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Domingo 2 de diciembre de 2018 “Evidente Presencia De Dios En Su Pueblo”

Domingo 2 de diciembre de 2018 “Evidente Presencia De Dios En Su Pueblo”

   Lección: Éxodo Cap. 13 versículos 17 al 22. Y luego que Faraón dejó ir al pueblo, Dios no los llevó por el camino de la tierra de los filisteos, que estaba cerca; porque dijo Dios: Para que no se arrepienta el pueblo cuando vea la guerra, y se vuelva a Egipto. Mas hizo Dios que el pueblo rodease por el camino del desierto del Mar Rojo. Y subieron los hijos de Israel de Egipto armados. Tomó también consigo Moisés los huesos de José, el cual había juramentado a los hijos de Israel, diciendo: Dios ciertamente os visitará, y haréis subir mis huesos de aquí con vosotros. Y partieron de Sucot y acamparon en Etam, a la entrada del desierto. Y Jehová iba delante de ellos de día en una columna de nube para guiarlos por el camino, y de noche en una columna de fuego para alumbrarles, a fin de que anduviesen de día y de noche. Nunca se apartó de delante del pueblo la columna de nube de día, ni de noche la columna de fuego.

   Comentario general: La dirección divina, 13:17–22. Si la cronología sugerida en relación con 9:31, 32 tiene razón, las plagas habrían cubierto un período de unos diez meses desde su comienzo. Aparte de la especulación en cuanto al tiempo transcurrido, lo seguro es que las plagas lograron su propósito. Dios rescató a Israel de la esclavitud y desde aquel momento en adelante, Israel tuvo una experiencia histórica sobre la cual basar su fe. Sin embargo, la actividad divina no terminó con la salida del pueblo de Egipto; Dios todavía siguió guiándolos en el camino hacia la tierra prometida.

   Tal como Jehovah rescató a los israelitas de la mano del faraón, así los llevó en el camino hacia la tierra prometida. No los guió por el camino más corto, el de la tierra de los filisteos para que no se desalentaran por la guerra que tendrían que enfrentar con el pueblo de ese territorio (v. 17). Este era el camino de la costa controlado por los egipcios. Los filisteos eran un pueblo en proceso de entrar a la zona del Egeo por el mar. Poco después de 1200 a. de J.C. se establecieron en las llanuras costeras de la parte sudoeste de Canaán, después de un frustrado esfuerzo de invadir a Egipto. A la tierra de Canaán le dieron el nombre de Palestina, y por su ubicación en la ruta costera llegó a ser llamado el camino de los filisteos. No era prudente que Israel, recién librado de la opresión egipcia, tuviese contacto con elementos tan fuertes como el ejército egipcio y los invasores filisteos. Por cierto, la ruta militar que cruzaba el territorio de los filisteos les hubiera costado unos diez o doce días de viaje para llegar a su destino. Sin embargo, no era la hora.

   Israel no estaba en condición de asumir la responsabilidad de la libertad. Todavía tenía lecciones que aprender, y una fe débil que debía ser fortalecida. Además, el Señor había instruido a Moisés para traer al pueblo a Sinaí, el monte sagrado, para un encuentro especial allí. La gente quería su libertad; sin embargo, no había logrado la madurez suficiente para mantenerla. Por tanto, Jehovah la llevó por las rutas de las caravanas del desierto. Era una zona menos poblada, con pocas guarniciones egipcias, si aún hubiera, y era un lugar propicio para lo que tenía que enseñar al pueblo.

   Es imposible hoy identificar con precisión la ruta del éxodo, y cualquier identificación geográfica es tentativa; sin embargo, el propósito teológico del texto es claro y no hay duda de lo que Dios hizo para defender a su pueblo y para satisfacer sus necesidades básicas durante sus peregrinaciones. (Ver la discusión de la ruta en la introducción al libro.)

   Más bien, Dios hizo que el pueblo diese un rodeo por el camino del desierto hacia el mar Rojo (v. 18). La frase mar Rojo no proviene del texto hebraico sino de la Septuaginta. El hebreo dice yam 3220 suph 5448 es decir, “mar de juncos”, o “mar de los cañaverales”. Probablemente éste no era el Mar Rojo mismo, sino un brazo o una extensión del mismo más al norte (ver la introducción al libro). La identificación exacta del mar carece de importancia. La verdad es que Dios libró a los israelitas del ejército egipcio abriendo paso por el agua (mar) cuando parecía que no había ninguna escapatoria posible.

