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Domingo 20 de octubre de 2019: “Mobiliario sagrado para el servicio de Dios”.

Domingo 20 de octubre de 2019: “Mobiliario sagrado para el servicio de Dios”.

Lección: Éxodo Cap. 25, versículos 23 al 30. Harás asimismo una mesa de madera de acacia; su longitud será de dos codos, y de un codo su anchura, y su altura de codo y medio. Y la cubrirás de oro puro, y le harás una cornisa de oro alrededor. Le harás también una moldura alrededor, de un palmo menor de anchura, y harás a la moldura una cornisa de oro alrededor. Y le harás cuatro anillos de oro, los cuales pondrás en las cuatro esquinas que corresponden a sus cuatro patas. Los anillos estarán debajo de la moldura, para lugares de las varas para llevar la mesa. Harás las varas de madera de acacia, y las cubrirás de oro, y con ellas será llevada la mesa. Harás también sus platos, sus cucharas, sus cubiertas y sus tazones, con que se libará; de oro fino los harás. Y pondrás sobre la mesa el pan de la proposición delante de mí continuamente.

   Comentario general del contexto a estudiar: La mesa del pan de la proposición: el símbolo de Dios como el pan de vida (Ex. 25:23-30)

(Éxodo 25:23-30) Introducción El acuciante dolor del hambre y la necesidad de alimentarse constituyen uno de los instintos más viscerales del ser humano. En tanto el hombre pueda saciar su hambre, puede llevar adelante una vida normal. Sin embargo, cuando se ve privado de alimento por un tiempo largo, el cuerpo desfallece hasta la muerte. Sin comida, las personas se enferman y acaban muriendo. Ahora bien, pensemos que el hambre física es una ilustración del hambre espiritual. Cuando una persona la percibe, busca satisfacerla. El hambre espiritual es normal: Dios puso en el corazón humano hambre y sed de él. Por el contrario, se vuelve algo anormal cuando el hombre intenta satisfacerla con lo que el mundo le ofrece:

  • el sexo ilícito;
  • las tiestas;
  • el alcohol y las drogas;
  • la comida y la bebida;
  • los placeres sensuales;
  • el exceso de bienes materiales;
  • el dinero y las propiedades;
  • el reconocimiento y la fama;
  • el estatus y el poder.

   Solo Dios puede saciar el hambre del corazón humano. De eso se trata la mesa del pan de la proposición: nos muestra a Dios como la provisión de vida, Aquel que nos da lo necesario para satisfacer el hambre humana. Esa es la lección tan necesaria que nos deja este pasaje: La mesa del pan de la proposición el símbolo de Dios como el pan de vida (Ex. 25:23-30).

  1. El diseño y los materiales de la mesa (vv. 23-29).
  2. El propósito de la mesa: presentar el pan como una ofrenda de acción de gracias, que expresaba dependencia de Dios (v. 30).

   Referencias Bíblicas: Levítico 24:5 al 9; Éx. 37:10-16; 1ª Reyes 7:48; 1ª Corintios 10:14-22; 11:27-32.

Texto: “Hebreos Cap. 9, versículo 2. Porque el tabernáculo estaba dispuesto así: en la primera parte, llamada el Lugar Santo, estaban el candelabro, la mesa y los panes de la proposición”.

1er Titulo:

Medidas Precisas Para Los Elementos Sagrados. Versíc. 23. Harás asimismo una mesa de madera de acacia; su longitud será de dos codos, y de un codo su anchura, y su altura de codo y medio. (Léase Éxodo 31:6. Y he aquí que yo he puesto con él a Aholiab hijo de Ahisamac, de la tribu de Dan; y he puesto sabiduría en el ánimo de todo sabio de corazón, para que hagan todo lo que te he mandado).

   Comentario: [1] (Éxodo 25:23) pan de la proposición, mesa del ▬tabernáculo ▬ pan de vida: Este pasaje nos muestra como seria el diseño y de qué materiales estaría hecha la mesa del pan de la proposición, el segundo elemento del mobiliario del tabernáculo. La palabra “pan de la proposición” (paneh) significa literalmente dos cosas:

­­▬ El pan del rostro, que se refiere al rostro de Dios. El pan de la proposición estaba puesto delante del mismísimo rostro de Dios.

▬ El pan de la presencia, que se refiere a la presencia de Dios. El pan de la proposición estaba puesto en la presencia misma de Dios.

