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Domingo 21 de junio de 2020: “Oportuna amonestación para guardarse de la idolatría”

Domingo 21 de junio de 2020: “Oportuna amonestación para guardarse de la idolatría”

   Lección: Éxodo Cap. 34, versículos 11 al 17. 11Guarda lo que yo te mando hoy; he aquí que yo echo de delante de tu presencia al amorreo, al cananeo, al heteo, al ferezeo, al heveo y al jebuseo. 12Guárdate de hacer alianza con los moradores de la tierra donde has de entrar, para que no sean tropezadero en medio de ti. 13Derribaréis sus altares, y quebraréis sus estatuas, y cortaréis sus imágenes de Asera. 14Porque no te has de inclinar a ningún otro dios, pues Jehová, cuyo nombre es Celoso, Dios celoso es. 15Por tanto, no harás alianza con los moradores de aquella tierra; porque fornicarán en pos de sus dioses, y ofrecerán sacrificios a sus dioses, y te invitarán, y comerás de sus sacrificios; 16o tomando de sus hijas para tus hijos, y fornicando sus hijas en pos de sus dioses, harán fornicar también a tus hijos en pos de los dioses de ellas.17No te harás dioses de fundición. 

   Temas a tratar: [3]. Tercer paso: hacer un nuevo pacto con Dios, un compromiso renovado a obedecerle

-a. La parte de Dios:

1) El haría grandes obras por su pueblo para testimonio de los perdidos (maravillas y milagros).

2) Él exigía obediencia de parte de su pueblo.

3) El derrotaría a los enemigos de su pueblo (todos los que se interpusieran en su camino hacia la tierra prometida).

-b. La parte del creyente: recibir y obedecer el mandato.

  1. l) Debian vivir apartados de los demás pueblos y no trabar alianzas ni lazos con los incrédulos: serían un tropezadero.

2) No debían adorar dioses falsos:

  • debían derribar sus altares;
  • porque el nombre de Dios es “Celoso”: él está apasionado por su pueblo.

3) Debían llevar adelante una vida de separación absoluta, sin alianzas con los incrédulos.

  • por su influencia impía los llevarían a cometer adulterio espiritual, es decir, a adorar dioses falsos;
  • porque los incitarían a casarse con incrédulos.

4) No debían erigir ningún tipo de ídolo.

   Comentario: [3]. (Éxodo 34:11-17). Pacto ▬ Compromiso ▬ Restauración ▬ Renovación ▬ Empezar De Nuevo ▬ Nuevo Comienzo ▬ Vida Nueva: El tercer paso para empezar de nuevo es hacer un nuevo pacto con Dios y renovar nuestro compromiso de obediencia a él. Consideremos el increíble amor de Dios que se ve en este pasaje. El pueblo había cometido un pecado terrible y vergonzoso. Habían quebrantado los diez mandamientos, habían desobedecido y rechazado a Dios, pero aquí lo vemos a Dios extendiendo su misericordia hacia ellos, tomando la iniciativa para renovar el pacto entre él y el pueblo, buscando restablecer su relación. Para que esto fuera efectivo, era necesario recuperar los términos del pacto.

-a. Veamos cuál sería la parte de Dios en la renovación de la relación y el pacto con su pueblo (vv. 10-11).

1) Dios prometió hacer grandes obras (maravillas y milagros) a favor de su pueblo (v. 10). La razón por la que haría estas obras era que su pueblo y esas maravillas serían un gran testimonio de él para los perdidos. Dios había escogido a los israelitas para que fueran sus testigos sobre la tierra, la fuerza misionera que alcanzaría a los perdidos del mundo. Por lo tanto, él estaba prometiendo hacer grandes obras y maravillas por medio de ellos para que fueran un testimonio dinámico del poder de Dios y su poder para salvar y librar al hombre de la maldad de este mundo.

   “Vosotros sois mis testigos, dice Jehová, y mi creáis, y entendáis que yo mismo soy; antes de mí no fue formado dios, ni lo será después de mí” (Is. 43:10).

   “Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido” (Lc. 19:10; vea Jn. 20:21).

   “No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, él os lo dé” (Jn. 15:16).

   “Y vosotros daréis testimonio también, porque habéis estado conmigo desde el principio” (Jn. 15:27).

   “Entonces Jesús les dijo otra vez: Paz a vosotros. Como me envió [mi] Padre, así también yo os envió” (Jn. 20:21).

   “Porque Jehová tu Dios es fuego consumidor, Dios celoso”. (Dt 4:24).

“Por lo cual yo juzgo que no se inquiete a los gentiles que se convierten a Dios, sino que se les escriba que se aparten de las contaminaciones de los ídolos, de fornicación, de ahogado y de sangre”. (Hechos 15:19-20).

1er Titulo:

Dios Ama Celosamente A Su Pueblo. Versíc. 11 al 14.  11Guarda lo que yo te mando hoy; he aquí que yo echo de delante de tu presencia al amorreo, al cananeo, al heteo, al ferezeo, al heveo y al jebuseo. 12Guárdate de hacer alianza con los moradores de la tierra donde has de entrar, para que no sean tropezadero en medio de ti. 13Derribaréis sus altares, y quebraréis sus estatuas, y cortaréis sus imágenes de Asera. 14Porque no te has de inclinar a ningún otro dios, pues Jehová, cuyo nombre es Celoso, Dios celoso es. (Léase Josué 24:19. Entonces Josué dijo al pueblo: No podréis servir a Jehová, porque él es Dios santo, y Dios celoso; no sufrirá vuestras rebeliones y vuestros pecados.).

   Comentario: 2) Dios exigió obediencia de parte de su pueblo (v. 11). Él es el único Dios vivo y verdadero, el Señor soberano y la Majestad del universo; por lo tanto, él tiene el derecho a reclamar nuestra obediencia. Al establecer con el hombre una relación mediada por un pacto, el derecho a exigir obediencia pertenece al Gobernante soberano, a él y solo a él. Si buscamos tener un nuevo comienzo con Dios, él nos exige obediencia.