   La última parte de 13:18 es traducido, Los hijos de Israel salieron de la tierra de Egipto armados. El termino armados (hemushim 2567) significa “equipados”, u “ordenados para la batalla”. Otra palabra de la misma raíz, hemishi 2568 significa “la quinta” y se refiere al orden de días, meses, hijos, generaciones, etc. Algunos comentaristas sugieren la traducción: Los hijos de Israel salieron de la tierra de Egipto en la quinta generación. Los traductores que optan por la teoría de una estadía de cuatro generaciones, prefieren esta traducción. Sin embargo, no hay problema con la frase “ordenados para la batalla”, o “armados”. Tenían armas que consiguieron de los egipcios; sin embargo, no estaban preparados en el arte militar: Jehovah peleó contra los egipcios (14:13, 14; 15:3) e intervino contra los de Amalec (17:8–13).

   (a) El pasado honrado, 13:19. Al salir de Egipto, Israel llevó los huesos de José, de acuerdo

con la promesa hecha al patriarca moribundo muchos años antes (ver Gén. 50:24, 25; Jos. 24:32). La fe de éste fue justificada: Dios ciertamente os visitará con su favor y os hará subir de esta tierra a la tierra que juró dar a Abraham, a Isaac y a Jacob (Gén. 50:24). Por su parte, los descendientes honraron la palabra de sus padres.

   (b) La columna que guía, 13:20–22. Son varias las explicaciones ofrecidas para la columna

de nube de día y la de fuego de noche: (1) Jehovah iba delante de ellos por medio de un brasero ardiente cuyo humo guiaba de día y el reflejo alumbraba de noche. Esta era la costumbre de un ejército o caravana de la época para señalar la línea de marcha; (2) era el resultado de una actividad volcánica en la zona (ver 19:16–18; 24:15–18); (3) era el resultado de nubes y relámpagos asociados con el monte Sinaí, y (4) era el resultado de una presencia especial de Jehovah para guiar y proteger a los suyos.

   Se entiende que Jehovah iba delante de ellos (v. 21) por medio de su representante Moisés, y hasta con su presencia demostrada con la nube. Así que, la interpretación mejor es la de la nube como la presencia especial de Jehovah con los suyos. La nube juega un papel importante en el desarrollo de la historia desértica (ver Exo. 33:7–11; 40:34–38; Núm. 9:15, 16; 11:25; 12:5, 10; Deut. 31:15). Es un testimonio de la presencia única del Dios en una forma viva y dinámica con Israel.

Semillero homilético:

Dios guía a su pueblo 13:20–22

Introducción: El pueblo de Dios puede estar seguro de la dirección de Dios. Dios es el que conoce el camino. Dios guía a su pueblo continuamente (“tanto de día como de noche”). Dios guía a su pueblo con absoluta seguridad. Dios guía a su pueblo a la tierra prometida.

Conclusión: Sigamos la dirección siempre segura del Señor.

 

   Pensamiento: La evidencia de la presencia de Dios lo vemos claramente en la gran victoria: La salida del pueblo de Dios de Egipto. La segunda evidencia es la promesa de Dios y se refleja en dos cosas 1) La nube de día. 2) La columna de fuego de noche para alumbrarles, las dos cosas tenían un propósito que anduviesen de día y de noche. Y nunca se apartó de delante de ellos la columna de nube de día, ni de noche la columna de fuego. Ahora nosotros como creyente donde esta la evidencia que Dios va con nosotros si no vemos la columna de nube de día, ni la columna de fuego noche. Pero sabemos claramente que el Espíritu Santo hoy va con nosotros, no vemos, pero lo sentimos en nuestros corazones que su presencia va con nosotros. Muchas veces en la dura prueba del día (calor) el Señor envía su sombra que nos cubre y pasa ese día abrasador y por las noches de angustia y de frío por la prueba Él envía esa columna de fuego para que nos dé caloría y mayormente para alumbrarnos el camino a través de su palabra.