   El pan de la proposición también recibe el nombre de pan santa o pan sagrado (1 S. 21:4-6). Obviamente, la mesa de la proposición era el lugar donde se colocaba el pan de acción de gracias y dependencia de Dios. Tenga en cuenta que esta mesa no estaría en el lugar santísimo, sino en el lugar santo, justo afuera del velo interno, que separaba el lugar santo del lugar santísimo. Podríamos decir que su lugar era justo delante de la presencia y el rostro de Dios, que estaban detrás del velo interno. Había un solo elemento del mobiliario en el lugar santísimo: el arca de Dios, que simbolizaba el mismísimo trono de Dios. La distribución del mobiliario en las dos habitaciones del santuario debía ser la siguiente:

El lugar santísimo

   El arca de Dios junto con el propiciatorio (Ex. 25: 10-22)

Ahora bien, Dios mismo fue quien planifico la construcción de la mesa del pan de la proposición y dicto un diseño exacto y preciso.

(a). La mesa debía estar hecha de madera de acacia, una madera fuerte y duradera, resistente a los insectos, las enfermedades y el clima (v. 23).

(b). Debía ser pequeña: 0,90 metros de largo por 0,50 metros de ancho por 0,70 metros de altura (v. 23).

   Referencias Bíblicas: Éx. 40:22-23; 35:10 al 19; 37:10-16; 39:36; Jn 6:33-35; Mt. 6:33; Jn 6:48.

2° Titulo:

Diseño Establecido Por Dios. Versíc. 24 al 28. Y la cubrirás de oro puro, y le harás una cornisa de oro alrededor. Le harás también una moldura alrededor, de un palmo menor de anchura, y harás a la moldura una cornisa de oro alrededor. Y le harás cuatro anillos de oro, los cuales pondrás en las cuatro esquinas que corresponden a sus cuatro patas. Los anillos estarán debajo de la moldura, para lugares de las varas para llevar la mesa. Harás las varas de madera de acacia, y las cubrirás de oro, y con ellas será llevada la me (Léase Apocalipsis 21:16 y 17. La ciudad se halla establecida en cuadro, y su longitud es igual a su anchura; y él midió la ciudad con la caña, doce mil estadios; la longitud, la altura y la anchura de ella son iguales. Y midió su muro, ciento cuarenta y cuatro codos, de medida de hombre, la cual es de ángel.).

   Comentario: [1] (Éxodo 25:24-29) pan de la proposición, mesa del —tabernáculo — pan de vida: Este pasaje nos muestra como seria el diseño y de qué materiales estaría hecha la mesa del pan de la proposición, el segundo elemento del mobiliario del tabernáculo. La palabra “pan de la proposición” (paneh) significa literalmente dos cosas:

­­▬ El pan del rostro, que se refiere al rostro de Dios. El pan de la proposición estaba puesto delante del mismísimo rostro de Dios.

▬ El pan de la presencia, que se refiere a la presencia de Dios. El pan de la proposición estaba puesto en la presencia misma de Dios.

   El pan de la proposición también recibe el nombre de pan santa o pan sagrado (1 S. 21:4-6). Obviamente, la mesa de la proposición era el lugar donde se colocaba el pan de acción de gracias y dependencia de Dios. Tenga en cuenta que esta mesa no estaría en el lugar santísimo, sino en el lugar santo, justo afuera del velo interno, que separaba el lugar santo del lugar santísimo. Podríamos decir que su lugar era justo delante de la presencia y el rostro de Dios, que estaban detrás del velo interno. Había un solo elemento del mobiliario en el lugar santísimo: el arca de Dios, que simbolizaba el mismísimo trono de Dios. La distribución del mobiliario en las dos habitaciones del santuario debía ser la siguiente:

El Lugar Santísimo:

   El arca de Dios junto con el propiciatorio (Ex. 25: 10-22)

Ahora bien, Dios mismo fue quien planifico la construcción de la mesa del pan de la proposición y dicto un diseño exacto y preciso.

(a). La mesa debía estar hecha de madera de acacia, una madera fuerte y duradera, resistente a los insectos, las enfermedades y el clima (v. 23).

(b). Debía ser pequeña: 0,90 metros de largo por 0,50 metros de ancho por 0,70 metros de altura (v. 23).

(c). Estaría cubierta de oro puro y tendría una moldura de oro alrededor (v. 24).

(d). La moldura seria de 7,5 centímetros de ancho y tendría una cornisa de oro alrededor (v. 25).