3) Dios prometió derrotar a los enemigos de su pueblo, a todos los que se interpusieran en su camino hacia la tierra prometida (v. 11). Una vez más, Dios prometió expulsar a los habitantes de las tierras de Canaán. Ningún enemigo podría impedir que su pueblo alcanzara la tierra prometida. Todo el que se opusiera al pueblo de Dios ▬todo el que intentara tentar, engañar, esclavizar, derrotar o destruir a los israelitas▬ sería derrotado y destruido (vea Estudio afondo 2, Ex. 3:8).

   Pensamiento 1. Dios promete derrotar a todos los enemigos que se opongan al creyente, a todos los que intenten impedir que alcance la tierra prometida del cielo. Dios ha dado al creyente la victoria por medio de Jesucristo, quien triunfó sobre nuestros enemigos más temibles.

(1) Jesús conquistó el pecado, enemigo del creyente.

   “Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras” (1 Co. 15:3).

   “El cual se dio a si mismo por nuestros pecados para librarnos del presente siglo malo, conforme a la voluntad de nuestro Dios y Padre” (Ga. 1:4).

   “Así también Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos; y aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvar a los que le esperan” (He. 9:28).

   “Quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados” (1 P. 2:24).

   “Y sabéis que él apareció para quitar nuestros pecados, y no hay pecado en él” (1 Jn. 3:5).

(2) Jesús conquistó la muerte por el creyente.

   “Porque preciso es que él reine hasta que haya puesto a todos sus enemigos debajo de sus pies. Y el postrer enemigo que será destruido es la muerte” (1 Co. 15:25-26).

   “¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria? Ya que el aguijón de la muerte es el pecado, y el poder del pecado, la ley. Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo” (1 Co. 15:55-57).

   “Pero vemos a aquel que fue hecho un poco menor que los ángeles, a Jesús, coronado de gloria y de honra, a causa del padecimiento de la muerte, para que por la gracia de Dios gustase la muerte por todos” (He. 2:9).

    “Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo, y librar a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre” (He. 2:14-15).

   “Destruirá a la muerte para siempre; y enjugará Jehová el Señor toda lágrima de todos los rostros; y quitará la afrenta de su pueblo de toda la tierra; porque Jehová lo ha dicho” (Is. 25:8).

(3) Jesús derrotó a Satanás mismo, el enemigo de nuestra alma, por nosotros.

   “Ahora es el juicio de este mundo; ahora el príncipe de este mundo será echado fuera” (Jn. 12:31).

   “No hablaré ya mucho con vosotros; porque viene el príncipe de este mundo, y él nada tiene en mí” (Jn. 14:30).

   “Y el Dios de paz aplastará en breve a Satanás bajo vuestros pies. La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con vosotros” (Ro. 16:20).

   “Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo” (He. 2:14).

   “El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo” (1 Jn. 3:8).

(4) Jesús conquistó el mundo a favor del creyente.

   “Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe. ¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios?” (1 Jn. 5:4-5).

(5) Jesús conquistó a todos los enemigos del creyente no importa lo feroces o temibles que sean.

   “¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? […] Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro” (Ro. 8:35, 37-39).

-b Consideremos ahora cuál es la parte del creyente en la renovación de la relación de pacto con Dios (vv. 12-26)

Las obligaciones del creyente hacia Dios, que vemos en una lista en este pasaje, ya se han cubierto en otros pasajes, cuando Dios estableció el pacto por primera vez; pero para empezar de nuevo, era necesario que el creyente repasara cuales eran sus deberes. Era necesario que hubiera un registro escrito de lo que Dios esperaba del pueblo para que pudieran mantener una buena relación con él. Los israelitas no eran distintos de cualquier otro ser humano: necesitaban contar con un registro escrito de la ley y el pacto, un recordatorio constante de sus obligaciones hacia Dios.

  1. l) Los israelitas debían vivir apartados de los demás pueblos y jamás debían trabar ninguna clase de relación o alianza con incrédulos (v. 12). La razón es que así no serían influenciados por las costumbres pecaminosas y mundanas de los incrédulos. El pueblo de Dios jamás debía unirse en yugo desigual con incrédulos ni establecer ningún otro tipo de lazo con ellos.

   “Más bien os escribí que no os juntéis con ninguno que, llamándose hermano, fuere fornicario, o avaro, o idólatra, o maldiciente, 0 borracho, o ladrón; con el tal ni aun comáis” (1 Co. 5:11).

   “No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas?” (2 Co. 6:14).

   “Por lo cual, salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor, y no toquéis lo inmundo; y yo os recibiré, y seré para vosotros por Padre, y vosotros me seréis hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso” (2 Co. 6:17-18).

   “Y no participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien reprendedlas” (Ef. 5:11).

   “No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo” (1 Jn. 2:15-16).

   “No seguirás a los muchos para hacer mal, ni responderás en litigio inclinándote a los más para hacer agravios” (Ex. 23:2).

   “No tengas envidia de los hombres malos, ni desees estar con ellos” (Pr. 24:1).

   “Apartaos, apartaos, salid de ahí, no toquéis cosa inmunda; salid de en medio de ella; purificaos los que lleváis los utensilios de Jehová” (Is. 52:11).

2) El pueblo no debía adorar a los dioses falsos de los incrédulos (vv. 13-14). Las instrucciones eran claras: no debían permitir que hubiera dioses falsos ni ningún tipo de adoración falsa en medio de ellos. Debian derribar los altares de los otros dioses y de los cultos falsos. ¿Por qué? Porque uno de los nombres por los que se conoce a Dios es “Celoso” (quanna). Este nombre único estaba reservado exclusivamente para Dios. Tenga en cuenta lo siguiente: el nombre está mencionado dos veces en este versículo, lo cual enfatiza el gran amor y la pasión de Dios por su pueblo. Dios tiene mucho más celo por el creyente de lo que el esposo tiene por su esposa. El comentario bíblico The Expositor ‘s Bible Commentary afirma lo siguiente: “Esta palabra en particular se usa únicamente para referirse a Dios, aparece tan solo cinco veces en el Antiguo Testamento, e ilustra el paralelismo que hay entre la idolatría y el adulterio”.

