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Domingo 19 de enero de 2020: “Dios exige consagración plena para los que ministran”

Domingo 19 de enero de 2020: “Dios exige consagración plena para los que ministran”

Lección: Éxodo Cap. 29, versículos 1 al 9. 1Esto es lo que les harás para consagrarlos, para que sean mis sacerdotes: Toma un becerro de la vacada, y dos carneros sin defecto; 2 y panes sin levadura, y tortas sin levadura amasadas con aceite, y hojaldres sin levadura untadas con aceite; las harás de flor de harina de trigo. 3Y las pondrás en un canastillo, y en el canastillo las ofrecerás, con el becerro y los dos carneros. 4Y llevarás a Aarón y a sus hijos a la puerta del tabernáculo de reunión, y los lavarás con agua. 5Y tomarás las vestiduras, y vestirás a Aarón la túnica, el manto del efod, el efod y el pectoral, y le ceñirás con el cinto del efod; 6y pondrás la mitra sobre su cabeza, y sobre la mitra pondrás la diadema santa. 7Luego tomarás el aceite de la unción, y lo derramarás sobre su cabeza, y le ungirás. 8Y harás que se acerquen sus hijos, y les vestirás las túnicas. 9Les ceñirás el cinto a Aarón y a sus hijos, y les atarás las tiaras, y tendrán el sacerdocio por derecho perpetuo. Así consagrarás a Aarón y a sus hijos.

Comentario general: Temática A Tratar En El Capítulo 29: 1 Al 9.

   [1]. El llamado a una ceremonia de dedicación,

La consagración de los sacerdotes.

La preparación de los elementos necesarios:

1) Un becerro (ternero joven) y dos carneros sin defecto.

2) Panes, tortas y hojaldres sin levadura, hechos con harina de trigo y aceite.

  1. La presentación de estos elementos al Señor.

   [2]. La purificación moral por medio del lavamiento de los sacerdotes con agua: una ceremonia de limpieza, que simboliza el lavamiento espiritual

   [3]. La indicación de ponerse las vestiduras santas: simboliza el acto de revestirse de justicia

  • La túnica.
  • El manto del efod.
  • El efod.
  • El pectoral.
  • El cinto.
  • La mitra y la diadema santa.

   [4]. El ungimiento: simboliza la unción del Espíritu y el poder de Dios

  [5]. La perpetuidad y estabilidad del sacerdocio

  • Moisés debía vestir a los hijos de Aarón: sus vestiduras eran símbolo de justicia.
  • Una verdad enfatizada: la ordenación de los sacerdotes era permanente y para siempre.

La dedicación, consagración y ordenación de los sacerdotes: los requisitos de Dios para el liderazgo (EX. 29:1 al 9)

(Éxodo 29:1-9) Introducción: Las personas necesitan tener buenos líderes, pero líderes capacitados son lo que escasea en el mundo actual. El resultado ha sido que se han abierto grandes grietas en las principales instituciones de la sociedad; escasean la aptitud y la diligencia entre:

Þ los esposos, las esposas, los hijos y los padres;

Þ los líderes de negocios;

Þ los líderes políticos;

Þ los líderes de iglesia;

Þ los empleadores y los empleados;

Þ los jefes, directores y gerentes;

Þ los maestros y los alumnos.

   Trágicamente, las aptitudes y cualidades para el liderazgo han quedado tan diluidas que casi cualquier persona puede ser un líder. Hoy en día, cualquier persona puede volverse un líder si tiene:

  • algo de dinero;
  • algo de popularidad;
  • una autoestima más alta de lo debido;
  • una buena imagen profesional;
  • cierta posición social;
  • una personalidad algo carismática;
  • cierta posición en el ámbito político;
  • un poco de fama.