   Referencias: Éxodo 33.14. Y él dijo: Mi presencia irá contigo, y te daré descanso.

Génesis 28:15. He aquí, yo estoy contigo, y te guardaré por dondequiera que fueres, y volveré a traerte a esta tierra; porque no te dejaré hasta que haya hecho lo que te he dicho.

Mateo 28:20. enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén

Isaías 43:1-3. Ahora, así dice Jehová, Creador tuyo, oh Jacob, y Formador tuyo, oh Israel: No temas, porque yo te redimí; te puse nombre, mío eres tú. Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti. Porque yo Jehová, Dios tuyo, el Santo de Israel, soy tu Salvador; a Egipto he dado por tu rescate, a Etiopía y a Seba por ti.

Mateo 18:20. Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.

Deuteronomio 20:1. Cuando salgas a la guerra contra tus enemigos, si vieres caballos y carros, y un pueblo más grande que tú, no tengas temor de ellos, porque Jehová tu Dios está contigo, el cual te sacó de tierra de Egipto.

    Texto: Nehemías Cap. 9, versículo 19. tú, con todo, por tus muchas misericordias no los abandonaste en el desierto. La columna de nube no se apartó de ellos de día, para guiarlos por el camino, ni de noche la columna de fuego, para alumbrarles el camino por el cual habían de ir.

   1er Titulo:

Sabia Dirección De Dios Para Salir De Egipto. Versíc. 17 y 18. Y luego que Faraón dejó ir al pueblo, Dios no los llevó por el camino de la tierra de los filisteos, que estaba cerca; porque dijo Dios: Para que no se arrepienta el pueblo cuando vea la guerra, y se vuelva a Egipto. Mas hizo Dios que el pueblo rodease por el camino del desierto del Mar Rojo. Y subieron los hijos de Israel de Egipto armados. (Léase Isaías 55:8-9. Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová. Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos.).

   Comentario: Guía ▬ Problemas ▬Dificultades: Dios guió a su pueblo alejándolo de los problemas. Dios era su explorador, su pionero, su guía, su líder.

  1. Dios conocía dos hechos importantes.

1). El camino más corto hacia la Tierra Prometida era bordeando la costa del Mar Mediterráneo cruzando por la tierra de los filisteos. Los filisteos se volverían agresivos, enemigos implacables del pueblo de Dios. Dios sabía que los filisteos se sentirían amenazados por dos o tres millones de personas que marchaban a través de su país, que atacarían a su pueblo.

2). El pueblo de Dios no era lo suficientemente fuerte para pelear. Además, tenían pocas armas, si la había, con que pelear. Habían sido preparado como esclavos, no como guerreros. No tenían absolutamente ningún entrenamiento militar. Tenían alma de esclavos, alma deshecha, servil, no alma de soldados. Dios sabía exactamente lo que su pueblo necesitaba.

  • Necesitaba sentirse libres por siempre del temor a los egipcios; por lo tanto, Dios iba a destruir el ejercito egipcio en el Mar Rojo.
  • Necesitaban endurecerse y fortalecerse viviendo en el desierto durante varias décadas antes de enfrentarse a los enemigos que se opondrían a que entrasen en la Tierra Prometida.

Necesitaban recibir una lección de humildad y ser probados para conocer exactamente lo que había dentro del corazón de cada uno de ellos, si cumplirían o no los mandamientos de Dios. (Deuteronomio 8:2. Y te acordarás de todo el camino por donde te ha traído Jehová tu Dios estos cuarenta años en el desierto, para afligirte, para probarte, para saber lo que había en tu corazón, si habías de guardar o no sus mandamientos.).