(e). La mesa tendría cuatro anillos de oro puestos en cada una de las cuatro esquinas, correspondientes a cada pata de la mesa: servían para meter las varas con que se cargaría la mesa (vv. 26-27).

(f) Las varas para transportar la mesa debían estar hechas de madera de acacia y cubiertas de oro (v. 28).

(g). Los platos, las cucharas y las cubiertas de la mesa debían estar hechos de oro, al igual que los tazones y las jarras que se usarían para derramar las libaciones (v. 29).

   Referencias Bíblicas: Éx. 27:1 al 8; 38:1 al 7; Dn. 12:1-4; Hch. 7:44; He. 8.5; Ez. 43:10-11; Gn. 1:26-28.

3er Titulo:

Utensilios Consagrados Solo Para El Servicio A Dios. Versíc. 29 y 30. Harás también sus platos, sus cucharas, sus cubiertas y sus tazones, con que se libará; de oro fino los harás. Y pondrás sobre la mesa el pan de la proposición delante de mí continuamente. (Léase Daniel 5:2-3 Beltsasar, con el gusto del vino, mandó que trajesen los vasos de oro y de plata que Nabucodonosor su padre había traído del templo de Jerusalén, para que bebiesen en ellos el rey y sus grandes, sus mujeres y sus concubinas. Entonces fueron traídos los vasos de oro que habían traído del templo de la casa de Dios que estaba en Jerusalén, y bebieron en ellos el rey y sus príncipes, sus mujeres y sus concubinas.).

   [2] (Éxodo 25:30) pan de la proposición, mesa del ▬ tabernáculo ▬ pan de vida: El propósito de la mesa era poner sobre ella el pan de la proposición y así presentarlo delante del rostro de Dios como ofrenda de acción de gracias, que expresara dependencia de Dios. Para obtener una imagen mental completa de lo que representaba la mesa de la proposición, es útil leer el pasaje de las Escrituras que describe el pan:

   “Y tomaras flor de harina, y cocerás de ella doce tortas; cada torta será de dos décimas de efa. Y las pondrás en dos hileras, seis en cada hilera, sobre la mesa limpia delante de Jehová. Pondrás también sobre cada hilera incienso puro, y será para el pan como perfume, ofrenda encendida a Jehová. Cada día de reposo lo pondrá continuamente en orden delante de Jehová, en nombre de los hijos de Israel, como pacto perpetuo. Y será de Aarón y de sus hijos, los cuales lo comerán en lugar santo; porque es cosa muy santa para él, de las ofrendas encendidas a Jehová, por derecho perpetuo” (Lv. 24:5-9).

Þ Debian prepararse doce tortas de pan (v. 5).

Þ Las tortas debían estar hechas de flor de harina (harina tina de primera calidad), cada una de dos décimas de efa de harina (el equivalente a 4,4 litros) (v. 5).

Þ Las tortas de pan debían estar distribuidas en dos hileras de seis tortas cada una (v. 6).

ÞSe debía esparcir incienso sobre cada hilera de panes. Era ofrenda encendida en lugar del pan (v. 7).

Þ El pan debía cambiarse todos los días de reposo (v. 8).

Þ Debía presentarse en nombre del pueblo como una ofrenda y como mandato perpetuo del pacto (v. 8).

Þ Los sacerdotes debían comer el pan, pero solo en un lugar santo, puesto que era una ofrenda pan el Señor (v.9).

EL LUGAR SANTO

La mesa del pan de la proposición (Ex. 25:23-30)

El candelero (Ex. 25:31-40)

El altar del incienso (Ex. 30:1-10)

   Observemos algunos puntos importantes acerca del pan: debían cocerse doce tortas de pan, que se presentarían a Dios como ofrenda. ¿Dónde se las presentaba? Sobre la mesa del pan de la proposición, en la presencia de Dios, justo delante de su rostro. El significado y el simbolismo son evidentes.

(a). Las doce tortas de pan representaban una ofrenda hecha por parte de cada una de las tribus de Israel en agradecimiento a Dios. Cada tribu estaba representada en esta muestra de gratitud, mediante la cual el pueblo agradecía por el pan y la comida que Dios les proveía y por cada necesidad física que él suplía.

“Y comerás y te saciares, y bendecirás a Jehová tu Dios p0r la buena tierra que te habrá dado” (Dt. 8:10).