   Dios muestra su celo cada vez que un miembro de su pueblo amado coquetea con otro dios. El aborrece y prohíbe la idolatría y la adoración falsa (vea notas de Ex. 20:3).

   “Guardaos, pues, que vuestro corazón no se infatúe, y os apartéis y sirváis a dioses ajenos, y os inclinéis a ellos” (Dt. 11:16).

   “Yo Jehová; este es mi nombre; y a otro no daré mi gloria, ni mi alabanza a esculturas” (Is. 42:8).

   “Hijitos, guardaos de los ídolos. Amén” (1 Jn. 5:21).

“No podéis beber la copa del Señor, y la copa de los demonios; no podéis participar de la mesa del Señor, y de la mesa de los demonios. ¿O provocaremos a celos al Señor? ¿Somos más fuertes que él?” (1ª Co. 10:21-22) 

2° Titulo:

Llamados A No Hacer Alianza Con El Mundo. Versíc. 15 y 16. 15Por tanto, no harás alianza con los moradores de aquella tierra; porque fornicarán en pos de sus dioses, y ofrecerán sacrificios a sus dioses, y te invitarán, y comerás de sus sacrificios; 16o tomando de sus hijas para tus hijos, y fornicando sus hijas en pos de sus dioses, harán fornicar también a tus hijos en pos de los dioses de ellas. (Léase Santiago 4:4-5. ¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios. ¿O pensáis que la Escritura dice en vano El Espíritu que él ha hecho morar en nosotros nos anhela celosamente?).

   Comentario: 3) El pueblo debía llevar una vida de separación absoluta, sin entablar alianzas ni ningún lazo permanente con incrédulos (vv. 15-16). ¿Por qué Dios era tan estricto con este mandato? Porque los paganos serían una mala influencia para Israel. Dios sabe que ningún creyente es lo bastante fuerte para resistirse a la influencia mundana de los incrédulos si siempre se relaciona con ellos. Él sabe que sus costumbres mundanas con el tiempo menoscaban la resistencia del creyente, quien finalmente acaba cometiendo un adulterio espiritual, es decir, se aparta de Dios para acercarse a los dioses de este mundo (los deseos, las posesiones y los placeres del mundo). Dios sabe también algo más: las alianzas y asociaciones permanentes con incrédulos conducen a las uniones en yugo desigual con ellos (v. l6). El entiende lo difícil que es para el creyente permanecer puro y sin mancha, y estar siempre alerta frente a los deseos de la carne, los deseos de los ojos y la vanagloria de la vida (l Jn. 2:15-16). Él sabe lo difícil que es crecer y madurar en Cristo de forma continua. Sabe también que el creyente necesita de la ayuda constante de otros creyentes, en particular la ayuda de su cónyuge y otros familiares.

   “No seguirás a los muchos para hacer mal, ni responderás en litigio inclinándote a los más para hacer agravios” (Ex. 23:2).

   “Guárdate de hacer alianza con los moradores de la tierra donde has de entrar, para que no sean tropezadero en medio de ti” (Éx. 34:12).

   “Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores, ni en silla de escarnecedores se ha sentado” (Sal. 1:1).

   “No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas?” (2 Co. 6:14).

   Comentario 2: Santiago 4:4. ¡Gente adúltera! ¿No sabéis que la amistad con el mundo es odio hacia Dios? Cualquiera que escoge ser amigo del mundo se hace enemigo de Dios.

   Nótese los siguientes puntos:

▬a. “¡Gente adúltera!”. La traducción que aquí tenemos acentúa lo personal por medio de los signos de admiración. En el texto original figura una sola palabra y ésta significa “adúlteras”. Esto es difícil de interpretar literalmente, especialmente si tenemos en cuenta que el contexto indica que Santiago no está introduciendo un tema de moralidad. Como en los versículos precedentes (4:1–3), necesitamos entender la frase gente adúltera como lenguaje figurado o, más precisamente, como lenguaje espiritual.

   Santiago les escribe a judíos cristianos que están familiarizados con el término adúltera en su aplicación a la relación matrimonial entre Dios como esposo e Israel como mujer infiel. Por ejemplo, Dios le dijo al profeta Oseas: “Ve, toma para ti una mujer adúltera e hijos de infidelidad, porque la tierra es culpable del adulterio más vil al apartarse del Señor” (Os. 1:2).

   Jesús tilda a los fariseos, saduceos, y maestros de la ley de “generación malvada y adúltera” (Mt. 12:39; 16:4; y véase Mr. 8:38; bastardillas añadidas). Además. Jesús habla indirectamente de sí mismo cuando habla de “el novio” (Mt. 9:15 y paralelos) y Pablo dice que Cristo es el esposo de la iglesia (2 Co. 11:2; Ef. 5:22–25; consúltese también Ap. 19:7; 21:9).

▬b. “La amistad con el mundo es odio hacia Dios”. Santiago coloca esta afirmación en forma de pregunta y apela al conocimiento intuitivo de sus lectores. ¿Qué esposo permite a su mujer tener una relación ilícita con otro hombre? ¿Y qué pensáis de una mujer que se olvida del amor matrimonial para entrar en una relación adúltera? ¿Cuál pensáis que será la reacción de Dios cuando un creyente se enamora del mundo? Dios es un Dios celoso (Ex. 20:5; Dt. 5:9). El no tolera la amistad con el mundo.

   ¿Qué significa la palabra mundo? La misma representa “todo el sistema de la humanidad (sus instituciones, estructuras, valores y costumbres) organizado sin Dios”. Este es el significado que Pablo quiso transmitir cuando escribió su segunda carta a Timoteo: “Ya que Demas, por amar a este mundo presente, me ha abandonado y ha ido a Tesalónica” (2 Ti. 4:10).