  • Necesitaba adorar y servir a Dios en el Monte de Sinaí, la montaña de Dios (Éxodo 3:12. Y él respondió: Ve, porque yo estaré contigo; y esto te será por señal de que yo te he enviado: cuando hayas sacado de Egipto al pueblo, serviréis a Dios sobre este monte.).
  • Necesitaban recibir las leyes de Dios y formarse como una nación fuerte antes de entrar en la Tierra Prometida (Éx. 20:1).
  • Necesitaban viajar a través de todo el desierto, cientos de millas, para aprender a confiar en Dios antes de poder heredar la Tierra Prometida, confiar en Él como su… Salvador; Guía; Fuente; Proveedor; Protector; Esperanza (Dt. 32:10; Salmo 107:7; Hebreos 11:13 al 16).
  1. Dios guío a su pueblo hacía el Mar rojo. Lo que comúnmente llamamos Mar Rojo se traduce como Mar de Juncos (Yam-suph). El Mar de las Cañas o yam-suf era más probable lo que conocemos como el Mar Rojo. Pero esto es discutible. Muchos interpretes creyentes de la Bíblia opinan que el Mar Rojo está demasiado al sur para que encaje con la descripción que aparece en Éxodo 14:2. Cualquiera que sea su conclusión personal, el mar rojo de aquella época no incluiría la extensión del mar. No incluiría el Golfo de Suez construido por el hombre.
  2. Dios guió a su pueblo de manera ordenada. Es decir, marcharon en alguna especie de formación militar (v. 18). Los israelitas sabían que los egipcios podían cambiar de idea y comenzar a perseguirlos en cualquier momento. Si hubieran marchado en tropel, de manera desordenada, no tendrían el sentido de la fuerza, de que podrían protegerse a pesar de su enorme cantidad. El orden y la organización siempre alientan a las personas, especialmente cuando existe la posibilidad de que haya problemas. Por tanto, Dios alentó al pueblo haciendo que Moisés lo organizara en divisiones, divisiones de alguna especie de formación militar (nota: Moisés fue instruido en el ejército de Faraón). Como un poderoso ejército, marchaban hacia la Tierra Prometida. La vista de Más de dos millones de personas marchando en formación militar debió haber brotado del cuerpo de cada uno de ellos, solo por el simple hecho de formar un enorme ejército de personas.

   Pensamiento 1: Dios sabe como alejarnos de los problemas. Él conoce nuestras debilidades, tanto físicas como psicológicas.

   Él sabe exactamente cuánto podemos soportar. Dios siempre nos conducirá…

  • Hacia las personas correctas
  • Hacia el lugar correcto.
  • Hacia lo correcto.
  • Hacia lo que hay que hacer.

   Dios siempre nos conducirá y guiará. Nuestra tarea consiste simplemente en buscar a Él y seguirlo. (Sal. 5:8; 27:11; 48:14; 60: 11-12; 77:20; 139:9-10; Is. 30:21; 41:10; Jn. 16:13; 1 Co. 10:13).

   Pensamiento 2: El mundo es como un desierto, un desierto a través del cual debemos luchar para sobrevivir. La iglesia ha sido puesta en el mundo para mostrarnos cómo sobrevivir en el desierto. Mientras viajamos por el desierto de este mundo, debemos permanecer en unidad. Una fuerte demostración de unidad nos protegerá y mantendrá a nuestros enemigos a raya, enemigos tales como:

Þ Satanás (Mt. 16:18; Stgo 4:7; 1 Pe. 5:8-9).

Þ El miedo: (2 Ti. 1:7)

Þ La condenación: (Ro. 8:1).

Þ El mundo: (1 Jn. 5:4).

   Referencia: Proverbios 24:5-7. El hombre sabio es fuerte, Y de pujante vigor el hombre docto. Porque con ingenio harás la guerra, Y en la multitud de consejeros está la victoria. Alta está para el insensato la sabiduría; 
En la puerta no abrirá él su boca. Proverbios 20:18. Los pensamientos con el consejo se ordenan; Y con dirección sabia se hace la guerra. 

   Éxodo 14:1 al 4. Habló Jehová a Moisés, diciendo: Di a los hijos de Israel que den la vuelta y acampen delante de Pi-hahirot, entre Migdol y el mar hacia Baal-zefón; delante de él acamparéis junto al mar. Porque Faraón dirá de los hijos de Israel: Encerrados están en la tierra, el desierto los ha encerrado. Y yo endureceré el corazón de Faraón para que los siga; y seré glorificado en Faraón y en todo su ejército, y sabrán los egipcios que yo soy Jehová. Y ellos lo hicieron así.