“Entrad por sus puertas con acción de gracias, por sus atrios con alabanza; alabadle, bendecid su nombre” (Sal. 100:4).

“Y habiendo dicho esto, tomo el pan y dio gracias a Dios en presencia de todos, y partiéndolo, comenzó a comer” (Hch. 27:35).

“Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con v0s0tr0s en Cristo Jesús” (1 Ts. 5:18).

(b). Las doce tortas de pan también representaban que el pueblo dependía de Dios. Tenga en cuenta que estaban

puestas delante de la presencia de Dios, ante su mismo rostro. El pueblo debía reconocer que dependía de Dios, que necesitaba su provisión. Los israelitas necesitaban que su mirada vigilante estuviera puesta sobre el pan y sobre ellos, sus seguidores. Necesitaban que él siguiera proveyéndoles pan y alimento, y que siguiera cuidando de ellos. Su dependencia de Dios como la Provisión de vida estaba simbolizada en el pan de la proposición, así como en su ofrenda de agradecimiento.

(c). Las doce tortas también eran una forma de mostrar su confianza en Dios. Al poner el pan delante de Dios, estaban declarando su fe y confianza en que él seguiría supliendo sus necesidades físicas.

“Bienaventurad0s los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados” (Mt. 5:6).

“Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas 0s serán a1iadidas” (Mt. 6:33).

“Resp0ndio Juan y dij0: No puede el hombre recibir nada, si no le fuere dado del ciel0” (Jn. 3:27).

“Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, este lleva mucho fruto; porque separados de mi nada podéis hacer” (Jn. 15:5).

“Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jes1is” (Fil. 4:19).

“Aunque ai1igid yo y necesitado, Jehová pensara en mí. Mi ayuda y mi libertador eres tú; Dios mi0. no te tardes” (Sal. 40:17).

“Porque sacia al alma menesterosa, y llena de bien al alma hambrienta” (Sal. 107:9).

“[Dios es] el que da alimento a todo ser viviente, porque para siempre es su misericordia. Alabad al Dios de los cielos, porque para siempre es su misericordia” (Sal. 136:25-26).

(d). El pan de la proposición también señalaba a Jesucristo como el Pan de vida. Las Escrituras declaran que él es el Pan Vivo que descendió del cielo para satisfacer el hambre del alma humana.

“Porque el pan de Dios es aquel que descendió del cielo y da vida al mundo” (J n. 6:33).

“Jes1is les dijo: Yo soy el pan de vida; el que a mi viene, nunca tendrá hambre; y el que en mi cree, no tendrá sed jamás” (Jn. 6:35).

“Yo soy el pan de vida” (Jn. 6:48).

“Este es el pan que desciende del cielo, para que el que de él come, no muera. Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mund0” (Jn. 6:50-51).

“Este es el pan que descendió del cielo; no como vuestros padres comieron el maná, y murieron; el que come de este pan, vivirá eternamente” (Jn. 6:58).

(e). El pan de la proposición señalaba que Dios mismo es al alimento que el hombre realmente necesita. Muchas veces, el hombre intenta llevar adelante su vida fuera de la provisión y la presencia de Dios. La cultura actual dice:

  • “yo hago lo que quiero”, de modo que el hombre se exalta a si mismo;
  • “yo lo hago a mi manera” y así el hombre traza su propio camino en la vida;
  • “yo puedo s0lo” y así el hombre se separa precisamente de Aquel a quien necesita.

   No hay nada que pueda reemplazar la necesidad que el hombre tiene de Dios. Es Dios y solo Dios quien en verdad nutre y satisface el alma hambrienta del hombre.

“Bendeciré abundantemente su provisión; a sus pobres saciaré de pan” (Sal. 132:15).

“Jehová es mi pastor; nada me faltara. En lugares de delicados pastos me hará descansar; junto a aguas de reposo me pastoreará. Confortara mi alma; me guiara por sendas de justicia por amor de su nombre. Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tu estarás conmigo; tu vara y tu cayado me infundirán aliento. Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores; unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando. Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, y en la casa de Jehová moraré por largos días” (Sal. 23:1-6).

“Cuán grande es tu bondad, que has guardado para los que te temen, que has mostrado a los que esperan en ti, delante de los hijos de los hombres!” (Sal. 31:19).

“Con mi alma te he deseado en la noche, y en tanto que me dure el espíritu dentro de mí, madrugaré a buscarte; porque luego que hay juicios tuyos en la tierra, los moradores del mundo aprenden justicia” (ls. 26:9).

“Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús”(Fil. 4:19).

“Todos los de Juda se alegraron de este juramento; porque de todo su corazón lo juraban, y de toda su voluntad lo buscaban, y fue hallado de ellos; y Jehová les dio paz por todas partes” (2 Cr. 15:15).

“Bienaventurados los que ahora tenéis hambre, porque seréis saciados. Bienaventurados los que ahora lloráis, porque reiréis” (Lc. 6:21).

“Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados” (Mt. 5:6).

(f) El pan de la proposición era una ilustración de la gran necesidad que el hombre tiene de saciarse del pan de

la presencia de Dios y la adoración a él. Una dieta constante de comida chatarra hace que las personas enfermen; esa comida chatarra puede ser:

  • la lujuria; • la impureza;
  • la inmoralidad; • las enemistades;
  • la apatía; • la envidia;
  • la brujería; • los chismes;
  • los celos; • la sensualidad;
  • la disensión • los conflictos
  • la pereza; • los arrebatos de ira;
  • las disputas; • las borracheras
  • el orgullo; • la holgazanería
  • la idolatría; • las juergas.

   El pan de la presencia de Dios y la adoración a él es el único alimento que trae sanidad y salud al alma.

“Y te hará Jehová tu Dios abundar en toda obra de tus manos, en el fruto de tu vientre, en el fruto de tu bestia, y en el fruto de tu tierra, para bien; porque Jehová volverá a gozarse sobre ti para bien, de la manera que se goza sobre tus padres” (Dt. 30:9).

“Serán completamente saciados de la grosura de tu casa, y tú los abrevaras del torrente de tus delicias” (Sal. 36:8).

“Estoy debilitado y molido en gran manera; gimo a causa de la conmoción de mi corazón. Señor, delante de ti están todos mis deseos, y mi suspiro no te es oculto. Mi corazón esta acongojado, me ha dejado mi vigor, y aun la luz de mis ojos me falta ya” (Sal. 38:8-10).

“¿A quién tengo yo en los cielos sino a ti? Y fuera de ti nada deseo en la tierra. Mi carne y mi corazón desfallecen; más la roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre” (Sal. 73:25-26).

“Bendice, alma mía, a Jehová, y bendiga todo mi ser su santo nombre. Bendice, alma mía, a Jehová, y no olvides ninguno de sus beneficios. Él es quien perdona todas tus iniquidades, el que sana todas tus dolencias; el que rescata del hoyo tu vida, el que te corona de favores y misericordias; el que sacia de bien tu boca de modo que te rejuvenezcas como el águila” (Sal. 103:1-5).

“¿P0r qué gastáis el dinero en lo que no es pan, y vuestro trabajo en lo que no sacia? Oídme atentamente, y comed del bien, y se deleitara vuestra alma con grosura” (Is. 55:2).

“El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al que venciere, le daré a comer del ar- bol de la vida, el cual está en medio del paraíso de Dios” (Ap. 2:7).

“El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al que venciere, daré a comer del maná escondido, y le daré una piedrecita blanca, y en la piedrecita escrito un nombre nuevo, el cual ninguno conoce sino aquel que lo recibe” (Ap. 2:17).

(g). El pan de la proposición anticipaba aquel pan que todos necesitamos con suma urgencia; que es el pan:

  • que satisface el hambre de nuestro corazón;
  • que suple nuestras necesidades;
  • que provee para nuestro sustento;
  • que nutre la comunión entre nosotros (vea 1 Jn. 1:3; Ap. 3:20).

 

   Veamos lo que Jesucristo; el Hijo de Dios; dijo sobre este pan:

Þ Es el “verdadero pan”.

“Y Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: No os dio Moisés el pan del cielo, más mi Padre os da el verdadero pan del cielo” (Jn. 6:32).

Þ Es el “pan viv0”, que hace que el ser humane viva para siempre.

“Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo” (Jn. 6:51).

Þ Es el “pan de Di0s”.

“Porque el pan de Di0s es aquel que descendió del cielo y da vida al mundo” (Jn. 6:33).

Þ Es el “pan de vida”.

“Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida; el que a mi viene, nunca tendrá hambre; y el que en mi cree, no tendrá sed jamás” (Jn. 6:35).

“Yo soy el pan de vida” (Jn. 6:48).

En respuesta, los discípulos dijeron lo siguiente sobre este pan:

“Le dijeron: Señor, danos siempre este pan” (Jn. 6:34).