   Santiago se expresa vigorosamente cuando dice que una persona no puede estar en buenos términos con el mundo y con Dios al mismo tiempo. El mundo no tolera a los considera enemigos. Lo contrario también es cierto. Dios considera al “amigo del mundo” como un enemigo.

▬c. “Enemigo de Dios”. ¡Qué expresión aterradora! El amigo de Dios que soporta la enemistad del mundo siempre puede hallar consuelo en las palabras del reformador del siglo dieciséis John Knox, quien dijo: “Un hombre con Dios a su lado siempre está en la mayoría”. Pero la persona que se encuentra con Dios como enemigo está sola ya que el mundo no puede ayudarlo. El escritor de Hebreos llega a la siguiente conclusión: “¡Horrenda cosa es caer en las manos del Dios vivo!” (Heb. 10:31).

   ¿Quién es enemigo de Dios? El cristiano ha sido puesto en el mundo, aunque sin ser del mundo (Jn. 17:16, 18). El apóstol Juan advierte: “No améis al mundo ni nada del mundo. Si alguien ama al mundo, el amor del Padre no está en él” (1 Jn. 2:15). Cuando una persona se vuelca intencionalmente al mundo para hacerse parte del mismo, ha hecho una elección consciente de rechazar a Dios y las enseñanzas de su Palabra. Por lo tanto, cualquiera que escoge deliberadamente a favor del mundo y contra Dios se encontrará con Dios como enemigo.

[5]. ¿O pensáis que las Escrituras dicen en vano que el espíritu que él hace vivir en nosotros tiende hacia la envidia, pero que él nos da una gracia mejor? Por eso dice la Escritura: “Dios se opone a los soberbios, pero da gracia a los humildes”.

   Santiago va a las Escrituras para probar lo que acaba de decir. El deja que Dios hable para establecer la verdad del asunto. Pero hay una dificultad, y es que de las dos referencias que Santiago cita, sólo podemos identificar la segunda (Pr. 3:34). No tenemos ninguna referencia bíblica clara para la cita en el versículo quinto. Es más, este texto en particular es uno de los más desconcertantes de toda la epístola y ocupa un lugar entre los pasajes más difíciles del Nuevo Testamento. Este pasaje no sólo desconcierta al lector porque se refiere a un pasaje de las Escrituras que no podemos ubicar en el Antiguo Testamento.

   También se presta a numerosas traducciones del texto. Finalmente, aunque por cierto no en menor medida, estamos interesados en el significado exacto de la cita.

▬a. Origen. El hecho de que no logremos ubicar el origen de esta cita no debe sorprendernos. En otros pasajes del Nuevo Testamento encontramos citas similares que no tienen origen preciso en las Escrituras. Una sola mención bastará: Mateo escribe acerca del regreso de José, María y Jesús a Nazaret y dice: “Así se cumplió lo dicho por los profetas: ‘éste será llamado Nazareno’” (2:23). Sin embargo, el Antiguo Testamento no da ninguna pista acerca del origen de esta profecía.

Los expertos han hecho muchas sugerencias acerca de la fuente de la cita del versículo 5. Uno de ellos sugiere que las palabras vienen de una combinación de textos (Gn. 6:3; 8:21; Ex. 20:3, 5) que habían adoptado una formulación característica. Otro piensa que la cita ha sido tomada de un pasaje de la Septuaginta con el cual ya no contamos. Aún otro opina que las palabras citadas provienen de un libro apócrifo.222 Y hay un cuarto que sostiene que la expresión las Escrituras dicen que está en el versículo 5 tiene que ver con la cita del Antiguo Testamento que encontramos en el versículo 6.

Miremos por donde miremos en búsqueda de una respuesta a este tema del origen, el resultado es siempre el mismo: no sabemos.

▬b. Traducciones. Dado que los manuscritos antiguos carecen de signos de puntación, los traductores deben determinar si una oración es una afirmación o una pregunta. He aquí una traducción que formula el pasaje como pregunta: “¿O pensáis que la Escritura habla en vano? El espíritu, que hizo su morada en nosotros, nos anhela celosamente. Pero él nos da más gracia porque dice: ‘Dios se opone al soberbio, pero concede gracia al humilde’”. Sin embargo, esta traducción ocasiona más preguntas de las que contesta. En primer lugar, ¿a qué pasaje de las Escrituras se refiere Santiago cuando dice: “Las Escrituras dicen.”? En segundo lugar, ¿cómo se relaciona la afirmación el Espíritu … nos anhela celosamente con la pregunta anterior? Y, en tercer lugar, ¿cuáles son las razones para no adoptar la fórmula habitual las Escrituras dicen que se usa normalmente al introducir citas?

   Otro problema es la traducción de la palabra espíritu. ¿Se refiere esta palabra al espíritu humano o al Espíritu Santo? Si entendemos que la palabra se refiere al Espíritu Santo, nos encontramos con “la dificultad adicional de que en ninguna otra parte de su epístola se refiere Santiago a este Espíritu”. Si Santiago hubiese estado pensando en el Espíritu Santo, hubiésemos esperado que también se refiriese al Espíritu Santo en los versículos precedentes y posteriores. No hace tal cosa. La mayoría de las versiones, por consiguiente, utilizan la traducción espíritu.

   Y queda todavía un problema. ¿Debería la parte final del versículo 5 ser traducida “que el espíritu que él hace vivir en nosotros tiende hacia la envidia” o “que Dios celosamente anhela el espíritu que ha hecho vivir en nosotros” (como consta en la nota al pie de la versión al inglés NIV)? En otras palabras, ¿tomamos el término espíritu como sujeto o como objeto del verbo principal? O es el sujeto (“el espíritu tiende hacia la envidia”) o es el objeto (“Dios anhela el espíritu”).