 

   El buen liderazgo es una necesidad critica para el pueblo Dios. Por eso, Dios ha establecido parámetros exigentes para el liderazgo. Para convertirse en uno de los lideres escogidos de Dios, las personas tenían que:

  • contar con el perdón de Dios;
  • dedicarse a Dios;
  • ser consagradas por Dios;
  • estar capacitadas por Dios;
  • ser llamadas por Dios.

   Ese es el propósito de esta sección de las Escrituras: mostrarnos cómo establece Dios a una persona para el servicio a él. De eso se trata el presente análisis: La dedicación, consagración y ordenación de los sacerdotes: los requisitos de Dios para el liderazgo (Ex. 29:1-9).

  1. El llamado a una ceremonia de dedicación (vv. l-3).
  2. La purificación moral por medio del lavamiento de los sacerdotes con agua: una ceremonia de limpieza, que simboliza el lavamiento espiritual (v. 4).
  3. La indicación de ponerse las vestiduras santas: simboliza el acto de revestirse de justicia (vv. 5-6).
  4. El ungimiento: simboliza la unción del Espíritu y el poder de Dios (v. 7).
  5. La perpetuidad y estabilidad del sacerdocio (vv. 8-9).

Texto: 1a a Timoteo Cap. 3, versículo 2. Pero es necesario que el obispo sea irreprensible, marido de una sola mujer, sobrio, prudente, decoroso, hospedador apto para enseñar.

1er Título

Presentando Ofrendas A Dios En Instrucción Ceremonial. Versíc. 1 al 3.1Esto es lo que les harás para consagrarlos, para que sean mis sacerdotes: Toma un becerro de la vacada, y dos carneros sin defecto; 2 y panes sin levadura, y tortas sin levadura amasadas con aceite, y hojaldres sin levadura untadas con aceite; las harás de flor de harina de trigo. 3Y las pondrás en un canastillo, y en el canastillo las ofrecerás, con el becerro y los dos carneros. (Léase Génesis 4:4. Y Abel trajo también de los primogénitos de sus ovejas, de lo más gordo de ellas. Y miró Jehová con agrado a Abel y a su ofrenda;).

   Comentario: [1]. (Éxodo 29:1-3) Sacerdocio —Ordenación —Consagración —Ceremonias, Dedicación —Tabernáculo: Dios hizo un llamado a realizar una ceremonia de dedicación. Era el momento de ordenar a Aarón y sus hijos públicamente y de que tomaran posesión del cargo de sacerdotes oficiales de Israel. Consideremos la palabra “dedicar” o “consagrar” (qadash): significa santificar o apartar para Dios. El objetivo era tomar públicamente a Aarón y a sus hijos y apartarlos para Dios delante del pueblo en una ceremonia pública, para así lograr que el pueblo centrara su atención en que estos hombres eran quienes servirían como sus sacerdotes y los ministros de Dios en medio del pueblo. Para la ceremonia, Dios dio a Moisés dos indicaciones.

(a). Moisés tendría que preparar los elementos necesarios para las distintas ofrendas que se presentarían en la ceremonia (v. 1).

(l) Tenía que tomar un becerro (o ternero joven) y dos carneros sin defecto (v. l). Tenga en cuenta el requisito de que los animales fueran sin defecto. El sacrificio tenía que ser perfecto. Este tipo se cumple y consuma en Cristo Jesús, el Cordero de Dios perfecto y sin pecado (Jn. l:29).

(2) Tenía que tomar panes, tortas y hojaldres sin levadura, hechos con harina de trigo y aceite (v. 1). Recuerde que el pan con levadura era símbolo del mal y el pan sin levadura era símbolo de la justicia. La imagen resultante es asombrosa: los sacerdotes incorporarían en su propio cuerpo la justicia y serían participes de ella (vea bosquejo y notas de Ex. 12:14-20).

(b). Moisés debía presentar esos elementos delante del Señor (v. 3).

   Pensamiento 1. La persona llamada por Dios para servir a su pueblo debía ser apartada para el servicio a Dios y ordenada en un acto público. La atención del pueblo debía concentrarse en que:

  • esta persona había sido llamada por Dios para servir al pueblo de Dios;
  • está perdona debía servirlos y ministrarlos a ellos desde su lugar de siervo designado por Dios.