   Lucas 14:31. ¿O qué rey, al marchar a la guerra contra otro rey, no se sienta primero y considera si puede hacer frente con diez mil al que viene contra él con veinte mil?

   2° Titulo:

Cumpliendo La Solicitud De José. Versíc. 19. Tomó también consigo Moisés los huesos de José, el cual había juramentado a los hijos de Israel, diciendo: Dios ciertamente os visitará, y haréis subir mis huesos de aquí con vosotros. (Léase Génesis 50:25. E hizo jurar José a los hijos de Israel, diciendo: Dios ciertamente os visitará, y haréis llevar de aquí mis huesos.).

   Comentario: Fe ▬Guía ▬ José ▬ Tierra Prometida: Dios guió a su pueblo para que concentrara en su gran fe. Esto puede verse en el honor que rindieron a la gran fe de José, su gran fe en la Tierra Prometida. Fíjese que alguna persona en Israel había guardado los huesos de José por más de cuatrocientos años. El pueblo de Dios ahora cumplía el deseo de José de ser enterrado en la Tierra Prometida: Llevaron sus huesos con ellos al comenzar su gran marcha rumbo a la Tierra Prometida de Dios.

   El punto a considerar es este: José creyó en Dios. Él creyó en las grandes promesas de Dios, las promesas dadas a Abraham y a Isaac y a Jacob que era el padre de José. ¿Cuáles eran las promesas en las que creía José? Se encuentran en lo que llamamos el pacto abrahámico.

Þ Estaba la promesa de la Simiente prometida, que incluía tanto la simiente de una gran nación como la simiente del Salvador, el Señor Jesucristo (véase Éx. 1:6-7; Gn. 12:2-3).

Þ Estaba la promesa de la Tierra Prometida, que incluía tanto a la tierra de Canaán como a la tierra eterna del cielo. (Éx. 2:24; Gn. 12:1).

   Ahora fíjese en este hecho: Israel creía en las promesas de Dios, en las promesas del pacto abrahámico. ¿Cómo sabemos esto? Fíjese en lo que hicieron: Llevaron los huesos de José con ellos al comenzar su marcha hacia la Tierra Prometida. ¿Por qué llevaron sus huesos? Porque creían en Dios. Creían, tenían esperanzas, esperaban, que Dios los guiara hacia la Tierra Prometida y luego les diera esta tierra. Ellos creían en la esperanza de la Tierra Prometida: En la paz, el descanso, la seguridad, y las provisiones que encontrarían allí. El pueblo de Dios sabía que Dios los iba a guiar a la Tierra Prometida. Por tanto, se alistaron para cumplir el deseo y la esperanza de José, llevar sus huesos a la Tierra Prometida de Dios.

   Pensamiento: Hoy día, sabemos que la promesa de la Simiente prometida es cierta: El Señor Jesucristo, el Salvador del mundo, ya vino a salvarnos. Además, nació una gran nación de la simiente de Abraham, la nación de Israel y un gran cuerpo de creyentes tanto de Israel como de todas las demás naciones de la tierra.

   Podemos dormir tranquilos con respecto a algo: La promesa de la Tierra Prometida es también cierta. Dios está guiando y continuará guiando a todos los creyentes a la Tierra Prometida del cielo. (2 Pe. 3:10 al 13; Ap. 21:1 al 4; Sal. 102:25-27; Is. 34:4; 51:6; 65:17; 66:22; He. 11:810, 13-16; 13:14; Ap. 21:2-4; 21:10).

   Referencias al título: Josué 24:32. Y enterraron en Siquem los huesos de José, que los hijos de Israel habían traído de Egipto, en la parte del campo que Jacob compró de los hijos de Hamor padre de Siquem, por cien piezas de dinero; y fue posesión de los hijos de José.

   Hebreos 11:22. Por la fe José, al morir, mencionó la salida de los hijos de Israel, y dio mandamiento acerca de sus huesos.

   Zacarias 10:6. Porque yo fortaleceré la casa de Judá, y guardaré la casa de José, y los haré volver; porque de ellos tendré piedad, y serán como si no los hubiera desechado; porque yo soy Jehová su Dios, y los oiré.