   La clave para entender la cita se encuentra en el término envidia (NIV). En el griego, esta palabra específica aparece en “los catálogos de vicios”. En el Nuevo Testamento describe la vida asociada con el mundo irredento (Ro. 1:29; Gá. 5:21; 1 Ti. 6:4; Tit. 3:3; 1 P. 2:1).226 Esta palabra, entonces, siempre tiene una connotación negativa en la literatura griega y en el Nuevo Testamento. Debido a que el espíritu del hombre tiende hacia la corrupción, llegamos a la conclusión de que el término espíritu es el sujeto, y no el objeto del verbo principal (“el espíritu que [Dios] hizo vivir en nosotros tiende hacia la envidia). El pensamiento del versículo 5 es por consiguiente una continuación del texto precedente que advierte en contra de la amistad con el mundo.

▬c. Significado. El teólogo alemán del Siglo XVI Zacarías Ursino se preguntaba si podía cumplir con lo que Dios le pedía. Llegó a esta conclusión: “No. Tengo una tendencia natural a odiar a Dios y a mi prójimo”. El espíritu del hombre anhela los placeres de este mundo y busca perversamente su amistad.

   ¿Es qué entonces no hay esperanzas? ¡Ciertamente que sí! Nótese el contraste establecido por medio del adversativo, pero en la próxima oración (v.6). “Pero [Dios] nos da una gracia mayor”. Dios viene hacia nosotros, en el amor redentor de su Hijo, que está lleno de gracia. “De la plenitud de su gracia hemos todos recibido una bendición tras otra”, escribe Juan en el prólogo de su Evangelio (1:16).

   Santiago ratifica lo que quiere decir con otra cita. Esta vez sabemos que las palabras provienen del libro de Proverbios. “El [Dios] se mofa de los orgullosos burladores, pero da gracia al humilde” (3:34). Y puede ser que estas palabras hayan circulado en la iglesia primitiva como dicho proverbial, puesto que el apóstol Pedro también cita este texto (1 P. 5:5). Esta cita por sí misma resume la diferencia que hay entre la persona cuyo corazón está lleno de orgullo y la persona que vive humildemente en dependencia total de Dios.

   Dios odia “los ojos orgullosos” (Pr. 6:17) y detesta a aquellos que tienen un corazón orgulloso (Pr. 16:5). El orgullo ocasiona reyertas (Pr. 13:10) y lleva a la destrucción (Pr. 16:18). “Dado que Dios resiste al soberbio, el creyente debe aprender a adiar el orgullo y a revestirse de humildad”. Dios, sin embargo, estimará a la persona “que es humilde y de espíritu contrito” (Is. 66:2).

Consideraciones prácticas acerca de 4:4–6

   Versículo 4

   La persona mundana se ama a sí misma y a los placeres de este mundo. Su corazón está lleno de orgullo y esto le hace indiferente a Dios y a su Palabra. Aunque participa de los cultos de una iglesia local y toma parte en las devociones familiares, se niega a acercarse a Dios, porque sabe que Dios condena su orgullo.

   Versículo 6

   La gente orgullosa tiende a ser amiga del mundo, porque sabe que no es Dios sino el mundo quien satisface su orgullo. En contraste con esto, la gente humilde se da cuenta de que depende completamente de Dios. Ellos están agradecidos porque él les provee de una gracia abundante que llena sus vidas hasta el punto de rebasar.

   El orgullo impide la gracia. Si un paciente rehúsa tomar la medicina prescrita por el médico, nunca se recobrará. Si un hijo rechaza el sabio consejo de sus padres, puede esperar problemas. El orgullo entra en el corazón humano porque el hombre se mide con medidas humanas, y no con las medidas de Dios.

   El creyente que vive en una comunión constante con Dios, que desea hacer la voluntad de Dios en todas las cosas y que demuestra el amor del Señor Jesús, es quien recibe la gracia abundante de Dios.

3er Titulo:

Cuidando La Iglesia De Objetos Paganos. Versíc. 17. 17No te harás dioses de fundición.  (Léase Los Hechos 17: 23-30. 29Siendo, pues, linaje de Dios, no debemos pensar que la Divinidad sea semejante a oro, o plata, o piedra, escultura de arte y de imaginación de hombres. 30Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan).

Comentario: 4) Israel no debía erigir ningún tipo de ídolo (v. 17). Dios destaca esta prohibición una y otra vez: el hombre no tiene nada que hacer adorando ídolos e involucrándose en cultos falsos (vea bosquejo y notas de Ex. 20:4-6).

   “Porque no te has de inclinar a ningún otro dios, pues Jehová, cuyo nombre es Celoso, Dios celoso es” (Éx. 34:14).

   “No haréis para vosotros ídolos, ni escultura, ni os levantaréis estatua, ni pondréis en vuestra tierra piedra pintada para inclinaros a ella; porque yo soy Jehová vuestro Dios” (Lv. 26:1).

   “Siendo, pues, linaje de Dios, no debemos pensar que la Divinidad sea semejante a oro, o plata, o piedra, escultura de arte y de imaginación de hombres” (Hch. 17:29.).

   Comentario: Los Hechos 17. [29]. “Por eso, porque somos descendencia de Dios, no debemos pensar que la divinidad es como una imagen de oro, plata, o piedra hecha por la habilidad y el pensamiento del hombre”.

   Con el adverbio por eso, Pablo está indicando que él está listo para sacar la conclusión y aplicar su mensaje a la audiencia. Sobre la base de las dos citas de los poetas griegos, él puede afirmar libremente: “Nosotros somos la descendencia de Dios”. Y porque esto es así, Pablo insiste, debemos mirar a Dios desde una perspectiva divina, no humana. Es decir, no deberíamos imaginarnos a Dios con forma de hombre y así adorarlo haciendo de él imágenes de oro, plata, o piedra. Dios es espíritu (Jn. 4:24) y no puede ser representado en la forma de un ídolo hecho por el hombre.