   “No me elegisteis Vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, él os lo dé” (Jn. 15:16).

   “Le dijo la tercera vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro se entristeció de que le dijese la tercera vez: ¿Me amas? y le respondió: Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te amo. Jesús le dijo: Apacienta mis ovejas” (Jn. 21:17).

   “El Señor le dijo: Ve, porque instrumento escogido me es este, para llevar mi nombre en presencia de los gentiles, y de reyes, y de los hijos de Israel” (Hch. 9:15).

   “Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la cual él ganó por su propia sangre” (Hch. 20:28).

   “Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto” (1 P. 5:2).

   “Y os daré pastores según mi corazón, que os apacienten con ciencia y con inteligencia” (Jer. 3:15).

   “Y pondré sobre ellas pastores que las apacienten; y no temerán más, ni se amedrentarán, ni serán menoscabadas, dice Jehová” (Jer. 23:4).

2° Título

Indispensable Limpieza Para Ser Vestidos De Gracia Y Poder De Lo Alto. Versíc. 4 al 6. 4Y llevarás a Aarón y a sus hijos a la puerta del tabernáculo de reunión, y los lavarás con agua. 5Y tomarás las vestiduras, y vestirás a Aarón la túnica, el manto del efod, el efod y el pectoral, y le ceñirás con el cinto del efod; 6y pondrás la mitra sobre su cabeza, y sobre la mitra pondrás la diadema santa. (Léase San Juan 13:8 y 9. Pedro le dijo: No me lavarás los pies jamás. Jesús le respondió: Si no te lavare, no tendrás parte conmigo. Le dijo Simón Pedro: Señor, no sólo mis pies, sino también las manos y la cabeza; ▬ 2ª a Timoteo 2:21. Así que, si alguno se limpia de estas cosas, será instrumento para honra, santificado, útil al Señor, y dispuesto para toda buena obra.).

   Comentario: [2]. (Éxodo 29:4) Purificación —Lavamiento —Perdón —Ceremonia —Ritual: Parte de la ceremonia era la purificación moral. Considere que este lavamiento especial tiene lugar después del llamado a la consagración. Es un lavamiento inicial e inmediato. Cuando Dios llama a una persona a consagrarse, esa persona debe buscar de inmediato que el Señor la limpie moralmente. Observe cómo expresó Dios, en términos simbólicos, esta limpieza moral para Aarón y sus hijos: debían lavarse con agua públicamente y a la puerta del tabernáculo, en presencia del pueblo de Dios.

   Pensamiento 1. La persona que sirve a Dios debe ser pura, moralmente pura y limpia de toda contaminación de la carne y el espíritu.

   “Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios” (2 Co. 7:1).

   “Así que, si alguno se limpia de estas cosas, será instrumento para honra, santificado, útil al Señor, y dispuesto para toda buena obra” (2 Ti. 2:21).

   “Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones” (Stg. 4:8).

   “Ayúdanos, oh Dios de nuestra salvación, por la gloria de tu nombre; y líbranos, y perdona nuestros pecados por amor de tu nombre” (Sal. 79:9).

   “Lavaos y limpiaos; quitad la iniquidad de vuestras obras de delante de mis ojos; dejad de hacer lo malo” (Is. 1:16).

   [3]. (Exodo 29:5-6) Sacerdocio —Vestiduras —Justicia —Símbolos: Luego, los sacerdotes se ponían las vestiduras santas. Aarón tenía que estar vestido con las vestiduras del sumo sacerdote:

Þ la túnica;

Þ el pectoral;

Þ el manto del efod;

Þ el cinto;

Þ el efod;

Þ la mitra y la diadema santa.