(h). El pan de la proposición simbolizaba las necesidades espirituales del hombre, dado que estaba puesto en el tabernáculo, en el mismísimo lugar donde se satisfacían las necesidades espirituales. Tanto Dios como su Hijo, el Señor Jesús, dictaron esta verdad.

“Y [Dios] te afligió, y te hizo tener hambre, y te sustenté con mana, comida que no conocías tú, ni tus padres la habían conocido, para hacerte saber que no solo de pan vivirá el hombre, más de todo lo que sale de la boca de Jehová vivirá el hombre” (Dt. 8:3).

“[Jesús] respondió y dijo: Escrito esta: N0 sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Di0s” (Mt. 4:4).

Términos históricos:

   La mesa del pan de la proposición o mesa de la proposición (Ex. 25:23-30; 40:22-23) Vea también Ex. 35:13; 37:10-16; 39:36; 40:4, 22-23

Tipo o ilustración (fundamento bíblico de cada uno)

   El propósito de la mesa de la proposición era poner sobre ella el pan de la proposición para que estuviera delante de la presencia ale Dios.

   La mesa de la proposición es el símbolo de Dios como el pan de vida, que ilustraba a Dios como el alimento que el ser humano realmente necesita. Tenga en cuenta que las tortas de pan estaban puestas delante de la presencia de Dios, ante su mismo rostro. El pueblo debía reconocer que dependía de Dios, que necesitaba su provisión. Los israelitas necesitaban que su mirada vigilante estuviera puesta sobre el pan y sobre ellos, sus seguidores. Necesitaban que el siguiera proveyéndoles pan y alimento, que siguiera cuidando de ellos. Al poner el pan delante de Dios, estaban declarando su fe y confianza en que él seguiría supliendo sus necesidades.

   “Harás asimismo una mesa de madera de acacia; su longitud seré de dos codos, y de un codo su anchura, y su altura de codo y medio” (Ex. 25:23).

   “Puso la mesa en el tabernáculo de reunión, al lado norte de la cortina, fuera del velo, y sobre ella puso por orden los panes delante de Jehová, como Jehová había mandado a Moisés” (Ex. 40:22-23).

Aplicación para la vida del creyente hoy en día:

   Lo que enseñaba la mesa de la proposición Dios es el Único que puede satisfacer el hambre espiritual del alma humana. Él sabe qué necesita el hombre para crecer y desarrollarse; por lo tanto, él provee para nosotros, nos cuida y saciar el hambre del alma del creyente.

   Muchas veces, el hombre intenta llevar adelante su vida fuera de la provisión y la presencia de Dios. Sin embargo, las Escrituras declaran que Cristo es el Pan Vivo que descendió del cielo para satisfacer el hambre del y alma humana. Cuando el ser humano intenta saciar su alma de otra manera, las consecuencias son el vacío y la insatisfacción.

   Observe también lo siguiente: Dios promete suplir tanto las necesidades físicas como las necesidades espirituales del creyente, si él tan solo busca el reino de Dios y su justicia, de todo corazón y por sobre todo los demás. “Mi Dios, pues, suplirá todo la que as falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús” (Fil. 4:19; vea Sal. 23). “Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores; unges mi cabeza con aceite; mi copa esta rebosando” (Sal. 23:5). “Cuán grande es tu bondad, que has guardada para las que te temen, que has guardado a los que esperan en ti, delante de los hijos de los hombres.”’ (Sal. 31:19). “Confía en Jehová, y haz el bien; y habitarás en la tierra, y te apacentarás de la verdad” (Sal. 37:3). “Yo soy el pan de vida” (Jn. 6:48).

“Parque el pan de Dios es aquel que descendió del cielo y da vida al mundo” (Jn. 6:33). “Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida; el que a mi viene, nunca tendrá hambre; y el que en mi cree, no tendrá sed jamás” (Jn. 6:35).

“Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas casas as serán añadidas” (Mt. 6:33).

   Comentario del Texto: “Hebreos Cap. 9, versículo 2-4. Porque el tabernáculo estaba dispuesto así: en la primera parte, llamada el Lugar Santo, estaban el candelabro, la mesa y los panes de la proposición”.

   El escritor recogió la información para su descripción del interior del tabernáculo y de sus accesorios mayormente de pasajes como Éxodo 16, 25, 26, y 30, como también de Números 17. Nótese que describe el tabernáculo como una estructura con dos compartimientos: el primero es llamado el Lugar Santo, y el segundo es conocido como el Lugar Santísimo.