   Dios es el Creador del hombre; por lo tanto, es infinitamente más grande que el hombre, creatura suya. Dios no puede ser comparado con los artículos preciosos que él mismo ha hecho: oro, plata, piedra. En un sentido, el hombre se alza entre Dios y la materia. Cuando el hombre, confiado en sus habilidades y pensamientos, intenta construir una imagen de metal o piedra y adorarla, él mismo está llegando a ser odioso ante Dios. El hombre transgrede los mandamientos divinos cuando se hace imágenes y las adora (refiérase a Ex. 20:4–6; Dt. 5:8–10). Por implicación, Pablo enseña a su audiencia gentil el mandamiento terminante de Dios de no adorar ídolos.1111 Con mucha habilidad presenta el argumento de tal manera que los filósofos son incapaces de oponerse a su enseñanza.

   Con todo cuidado, Pablo escoge las palabras cuando dice que “la divinidad” no es hecho como una imagen de oro, plata, o piedra. El término divinidad está en el neutro y corresponde al uso del pronombre relativo que en la cláusula que … ustedes adoran (v. 23). Se cuida de hablar de un ídolo de nombre “Dios”, sino lo clasifica con objetos impersonales. Así, claramente está distinguiendo entre el Dios que vive y los ídolos inanimados.

   [30]. “Habiendo superado los tiempos de la ignorancia, Dios ahora manda a todos los hombres en todas partes que se arrepientan. 31. Porque Dios ha fijado un día en el cual va a juzgar al mundo en justicia a través de un hombre a quien designó. El proveyó prueba a todos los hombres al haberle resucitado de entre los muertos”.

-1. Superado. Si los gentiles deciden defenderse con la afirmación que ellos han actuado en ignorancia de los mandamientos de Dios, Pablo les dice que Dios ha superado sus hechos de ignorancia pecaminosa (véase 3:17; 13:27). Es decir, Dios ni ha juzgado al pueblo ni lo ha castigado por sus pecados; sino que en lugar de ello ha buscado otro camino, para decirlo así. En otros dos casos, Pablo señala este mismo punto.

   Primero, en su discurso al pueblo de Listra, Pablo afirma que en el pasado Dios permitió a las naciones gentiles vivir su propia forma de vida (14:16). Esto no significa que Dios justifique a las naciones, porque él sigue considerándolos responsables de sus acciones (Ro. 1:19–20). Pero cuando estos gentiles oyen la proclamación del evangelio, el tiempo de su ignorancia ha llegado a su fin. Si ellos escuchan las Buenas Nuevas y no se arrepienten, pierden la oferta de Dios para la salvación y consecuentemente sufren castigo eterno.

   Segundo, en Romanos 3:25 Pablo escribe que Dios toleró los pecados de la gente cometidos en tiempos pasados y así los perdonó. Pero ahora que Cristo ha derramado su sangre por los pecados de su pueblo, Dios está listo para perdonar los pecados del pasado de la misma forma que olvida los pecados de todos aquellos que arrepentidos vienen a él ahora.

   Pablo dice a los filósofos atenienses que Dios en el presente manda “a todos los hombres en todas partes que se arrepientan”. Este es el mandamiento divino que nadie puede correr el riesgo de pasar por alto. Porque Cristo ha derramado su sangre en la cruz para remisión de los pecados, a todas las gentes de todas las naciones, tribus, razas y lenguas se les dice que se arrepientan, crean, y dejen de vivir en ignorancia y pecado tan pronto como oigan la proclamación del mensaje del evangelio (c.f., p.ej., Lc. 24:27).

-2. Juzgar. Pablo toca ahora el corazón del asunto: “Porque Dios ha fijado un día en el cual va a juzgar al mundo en justicia, a través de un hombre a quien designó”. No menciona el nombre de Jesucristo, sino que continúa hablando de los actos de Dios. Dice que Dios ha designado un cierto día como día de juicio. Esta referencia de Pablo al juicio divino es una advertencia a la gente para que se arrepienta y así pueda evitar el día de la condenación, muerte y destrucción. El mensaje de juicio divino hace que la gente confiese sus pecados y crea en Cristo (10:42) o endurezca sus corazones y se alejen de Dios (24:25–26).

   En el día del juicio Dios juzgará al mundo en justicia (Sal. 9:8; 96:13; 98:9). Pablo enseña que Dios es tanto el creador del hombre como su juez final. Aunque indirectamente está refiriéndose a Jesucristo como “un hombre a quien [Dios] ha designado”, da a entender que este hombre es el segundo Adán. Por un hombre (el primer Adán) Dios hizo a toda la raza humana (v. 26), y en la presencia de otro hombre (el segundo Adán), toda la humanidad será juzgada (v. 31).1114 Jesús mismo enseña que Dios le ha dado, al Hijo del Hombre, la autoridad para juzgar al mundo (Jn. 5:22, 27).

   Pero los atenienses podrían preguntar si este hombre, cuyo nombre aún no se da, posee autoridad divina para juzgar al mundo. ¿Qué pruebas puede exhibir este hombre para respaldar la afirmación de que tiene el poder de juzgar? Pablo declara enfáticamente que Dios mismo provee la prueba, porque él ha levantado a este hombre de la muerte.

   Sin duda que los griegos tenían dificultad para entender cómo la resurrección de un hombre podría ser una prueba de que Dios lo ha designado para que juzgue al mundo. Ellos enseñaban la inmortalidad del alma y la destrucción del cuerpo, pero no tenían nada como la doctrina de la resurrección.

   Según el estilo apostólico, dondequiera que Pablo predica las Buenas Nuevas, enseña la resurrección de Jesucristo. Para los apóstoles, esta doctrina es básica a la fe cristiana y debería ser proclamada tanto a judíos como a gentiles. Por lo tanto, Pablo introduce esta doctrina fundamental sin excusa alguna y demuestra que esta es la prueba de Dios para designar a un hombre, Cristo Jesús, como supremo juez (c.f. 1 Ts. 1:9–10).