   Pensamiento 1. Las Escrituras dicen que los creyentes deben revestirse de la justicia de Jesús, vestirse ponerse como vestiduras~ del nuevo hombre. Esa misma imagen es la que vemos en el acto de vestir a Aarón de las vestiduras santas. El ministro de Dios debe estar revestido de Cristo y del nuevo hombre, la nueva naturaleza dada por Dios. Debe estar vestido de justicia.

   “Sino vestíos del Señor Jesucristo, y no proveáis para los deseos de la carne” (Ro. 13:14).

   “Y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad” (Ef. 4:24).

   “Y revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno” (Col. 3:10).

   “Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia” (Col. 3:12).

   “Tus sacerdotes se vistan de justicia, y se regocijen tus santos” (Sal. 132:9).

   “En gran manera me gozaré en Jehová, mi alma se alegrará en mi Dios; porque me vistió con vestiduras de salvación, me rodeó de manto de justicia, como a novio me atavió, y como a novia adornada con sus joyas” (Is. 61:10).

3er Título

Unción Con Aceite, Símbolo Del Espíritu Santo. Versíc. 7 al 9. 7Luego tomarás el aceite de la unción, y lo derramarás sobre su cabeza, y le ungirás. 8Y harás que se acerquen sus hijos, y les vestirás las túnicas. 9Les ceñirás el cinto a Aarón y a sus hijos, y les atarás las tiaras, y tendrán el sacerdocio por derecho perpetuo. Así consagrarás a Aarón y a sus hijos. (Léase Isaías 61:1. El Espíritu de Jehová el Señor está sobre mí, porque me ungió Jehová; me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos, a vendar a los quebrantados de corazón, a publicar libertad a los cautivos, y a los presos apertura de la cárcel;).

   Comentario: [4]. (Éxodo 29:7) Ungimiento —Aceite —Sacerdocio —Espíritu Santo: Una vez puestas las vestiduras sacerdotales, Moisés procedería a ungirlos con aceite. El aceite es un símbolo del Espíritu Santo y del nombramiento y el poder de Dios. El sacerdote, el siervo de Dios, era designado por Dios; por lo tanto, debía ser ungido con el Espíritu y el poder de Dios.

   Pensamiento 1. Ningún ministro puede servir a Dios sin el ungimiento de parte de Dios, es decir, sin la unción del Espíritu y el poder de Dios.

   “Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra” (Hch. 1:8).

   “Cómo Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, y cómo este anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él” (Hch. 10:38).

   “Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley” (Gá. 5:22-23).

   “[…] sed llenos del Espíritu” (Ef. 5:18).

   “Mas yo estoy lleno de poder del Espíritu de Jehová, y de juicio y de fuerza, para denunciar a Jacob su rebelión, y a Israel su pecado” (Mi. 3:8).

   [5]. (Éxodo 29:8-9) Sacerdocio —Estabilidad: En este punto vemos la perpetuidad y la estabilidad del sacerdocio. Tanto Aarón como sus hijos debían vestirse con las vestiduras sacerdotales, lo cual también era símbolo de justicia.

   Consideremos la verdad que se enfatiza: el llamado y la ordenación del sacerdote eran permanentes y para siempre.

   Pensamiento 1. Hay dos lecciones importantes que podemos extraer de la perpetuidad del llamado y la ordenación de Dios.

(1) El ministro y siervo de Dios es llamado y ordenado para siempre. Para siempre es responsable de servir a Dios con fidelidad.

   “Y llamando a diez siervos suyos, les dio diez minas, y les dijo: Negociad entre tanto que vengo” (Lc. 19:13).

   “Ahora bien, se requiere de los administradores, que cada uno sea hallado fiel” (1 Co. 4:2).

   “Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano” (1 Co. 15:58).

(2) El cargo del sacerdote quedó establecido por Dios para siempre. Todos los creyentes son constituidos sacerdotes de Dios; todos los creyentes son llamados a ser representantes de Dios sobre la tierra.