   Romanos 4.16. Por tanto, es por fe, para que sea por gracia, a fin de que la promesa sea firme para toda su descendencia; no solamente para la que es de la ley, sino también para la que es de la fe de Abraham, el cual es padre de todos nosotros.

   3er Titulo:

Milagrosa Manifestación De Dios En El Fuego Y En La Nube. Versíc. 20 al 22. Y partieron de Sucot y acamparon en Etam, a la entrada del desierto. Y Jehová iba delante de ellos de día en una columna de nube para guiarlos por el camino, y de noche en una columna de fuego para alumbrarles, a fin de que anduviesen de día y de noche. Nunca se apartó de delante del pueblo la columna de nube de día, ni de noche la columna de fuego. (Léase Éxodo 33:9. Cuando Moisés entraba en el tabernáculo, la columna de nube descendía y se ponía a la puerta del tabernáculo, y Jehová hablaba con Moisés.).

Comentario: Guía ▬ Columna de nube y fuego ▬Nube ▬Fidelidad de Dios: Dios guió a su pueblo con su propia presencia a cada paso del camino.

  1. Dios guió a su pueblo a moverse desde Sucot a Etam, a acampar en el limite mismo con el desierto (v. 20). Este fue otro desvió hacia el sur, lejos de la Tierra Prometida. ¿Por qué? A causa de las fortificaciones egipcias en los límites del desierto.

Estos fuertes protegían a Egipto de los invasores, y evidentemente significaban una amenaza para los israelitas. Los israelitas parecían ser un blanco fácil para la venganza de Faraón. Parecían estar rodeados:

  • Por un ejército egipcio hostil que los embestía.
  • Por un Mar Rojo que no se podía cruzar.
  • Por un desierto desconocido y peligroso.

Pero Dios tenía un plan, un plan para un glorioso escape cuando todas las esperanzas parecieran estar perdidas. El “Gran Escape” planeado por Dios comenzaba a desplegarse. (Sal 40:1-2; 46:1; 46:10; 91:3; 2 Sam. 22:2; Jer. 1:8; Dn. 6:27).

  1. Fíjese cómo Dios guió a su pueblo. Él utilizó una columna de nube para guiarlos de día, una nube que se convertía en nube de fuego en la noche. A la nube se le llama realmente “La columna de nube de día y la columna de fuego de noche” 8vv. 21-22). ¿Qué eran estas columnas de nubes y de fuego?

   “Esta columna única (14:24), que era una nube de día y un fuego de noche, cuya amplitud en su base era suficientemente amplia para proporcionar cobijo a Israel del calor intenso (Sal. 105:39), era un símbolo visible de la presencia de Jehová o Yahveh entre ellos.

  • “La columna de nube y fuego no era sino otro nombre para el ángel de Dios…Éxodo 14:19 los considera equivalentes lo mismo que en Éxodo 23:20-23)”.
  • “El nombre de Dios estaba en este ángel el cual iba delante de ellos para llevarlos hasta Canaán” (Éx. 23:20-23).
  • “Él era el ángel de su faz” Isaías 63:8-9. Porque dijo: Ciertamente mi pueblo son, hijos que no mienten; y fue su Salvador. En toda angustia de ellos él fue angustiado, y el ángel de su faz los salvó; en su amor y en su clemencia los redimió, y los trajo, y los levantó todos los días de la antigüedad.).
  • “Malaquías 3:1 llama a este ángel “ángel del pacto” quien es considerado equivalente al SEÑOR, el dueño del templo. (Mal. 3:1. He aquí, yo envío mi mensajero, el cual preparará el camino delante de mí; y vendrá súbitamente a su templo el Señor a quien vosotros buscáis, y el ángel del pacto, a quien deseáis vosotros. He aquí viene, ha dicho Jehová de los ejércitos.).

    “Evidentemente, entonces el Cristo del Nuevo Testamento es la gloria Shekhiná o Yahveh del Antiguo Testamento. Desde esta columna de nube el SEÑOR hablaría a Moisés Éx. 33:9_11) y al pueblo (Sal. 99:6-7). Este fácil movimiento de la columna de nube y fuego al ángel y otra vez al SEÑOR mismo ya había sucedido en el mismo intercambio entre la zarza ardiente, el ángel, y el SEÑOR en el capítulo 3”.