   El discurso de Pablo llega a un abrupto final cuando su audiencia rehúsa aceptar la doctrina de la resurrección. Después de una larga introducción para establecer un punto de contacto con su audiencia, Pablo empezó a desarrollar la parte principal de su mensaje: las buenas nuevas de salvación. Cuando menciona la doctrina de la resurrección, su audiencia deja de mostrar interés,1116 aun cuando este es el tema que Pablo había empezado a enseñar en el mercado antes de ser invitado a hablar ante el Concilio del Areópago (v. 18). El discurso de Pablo no menciona ni la muerte de Cristo en la cruz ni su regreso: no obstante, el discurso toca los cuatro elementos básicos del evangelio: pecado, arrepentimiento, juicio y resurrección.

Nota adicional al discurso en el Areópago

   Estrictamente hablando, el discurso de Pablo en Atenas no es una defensa de la fe cristiana. Es, en cambio, tanto un desafío a la religión pagana como una proclamación del evangelio. Cuando Pablo se dirigió al Concilio del Areópago, enfrentó a una audiencia que difería de aquellas en los cultos de adoración en las sinagogas. De pie ante los filósofos atenienses, no podía asumir que éstos tenían algún conocimiento de las Escrituras o de Jesús, quien dio cumplimiento a las profecías. Pablo entonces tuvo que comenzar su alocución enseñando a sus oyentes las doctrinas de Dios y de la creación. Continuó con la doctrina del hombre, porque el hombre es descendencia de Dios. Y concluyó con la doctrina del juicio y de la resurrección.

   Nosotros declaramos la historicidad de la visita de Pablo al Concilio del Areópago. En esa reunión, Pablo el apóstol a los gentiles introduce a su audiencia pagana a las verdades de la fe cristiana. Dice que Dios creó al hombre, que fijó un día para juicio, que olvidó los pecados del hombre en el pasado. Lo parecido entre este discurso y los escritos de Pablo da peso a la autenticidad de este pasaje. Por ejemplo, en su carta a los Romanos, Pablo menciona que Dios se ha dado a conocer en la creación, que Dios juzga los secretos de los hombres a través de Jesucristo, y que Dios ha mostrado su paciencia dejando sin castigo los pecados pasados (Ro. 1:19–21; 2:16; 3:21–26).

   Aun cuando Pablo alude a una inscripción (“a un Dios no conocido”) en un altar, y cita algunas líneas de fuentes paganas, en ningún momento está sugiriendo que el evangelio ocupa “un terreno común con la religión pagana y la filosofía”. Pablo usa estos recursos paganos como puntos de contacto con su audiencia, pero no acomoda ni compromete el mensaje del evangelio. En este sentido, él es fiel a su Dios, quien da al hombre la ley de no tener dios alguno ante él. Sea que Pablo enfrente a una audiencia judía o a una asamblea pagana, enseña fielmente la inalterable verdad de la revelación de Dios.

   En sus relatos sobre los tres viajes misioneros de Pablo, Lucas incluye un discurso pronunciado en cada uno de los viajes. En el caso del primero, nos da el sermón que Pablo predicó en Antioquía de Pisidia. En el segundo, nos ofrece el del Areópago, y en el tercero, el discurso de despedida de los ancianos de Éfeso, en la playa de Mileto.

   Lucas presenta a Atenas como el centro cultural e intelectual del mundo donde el mensaje del evangelio se encuentra con la sabiduría de los griegos. El resultado de este encuentro es que un prominente miembro del concilio, una distinguida dama, y varios otros llegan a ser cristianos. El efecto limitado, sin embargo, tendría que ser atribuido no al mensaje de Pablo sino a la indisposición de los atenienses de escuchar y aceptar el evangelio. La falta de respuesta es insignificante si se compara con la forma en que el evangelio seguía extendiéndose.

   En un sentido, el encuentro de Pablo con los sofisticados atenienses a mediados del siglo I es representativo de la misión de la iglesia al mundo secular del día presente. ¿Debemos considerar un fracaso la misión de Pablo a Atenas? Ciertamente que no, porque la iglesia tiene una responsabilidad de proclamar el evangelio en todas las áreas de la vida y llamar a las gentes a arrepentirse y poner su fe en Jesucristo.

  1. Sobre la idolatría (34.10-17)

   Esta unidad, en conjunto con la siguiente (vv. 18-26), ha sido llamada “el decálogo ritual”, dado que establece una serie de reglamentaciones que atienden ese aspecto. En realidad, no es un cuerpo que intenta reemplazar los Diez Mandamientos, pero es evidente que está pensado para actuar como base de un cuerpo legal mayor, al estilo de la relación entre el Decálogo y el Código de la alianza. Hay también una mención de los Diez Mandamientos, en el versículo 28, que ha alimentado ese modo de nombrar este pasaje.

   Los versículos 10-17 tratan cuestiones referentes a la idolatría, especialmente para cuando los israelitas lleguen a Canaán. La unidad siguiente (vv. 18-26) se concentra en la observancia de las distintas festividades de Israel.

TÍTULO: El tema central de esta unidad son las leyes sobre la idolatría. El título de RV95 se atiene a ese aspecto, mientras que el de TLA es más amplio y se refiere a la unidad mayor de los versículos 10-26 (aunque luego coloque otro título, en el v. 18). Recomendamos seguir la propuesta de RV95 o la forma abreviada: “Sobre la idolatría”.

Traducciones de algunas frase usada en texto:

34.10 Voy a hacer un pacto: El hebreo utiliza una expresión muy propia que dice, literalmente, “cortar un pacto”, cuyo significado es que se hará o establecerá un pacto o alianza. Era un rito muy antiguo en el cual se cortaba algunos animales en sacrificio para sellar el pacto establecido. Esta expresión aparece muchas veces en el Antiguo Testamento. En la traducción debe tenerse en cuenta la forma con que se tradujo en 6.5 y en 23.32 (ver comentarios).

Maravillas: Es el lenguaje de los primeros capítulos y así traducen NVI, DHH, NBE y BJ. En 3.20 se utiliza esta palabra cuando se alude a los hechos que Dios hará delante de los egipcios para convencerlos de su poder. TLA prefiere traducir «milagros», pero es mejor retener la forma de las otras versiones.