   “Y vosotros me seréis un reino de sacerdotes, y gente santa. Estas son las palabras que dirás a los hijos de Israel” (ÉX. 19:6).

   “Y vosotros seréis llamados sacerdotes de Jehová, ministros de nuestro Dios seréis llamados; comeréis las riquezas de las naciones, y con su gloria seréis sublimes” (Is. 61:6).

   “Vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo” (1 P. 2:5).

   “Y [Cristo] nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre; a él sea gloria e imperio por los siglos de los siglos. Amén” (Ap. 1:6).

   Comentario del texto: Pero es necesario que el obispo sea irreprensible, marido de una sola mujer, sobrio, prudente, decoroso, hospedador apto para enseñar. (1ª a Timoteo 3:2).

   Pero, justamente debido a que la tarea es tan noble y la obra tan grande, se determinan ciertos requisitos. Para que estos requisitos puedan ser vistos en la forma que el apóstol los agrupa, los siguientes versículos se imprimen en la forma en que parecen haber sido intencionadamente clasificados:

   Inmediatamente queda en claro que, en conformidad con la enseñanza inspirada de Pablo, el candidato a obispo debe tener un testimonio favorable de dos grupos: (a) los de adentro, esto es, los miembros de la iglesia, y (b) los de afuera, esto es, los que no son de la iglesia.

   Como era de esperar, el énfasis cae sobre el primero, la reputación que el hombre tiene entre los miembros de la iglesia. Los diversos aspectos que pertenecen a la primera clasificación se dividen en dos grupos de siete cada uno. Sin embargo, el primero de todos, “irreprensible”, puede ser considerado una especie de encabezamiento o título para todos los puntos de ambos grupos de esta primera clasificación. La segunda clasificación se resume en forma algo similar, pero sin una lista de requisitos en detallo empezando con la primera categoría, en lo que concierne a su posición o reputación ante los miembros de la iglesia, el obispo debe ser irreprensible (o “estar por sobre el reproche”).

   Nótese que el primer grupo de siete características es positivo (salvo el encabezamiento mismo: irreprensible o que no puede ser reprendido). El segundo grupo es mayormente negativo. Cinco veces leemos no (de estas cinco, tres tienen μή, dos tienen ἀ privativa). Así en total son ocho (6 más 2) requisitos expresados positivamente, seis (1 más 5) expresados negativamente.

   No debe pasar desapercibido que el primero y el último de los ocho requisitos positivos describen la relación de la persona con su familia. Esa relación se enfatiza nuevamente en conexión con los diáconos. Pablo (y el Espíritu Santo hablando por medio de Pablo) debe de haber considerado de gran importancia esta relación familiar.

   En el primer grupo de siete requisitos, la subdivisión es la siguiente: bajo el encabezamiento “irreprensible” encontramos primero un grupo de cuatro requisitos que tienen que ver con la actitud del hombre hacia la moral cristiana en general: debe ser maritalmente puro, sobrio, dueño de sí, virtuoso.

   Luego, dos requisitos que describen la actitud del hombre hacia (e influencia sobre) las personas que están en alguna relación definida con la iglesia. ¿Cómo trata a las visitas de otras iglesias, etc.? ¿Es hospitalario? ¿Qué influencia para bien ejerce sobre quienes necesitan dirección o instrucción? ¿Es apto para enseñar?

    En el segundo grupo de siete requisitos, vemos al hombre en su vida cotidiana, codeándose con sus semejantes en el trabajo y en todo lugar. El rubro “no dado al vino” se une fácilmente con el siguiente, a saber, “no peleador”, porque la borrachera frecuentemente acaba en peleas. En oposición a esto está el requisito positivo cordial. Paralelamente está “no rencilloso”. La persona rencillosa generalmente es egoísta, por eso “aficionado al dinero”.     En efecto, la pregunta es esta: “¿Puede el candidato encargarse de los fondos de la iglesia?” (Nótese que aquí, como al final del primer grupo de requisitos, la atención se fija una vez más en la relación del hombre con la iglesia). Además, ¿puede cuidar de sus negocios? ¿Cómo administra su familia? Eso debiera mostrar si puede tomar sobre sí el cuidado de los asuntos de la iglesia. Y finalmente, ¿se puede razonablemente esperar que obtenga el respeto de sus miembros, los experimentados al igual que de los recién convertidos? Pero en el caso este, él mismo debe ser un hombre con cierta experiencia en la vida cristiana. No debe ser un novicio.