(a). El primer compartimiento. En el Lugar Santo, el más grande de los dos compartimientos, se encontraban el candelabro, la mesa y el pan consagrado. El candelabro, según Éxodo 25:31–39, era un artefacto exquisitamente labrado. Estaba hecho de treinta y cuatro kilogramos de oro, y consistía de una base y una columna de la cual se extendían seis brazos—tres hacia cada lado de la columna. En la punta de cada uno de los brazos y de la columna había copas decoradas “como flores de almendro con brotes y flores” (Ex. 25:34). El candelabro estaba situado en el lado sur del Lugar Santo (Ex. 40:24).

   La mesa, hecha de madera de acacia, era de aproximadamente un metro diez centímetros de largo por setenta centímetros de ancho. Estaba cubierta de oro puro (Ex. 25:23, 24), y el “pan de la presencia” (Ex. 25:30) estaba colocado sobre ella. La mesa situada en el lado norte del Lugar Santo (Ex. 40:22).

   Doce panes, que representaban a las doce tribus de Israel, se colocaban sobre esta mesa (Lv. 24:5–9). Al pan se le llamaba “pan de la presentación” o “pan consagrado” (véanse Mt. 12:4; Mr. 2:26; Lc. 6:4). El escritor de la epístola menciona a la mesa y al pan conjuntamente para indicar que eran cosas que iban juntas.

(b). El segundo compartimiento. Dentro del tabernáculo había otro velo, que separaba al Lugar Santo del lugar Santísimo. Este compartimiento contenía, según el escritor de Hebreos: “el altar de oro para el incienso y el arca del pacto cubierto de oro”. Los problemas acerca de estos dos elementos han causado muchos debates. Los consideraremos en su orden de presentación.

(1). “El altar de oro para el incienso”. El altar donde se quemaba el incienso estaba hecho de madera de acacia a estaba cubierto de oro puro. Era cuadrado, de más o menos medio metro de largo y ancho y de unos noventa centímetros de alto (Ex. 30:1–6). Dios le dio instrucciones a Moisés de que pusiera “el altar en frente del velo que está delante del arca del testimonio” (Ex. 30:6), y esto es exactamente lo que Moisés hizo (Ex. 40:26). No obstante, el escritor de la epístola a los hebreos manifiesta que el altar estaba con el arca en el Lugar Santísimo, aunque esto es contrarío a las instrucciones divinas que Moisés recibió y siguió. Véase el diagrama del tabernáculo (Fig. 1).  

   Obviamente nos encontramos ante un problema que no es de fácil solución. Algunos expositores dicen inmediatamente que el escritor debe haber cometido un error o que desconocía la descripción del interior del tabernáculo. a. arca; ▬ b. velo; ▬c. altar; ▬d. mesa; ▬e. candelabro

   Pero esto no es muy plausible si tenemos en cuenta el detallado conocimiento de las Escrituras del Antiguo Testamento que él exhibe en su epístola. Cabe reconocer que el escritor pudo haber estado influenciado por la descripción del templo de Salomón, en el cual el altar “pertenecía a santuario interior” (1 R. 6:22, NVI). Con todo, el escritor de Hebreos no menciona el templo de Salomón. En el templo post exílico el altar de incienso estaba situado en el Lugar Santo, no en el Lugar Santísimo (Lc. 1:11). Zacarías era un sacerdote (no el sumo sacerdote) y “le tocó en suerte … entrar al templo del Señor y quemar incienso” (Lc. 1:9). El sólo podía servir en el Lugar Santo.

   Otros expositores entienden que la expresión altar de incienso se refiere al “incensario”, es decir, al utensilio para quemar el incienso. Esta interpretación, que era común en la Edad Media y en la época de la Reforma (véase las traducciones de aquel tiempo), está basada en la traducción de la palabra griega para “altar de incienso”.271 En 2 Crónicas 26:19 y Ezequiel 8:11, la traducción es “incensario”. La interpretación es, entonces, que el sumo sacerdote usaba el incensario para quemar incienso una vez al año y que lo dejaba permanentemente en el Lugar Santísimo. Por consiguiente, el incienso estaba siempre con el arca en el santuario interior. Esta opinión no parece quitar las dificultades que enfrentamos.