Será cosa tremenda: El hebreo utiliza aquí una palabra que significa «tener miedo», «sentir terror». A partir de ese significado, hay varias traducciones posibles: «Las imponentes obras» (NVI), «cosas que causen temor» (BJ), «la obra impresionante» (NBE). Si bien BJ parece acercarse más al texto hebreo, hay que tener en cuenta que en el lenguaje bíblico “temor” no siempre es equivalente a “miedo” sino, en muchos casos, a “maravilla”, “sorpresa”, “deslumbramiento”. El traductor puede buscar entre las versiones citadas la forma que más se adecue a la lengua receptora.

34.11 Guarda: El significado de esta expresión es “observar”, “cumplir”. Así traducen NVI («cumple») y BJ («observa»). Hay que notar que esta expresión se encuentra también en el versículo siguiente, pero con un sentido distinto.

Al amorreo, al cananeo […]: Es la lista de seis naciones ya comentada. Ver 3.8 y 33.2.

34.12 Guárdate: A diferencia del versículo 11, aquí la palabra tiene un significado negativo, esto es, abstenerse de vincularse con los habitantes de Canaán.

Hacer alianza: El hebreo utiliza aquí la misma palabra que en el versículo 10 se tradujo como pacto. TLA, DHH y NVI son consistentes y traducen pacto en ambos casos, mientras que RV95, BJ y NBE ofrecen pacto en el versículo 10, y alianza en este. Recomendamos seguir el primer grupo.

Una trampa en medio de ti: Esta expresión está bien traducida y el sentido se capta sin problemas. Hay otras opciones que preservan el mismo sentido: «Para que no los hagan caer en sus redes» (DHH), «no sean un lazo en medio de ti» (BJ). El traductor puede optar por la forma que mejor cuadre con la lengua receptora.

34.13 Derribaréis […] quebraréis […] destruiréis: Estos tres verbos están puestos en sucesión y expresan la fuerza de la acción que se indica hacer, implicando un sentido de intervención creciente y cada vez más poderoso. Los tres verbos representan acciones de destrucción dirigidas a eliminar los ídolos cananeos, cuando los israelitas se instalen en la tierra prometida. Es importante preservar la sucesión de verbos tal como hacen RV95, BJ y NBE. No es recomendable simplificar la secuencia y registrar sólo dos verbos (DHH y NVI) o apenas uno (TLA).

Asera: Es materia de debate si esta mención se refiere a la diosa babilónica Asera, esposa del dios Amurru, o a los objetos de madera que se utilizaban como amuletos o ídolos. En este caso, la palabra hebrea está en plural (literalmente, “destruiréis las Asera”), lo cual nos inclina a pensar que no se refiere expresamente a esa divinidad sino a los postes sagrados cuyo nombre derivó de ella. De todos modos, hay quienes dicen que estos troncos sagrados siempre representaban a Asera y no a otra figura del panteón cananeo. Así, hay quienes colocan el nombre propio Asera (RV95, NVI) y quienes prefieren presentar una forma general como «sus ídolos» (TLA), «sus cipos» (BJ), «troncos sagrados» (DHH), «árboles sagrados» (NBE). Nuestra recomendación es seguir DHH.

34.14 No te inclinarás: Es una traducción literal que significa «no adoren [adores]» (TLA, DHH, NVI). Otros prefieren mantener el verbo y ofrecen «no te postrarás» (BJ, NBE).

Otro dios: No hay dudas respecto a la traducción de estas palabras, pero merece destacarse una rareza del texto hebreo. Es la única vez que se utiliza esta expresión en singular para referirse a un “dios ajeno” (siempre se dice “dioses ajenos”, aunque se refiera a un solo dios), ya que, normalmente, la palabra que corresponde a dios está en plural, sea que se refiera al Dios de Israel o al de otros pueblos. En este único caso se dice “dios ajeno”.

Cuyo nombre es Celoso: Esta expresión es un buen ejemplo del uso figurado del nombre en la cultura semita y de cómo el nombre designa en ciertos casos la personalidad, la identidad y el ser profundo, y es más que una alusión concreta a la persona o a la divinidad. Por eso, en esta oportunidad no se está agregando un nombre a la lista de nombres del Dios de Israel, sino que se está indicando una característica de este Dios: que es un Dios celoso. La expresión se repite en el versículo, a fin de enfatizar este aspecto de la personalidad de Dios. Esta característica viene a cuento en esta oportunidad a los efectos de que se la considere en el contexto de la reciente adoración del becerro por parte del pueblo.

34.15 Se prostituyan: Se utiliza el verbo que significa, claramente, “prostituirse”, el cual se emplea frecuentemente en sentido figurado para indicar la violación, por parte del pueblo, del pacto realizado con Dios. Sin embargo, en este contexto, el sentido parece estar más cerca de la denuncia de los ritos cananeos que involucraban actos sexuales, especialmente luego de lo sucedido con el becerro (ver 32.6). Dado que en el Antiguo Testamento es corriente la imagen de la prostitución como símbolo de la seducción de otros dioses, recomendamos que el traductor considere en primer lugar la posibilidad de usar “prostitución” y sus derivados con este sentido en la lengua receptora. Sólo en caso de ser inviable dicho uso debe el traductor recurrir a otras formas, como la que propone DHH: «Se rebajen a adorar». No recomendamos omitir la imagen, como hace TLA.

34.16 Tomen de sus hijas: Se refiere a la posibilidad de que los israelitas tomaran hijas de los cananeos para darlas a sus hijos. Recuérdese que la mujer pasaba a vivir con la familia del esposo, y que se suponía que ella asumía la cultura de su nueva familia (lengua, religión, costumbres, etc.). Sin embargo, era muy común la queja de que estas mujeres traían sus dioses y continuaban adorándolos en la nueva casa.

Amén, para la honra y gloria de Dios.

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Hno Roberto Saldías Roa

Miembro de la IEP en Nacimiento Bajo, nació en el evangelio del Señor en la Iglesia de Laja 1975. Casado con María Nahuelmán, estudia teología de manera autodidacta. Me gusta mucho leer y escribir.

 

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