   Por lo tanto, vemos que los elementos de la lista no se han dejado caer por azar. Se suceden en un arreglo lógico y natural.

   Ahora haremos unas pocas observaciones con referencia a cada uno de los quince (7 más 7 más 1) requisitos. El primer grupo de siete es el siguiente: El obispo debe ser:

(1) irreprensible en la estimación de los miembros de la iglesia.

   Véase también 1 Ti. 5:7 y 6:14. La palabra usada en el original significa literalmente “no ser asido”, por lo tanto, irreprensible o inexpugnable. Los enemigos pueden traer toda clase de acusaciones, pero estos cargos resultan falsos cuando se emplean métodos justos de investigación. Para con la iglesia y en conformidad con las normas de la justicia, este hombre no solamente tiene una buena reputación, sino que la merece.

Ejemplo de un hombre “irreprensible”:

Simeón

   “Y he aquí había en Jerusalén un hombre llamado Simeón, y este hombre, justo y piadoso, esperaba la consolación de Israel; y el Espíritu Santo estaba sobre él” (Lc. 2:25). Cf. Job 1:8.

   Los detalles con respecto a la persona que es irreprensible son los siguientes:

(2) En la relación marital marido de una mujer.

   Véase también 1 Ti. 5:9 (“esposa de un solo marido”). Esto no puede significar que un obispo o anciano deba ser casado. Más bien se supone que es casado —como ocurría generalmente—, y se estipula que en su relación matrimonial debe ser ejemplo a los demás en fidelidad a su única esposa. La infidelidad en esta relación es un pecado contra el cual la Escritura repetidamente nos advierte.

   Por muchísimos pasajes es claro que este pecado y los relacionados con él (inmoralidad sexual en cualquiera forma) eran de ocurrencia frecuente entre los judíos y ciertamente entre los gentiles (entre muchos otros: Ex. 20:14; Lv. 18:20; 20:10; Dt. 5:18; 22:23; 2 S. 12; Is. 51; Pr. 2:17; Pr. capítulo 7; Jer. 23:10, l4; 29:23; Cs. 1:2; 2:2; 3:1; Mt. 5:28; Jn. 8:3; Ro. 1:27; 7:3; l Co. 5:1, 9; 6:9-ll; 7:2; Gá. 5:19. Véase también C.N.T. sobre l Ts. 4:3-8). Y no olvidemos lo que Pablo dice en esta misma epístola (véase comentario sobre 1 Ti. 1:10).

   En consecuencia, el sentido de este pasaje (1 Ti. 3:2) es sencillamente éste, que un obispo o anciano debe ser un hombre de moralidad incuestionable, que es enteramente fiel y leal a su única y sola esposa; que, siendo casado, no entra, a la manera de los paganos, en una relación inmoral con otra mujer.

   Considerando esto, es inexcusable la tentativa de algunos de cambiar el sentido del original haciéndolo decir lo que no dice. En armonía con el punto de vista de algunos padres de la iglesia (por ejemplo, Tertuliano y Crisóstomo), y en desacuerdo con las explicaciones favorecidas por otros (por ejemplo, Jerónimo que Pablo aquí

