amor de Dios: de cuánto ama Dios a su pueblo. El nos ama tanto que siempre nos lleva cerca de su corazón, nos tiene de forma continua delante de su rostro.

Dios no es un Dios que:

  • esté distante de los sentimientos de su pueblo;
  • sea insensible al sufrimiento de su pueblo;
  • esté demasiado ocupado para escuchar el clamor desesperado de quienes necesitan su ayuda.

   Las circunstancias que atravesamos en nuestro caminar por esta vida nunca toman por sorpresa a Dios. El conoce nuestros caminos y tiene cuidado de nosotros.

  1. Jesucristo es nuestro gran Sumo Sacerdote, quien nos representa ante Dios y lleva nuestros nombres sobre su

corazón y delante de la presencia del Señor continuamente.

   Jesucristo quiere lo mejor para’ nosotros. El ora por nosotros y busca que se cumpla nada menos que la perfecta voluntad de Dios para nosotros.

Aplicación bíblica para el creyente hoy en día:

   “Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué, te di por profeta a las naciones”. (Jeremías 1:5).

   “He aquí, Dios es el que me ayuda; el Señor está con los que sostienen mi vida (Sal. 54:4).

   “Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón; y salva a los contritos de espíritu” (Sal. 34:18).

   “Yo conozco tus obras; he aquí, he puesto delante de ti una puerta abierta, la cual nadie puede cerrar; porque aún que tienes poca fuerza, has guardado mi palabra, y no has negado mi nombre” (Ap. 3:8).

   “Pues aún los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. No temáis, pues; más valéis vosotros que muchos pajarillos” (Lc. 12: 7).

   “Yo ruego por ellos [los creyentes]; no ruego por el mundo, sino por los que me diste; porque tuyos son (Jn. 17:9).

   “Por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos [los creyentes]” (He. 7:25).

Amén, para honra y gloria de Dios.

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Hno Roberto Saldías Roa

Miembro de la IEP en Nacimiento Bajo, nació en el evangelio del Señor en la Iglesia de Laja 1975. Casado con María Nahuelmán, estudia teología de manera autodidacta. Me gusta mucho leer y escribir.

 

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