   “Dios guió a Israel fuera de Egipto y a través del desierto con una columna de nube de día. Esta se convertía en una columna de fuego de noche para que pudieran viajar de noche y escapar del ejercito egipcio (Éxodo 13:21-22). Cuando los egipcios alcanzaron a los israelitas, el ángel del SEÑOR retiró esta columna de nube y fuego de delante de ellos y la colocó detrás como un efectivo camuflaje (Éx. 14:19-20-24).

Þ ” La columna de nube se colocaba sobre la tienda de reunión fuera del campamento cada vez que el Señor se reunía allí con Moisés (Éx. 33:7-11).

Þ “El SEÑOR descendió a juzgar en la nube (Nm. 12).

   “ningún fenómeno natural ni fuego encaja con la descripción Bíblica: La nube y el fuego eran manifestaciones divinas, de una forma lo suficientemente definidas como para ser llamada columna”.

   Probablemente lo mejor sea imaginarse la columna como dicen las Escrituras, una nube. Parece ser que el SEÑOR hizo que se formara una nube encima de los hijos de Israel, una nube que permaneció durante sus cuarenta años de peregrinaje por el desierto.

  • La nube protegía a las personas del calor del sol cuando era necesario (Éx. 13:21-22).
  • La nube se convertía en una nube de fuego de noche proporcionándoles luz a las personas cuando era necesario (Éx. 13.21)
  • Había solo una columna, no dos, una “columna de fuego y nube” (Éx. 14:24).
  • La nube no podía ser movida por el viento (era fija sobre su pueblo) (Neh. 9:19; Sal. 78:14).
  • EL SEÑOR mismo estaba en la nube. La nube era un símbolo visible de la presencia de Dios entre su pueblo (Éx. 13.21; 14:24).
  • EL SEÑOR con frecuencia habló al pueblo desde la nube (Nm. 12:5-6; Dt. 31:15-16; Sal. 99:6-7).
  • Israel con frecuencia recordaba la nube (Sal. 78.14; 105:39).

   Fíjese en otro hecho: La COLUMNA DE NUBE Y FUEGO ERA UN SÍMBOLO, UNA ILUSTRACIÓN DEL BAUTISMO. El nuevo Testamento dice que los Israelitas fueron bautizados en Moisés en la nube. ¿Cómo? Colocándose a sí mismos bajo la guía y la autoridad de la nube. La nube fue dada por Dios para mostrar a Moisés a dónde llevar a los israelitas. Por lo tanto, al seguir la nube, ellos se estaban colocando bajo la guía y la autoridad de Moisés. Se estaban identificando a sí mismos (proclamándose a sí mismo) como seguidores de Dios y del líder por Él escogido, Moisés. (1 Corintios 10:1-3. Porque no quiero, hermanos, que ignoréis que nuestros padres todos estuvieron bajo la nube, y todos pasaron el mar; y todos en Moisés fueron bautizados en la nube y en el mar, y todos comieron el mismo alimento espiritual.).

  1. Dios condujo a su pueblo fielmente: Ni la columna de nube de día ni la columna de fuego de noche dejaron jamás de guiar al pueblo de Dios (v. 22). Recuerde que el desierto era un lugar baldío, árido, desolado, ardiente y seco. No había caminos, ni señales, ni guías para conducir al pueblo de Dios por el desierto. Es muy probable que ninguna de las personas hubiera cruzado jamás el desierto. Estaban por su cuenta, abandonados totalmente excepto por una persona: El propio Dios. ¿Qué tan fiel fue Dios? Su presencia nunca los dejó, ni por un momento. La columna de nube y fuego nunca dejó su sitio, nunca. Dios guió a su amado pueblo a cada paso de su viaje mientras marchaban hacia la Tierra Prometida. (Gn. 28:15; Éx. 33:14; Sal. 73:24; Is. 43:2; Mt. 28:20).

   Pensamiento: Nosotros los que hemos creído (creído verdaderamente en Cristo) marchamos hacia la Tierra Prometida del cielo. Mientras marchamos, podemos estar seguros de esta gran verdad: Dios nos guía con su propia presencia y Él nunca nos dejará. No importa qué problemas surjan y no importa cuán severas pueden ser las circunstancias, Dios nos guiará a cada paso de nuestro camino. Él nunca nos abandonará.