está refiriéndose a hombres que, habiendo enviudado se han vuelto a casar. La traducción (?) entonces resulta ser así: “El obispo debe ser un hombre que sea casado solamente una vez” Uno puede entender que hombres que reconozcan o ponen sordina a la inefabilidad de la Escritura en consecuencia ya no se sienten obligados a aceptar ciertamente las verdaderas palabras de Pablo… a Timoteo” (l Ti. 1:1, 2), pueden también dar el paso siguiente, suponiendo que las Pastorales reflejan condiciones que prevalecían después de la partida de Pablo de esta tierra, en el tiempo cuando muchos comenzaron a exaltar el celibato y la virginidad por sobre el matrimonio e introducir en el texto su reconstrucción particular de la formación de esta carta de modo que piensan del autor de las pastorales como un hombre que consideraba el matrimonio y el segundo casamiento como pecaminoso o algo por el estilo. Uno no puede excusar el intento de hacer que un texto diga lo que realmente no dice en el original. El

original sencillamente dice: “Debe ser marido de una mujer”.

   El verdadero autor de las Pastorales, esto es, Pablo, no se opuso al casamiento después de la muerte de la otra parte del matrimonio (véase especialmente 1 Ti. 5:14; luego 4:3; cf. Ro. 7:2, 3; 1 Co. 7:9) aunque bajo ciertas condiciones específicas consideraba que era más sabio continuar en el estado de no casado que casarse (1 Co. 7:26, 38). Podemos estar seguros que Pablo estaba en completa armonía con el autor de Hebreos, que dijo:” Honroso sea en todos el matrimonio” (Heb. 13:4).

Ejemplo de un hombre que da toda evidencia de haber sido fiel a su única esposa, y de la hermosa armonía entre los dos, también en asuntos religiosos:

Aquila

   “Pero cuando le oyeron Priscila y Aquila, le tomaron aparte (a Apolos) y le expusieron más exactamente el camino de Dios (Hch. 18:26).

 

(3) En modo de vida (gustos y hábitos), sobrio.

   Véase también 1 Ti. 3:11; Tit. 2:2. En cuanto a los verbos relacionados, véase C.N.T. sobre 1 Ts. 5:6, 8 y véase sobre 2 Ti. 4:5. Otras posibles traducciones del adjetivo serían templado, circunspecto. Tal persona vive una vida profunda. Sus placeres no son primariamente los de los sentidos, como los placeres de los borrachos, por ejemplo, sino los del alma. Está lleno de fervor espiritual y moral. No es dado a los excesos (en el uso de vino, etc.), sino que es moderado, equilibrado, calmo, cuidadoso, firme y sano. Esto se refiere a sus gustos y hábitos físicos, morales y mentales. Ejemplo de persona equilibrada, sobria, cuidadosa y templada:

Lucas

“… después de investigar con diligencia todas las cosas desde su origen” (Lc. 1:3). Aun aquellos que no pueden contarse como creyentes a veces se muestran no del todo desprovistos de esta virtud; nótese el escribano en Éfeso, que apaciguó la ira de la multitud (Hch. 19:35).

 

  1. En el modo de juzgar y de actuar en cuanto a estos juicios, dueño de sí.

   Véase también Tit. 1:8; 2:2, 5; y véase comentario sobre 1 Ti. 2:9, 15 acerca del sustantivo relacionado. El hombre que tiene dominio propio o sensato es un hombre de mente sana. Es discreto, cuerdo; por esto, no se deja dominar por impulsos repentinos sobre los que no ejerce control, ni está dispuesto a aceptar las necedades que estaban diseminando los seguidores del error en Éfeso (véase comentario sobre 1 Ti. 1:3, 4, 6, 7). La persona sensata siempre está dispuesta y deseosa de aprender. Ejemplo de individuo cuerdo:

Apolos

   Aunque era un orador bien dotado, poderoso en las Escrituras e instruido en el camino del Señor, todavía estaba dispuesto a ser enseñado por Priscila y Aquila, a fin de aprender en forma más exacta el camino de Dios (Hch. 18:26, citado antes bajo el No. 2).

(5) En la moral en general, virtuoso.