   Los pasajes de Éxodo 30 y 40 hablan de un altar, no de un incensario. Asimismo, el altar del incienso cumplía una importante función en el Lugar Santo. Cada mañana y cada atardecer Aarón o uno de sus descendientes varones tenía que quemar incienso sobre el altar (Ex. 30:7–8). El altar del incienso era mucho más significativo que un incensario.

   Sin embargo, en el Día de la Expiación el sumo sacerdote tenía que “tomar un incensario lleno de brasa ardientes del altar que estaba ante el Señor y dos puñados de incienso fragante finamente molido y llevarlos detrás del velo” (Lv. 16:12). En ese día especial, una vez al año, el incensario se transformaba en una extensión del altar del incienso. El humo del incienso tenía que ocultar la tapa de la expiación, para que el sumo sacerdote no muriese (v. 13). La función del altar no podía ser obstruida por una cortina que separara el Lugar Santísimo del Lugar Santo. Es así que el incensario entraba momentáneamente detrás de la cortina como una extensión del altar del incienso.

   Debemos también notar que en el Día de la Expiación el sumo sacerdote purificaba el altar del incienso rociando sangre de animal sobre los cuernos del altar (Ex. 30:10). Una vez al año el altar “era muy santo al Señor” (v. 10) y podía ser mencionado junto con el arca del pacto. En Hebreos 9 el escritor enfatiza la importancia del Día de la Expiación (v. 7). Para él, el altar del incienso y el arca eran los dos objetos más importantes.

(2). “El arca del pacto cubierta de oro”. El arca era un cofre hecho de madera de acacia, de aproximadamente un metro diez de largo, setenta centímetros de ancho, y setenta centímetros de alto. Estaba completamente cubierta de oro puro. Estaba permanentemente situada en el Lugar Santísimo excepto cuando el Señor Dios les decía a los israelitas que continuasen su viaje por el desierto. En tal ocasión los sacerdotes cargaban el arca. Más adelante, a excepción del período en que el arca estuvo en las ciudades filisteas y e la casa de Abinadab (1 S. 4 y 6) y de Obed-Edom (2 S. 6:10–12), ésta permaneció en el tabernáculo, y después de ello en el templo.272 El arca “contenía la urna de oro con el maná, la vara de Aarón que retoñó, y las tablas de piedra del pacto”. Estos objetos provenían de la historia de Israel. En primer lugar, la urna llena de maná estaba colocada “ante el Señor para ser guardada para los descendientes por venir” (Ex. 16:33). El escritor de Hebreos usaba la traducción de la Septuaginta del texto hebreo, puesto que dicha traducción tiene la lectura urna de oro. Sólo este escritor transmite la información de que la urna de oro tenía un lugar dentro del arca.

   El segundo artículo era la vara de Aarón, que “no sólo tenía brotes, sino que también había echado renuevos, florecido y producido almendras” (Nm. 17:8). Esta vara fue puesta “frente al testimonio” (v. 10). El Antiguo Testamento no da ninguna información acerca de que se hubiese depositado la vara dentro del arca. Si el arca realmente contenía la vara, ésta tendría que haberse conformado al tamaño del arca. Cuando el arca fue colocada en el templo de Salomón, la misma no contenía nada más que “las dos tablas de piedra que Moisés había puesto dentro de ella en Horeb” (1 R. 8:9; 2 Cr. 5:10). Debido al silencio de las Escrituras, no estamos en condiciones de sacar ninguna conclusión acerca de estas cosas.

   Las dos tablas de piedra inscritas con los Diez Mandamientos debían ser colocadas en el arca. Esto fue exactamente lo que hizo Moisés (Dt. 10:1–5). El escritor de Hebreos llama al arca y a las tablas “objetos del pacto”. Es decir, tanto el arca como los Diez Mandamientos daban testimonio de la relación de pacto que Dios tenía con los israelitas. El arca simbolizaba la sagrada presencia de Dios en medio de su pueblo y le daba significado visual a la promesa de Dios: “Yo seré vuestro Dios”. Las dos tablas de piedra eran un recuerdo constante para el pueblo de Israel de que debían obedecer la ley de Dios, para que por tal obediencia ellos pudieron ser su pueblo.  

Amén, para la gloria de Dios.

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Hno Roberto Saldías Roa

Miembro de la IEP en Nacimiento Bajo, nació en el evangelio del Señor en la Iglesia de Laja 1975. Casado con María Nahuelmán, estudia teología de manera autodidacta. Me gusta mucho leer y escribir.

 

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