   Referencias: Números 9.17. Cuando se alzaba la nube del tabernáculo, los hijos de Israel partían; y en el lugar donde la nube paraba, allí acampaban los hijos de Israel.

   Ezequiel 1:1 al 4. Aconteció en el año treinta, en el mes cuarto, a los cinco días del mes, que estando yo en medio de los cautivos junto al río Quebar, los cielos se abrieron, y vi visiones de Dios. En el quinto año de la deportación del rey Joaquín, a los cinco días del mes, vino palabra de Jehová al sacerdote Ezequiel hijo de Buzi, en la tierra de los caldeos, junto al río Quebar; vino allí sobre él la mano de Jehová. Y miré, y he aquí venía del norte un viento tempestuoso, y una gran nube, con un fuego envolvente, y alrededor de él un resplandor, y en medio del fuego algo que parecía como bronce refulgente.

   Salmo 78:10 al 17. No guardaron el pacto de Dios, Ni quisieron andar en su ley; Sino que se olvidaron de sus obras, Y de sus maravillas que les había mostrado. Delante de sus padres hizo maravillas En la tierra de Egipto, en el campo de Zoán. Dividió el mar y los hizo pasar; Detuvo las aguas como en un montón. Les guió de día con nube, Y toda la noche con resplandor de fuego. Hendió las peñas en el desierto, Y les dio a beber como de grandes abismos, Pues sacó de la peña corrientes, E hizo descender aguas como ríos. Pero aún volvieron a pecar contra él, Rebelándose contra el Altísimo en el desierto;

   Texto: Nehemías Cap.9, versículo 19. tú, con todo, por tus muchas misericordias no los abandonaste en el desierto. La columna de nube no se apartó de ellos de día, para guiarlos por el camino, ni de noche la columna de fuego, para alumbrarles el camino por el cual habían de ir.

   Comentario del texto viene del Versíc 17b para nuestra comprensión: No obstante, Jehovah no abandonó a su pueblo (9:17b). Pero tú hace contraste con, pero ellos (ver v. 16). Cada sección ha venido señalando un atributo de Jehovah: su poder (v. 6), su justicia (v. 8), su acción liberadora (v. 10) y ahora, su perdón misericordioso.

   La descripción de Dios en el v. 17b hace eco de Éxodo 34:6, y resonará en los vv. 19, 27, 28, 30–32.

   Jehovah ni siquiera abandonó a Israel cuando adoraron el becerro de oro (9:18–21).

¡Atribuyeron al becerro las obras de Jehovah! (9:18). Probablemente argumentaban que el becerro no era otro dios, sino una representación de la presencia de Jehovah. Sin embargo, quien adora a Dios con la ayuda de una imagen lamentablemente resulta adorando la imagen misma.

   Así despreciaron a Jehovah. El vocablo traducido abominaciones (9:18) es más exactamente “desprecios” (también en v. 26). Con todo, el Señor les siguió brindando los mismos cuidados ya citados: dirección por el camino (9:19; ver v. 12), buena enseñanza (9:20 a; ver vv. 13, 14) y sustento (9:20b; ver v. 15). En vez de enviarles un espíritu malo, como hizo con Abimelec (Jue. 9:23), Saúl (1 Sam. 16:14–16, 23) y Acab (1 Rey. 22:19–23), dio su buen Espíritu (9:20) para capacitar a Bezaleel (Éx. 31:2–5) y para investir a los líderes de Israel (Núm. 11:16, 17, 24–30; Isa. 63:10–14). Siguió supliendo todas sus necesidades durante los cuarenta años (9:21).

Amén, para la gloria de Dios.

 

Bibliografía a usar como aporte: Bíblia de Bosquejos y sermones Éxodo 1 al 18. Bíblia de referencia Thompson.

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Hno Roberto Saldías Roa

Miembro de la IEP en Nacimiento Bajo, nació en el evangelio del Señor en la Iglesia de Laja 1975. Casado con María Nahuelmán, estudia teología de manera autodidacta. Me gusta mucho leer y escribir.