   Véase también 1 Ti. 2:9. El obispo debe ser un hombre de “excelencia moral interior y de una ordenada conducta exterior”. Es un epíteto de honor. Véase M.M., p. 356. El adjetivo naturalmente tiene un matiz de significado ligeramente diferente cuando se aplica al carácter que cuando se aplica a la ropa y a la apariencia exterior (como en 1 Ti. 2:9). El sentido básico del sustantivo relacionado es orden. Ejemplo de una persona virtuosa, persona de fortaleza moral:

Rut

“Toda la gente … sabe que eres mujer virtuosa” (una mujer de valor, LXX: cf. fuerza, Rut 3:11). Además: Job (Job 1:8); Zacarías y Elizabet (Lc. 1:5, 6); Simeón (Lc. 2:25); Ana (Lc. 2:37).

(6) En cuanto a la hospitalidad, hospitalario.

   Véase también Tit. 1:8; luego Ro. 12:13; Heb. 13:2; 1 P. 4:9. Una persona hospitalaria es literalmente amiga de extranjeros (φιλόξενος). “Comparte para sus necesidades.” Podemos bien imaginarnos cuán profundamente apreciada fue esa hospitalidad en un tiempo cuando virtualmente no existía un sistema organizado de bienestar social en alta escala; cuando las viudas y huérfanos dependían de la bondad de parientes y amigos; cuando se suscitaban fieras persecuciones con sus encarcelamientos; cuando la pobreza y el hambre eran mucho más evidentes que lo que ahora se ve en los países del occidente; cuando los mensajes de un sector de la cristiandad tenían que ser entregados por mano de un mensajero personal, que necesitaba realizar para ello un largo viaje; y cuando tener alojamiento con incrédulos era menos que deseable. Por eso, si la hospitalidad era un requisito para todo creyente según su capacidad y oportunidad de brindarla, era un requisito indispensable para el obispo.

Ejemplo:

Onesíforo

   “Onesíforo … muchas veces me confortó, y no se avergonzó de mis cadenas” (2 Ti. 1:16). Véase también Gn. 18:1–8; 1 R. 17:8–16; 1 R. 18:13; 2 R. 4:8; Heb. 13:2.

 

(7) En capacidad para enseñar, apto para enseñar.

   Véase también 1 Ti. 5:17; 2 Ti. 2:2; 2:24; 3:14; luego 1 Co. 12:29. Todo obispo o anciano debiera poseer este don en algún grado. Además, ninguno será apto para enseñar (διδακτικός) si él mismo no es enseñado (διδακτός). Habiendo sido instruido por “testigos fieles” uno imparte esta instrucción a otros, los que a su vez enseñan a otros.

   Pero, aunque todos los obispos deben tener esta capacidad en cierto grado, de modo que puedan aconsejar a los que buscan su consejo, algunos han recibido talentos mayores o diferentes de los de los otros. De aquí que aun en los días de Pablo el trabajo de los ancianos estaba dividido, de modo que, aunque todos tomaban parte en el gobierno de la iglesia, a algunos se les confiaba la responsabilidad de trabajar en la palabra y en la enseñanza (1 Ti. 5:17). En consecuencia, la distinción fue surgiendo entre los obispos que actualmente se llaman por lo general “ministros” y los que simplemente se denominan “ancianos”.

Ejemplo:

Esdras y sus ayudantes

   “(Esdras) era escriba diligente en la ley de Moisés … El sacerdote Esdras, el escriba, y los levitas que hacían entender al pueblo, dijeron a todo el pueblo: Día santo es a Jehová nuestro Dios” (Esd. 7:6; Neh. 8:9). Véase también Hch. 6:10.

Amén, Para La Honra Y Gloria De Dios.

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Hno Roberto Saldías Roa

Miembro de la IEP en Nacimiento Bajo, nació en el evangelio del Señor en la Iglesia de Laja 1975. Casado con María Nahuelmán, estudia teología de manera autodidacta. Me gusta mucho leer y escribir.

 

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